logo
Listen Language Learn
thumb

Radio Ambulante - Chinochet

-
+
15
30

Alberto Fujimori creía tener el plan perfecto para regresar al Perú.

El 6 de noviembre de 2005, un agente de migración en Santiago, Chile, recibió un pasaporte con un nombre que le parecía vagamente familiar: Alberto Fujimori. Era el controvertido expresidente de Perú, que tenía ya varios años viviendo en Japón y que ahora quería entrar a Chile. ¿Qué buscaba Fujimori en este país?

**

Responderemos tus preguntas sobre este episodio en un Facebook Live el viernes 29 de noviembre a la 1:00 p.m. ET.

Bienvenidos
a
Radio
Ambulante,
desde
NPR.
Soy
Daniel
Alarcón.
Estamos
a…
a
veinte
kilómetros
de
Lima,
diez
kilómetros
del
Callao
(risa).
¡Finalmente
ya
estamos!
Estamos
escuchando
a
Alberto
Fujimori,
expresidente
del
Perú,
en
un
video
que
grabó
el
6
de
noviembre
del
2005.
En
el
video
está
sobrevolando
la
capital
peruana
después
de
cinco
años
de
haber
estado
en
Japón.
Ahí
se
había
refugiado
luego
del
colapso
de
su
gobierno.
Soñaba
con
volver
al
Perú,
pero
en
ese
momento
no
podía.
Ese
video
se
grabó
rumbo
a
un
tercer
país.
Chile.
Porque
efectivamente
si
llegan
a
Lima
podía
ser
inculpado
por
veintiún
crímenes
y
delitos.
Él
es
Carlos
Meléndez.
Lo
conocí
en
Santiago
hace
un
par
de
años
y
es
un
experto
en
el
tema
de
Fujimori.
Con
él
hablé
de
este
episodio
tan
extraño
en
la
vida
del
expresidente.
Los
peruanos
conocemos
lo
que
pasó,
a
grandes
rasgos,
pero
como
pasa
con
muchas
historias,
te
vas
acercando
y
todo
se
vuelve
sorprendente,
extraño.
Entonces,
Fujimori
no
podía
entrar
al
Perú
porque
había
una
orden
de
captura
de
la
Interpol
en
su
contra.
La
justicia
peruana
lo
estaba
buscando
por
acusaciones
de
delitos
de
corrupción
y
crímenes
de
lesa
humanidad.
Regresar
al
Perú
era
casi
seguro
que
lo
llevaría
a
la
cárcel.
Pero
el
expresidente
tenía
un
plan.
Entonces,
él
tenía
que,
de
algún
modo,
ver
la
manera
de…
de
cómo
evitar
eso.
Entonces,
una
manera
es
por
ejemplo
ir
a
un
tercer
país…
En
este
caso,
ese
tercer
país
sería
Chile.
Su
plan
dependía
de
varios
supuestos.
Primero,
asumía
que
al
llegar
a
Chile,
los
peruanos
pedirían
la
extradición.
También
asumía
que
los
chilenos
rechazarían
esa
petición.
Y
entonces…
Desde
Chile,
vas
hacia
al
norte
de
Chile.
Vas
a
la…
a
la
frontera
con
Perú
y
entras
libre
a
hacer
tu
campaña
política
para
el
año
2006.
Ese
era
el…
el
plan
que
tenía
Alberto
Fujimori.
O
sea,
quería
volver.
Y
no
solo
para
pisar
tierra
peruana
por
cuestiones
patrióticas
o
sentimentales,
sino
para
volverse
a
postular
a
la
presidencia.
Lo
cual
suena,
para
ser
honesto,
bastante
descabellado.
Como
plan,
digo.
Pero
Carlos
me
cuenta
que,
para
Fujimori,
no
lo
era.
Para
nada.
Al
contrario,
tenía
toda
la
lógica
del
mundo.
Así
que,
desde
Japón,
Fujimori
y
sus
colaboradores
más
cercanos
juntaron
fondos.
Alquilaron
un
avión
privado
y
salieron
el
6
de
noviembre
del
2005.
El
viaje
era
bastante
largo
⁠—de
más
de
20
horas—
así
que
hicieron
una
parada
técnica
para
cargar
combustible
en
Tijuana,
México.
Fujimori
ni
siquiera
se
bajó
del
avión.
Durante
el
vuelo,
estaba
tan
emocionado
que
estuvo
grabando
videos
para
repartirlos
a
la
prensa
cuando
aterrizara
en
Santiago.
Eran
videos
como
este,
de
una
mala
calidad.
Estoy
tratando
de
armar
una
estrategia.
Finalmente
decidí
dar…
No
se
escucha
muy
bien,
pero
en
el
video
se
ve
al
expresidente
peruano
en
el
avión,
hablando
por
teléfono
con
uno
de
sus
hijos.
Dice
que
llegará
a
Chile
ese
mismo
día,
6
de
noviembre.
Y
a
Perú,
en
cualquier
momento.
Fujimori
estaba
grabando
el
video
cuando
su
avión
aterrizó
en
el
aeropuerto
principal
de
Santiago.
Mira
directamente
a
la
cámara
y
dice:
Hemos
tocado
suelo
sudamericano.
El
próximo,
Perú.
“Hemos
tocado
suelo
sudamericano.
El
próximo,
Perú”.
Como
era
un
avión
privado,
este
avión
privado
entra
a
un
hangar
privado,
y
en
ese
momento
el
personal
de…
de
Migraciones
envía
a
un
funcionario
al
hangar
a
registrar
a
las
personas.
El
agente
de
migración
les
pidió
los
pasaportes,
los
revisó
—venían
dos
peruanos,
un
estadounidense
y
un
japonés—
y
los
selló,
como
si
nada.
Les
dio
la
bienvenida
y
los
dejó
entrar
a
Chile.
Cuando
vuelve
a
su
sitio
e
ingresa
los
nombres
al
sistema,
es
que
sale
la
alerta
de
Interpol.
Entonces
dice:
“Diablos,
Alberto
Fujimori,
claro,
expresidente
de
Perú,
no
sabía
que
estaba
buscado
por…
por
la
justicia”.
Cuando
el
agente
se
dio
cuenta
del
error
que
había
cometido…
El
tipo
sale
de
su
puesto
a
buscarlo
a
Alberto
Fujimori
en
la
salida
de
los
taxis
del
aeropuerto.
O
sea,
imagínate
como
la…
la
escena
de
la
película
The
Usual
Suspects,
¿no?
Cuando
buscan
a
Kayser
Söze,
¿no?
Cuando
se
dan
cuenta
que…
que
Kevin
Spacey
es
Keyser
Söze,
idéntico.
Este
funcionario
sale
al
pa…
a
la
zona
de…
de
taxis
y
ve
cómo
un
Mercedes-Benz
del
abogado
de
Fujimori
(risa)
se
lleva
toda
la…
la
delegación.
Fujimori
lo
había
logrado.
Burló
la
orden
de
captura
internacional
que
había
en
su
contra
y
entró
a
Chile
de
forma
legal.
Fujimori
es
recibido
entre
abrazos
por
su
amigos,
¿no?
O
sea,
el
plan
había
funcionado.
Fujimori
logra
salir
de
Tokio,
pasar
por
Tijuana,
llega
a
Santiago.
Su
pasaporte
peruano
se
estampa
como
turista
y
logra
ir…
salirse…
caminar
libremente
por
las
calles
de
Santiago.
Ya
estaba
más
cerca
del
Perú
de
lo
que
había
estado
en
años.
El
agente
de
migración
les
notificó
a
sus
superiores
lo
que
había
pasado.
Y
la
noticia
empezó
a
correr
por
todo
Santiago.
Yo
estaba
en
el
canal.
Nos
enteramos
que
Alberto
Fujimori
había
aterrizado
en
Chile
y
que
había
entrado
pese
a
tener
una
orden
de
captura
internacional
y
a
alguien
se
le
había
pasado
el
pasaporte
de
Alberto
Fujimori
y
figuraba
en
Chile.
Soy
Constanza
Santamaría.
Soy
periodista
de
Canal
13
de
Chile.
En
2005,
Constanza
era
reportera
de
un
noticiero
local
y
recuerda
muy
bien
la
conmoción
que
causó
la
llegada
de
Fujimori
a
Santiago.
Se
pueden
imaginar
la
locura
en…
en
investigaciones,
en
aduana,
tratando
todo
el
mundo
de
entender
cómo
pudo
entrar
Alberto
Fujimori
sin
que
nadie
se
diera
cuenta.
Pero
era
muy…
era
tarde.
Era…
Estaba
oscuro
me
acuerdo.
Eran…
no
deben
haber
sido
las
diez
de
la
noche,
nueve
de
la
noche.
Nadie
se
podía
explicar
lo
que
estaba
pasando.
Entonces
la
llegada
fue
realmente
un…
un
balde
de
agua
fría,
eh,
para…
para
el
presidente
Ricardo
Lagos
que
era
el
que
estaba
en
ese
minuto.
O
sea,
un
convidado
de
piedra
en
toda
su
expresión.
O
sea,
uno
se
puede
imaginar:
¿qué
hacemos
con
este
personaje?
Este
personaje
que
con
su
visita
causó
tanto
revuelo
político
en
la
sociedad
chilena,
sin
mencionar
la
peruana,
claro.
Para
entender
lo
que
llevó
a
Fujimori
primero
a
refugiarse
en
Japón
y
después
a
burlar
una
orden
de
captura
internacional
para
llegar
a
Chile,
necesitamos
regresar
un
poco.
Carlos
Meléndez
nos
cuenta.
Alberto
Fujimori
fue
uno
de
los
primeros
outsiders
exitosos
en
la
política
latinoamericana.
Digo
outsider,
porque
a
principios
de
1990
—el
año
de
su
campaña
presidencial—
era
un
ingeniero
y
catedrático
universitario
desconocido,
descendiente
de
inmigrantes
japoneses.
O
sea,
no
figuraba
en
la
vida
pública.
En
ese
momento,
Perú
se
encontraba
en
una
crisis
económica
y
social:
la
hiperinflación
había
llegado
a
más
de
2
mil
por
ciento
anual,
los
grupos
terroristas
Sendero
Luminoso
y
el
MRTA,
el
Movimiento
Revolucionario
Túpac
Amaru,
libraban
una
guerra
contra
el
Estado
peruano
que
causaría
casi
setenta
mil
muertes.
Los
peruanos
le
habían
perdido
la
fe
a
los
partidos
políticos
tradicionales.
En
medio
de
esa
situación,
Fujimori
decidió
fundar
Cambio
90
para
lanzarse
como
candidato
a
la
presidencia.
Vengo
a
este
debate,
porque
el
movimiento
independiente
Cambio
90
está
convencido
que
ustedes
quieren
que
se
acabe
con
la
corrupción.
Este
es
Fujimori
en
el
debate
presidencial
de
1990.
En
las
elecciones
de
ese
año,
nadie
dudaba
que
el
ganador
a
la
presidencia
sería
Mario
Vargas
Llosa,
que
ya
era
un
reconocido
escritor
y
contaba
con
el
apoyo
de
la
derecha.
He
abandonado
mis
libros,
mi
escritorio,
mi
vocación
que
yo
amo
tanto:
para
eso
les
pido
un
voto.
Hay
que
privatizar
el
sector
público.
Hay
que
acabar
con
el
mercantilismo
y
con
las
formas
intervencionistas
y
socialistas
que
solo
traen
pobreza
y
fracaso.
Pero
Fujimori
prometía
un
cambio,
un
cambio
de
la
clase
política,
aunque
sin
dar
muchos
detalles
de
cuáles
eran
exactamente
las
medidas
que
iba
a
tomar.
Lo
único
que
prometió
es
que
no
iba
a
tomar
las
mismas
que
Vargas
Llosa.
Y
al
parecer
esas
promesas
fueron
suficientes
para
el
electorado.
A
inicios
de
campaña,
nadie
se
hubiese
imaginado
que
un
desconocido
como
Fujimori
terminaría
venciendo
a
Vargas
Llosa
en
la
segunda
vuelta.
Este
es
Fujimori
leyendo
el
discurso
inaugural
el
día
de
su
toma
de
posesión.
Nos
toca
afrontar
la
crisis
más
profunda
que
ha
vivido
el
país
en
toda
su
historia
republicana.
Una
sociedad
escindida
por
la
violencia,
la
corrupción,
terrorismo
y
el
narcotráfico.
Heredamos,
pues,
un
desastre.
Yo
recuerdo
bien
ese
desastre.
Crecí
en
Zárate,
un
barrio
emergente
de
Lima
y
tenía
12
años
cuando
Fujimori
ganó
esas
elecciones.
Nunca
voy
a
olvidar
cómo
se
escuchaban
los
coches-bomba
que
los
grupos
terroristas
detonaban
en
cualquier
parte
de
la
ciudad.
Pensar
de
vez
en
cuando:
“Este
sonó
cerca,
¿dónde
habrá
sido?”.
Ese
era
el
caos
en
que
vivíamos
cotidianamente
los
peruanos.
Apenas
un
mes
después
de
su
llegada
a
Palacio
de
Gobierno,
Fujimori
terminó
haciendo
lo
que
había
prometido
que
no
iba
a
hacer.
El
8
de
agosto
de
1990,
se
anunció
que
los
precios
de
los
combustibles,
alimentos
y
otros
productos
básicos
dejarían
de
ser
controlados
por
el
gobierno,
o
sea,
que
se
dejarían
al
libre
mercado.
Fujimori
justificó
el
abandono
de
su
promesa
como
la
única
solución
a
la
fuerte
crisis
en
la
que
el
Perú
estaba
desde
hacía
años.
Es
casi
imposible
exagerar
el
caos
que
se
vivió
al
día
siguiente.
Largas
y
desordenadas
colas
se
forman
alrededor
de
la
municipalidad
de
Ate-Vitarte.
Abandonamos
a
nuestros
hijos,
señor,
por
venir
a
buscar
un
kilo
de
azúcar
pero
no
nos
despachan.
Hay
problemas
debido
a
que
muchos
comercios
no
han
abierto
sus
puertas
hoy.
Nosotros
lo
único
que
pedimos
es
que
vaya
usted
a
abrir
los
mercados
para
comprar
aunque
sea
un
cuartito,
lo
que
sea,
para
cocinar
hoy
día.
¿Qué
vamos
a
darles
de
comer
a
nuestros
hijos?
El
pueblo
tiene
hambre.
Estos
desgraciados
venden
lo
que
les
da
la
gana.
Esas
medidas
se
conocieron
como
el
“fujishock”:
los
alimentos
y
otros
productos
básicos
escaseaban
y
teníamos
que
hacer
largas
filas
para
conseguir
unos
pocos.
Paros
y
huelgas
indefinidas
detenían
el
país.
El
alza
constante
del
precio
de
la
gasolina
hacía
que
los
buses
de
transporte
público
no
prestaran
servicio.
Perú
era
un
país
que
parecía
no
tener
horizonte.
Pero
Fujimori
no
dio
marcha
atrás:
continuó
con
las
reformas
de
ajuste
y
persiguiendo
a
los
cabecillas
terroristas.
Dos
años
después,
frustrado
por
los
límites
que
le
imponía
el
tener
que
llegar
a
acuerdos
con
los
demás
partidos
en
estos
temas,
Fujimori
apareció
en
televisión
nacional
y
anunció…
He
decidido
tomar
las
siguientes
trascendentales
medidas.
Primero,
disolver…
disolver
temporalmente
el
Congreso
de
la
República
hasta
la
aprobación
de
una
nueva
estructura
orgánica
del
poder
legislativo,
la
que
se
aprobará
mediante
un
plebiscito
nacional.
Segundo,
reorganizar
totalmente
el
Poder
Judicial,
el
Consejo
Nacional…
A
partir
de
ese
día
Fujimori
eliminó
el
congreso
y
concentró
todo
el
poder
en
el
Ejecutivo
para
empezar
a
gobernar
por
decreto.
Reitero
que
como
ciudadano
elegido
por
las
grandes
mayorías
na…
nacionales
solo
me
anima
el
deseo
de
lograr
la
prosperidad
y
la
grandeza
de
la
nación
peruana.
Fujimori
justificó
la
disolución
como
necesaria
para
enfrentar
el
terrorismo
de
Sendero
Luminoso
y
del
MRTA.
Y,
aunque
suene
increíble,
no
hubo
muchas
críticas
dentro
del
país.
Gran
parte
de
la
sociedad
peruana
parecía
aceptar
esas
medidas
autoritarias,
dado
el
caos
que
se
vivía
entonces.
Sin
embargo,
la
comunidad
internacional
empezó
a
presionar
al
gobierno
de
Fujimori,
diciendo
que
había
hecho
un
“autogolpe
de
Estado”,
en
el
que
Fujimori
estaba
transformando
la
democracia
peruana
en
un
régimen
autoritario.
Ante
esa
presión,
a
fines
de
año
Fujimori
llamó
a
elecciones
para
convocar
un
nuevo
congreso
que
además
redactó
una
nueva
constitución.
En
septiembre
de
1992,
a
los
pocos
meses
del
cierre
del
Congreso…
Estamos
en
comunicación
vía
microondas
con
la
prefectura
de
Lima
donde
será
presentado
en
conferencia
de
prensa
Abimael
Guzmán
Reynoso,
cabecilla
del
grupo
más
sanguinario
del
mundo.
El
líder
de
Sendero
Luminoso
fue
capturado
y
las
autoridades
organizaron
una
conferencia
para
mostrarlo
ante
la
prensa
mundial.
Vamos
a
proceder
a
presentar
a
Manuel
Rubén
Abimael
Guzmán
Reynoso,
57
años,
alias
camarada
Gonzalo.
Fue
una
imagen
muy
poderosa:
Guzmán
en
una
jaula,
con
un
traje
a
rayas
negras
y
blancas.
¿Qué
puede
responder
por
los
25
mil
muertos?
Como
hijos
del
pueblo.
¿Y
los
asesinatos?
Estamos
combatiendo…
Y
mientras
los
periodistas
le
pedían
que
respondiera
por
sus
crímenes,
él
contestaba
gritando
consignas
senderistas.
Porque
somos
comunistas…
¡Asesinos!
¡Ya
murió
el
comunismo!
La
captura
de
Guzmán
fue
clave,
pues
después
de
su
caída
la
subversión
fue
derrotada
por
el
Estado.
En
los
siguientes
años
la
economía
empezó
a
estabilizarse
y
la
popularidad
de
Fujimori
a
crecer.
Parecía
que
el
camino
autoritario
de
Fujimori
se
legitimaba
ante
los
ojos
de
muchos
peruanos.
Todo
esto
permitió
que
en
las
elecciones
de
1995…
Atención.
Presidente
reelecto,
ganador
en
primera
vuelta:
ingeniero
Alberto
Fujimori.
Cambio
90,
nueva
mayoría.
Lo
escucharon
ustedes:
no
habrá
segunda
vuelta.
Fujimori
se
reelige
y
se
da
el
lujo
de
ganar
en
primera
vuelta
al
ex
secretario
general
de
la
ONU,
Javier
Pérez
de
Cuéllar.
Y
además
su
partido
obtuvo
una
mayoría
absoluta
en
el
congreso.
El
fujimorismo
estaba
en
su
mejor
momento.
Así
que
por
un
lado,
teníamos
al
fujishock
y
el
autogolpe.
Por
otro,
la
captura
de
Guzmán
y
la
recuperación
económica.
En
el
balance
de
entonces,
para
una
gran
mayoría
de
peruanos,
el
primer
mandato
de
Fujimori
había
sido
hasta
cierto
punto
exitoso.
Pero
en
su
segundo
periodo
como
presidente
—a
finales
de
los
noventa—
ese
balance
comienza
a
perderse.
Se
hace
evidente
el
lado
más
perverso
del
fujimorismo.
Se
revelan
los
crímenes
que
se
cometieron
contra
ciudadanos
durante
su
gobierno.
Dos
de
las
violaciones
de
derechos
humanos
más
graves
fueron
las
masacres
de
Barrios
Altos
y
La
Cantuta.
En
el
caso
de
Barrios
Altos,
el
3
de
noviembre
de
1991,
un
comando
paramilitar,
organizado
desde
el
gobierno,
entró
a
una
fiesta
en
un
barrio
del
centro
de
Lima
creyendo
que
eran
senderistas
y
asesinaron
a
15
personas
inocentes,
incluyendo
un
niño.
En
La
Cantuta,
el
18
de
julio
de
1992,
ese
mismo
comando
secuestró
y
asesinó
a
nueve
estudiantes
y
a
un
profesor
universitario.
A
pesar
de
crímenes
como
estos,
y
de
que
en
teoría
era
inconstitucional
postularse
a
la
presidencia
una
tercera
vez,
en
el
2000…
¡Chino!
¡Chino!
¡Chino!
¡Chino!
¡Chino!
Fujimori
se
postula
a
un
tercer
mandato.
¡La
democracia
es
pueblo!
¡La
democracia
no
es
poder
político
para
algunos!
Y
se
baila
así.
Y
se
mueve
así…
Fue
una
elección
bastante
controversial.
Pues,
desde
el
gobierno,
Fujimori
utilizó
toda
la
maquinaria
que
tenía
a
su
disposición
para
tratar
de
ganar
una
nueva
reelección.
Un
tercer
mandato
consecutivo
en
Perú
es
algo
sin
precedentes.
Esta
vez
Fujimori
no
logró
imponerse
en
primera
vuelta
y
se
va
a
una
segunda
contra
Alejandro
Toledo.
Pero
la
comunidad
internacional
coincidía
en
que
las
elecciones
no
iban
a
ser
limpias,
ni
justas,
así
que
Toledo
decide
retirarse.
La
segunda
vuelta
se
lleva
a
cabo
con
Fujimori
como
único
candidato.
La
gente
empezó
a
salir
a
las
calles
para
evitar
que
Fujimori
iniciara
su
tercer
mandato.
¡Esta
democracia
es
falsa
democracia!
¡Chino
Fujimori
vete
a
la
mierda!
¡Chino
Fujimori
vete
a
la
mierda!
Pero
no
fue
posible
evitarlo.
El
28
de
julio
del
2000,
Fujimori
inició
su
tercer
periodo
presidencial.
Sin
embargo,
la
continuidad
de
su
gobierno
era
ya
insostenible.
En
ese
setiembre,
se
filtran
a
los
medios
unos
videos
en
los
que
su
asesor
y
jefe
de
inteligencia
Vladimiro
Montesinos
compraba
con
torres
de
dinero
en
efectivo
a
algunos
congresistas
de
la
oposición.
Se
conoció
como
el
escándalo
de
los
“Vladivideos”
o
el
caso
de
los
“congresistas
tránsfugas”,
por
la
manera
como
se
estaba
comprando
a
estos
políticos
para
que
se
pasaran
a
la
bancada
fujimorista.
Montesinos
era
un
personaje
bastante
oscuro,
ya
por
entonces
había
sido
señalado
por
su
relación
a
acusaciones
de
tortura
y
asesinatos
que
ocurrieron
en
los
sótanos
del
Servicio
de
Inteligencia
del
Ejército
durante
los
noventas.
La
revelación
de
los
“vladivideos”
afectó
tanto
que
apenas
dos
días
después,
Fujimori
hizo
un
nuevo
anuncio
en
televisión
nacional.
Tras
una
profunda
reflexión
y
objetiva
evaluación
de
la
coyuntura
he
tomado
la
decisión
primero
de
desactivar
el
Sistema
de
Inteligencia
Nacional
y
en
segundo
lugar
de
convocar
en
el
inmediato
plazo
posible
a
elecciones
generales.
Pero
aclaró
algo.
En
esas
elecciones
generales,
de
más
está
decirlo,
no
participará
quien
habla.
Fujimori
había
cedido
ante
la
presión
y
convocó
a
elecciones
para
el
siguiente
año.
Mientras
se
preparaba
la
transición,
Fujimori
aprovechó
la
invitación
a
una
cumbre
internacional
en
Brunei
—un
país
al
sur
del
continente
asiático—
para
salir
de
Perú.
Fujimori
confirmó
el
domingo
de
noche
desde
Tokio
a…
a
la
agencia
de
Lima
que
presentará
su
renuncia
formal
al
presidente
del
Congreso
Valentín
Paniagua
al
tiempo
que
dejó
abierta
la
posibilidad
de
seguir
su
carrera
política
como
congresista.
Salió
el
día
13
de
noviembre
del
2000
y
no
volvió.
El
presidente
peruano
Alberto
Fujimori
quien
confirmó
a
la
agencia
AFP
desde
Tokio
la
renuncia
a
su
cargo
a
más
tardar
en
48
horas
dejará
el
poder
arrastrado
por
la
peor
crisis
de
las
últimas
décadas.
De
Brunei
había
volado
a
Tokio
y
desde
ahí
el
19
de
noviembre
del
2000
renunció
a
la
presidencia
peruana
mediante
una
carta
que
envió
por
fax
al
congreso
peruano.
En
territorio
nipón
Fujimori
fue
recibido
como
hijo
pródigo.
Sus
orígenes
japoneses
llamaban
la
atención,
y
muchos
lo
recordaban
por
un
evento
terrorista
a
finales
de
1996.
Ese
fin
de
año,
miembros
del
MRTA
entraron
a
la
residencia
del
embajador
japonés
en
Lima
durante
una
fiesta
y
tomaron
a
cientos
de
rehenes,
quedándose
hasta
el
final
con
72
personas.
La
toma
de
la
residencia
duró
más
de
cuatro
meses
y
finalmente
Fujimori
ordenó
una
intervención
militar
que
liberó
a
los
rehenes.
Todos
los
emerretistas
murieron.
Eso
le
ganó
el
agradecimiento
de
buena
parte
de
la
sociedad
y
de
la
clase
política
japonesas,
porque
entre
los
rehenes
rescatados
había
una
veintena
de
empresarios
japoneses
y
funcionarios
de
la
embajada
nipona
en
Lima.
Entonces,
asentado
en
Tokio,
Fujimori
inició
una
nueva
vida
lejos
del
país
que
había
gobernado:
daba
charlas
y
conferencias
sobre
su
experiencia
en
la
lucha
antiterrorista
y
se
aprovechaba
de
la
curiosidad
que
despertaba
su
trayectoria.
En
una
de
esas
charlas,
conoció
a
quien
sería
su
novia:
Satomi
Kataoka,
una
empresaria
japonesa
ligada
a
la
derecha
de
ese
país.
Fujimori
se
hizo
una
vida
bastante
cómoda
en
Japón,
mientras
en
Perú
se
trataba
de
reconstruir
la
democracia.
Por
entonces,
en
Perú,
el
presidente
del
congreso
había
asumido
un
gobierno
interino
que
convocó
a
nuevas
elecciones.
El
nuevo
gobierno
amplió
el
mandato
de
la
procuraduría
anticorrupción
para
investigar
los
presuntos
delitos
cometidos
por
Fujimori
y
sus
allegados.
Además
de
los
casos
ya
mencionados
de
Barrios
Altos
y
La
Cantuta,
se
estaban
investigando
otras
violaciones
a
los
derechos
humanos
cometidas
durante
su
gobierno,
como
el
caso
de
torturas
en
los
sótanos
del
servicio
de
inteligencia.
También
se
estaban
investigando
casos
de
corrupción
como
el
de
los
congresistas
tránsfugas,
compra
de
líneas
editoriales
de
medios
de
comunicación,
interceptaciones
telefónicas
ilegales
a
miembros
de
la
oposición
y
otros.
En
el
2004,
Antonio
Maldonado
fue
designado
procurador
anticorrupción
y
una
de
sus
tareas
era
llevar
el
proceso
de
extradición
de
Fujimori
de
Japón.
No
era
el
primer
procurador
a
quien
se
le
otorgaba
esta
tarea,
sus
antecesores
ya
se
habían
topado
con
la
protección
política
que
Japón
le
estaba
dando
a
Fujimori.
Este
es
Maldonado.
Habían
unas
solicitudes
de
extradición
que
Japón,
este,
de
la
manera
más
criolla
y
más…
y
de
la
manera
más
arrogante
y
de
la
manera
más
irrespetuosa
con
el
pueblo
y
el
Estado
peruano,
simplemente
no
se
dignaba
de
responder,
de
ir
al
fondo.
Según
Maldonado,
el
gobierno
japonés
simplemente
mandaba
preguntas
y
más
preguntas
y
pedía
aclaraciones
inocuas.
Es
decir,
alargaban,
dilataban
y
frustraban
a
los
abogados
peruanos.
Entonces
Japón
en
realidad
se
burlaba
del
Estado
peruano.
Japón
protegía
abiertamente
a
Fujimori.
Maldonado
se
acuerda
bien
de
una
reunión
con
un
ministro
de
la
Embajada
de
Japón
que
les
dijo:
Que
estábamos
perdiendo
el…
el
tiempo.
Que
el
dinero
del
Estado
peruano
—un
Estado
pobre—
estaba
siendo
mal
utilizado,
que
debían
utilizarse
de
mejor
manera.
Y
también
los
amenazó.
Que
si
nosotros
procedíamos
con
la
demanda
ante
la
Corte
Internacional
de
Justicia
lo
que
íbamos
a
observar
es
una
re…
un
retiro
de
la
cooperación
internacional
de
Japón.
Me
dijo:
“Concretamente
estamos
pensando
en
ayudar
a
la
reconstrucción
o
a…
o
a…
o
a
mejorar
las
instalaciones
de
Machu
Picchu”.
Pero
el
Estado
peruano
no
estaba
dispuesto
a
ceder
con
la
extradición.
Entonces
en
el
2005
se
propuso
llevar
al
estado
japonés
ante
la
Corte
Internacional
de
Justicia
en
La
Haya.
¿Por
qué?
Por
violación
de
la
Convención
Internacional
de
Tortura.
O
sea,
la
obligación
universal
de,
eh,
perseguir
y
castigar
a
una
persona
a
la
que
se
le
imputaban
la
comisión
de
torturas
sistemáticas.
En
fin,
de
acuerdo
al
lenguaje
de
la
Convención
de
la
ONU
sobre
torturas.
Mientras
el
Estado
peruano
hacía
todo
lo
posible
por
tratar
de
llevar
a
Fujimori
a
Perú
y
juzgarlo,
a
mediados
de
setiembre
de
ese
mismo
año,
2005,
Fujimori
visitó
al
consulado
peruano
en
Tokio
para
renovar
su
pasaporte.
Ingeniero,
¿qué
siente
usted?
Su
pasaporte.
Bueno,
esta
es
la
prueba
evidente
de
que
soy
cien
por
ciento
peruano
y
que
estoy
en
condiciones
de
prepararme
para
el
próximo
año.
Bueno,
muchas
gracias.
Adiós.
No
se
escucha
bien,
pero
Fujimori
dice:
“Estoy
en
condiciones
de
prepararme
para
el
próximo
año”.
El
próximo
año,
es
decir,
las
elecciones
presidenciales
del
2006.
Un
anuncio
así,
casi
improvisado,
sonaba
a
disparate,
la
verdad.
O
sea,
¿Fujimori
lanzándose
a
presidente
del
Perú?
Nadie
se
tomaba
en
serio
que
estuviera
considerando
la
posibilidad
de
salir
de
Japón.
Pues,
aunque
existía
la
amenaza
del
juicio
ante
La
Haya,
la
protección
de
la
clase
política
japonesa
parecía
bastante
sólida.
Entonces,
hay
dos
hipótesis
del
por
qué
Fujimori
decidió
abandonar
Japón.
La
primera
—popular
entre
los
diplomáticos
peruanos—
es
que
las
acciones
de
la
cancillería
peruana
lograron
ejercer
presión
sobre
el
gobierno
japonés
y
que
eso
forzó
a
Japón
a
dejar
de
ofrecerle
protección
y
amparo
político
a
Fujimori.
Pero
la
otra
hipótesis
es
que
Fujimori
se
aburría
en
la
tierra
de
sus
ancestros,
que
quería
seguir
activo
en
la
política.
Este
es
Fujimori
en
un
documental
estadounidense
que
se
estrenó
en
2005.
Yo
tengo,
te
debo
confesar,
tengo
habilidades
para
ser
presidente.
Me
gusta
el
trabajo
de
presidente.
Y
parece
que
no
puede
ser
más
claro
en
sus
intenciones.
Creo
que
para
es
un
deber
de
volver,
de
estar
nuevamente
al
frente
con
el
pueblo
del
Perú.
Con
la
perspectiva
de
nuevas
elecciones
en
Perú
en
el
2006,
todo
indica
que
no
lo
pudo
resistir
y
empezó
a
planear
su
regreso.
En
todo
caso,
volver
al
Perú
no
iba
a
ser
fácil.
Como
ya
dijimos,
si
Fujimori
llegaba
directamente
al
territorio
peruano
sería
apresado
de
inmediato
para
ser
procesado
por
los
casos
abiertos
en
su
contra.
La
hipótesis
que
muchos
tienen
es
que
la
idea
era
llegar
a
un
tercer
país
con
la
intención
de
pasar
por
un
proceso
de
extradición.
Explico:
la
justicia
de
este
tercer
país
sería
la
que
evaluaría
los
casos
por
los
cuales
Fujimori
iba
a
ser
juzgado
en
Perú.
Si
lo
encontraban
extraditable,
lo
entregarían
a
la
justicia
peruana,
pero
si
ese
tercer
país
rechazaba
el
pedido
de
extradición,
Fujimori
quedaría
libre,
todos
los
cargos
en
su
contra
se
caerían
y
podía
regresar
al
Perú;
incluso
a
participar
en
las
elecciones
que
se
venían.
Por
eso
tenían
que
elegir
bien
cuál
sería
ese
tercer
país.
La
cercanía
de
Chile
a
Perú
fue
uno
de
los
factores
que
influyó
en
la
decisión,
pero
según
Maldonado,
el
procurador
anticorrupción,
también
fue
muy
importante…
La
tradición
chilena
de
negar
extradiciones
en
casos
similares,
empezando
con
el
criminal
nazi
Rauff,
claro.
Y
es
que
Chile,
en
la
década
previa,
había
denegado
la
totalidad
de
pedidos
de
extradición.
Incluso
registraba
rechazos
históricos.
Por
ejemplo,
ni
siquiera
extraditó
a
ese
Walter
Rauff
mencionado
por
Maldonado,
que
fue
un
oficial
nazi
responsabilizado
de
la
muerte
de
un
cuarto
de
millón
de
personas
en
Auschwitz.
Chile
parecía
la
elección
más
obvia.
Casi
dos
meses
después
de
renovar
su
pasaporte
peruano,
Fujimori
estaba
en
ese
mismo
avión
privado
que
volaba
desde
Tokio
hasta
Santiago.
grabando
el
video
que
oímos
al
principio.
Estamos
a…
a
veinte
kilómetros
de
Lima,
diez
kilómetros
del
Callao
(risa).
¡Finalmente
ya
estamos!
Y
sucede
lo
que
ya
contamos:
Fujimori
llega
a
Chile,
pasa
migración,
le
sellan
su
pasaporte
como
turista
y
sale
a
las
calles
de
Santiago.
Al
Estado
peruano
nos
deja
en
total
estado
de
sorpresa,
pero
nuestra
reacción
es
inmediata.
Por
algunos
contactos
que
tenían
en
Chile,
los
representantes
del
gobierno
peruano
supieron
de
la
llegada
de
Fujimori
incluso
antes
que
los
propios
funcionarios
chilenos.
Por
su
parte,
la
policía
de
investigaciones
chilena
rastreó
en
todos
los
hoteles
de
la
ciudad
hasta
que
lo
ubicaron
en
el
Hotel
Marriott.
Y
se
enteraron
que
Fujimori
estaba
planeando
dar
una
conferencia
de
prensa.
Esos
mismos
rumores
llegaron
a
Constanza
Santamaría,
la
periodista
que
escuchamos
al
inicio.
Así
es
que
yo
me
fui
inmediatamente
al
Marriott
tratando
de…
de
buscar
y
de
encontrar
a
Fujimori.
Estaban
todos
los
medios
ahí,
llegamos
todos
juntos,
eh,
porque
además
era
tratar
de
tener
la
primera
imagen.
La
exclusiva.
Pero
la
conferencia
no
empezaba
y
Fujimori
no
se
veía
por
ningún
lado.
Yo
me
acuerdo
de
haber
hecho
guardia.
Nos
echaron
cinco
veces
durante
la
noche.
Me
quedé
toda
la
noche
en
el
Marriott.
Logré
entrar
al
Marriott
porque
las
cámaras
obviamente
estaban
afuera
pero
yo…
yo
quería
entrar
aunque
sea
a
ver,
a
sacar…
En
ese
minuto
yo
creo
que
no…
yo
no
debo
haber
tenido
celular
pero
a
verlo
y
a
preguntarle
un
par
de
cosas.
Yo
andaba
con
un
micrófono
escondido
en
alguna
parte.
Constanza
buscó
en
todos
los
pisos,
hasta
que
llegó
a
uno
en
el
que
se
necesitaba
una
tarjeta
especial
para
entrar.
No
podía
seguir,
así
que
regresó
al
primer
piso
y
se
sentó
en
el
bar,
a
esperar.
Ese
mismo
domingo,
el
presidente
de
Perú
había
convocado
al
equipo
de
procuradores
del
Ministerio
de
Justicia
y
al
equipo
de
Cancillería
para
empezar
a
gestionar
la
extradición
de
Fujimori,
ya
no
desde
Japón
sino
desde
Chile.
En
pocas
horas,
el
equipo
de
Cancillería,
eh,
activa
el
tratado
de
extradición
con
Chile,
que
era
un
tratado
antiguo,
y
el
Estado
peruano
plantea
la,
este,
la
solicitud
de…
de
detención
pre…
preliminar
de
Fujimori
en
Chile.
Y
a
las
8:30
de
la
noche
hora
peruana,
10:30
de
la
noche
hora
de
Santiago
de
Chile,
Fujimori
es
detenido
del
hotel
Marriott
conforme
consta
para
la
historia.
Y…
y
finalmente
el
minuto
que
sale
es
cuando
ya
llega
la
policía,
lo
llegan
a
detener
y
lo
sacan,
pero
lo
sacan
por
el…
por
el
estacionamiento.
Salió
en
un
auto,
sin
que
Constanza
ni
ningún
otro
medio
pudiera
hablar
con
él.
Solo
se
obtuvo
su
imagen.
La
llegada
y
después
el
arresto
de
Fujimori
en
Chile
también
tomó
por
sorpresa
a
su
abogado,
César
Nakazaki.
En
ese
momento
él
estaba
en
Lima
y
se
enteró
por
los
mismos
medios.
Nakazaki
voló
inmediatamente
a
Santiago
y
luego
de
unos
trámites
con
el
primer
abogado
que
había
contratado
Fujimori
en
Chile,
logró
verlo.
Fujimori
estaba
detenido
en
la
Escuela
de
Gendarmería.
Cuando
Nakazaki
entró
a
verlo…
Actuó
japonesmente,
¿no?
Como
habíamos
hablado,
muy
poco.
Hablé
unos
segundos
con
él
porque
además
la
gendarmería…
si
bien
lo
trataba
con
respeto,
con
dignidad,
pero
era
Chile,
¿no?
Entonces
lo
trataba
con
dureza.
No
se
podía
hablar
mucho.
Era
dura
la
Gendarmería.
El
juez
le
había
negado
la
libertad
condicional.
Fujimori
apenas
se
estaba
dando
cuenta
del
error
que
había
cometido.
Entonces,
ahí
ya
el
presidente
expresó,
pues,
todos
los
sentimientos
de
estar
preso,
¿no?
Fue
un
momento
muy
duro.
Al
ingeniero
Fujimori
le
habían
fallado
sus
cálculos
y
ahora
estaba
en
una
cárcel
en
Chile.
Durante
su
mandato,
Fujimori
había
sido
muy
amigable
con
Chile.
Había
hecho
cosas
como
elogiar
y
replicar
algunas
políticas
públicas
de
aquel
país
o
invitar
a
empresarios
chilenos
a
invertir
en
Perú,
así
que
creía
que
tenía
grandes
amigos
y
defensores
en
ese
país.
Pero
Fujimori,
al
parecer,
no
consideró
que
en
aquel
momento
había
elecciones
presidenciales
en
Chile
y
que
la
favorita,
la
socialista
Michelle
Bachelet,
había
vivido
en
carne
propia
el
horror
de
la
dictadura
de
Augusto
Pinochet.
Su
padre
fue
torturado
y
murió
a
manos
de
sus
custodios
durante
esos
años
y
ella
misma
sobrevivió
la
tortura
de
parte
de
militares
que
dirigía
Pinochet.
Para
Bachelet,
los
crímenes
que
se
le
imputaban
a
Fujimori
tenían
un
eco
de
los
horrores
cometidos
por
el
gobierno
del
dictador
chileno.
Como
candidata,
Bachelet
fue
la
primera
en
exigir
sanciones
a
Fujimori.
Esta
es
Bachelet
el
día
después
de
la
llegada
de
Fujimori
a
Chile.
Él
no
ha
sido
invitado.
Él
llegó
acá
y
creo
que
todos
los
chilenos
nos
preguntamos,
¿a
qué
vino?
El
plan
de
Fujimori
había
sido
que
la
justicia
chilena
—que
él
consideraba
una
justicia
neutral
e
independiente
de
sesgos
políticos—
lo
eximiera
de
todas
o
la
mayoría
de
acusaciones
en
su
contra.
Su
grueso
error
fue
creer
que
encontraría
en
Chile
la
muralla
política
protectora
con
la
que
contó
en
Japón.
Se
equivocó.
Después
de
la
pausa,
Fujimori
se
enfrenta
a
la
justicia
en
Chile.
Ya
volvemos.
Estos
días
hay
tantas
cosas
para
ver
que
jamás
te
va
a
alcanzar
el
tiempo.
Es
por
eso
que
existe
Pop
Culture
Happy
Hour,
desde
NPR.
Dos
veces
por
semana,
buscan
entre
todas
las
tonterías
que
hay,
comparten
sus
reacciones
y
te
dan
un
resumen
de
lo
que
vale
la
pena.
Escucha
Pop
Culture
Happy
Hour
todos
los
miércoles
y
jueves.
Muchas
veces
recibimos
esta
pregunta:
¿qué
podemos
hacer
para
apoyar
al
podcast?
Bueno,
tenemos
un
programa
de
membresías,
tenemos
un
app
para
aprender
español,
y
para
los
Ambulantes
en
los
Estados
Unidos,
también
pueden
apoyar
a
NPR.
Si
les
gusta
lo
que
hacemos,
y
si
también
disfrutan
de
los
otros
programas
de
NPR,
por
favor
consideren
apoyar
a
su
emisora
de
radio
pública
local.
Pueden
hacerlo
entrando
a
la
página
donate.npr.org/RadioAmbulante.
Donate
se
deletrea:
D-O-N-A-T-E.
Donate,
en
inglés.
Repito:
donate.npr.org/RadioAmbulante.
Estamos
de
vuelta
en
Radio
Ambulante.
Soy
Daniel
Alarcón.
Antes
de
la
pausa
escuchamos
cómo
el
expresidente
peruano
Alberto
Fujimori
se
encontraba
detenido
en
Chile
después
de
haber
salido
inesperadamente
de
Japón.
Fujimori
había
logrado
entrar
como
turista
al
país,
evitando
así
una
expulsión
inmediata,
pero,
ahora
se
enfrentaba
al
proceso
de
extradición.
Carlos
Meléndez
nos
sigue
contando.
En
el
acuerdo
de
extradición
entre
Perú
y
Chile
estaba
establecido
que
el
gobierno
peruano
debía
presentar
en
dos
meses
los
casos
en
contra
de
Fujimori.
Esto
para
justificar
si
extraditarlo
o
no.
Si
no
cumplían
con
ese
plazo,
Fujimori
quedaría
libre.
Para
Antonio
Maldonado,
el
procurador
anticorrupción,
y
para
su
equipo,
fueron
los
dos
meses
más
intensos
de
trabajo
de
toda
su
vida,
pero
lo
lograron.
A
tres
días
del
vencimiento
del
plazo
habían
completado
doce
cuadernos
que
detallaban
doce
acusaciones
en
contra
de
Fujimori.
Maldonado
se
dispuso
a
viajar
para
llevar
esos
cuadernos
personalmente
a
Chile.
Por
motivos
de
seguridad
viajaron
en
un
avión
de
la
Fuerza
Aérea
Peruana
y
no
en
un
vuelo
comercial.
Eso
se
produce
en
los
primeros
días
de
enero
del
año
2006.
Un
vuelo
que
sale
muy
temprano
de
la
base
aérea
de…
en
Lima,
contiguo
al
aeropuerto
Jorge
Chávez.
Iban
tres
personas
en
el
avión,
más
la
tripulación.
Y
el
resto
del
espacio
estaba
saturado
por
cajas
y
cajas
de
papeles.
Eran
doce
cuadernos
pero
cada
cuaderno
tenía
miles
de
páginas.
Miles
de…
O
sea,
todo
el
avión
estaba
con
ese…
con
esa
carga.
Nuestro
equipaje
era
pequeñísimo.
En
algún
momento
los
avioneros,
ya
pasando
creo…
creo
que
era
la
cordillera…
entrando
a
la
cordillera
con
Chile.
El
avión…
el
clima
en
el
avión
era…
estaba
más
frío,
los
avioneros
abren
una
cajita
sacan
unos
emparedados
que
habían
preparado
para
nosotros
unos
cafecitos.
Nos
invitan,
en
fin.
Y
de
pronto
del
asiento
de
Ciurlizza
empieza
a
salir
humo.
De
Javier
Ciurlizza,
un
asesor
de
la
Cancillería
que
también
iba
en
el
avión
Pero
era
un
humo
importante.
Entonces
nosotros
nos…
nos
alarmamos,
por
supuesto.
Javier
se
paró:
“¿Qué
está
pasando?”.
Vinieron
los
a…
los
avioneros
y
nos
calmaron,
¿no?
Nos
calmaron,
¿no?
Nos
dijeron:
“No,
mire,
este,
ha
sido…
se
ha
sobrecalentado
un
termostato.
No,
no,
no,
no
se
preocupe».
Ellos
estaban
acostumbrados,
¿no?
La
tripulación
no
se
alarmó
en
lo
más
mínimo,
pero
Maldonado
lo
único
que
podía
pensar
era…
Imagínate
que
ese
vuelo
hubiera
se
hubiera
accidentado
en
la
cordillera.
Se
perdía
la
posibilidad
de
extraditar
a
Fujimori.
Bueno,
además
que
se
morían
todos.
Las
cajas
de
los
cuadernillos,
y
todos
los
que
iban
en
el
avión,
llegaron
a
salvo
a
Santiago.
Y
mientras
la
justicia
chilena
evaluaba
las
demandas
peruanas,
Fujimori
seguía
detenido.
Pero
allá
recibía
visitas
de
sus
colaboradores
políticos
más
cercanos
que
le
contaban
lo
que
estaba
pasando
en
la
campaña
electoral
peruana
del
2006.
Su
hija
—Keiko
Fujimori—
encabezaba
la
lista
fujimorista
al
Congreso.
Desde
su
celda
en
Chile,
Fujimori
seguía
haciendo
política
en
Perú.
Y
llegó
hasta
casarse
con
Satomi
Kataoka,
la
empresaria
japonesa
con
la
que
había
empezado
una
relación
en
sus
años
en
Japón.
En
un
mitin
político
en
Lima,
se
anunció
la
unión
matrimonial.
¡Y
quiero
anunciarles
con
mucha
algarabía
que
Satomi
ya
se
casó
con
Alberto!
Satomi
hablaba
públicamente
de
su
apoyo
incondicional
a
su
esposo.
Arriesgando
toda
mi
vida
voy
a
luchar
por
Alberto
Fujimori.
Y
varias
veces
fue
a
las
actividades
de
campaña
fujimoristas,
donde
también
pedía
apoyo.
Satomi
quiere
pedirle
al
pueblo
peruano
que
por
favor
salven
al
Chino.
Sus
deseos
se
cumplieron,
pues
después
de
seis
meses
de
reclusión,
en
mayo
del
2006,
la
justicia
chilena
aceptó
el
insistente
pedido
de
libertad
provisional
de
la
defensa
de
Fujimori,
mientras
se
examinaban
las
evidencias
de
los
casos.
Este
es
Fujimori
cuando
lo
liberaron
de
la
Escuela
de
Gendarmería.
Estoy
saliendo
tal
como
había
ingresado
acá…
por
mi
paciencia
y
por
mi
confianza
en
la
justicia
chilena.
¿Confía
en..
confía
en
la
justicia
chilena?
Ah,
y
porque
me
considero…
¿Un
mensaje
a
Perú?
La
justicia
chilena
lo
había
liberado.
Fujimori
podía
vivir
como
uno
más
entre
los
miles
de
peruanos
residentes
en
Santiago,
aunque
a
diferencia
de
sus
compatriotas
inmigrantes
—la
mayoría
trabajadores
informales—
Fujimori
se
instaló
en
una
mansión
en
uno
de
los
barrios
más
acomodados
de
Santiago
y
era
libre
de
viajar
por
todo
Chile
recorriendo
playas
y
lagunas,
practicando
una
de
sus
actividades
favoritas:
la
pesca.
Se
convirtió
en
el
inmigrante
peruano
más
famoso
del
país
y
la
prensa
estaba
pendiente
de
todos
sus
movimientos.
Todos
los
periodistas
querían
una
exclusiva
con
él.
Yo
estaba
buscando
a
Fujimori.
Permanentemente.
Lo
busqué
durante
dos
años
Ella
es,
de
nuevo,
la
periodista
Constanza
Santamaría.
Seguía
trabajando
en
Canal
13
en
el
verano
del
2007
cuando
se
le
presentó
otra
oportunidad
de
conseguir
esa
exclusiva.
Yo
supe
que
había
sido
invitado
a
una
ceremonia,
que
era
lo
más
rara
que
hay.
O
sea,
que
era
el
lanzamiento
de
un
libro
de
un
biólogo,
de
un
doctor
en
el
fondo,
que
era
el
doctor
que
era
su
amigo
Pedro
Vidal.
El
doctor
Pedro
Vidal
era
un
cirujano
plástico
que
tenía
un
reality
en
la
televisión
abierta.
Hola,
soy
el
doctor
Pedro
Vidal
y
les
quiero
dar
la
bienvenida
a
una
nueva
versión
de
“Cirugía
de
Cuerpo
y
Alma”.
Esta
vez,
lo
vamos
a
hacer…
Y
ese
11
de
junio
del
2007
estaba
presentando
el
libro
que
había
escrito
sobre
insectos
chilenos.
O
sea,
imagínate
lo
poco
relevante
en
términos
públicos.
O
sea,
no
fue
ningún
periodista
a
ver
el
lanzamiento
del
libro.
Entonces,
sí,
bizarro
que
Constanza,
después
de
dos
años
de
buscarlo,
finalmente
logró
hablar
con
él
en
el
lanzamiento
de
un
libro
sobre
insectos
escrito
por
un
médico
de
televisión.
Y
es
que
justo
días
previos
sucedió
otra
cosa
que
le
daría
más
importancia
a
este
encuentro:
un
juez
había
revocado
la
libertad
condicional
de
Fujimori
y
ordenaba
su
arresto
domiciliario.
Alberto
Fujimori
fue
ubicado
por
una
cámara
de
la
televisión
de
la
Universidad
Católica
de
Chile
Canal
13
saliendo
justamente
de
un
evento
social.
Constanza
y
su
equipo
trataron
de
grabar
la
reacción
de
Fujimori
ante
esta
noticia.
Señor
Fujimori,
Constanza
Santamaría,
Canal
13.
Lo
podemos
esperar.
Solamente
para….
para
preguntarle
cosas
generales
a
la…
a
la
salida.
Pero
si
es
cortito.
Solamente
cortito.
Otro
día.
Pero
dos…
dos
palabritas
para
el
Canal
13.
¿Se
arrepiente
de
haberse
venido
a
Chile?
Pero,
caramba,
yo
he
venido
tantas
veces
a
Chile.
Una…
una
más,
no.
Pero,
¿no
se
a…
no
se
arrepiente
al
ver
lo
que
ocurrió…
lo
que
ya
ocurrió
con
la
Fiscal?
No,
no
me
arrepiento.
¿Y
si
lo
extraditaran
se
arrepentiría?
No,
no.
Bueno,
hay
que
esperar
lo
que
ocurra.
Ya
arrestado,
esta
vez
en
su
casa
y
con
la
amenaza
del
fallo
en
su
contra
en
la
petición
de
extradición
a
Perú,
Fujimori
sacó
una
última
carta:
optando
por
su
ciudadanía
japonesa,
se
postuló
desde
Chile,
al
senado
de
Japón,
buscando
la
inmunidad
que
le
daría
ese
puesto.
Bueno,
en
primer
lugar,
tuve
esta
invitación
ya
hace
algunas
semanas.
Lo
he
estado
meditando.
Y
este
partido
pequeño
de
Japón,
Nuevo
Partido
Popular,
ha
tenido
muy
buena
valoración
de
la
gestión
de
mi
gobierno.
El
27
de
junio
del
2007,
Fujimori
presentó
su
candidatura
oficial
y
se
hizo
llamar
“El
último
samurai”.
Como
no
podía
salir
de
territorio
chileno
mientras
esperaba
la
respuesta
de
la
extradición,
solo
le
quedaba
comunicarse
con
su
electorado
japonés
a
través
de
videos
grabados
desde
su
arresto
domiciliario.
アルベルトフジモリです.
Este
es
un
spot
promocional
de
esa
campaña.
ペルー大統領にとうしての経験を生かし日本の国民の皆さんに摘みのことを約束します。.
En
pantalla
aparece
Fujimori
en
un
jardín
y
promete
aplicar
toda
la
experiencia
adquirida
cuando
fue
presidente
de
Perú
a
favor
del
pueblo
japonés.
Fujimori,
claro,
nació
y
se
crió
en
Perú.
Y
aunque
habla
fluido
el
idioma
de
sus
padres,
tiene
un
acento.
Fuerte.
Se
nota
que
es
extranjero.
Desde
Tokio,
su
esposa
Satomi,
podía
hacer
campaña.
Salía
a
las
calles.
En
un
video
aparece
montada
en
un
“samurai-móvil”,
una
caja
gigante
encima
de
un
carro
que
tiene
la
foto
de
Fujimori
y
varios
megáfonos.
で、フジモリさんはずっと移民で行って、そのずーっと特権階級が牛耳ってきた政治を、彼は革命的にやっぱり変えて、文盲の人達に文字を教えて、ずっと植民地政策で苦しんできた人達を助けたわけなんですよ。やっぱり今の日本にはそういうリーダーが必要だと思って、ぜひやって欲しいということで、で最終的には彼はやっぱりペルーのことをとても(…)。」.
Esa
es
Satomi
en
una
entrevista,
diciendo
que
como
presidente
de
Perú,
Fujimori
“hizo
un
cambio
revolucionario
en
la
política
y
enseñó
a
leer
y
a
escribir
a
los
analfabetos”.
Aun
con
todos
estos
esfuerzos,
Fujimori
solo
obtuvo
alrededor
de
50
mil
votos
y
quedó
cuarto
en
su
contienda.
Su
última
carta
había
sido
eliminada.
Contra
todos
los
pronósticos,
en
julio
de
2007,
el
primer
fallo
en
Chile
fue
favorable
para
Fujimori.
Se
rechazó
la
extradición
en
primera
instancia.
Pero
fue
una
victoria
que
le
duró
muy
poco,
pues
el
Estado
peruano
apeló
inmediatamente
a
la
Corte
Suprema
de
Chile,
quien
iba
a
dar
la
última
palabra.
Meses
antes
había
sucedido
algo
que
cambió
la
perspectiva
del
caso
de
Fujimori:
el
10
de
diciembre
de
2006,
murió
el
exdictador
chileno
Augusto
Pinochet
a
los
91
años,
en
el
Hospital
Militar
de
Santiago.
Para
Antonio
Maldonado,
el
exprocurador
del
Estado
Peruano…
Este
hecho
transforma
totalmente
a
favor
del
Perú
el
escenario
judicial
chileno.
Aquí
hay
que
explicar
la
relación
que
había
entre
Fujimori
y
Pinochet.
Era
algo
que
había
empezado
en
los
noventas,
cuando
Fujimori
llegó
al
poder
y
aplicó
las
reformas
de
mercado
en
Perú
de
las
que
hablamos
al
inicio.
Medios
nacionales
e
internacionales
empezaron
a
compararlo
con
lo
que
Pinochet
había
hecho
en
Chile,
que
para
muchos
en
ese
momento
era
un
líder
de
mano
dura
que
había
puesto
orden
en
un
país
caótico.
Y
fue
así
que
a
mediados
de
los
noventa,
luego
del
éxito
inicial
de
las
medidas
de
Fujimori,
surgió
un
apodo
para
él:
se
convirtió
en
“Chinochet”.
Y
en
un
principio
ese
apodo
le
gustaba,
incluso
se
sentía
halagado.
Pero,
diez
años
después,
cuando
se
habían
revelado
los
crímenes
de
la
dictadura
pinochetista,
Chinochet
se
convirtió
en
sinónimo
de
una
afrenta
para
la
democracia
y
para
los
derechos
humanos
en
Chile
y
en
el
Perú.
Cuando
Fujimori
llegó
a
Chile,
Pinochet
seguía
vivo,
estaba
en
Santiago
y
también
se
encontraba
en
medio
de
un
proceso
judicial.
Pero
murió
sin
ser
sentenciado
por
los
crímenes
de
su
gobierno.
Este
es
César
Nakazaki,
de
nuevo,
el
abogado
de
Fujimori.
Entonces
nos
era
claro
que
el
botín
de
guerra,
al
no
poder
ser
Pinochet,
iba
a
ser
Chinochet.
El
botín
de
guerra
para
el
gobierno
de
Michelle
Bachelet,
que
ya
estaba
en
la
presidencia
de
Chile.
Bachelet
se
había
dedicado
a
impulsar
la
defensa
de
los
derechos
humanos
como
política
de
Estado,
como
parte
de
la
identidad
chilena.
Y
juzgar
a
Fujimori
era
una
oportunidad
única
para
probar
eso.
Obviamente
ese
escenario
siempre
lo
manejamos,
siempre
lo…
Yo
al
menos
lo
manejé
siempre.
Según
Nakazaki,
la
justicia
que
no
se
había
logrado
con
Pinochet,
ahora
se
haría
con
Fujimori.
Aunque
para
él
eran
casos
totalmente
diferentes.
Fujimori
y
el
Perú
enfrentó
a
la
organización
de
asesinos
terroristas
más
grande
que
ha
existido
en
América.
En
cambio,
Pinochet
enfrentaba
a
comunistas
y
socialistas.
Hay
una
gran
diferencia.
No
lo
puede
comparar.
Maldonado
coincide
en
que
la
muerte
de
Pinochet
tuvo
un
efecto
en
el
caso
de
Fujimori,
pero
para
él
lo
que
cambiaba
era
que
ahora
la
Corte
Suprema
de
Chile
no
tenía
que
cuidarse
de
que
lo
que
decidiera
con
Fujimori
afectara
el
destino
de
Pinochet,
que
era
un
caso
que
tenía
muy
dividida
a
la
sociedad
chilena.
Entonces,
la
muerte
de
Pinochet
es
determinante
porque
permitió…
Que
la
Segunda
Sala
Penal
de
la
Corte
Suprema
no
solo,
digamos,
acepta
la
mayor
parte
o
la
parte
más
fuerte
de
los
cargos
de
solicitud
de
la
extradición
del
Estado
peruano,
sino
que
acepta
la
teoría
del
autor
mediato.
La
teoría
del
autor
mediato
significa
que
no
era
necesario
probar
que
Fujimori
dio
la
orden
directa,
por
ejemplo,
en
el
caso
de
La
Cantuta
de
asesinar
a
esos
estudiantes
y
al
profesor,
para
encontrarlo
culpable.
Era
suficiente
probar
que
el
comando
paramilitar
que
ejecutó
la
matanza
fue
organizado
desde
el
gobierno
y,
como
jefe
del
ejecutivo,
Fujimori
era
responsable.
Si
Pinochet
hubiese
estado
vivo,
esa
teoría
habría
abierto
las
puertas
para
su
incriminación.
Así
que
en
setiembre
del
2007.
Bueno,
pasaron
veintidós
meses
desde
que
Fujimori
llegó
a
Chile
hasta
que
se
aprobó
su
extradición.
Dos
de
los
casos
presentados
—Barrios
Altos-La
Cantuta
y
Congresistas
tránsfugas,
mejor
conocido
como
los
vladivideos—
fueron
sancionados
por
votación
unánime
de
los
magistrados.
La
Corte
aceptó
también,
por
voto
mayoritario,
otros
cinco
casos
más.
Siete
en
total.
Apenas
la
Corte
Suprema
le
puso
fin
al
suspenso
la
presidenta
Michelle
Bachelet
tomó
el
teléfono
y
llamó
a
su
par
peruano
Alan
García
para
informarle
directamente
de
la
resolución.
La
mandataria
descartó
que…
de
plano
cualquier
tipo
de
presión
en
el
fallo.
Esta
es
Bachelet.
La
justicia
se
dio
el
tiempo
que
necesitaba
para
tomar
el
fallo
que…
que
necesitaba
y
por
lo
tanto
aquí
no
hay
maniobras
de
ningún
tipo.
Constanza
Santa
María
nunca
dejó
de
intentar
conseguir
esa
entrevista,
la
que
había
estado
buscando
desde
que
Fujimori
aterrizó
en
Santiago
casi
dos
años
atrás.
Y
ahora,
con
el
tema
de
la
extradición
ya
resuelto,
lo
intentó
una
última
vez.
Yo
empecé
a
trabajar,
ehm…
así
como
de
trabajo
de
joyería
para
conseguir
una
entrevista
como
diciendo:
“Antes
de
que
se
vaya
que
una
entrevista”.
Un
trabajo
de
joyería,
o
sea,
minucioso,
insistente.
Que
consistió
en
tratar
de
convencer
a
los
abogados
y
asesores
de
Fujimori
y
al
mismo
expresidente
de
que
aceptara
ser
entrevistado.
Y
lo
logró.
En
el
último
día,
en
las
últimas
horas
de
Fujimori
en
Chile,
consiguió
que
uno
de
los
abogados
le
permitiera
ingresar
a
la
residencia
donde
Fujimori
cumplía
su
prisión
domiciliaria.
Entonces
entré
en
el…
en
un
auto.
Yo
creo
que
era
el
auto
del
canal,
pero
entré
escondida…
escondida.
Entramos
escondidos
el
camarógrafo,
entré
escondida
yo,
tapada,
tapada,
abajo
con
unas
cosas.
No
querían
que
los
vieran
los
periodistas
que
estaban
todo
el
tiempo
fuera
del
condominio
donde
quedaba
la
casa
de
Fujimori.
Y
nos
llevaron
hasta…
hasta
la
casa
donde
estaban
todas
las
maletas
listas
para
que
él
se
fuera.
Constanza
tuvo
de
nuevo
a
Fujimori
frente
a
frente.
Era
todavía
invierno,
pero
decidieron
hacer
la
entrevista
en
el
jardín
de
la
casa.
Constanza
sabía
que
a
Fujimori
le
gustaba
la
jardinería
y
cultivaba
flores,
entonces
quería
que
se
sintiera
cómodo.
Entonces
quería
hacer
una
cosa
entre
caminada
y
conversada,
y
que
además…
decirle:
“Sé
que
le
gustan
las
flores”.
Para
que
me
mostrara,
no
sé,
lo
que
hizo
durante
estos
dos
años.
Fujimori
no
había
perdido
el
optimismo
impostado
y
ensayado
durante
su
tiempo
en
Chile
y
trató
de
convencer
a
Constanza
de
que…
Igual
él
había
conseguido
un
triunfo
porque
en
el
fondo
lo
extraditaban,
pero
no
por
todas
las
causas
que
de…
que
le…
que
le
imputaban
en
Perú.
Por
lo
tanto
había
logrado
su
objetivo
que
era
producir
una
especie
de
filtro
en
Chile
y
filtrar,
y
que
fuera
extraditado
no
por
todas
las
causas.
Incluso
en
su
último
momento
de
libertad,
o
quizás
precisamente
por
ello,
el
expresidente
no
perdió
la
oportunidad
para
derrochar
su
encanto.
Y
él
me
cuenta
que
tenía
este
hobby
—que
yo
sabía—
pero
me
cuenta
de
las
plantas
y
me
invita
como
a…
a
ir
a
ver
este
jardín
de
rosas
que
tenía.
Y…
y
él
que
era…
era…
nosotros
decimos
en
Chile
canchero
con
las
mujeres.
Canchero,
o
sea,
que
se
hacía
el
encantador.
Entonces,
en
ese
momento
que
estábamos
grabando
la
entrevista
va
a
cortar
una
flor
para
regalármela.
Fujimori
fue
por
una
de
las
rosas
que
él
mismo
había
cultivado
y
cuando
se
acercó
para
cortar
la
flor,
se
tropezó.
Y
se
cae
al
suelo…
Se
cae,
se
cae,
pero
de
boca
al
suelo.
Con
la
flor
en
mano.
Uno
de
los
asistentes
de
Fujimori
llegó
a
ayudar
a
que
se
levantara.
Él,
como
tratando
de
componerse
con
este
abrigo,
además
que
era
como
tieso,
entonces
le
costó
levantarse
con
la
flor
en
la
mano.
Se
la
recibí
la
flor
después
de
eso.
Imagínate
que
se
había
caído
por…
por
tomar
la
flor.
Trataron
de
seguir
con
la
entrevista,
pero…
De
ahí
en
adelante
estuvo
descompuesto
con
la
entrevista,
porque
obviamente
le
había
pasado
algo
bien
terrible
para
su
imagen.
Y,
bueno,
todo
se
enredó
y
el
asesor
en
el
fondo
nos
pidió
que
por
favor
no
pusiéramos,
eh,
esa
imagen.
Que
no
mostramos
esa
imagen
que
era…
que
era
un
accidente
y
que
a
él
lo
mostraban
de
una
forma
muy
indigna.
Y
de
alguna
manera
como
que
en
el
fondo
me
sacó
en
cara
que
me
estaban
dando
esta
entrevista
que
era
la
única
entrevista
que
iba
a
dar.
Entonces
que
la
condición
era
que
no
pusiéramos
esa
parte.
Y
sí,
Constanza
accedió
y
transmitieron
la
entrevista
sin
la
caída.
Cuando
terminaron,
Fujimori
tomó
sus
cosas
y
subió
inmediatamente
al
helicóptero
de
la
policía,
que
lo
esperaba
en
el
campo
de
golf
del
condominio
y
que
lo
llevaría
al
aeropuerto
por
donde
había
ingresado
a
Chile.
Subieron
las
maletas,
llegó
la….
estaba
la
policía
ahí.
Cierran
la
puerta.
Él
se
despide.
Hubo
gente,
todo….
Los
vecinos
se
fueron
a
despedir,
pero
con
llanto
lo
abrazaban
con
emoción.
O
sea,
como
si
el
abuelito
se
fuera…
se
fuera
del
país.
Como
cuando…
y
lloraban.
Le
hicieron
una
despedida
y
todo.
Era
muy…
sí,
era
muy…
muy
familiar,
como…
Había
mucha
gente
afectada
porque
él
se
fuera.
Y
yo
te
diría
que
de
arriba
del…
arriba
del…
del
helicóptero
hace…
hace
algún
gesto
de
despedida.
Y
ya
yo
me
fui
cuando
ya
el
helicóptero
había
partido.
Constanza
había
sido
testigo
de
la
caída
de
Fujimori,
su
última
escena
en
suelo
chileno.
Fujimori
estaba
volviendo
a
Perú
—lo
que
había
añorado
por
años—
pero
no
de
la
manera
en
que
había
esperado.
Fujimori
llegó
a
Lima
el
22
de
septiembre
del
2007
y
luego
de
un
juicio
fue
condenado
a
25
años
por
violaciones
a
los
derechos
humanos
y
delitos
de
corrupción.
El
24
diciembre
del
2017,
el
entonces
presidente
peruano
Pedro
Pablo
Kuczynski
indultó
a
Alberto
Fujimori,
quien
ya
llevaba
más
de
diez
años
en
prisión,
y
lo
puso
en
libertad.
Esta
gracia
presidencial
resultó
en
una
crisis
política
sin
precedentes
en
la
historia
peruana,
a
tal
punto
que
el
propio
Kuczynski
tuvo
que
renunciar
a
la
presidencia.
En
octubre
del
2018,
la
Corte
Suprema
peruana
anuló
el
indulto
presidencial
y
Fujimori
tuvo
que
volver
a
prisión,
donde
permanece
hasta
hoy.
Hablando
con
Carlos,
una
de
las
cosas
que
nos
llamó
la
atención
es
que
ambos
abogados
—tanto
César
Nakazaki,
el
abogado
peruano
de
Fujimori,
como
Antonio
Maldonado,
el
procurador
del
Estado
peruano—
a
pesar
de
estar
de
lados
opuestos
de
la
trinchera,
veían
el
caso
de
Fujimori
y
llegaban
a
la
misma
conclusión.
Aquí
Nakazaki.
Fujimori
fue
sujeto
de
varios
juicios.
El
juicio
jurídico,
un
juicio
mediático,
un
juicio
político
y
un
juicio
histórico.
En
el
único
que
se
le
iba
a
hacer
justicia
dije,
será
en
el
histórico.
Y
aquí
Maldonado.
Yo
creo
que
su…
su
ambición
lo…
lo
terminó
de
sepultar.
Pero…
yo
puedo
decir
muchas
cosas,
pero
son
los
hechos
los
que
deben
hablar
por
mismos.
Y
ese,
finalmente,
ese
es
el
juicio
que
me
parece
importante
relevar,
¿no?
El
juicio
de
la
historia.
Carlos
Meléndez
es
politólogo
peruano.
Vive
en
Santiago
de
Chile.
Coprodujo
esta
historia
con
Victoria
Estrada,
asistente
editorial
de
Radio
Ambulante.
Victoria
vive
en
Xalapa,
Veracruz.
Carlos
publicó
una
versión
de
esta
historia
en
el
libro
El
Informe
Chinochet.
Historia
Secreta
de
Alberto
Fujimori
en
Chile
en
el
2018.
Esta
historia
fue
editada
por
Camila
Segura,
Luis
Fernando
Vargas
y
por
mí.
La
música
y
el
diseño
de
sonido
son
de
Andrés
Azpiri
con
música
de
Rémy
Lozano.
Andrea
López
Cruzado
hizo
el
fact-checking.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Lisette
Arévalo,
Gabriela
Brenes,
Jorge
Caraballo,
Miranda
Mazariegos,
Patrick
Moseley,
Laura
Rojas
Aponte,
Barbara
Sawhill,
Luis
Trelles,
David
Trujillo,
Elsa
Liliana
Ulloa
y
Joseph
Zárate.
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
Hindenburg
PRO.
Todos
los
viernes
mandamos
un
boletín
electrónico
con
recomendaciones
de
nuestro
equipo
para
el
fin
de
semana.
Cada
correo
incluye
solo
cinco
enlaces
de
cosas
que
nos
inspiran:
series
de
televisión,
libros,
otros
podcasts,
aplicaciones
para
el
celular,
multimedias
en
internet.
De
todo.
Es
una
manera
de
compartir
lo
que
nos
gusta
y
de
filtrar
un
poco
tanto
contenido
que
hay
disponible
en
internet.
Si
quieres
recibirlo,
suscríbete
en
radioambulante.org/correo.
Repito:
radioambulante.org/correo.
Radio
Ambulante
cuenta
las
historias
de
América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
Gracias
por
escuchar.
En
el
próximo
episodio
de
Radio
Ambulante:
en
julio
del
verano
pasado,
se
filtró
un
chat
privado
del
gobernador
de
Puerto
Rico.
Fue
una
cosa…
una
bomba.
Fue
como
si
prendiéramos
un…
un
cerillo
y
de
repente
explotara
todo,
eh,
a
la
vez.
Y
provocó
un
levantamiento
popular
que
nadie
se
esperaba.
Si
él
anuncia
aquí
que
no
va
a
renunciar,
la
gente
va
a
estar
bien
molesta.
Y
todo
lo
que
ocurra
aquí
luego
de
que
él
ese
anuncio
es
culpa
de
él.
No
es
culpa
del
pueblo.
La
próxima
semana:
la
caída
de
Ricardo
Roselló,
desde
las
calles
del
Viejo
San
Juan.
Check out more Radio Ambulante

See below for the full transcript

Bienvenidos a Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Estamos a… a veinte kilómetros de Lima, diez kilómetros del Callao (risa). ¡Finalmente ya estamos! Estamos escuchando a Alberto Fujimori, expresidente del Perú, en un video que grabó el 6 de noviembre del 2005. En el video está sobrevolando la capital peruana después de cinco años de haber estado en Japón. Ahí se había refugiado luego del colapso de su gobierno. Soñaba con volver al Perú, pero en ese momento no podía. Ese video se grabó rumbo a un tercer país. Chile. Porque efectivamente si llegan a Lima podía ser inculpado por veintiún crímenes y delitos. Él es Carlos Meléndez. Lo conocí en Santiago hace un par de años y es un experto en el tema de Fujimori. Con él hablé de este episodio tan extraño en la vida del expresidente. Los peruanos conocemos lo que pasó, a grandes rasgos, pero como pasa con muchas historias, te vas acercando y todo se vuelve sorprendente, extraño. Entonces, Fujimori no podía entrar al Perú porque había una orden de captura de la Interpol en su contra. La justicia peruana lo estaba buscando por acusaciones de delitos de corrupción y crímenes de lesa humanidad. Regresar al Perú era casi seguro que lo llevaría a la cárcel. Pero el expresidente tenía un plan. Entonces, él tenía que, de algún modo, ver la manera de… de cómo evitar eso. Entonces, una manera es por ejemplo ir a un tercer país… En este caso, ese tercer país sería Chile. Su plan dependía de varios supuestos. Primero, asumía que al llegar a Chile, los peruanos pedirían la extradición. También asumía que los chilenos rechazarían esa petición. Y entonces… Desde Chile, vas hacia al norte de Chile. Vas a la… a la frontera con Perú y entras libre a hacer tu campaña política para el año 2006. Ese era el… el plan que tenía Alberto Fujimori. O sea, quería volver. Y no solo para pisar tierra peruana por cuestiones patrióticas o sentimentales, sino para volverse a postular a la presidencia. Lo cual suena, para ser honesto, bastante descabellado. Como plan, digo. Pero Carlos me cuenta que, para Fujimori, no lo era. Para nada. Al contrario, tenía toda la lógica del mundo. Así que, desde Japón, Fujimori y sus colaboradores más cercanos juntaron fondos. Alquilaron un avión privado y salieron el 6 de noviembre del 2005. El viaje era bastante largo ⁠—de más de 20 horas— así que hicieron una parada técnica para cargar combustible en Tijuana, México. Fujimori ni siquiera se bajó del avión. Durante el vuelo, estaba tan emocionado que estuvo grabando videos para repartirlos a la prensa cuando aterrizara en Santiago. Eran videos como este, de una mala calidad. Estoy tratando de armar una estrategia. Finalmente decidí dar… No se escucha muy bien, pero en el video se ve al expresidente peruano en el avión, hablando por teléfono con uno de sus hijos. Dice que llegará a Chile ese mismo día, 6 de noviembre. Y a Perú, en cualquier momento. Fujimori estaba grabando el video cuando su avión aterrizó en el aeropuerto principal de Santiago. Mira directamente a la cámara y dice: Hemos tocado suelo sudamericano. El próximo, Perú. “Hemos tocado suelo sudamericano. El próximo, Perú”. Como era un avión privado, este avión privado entra a un hangar privado, y en ese momento el personal de… de Migraciones envía a un funcionario al hangar a registrar a las personas. El agente de migración les pidió los pasaportes, los revisó —venían dos peruanos, un estadounidense y un japonés— y los selló, como si nada. Les dio la bienvenida y los dejó entrar a Chile. Cuando vuelve a su sitio e ingresa los nombres al sistema, es que sale la alerta de Interpol. Entonces dice: “Diablos, Alberto Fujimori, claro, expresidente de Perú, no sabía que estaba buscado por… por la justicia”. Cuando el agente se dio cuenta del error que había cometido… El tipo sale de su puesto a buscarlo a Alberto Fujimori en la salida de los taxis del aeropuerto. O sea, imagínate como la… la escena de la película The Usual Suspects, ¿no? Cuando buscan a Kayser Söze, ¿no? Cuando se dan cuenta que… que Kevin Spacey es Keyser Söze, idéntico. Este funcionario sale al pa… a la zona de… de taxis y ve cómo un Mercedes-Benz del abogado de Fujimori (risa) se lleva toda la… la delegación. Fujimori lo había logrado. Burló la orden de captura internacional que había en su contra y entró a Chile de forma legal. Fujimori es recibido entre abrazos por su amigos, ¿no? O sea, el plan había funcionado. Fujimori logra salir de Tokio, pasar por Tijuana, llega a Santiago. Su pasaporte peruano se estampa como turista y logra ir… salirse… caminar libremente por las calles de Santiago. Ya estaba más cerca del Perú de lo que había estado en años. El agente de migración les notificó a sus superiores lo que había pasado. Y la noticia empezó a correr por todo Santiago. Yo estaba en el canal. Nos enteramos que Alberto Fujimori había aterrizado en Chile y que había entrado pese a tener una orden de captura internacional y a alguien se le había pasado el pasaporte de Alberto Fujimori y figuraba en Chile. Soy Constanza Santamaría. Soy periodista de Canal 13 de Chile. En 2005, Constanza era reportera de un noticiero local y recuerda muy bien la conmoción que causó la llegada de Fujimori a Santiago. Se pueden imaginar la locura en… en investigaciones, en aduana, tratando todo el mundo de entender cómo pudo entrar Alberto Fujimori sin que nadie se diera cuenta. Pero era muy… era tarde. Era… Estaba oscuro me acuerdo. Eran… no sé deben haber sido las diez de la noche, nueve de la noche. Nadie se podía explicar lo que estaba pasando. Entonces la llegada fue realmente un… un balde de agua fría, eh, para… para el presidente Ricardo Lagos que era el que estaba en ese minuto. O sea, un convidado de piedra en toda su expresión. O sea, uno se puede imaginar: ¿qué hacemos con este personaje? Este personaje que con su visita causó tanto revuelo político en la sociedad chilena, sin mencionar la peruana, claro. Para entender lo que llevó a Fujimori primero a refugiarse en Japón y después a burlar una orden de captura internacional para llegar a Chile, necesitamos regresar un poco. Carlos Meléndez nos cuenta. Alberto Fujimori fue uno de los primeros outsiders exitosos en la política latinoamericana. Digo outsider, porque a principios de 1990 —el año de su campaña presidencial— era un ingeniero y catedrático universitario desconocido, descendiente de inmigrantes japoneses. O sea, no figuraba en la vida pública. En ese momento, Perú se encontraba en una crisis económica y social: la hiperinflación había llegado a más de 2 mil por ciento anual, los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA, el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, libraban una guerra contra el Estado peruano que causaría casi setenta mil muertes. Los peruanos le habían perdido la fe a los partidos políticos tradicionales. En medio de esa situación, Fujimori decidió fundar Cambio 90 para lanzarse como candidato a la presidencia. Vengo a este debate, porque el movimiento independiente Cambio 90 está convencido que ustedes quieren que se acabe con la corrupción. Este es Fujimori en el debate presidencial de 1990. En las elecciones de ese año, nadie dudaba que el ganador a la presidencia sería Mario Vargas Llosa, que ya era un reconocido escritor y contaba con el apoyo de la derecha. He abandonado mis libros, mi escritorio, mi vocación que yo amo tanto: para eso les pido un voto. Hay que privatizar el sector público. Hay que acabar con el mercantilismo y con las formas intervencionistas y socialistas que solo traen pobreza y fracaso. Pero Fujimori prometía un cambio, un cambio de la clase política, aunque sin dar muchos detalles de cuáles eran exactamente las medidas que iba a tomar. Lo único que prometió es que no iba a tomar las mismas que Vargas Llosa. Y al parecer esas promesas fueron suficientes para el electorado. A inicios de campaña, nadie se hubiese imaginado que un desconocido como Fujimori terminaría venciendo a Vargas Llosa en la segunda vuelta. Este es Fujimori leyendo el discurso inaugural el día de su toma de posesión. Nos toca afrontar la crisis más profunda que ha vivido el país en toda su historia republicana. Una sociedad escindida por la violencia, la corrupción, terrorismo y el narcotráfico. Heredamos, pues, un desastre. Yo recuerdo bien ese desastre. Crecí en Zárate, un barrio emergente de Lima y tenía 12 años cuando Fujimori ganó esas elecciones. Nunca voy a olvidar cómo se escuchaban los coches-bomba que los grupos terroristas detonaban en cualquier parte de la ciudad. Pensar de vez en cuando: “Este sonó cerca, ¿dónde habrá sido?”. Ese era el caos en que vivíamos cotidianamente los peruanos. Apenas un mes después de su llegada a Palacio de Gobierno, Fujimori terminó haciendo lo que había prometido que no iba a hacer. El 8 de agosto de 1990, se anunció que los precios de los combustibles, alimentos y otros productos básicos dejarían de ser controlados por el gobierno, o sea, que se dejarían al libre mercado. Fujimori justificó el abandono de su promesa como la única solución a la fuerte crisis en la que el Perú estaba desde hacía años. Es casi imposible exagerar el caos que se vivió al día siguiente. Largas y desordenadas colas se forman alrededor de la municipalidad de Ate-Vitarte. Abandonamos a nuestros hijos, señor, por venir a buscar un kilo de azúcar pero no nos despachan. Hay problemas debido a que muchos comercios no han abierto sus puertas hoy. Nosotros lo único que pedimos es que vaya usted a abrir los mercados para comprar aunque sea un cuartito, lo que sea, para cocinar hoy día. ¿Qué vamos a darles de comer a nuestros hijos? El pueblo tiene hambre. Estos desgraciados venden lo que les da la gana. Esas medidas se conocieron como el “fujishock”: los alimentos y otros productos básicos escaseaban y teníamos que hacer largas filas para conseguir unos pocos. Paros y huelgas indefinidas detenían el país. El alza constante del precio de la gasolina hacía que los buses de transporte público no prestaran servicio. Perú era un país que parecía no tener horizonte. Pero Fujimori no dio marcha atrás: continuó con las reformas de ajuste y persiguiendo a los cabecillas terroristas. Dos años después, frustrado por los límites que le imponía el tener que llegar a acuerdos con los demás partidos en estos temas, Fujimori apareció en televisión nacional y anunció… He decidido tomar las siguientes trascendentales medidas. Primero, disolver… disolver temporalmente el Congreso de la República hasta la aprobación de una nueva estructura orgánica del poder legislativo, la que se aprobará mediante un plebiscito nacional. Segundo, reorganizar totalmente el Poder Judicial, el Consejo Nacional… A partir de ese día Fujimori eliminó el congreso y concentró todo el poder en el Ejecutivo para empezar a gobernar por decreto. Reitero que como ciudadano elegido por las grandes mayorías na… nacionales solo me anima el deseo de lograr la prosperidad y la grandeza de la nación peruana. Fujimori justificó la disolución como necesaria para enfrentar el terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA. Y, aunque suene increíble, no hubo muchas críticas dentro del país. Gran parte de la sociedad peruana parecía aceptar esas medidas autoritarias, dado el caos que se vivía entonces. Sin embargo, la comunidad internacional empezó a presionar al gobierno de Fujimori, diciendo que había hecho un “autogolpe de Estado”, en el que Fujimori estaba transformando la democracia peruana en un régimen autoritario. Ante esa presión, a fines de año Fujimori llamó a elecciones para convocar un nuevo congreso que además redactó una nueva constitución. En septiembre de 1992, a los pocos meses del cierre del Congreso… Estamos en comunicación vía microondas con la prefectura de Lima donde será presentado en conferencia de prensa Abimael Guzmán Reynoso, cabecilla del grupo más sanguinario del mundo. El líder de Sendero Luminoso fue capturado y las autoridades organizaron una conferencia para mostrarlo ante la prensa mundial. Vamos a proceder a presentar a Manuel Rubén Abimael Guzmán Reynoso, 57 años, alias camarada Gonzalo. Fue una imagen muy poderosa: Guzmán en una jaula, con un traje a rayas negras y blancas. ¿Qué puede responder por los 25 mil muertos? Como hijos del pueblo. ¿Y los asesinatos? Estamos combatiendo… Y mientras los periodistas le pedían que respondiera por sus crímenes, él contestaba gritando consignas senderistas. Porque somos comunistas… ¡Asesinos! ¡Ya murió el comunismo! La captura de Guzmán fue clave, pues después de su caída la subversión fue derrotada por el Estado. En los siguientes años la economía empezó a estabilizarse y la popularidad de Fujimori a crecer. Parecía que el camino autoritario de Fujimori se legitimaba ante los ojos de muchos peruanos. Todo esto permitió que en las elecciones de 1995… Atención. Presidente reelecto, ganador en primera vuelta: ingeniero Alberto Fujimori. Cambio 90, nueva mayoría. Lo escucharon ustedes: no habrá segunda vuelta. Fujimori se reelige y se da el lujo de ganar en primera vuelta al ex secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar. Y además su partido obtuvo una mayoría absoluta en el congreso. El fujimorismo estaba en su mejor momento. Así que por un lado, teníamos al fujishock y el autogolpe. Por otro, la captura de Guzmán y la recuperación económica. En el balance de entonces, para una gran mayoría de peruanos, el primer mandato de Fujimori había sido hasta cierto punto exitoso. Pero en su segundo periodo como presidente —a finales de los noventa— ese balance comienza a perderse. Se hace evidente el lado más perverso del fujimorismo. Se revelan los crímenes que se cometieron contra ciudadanos durante su gobierno. Dos de las violaciones de derechos humanos más graves fueron las masacres de Barrios Altos y La Cantuta. En el caso de Barrios Altos, el 3 de noviembre de 1991, un comando paramilitar, organizado desde el gobierno, entró a una fiesta en un barrio del centro de Lima creyendo que eran senderistas y asesinaron a 15 personas inocentes, incluyendo un niño. En La Cantuta, el 18 de julio de 1992, ese mismo comando secuestró y asesinó a nueve estudiantes y a un profesor universitario. A pesar de crímenes como estos, y de que en teoría era inconstitucional postularse a la presidencia una tercera vez, en el 2000… ¡Chino! ¡Chino! ¡Chino! ¡Chino! ¡Chino! Fujimori se postula a un tercer mandato. ¡La democracia es pueblo! ¡La democracia no es poder político para algunos! Y se baila así. Y se mueve así… Fue una elección bastante controversial. Pues, desde el gobierno, Fujimori utilizó toda la maquinaria que tenía a su disposición para tratar de ganar una nueva reelección. Un tercer mandato consecutivo en Perú es algo sin precedentes. Esta vez Fujimori no logró imponerse en primera vuelta y se va a una segunda contra Alejandro Toledo. Pero la comunidad internacional coincidía en que las elecciones no iban a ser limpias, ni justas, así que Toledo decide retirarse. La segunda vuelta se lleva a cabo con Fujimori como único candidato. La gente empezó a salir a las calles para evitar que Fujimori iniciara su tercer mandato. ¡Esta democracia es falsa democracia! ¡Chino Fujimori vete a la mierda! ¡Chino Fujimori vete a la mierda! Pero no fue posible evitarlo. El 28 de julio del 2000, Fujimori inició su tercer periodo presidencial. Sin embargo, la continuidad de su gobierno era ya insostenible. En ese setiembre, se filtran a los medios unos videos en los que su asesor y jefe de inteligencia Vladimiro Montesinos compraba con torres de dinero en efectivo a algunos congresistas de la oposición. Se conoció como el escándalo de los “Vladivideos” o el caso de los “congresistas tránsfugas”, por la manera como se estaba comprando a estos políticos para que se pasaran a la bancada fujimorista. Montesinos era un personaje bastante oscuro, ya por entonces había sido señalado por su relación a acusaciones de tortura y asesinatos que ocurrieron en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército durante los noventas. La revelación de los “vladivideos” afectó tanto que apenas dos días después, Fujimori hizo un nuevo anuncio en televisión nacional. Tras una profunda reflexión y objetiva evaluación de la coyuntura he tomado la decisión primero de desactivar el Sistema de Inteligencia Nacional y en segundo lugar de convocar en el inmediato plazo posible a elecciones generales. Pero aclaró algo. En esas elecciones generales, de más está decirlo, no participará quien habla. Fujimori había cedido ante la presión y convocó a elecciones para el siguiente año. Mientras se preparaba la transición, Fujimori aprovechó la invitación a una cumbre internacional en Brunei —un país al sur del continente asiático— para salir de Perú. Fujimori confirmó el domingo de noche desde Tokio a… a la agencia de Lima que presentará su renuncia formal al presidente del Congreso Valentín Paniagua al tiempo que dejó abierta la posibilidad de seguir su carrera política como congresista. Salió el día 13 de noviembre del 2000 y no volvió. El presidente peruano Alberto Fujimori quien confirmó a la agencia AFP desde Tokio la renuncia a su cargo a más tardar en 48 horas dejará el poder arrastrado por la peor crisis de las últimas décadas. De Brunei había volado a Tokio y desde ahí el 19 de noviembre del 2000 renunció a la presidencia peruana mediante una carta que envió por fax al congreso peruano. En territorio nipón Fujimori fue recibido como hijo pródigo. Sus orígenes japoneses llamaban la atención, y muchos lo recordaban por un evento terrorista a finales de 1996. Ese fin de año, miembros del MRTA entraron a la residencia del embajador japonés en Lima durante una fiesta y tomaron a cientos de rehenes, quedándose hasta el final con 72 personas. La toma de la residencia duró más de cuatro meses y finalmente Fujimori ordenó una intervención militar que liberó a los rehenes. Todos los emerretistas murieron. Eso le ganó el agradecimiento de buena parte de la sociedad y de la clase política japonesas, porque entre los rehenes rescatados había una veintena de empresarios japoneses y funcionarios de la embajada nipona en Lima. Entonces, asentado en Tokio, Fujimori inició una nueva vida lejos del país que había gobernado: daba charlas y conferencias sobre su experiencia en la lucha antiterrorista y se aprovechaba de la curiosidad que despertaba su trayectoria. En una de esas charlas, conoció a quien sería su novia: Satomi Kataoka, una empresaria japonesa ligada a la derecha de ese país. Fujimori se hizo una vida bastante cómoda en Japón, mientras en Perú se trataba de reconstruir la democracia. Por entonces, en Perú, el presidente del congreso había asumido un gobierno interino que convocó a nuevas elecciones. El nuevo gobierno amplió el mandato de la procuraduría anticorrupción para investigar los presuntos delitos cometidos por Fujimori y sus allegados. Además de los casos ya mencionados de Barrios Altos y La Cantuta, se estaban investigando otras violaciones a los derechos humanos cometidas durante su gobierno, como el caso de torturas en los sótanos del servicio de inteligencia. También se estaban investigando casos de corrupción como el de los congresistas tránsfugas, compra de líneas editoriales de medios de comunicación, interceptaciones telefónicas ilegales a miembros de la oposición y otros. En el 2004, Antonio Maldonado fue designado procurador anticorrupción y una de sus tareas era llevar el proceso de extradición de Fujimori de Japón. No era el primer procurador a quien se le otorgaba esta tarea, sus antecesores ya se habían topado con la protección política que Japón le estaba dando a Fujimori. Este es Maldonado. Habían unas solicitudes de extradición que Japón, este, de la manera más criolla y más… y de la manera más arrogante y de la manera más irrespetuosa con el pueblo y el Estado peruano, simplemente no se dignaba de responder, de ir al fondo. Según Maldonado, el gobierno japonés simplemente mandaba preguntas y más preguntas y pedía aclaraciones inocuas. Es decir, alargaban, dilataban y frustraban a los abogados peruanos. Entonces Japón en realidad se burlaba del Estado peruano. Japón sí protegía abiertamente a Fujimori. Maldonado se acuerda bien de una reunión con un ministro de la Embajada de Japón que les dijo: Que estábamos perdiendo el… el tiempo. Que el dinero del Estado peruano —un Estado pobre— estaba siendo mal utilizado, que debían utilizarse de mejor manera. Y también los amenazó. Que si nosotros procedíamos con la demanda ante la Corte Internacional de Justicia lo que íbamos a observar es una re… un retiro de la cooperación internacional de Japón. Me dijo: “Concretamente estamos pensando en ayudar a la reconstrucción o a… o a… o a mejorar las instalaciones de Machu Picchu”. Pero el Estado peruano no estaba dispuesto a ceder con la extradición. Entonces en el 2005 se propuso llevar al estado japonés ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya. ¿Por qué? Por violación de la Convención Internacional de Tortura. O sea, la obligación universal de, eh, perseguir y castigar a una persona a la que se le imputaban la comisión de torturas sistemáticas. En fin, de acuerdo al lenguaje de la Convención de la ONU sobre torturas. Mientras el Estado peruano hacía todo lo posible por tratar de llevar a Fujimori a Perú y juzgarlo, a mediados de setiembre de ese mismo año, 2005, Fujimori visitó al consulado peruano en Tokio para renovar su pasaporte. Ingeniero, ¿qué siente usted? Su pasaporte. Bueno, esta es la prueba evidente de que soy cien por ciento peruano y que estoy en condiciones de prepararme para el próximo año. Bueno, muchas gracias. Adiós. No se escucha bien, pero Fujimori dice: “Estoy en condiciones de prepararme para el próximo año”. El próximo año, es decir, las elecciones presidenciales del 2006. Un anuncio así, casi improvisado, sonaba a disparate, la verdad. O sea, ¿Fujimori lanzándose a presidente del Perú? Nadie se tomaba en serio que estuviera considerando la posibilidad de salir de Japón. Pues, aunque existía la amenaza del juicio ante La Haya, la protección de la clase política japonesa parecía bastante sólida. Entonces, hay dos hipótesis del por qué Fujimori decidió abandonar Japón. La primera —popular entre los diplomáticos peruanos— es que las acciones de la cancillería peruana lograron ejercer presión sobre el gobierno japonés y que eso forzó a Japón a dejar de ofrecerle protección y amparo político a Fujimori. Pero la otra hipótesis es que Fujimori se aburría en la tierra de sus ancestros, que quería seguir activo en la política. Este es Fujimori en un documental estadounidense que se estrenó en 2005. Yo tengo, te debo confesar, tengo habilidades para ser presidente. Me gusta el trabajo de presidente. Y parece que no puede ser más claro en sus intenciones. Creo que para mí es un deber de volver, de estar nuevamente al frente con el pueblo del Perú. Con la perspectiva de nuevas elecciones en Perú en el 2006, todo indica que no lo pudo resistir y empezó a planear su regreso. En todo caso, volver al Perú no iba a ser fácil. Como ya dijimos, si Fujimori llegaba directamente al territorio peruano sería apresado de inmediato para ser procesado por los casos abiertos en su contra. La hipótesis que muchos tienen es que la idea era llegar a un tercer país con la intención de pasar por un proceso de extradición. Explico: la justicia de este tercer país sería la que evaluaría los casos por los cuales Fujimori iba a ser juzgado en Perú. Si lo encontraban extraditable, lo entregarían a la justicia peruana, pero si ese tercer país rechazaba el pedido de extradición, Fujimori quedaría libre, todos los cargos en su contra se caerían y podía regresar al Perú; incluso a participar en las elecciones que se venían. Por eso tenían que elegir bien cuál sería ese tercer país. La cercanía de Chile a Perú fue uno de los factores que influyó en la decisión, pero según Maldonado, el procurador anticorrupción, también fue muy importante… La tradición chilena de negar extradiciones en casos similares, empezando con el criminal nazi Rauff, claro. Y es que Chile, en la década previa, había denegado la totalidad de pedidos de extradición. Incluso registraba rechazos históricos. Por ejemplo, ni siquiera extraditó a ese Walter Rauff mencionado por Maldonado, que fue un oficial nazi responsabilizado de la muerte de un cuarto de millón de personas en Auschwitz. Chile parecía la elección más obvia. Casi dos meses después de renovar su pasaporte peruano, Fujimori estaba en ese mismo avión privado que volaba desde Tokio hasta Santiago. grabando el video que oímos al principio. Estamos a… a veinte kilómetros de Lima, diez kilómetros del Callao (risa). ¡Finalmente ya estamos! Y sucede lo que ya contamos: Fujimori llega a Chile, pasa migración, le sellan su pasaporte como turista y sale a las calles de Santiago. Al Estado peruano nos deja en total estado de sorpresa, pero nuestra reacción es inmediata. Por algunos contactos que tenían en Chile, los representantes del gobierno peruano supieron de la llegada de Fujimori incluso antes que los propios funcionarios chilenos. Por su parte, la policía de investigaciones chilena rastreó en todos los hoteles de la ciudad hasta que lo ubicaron en el Hotel Marriott. Y se enteraron que Fujimori estaba planeando dar una conferencia de prensa. Esos mismos rumores llegaron a Constanza Santamaría, la periodista que escuchamos al inicio. Así es que yo me fui inmediatamente al Marriott tratando de… de buscar y de encontrar a Fujimori. Estaban todos los medios ahí, llegamos todos juntos, eh, porque además era tratar de tener la primera imagen. La exclusiva. Pero la conferencia no empezaba y Fujimori no se veía por ningún lado. Yo me acuerdo de haber hecho guardia. Nos echaron cinco veces durante la noche. Me quedé toda la noche en el Marriott. Logré entrar al Marriott porque las cámaras obviamente estaban afuera pero yo… yo quería entrar aunque sea a ver, a sacar… En ese minuto yo creo que no… yo no debo haber tenido celular pero a verlo y a preguntarle un par de cosas. Yo andaba con un micrófono escondido en alguna parte. Constanza buscó en todos los pisos, hasta que llegó a uno en el que se necesitaba una tarjeta especial para entrar. No podía seguir, así que regresó al primer piso y se sentó en el bar, a esperar. Ese mismo domingo, el presidente de Perú había convocado al equipo de procuradores del Ministerio de Justicia y al equipo de Cancillería para empezar a gestionar la extradición de Fujimori, ya no desde Japón sino desde Chile. En pocas horas, el equipo de Cancillería, eh, activa el tratado de extradición con Chile, que era un tratado antiguo, y el Estado peruano plantea la, este, la solicitud de… de detención pre… preliminar de Fujimori en Chile. Y a las 8:30 de la noche hora peruana, 10:30 de la noche hora de Santiago de Chile, Fujimori es detenido del hotel Marriott conforme consta para la historia. Y… y finalmente el minuto que sale es cuando ya llega la policía, lo llegan a detener y lo sacan, pero lo sacan por el… por el estacionamiento. Salió en un auto, sin que Constanza ni ningún otro medio pudiera hablar con él. Solo se obtuvo su imagen. La llegada y después el arresto de Fujimori en Chile también tomó por sorpresa a su abogado, César Nakazaki. En ese momento él estaba en Lima y se enteró por los mismos medios. Nakazaki voló inmediatamente a Santiago y luego de unos trámites con el primer abogado que había contratado Fujimori en Chile, logró verlo. Fujimori estaba detenido en la Escuela de Gendarmería. Cuando Nakazaki entró a verlo… Actuó japonesmente, ¿no? Como habíamos hablado, muy poco. Hablé unos segundos con él porque además la gendarmería… si bien lo trataba con respeto, con dignidad, pero era Chile, ¿no? Entonces lo trataba con dureza. No se podía hablar mucho. Era dura la Gendarmería. El juez le había negado la libertad condicional. Fujimori apenas se estaba dando cuenta del error que había cometido. Entonces, ahí ya el presidente expresó, pues, todos los sentimientos de estar preso, ¿no? Fue un momento muy duro. Al ingeniero Fujimori le habían fallado sus cálculos y ahora estaba en una cárcel en Chile. Durante su mandato, Fujimori había sido muy amigable con Chile. Había hecho cosas como elogiar y replicar algunas políticas públicas de aquel país o invitar a empresarios chilenos a invertir en Perú, así que creía que tenía grandes amigos y defensores en ese país. Pero Fujimori, al parecer, no consideró que en aquel momento había elecciones presidenciales en Chile y que la favorita, la socialista Michelle Bachelet, había vivido en carne propia el horror de la dictadura de Augusto Pinochet. Su padre fue torturado y murió a manos de sus custodios durante esos años y ella misma sobrevivió la tortura de parte de militares que dirigía Pinochet. Para Bachelet, los crímenes que se le imputaban a Fujimori tenían un eco de los horrores cometidos por el gobierno del dictador chileno. Como candidata, Bachelet fue la primera en exigir sanciones a Fujimori. Esta es Bachelet el día después de la llegada de Fujimori a Chile. Él no ha sido invitado. Él llegó acá y creo que todos los chilenos nos preguntamos, ¿a qué vino? El plan de Fujimori había sido que la justicia chilena —que él consideraba una justicia neutral e independiente de sesgos políticos— lo eximiera de todas o la mayoría de acusaciones en su contra. Su grueso error fue creer que encontraría en Chile la muralla política protectora con la que contó en Japón. Se equivocó. Después de la pausa, Fujimori se enfrenta a la justicia en Chile. Ya volvemos. Estos días hay tantas cosas para ver que jamás te va a alcanzar el tiempo. Es por eso que existe Pop Culture Happy Hour, desde NPR. Dos veces por semana, buscan entre todas las tonterías que hay, comparten sus reacciones y te dan un resumen de lo que sí vale la pena. Escucha Pop Culture Happy Hour todos los miércoles y jueves. Muchas veces recibimos esta pregunta: ¿qué podemos hacer para apoyar al podcast? Bueno, tenemos un programa de membresías, tenemos un app para aprender español, y para los Ambulantes en los Estados Unidos, también pueden apoyar a NPR. Si les gusta lo que hacemos, y si también disfrutan de los otros programas de NPR, por favor consideren apoyar a su emisora de radio pública local. Pueden hacerlo entrando a la página donate.npr.org/RadioAmbulante. Donate se deletrea: D-O-N-A-T-E. Donate, en inglés. Repito: donate.npr.org/RadioAmbulante. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa escuchamos cómo el expresidente peruano Alberto Fujimori se encontraba detenido en Chile después de haber salido inesperadamente de Japón. Fujimori había logrado entrar como turista al país, evitando así una expulsión inmediata, pero, ahora se enfrentaba al proceso de extradición. Carlos Meléndez nos sigue contando. En el acuerdo de extradición entre Perú y Chile estaba establecido que el gobierno peruano debía presentar en dos meses los casos en contra de Fujimori. Esto para justificar si extraditarlo o no. Si no cumplían con ese plazo, Fujimori quedaría libre. Para Antonio Maldonado, el procurador anticorrupción, y para su equipo, fueron los dos meses más intensos de trabajo de toda su vida, pero lo lograron. A tres días del vencimiento del plazo habían completado doce cuadernos que detallaban doce acusaciones en contra de Fujimori. Maldonado se dispuso a viajar para llevar esos cuadernos personalmente a Chile. Por motivos de seguridad viajaron en un avión de la Fuerza Aérea Peruana y no en un vuelo comercial. Eso se produce en los primeros días de enero del año 2006. Un vuelo que sale muy temprano de la base aérea de… en Lima, contiguo al aeropuerto Jorge Chávez. Iban tres personas en el avión, más la tripulación. Y el resto del espacio estaba saturado por cajas y cajas de papeles. Eran doce cuadernos pero cada cuaderno tenía miles de páginas. Miles de… O sea, todo el avión estaba con ese… con esa carga. Nuestro equipaje era pequeñísimo. En algún momento los avioneros, ya pasando creo… creo que era la cordillera… entrando a la cordillera con Chile. El avión… el clima en el avión era… estaba más frío, los avioneros abren una cajita sacan unos emparedados que habían preparado para nosotros unos cafecitos. Nos invitan, en fin. Y de pronto del asiento de Ciurlizza empieza a salir humo. De Javier Ciurlizza, un asesor de la Cancillería que también iba en el avión Pero era un humo importante. Entonces nosotros nos… nos alarmamos, por supuesto. Javier se paró: “¿Qué está pasando?”. Vinieron los a… los avioneros y nos calmaron, ¿no? Nos calmaron, ¿no? Nos dijeron: “No, mire, este, ha sido… se ha sobrecalentado un termostato. No, no, no, no se preocupe». Ellos estaban acostumbrados, ¿no? La tripulación no se alarmó en lo más mínimo, pero Maldonado lo único que podía pensar era… Imagínate que ese vuelo hubiera se hubiera accidentado en la cordillera. Se perdía la posibilidad de extraditar a Fujimori. Bueno, además que se morían todos. Las cajas de los cuadernillos, y todos los que iban en el avión, llegaron a salvo a Santiago. Y mientras la justicia chilena evaluaba las demandas peruanas, Fujimori seguía detenido. Pero allá recibía visitas de sus colaboradores políticos más cercanos que le contaban lo que estaba pasando en la campaña electoral peruana del 2006. Su hija —Keiko Fujimori— encabezaba la lista fujimorista al Congreso. Desde su celda en Chile, Fujimori seguía haciendo política en Perú. Y llegó hasta casarse con Satomi Kataoka, la empresaria japonesa con la que había empezado una relación en sus años en Japón. En un mitin político en Lima, se anunció la unión matrimonial. ¡Y quiero anunciarles con mucha algarabía que Satomi ya se casó con Alberto! Satomi hablaba públicamente de su apoyo incondicional a su esposo. Arriesgando toda mi vida voy a luchar por Alberto Fujimori. Y varias veces fue a las actividades de campaña fujimoristas, donde también pedía apoyo. Satomi quiere pedirle al pueblo peruano que por favor salven al Chino. Sus deseos se cumplieron, pues después de seis meses de reclusión, en mayo del 2006, la justicia chilena aceptó el insistente pedido de libertad provisional de la defensa de Fujimori, mientras se examinaban las evidencias de los casos. Este es Fujimori cuando lo liberaron de la Escuela de Gendarmería. Estoy saliendo tal como había ingresado acá… por mi paciencia y por mi confianza en la justicia chilena. ¿Confía en.. confía en la justicia chilena? Ah, sí y porque me considero… ¿Un mensaje a Perú? La justicia chilena lo había liberado. Fujimori podía vivir como uno más entre los miles de peruanos residentes en Santiago, aunque a diferencia de sus compatriotas inmigrantes —la mayoría trabajadores informales— Fujimori se instaló en una mansión en uno de los barrios más acomodados de Santiago y era libre de viajar por todo Chile recorriendo playas y lagunas, practicando una de sus actividades favoritas: la pesca. Se convirtió en el inmigrante peruano más famoso del país y la prensa estaba pendiente de todos sus movimientos. Todos los periodistas querían una exclusiva con él. Yo estaba buscando a Fujimori. Permanentemente. Lo busqué durante dos años Ella es, de nuevo, la periodista Constanza Santamaría. Seguía trabajando en Canal 13 en el verano del 2007 cuando se le presentó otra oportunidad de conseguir esa exclusiva. Yo supe que había sido invitado a una ceremonia, que era lo más rara que hay. O sea, que era el lanzamiento de un libro de un biólogo, de un doctor en el fondo, que era el doctor que era su amigo Pedro Vidal. El doctor Pedro Vidal era un cirujano plástico que tenía un reality en la televisión abierta. Hola, soy el doctor Pedro Vidal y les quiero dar la bienvenida a una nueva versión de “Cirugía de Cuerpo y Alma”. Esta vez, lo vamos a hacer… Y ese 11 de junio del 2007 estaba presentando el libro que había escrito sobre insectos chilenos. O sea, imagínate lo poco relevante en términos públicos. O sea, no fue ningún periodista a ver el lanzamiento del libro. Entonces, sí, bizarro que Constanza, después de dos años de buscarlo, finalmente logró hablar con él en el lanzamiento de un libro sobre insectos escrito por un médico de televisión. Y es que justo días previos sucedió otra cosa que le daría más importancia a este encuentro: un juez había revocado la libertad condicional de Fujimori y ordenaba su arresto domiciliario. Alberto Fujimori fue ubicado por una cámara de la televisión de la Universidad Católica de Chile Canal 13 saliendo justamente de un evento social. Constanza y su equipo trataron de grabar la reacción de Fujimori ante esta noticia. Señor Fujimori, Constanza Santamaría, Canal 13. Lo podemos esperar. Solamente para…. para preguntarle cosas generales a la… a la salida. Pero si es cortito. Solamente cortito. Otro día. Pero dos… dos palabritas para el Canal 13. ¿Se arrepiente de haberse venido a Chile? Pero, caramba, yo he venido tantas veces a Chile. Una… una más, no. Pero, ¿no se a… no se arrepiente al ver lo que ocurrió… lo que ya ocurrió con la Fiscal? No, no me arrepiento. ¿Y si lo extraditaran se arrepentiría? No, no. Bueno, hay que esperar lo que ocurra. Ya arrestado, esta vez en su casa y con la amenaza del fallo en su contra en la petición de extradición a Perú, Fujimori sacó una última carta: optando por su ciudadanía japonesa, se postuló desde Chile, al senado de Japón, buscando la inmunidad que le daría ese puesto. Bueno, en primer lugar, tuve esta invitación ya hace algunas semanas. Lo he estado meditando. Y este partido pequeño de Japón, Nuevo Partido Popular, ha tenido muy buena valoración de la gestión de mi gobierno. El 27 de junio del 2007, Fujimori presentó su candidatura oficial y se hizo llamar “El último samurai”. Como no podía salir de territorio chileno mientras esperaba la respuesta de la extradición, solo le quedaba comunicarse con su electorado japonés a través de videos grabados desde su arresto domiciliario. アルベルトフジモリです. Este es un spot promocional de esa campaña. ペルー大統領にとうしての経験を生かし日本の国民の皆さんに摘みのことを約束します。. En pantalla aparece Fujimori en un jardín y promete aplicar toda la experiencia adquirida cuando fue presidente de Perú a favor del pueblo japonés. Fujimori, claro, nació y se crió en Perú. Y aunque habla fluido el idioma de sus padres, tiene un acento. Fuerte. Se nota que es extranjero. Desde Tokio, su esposa Satomi, sí podía hacer campaña. Salía a las calles. En un video aparece montada en un “samurai-móvil”, una caja gigante encima de un carro que tiene la foto de Fujimori y varios megáfonos. で、フジモリさんはずっと移民で行って、そのずーっと特権階級が牛耳ってきた政治を、彼は革命的にやっぱり変えて、文盲の人達に文字を教えて、ずっと植民地政策で苦しんできた人達を助けたわけなんですよ。やっぱり今の日本にはそういうリーダーが必要だと思って、ぜひやって欲しいということで、で最終的には彼はやっぱりペルーのことをとても(…)。」. Esa es Satomi en una entrevista, diciendo que como presidente de Perú, Fujimori “hizo un cambio revolucionario en la política y enseñó a leer y a escribir a los analfabetos”. Aun con todos estos esfuerzos, Fujimori solo obtuvo alrededor de 50 mil votos y quedó cuarto en su contienda. Su última carta había sido eliminada. Contra todos los pronósticos, en julio de 2007, el primer fallo en Chile fue favorable para Fujimori. Se rechazó la extradición en primera instancia. Pero fue una victoria que le duró muy poco, pues el Estado peruano apeló inmediatamente a la Corte Suprema de Chile, quien iba a dar la última palabra. Meses antes había sucedido algo que cambió la perspectiva del caso de Fujimori: el 10 de diciembre de 2006, murió el exdictador chileno Augusto Pinochet a los 91 años, en el Hospital Militar de Santiago. Para Antonio Maldonado, el exprocurador del Estado Peruano… Este hecho transforma totalmente a favor del Perú el escenario judicial chileno. Aquí hay que explicar la relación que había entre Fujimori y Pinochet. Era algo que había empezado en los noventas, cuando Fujimori llegó al poder y aplicó las reformas de mercado en Perú de las que hablamos al inicio. Medios nacionales e internacionales empezaron a compararlo con lo que Pinochet había hecho en Chile, que para muchos en ese momento era un líder de mano dura que había puesto orden en un país caótico. Y fue así que a mediados de los noventa, luego del éxito inicial de las medidas de Fujimori, surgió un apodo para él: se convirtió en “Chinochet”. Y en un principio ese apodo le gustaba, incluso se sentía halagado. Pero, diez años después, cuando se habían revelado los crímenes de la dictadura pinochetista, Chinochet se convirtió en sinónimo de una afrenta para la democracia y para los derechos humanos en Chile y en el Perú. Cuando Fujimori llegó a Chile, Pinochet seguía vivo, estaba en Santiago y también se encontraba en medio de un proceso judicial. Pero murió sin ser sentenciado por los crímenes de su gobierno. Este es César Nakazaki, de nuevo, el abogado de Fujimori. Entonces nos era claro que el botín de guerra, al no poder ser Pinochet, iba a ser Chinochet. El botín de guerra para el gobierno de Michelle Bachelet, que ya estaba en la presidencia de Chile. Bachelet se había dedicado a impulsar la defensa de los derechos humanos como política de Estado, como parte de la identidad chilena. Y juzgar a Fujimori era una oportunidad única para probar eso. Obviamente ese escenario siempre lo manejamos, siempre lo… Yo al menos lo manejé siempre. Según Nakazaki, la justicia que no se había logrado con Pinochet, ahora se haría con Fujimori. Aunque para él eran casos totalmente diferentes. Fujimori y el Perú enfrentó a la organización de asesinos terroristas más grande que ha existido en América. En cambio, Pinochet enfrentaba a comunistas y socialistas. Hay una gran diferencia. No lo puede comparar. Maldonado coincide en que la muerte de Pinochet tuvo un efecto en el caso de Fujimori, pero para él lo que cambiaba era que ahora la Corte Suprema de Chile no tenía que cuidarse de que lo que decidiera con Fujimori afectara el destino de Pinochet, que era un caso que tenía muy dividida a la sociedad chilena. Entonces, la muerte de Pinochet es determinante porque permitió… Que la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema no solo, digamos, acepta la mayor parte o la parte más fuerte de los cargos de solicitud de la extradición del Estado peruano, sino que acepta la teoría del autor mediato. La teoría del autor mediato significa que no era necesario probar que Fujimori dio la orden directa, por ejemplo, en el caso de La Cantuta de asesinar a esos estudiantes y al profesor, para encontrarlo culpable. Era suficiente probar que el comando paramilitar que ejecutó la matanza fue organizado desde el gobierno y, como jefe del ejecutivo, Fujimori era responsable. Si Pinochet hubiese estado vivo, esa teoría habría abierto las puertas para su incriminación. Así que en setiembre del 2007. Bueno, pasaron veintidós meses desde que Fujimori llegó a Chile hasta que se aprobó su extradición. Dos de los casos presentados —Barrios Altos-La Cantuta y Congresistas tránsfugas, mejor conocido como los vladivideos— fueron sancionados por votación unánime de los magistrados. La Corte aceptó también, por voto mayoritario, otros cinco casos más. Siete en total. Apenas la Corte Suprema le puso fin al suspenso la presidenta Michelle Bachelet tomó el teléfono y llamó a su par peruano Alan García para informarle directamente de la resolución. La mandataria descartó que… de plano cualquier tipo de presión en el fallo. Esta es Bachelet. La justicia se dio el tiempo que necesitaba para tomar el fallo que… que necesitaba y por lo tanto aquí no hay maniobras de ningún tipo. Constanza Santa María nunca dejó de intentar conseguir esa entrevista, la que había estado buscando desde que Fujimori aterrizó en Santiago casi dos años atrás. Y ahora, con el tema de la extradición ya resuelto, lo intentó una última vez. Yo empecé a trabajar, ehm… así como de trabajo de joyería para conseguir una entrevista como diciendo: “Antes de que se vaya que dé una entrevista”. Un trabajo de joyería, o sea, minucioso, insistente. Que consistió en tratar de convencer a los abogados y asesores de Fujimori y al mismo expresidente de que aceptara ser entrevistado. Y lo logró. En el último día, en las últimas horas de Fujimori en Chile, consiguió que uno de los abogados le permitiera ingresar a la residencia donde Fujimori cumplía su prisión domiciliaria. Entonces entré en el… en un auto. Yo creo que era el auto del canal, pero entré escondida… escondida. Entramos escondidos el camarógrafo, entré escondida yo, tapada, tapada, abajo con unas cosas. No querían que los vieran los periodistas que estaban todo el tiempo fuera del condominio donde quedaba la casa de Fujimori. Y nos llevaron hasta… hasta la casa donde estaban todas las maletas listas para que él se fuera. Constanza tuvo de nuevo a Fujimori frente a frente. Era todavía invierno, pero decidieron hacer la entrevista en el jardín de la casa. Constanza sabía que a Fujimori le gustaba la jardinería y cultivaba flores, entonces quería que se sintiera cómodo. Entonces quería hacer una cosa entre caminada y conversada, y que además… decirle: “Sé que le gustan las flores”. Para que me mostrara, no sé, lo que hizo durante estos dos años. Fujimori no había perdido el optimismo impostado y ensayado durante su tiempo en Chile y trató de convencer a Constanza de que… Igual él había conseguido un triunfo porque en el fondo lo extraditaban, pero no por todas las causas que de… que le… que le imputaban en Perú. Por lo tanto había logrado su objetivo que era producir una especie de filtro en Chile y filtrar, y que fuera extraditado no por todas las causas. Incluso en su último momento de libertad, o quizás precisamente por ello, el expresidente no perdió la oportunidad para derrochar su encanto. Y él me cuenta que tenía este hobby —que yo sabía— pero me cuenta de las plantas y me invita como a… a ir a ver este jardín de rosas que tenía. Y… y él que era… era… nosotros decimos en Chile canchero con las mujeres. Canchero, o sea, que se hacía el encantador. Entonces, en ese momento que estábamos grabando la entrevista va a cortar una flor para regalármela. Fujimori fue por una de las rosas que él mismo había cultivado y cuando se acercó para cortar la flor, se tropezó. Y se cae al suelo… Se cae, se cae, pero de boca al suelo. Con la flor en mano. Uno de los asistentes de Fujimori llegó a ayudar a que se levantara. Él, como tratando de componerse con este abrigo, además que era como tieso, entonces le costó levantarse con la flor en la mano. Se la recibí la flor después de eso. Imagínate que se había caído por… por tomar la flor. Trataron de seguir con la entrevista, pero… De ahí en adelante estuvo descompuesto con la entrevista, porque obviamente le había pasado algo bien terrible para su imagen. Y, bueno, todo se enredó y el asesor en el fondo nos pidió que por favor no pusiéramos, eh, esa imagen. Que no mostramos esa imagen que era… que era un accidente y que a él lo mostraban de una forma muy indigna. Y de alguna manera como que en el fondo me sacó en cara que me estaban dando esta entrevista que era la única entrevista que iba a dar. Entonces que la condición era que no pusiéramos esa parte. Y sí, Constanza accedió y transmitieron la entrevista sin la caída. Cuando terminaron, Fujimori tomó sus cosas y subió inmediatamente al helicóptero de la policía, que lo esperaba en el campo de golf del condominio y que lo llevaría al aeropuerto por donde había ingresado a Chile. Subieron las maletas, llegó la…. estaba la policía ahí. Cierran la puerta. Él se despide. Hubo gente, todo…. Los vecinos se fueron a despedir, pero con llanto lo abrazaban con emoción. O sea, como si el abuelito se fuera… se fuera del país. Como cuando… y lloraban. Le hicieron una despedida y todo. Era muy… sí, era muy… muy familiar, como… Había mucha gente afectada porque él se fuera. Y yo te diría que de arriba del… arriba del… del helicóptero hace… hace algún gesto de despedida. Y ya yo me fui cuando ya el helicóptero había partido. Constanza había sido testigo de la caída de Fujimori, su última escena en suelo chileno. Fujimori estaba volviendo a Perú —lo que había añorado por años— pero no de la manera en que había esperado. Fujimori llegó a Lima el 22 de septiembre del 2007 y luego de un juicio fue condenado a 25 años por violaciones a los derechos humanos y delitos de corrupción. El 24 diciembre del 2017, el entonces presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski indultó a Alberto Fujimori, quien ya llevaba más de diez años en prisión, y lo puso en libertad. Esta gracia presidencial resultó en una crisis política sin precedentes en la historia peruana, a tal punto que el propio Kuczynski tuvo que renunciar a la presidencia. En octubre del 2018, la Corte Suprema peruana anuló el indulto presidencial y Fujimori tuvo que volver a prisión, donde permanece hasta hoy. Hablando con Carlos, una de las cosas que nos llamó la atención es que ambos abogados —tanto César Nakazaki, el abogado peruano de Fujimori, como Antonio Maldonado, el procurador del Estado peruano— a pesar de estar de lados opuestos de la trinchera, veían el caso de Fujimori y llegaban a la misma conclusión. Aquí Nakazaki. Fujimori fue sujeto de varios juicios. El juicio jurídico, un juicio mediático, un juicio político y un juicio histórico. En el único que se le iba a hacer justicia dije, será en el histórico. Y aquí Maldonado. Yo creo que su… su ambición lo… lo terminó de sepultar. Pero… yo puedo decir muchas cosas, pero son los hechos los que deben hablar por sí mismos. Y ese, finalmente, ese es el juicio que me parece importante relevar, ¿no? El juicio de la historia. Carlos Meléndez es politólogo peruano. Vive en Santiago de Chile. Coprodujo esta historia con Victoria Estrada, asistente editorial de Radio Ambulante. Victoria vive en Xalapa, Veracruz. Carlos publicó una versión de esta historia en el libro El Informe Chinochet. Historia Secreta de Alberto Fujimori en Chile en el 2018. Esta historia fue editada por Camila Segura, Luis Fernando Vargas y por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri con música de Rémy Lozano. Andrea López Cruzado hizo el fact-checking. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Lisette Arévalo, Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Miranda Mazariegos, Patrick Moseley, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, Luis Trelles, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Joseph Zárate. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Todos los viernes mandamos un boletín electrónico con recomendaciones de nuestro equipo para el fin de semana. Cada correo incluye solo cinco enlaces de cosas que nos inspiran: series de televisión, libros, otros podcasts, aplicaciones para el celular, multimedias en internet. De todo. Es una manera de compartir lo que nos gusta y de filtrar un poco tanto contenido que hay disponible en internet. Si quieres recibirlo, suscríbete en radioambulante.org/correo. Repito: radioambulante.org/correo. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar. En el próximo episodio de Radio Ambulante: en julio del verano pasado, se filtró un chat privado del gobernador de Puerto Rico. Fue una cosa… una bomba. Fue como si prendiéramos un… un cerillo y de repente explotara todo, eh, a la vez. Y provocó un levantamiento popular que nadie se esperaba. Si él anuncia aquí que no va a renunciar, la gente va a estar bien molesta. Y todo lo que ocurra aquí luego de que él dé ese anuncio es culpa de él. No es culpa del pueblo. La próxima semana: la caída de Ricardo Roselló, desde las calles del Viejo San Juan.

Translation Word Bank
AdBlock detected!

Your Add Blocker will interfere with the Google Translator. Please disable it for a better experience.

dismiss