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Radio Ambulante - Cicatrices

-
+
15
30

Kenia solo tiene memorias felices de su niñez. Vivía con su mamá, su hermana mayor y su tía en un pequeño apartamento en Manhattan, Nueva York, y era la consentida de la familia: todas la cuidaban y le mostraban su cariño. Pero unos eventos inesperados cambiaron su vida drásticamente, revelando un lado completamente desconocido de una de las personas que más amaba. Kenia pasaría toda su vida tratando de entender quién era realmente esta persona, y todo lo que significó para ella.

Antes
de
comenzar,
una
advertencia
a
nuestros
oyentes.
Esta
historia
tiene
descripciones
—a
veces
gráficas—
de
abuso
infantil
y
de
violencia.
Bienvenidos
a
Radio
Ambulante
desde
NPR.
Soy
Daniel
Alarcón.
Bueno,
en
esta
historia
hay
muchos
nombres,
sobre
todo
al
comienzo.
O
sea
que:
prestemos
atención.
Judith
es
de
Barranquilla,
y
es
una
de
seis
hermanas
y
un
hermano.
Después
de
vivir
en
Colombia
casi
toda
su
vida,
se
fue
para
Venezuela
un
tiempo.
Ahí
tuvo
una
hija,
Kenda.
Y
luego,
en
1987,
cuando
tenía
35
años,
se
fue
a
Estados
Unidos
con
una
visa
de
turista.
Pero
se
quedó.
Un
tiempo
después,
se
casó
y
por
los
papeles
de
su
marido,
se
pudo
hacer
residente.
Aquí
nació
su
segunda
hija,
Kenia.
Judith
mandaba
plata
a
Colombia
todos
los
meses.
Con
el
dinero
que
ganó
en
Nueva
York
compró
una
casa
en
Barranquilla,
donde
vivieron
dos
de
sus
hermanas
y
sus
sobrinos,
es
decir,
los
primos
de
Kenia.
Esta
es
Kenia.Eh,
me
llamo
Kenia
Pérez.
Vivo
en
Nueva
York.
Nací
aquí
en
Nueva
York
y
tengo
26…
¿26
o
27?
(Ríe)
Tengo
26
años.
Desde
que
nació,
Kenia
vivió
con
su
mamá
y
su
hermana
Kenda
—que
le
llevaba
15
años—
en
un
apartamento
humilde
pero
agradable
en
el
alto
Manhattan,
en
Nueva
York.
Nunca
viví
con
mi
papá;
mi
mamá
y
mi
papá
nunca
estuvieron
juntos.
Y
aunque
se
acuerda
poco
de
esos
primeros
años,
cuando
Kenia
piensa
en
ellos
la
sensación
que
tiene
es
que
era
un
lugar
donde
recibía
mucho
cariño.
La
hermana
menor
de
su
mamá,
Narelvis,
se
mudó
de
Colombia
a
vivir
con
ellas
durante
un
tiempo
y
Judith
le
ayudó
con
sus
papeles
de
residencia…
Narelvis
era
casi
de
la
misma
edad
de
la
hermana
de
Kenia.
Ambas
la
cuidaban,
la
consentían
y
la
querían.Mi
hermana
Kenda
y
ella
tenían
un
chiste
que
yo
era
como
la,
la
muñeca
de
ellas,
porque
ellas
me
peinaban
y
me
vestían
y,
y
se
peleaban
por
quién
me
iba
a
peinar.
Y
Kenia
se
encariñó
mucho
con
Narelvis…Yo,
yo
la
quería
mucho.
Era
mi
tía.
“Mi
tía
Nena”,
le
decía.
Vivían
felices,
tranquilas.
Por
un
tiempo…
Y
bueno,
cuando,
cuando
tenía
más
o
menos
7
años
como
que
todo
cambió…Y
esta
es
la
historia
de
cómo
cambió
todo
para
Kenia,
y
las
huellas
que
dejaría…
Camila
Segura
es
editora
principal
de
Radio
Ambulante.
Aquí,
Camila:Todo
cambió
cuando
Kenia,
su
mamá
y
el
novio
de
su
mamá
de
ese
momento,
se
habían
ido
unos
días
a
un
crucero
que
había
salido
desde
Miami.
Kenia
tiene
muy
vagos
recuerdos
de
esas
vacaciones…Pero
lo
que
me
acuerdo
es
que
cuando
llegamos
al
puerto
de
Miami,
mi
mamá
fue
arrestada…Y
su
compañero
también.
Y
nos
llevaron
a
un
cuarto
donde
estaba
yo
con
mi
mamá
pero
mi
mamá
estaba
en
esposas.
Y,
eh,
me
acuerdo
que
fuimos
al
baño
y
ella
aún
estaba
en
esposas
y
había
como
un
guardia
y
ella
estaba
llorando
y
me
decía,
eh:
“Perdóname,
perdóname”.
No
paraba
de
repetirlo:
“Perdóname.
Perdóname”.Sentí
miedo
[Suspira],
sentí
mucho
miedo
[Solloza]
y
la
verdad
es
que
no
entendía
lo
que
estaba
pasando…
Después
de
eso
me
vino
a
recoger
alguien…
no
quién…
Una
amiga
de
una
amiga
de
mi
mamá
o
algo
así
porque
mi
hermana
estaba
en
Nueva
York.
Lo
que
pasó
es
que
ese
día
ellas
volvían…Esta
es
Kenda,
la
hermana
de
Kenia.
Y
yo
me
acuerdo
que
le
había
comprado
unas
cortinas
a
mi
mamá
porque
finalmente
me
habían
pagado
para
decorar,
para,
para
darle
la
bienvenida
a
las
dos.
Y
entonces
nada
que
llegaban,
nada
que
llegaban…
Yo
no
sabía
qué
estaba
pasando
y
finalmente
recibí
una
llamada.A
su
mamá
no
solo
la
arrestaron.
También
la
condenaron
a
siete
años
de
cárcel.
El
cargo
era
tráfico
de
droga.
Pero
a
Kenia
nunca
le
contaron
qué
había
pasado…Nadie,
nadie
me
explicó,
nadie
me
explicaba
nada
de
lo
que
estaba
pasando.
Me
acuerdo
de
que
los
adultos
alrededor
de
estaban
teniendo
conversaciones
y
hablando
de
el
hecho
de
que
mi
mamá
estaba
en
la
cárcel
y
de
abogados
y
de
qué
iba
a
pasar,
así
que,
en
mi
memoria,
para
es
así
que,
que
yo
me
enteré,
es
por
las
conversaciones
que
escuchaba…Su
hermana
Kenda
tenía
como
22
años
en
ese
momento.
Y
Kenia
fue
a
vivir
con
ella.
Pero
Kenda…Tenía
las
cosas
muy
desorganizadas,
realmente.
Eh,
me
faltaba
mucha
madurez
como
persona.Kenda
estaba
recién
graduada
de
la
universidad.
Tenía
muchos
gastos
y
una
deuda
grande,
así
que
con
la
mamá
decidieron
que
lo
mejor
era
que
Kenia
se
fuera
a
vivir
con
Narelvis.Porque
ellos
estaban,
ellos
estaban
más
estables…
ellos
tenían
ya
su
vida
más
organizada
como
pareja.Y
la
otra
cosa
era
que
Narelvis
se
había
casado
y
se
había
mudado
a
un
suburbio
y
el
sistema
de
educación
era
mucho
mejor
y,
bueno,
todo
parecía
ser
que,
que
esa
fuera
la
mejor
opción.Ella
también
quería
irse
y
pasarla
allá
todo
el
tiempo.
Entonces
todos
estábamos
contentos
con
ese
arreglo…Porque
en
medio
de
todo
ese
dolor
que
tenía
por
lo
que
le
había
pasado
a
su
mamá,
a
Kenia
le
ilusionaba
la
idea
de
irse
a
vivir
con
Narelvis.
Era
un
reencuentro.Tenía
una
buena
relación
con
ella
y
hasta
con
su
esposo,
que
cuando
ella
vivía
con
nosotros
era
su
novio.
Yo
era
súper
encariñada
con
ellos…
¡Uf!
Pero
muy
poco
tiempo
después
de
mudarse
a
la
casa
de
ellos
empezó
a
notar
que
las
cosas
no
iban
a
ser
como
pensaba
y
que
Narelvis
ya
no
era
la
tía
cariñosa
de
antes…
Era
diferente.
Cambió.
Era
una
casa
muy
estricta.
Habían
muchas
reglas.
Por
un
lado,
Narelvis
se
había
vuelto
muy
religiosa.
Su
cuñado
era
el
pastor
de
una
iglesia
Bautista…
Cuando
Kenia
vivía
con
su
mamá,
eran
católicas,
pero
no
eran
de
ir
a
misa
cada
domingo
sagradamente,
sino
de
vez
en
cuando…
Y
de
repente
estaba
yendo
a
la
iglesia
por
lo
menos
dos
veces
a
la
semana
y
las
reglas
de
la
iglesia
eran
muy
estrictas,
las
mujeres
tenían
que
vestir
con
vestidos
largos
y
las
niñas
también.Y
esos
vestidos
largos
no
solo
eran
para
la
iglesia.
Narelvis
también
la
obligaba
a
ponérselos
para
ir
al
colegio…
Kenia,
con
solo
8
años,
no
estaba
acostumbrada…
Me
sentía
mal
y
a
veces
los
otros
alumnos
se
burlaban
de
mí.
Que
por
qué
ves…,
que
por
qué
vestía
así.
A
veces
trataba
de
esconder
ropa
en
mi
bolso
para
cambiarme
cuando
llegaba
al
colegio.Kenia
hablaba
con
su
hermana
casi
todos
los
días…
Yo
no
pasaba
una
semana
sin
verla…Y
cuando
Kenda
se
empezó
a
dar
cuenta
de
cómo
Kenia
empezó
a
vestirse,
habló
con
Narelvis…
Yo
le
preguntaba:
Pero
Nena
y
entonces,
¿qué
pasó
con
su
ropa?
¿Qué
tal…?
No,
porque
estamos
yendo
a
la
iglesia,
entonces
lo
que
pasaba
era
que
si
la
niña
venía
conmigo
yo
la
vestía
normal.Pero
Kenia
no
se
atrevía
a
decirle
nada
a
su
hermana.
Kenda
lo
recuerda
así:
Cuando
dice
“la
niña”,
se
refiere
a
su
hermanita,
a
Kenia.Ella,
la
niña
era
chiquita
y
ella,
la
niña,
no
me
expresaba
eso.
Yo
lo
que
decía:
No.
Esta,
esta…
Bueno,
esta
Nena
ahora
está
cogiendo
unas
cosas
ahí
con
la
religión
y
la
religión.
No
fui
muy
fanática
pero,
eh,
traté
de
respetar
eso…
Narelvis
cada
vez
se
volvía
más
estricta
con
todo
y
cuando
Kenia
no
quería
obedecer…
Me
decía
que,
que
yo
tenía
el
diablo
dentro
de
mí.Todo
este
cambio
fue
complicado
para
Kenia.
Ahora
entiende
que
estaba
entrando
en
una
especie
de
depresión,
tan
chiquita,
sin
su
mamá,
en
un
ambiente
que
sentía
como
hostil.
No,
no
quería
estudiar,
no
quería
sacar
buenas
calificaciones
y
yo
siempre
había
sido
una
buena
alumna,
y
en
esos
años
que
viví
con
Narelvis
mis
calificaciones
eran
súper
bajas…Y
cuando
a
Narelvis
le
llegaban
los
reportes
del
colegio…
Me
pegaba
con
una
correa…
Eh,
me
pegaba
en
las
piernas
y
siempre
tenía
moretones
en
las
piernas.
Una
vez
me
pegó
tan
duro
que
tenía
sangre
y
como
la
carne
viva…Y
cuando
Kenia
no
quería
comer
porque
no
le
gustaba
la
comida
o
no
tenía
hambre…Ella
lo
veía
como
que:
“Eres
muy
apechichonada”.
Eh,
“No
quieres
comer
ciertas
cosas”,
no
qué…
Así
que
ella
me,
se
sentaba
al
lado
mío.
Ella
tenía
como
un
reloj
y
por
cada
cierto,
cierto
tiempo
que
pasaba,
si
no
comía,
me
pegaba
con
la
correa.
Y
a
veces
nos
sentábamos
en
el
comedor
por
horas
y
yo
con
lágrimas
en
los
ojos
tragándome
la
comida
que
no
quería
comerme
y
ella
con
la
correa
en
la
mano
pegándome.Pero
para
Kenia,
más
allá
del
abuso
físico…Lo
que
más
me
impactó
fue
el
abuso
verbal…
Lo
que
más
se
ha
quedado
conmigo
es
que
ella
me
decía
que
yo
era
una
niña
muy
consentida,
que
mi
mamá
me
había
dado
demasiado
y
que
yo
pedía
mucho
y
que…
que
mi
mamá
estaba
presa
por
mi
culpa
porque
ella
quería
satisfacerme
todos
mis
deseos
y
comprarme
todo
lo
que
yo
quería
y
lo
que
yo
pedía,
así
que
por
eso
se
metió
en
ese
problema
y
por
eso
estaba
presa
por
mi
culpa
y…
Eso
siempre
se
quedó
conmigo.
La
culpa
la
mataba.
Una
culpa
que
cargaría
por
años.
A
veces
Narelvis
llamaba
a
Kenda
y
se
quejaba
de
Kenia…
Y
ella
se
quejaba
de
que
la
niña,
que
esto,
que
lo
otro.Kenda
recibía
las
quejas
de
su
tía,
y
luego
hablaba
con
Kenia.
Le
decía
que
no
le
contestara
mal,
que
tratara
de
portarse
bien…
pero
la
verdad
es
que
Kenda
no
entendía
muy
bien
qué
era
lo
que
pasaba
en
esa
casa.Pero
nunca
era
muy
claro
lo
que
ella
hacía.
Y
yo
veía
a
la
niña
y
ella
conmigo…
ella
no
me
hacía
cosas
feas
así
entonces
yo
no
entendía
muy
bien.
¿Qué
hacen,
qué
cosas
tan
malas
hacen?
No
hacían
cosas
muy
malas.
Yo
veía
como
que
las
cosas
estaban
empeorando,
empeorando
y
yo
no
sabía
qué
hacerMucho
tiempo
después
yo
sentí
que
yo
no
era
aceptada
y
no
sentía
amor
y
eso
era
lo
único
que,
que
quería,
porque
me
hacía
falta
el
amor
de
mi
mamá;
y
aunque
mi
mamá
y
mi
papá
nunca
estuvieron
juntos,
yo
crecí,
yo
había
crecido
en
un
hogar
con
mucho
amor,
así
que
siempre
sentí
que
yo
era
como
una
outsider,
como
que
no
pertenecía
y
ella
me
hacía
sentir
así
con
sus
palabras…
La
sensación
que
Kenia
empezaba
a
desarrollar
viviendo
ahí
era
que
era
una
carga
parEntre
menos
molestara
a
los
adultos
que
la
rodeaban,
mejor…
Judith,
la
mamá
de
Kenia,
estuvo
presa
un
par
de
años
en
Miami,
pero
después
la
trasladaron
a
una
cárcel
en
Connecticut,
mucho
más
cerca
de
Nueva
York.
Ahí
Kenia,
Kenda,
y
a
veces
Narelvis
y
su
esposo
Iván,
la
podían
visitar.
Y
Kenia…Yo
me
ponía
muy
feliz.
Siempre
me
esperaba
el
día
en
que
íbamos
a
ir
otra
vez
a
visitarla.
Kenda
también
se
ponía
feliz.La
pasábamos
bien
con
ella
ahí.
Hablábamos,
la
abrazábamos
un
rato,
comíamos…
En
la
cárcel
hay
máquinas
y
uno
compraba
comida.
Pasábamos
el
día
ahí
con
ella.
Nos
tomábamos
foto.
¿Tú
sabes?
Conversábamos,
echábamos
todos
los
cuentos…
Todo
chévere…
Muy
chévere…
Porque
estábamos
con
ella…
Las
dos
se
acuerdan
que
se
ponían
lindas
para
ir
a
verla…
Nunca
íbamos
feas
(Ríe).
Mi
mamá
nos
recibía
lindas
también.
Ella
allá
decía:
No,
sí,
aquí
en
el
salón
de
la
cárcel
me
peinaron.
Y
su
mamá,
claro,
también
dichosa
de
verlas…
Me
preguntaba
que
cómo
estaba
el
colegio,
que
cómo
estaba
yo…
Y…
Yo
siempre…
Nunca
le
daba
malas
noticias.
Siempre…
O
sea,
actuaba
súper
feliz
y
contenta,
y
no
le
decía
si
tenía
algún
problema
o
algo
así.Una
niña
de
9
años
protegiendo
a
su
mamá…
Kenia
se
acuerda
que
cuando
iba,
jugaban
y
coloreaban,
pero…
Lo
que
más
me
recuerdo
de,
de
ir
a
la
cárcel
a
visitarla
es
que,
desde
la
sala
de
visitas
se
veía
el
parqueadero,
pero
del
parqueadero
hacia
adentro
no
se
podía
ver
nada,
así
que
cuando
nos
íbamos
yo
le
decía
“Chao”
a
mi
mamá,
como
que
I
would
wave
desde
afuera
porque
sabía
que
ella
me
podía
ver,
entonces
siempre,
hasta
el
último
minuto,
yo
quedaba
diciéndole
“Chao”,
hasta
que
se
la
llevaban.Durante
meses,
después
de
esas
visitas
a
la
cárcel,
Kenia
volvía
a
esa
casa
a
enfrentarse
a
la
incertidumbre
de
no
saber
qué
iba
a
recibir
de
Narelvis…
A
veces
no
sabía
si
iba
amanecer
enojada
conmigo
o
no…
Y
a
veces
amanecía
enojada
conmigo
y
no
por
qué…Y
a
veces
en
esos
días
en
que
le
pegaba,
cuando
Kenia
se
estaba
preparando
para
ir
a
dormir,
Narelvis…
Ella
me
daba
un
abrazo
y
me
daba
un
beso
y
me
decía
que
me
quería
mucho
así
que,
no
si
se
arrepentía,
pero
en
algún
momento
me
daba
cariñoY
como
es
común
en
estos
casos,
pasó
un
tiempo
y…
Se
volvió
normal…
así
que
yo,
yo
sentí
que,
que
era
todo
parte
de
vivir
ahí:
unos
golpes
y
de
pronto
un
cariño
de
vez
en
cuando…Para
Kenia,
los
mejores
momentos
era
cuando
salían
de
paseo
un
fin
de
semana.
Me
emocionaba
mucho…
me
gustaba
esos
momentos
de,
de
familia
y,
y
de
alegría
porque
me
acordaba
de
los
momentos
que
teníamos
cuando
vivíamos
en
Nueva
York
y
usualmente
su
esposo,
Iván,
él
me
trataba
muy
bien
así
que
me
sentía
contenta
cuando
me
daban
cariño
y
amor.
Y
es
que
Iván,
el
esposo
de
Narelvis,
no
era
malo
con
ella.
Nunca
le
pegó.
Él,
además,
trabajaba,
así
que
casi
nunca
estaba
cuando
Narelvis
maltrataba
a
Kenia…
La
verdad
es
que
no
sé,
no
si
Iván
sabe
cuánto
me
pegaba
Narelvis…
Él
siempre
era
muy
neutral…
Y
al
principio,
las
pocas
veces
que
Iván
le
pedía
a
Narelvis
que
relajara
un
poco
las
reglas
con
Kenia…
Ella
se
enojaba
y
comenzaban
a
pelear,
así
que,
si
recuerdo
bien,
después
de
un
tiempo
él
no,
ya
no
me
defendía,
se
quedaba
callado,
y
se…
como
que
actuaba
como
que
si
yo
no
era
asunto
de
él…Un
viernes
del
2001,
cuando
Kenia
tenía
10
años,
algunos
familiares
de
Iván
fueron
de
visita
a
la
casa
de
Narelvis.
Hacía
muy
pocos
meses
había
nacido
Daniel,
el
primer
hijo
de
Narelvis
e
Iván.
El
bebé
estaba
dormido
y
los
demás
en
la
sala…
Estábamos
jugando
cartas
y
hablando
y
no
qué
y
Narelvis
me
dijo
que
me
tenía
que
ir
a
dormir.
Eran
las
8
o
las
7,
no
sé,
la
hora
que
me
tenía
que
ir
a
dormir,
que
era
absurda,
y,
y
yo
me
sentí
muy
excluida
y
me
sentí
triste
porque
todos
estaban
riéndose
y
pasando
un
buen
rato
y
yo
tenía
que
irme
a
dormir.
Kenia
compartía
cuarto
con
el
bebé.
El
bebé
estaba
en
la
cuna
y
yo
estaba
en
mi
cama…
Estaba
tan
enojada
que
puse
mis,
mis
pies
en
contra
de
la
pared
y
estaba
golpeando
la
pared
con
mis
pies.
No
rápido
pero
duro…Narelvis
y
la
mamá
de
Iván
fueron
al
cuarto
a
decirle
que
dejara
de
hacer
eso,
que
iba
a
despertar
al
niño…
Kenia
estaba
frustrada
y
no
paraba…
Y
me
acuerdo
que
yo
me
levanté
de
la
cama
y
estaba
peleando
con
ellas
también
y
la
mamá
de
Iván
me
agarró
y
me
sacudió
y
la
señora
estaba
diciendo:
“Tiene
el
demonio
dentro
de
ella”.
La
señora
es
súper
religiosa:
“Es
un
demonio,
es
un
demonio”.
Y
yo
dije:
No,
esto,
esto
no
va
a
pasar,
o
sea
ahora
que
me
va
vaya
a
ir
a
pegar
esta
señora
también
que
ni
siquiera
me
conoce,
ni
siquiera
es
mi
familia.
Y
dije:
“Voy
a
llamar
a
mi
hermana
para
que
me
venga
a
recoger”.Cuando
Kenia
trató
de
coger
el
teléfono…
Las
dos
se
fueron
detrás
de
y
la
señora,
la
mamá
de
Iván,
desconectó
el
teléfono
como
para
que
yo
no
llamara.
Pero
finalmente
Iván
intervino
y
la
dejó
llamar.
Era
casi
medianoche…
Kenda
se
acuerda
que
después
de
hablar
con
Kenia,
pasó
Narelvis
al
teléfono.
Estaba
muy
errática,
muy
(Grita)
enojada,
bravísima.
Empezaba
a
gritar
el
teléfono
y
que
esto,
que
lo
otro…
Yo
dije:
OK.
Déjala.
Yo
la
voy
a
buscar
a
la
niña
hoy
y
ya
se
acabó
esto.
Entonces
le
pregunté
a
un
amigo
mío,
le
dije:
Por
favor,
por
favor
llévame
a
buscar
a
mi
hermanita…
Entonces
el
muchacho
me
hizo
el
favor
(Solloza)
y
buscamos
a
la
niña…Kenda
le
ayudó
a
meter
todas
sus
cosas
en
una
maleta..Me
recogió
y
nos
fuimos
y
nunca
volví.Kenia
se
quedó
con
su
hermana
un
tiempo.
Y
ahí
Kenda
se
dio
cuenta
de
lo
mucho
que
su
hermanita
había
cambiado…
La
niña
ya
no
era
igual…
estaba,
estaba
como
asustadita…
estaba
como
apagada.
No
era
la
misma
persona.
Kenda
la
trataba
de
contentar,
de
hacer
planes
que
divirtieran
a
Kenia
pero
no
había
mucho
que
la
alegrara…
Cuando
le
contaron
a
su
mamá
lo
que
había
pasado,
decidieron
que
lo
mejor
era
mandarla
a
vivir
a
Colombia,
que
se
fuera
con
las
tías
que
tenía
en
Barranquilla
porque
Kenda
todavía
no
estaba
lista
para
cuidarla
todo
el
tiempo.
Kenia
solo
había
estado
en
Colombia
una
vez,
cuando
tenía
4
o
5
años.
En
Estados
Unidos
no
tenía
más
familia
más
allá
de
Narelvis.
Kenia
se
acuerda
mucho
de
esa
ida
en
avión.
Iba
sola,
recomendada
a
una
azafata
y
se
acuerda
que
iba
llorando
y
dos
mujeres
a
su
lado
le
preguntaron
por
qué…
No,
porque
no
a
dónde
voy,
solo
he
venido,
solo
he
ido
a
Colombia
una
sola
vez
y
no
sé,
estoy
asustada,
tengo
miedo…Le
dijeron
que
no
se
preocupara,
que
Colombia
era
increíble…
Pero
es
que
no
se
imaginaban
todo
lo
que
ya
me
había
pasado
y
era
mucho
más
de
eso.La
familia
nueva,
la
duda
de
cómo
la
iban
a
tratar,
si
se
iba
a
sentir
otra
vez
como
una
carga…
La
preocupación
de
que
nadie
en
el
mundo
la
iba
a
querer…O
sea,
soy
un
cargo
para
mi
hermana,
soy
un
cargo
para
mamá,
soy
un
cargo
para
mi
tía,
soy
demasiado…
O
sea,
yo
me
culpaba
a
misma
porque
nadie
me
podía
cuidar.
Cuando
Chechi
se
bajó
del
avión…
pues
cuando
salió
de
la
sala…Esta
es
Lee,
una
de
las
primas
de
Kenia
que
la
recibió
en
el
aeropuerto
en
Barranquilla.
Se
refiere
a
ella
como
“Chechi”
porque
Kenia
se
llama
Kenia
Cecilia
y
así
le
han
dicho
siempre
sus
tías
en
Colombia…
Ella
venía
con
una,
con
una
muñequita,
que
no
tenía
ni
siquiera
nariz,
una
muñequita
toda
rayada.
Yo
creo
que
esa
muñequita
la
traía
con
ella
como
desde
los
2
años,
no
sé.Lee
se
acuerda
que
era
una
comitiva
grande
la
que
llegaba
a
recibirla:
tías
y
tíos,
primos
y
primas,
y
la
abuela…
Pues
todos
como
a
darles
un
abrazo
y
un
besito…
Ella
nunca
respondió
a
los
abrazos
de,
de
ninguno
de
nosotros
y…
(Solloza)
Estaba
muy
asustada
(Hace
pausa
para
respirar)
Chechi
estaba
muy
asustada,
normal,
nunca
nos
había
visto
en
su
vida;
ese
susto
a
ella
no
se
le
pasó
por
mucho
tiempo,
Camila…Kenia
se
fue
a
vivir
con
Lee,
otro
primo,
y
las
dos
tías:
Cecilia
y
Alba.
Lee
todavía
se
acuerda
cómo
estaba
Kenia
en
esos
primeros
meses;
le
causó
mucha
impresión.
Como
un
perrito
maltratado
que
te
le
vas
a
acercar
y
se
aleja,
que
te
mira
con
ojos
de
tristeza
y
de,
y
de
súplica.Pero
tal
vez
lo
que
más
la
conmovió
fue
el
silencio
de
Kenia.
Era
un
silencio
muy
profundo,
no,
no
era
un
silencio
de
una
persona
callada
ni
de
una
persona
tímida,
era
un
silencio
profundo,
un
silencio
como:
“Sé
cosas
pero
no,
no
te
las
puedo
contar”.Y
había
otra
cosa…Me
sorprendía
muchísimo
también
porque
nunca
lloraba,
por
nada.Kenia
no
habló
del
maltrato
de
su
tía
ni
casi
nada
de
la
situación
de
la
mamá…
y
allá
tampoco
le
preguntaban
mucho…
Nunca
lo
hacíamos
como
por
no
querer
revivir
de
pronto
esos
recuerdos
o
por
respeto
a
ella,
nunca
le
preguntamos
absolutamente
nada.Lentamente
Kenia
se
fue
adaptando
a
su
familia…
empezó
en
un
colegio,
hizo
nuevos
amigos
y
le
empezó
a
ir
mejor
en
sus
estudios…
Una
vez,
como
dos
años
después
de
que
Kenia
se
había
ido
a
vivir
a
Colombia,
cuando
tenía
como
13
años,
Narelvis
e
Iván
viajaron
a
Barranquilla.
Esa
fue
la
siguiente
vez
que
Kenia
los
vio
de
nuevo…
No
se
acuerda
demasiado
del
encuentro
pero
tiene
claro
que…Ellos
vinieron
a
la
casa
y
se
sentaron
conmigo
en
la
mecedora
y,
y
me
dijeron:
“No,
queríamos
pedirte
disculpas
por
todo
lo
que
pasó”.
En
ese
momento
no
me
había
dado
cuenta
cuánto
trauma
tenía,
cuánto
había
impactado
todo
lo
que
yo
viví
allá
con
el
resto
de
mi
vida
así
que,
eh,
yo
dije:
“Bueno,
está
bien.
Listo”.
Su
mamá
seguía
en
la
cárcel
y
ahora
—estando
lejos—
solo
hablaban
los
domingos…
A
veces
cuando
pienso
en
esos
tiempos
me
siento
culpable
porque
me
acuerdo
que
después
que
me
mudé
a
Colombia
me
sentí
como
que,
que
era
como:
Que
qué
pereza
otra
vez
tener
que
hablar
por
teléfono
con
mi
mamá,
y
como
que
decir
las
mismas
cosas:
“Te
extraño”,
“Todo
está
bien”,
“El
colegio
está
bien”…Sentía
que
esas
conversaciones
eran
siempre
lo
mismo.
Pero
además
que
eran
tan
cortas
las
llamadas
que…
Yo
sentía
que
no
tenían
ningún
propósito.
Después
de
estar
como
cuatro
años
en
Colombia,
cuando
Kenia
tenía
14,
a
su
mamá
se
le
acabó
la
sentencia.
Como
no
era
ciudadana,
sino
residente,
apenas
la
soltaron,
la
deportaron.
Me
acuerdo
que
todos
estábamos
súper
felices.
Fue
un
momento
muy
alegre
irla
a
buscar
al
aeropuerto,
poder
abrazarla…Después
de
siete
años
de
no
estar
juntas,
finalmente
se
reencontraron.Mi
mamá
definitivamente
estaba
aún
más
contenta
que
yo
o
lo
demostraba
más
y
le
gustaba,
eh,
pasar
mucho
tiempo
conmigo.Empezaron
a
tener
una
cotidianidad
otra
vez.
A
conocerse
de
nuevo…
y
a
tener
pequeños
rituales…
Cada
vez
que
íbamos
al
supermercado
a
buscar
la
plata
que
mandaba
mi
hermana
y
también
a
hacer
compra,
nos
comíamos
un
postre
juntas.
Todos
los
sábados
también
iban
a
la
iglesia…
Y
me
acuerdo
de
que
no
necesariamente
me
gustaba
pero
tampoco
me
molestaba
ir
a
la
iglesia,
pero
lo
que
me
gustaba
más
era
ir
con
mi
mamá…
Ver
a
su
mamá
vestida
así,
linda,
le
traía
bonitos
recuerdos
a
Kenia…Me
acordaba
mucho
de
cómo
era
mi
mamá
cuando
vivíamos
acá
en
Nueva
York,
porque
mi
mamá
siempre
vestía
súper…
y
era
siempre
la
más
elegante
y
con
sus
vestidos…
Así
que
me
gustaba
verla
así
para
ir
a
la
iglesia
los
sábados…Dormían
juntas
en
una
cama
grande
en
el
cuarto
principal
de
la
casa…
y
hablaban
de
muchas
cosas,
pero
nunca
de
su
tiempo
en
la
cárcel…
Es
interesante
porque
es
que
mi
mamá
solamente
me
vio
como
una
niña…Y
no
como
la
adolescente
que
ya
era.
Después
de
todo,
Kenia
tenía
ya
casi
15
años…Así
que
no
creo
que
mi
mamá
confiaba
en
como
para
contarme
esas
cosas
más
pesadas…
O
no
que
no
confiaba,
sino
que
no
pensaba
que
era
algo
apropiado.
Como
11
meses
después
de
que
su
mamá
llegó,
en
diciembre,
Kenia
iba
a
cumplir
15
años
y…No
quería
una
fiesta,
sino
que
quería
ir,
ir
a
Nueva
York
a
visitar
a
mi
hermana.
Su
hermana
le
compró
el
pasaje….Pero
fue
en
esa
semana
de
mi
cumpleaños
que
mi
mamá
se
enfermó…
Le
dio
una
gripa
muy
fuerte…
estaba
muy
débil
y
cuando
la
llevaron
al
hospital
tuvo
un
paro
respiratorio…
Y
mi
mamá
falleció…Kenia
y
su
hermana
volaron
a
Barranquilla
para
enterrarla.
Y
ya
ahí,
en
Colombia,
Kenda
dijo:Yo
ahora
estoy
que
puedo
ayudar
a
mi
hermana.
Porque
ya
yo
estaba,
ya
yo
estaba
mayor.
Yo
tenía
pareja,
tenía
buen
trabajo.Le
propuso
que
se
devolviera
a
Nueva
York
a
vivir
juntas.
Yo
me
acuerdo
de
que
me
sentí
muy
triste
porque
ya
me
había
acostumbrado
tanto
a
la
vida
en
Colombia
y
la
verdad
es
que
era
muy
feliz.
Por
primera
vez,
sentía
que
pertenecía,
que
tenía
un
lugar
donde
se
sentía
cómoda.
Pero
volver
a
Nueva
York,
y
estar
con
su
hermana,
era
lógico.Me
acuerdo
que
ni
siquiera
tuve
que
pensarlo
demasiado
porque
es
que
era
lo
que
más
sentido
tenía.
En
Nueva
York
vivió
bien.
Le
gustaba
esa
compañía
y
tenía
su
propio
cuarto.
Aunque
estaba
muy
triste
por
la
muerte
de
su
mamá…Lloraba
en
silencio
para
que
mi
hermana
no
supiera
que…
cómo
me
sentía
y
que
estaba
tan
triste.
Vivió
en
Nueva
York
hasta
que
se
fue
a
la
universidad,
en
el
otoño
del
2009,
a
solo
cuatro
horas
de
Nueva
York.
Estudió
publicidad
creativa
y
le
fue
muy
bien.
Se
graduó
en
el
2013
y
se
mudó
a
Nueva
York
otra
vez.
Consiguió
un
trabajo
en
una
importante
firma
de
publicidad
y
ahora
en
marzo
del
2018
se
fue
a
vivir
con
su
novio.
Todo
lo
que
acabamos
de
oír,
toda
esta
historia,
la
sabemos
porque
Kenia
nos
escribió
un
email
a
Radio
Ambulante…
Nos
habló
un
poco
de
todo
lo
que
había
vivido.
Y
nos
contó
algo
que
le
pasó.
Un
día
estaba
volviendo
a
Nueva
York
de
un
viaje
por
tierra…
Iba
en
la
parte
de
atrás
del
carro…
Y
creo
que,
eh,
era
uno
de
esos
momentos
donde…
porque
los
tengo
a
veces…
en
donde
me
siento
triste…
pasa
a
veces
cuando
estoy
en
silencio…
íbamos
en
silencio
en
el
carro…
Y
empezó
a
pensar
en
su
mamá,
que
es
algo
que
hace…
Especialmente
cuando,
cuando
pasan
muchas
cosas
buenas
en
mi
vida
me
pongo
a
pensar
en
mi
mamá
y
en
lo
orgullosa
que
estaría
de
y
todo
eso…
En
esas
se
dio
cuenta
que
estaban
cerca
del
pueblo
donde
ahora
viven
Narelvis,
Iván
y
sus
hijos.
Y…En
este
momento
supe.
Supe
que
necesitaba
volver
y
hablar
con
ellos…Después
de
que
leímos
su
email
y
yo
hablé
con
ella
una
primera
vez,
Kenia
se
animó
a
contactar
a
Narelvis
para
pedirle
una
entrevista.
Narelvis
aceptó
de
muy
buena
gana.
Incluso
se
emocionó
de
que
Kenia
la
llamara
después
de
tantos
años.
Volví
a
hablar
con
Kenia
un
día
antes
de
la
visita.
Ese
día,
le
pregunté
por
qué
sentía
que
necesitaba
confrontarlos.
Yo
creo
que
en
los
últimos
tres
o
cuatro
años
he
aceptado
más
que
tengo
ese
trauma
y
que
tengo
esta
historia
que
claramente
vive
conmigo
y
se
demuestra
en
mis
acciones
y
en
todo
lo
que
hago
y
en
cómo
actúo.Kenia
ha
hecho
terapia
y
eso
la
ha
ayudado
mucho.
Ha
podido
separarse
un
poco
de
esa
niña
que
fue
y
le
ha
ayudado
a
distinguir…
Que
algunas
cosas
no
fueron
mi
culpa
aunque
eso
fue
lo
que
Narelvis
me
enseñó
y
me
dijo…Por
mucho
tiempo
Kenia
pensó
que
estaba
mejor
y
sí…
Pero
creo
que
algo
dentro
de
todavía
quiere
saber
por
qué
Narelvis
actuó
en
la
manera
que
actuó…
Y
quiero
que
quede
claro,
quiero
que
ella
sepa
el
daño
que
me
hizo…
porque
es
que…
A
ver,
no
sé,
no
si
ella
sabe…
Le
pregunté
qué
miedos
tenía…
Un
miedo
que
tengo
es
que
ella
vaya
a
negarlo
todo
y
vaya
a
decir
“que
no,
así
no
pasó,
no
estás
acordándolo
bien”
o
algo
así.
O
que
se
enoje
conmigo
o
que
Iván
diga:
“No
vas
a
venir
a
mi
casa
a
decir
estas
cosas
y
a,
y
a
atacarnos”.
Otro
miedo
que
tengo
es
no
tener
la
valentía
de,
eh,
de
hablar
de
lo
que
voy
a
ir
a
hablar,
pero
obviamente
lo
voy
a
hacer,
es
ese
momento
en
que
voy
a
decir
“OK.
Tenemos
que
hablar”.
Y,
y
comenzar
la
conversación,
y
decirlo
todo
Quiero
salir
de
ahí
y
sentirme…
y
sentir
paz.
Y
creo
que
sí,
creo
lo
voy
a
sentir,
porque
es
que,
el
solo
hecho
de,
de
hablar
sobre
esto
en
voz
alta,
de
decir
la
verdad,
decir
lo
que
pasó
es
suficiente.Te
deseo
mucha,
mucha
suerte.
Todo
va
a
salir
bien
y
vas
a
sentir
algo
de
paz
después
de
esto…
OK.
Gracias.
Gracias,
Camila.Después
de
la
pausa,
Kenia
visita
a
su
tía
Narelvis.
Ya
volvemos…
Queremos
agradecerle
a
nuestro
patrocinador
Sony
Music
Latin
y
compartir
con
ustedes
un
mensaje.
Sony
Music
Latin
presenta
a
iLe,
la
cantautora
puertorriqueña
ganadora
del
premio
Grammy,
conocida
por
su
trabajo
junto
a
Calle
13.
Su
álbum
debut,
“iLevitable”,
ganó
el
premio
a
Mejor
Álbum
de
Rock,
Urbano
o
Alternativo
Latino,
en
la
sexagésima
entrega
anual
de
los
Grammys,
así
como
una
nominación
como
Mejor
Artista
Nuevo.
Su
nuevo
sencillo
y
video
titulado
“Odio”
ya
está
disponible
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soy
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Hinojosa
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programa
Latino
USA
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Esta
semana,
una
conversación
con
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jueza
de
la
Corte
Suprema
Sonia
Sotomayor.
Hablamos
sobre
su
vida
y
sobre
cómo
es
escribir
dos
libros,
no
para
adultos,
sino
para
la
juventud.
Hola,
les
habla
Felix
Contreras
del
podcast
de
Alt.Latino.
Para
los
aficionados
de
la
música
cubana,
vamos
a
presentar
en
nuestro
siguiente
podcast
un
tesoro:
grabaciones
clásicos
que
eran
fundamental
en
el
sonido
que
conocemos
como
cubano.
Siempre
en
Alt.Latino
de
parte
de
NPR
Music.
Bienvenidos
de
vuelta
a
Radio
Ambulante,
soy
Daniel
Alarcón.
Y
esta
es
Kenia.OK.
Hoy
es
sábado,
12
de
mayo.
Ahora
estamos
a
cinco
minutos
de
la
casa
de
Narelvis
e
Iván.
Y
estoy…
Me
siento
nerviosa.
Estoy
muy
nerviosa.
Pero
también
estoy
emocionada
que
por
fin
ya
llegó
este
día
y
voy
a
poder
hablar
con
ellos
y,
y
decirles
todo
lo
que
he
cargado
por
toda
mi
vida.
No
si
se
esperan
esto
y
no
si
van
a
quedar
en
shock
y
por,
por
esa
razón
se
vayan
a
cerrar
o
no
vayan
a,
a
aceptar
lo
que
les
estoy
diciendo.
Pero
ya
veremos.
Hi,
Hello,
Hola
(Ladridos
de
perro)
(Risas)
Hi…Kenia
entró
a
la
casa,
conversaron
un
poco
de
manera
informal
y
antes
de
comer
se
sentaron
en
la
mesa
del
comedor
para
grabar
la
conversación.
Después
de
unas
preguntas
básicas
que
ayudaron
a
romper
el
hielo,
Kenia
le
preguntó
a
Narelvis
por
su
niñez…
Bueno,
mi
hogar,
yo
nací
en
un
lugar
donde
había
mucha
violencia
doméstica.
Ah,
mi
papá
tenía
cambios
bien
drásticos,
estábamos
conversando
y
de
repente
él
cambiaba.
Eh,
mi
mamá
siempre
fue,
fue,
ahora
le
veo
como
un
tough
love,
un
amor
de
ese
bien
duro
que
es,
no
nos
dejaba
hacer
nada
si,
mucha
disciplina
y
fue
muy
buena.Eh,
¿por
qué
decidieron
ayudar
a
mi
mamá
y
hacerse
responsables
de
mí?Por
amor.
Porque,
por
ejemplo,
a
mí,
ella
me
trajo
a
incondicionalmente,
me
trajo
a
este
país
y
lo
que
yo
soy
hoy
día
es
por
ella,
ella
me,
me
trató
muy
bien,
y
no
fue
pago,
pero
fue
como
algo
de
decirle:
estamos
para
ti.Este
es
Iván.Bueno,
fue
una
situación
difícil
que,
que
estabas
pasando.
Y
eras
una
niña
pequeñita,
entonces
nosotros
estábamos
comenzando
un
hogar
con,
con
Narelvis
justo,
y
pues,
se
dio
esta
situación
y
nosotros
quisimos
ayudar
un
poco
a
tu
mamá,
pues
era
el
lugar
más
correcto
donde
podías
estar,
donde
más,
y
para
mí,
yo
quería
a
mi
esposa,
entonces
para
eras
como,
como
una
hija
también
y,
pues,
te
llegaste
a
ser
así.Esto
es
para
Narelvis,
algunas
de
las
cosas
que
me
decías
cuando
vi…,
viví
contigo,
eh,
se
han
quedado
conmigo,
¿Recuerdas
algo
de
eso
y
de
la
forma
en
que
me
disciplinabas?Ah,
me
acuerdo
algunas
cosas
cuando
te
decía
que
tenías
que
hacer
las
tareas.
Ah,
puedo
decir
que
hoy
día
que
ya
tengo
la
experiencia
de
ser
mamá
y
que
el
Señor
ha
llegado
a
mi
corazón
y
me
ha
cambiado
tanto
—porque
solo
el
Señor
cambia—
fui
demasiado…
Puedo
decirte…
Yo
te
quería
tanto,
o
sea
era
tanto
el,
la,
el
estrés
mío
de
proteger
a
esa
niña
que,
que
yo
había
visto
crecer
y
había
visto
tan
chiquita
y
era
como
que
yo
quería
protegerte,
pero
yo
me
doy
cuenta
ahora
que
quería
protegerte
con
mis
propias
fuerzas.
No
hice
un
trabajo
bien,
hice
un
trabajo
bien
mal
y
son
cosas
que
si,
si
me
preguntas
¿qué
cosas,
qué
harías
si
devolverte
atrás
y
cambiarías?,
esa
sería
una
de
las
cosas.En
este
momento
voy
a
hablar
un
poquito
sobre
cómo
fue
esa
experiencia
para
mí…Una
de
las
cosas
que
me
sorprendió
cuando
escuché
este
audio,
fue
lo
rápido
que
Kenia
llegó
a
este
punto.
Dieron
vueltas,
pero
no
tantas,
la
verdad.
Y,
eh,
quiero
que
sepan
que
no
estoy
aquí
para
atacarlos,
sino
para
mí,
eh,
por
mucho
tiempo,
nunca,
nunca
hablé
sobre
nada
de
lo
que,
eh,
me
pasó,
ni
siquiera
de
mi
mamá
estando
en
la
cárcel
porque
es
que,
cuando
mi
mamá
cayó
presa,
no
me
acuerdo
de
que
alguien
se
haya
sentado
conmigo
y
me
haya
explicado
todo
lo
que
pasó.
Y
creo
que
fue
que
esa
cultura
en
la
que
crecimos
de,
de
no
hablar
de
cosas
que
eran
como
tabú
y
de
esconder
todo
lo
malo…
entonces
recuerdo
estar
muy
confundida
cuando
estaba
chiquita
y
recuerdo
que
yo
sentía
mucho
amor
por
ustedes,
y
yo,
eh,
me
sentí
muy
emocionada
de,
de
vivir
con
ustedes,
pero
creo
que
cuando
por
fin
viví
con
ustedes
no
sentí
ese
amor
y
creo
que
me
hiciste
sentir
como
si,
como
si
yo
era
un
cargo
y,
eh,
no
todo
el
tiempo,
pero
muchas
veces…
Y
una
cosa
que
me
acuerdo
que
me
dijiste
una
vez
es
que,
que
mi
mamá
estaba
presa
por
mi
culpa
y
que
yo
era,
eh,
muy
(Solloza)
consentida
y
que
pedía
demasiado
y
que
por
eso
es
que
mi
mamá
estaba
en
esa
situación
y
no
si
lo
dijiste
porque
estabas
enojada
o
no,
no
pensaste,
no
sé,
pero
es
algo
que
siempre
se
ha
quedado
conmigo
y,
y
siempre
me
he
sentido
muy
culpable
de
todo
lo
que
ha
pasado.
Eh,
y
bueno,
eh
(Respira
profundo)…Quiero
pedirte
perdón,
perdón,
yo
realmente,
Ceci,
yo
no
me
acuerdo
haberte
dicho
eso,
pero
si
yo
te
herí,
perdóname
porque
yo
también
he
sufrido
mucho
(Llora)…
Yo
he
sufrido
mucho,
he
sufrido
mucho
tu
ausencia,
porque
aún
así
yo
te
tengo
mucho
amor
en
mi
corazón,
no
solo
porque
eres
la
hija
de
mi
hermana
que
me
trajo,
pero
porque
yo
te
he
visto
crecer,
porque
tú,
aún
así
aunque
no
lo
creas,
aún
así,
te
considero
como
si
fueras
mi
hija
y
ahora
con
la
experiencia
que
yo
he
tenido,
la
experiencia
que
tengo
un
teenager,
con
problemas
que
he
tenido
con
el
teenager
me
doy
cuenta
que
realmente,
Ceci,
yo
cometí
muchos
errores.
Forgive
me,
forgive
me
because
I’ve
been
praying
for
this.
He
orado
mucho
por
esto.
He
ayunado
por
esto.
Hay
veces
que
me
levanto,
me
despierto
y,
y
es
como
que
algo
que
te
acusa
y
sí,
tienes
razón.
Te
ofendí
muchísimo
pero
aún
así
tengo
mucho
amor
porque
el
Señor
me
ha
enseñado
a
a
recordar
los
buenos
momentos
que
pasé
contigo,
los
buenos
momentos
que
pasé
con
tu
mamá…
porque
recordar
yo
buenos
momentos
en
mi
corazón,
mi
corazón
se
llena
de
amor,
porque
has
sido
siempre
especial
para
mí.
Perdóname,
Ceci,
porque
realmente
yo
no
me
recuerdo
haberte
dicho
eso,
pero
perdóname.También
otra
cosa
de,
de
la
cual
quería
hablar
es
la
disciplina
física
que
me
dabas
cuando
me
pegabas
con
la
correa
y
cuando
lo
hacías
por,
porque
no
comía
y
me
recuerdo
que
me
sentaba
en
esta
mesa
por
horas
comiendo
y,
y
me
pegabas
con
la
correa
por
cada
cierto
tiempo
que,
que
pasaba
sin,
sin
comer.
¿Por
qué,
por
qué
hiciste
eso?
Y,
y
quisiera
saber
si
es
la
forma
en
que
seguiste
disciplinando
a
tus
hijos.
Realmente
no
porque
lo
hice,
pero
le
he
dado
correa
a
mis
hijos…
hasta
cierta
edad
Daniel
tuvo,
creo
que
la
última
vez
que
le
di
fue
a
los
7,
8
años
que
le
correa
a
Daniel.
A
Vanessa
también
le
he
dado.¿Puedo
decir
algo?
Ehm,
Narelvis
tiene
una
personalidad
que
ella
es
así
¿verdad?
Ella
es
un
poco
como
militar,
¿Me
entiendes?
Yo
a
veces
le
he
dicho
que
eres
como
una
sargenta
¿Verdad?
Yo
la
verdad
a
mis
hijos
de
pronto
alguna
vez
les
puse
la
mano,
no
me
ha
gustado
golpearles
o
nada
de
eso
pero
yo
entiendo
que
muchas
veces
ellos
a
veces
necesitan…
no
tienes
hijos
todavía,
y
cuando
tengas
hijos
vas
a
darte
cuenta
que
hay
situaciones
en
que
los
muchachos
son
muy
rebeldes…
No
si
cuando
estuviste
con
nosotros
la
situación
se
dio
para
que
pase,
yo
pienso
que
ella
era
en
esa
época
de
pronto
muy
fuerte,
demasiado
estricta
porque
ella
era
una
persona…
siempre
lo
ha
sido,
todavía
es
como
muy
estricta,
y
de
pronto
pues
por
eso
se
dio
eso…
pero,
ah,
la
forma
que
ella
ha
criado
a
nuestros
hijos,
parecido
de
pronto
a
lo
pasaste
en
ese
momento.Iván
para
la
disciplina
que
yo
recibí
en,
en
la
casa
de
ustedes…
para
yo
lo
veo
como
abuso
y
no
tengo
hijos
pero
creo
que
cuando
tenga
hijos
no
los
voy
a
disciplinar
así
porque
es
que,
yo
crecí
muy
confundida
y
no
entendía
la
diferencia
entre:
OK.
Amor
significa
golpes.
O
amor
significa
correazos
o
entonces
creo
que
es,
eso
es
algo
que
cargué
por
mucho
tiempo
e
incluso
cuando
estaba
en
la
universidad,
eh,
estuve
en
una
relación
abusiva
en
la
cual
mi
novio
me
decía
que
me
quería
y
a
veces
me
trataba
mal
y
me
empujaba
y
nunca
me,
me
pegó
en
la
cara
o
algo
así,
pero
fue
una
relación
abusiva
y
creo
que
esa
confusión
que,
que
traía
de
la
niñez
la
cargué
hacia
ese
entonces
y,
y
relacionaba
el
amor
con
el
abuso
y
eso
es
algo
que
me
da
miedo
que
si
yo
tenga
hijos
que
ellos
vayan
a
experimentar,
por
eso
creo
que,
que
es
algo
que,
que
la
verdad
yo
no
haría…
Si
yo
voy
para
atrás
estoy
muy
de
acuerdo
contigo,
porque
sí,
ah,
ah,
cuando
yo
voy
a
mi
niñez,
yo
veo
que
también
hubo
abusos
y
eso
fue
lo
que
yo
vine
cargando…
contestando
a
tu
pregunta.
Ah,
uno
da
lo
que
tiene,
de
la
forma
en
que
a
me
criaron,
yo
no
sabía
ninguna
otra
manera
de
cómo
criar
a
un
muchacho…
fuiste
como
quien
dice
la
primera…¿Puedo
decir
algo
más?
Y
antes
de,
de
olvidarme,
porque
no
quiero
que
pase
la
situación,
también
te
quiero
pedir
mucho
perdón,
Ceci…
Disculpa…
Yo
he
tenido
una
cosa
que
yo
siempre
le
he
dicho
a
ella,
de
pronto
(Pausa
por
sollozo)
en
mi
corazón…
disculpa…
en
mi
vida,
una
cosa
yo
me
arrepiento,
una
cosa,
hay
cosas
que
uno
no
hace
muchas
veces,
hay
cosas
que
hace
de
más,
pero
una
cosa
que
me
arrepiento
es
lo
que
pasó
esa
noche…
porque
me
dejó
marcado
también
para
toda
la
vida.
Yo
también
he
pedido
a
Dios
que
algún
momento
tenga
la
oportunidad
que
me
estás
dando
ahora
de
decirte,
y
ahora
que
estoy
más
adulto
me
doy
cuenta
lo
que
pasaste…
(Solloza)
Ceci
(inaudible)
No
podemos
hacer
nada.
Yo
me
arrepiento
en
mi
vida,
la
verdad…
porque
yo
a
ti
te
quería
como
a
una
hija,
tenemos
fotos
contigo,
Ceci.
Y
lo
siento
mucho.OK.
Eh,
muchas
gracias.
Like,
this
mean
the
world
for
me,
escuchar
que
ustedes
me
pidan
disculpas,
escuchar
que,
que
no
estoy
loca,
que
no
fabriqué
esta
historia
en
mi
mente…
Eh,
estaba
muy
nerviosa
de
que
me
iban
a
rechazar
mi
historia
y
mi,
mi
experiencia,
eh…
pero
significa
mucho
para
esto
y…
gracias,
gracias
por
sentarse
conmigo.
Gracias
por
estar
disponibles
a,
a
ser
grabados
y
a
tener
la
conversación.Muchas
gracias
a
ti,
Ceci,
porque
como
yo
decía
a
Narelvis:
Si
esta
cosa
ha
sido
algo
que
me
ha
marcado
a
que
he
tenido
toda
la
vida
y
que
me
arrepiento
de
lo
que
ha
pasado,
¿verdad?
me
has
dado
la
oportunidad
de
cerrar
esa
situación
(Solloza),
porque
también
nos
ha
dolido
a
nosotros
también.
Nos
dejó
marcados
también
y
la
verdad
que
nosotros
pensamos
ya
que
no
querías
ninguna
relación
con
nosotros
y
entendíamos
completamente,
¿verdad?
pero
te
doy
gracias
por
damas
el
chance
también.Gracias,
Ceci,
por
darnos
el
chance.
Yo
también
estaba
nerviosa,
yo
conversando
contigo
ahora
me
doy
cuenta
que
el
dolor
que
te
causé
fue
más
grande
de
lo
que,
de
lo
que
yo
pensé,
pero
ya
me
doy
cuenta
Ceci,
de
tanto
daño
que
te
hice.
¿Cómo
yo
te
pude
haber
hecho
tanto
daño?
(Llora)
Está
bien
que
no
me
perdones,
pero
yo
también
he
sufrido
con
tu
ausencia.
También
he
sufrido
de,
de
todo
lo
que
ha
pasado,
de
todo
lo
que
pasó.
Yo
les
extraño
a
ustedes.
Yo
no
tengo
familia
aquí,
mi
única
familia
eres
y
Kenda
y
por,
y
por
lo
que
yo
hice,
por
todas
las
heridas
que
yo
te
causé,
yo
no
tengo
familia.
Me
he
sentido
muchas
veces
sola,
y
perdóname,
Ceci,
con
todo
mi
corazón
te
pido
perdón.
Yo
no
pensé…
Yo
que
te
había
causado
daño,
pero
no
tanto
(Llora),
no
tanto.
Hablé
con
Kenia
un
par
de
días
después
de
ese
encuentro
y
una
de
las
primeras
preguntas
que
le
hice
fue…
Yo
creo
que
la
pregunta
clave
es…
¿qué,
qué
sientes
que
lograste
con
esto?
O
sea,
¿hay
paz?
Sí,
definitivamente
me
siento
con
paz…
Tengo
paz…
Tengo…
Me
parece
que
tengo
claridad…Claridad
porque
durante
años,
cuando
pensaba
en
Narelvis,
su
tía
era
la
villana,
así
de
simple.
La
mujer
mala,
cruel,
que
la
había
maltratado
porque
sí.
Por
alguna
fijación
que
le
tenía,
porque
la
odiaba…
Pero
hasta
que
la
vio,
cara
a
cara,
Kenia
no
había
considerado
que
quizás
Narelvis
también
sufrió,
que
también
era,
en
cierto
modo,
víctima
de
una
niñez
violenta,
de
abuso
doméstico.
No
excusa
nada,
pero
verla,
mirarla
a
los
ojos,
verla
llorar,
le
ayudó
a
Kenia
a
verla
de
otra
manera…
Me
hace
ver
un
lado
más
humano
de
ella,
me
hace…
no
sé,
mirarla
a
los
ojos
mientras
me
pedía
disculpas.
Sentí
que
estaba
siendo
honesta…
Y
entendió
un
poco
mejor
de
dónde
venía
Narelvis.
Pero
tal
vez
más
importante
fue
poder
confirmar,
de
una
vez
por
todas,
esa
sospecha
de
que
no
había
sido
su
culpa.
Me
contó
algo
que
le
dijo
su
novio
cuando
se
subieron
al
carro
esa
noche,
después
de
salir
de
donde
Narelvis…Me
dijo:
“You
got
your
family
back”.
Tienes
a
tu
familia
de
vuelta.
Y…
eso
me
(Ríe).
No
sé,
como
que
pensé:
ese
no
era
el
propósito,
no
era
sobre
eso
y
eso
no
era
lo
que
quería
y
ni
lo
que
me
esperaba.
Pero
es
interesante…Me
dijo
que
lo
último
que
se
esperaba
es
que
de
esto
saliera
una
reconciliación…
Escuchar
de
ellos
que
quieren
tener
una
relación
conmigo,
tener
esta
conexión
de
familia
es…
es
bonito,
creo.
Pero
a
la
misma
vez
pienso
como
que
así
nomás
ya,
eh,
vamos
a
actuar
como
que
nunca
pasó
todo
lo
que
pasó…
Pienso
que
no
es
justo
que,
que
todo
eso
haya
pasado
y
que
así
como
si
nada
esté
borrado…
Saber
si
quiere
volverse
a
conectar
con
ellos
no
es
el
tipo
de
pregunta
que
se
responde
fácil…
ni
rápido.
Son
de
las
preguntas
que
molestan,
aturden,
incomodan.
Y
las
que
en
un
momento
dado
casi
que
se
responden
solas…
Por
lo
menos
ahora
Kenia
tiene
lo
que
no
tuvo
de
niña:
la
posibilidad
de
que
las
decisiones
sean
suyas,
y
de
nadie
más.Kenia
Pérez
vive
en
Nueva
York.
Trabaja
para
Spotify.
Camila
Segura
es
la
editora
principal
de
Radio
Ambulante.
Vive
en
Bogotá.
Esta
historia
fue
editada
por
mí.
La
música
y
el
diseño
de
sonido
son
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Radio
Ambulante
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las
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América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
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Antes de comenzar, una advertencia a nuestros oyentes. Esta historia tiene descripciones —a veces gráficas— de abuso infantil y de violencia. Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Bueno, en esta historia hay muchos nombres, sobre todo al comienzo. O sea que: prestemos atención. Judith es de Barranquilla, y es una de seis hermanas y un hermano. Después de vivir en Colombia casi toda su vida, se fue para Venezuela un tiempo. Ahí tuvo una hija, Kenda. Y luego, en 1987, cuando tenía 35 años, se fue a Estados Unidos con una visa de turista. Pero se quedó. Un tiempo después, se casó y por los papeles de su marido, se pudo hacer residente. Aquí nació su segunda hija, Kenia. Judith mandaba plata a Colombia todos los meses. Con el dinero que ganó en Nueva York compró una casa en Barranquilla, donde vivieron dos de sus hermanas y sus sobrinos, es decir, los primos de Kenia. Esta es Kenia.Eh, me llamo Kenia Pérez. Vivo en Nueva York. Nací aquí en Nueva York y tengo 26… ¿26 o 27? (Ríe) Tengo 26 años. Desde que nació, Kenia vivió con su mamá y su hermana Kenda —que le llevaba 15 años— en un apartamento humilde pero agradable en el alto Manhattan, en Nueva York. Nunca viví con mi papá; mi mamá y mi papá nunca estuvieron juntos. Y aunque se acuerda poco de esos primeros años, cuando Kenia piensa en ellos la sensación que tiene es que era un lugar donde recibía mucho cariño. La hermana menor de su mamá, Narelvis, se mudó de Colombia a vivir con ellas durante un tiempo y Judith le ayudó con sus papeles de residencia… Narelvis era casi de la misma edad de la hermana de Kenia. Ambas la cuidaban, la consentían y la querían.Mi hermana Kenda y ella tenían un chiste que yo era como la, la muñeca de ellas, porque ellas me peinaban y me vestían y, y se peleaban por quién me iba a peinar. Y Kenia se encariñó mucho con Narelvis…Yo, yo la quería mucho. Era mi tía. “Mi tía Nena”, le decía. Vivían felices, tranquilas. Por un tiempo… Y bueno, cuando, cuando tenía más o menos 7 años como que todo cambió…Y esta es la historia de cómo cambió todo para Kenia, y las huellas que dejaría… Camila Segura es editora principal de Radio Ambulante. Aquí, Camila:Todo cambió cuando Kenia, su mamá y el novio de su mamá de ese momento, se habían ido unos días a un crucero que había salido desde Miami. Kenia tiene muy vagos recuerdos de esas vacaciones…Pero lo que me acuerdo es que cuando llegamos al puerto de Miami, mi mamá fue arrestada…Y su compañero también. Y nos llevaron a un cuarto donde estaba yo con mi mamá pero mi mamá estaba en esposas. Y, eh, me acuerdo que fuimos al baño y ella aún estaba en esposas y había como un guardia y ella estaba llorando y me decía, eh: “Perdóname, perdóname”. No paraba de repetirlo: “Perdóname. Perdóname”.Sentí miedo [Suspira], sentí mucho miedo [Solloza] y la verdad es que no entendía lo que estaba pasando… Después de eso me vino a recoger alguien… no sé quién… Una amiga de una amiga de mi mamá o algo así porque mi hermana estaba en Nueva York. Lo que pasó es que ese día ellas volvían…Esta es Kenda, la hermana de Kenia. Y yo me acuerdo que le había comprado unas cortinas a mi mamá porque finalmente me habían pagado para decorar, para, para darle la bienvenida a las dos. Y entonces nada que llegaban, nada que llegaban… Yo no sabía qué estaba pasando y finalmente recibí una llamada.A su mamá no solo la arrestaron. También la condenaron a siete años de cárcel. El cargo era tráfico de droga. Pero a Kenia nunca le contaron qué había pasado…Nadie, nadie me explicó, nadie me explicaba nada de lo que estaba pasando. Me acuerdo de que los adultos alrededor de mí estaban teniendo conversaciones y hablando de el hecho de que mi mamá estaba en la cárcel y de abogados y de qué iba a pasar, así que, en mi memoria, para mí es así que, que yo me enteré, es por las conversaciones que escuchaba…Su hermana Kenda tenía como 22 años en ese momento. Y Kenia fue a vivir con ella. Pero Kenda…Tenía las cosas muy desorganizadas, realmente. Eh, me faltaba mucha madurez como persona.Kenda estaba recién graduada de la universidad. Tenía muchos gastos y una deuda grande, así que con la mamá decidieron que lo mejor era que Kenia se fuera a vivir con Narelvis.Porque ellos estaban, ellos estaban más estables… ellos tenían ya su vida más organizada como pareja.Y la otra cosa era que Narelvis se había casado y se había mudado a un suburbio y el sistema de educación era mucho mejor y, bueno, todo parecía ser que, que esa fuera la mejor opción.Ella también quería irse y pasarla allá todo el tiempo. Entonces todos estábamos contentos con ese arreglo…Porque en medio de todo ese dolor que tenía por lo que le había pasado a su mamá, a Kenia le ilusionaba la idea de irse a vivir con Narelvis. Era un reencuentro.Tenía una buena relación con ella y hasta con su esposo, que cuando ella vivía con nosotros era su novio. Yo era súper encariñada con ellos… ¡Uf! Pero muy poco tiempo después de mudarse a la casa de ellos empezó a notar que las cosas no iban a ser como pensaba y que Narelvis ya no era la tía cariñosa de antes… Era diferente. Cambió. Era una casa muy estricta. Habían muchas reglas. Por un lado, Narelvis se había vuelto muy religiosa. Su cuñado era el pastor de una iglesia Bautista… Cuando Kenia vivía con su mamá, eran católicas, pero no eran de ir a misa cada domingo sagradamente, sino de vez en cuando… Y de repente estaba yendo a la iglesia por lo menos dos veces a la semana y las reglas de la iglesia eran muy estrictas, las mujeres tenían que vestir con vestidos largos y las niñas también.Y esos vestidos largos no solo eran para la iglesia. Narelvis también la obligaba a ponérselos para ir al colegio… Kenia, con solo 8 años, no estaba acostumbrada… Me sentía mal y a veces los otros alumnos se burlaban de mí. Que por qué ves…, que por qué vestía así. A veces trataba de esconder ropa en mi bolso para cambiarme cuando llegaba al colegio.Kenia hablaba con su hermana casi todos los días… Yo no pasaba una semana sin verla…Y cuando Kenda se empezó a dar cuenta de cómo Kenia empezó a vestirse, habló con Narelvis… Yo le preguntaba: Pero Nena y entonces, ¿qué pasó con su ropa? ¿Qué tal…? No, porque estamos yendo a la iglesia, entonces lo que pasaba era que si la niña venía conmigo yo la vestía normal.Pero Kenia no se atrevía a decirle nada a su hermana. Kenda lo recuerda así: Cuando dice “la niña”, se refiere a su hermanita, a Kenia.Ella, la niña era chiquita y ella, la niña, no me expresaba eso. Yo lo que decía: No. Esta, esta… Bueno, esta Nena ahora está cogiendo unas cosas ahí con la religión y la religión. No fui muy fanática pero, eh, traté de respetar eso… Narelvis cada vez se volvía más estricta con todo y cuando Kenia no quería obedecer… Me decía que, que yo tenía el diablo dentro de mí.Todo este cambio fue complicado para Kenia. Ahora entiende que estaba entrando en una especie de depresión, tan chiquita, sin su mamá, en un ambiente que sentía como hostil. No, no quería estudiar, no quería sacar buenas calificaciones y yo siempre había sido una buena alumna, y en esos años que viví con Narelvis mis calificaciones eran súper bajas…Y cuando a Narelvis le llegaban los reportes del colegio… Me pegaba con una correa… Eh, me pegaba en las piernas y siempre tenía moretones en las piernas. Una vez me pegó tan duro que tenía sangre y como la carne viva…Y cuando Kenia no quería comer porque no le gustaba la comida o no tenía hambre…Ella lo veía como que: “Eres muy apechichonada”. Eh, “No quieres comer ciertas cosas”, no sé qué… Así que ella me, se sentaba al lado mío. Ella tenía como un reloj y por cada cierto, cierto tiempo que pasaba, si no comía, me pegaba con la correa. Y a veces nos sentábamos en el comedor por horas y yo con lágrimas en los ojos tragándome la comida que no quería comerme y ella con la correa en la mano pegándome.Pero para Kenia, más allá del abuso físico…Lo que más me impactó fue el abuso verbal… Lo que más se ha quedado conmigo es que ella me decía que yo era una niña muy consentida, que mi mamá me había dado demasiado y que yo pedía mucho y que… que mi mamá estaba presa por mi culpa porque ella quería satisfacerme todos mis deseos y comprarme todo lo que yo quería y lo que yo pedía, así que por eso se metió en ese problema y por eso estaba presa por mi culpa y… Eso siempre se quedó conmigo. La culpa la mataba. Una culpa que cargaría por años. A veces Narelvis llamaba a Kenda y se quejaba de Kenia… Y ella se quejaba de que la niña, que esto, que lo otro.Kenda recibía las quejas de su tía, y luego hablaba con Kenia. Le decía que no le contestara mal, que tratara de portarse bien… pero la verdad es que Kenda no entendía muy bien qué era lo que pasaba en esa casa.Pero nunca era muy claro lo que ella hacía. Y yo veía a la niña y ella conmigo… ella no me hacía cosas feas así entonces yo no entendía muy bien. ¿Qué hacen, qué cosas tan malas hacen? No hacían cosas muy malas. Yo veía como que las cosas estaban empeorando, empeorando y yo no sabía qué hacerMucho tiempo después yo sentí que yo no era aceptada y no sentía amor y eso era lo único que, que quería, porque me hacía falta el amor de mi mamá; y aunque mi mamá y mi papá nunca estuvieron juntos, yo crecí, yo había crecido en un hogar con mucho amor, así que siempre sentí que yo era como una outsider, como que no pertenecía y ella me hacía sentir así con sus palabras… La sensación que Kenia empezaba a desarrollar viviendo ahí era que era una carga parEntre menos molestara a los adultos que la rodeaban, mejor… Judith, la mamá de Kenia, estuvo presa un par de años en Miami, pero después la trasladaron a una cárcel en Connecticut, mucho más cerca de Nueva York. Ahí Kenia, Kenda, y a veces Narelvis y su esposo Iván, la podían visitar. Y Kenia…Yo me ponía muy feliz. Siempre me esperaba el día en que íbamos a ir otra vez a visitarla. Kenda también se ponía feliz.La pasábamos bien con ella ahí. Hablábamos, la abrazábamos un rato, comíamos… En la cárcel hay máquinas y uno compraba comida. Pasábamos el día ahí con ella. Nos tomábamos foto. ¿Tú sabes? Conversábamos, echábamos todos los cuentos… Todo chévere… Muy chévere… Porque estábamos con ella… Las dos se acuerdan que se ponían lindas para ir a verla… Nunca íbamos feas (Ríe). Mi mamá nos recibía lindas también. Ella allá decía: No, sí, aquí en el salón de la cárcel me peinaron. Y su mamá, claro, también dichosa de verlas… Me preguntaba que cómo estaba el colegio, que cómo estaba yo… Y… Yo siempre… Nunca le daba malas noticias. Siempre… O sea, actuaba súper feliz y contenta, y no le decía si tenía algún problema o algo así.Una niña de 9 años protegiendo a su mamá… Kenia se acuerda que cuando iba, jugaban y coloreaban, pero… Lo que más me recuerdo de, de ir a la cárcel a visitarla es que, desde la sala de visitas se veía el parqueadero, pero del parqueadero hacia adentro no se podía ver nada, así que cuando nos íbamos yo le decía “Chao” a mi mamá, como que I would wave desde afuera porque sabía que ella me podía ver, entonces siempre, hasta el último minuto, yo quedaba diciéndole “Chao”, hasta que se la llevaban.Durante meses, después de esas visitas a la cárcel, Kenia volvía a esa casa a enfrentarse a la incertidumbre de no saber qué iba a recibir de Narelvis… A veces no sabía si iba amanecer enojada conmigo o no… Y a veces amanecía enojada conmigo y no sé por qué…Y a veces en esos días en que le pegaba, cuando Kenia se estaba preparando para ir a dormir, Narelvis… Ella me daba un abrazo y me daba un beso y me decía que me quería mucho así que, no sé si se arrepentía, pero en algún momento me daba cariñoY como es común en estos casos, pasó un tiempo y… Se volvió normal… así que yo, yo sentí que, que era todo parte de vivir ahí: unos golpes y de pronto un cariño de vez en cuando…Para Kenia, los mejores momentos era cuando salían de paseo un fin de semana. Me emocionaba mucho… me gustaba esos momentos de, de familia y, y de alegría porque me acordaba de los momentos que teníamos cuando vivíamos en Nueva York y usualmente su esposo, Iván, él me trataba muy bien así que me sentía contenta cuando me daban cariño y amor. Y es que Iván, el esposo de Narelvis, no era malo con ella. Nunca le pegó. Él, además, trabajaba, así que casi nunca estaba cuando Narelvis maltrataba a Kenia… La verdad es que no sé, no sé si Iván sabe cuánto me pegaba Narelvis… Él siempre era muy neutral… Y al principio, las pocas veces que Iván le pedía a Narelvis que relajara un poco las reglas con Kenia… Ella se enojaba y comenzaban a pelear, así que, si recuerdo bien, después de un tiempo él no, ya no me defendía, se quedaba callado, y se… como que actuaba como que si yo no era asunto de él…Un viernes del 2001, cuando Kenia tenía 10 años, algunos familiares de Iván fueron de visita a la casa de Narelvis. Hacía muy pocos meses había nacido Daniel, el primer hijo de Narelvis e Iván. El bebé estaba dormido y los demás en la sala… Estábamos jugando cartas y hablando y no sé qué y Narelvis me dijo que me tenía que ir a dormir. Eran las 8 o las 7, no sé, la hora que me tenía que ir a dormir, que era absurda, y, y yo me sentí muy excluida y me sentí triste porque todos estaban riéndose y pasando un buen rato y yo tenía que irme a dormir. Kenia compartía cuarto con el bebé. El bebé estaba en la cuna y yo estaba en mi cama… Estaba tan enojada que puse mis, mis pies en contra de la pared y estaba golpeando la pared con mis pies. No rápido pero sí duro…Narelvis y la mamá de Iván fueron al cuarto a decirle que dejara de hacer eso, que iba a despertar al niño… Kenia estaba frustrada y no paraba… Y me acuerdo que yo me levanté de la cama y estaba peleando con ellas también y la mamá de Iván me agarró y me sacudió y la señora estaba diciendo: “Tiene el demonio dentro de ella”. La señora es súper religiosa: “Es un demonio, es un demonio”. Y yo dije: No, esto, esto no va a pasar, o sea ahora que me va vaya a ir a pegar esta señora también que ni siquiera me conoce, ni siquiera es mi familia. Y dije: “Voy a llamar a mi hermana para que me venga a recoger”.Cuando Kenia trató de coger el teléfono… Las dos se fueron detrás de mí y la señora, la mamá de Iván, desconectó el teléfono como para que yo no llamara. Pero finalmente Iván intervino y la dejó llamar. Era casi medianoche… Kenda se acuerda que después de hablar con Kenia, pasó Narelvis al teléfono. Estaba muy errática, muy (Grita) enojada, bravísima. Empezaba a gritar el teléfono y que esto, que lo otro… Yo dije: OK. Déjala. Yo la voy a buscar a la niña hoy y ya se acabó esto. Entonces le pregunté a un amigo mío, le dije: Por favor, por favor llévame a buscar a mi hermanita… Entonces el muchacho me hizo el favor (Solloza) y buscamos a la niña…Kenda le ayudó a meter todas sus cosas en una maleta..Me recogió y nos fuimos y nunca volví.Kenia se quedó con su hermana un tiempo. Y ahí Kenda se dio cuenta de lo mucho que su hermanita había cambiado… La niña ya no era igual… estaba, estaba como asustadita… estaba como apagada. No era la misma persona. Kenda la trataba de contentar, de hacer planes que divirtieran a Kenia pero no había mucho que la alegrara… Cuando le contaron a su mamá lo que había pasado, decidieron que lo mejor era mandarla a vivir a Colombia, que se fuera con las tías que tenía en Barranquilla porque Kenda todavía no estaba lista para cuidarla todo el tiempo. Kenia solo había estado en Colombia una vez, cuando tenía 4 o 5 años. En Estados Unidos no tenía más familia más allá de Narelvis. Kenia se acuerda mucho de esa ida en avión. Iba sola, recomendada a una azafata y se acuerda que iba llorando y dos mujeres a su lado le preguntaron por qué… No, porque no sé a dónde voy, solo he venido, solo he ido a Colombia una sola vez y no sé, estoy asustada, tengo miedo…Le dijeron que no se preocupara, que Colombia era increíble… Pero es que no se imaginaban todo lo que ya me había pasado y era mucho más de eso.La familia nueva, la duda de cómo la iban a tratar, si se iba a sentir otra vez como una carga… La preocupación de que nadie en el mundo la iba a querer…O sea, soy un cargo para mi hermana, soy un cargo para mí mamá, soy un cargo para mi tía, soy demasiado… O sea, yo me culpaba a mí misma porque nadie me podía cuidar. Cuando Chechi se bajó del avión… pues cuando salió de la sala…Esta es Lee, una de las primas de Kenia que la recibió en el aeropuerto en Barranquilla. Se refiere a ella como “Chechi” porque Kenia se llama Kenia Cecilia y así le han dicho siempre sus tías en Colombia… Ella venía con una, con una muñequita, que no tenía ni siquiera nariz, una muñequita toda rayada. Yo creo que esa muñequita la traía con ella como desde los 2 años, no sé.Lee se acuerda que era una comitiva grande la que llegaba a recibirla: tías y tíos, primos y primas, y la abuela… Pues todos como a darles un abrazo y un besito… Ella nunca respondió a los abrazos de, de ninguno de nosotros y… (Solloza) Estaba muy asustada (Hace pausa para respirar) Chechi estaba muy asustada, normal, nunca nos había visto en su vida; ese susto a ella no se le pasó por mucho tiempo, Camila…Kenia se fue a vivir con Lee, otro primo, y las dos tías: Cecilia y Alba. Lee todavía se acuerda cómo estaba Kenia en esos primeros meses; le causó mucha impresión. Como un perrito maltratado que tú te le vas a acercar y se aleja, que te mira con ojos de tristeza y de, y de súplica.Pero tal vez lo que más la conmovió fue el silencio de Kenia. Era un silencio muy profundo, no, no era un silencio de una persona callada ni de una persona tímida, era un silencio profundo, un silencio como: “Sé cosas pero no, no te las puedo contar”.Y había otra cosa…Me sorprendía muchísimo también porque nunca lloraba, por nada.Kenia no habló del maltrato de su tía ni casi nada de la situación de la mamá… y allá tampoco le preguntaban mucho… Nunca lo hacíamos como por no querer revivir de pronto esos recuerdos o por respeto a ella, nunca le preguntamos absolutamente nada.Lentamente Kenia se fue adaptando a su familia… empezó en un colegio, hizo nuevos amigos y le empezó a ir mejor en sus estudios… Una vez, como dos años después de que Kenia se había ido a vivir a Colombia, cuando tenía como 13 años, Narelvis e Iván viajaron a Barranquilla. Esa fue la siguiente vez que Kenia los vio de nuevo… No se acuerda demasiado del encuentro pero sí tiene claro que…Ellos vinieron a la casa y se sentaron conmigo en la mecedora y, y me dijeron: “No, queríamos pedirte disculpas por todo lo que pasó”. En ese momento no me había dado cuenta cuánto trauma tenía, cuánto había impactado todo lo que yo viví allá con el resto de mi vida así que, eh, yo dije: “Bueno, está bien. Listo”. Su mamá seguía en la cárcel y ahora —estando lejos— solo hablaban los domingos… A veces cuando pienso en esos tiempos me siento culpable porque me acuerdo que después que me mudé a Colombia me sentí como que, que era como: Que qué pereza otra vez tener que hablar por teléfono con mi mamá, y como que decir las mismas cosas: “Te extraño”, “Todo está bien”, “El colegio está bien”…Sentía que esas conversaciones eran siempre lo mismo. Pero además que eran tan cortas las llamadas que… Yo sentía que no tenían ningún propósito. Después de estar como cuatro años en Colombia, cuando Kenia tenía 14, a su mamá se le acabó la sentencia. Como no era ciudadana, sino residente, apenas la soltaron, la deportaron. Me acuerdo que todos estábamos súper felices. Fue un momento muy alegre irla a buscar al aeropuerto, poder abrazarla…Después de siete años de no estar juntas, finalmente se reencontraron.Mi mamá definitivamente estaba aún más contenta que yo o lo demostraba más y le gustaba, eh, pasar mucho tiempo conmigo.Empezaron a tener una cotidianidad otra vez. A conocerse de nuevo… y a tener pequeños rituales… Cada vez que íbamos al supermercado a buscar la plata que mandaba mi hermana y también a hacer compra, nos comíamos un postre juntas. Todos los sábados también iban a la iglesia… Y me acuerdo de que no necesariamente me gustaba pero tampoco me molestaba ir a la iglesia, pero lo que me gustaba más era ir con mi mamá… Ver a su mamá vestida así, linda, le traía bonitos recuerdos a Kenia…Me acordaba mucho de cómo era mi mamá cuando vivíamos acá en Nueva York, porque mi mamá siempre vestía súper… y era siempre la más elegante y con sus vestidos… Así que me gustaba verla así para ir a la iglesia los sábados…Dormían juntas en una cama grande en el cuarto principal de la casa… y hablaban de muchas cosas, pero nunca de su tiempo en la cárcel… Es interesante porque es que mi mamá solamente me vio como una niña…Y no como la adolescente que ya era. Después de todo, Kenia tenía ya casi 15 años…Así que no creo que mi mamá confiaba en mí como para contarme esas cosas más pesadas… O no que no confiaba, sino que no pensaba que era algo apropiado. Como 11 meses después de que su mamá llegó, en diciembre, Kenia iba a cumplir 15 años y…No quería una fiesta, sino que quería ir, ir a Nueva York a visitar a mi hermana. Su hermana le compró el pasaje….Pero fue en esa semana de mi cumpleaños que mi mamá se enfermó… Le dio una gripa muy fuerte… estaba muy débil y cuando la llevaron al hospital tuvo un paro respiratorio… Y mi mamá falleció…Kenia y su hermana volaron a Barranquilla para enterrarla. Y ya ahí, en Colombia, Kenda dijo:Yo ahora sí estoy que puedo ayudar a mi hermana. Porque ya yo estaba, ya yo estaba mayor. Yo tenía pareja, tenía buen trabajo.Le propuso que se devolviera a Nueva York a vivir juntas. Yo me acuerdo de que me sentí muy triste porque ya me había acostumbrado tanto a la vida en Colombia y la verdad es que era muy feliz. Por primera vez, sentía que pertenecía, que tenía un lugar donde se sentía cómoda. Pero volver a Nueva York, y estar con su hermana, era lógico.Me acuerdo que ni siquiera tuve que pensarlo demasiado porque es que era lo que más sentido tenía. En Nueva York vivió bien. Le gustaba esa compañía y tenía su propio cuarto. Aunque estaba muy triste por la muerte de su mamá…Lloraba en silencio para que mi hermana no supiera que… cómo me sentía y que estaba tan triste. Vivió en Nueva York hasta que se fue a la universidad, en el otoño del 2009, a solo cuatro horas de Nueva York. Estudió publicidad creativa y le fue muy bien. Se graduó en el 2013 y se mudó a Nueva York otra vez. Consiguió un trabajo en una importante firma de publicidad y ahora en marzo del 2018 se fue a vivir con su novio. Todo lo que acabamos de oír, toda esta historia, la sabemos porque Kenia nos escribió un email a Radio Ambulante… Nos habló un poco de todo lo que había vivido. Y nos contó algo que le pasó. Un día estaba volviendo a Nueva York de un viaje por tierra… Iba en la parte de atrás del carro… Y creo que, eh, era uno de esos momentos donde… porque los tengo a veces… en donde me siento triste… pasa a veces cuando estoy en silencio… íbamos en silencio en el carro… Y empezó a pensar en su mamá, que es algo que hace… Especialmente cuando, cuando pasan muchas cosas buenas en mi vida me pongo a pensar en mi mamá y en lo orgullosa que estaría de mí y todo eso… En esas se dio cuenta que estaban cerca del pueblo donde ahora viven Narelvis, Iván y sus hijos. Y…En este momento supe. Supe que necesitaba volver y hablar con ellos…Después de que leímos su email y yo hablé con ella una primera vez, Kenia se animó a contactar a Narelvis para pedirle una entrevista. Narelvis aceptó de muy buena gana. Incluso se emocionó de que Kenia la llamara después de tantos años. Volví a hablar con Kenia un día antes de la visita. Ese día, le pregunté por qué sentía que necesitaba confrontarlos. Yo creo que en los últimos tres o cuatro años he aceptado más que tengo ese trauma y que tengo esta historia que claramente vive conmigo y se demuestra en mis acciones y en todo lo que hago y en cómo actúo.Kenia ha hecho terapia y eso la ha ayudado mucho. Ha podido separarse un poco de esa niña que fue y le ha ayudado a distinguir… Que algunas cosas no fueron mi culpa aunque eso fue lo que Narelvis me enseñó y me dijo…Por mucho tiempo Kenia pensó que estaba mejor y sí… Pero creo que algo dentro de mí todavía quiere saber por qué Narelvis actuó en la manera que actuó… Y quiero que quede claro, quiero que ella sepa el daño que me hizo… porque es que… A ver, no sé, no sé si ella sabe… Le pregunté qué miedos tenía… Un miedo que tengo es que ella vaya a negarlo todo y vaya a decir “que no, así no pasó, no estás acordándolo bien” o algo así. O que se enoje conmigo o que Iván diga: “No vas a venir a mi casa a decir estas cosas y a, y a atacarnos”. Otro miedo que tengo es no tener la valentía de, eh, de hablar de lo que voy a ir a hablar, pero obviamente lo voy a hacer, es ese momento en que voy a decir “OK. Tenemos que hablar”. Y, y comenzar la conversación, y decirlo todo Quiero salir de ahí y sentirme… y sentir paz. Y creo que sí, creo sí lo voy a sentir, porque es que, el solo hecho de, de hablar sobre esto en voz alta, de decir la verdad, decir lo que pasó es suficiente.Te deseo mucha, mucha suerte. Todo va a salir bien y vas a sentir algo de paz después de esto… OK. Gracias. Gracias, Camila.Después de la pausa, Kenia visita a su tía Narelvis. Ya volvemos… Queremos agradecerle a nuestro patrocinador Sony Music Latin y compartir con ustedes un mensaje. Sony Music Latin presenta a iLe, la cantautora puertorriqueña ganadora del premio Grammy, conocida por su trabajo junto a Calle 13. Su álbum debut, “iLevitable”, ganó el premio a Mejor Álbum de Rock, Urbano o Alternativo Latino, en la sexagésima entrega anual de los Grammys, así como una nominación como Mejor Artista Nuevo. Su nuevo sencillo y video titulado “Odio” ya está disponible en todas las plataformas de música. Este podcast de NPR y el siguiente mensaje son patrocinados por Sleep Number. Sleep Number te ofrece camas que se adaptan en ambos lados a tu posición ideal. Sus nuevas camas son tan inteligentes que automáticamente se ajustan para mantenerte a ti y a tu pareja cómodos durante toda la noche. Averigua por qué nueve de cada 10 de los que usan Sleep Number lo recomiendan. Visita Sleepnumber.com para encontrar una tienda cerca de ti.Hola, soy María Hinojosa del programa Latino USA en NPR. Esta semana, una conversación con la jueza de la Corte Suprema Sonia Sotomayor. Hablamos sobre su vida y sobre cómo es escribir dos libros, no para adultos, sino para la juventud. Hola, les habla Felix Contreras del podcast de Alt.Latino. Para los aficionados de la música cubana, vamos a presentar en nuestro siguiente podcast un tesoro: grabaciones clásicos que eran fundamental en el sonido que conocemos como cubano. Siempre en Alt.Latino de parte de NPR Music. Bienvenidos de vuelta a Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. Y esta es Kenia.OK. Hoy es sábado, 12 de mayo. Ahora estamos a cinco minutos de la casa de Narelvis e Iván. Y estoy… Me siento nerviosa. Estoy muy nerviosa. Pero también estoy emocionada que por fin ya llegó este día y voy a poder hablar con ellos y, y decirles todo lo que he cargado por toda mi vida. No sé si se esperan esto y no sé si van a quedar en shock y por, por esa razón se vayan a cerrar o no vayan a, a aceptar lo que les estoy diciendo. Pero ya veremos. Hi, Hello, Hola (Ladridos de perro) (Risas) Hi…Kenia entró a la casa, conversaron un poco de manera informal y antes de comer se sentaron en la mesa del comedor para grabar la conversación. Después de unas preguntas básicas que ayudaron a romper el hielo, Kenia le preguntó a Narelvis por su niñez… Bueno, mi hogar, yo nací en un lugar donde había mucha violencia doméstica. Ah, mi papá tenía cambios bien drásticos, estábamos conversando y de repente él cambiaba. Eh, mi mamá siempre fue, fue, ahora le veo como un tough love, un amor de ese bien duro que es, no nos dejaba hacer nada si, mucha disciplina y fue muy buena.Eh, ¿por qué decidieron ayudar a mi mamá y hacerse responsables de mí?Por amor. Porque, por ejemplo, a mí, ella me trajo a mí incondicionalmente, me trajo a este país y lo que yo soy hoy día es por ella, ella me, me trató muy bien, y no fue pago, pero fue como algo de decirle: estamos para ti.Este es Iván.Bueno, fue una situación difícil que, que estabas pasando. Y tú eras una niña pequeñita, entonces nosotros estábamos comenzando un hogar con, con Narelvis justo, y pues, se dio esta situación y nosotros quisimos ayudar un poco a tu mamá, pues era el lugar más correcto donde podías tú estar, donde más, y para mí, yo quería a mi esposa, entonces para mí tú eras como, como una hija también y, pues, te llegaste a ser así.Esto es para Narelvis, algunas de las cosas que me decías cuando vi…, viví contigo, eh, se han quedado conmigo, ¿Recuerdas algo de eso y de la forma en que me disciplinabas?Ah, sí me acuerdo algunas cosas cuando te decía que tenías que hacer las tareas. Ah, sí puedo decir que hoy día que ya tengo la experiencia de ser mamá y que el Señor ha llegado a mi corazón y me ha cambiado tanto —porque solo el Señor cambia— fui demasiado… Puedo decirte… Yo te quería tanto, o sea era tanto el, la, el estrés mío de proteger a esa niña que, que yo había visto crecer y había visto tan chiquita y era como que yo quería protegerte, pero yo me doy cuenta ahora que quería protegerte con mis propias fuerzas. No hice un trabajo bien, hice un trabajo bien mal y son cosas que si, si me preguntas ¿qué cosas, qué harías tú si devolverte atrás y cambiarías?, esa sería una de las cosas.En este momento voy a hablar un poquito sobre cómo fue esa experiencia para mí…Una de las cosas que me sorprendió cuando escuché este audio, fue lo rápido que Kenia llegó a este punto. Dieron vueltas, pero no tantas, la verdad. Y, eh, quiero que sepan que no estoy aquí para atacarlos, sino para mí, eh, por mucho tiempo, nunca, nunca hablé sobre nada de lo que, eh, me pasó, ni siquiera de mi mamá estando en la cárcel porque es que, cuando mi mamá cayó presa, no me acuerdo de que alguien se haya sentado conmigo y me haya explicado todo lo que pasó. Y creo que fue que esa cultura en la que crecimos de, de no hablar de cosas que eran como tabú y de esconder todo lo malo… entonces recuerdo estar muy confundida cuando estaba chiquita y recuerdo que yo sentía mucho amor por ustedes, y yo, eh, me sentí muy emocionada de, de vivir con ustedes, pero creo que cuando por fin viví con ustedes no sentí ese amor y creo que tú me hiciste sentir como si, como si yo era un cargo y, eh, no todo el tiempo, pero muchas veces… Y una cosa que me acuerdo que me dijiste una vez es que, que mi mamá estaba presa por mi culpa y que yo era, eh, muy (Solloza) consentida y que pedía demasiado y que por eso es que mi mamá estaba en esa situación y no sé si lo dijiste porque estabas enojada o no, no pensaste, no sé, pero es algo que siempre se ha quedado conmigo y, y siempre me he sentido muy culpable de todo lo que ha pasado. Eh, y bueno, eh (Respira profundo)…Quiero pedirte perdón, perdón, yo realmente, Ceci, yo no me acuerdo haberte dicho eso, pero si yo te herí, perdóname porque yo también he sufrido mucho (Llora)… Yo he sufrido mucho, he sufrido mucho tu ausencia, porque aún así yo te tengo mucho amor en mi corazón, no solo porque eres la hija de mi hermana que me trajo, pero porque yo te he visto crecer, porque tú, tú aún así aunque no lo creas, tú aún así, te considero como si fueras mi hija y ahora con la experiencia que yo he tenido, la experiencia que tengo un teenager, con problemas que he tenido con el teenager me doy cuenta que realmente, Ceci, yo cometí muchos errores. Forgive me, forgive me because I’ve been praying for this. He orado mucho por esto. He ayunado por esto. Hay veces que me levanto, me despierto y, y es como que algo que te acusa y sí, tienes razón. Te ofendí muchísimo pero aún así tengo mucho amor porque el Señor me ha enseñado a mí a recordar los buenos momentos que pasé contigo, los buenos momentos que pasé con tu mamá… porque recordar yo buenos momentos en mi corazón, mi corazón se llena de amor, porque tú has sido siempre especial para mí. Perdóname, Ceci, porque realmente yo no me recuerdo haberte dicho eso, pero perdóname.También otra cosa de, de la cual quería hablar es la disciplina física que me dabas cuando me pegabas con la correa y cuando lo hacías por, porque no comía y me recuerdo que me sentaba en esta mesa por horas comiendo y, y me pegabas con la correa por cada cierto tiempo que, que pasaba sin, sin comer. ¿Por qué, por qué hiciste eso? Y, y quisiera saber si es la forma en que seguiste disciplinando a tus hijos. Realmente no sé porque lo hice, pero sí le he dado correa a mis hijos… hasta cierta edad Daniel tuvo, creo que la última vez que le di fue a los 7, 8 años que le dí correa a Daniel. A Vanessa también le he dado.¿Puedo decir algo? Ehm, Narelvis tiene una personalidad que ella es así ¿verdad? Ella es un poco como militar, ¿Me entiendes? Yo a veces le he dicho que eres como una sargenta ¿Verdad? Yo la verdad a mis hijos de pronto alguna vez les puse la mano, no me ha gustado golpearles o nada de eso pero yo entiendo que muchas veces ellos a veces necesitan… Tú no tienes hijos todavía, y cuando tengas hijos tú vas a darte cuenta que hay situaciones en que los muchachos son muy rebeldes… No sé si cuando tú estuviste con nosotros la situación se dio para que pase, yo pienso que ella era en esa época de pronto muy fuerte, demasiado estricta porque ella era una persona… siempre lo ha sido, todavía es como muy estricta, y de pronto pues por eso se dio eso… pero, ah, la forma que ella ha criado a nuestros hijos, parecido de pronto a lo tú pasaste en ese momento.Iván para mí la disciplina que yo recibí en, en la casa de ustedes… para mí yo lo veo como abuso y no tengo hijos pero creo que cuando tenga hijos no los voy a disciplinar así porque es que, yo crecí muy confundida y no entendía la diferencia entre: OK. Amor significa golpes. O amor significa correazos o entonces creo que es, eso es algo que cargué por mucho tiempo e incluso cuando estaba en la universidad, eh, estuve en una relación abusiva en la cual mi novio me decía que me quería y a veces me trataba mal y me empujaba y nunca me, me pegó en la cara o algo así, pero sí fue una relación abusiva y creo que esa confusión que, que traía de la niñez la cargué hacia ese entonces y, y relacionaba el amor con el abuso y eso es algo que me da miedo que si yo tenga hijos que ellos vayan a experimentar, por eso creo que, que es algo que, que la verdad yo no haría… Si yo voy para atrás estoy muy de acuerdo contigo, porque sí, ah, ah, cuando yo voy a mi niñez, yo veo que también hubo abusos y eso fue lo que yo vine cargando… contestando a tu pregunta. Ah, uno da lo que tiene, de la forma en que a mí me criaron, yo no sabía ninguna otra manera de cómo criar a un muchacho… Tú fuiste como quien dice la primera…¿Puedo decir algo más? Y antes de, de olvidarme, porque no quiero que pase la situación, también te quiero pedir mucho perdón, Ceci… Disculpa… Yo he tenido una cosa que yo siempre le he dicho a ella, de pronto (Pausa por sollozo) en mi corazón… disculpa… en mi vida, una cosa yo me arrepiento, una cosa, hay cosas que uno no hace muchas veces, hay cosas que hace de más, pero una cosa que me arrepiento es lo que pasó esa noche… porque me dejó marcado también para toda la vida. Yo también he pedido a Dios que algún momento tenga la oportunidad que me estás dando ahora de decirte, y ahora que estoy más adulto me doy cuenta lo que tú pasaste… (Solloza) Ceci (inaudible) No podemos hacer nada. Yo me arrepiento en mi vida, la verdad… porque yo a ti te quería como a una hija, tenemos fotos contigo, Ceci. Y lo siento mucho.OK. Eh, muchas gracias. Like, this mean the world for me, escuchar que ustedes me pidan disculpas, escuchar que, que no estoy loca, que no fabriqué esta historia en mi mente… Eh, estaba muy nerviosa de que me iban a rechazar mi historia y mi, mi experiencia, eh… pero significa mucho para mí esto y… gracias, gracias por sentarse conmigo. Gracias por estar disponibles a, a ser grabados y a tener la conversación.Muchas gracias a ti, Ceci, porque como yo decía a Narelvis: Si esta cosa ha sido algo que me ha marcado a mí que he tenido toda la vida y que me arrepiento de lo que ha pasado, ¿verdad? Tú me has dado la oportunidad de cerrar esa situación (Solloza), porque también nos ha dolido a nosotros también. Nos dejó marcados también y la verdad que nosotros pensamos ya que tú no querías ninguna relación con nosotros y entendíamos completamente, ¿verdad? pero te doy gracias por damas el chance también.Gracias, Ceci, por darnos el chance. Yo también estaba nerviosa, yo conversando contigo ahora me doy cuenta que el dolor que te causé fue más grande de lo que, de lo que yo pensé, pero ya me doy cuenta Ceci, de tanto daño que te hice. ¿Cómo yo te pude haber hecho tanto daño? (Llora) Está bien que no me perdones, pero yo también he sufrido con tu ausencia. También he sufrido de, de todo lo que ha pasado, de todo lo que pasó. Yo les extraño a ustedes. Yo no tengo familia aquí, mi única familia eres tú y Kenda y por, y por lo que yo hice, por todas las heridas que yo te causé, yo no tengo familia. Me he sentido muchas veces sola, y perdóname, Ceci, con todo mi corazón te pido perdón. Yo no pensé… Yo sé que te había causado daño, pero no tanto (Llora), no tanto. Hablé con Kenia un par de días después de ese encuentro y una de las primeras preguntas que le hice fue… Yo creo que la pregunta clave es… ¿qué, qué sientes que lograste con esto? O sea, ¿hay paz? Sí, definitivamente me siento con paz… Tengo paz… Tengo… Me parece que tengo claridad…Claridad porque durante años, cuando pensaba en Narelvis, su tía era la villana, así de simple. La mujer mala, cruel, que la había maltratado porque sí. Por alguna fijación que le tenía, porque la odiaba… Pero hasta que la vio, cara a cara, Kenia no había considerado que quizás Narelvis también sufrió, que también era, en cierto modo, víctima de una niñez violenta, de abuso doméstico. No excusa nada, pero verla, mirarla a los ojos, verla llorar, le ayudó a Kenia a verla de otra manera… Me hace ver un lado más humano de ella, me hace… no sé, mirarla a los ojos mientras me pedía disculpas. Sentí que estaba siendo honesta… Y entendió un poco mejor de dónde venía Narelvis. Pero tal vez más importante fue poder confirmar, de una vez por todas, esa sospecha de que no había sido su culpa. Me contó algo que le dijo su novio cuando se subieron al carro esa noche, después de salir de donde Narelvis…Me dijo: “You got your family back”. Tienes a tu familia de vuelta. Y… eso me (Ríe). No sé, como que pensé: ese no era el propósito, no era sobre eso y eso no era lo que quería y ni lo que me esperaba. Pero es interesante…Me dijo que lo último que se esperaba es que de esto saliera una reconciliación… Escuchar de ellos que quieren tener una relación conmigo, tener esta conexión de familia es… es bonito, creo. Pero a la misma vez pienso como que así nomás ya, eh, vamos a actuar como que nunca pasó todo lo que pasó… Pienso que no es justo que, que todo eso haya pasado y que así como si nada esté borrado… Saber si quiere volverse a conectar con ellos no es el tipo de pregunta que se responde fácil… ni rápido. Son de las preguntas que molestan, aturden, incomodan. Y las que en un momento dado casi que se responden solas… Por lo menos ahora Kenia tiene lo que no tuvo de niña: la posibilidad de que las decisiones sean suyas, y de nadie más.Kenia Pérez vive en Nueva York. Trabaja para Spotify. Camila Segura es la editora principal de Radio Ambulante. Vive en Bogotá. Esta historia fue editada por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Jorge Caraballo, Patrick Mosley, Ana Prieto, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa, Silvia Viñas y Luis Fernando Vargas. Nuestras pasantes son Lisette Arévalo, Victoria Estrada y Andrea López Cruzado. Carolina Guerrero es la CEO. Todos los viernes mandamos un correo en el que nuestro equipo recomienda películas, música, series, libros y podcasts que nos inspiran. Tiene enlaces buenísimos para que disfrutes durante el fin de semana. Puedes suscribirte en nuestra página web ingresando a radioambulante.org/correo. Repito: radioambulante.org/correo. Ojo, si usas Gmail, revisa en tu carpeta de promociones y arrastra nuestro correo a la carpeta principal para que no te lo pierdas. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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