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Radio Ambulante - Ese no soy yo

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La risa y la indignación en una foto.

Para David Godoy el proceso de tramitar su libreta militar fue largo y engorroso. Cuando finalmente la recibió, se llevó una sorpresa: los datos en este documento oficial colombiano eran suyos, pero el retrato pertenecía a una celebridad internacional. Lo que al principio pareció un simple error, desató una investigación sobre corrupción en una de las instituciones más poderosas del país.

En nuestro sitio web puedes encontrar una transcripción del episodio.

Or you can also check this English translation.

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:
Esto
es
Radio
Ambulante,
desde
NPR.
Soy
Daniel
Alarcón.
Hace
unos
meses
me
senté
a
hablar
con
un
colombiano
llamado
David
Godoy.
Tiene
25
años
y
vive
en
Bogotá.
Es
periodista,
y
llegamos
a
él
por
algo
muy
particular.
Y
muy
colombiano.
Algo
que
se
conoce
como
la
libreta
militar.Tiene
principalmente
la
foto
de
la
persona
con
su
nombre,
además
tiene
la
fecha
en
que
se
tramitó
el
documento
y
además
hay
un
número
de
verificación.Para
entender
la
importancia
de
este
documento,
se
necesita
contexto:
en
Colombia,
el
servicio
militar
es
obligatorio
para
los
hombres.
Ha
ido
cambiando
con
el
tiempo,
pero
en
general,
a
partir
de
los
18
años
deben
presentarse
en
el
distrito
militar
de
la
zona
donde
viven
y
registrarse.
Antes,
esto
se
hacía
solamente
en
persona,
pero
desde
2014
parte
del
proceso
es
en
línea.
Luego
deben
pasar
por
una
serie
de
exámenes
psicológicos
y
físicos
para
saber
si
son
aptos
o
no
para
prestar
el
servicio. Si
son
aptos,
según
el
caso,
cumplen
12
o
18
meses
de
servicio
obligatorio.
Al
terminar,
como
prueba
de
que
cumplieron
con
el
proceso,
se
les
entrega
la
libreta
militar.
Si
la
persona
no
hace
todo
este
proceso,
se
considera
remiso.
La
condición
de
remiso
es
como
que
no
tuviste
la
voluntad
o
no
hiciste
el
proceso
y,
por
lo
tanto,
tienes
una
multa.Que
va
aumentando
por
cada
año
que
no
resuelve
su
situación
militar.
Pero
en
teoría,
y
digo
en
teoría
porque
no
siempre
se
cumple
al
pie
de
la
letra,
hay
varias
excepciones
de
quiénes
deben
prestar
el
servicio…
por
ejemplo:
ser
hijo
único,
ser
huérfano
y
tener
que
cuidar
a
sus
hermanos,
ser
padre,
pertenecer
a
alguna
comunidad
étnica
o
ser
víctima
del
conflicto
armado…
también
quienes
tengan
una
discapacidad
física,
psíquica
o
sensorial
permanente.
Y
quienes
quieren
ir
a
la
universidad
después
de
salir
del
colegio
pueden
aplazar
el
servicio
militar
hasta
que
terminen
la
carrera
pagando
casi
30
dólares
por
una
libreta
militar
provisional.
Y
cuando
cumplen
24
años
y
ya
se
supera
el
límite
de
edad
para
prestar
el
servicio,
igual
tienen
que
pagar
para
que
se
las
den.
El
precio
varía
dependiendo
de
los
ingresos
de
la
familia
y,
según
la
ley,
puede
llegar
a
ser
hasta
10
mil
dólares.
Hace
unos
años,
esa
libreta
militar
era
obligatoria
para
varios
trámites,
como
graduarse
de
la
universidad.
Pero
la
ley
le
ha
ido
quitando
cada
vez
más
utilidad.
Ahora
casi
solo
sirve
para
un
caso. Usualmente
ya
no
es
obligatorio
tener
la
libreta
militar
para
trabajar,
pero
las
entidades
públicas
la
solicitan,
la
piden
y
te
insisten
y
te
insisten
como
que
si
no
tienes
la
libreta
militar,
no
te
podemos
hacer
el
contrato.Pero
bueno,
la
historia
de
David…
Para
él,
el
proceso
para
tener
la
libreta
militar
empezó
en
el
2014,
en
Fusagasugá,
su
ciudad
natal,
a
unas
tres
horas
de
la
capital
colombiana.
Tenía
17
años
y
estaba
terminando
el
colegio
cuando,
un
día,
un
par
de
soldados
visitaron
su
clase.
Les
avisaron
a
todos
los
estudiantes
hombres
que
debían
resolver
su
situación
militar. Yo
nunca
quise
prestar
el
servicio
militar
y
lo
tenía
muy
claro
desde
que
estaba
terminando
mi
colegio,
porque
yo
desde
muy
joven
sabía
lo
que
quería
hacer
y
soñaba
con
ser
periodista.Así
que
decidió
sacar
la
libreta
provisional
en
su
último
año
de
colegio.
Fue
al
Distrito
Militar
que
le
correspondía
y
empezó
los
trámites
en
el
portal
web
del
Ejército.
Creó
la
cuenta,
registró
sus
datos
personales,
pero
como
se
mudó
a
Bogotá
no
siguió
con
el
proceso.
Al
año
y
medio,
cuando
cumplió
la
mayoría
de
edad
y
cambió
de
número
de
identificación,
lo
tuvo
que
hacer
de
nuevo.
Cargó
algunos
documentos,
pero
no
pudo
llevar
los
que
necesitaba
en
físico
a
su
ciudad,
porque
le
quedaba
muy
lejos
y
estudiaba
todos
los
días.
David
sabía
que
tenía
que
finalizar
el
trámite
para
no
quedar
como
remiso
y
cada
año,
hasta
que
terminó
su
carrera,
consultó
en
qué
estado
aparecía
su
proceso.
No
quería
tener
multas
ni
problemas.
Pero
como
su
estado
aparecía
como
aplazado,
entonces
tampoco
estaba
muy
apurado
por
resolverlo. Yo
me
había
vuelto
muy
crítico
de
este
trámite
porque
me
parecía
que
era
muy
costoso
lo
que
se
tenía
que
pagar
para
obtener
la
libreta
militar.
Además,
en
ese
momento,
el
país
estaba
viviendo
un
proceso
de
paz
en
donde
también
se
hablaba
de
la
posibilidad
de
quitar
el
servicio
militar
obligatorio.
Yo
estaba
esperando
a
ver
qué
pasaba
sobre
ese
tema. Al
terminar
la
universidad,
a
los
22
años,
David
consiguió
su
primer
trabajo
en
la
radio
pública
colombiana.
Ahí,
el
asunto
de
la
libreta
volvió
a
surgir…
Y
esta
vez
con
urgencia.
Como
ya
dijimos,
ese
documento
se
necesita
si
a
uno
lo
va
a
contratar
una
entidad
pública.
Así
que
volvió
al
distrito
militar
de
Fusagasugá,
pero
la
secretaria
que
lo
atendió,
le
dijo: “Por
ser
menor
de
24
años
y
por
no
estar
estudiando,
usted
es
apto
para
irse
a
prestar,
ya
mismo,
el
servicio
militar”.
Y
yo
le
decía:
“No
es
posible
porque
tengo
un
contrato
laboral
con
una
entidad
estatal”.
Y
ella
decía:
“Eso
no
nos
importa.
Usted
es
apto.
Si
quiere
que
esto
no
le
suceda,
escóndase
hasta
los
24
años”. Esconderse
no
era
precisamente
lo
que
debía
recomendarle
una
funcionaria
del
Ejército.
Pero
bueno,
finalmente
no
es
que
David
estuviera
huyendo
de
un
delito
gravísimo,
así
que
siguió
el
consejo
y
trataba
siempre
de
escabullirse
de
los
retenes
del
Ejército
mientras
cumplía
los
24
años.
Fue
difícil,
pero
logró
convencer
a
sus
jefes
de
que
le
dieran
más
tiempo
para
conseguir
la
libreta.
Pero
la
presión
por
tener
el
documento
continuó,
hasta
que
tres
años
después,
a
sus
25,
volvió
a
ir
al
Distrito
Militar.
Ahí
le
dijeron
que
tenía
que
conseguir
otros
documentos,
incluido
un
CD
con
unas
fotos
suyas
en
fondo
azul.
Duró
casi
un
mes
consiguiendo
todo.
Tuvo
que
ir
varias
veces
al
distrito
militar
de
Fusagasugá
a
llevar
más
documentos
y
a
corregir
otros. Preguntaba
constantemente
sobre
cómo
podía
subir
los
documentos
que
estaba
recolectando
físicamente
al
sistema,
ya
que
yo
lo
había
intentado
y
no
había
podido. Pero
nunca
le
dieron
una
respuesta
clara
y
nunca
habilitaron
el
sistema,
ni
siquiera
cuando
habló
con
el
mayor
del
Distrito.
Lo
único
que
pudo
hacer
fue
entregar
una
carpeta
física
con
todo
lo
que
le
pedían.
Ahora
solo
le
quedaba
esperar
el
día
en
el
que
se
calculaba
el
costo
de
su
libreta.
A
los
meses
le
entró
una
llamada
de
un
número
desconocido.
Contestó
y
alguien
que
se
identificó
como
un
soldado
del
Distrito
le
dijo: “Oiga,
Godoy,
que
usted
¿por
qué
no
subió
esa
documentación
actualizada
al
sistema?”
Y
yo
me
molesté,
y
yo
le
digo:
“Pero
¿cuántas
veces
no
les
pedí
que
me
habilitaran
el
registro
para
actualizar
mi
información
y
no
lo
hicieron?”
Y
el
soldado
me
dice:
“Bueno,
no
importa,
ya
miramos
aquí”,
no
qué…
y
me
dijeron:
“Bueno,
le
vamos
a
habilitar
la
plataforma
por
fin”.Pero
de
nuevo
un
problema…
la
plataforma
no
le
cargaba
los
documentos.
Así
que
le
dijeron
que
los
enviara
por
WhatsApp
y
ellos
se
encargarían
de
subirlos.
David,
entre
harto
y
desesperado,
aceptó.
Y
por
fin:
ese
día
la
libreta
quedó
lista
para
ser
pagada.
Eran
unos
342
dólares
del
momento.
Pudo
reunir
la
plata
a
unas
semanas
de
acabarse
el
plazo,
en
marzo
del
2023.
Sintió
que
se
quitó
un
peso
enorme
de
encima,
entró
a
la
plataforma
y
decidió
descargar
la
libreta
en
digital. Entonces
cuando
yo
abro
este
documento,
lo
primero
que
veo
es
una
foto
muy
grande,
estirada,
alargada
y
quien
salía
ahí
es
Cristiano
Ronaldo
vestido
con
el
uniforme
del
Real
Madrid
haciendo
una
expresión
así
rarísima
como
con
la
boca
hacia
abajo.
Entonces
es
una
foto
como
de
un
meme…
sentías
que
esta
burocracia
se
está
burlando
de
mí.Yo
me
sentía
burlado,
totalmente
burlado…
como
que
hacen
contigo
lo
que
lo
que
ellos
quieran:
con
tu
tiempo,
con
tu
dinero,
con
todo
lo
tuyo
hacen
lo
que
quieran
y
nadie
puede
hacer
nada
al
respecto.Y
lo
que
David
sentía
como
una
burla
pronto
se
convertiría
en
una
obsesión…
Una
que
lo
llevaría
a
descubrir
historias
más
graves
relacionadas
con
el
reclutamiento
y
pistas
sobre
un
asunto
irregular
del
que
las
Fuerzas
Militares
no
se
ha
pronunciado
públicamente
en
casi
una
década.
Una
pausa
y
volvemos.Estamos
de
vuelta.
David
Godoy
nos
sigue
contando. Después
de
ver
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo
o,
como
le
dicen,
El
Bicho,
salí
a
caminar
a
ver
si
se
me
pasaba
la
frustración.
Había
cumplido
con
todo
lo
que
me
pedían,
había
pagado
mucha
plata
y
aún
así
tenía
que
seguir
invirtiendo
tiempo
y
energía
en
el
tema.
Al
rato,
más
calmado,
volví
a
casa
a
buscar
respuestas
y,
lo
más
importante,
soluciones.
Llamé
al
número
celular
del
que
me
habían
contactado
tres
meses
atrás,
cuando
el
soldado
me
dijo
que
yo
no
había
subido
los
papeles.
Me
contestó
otro
soldado.
Le
conté
lo
de
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo.
Terminó
echándome
la
culpa
de
lo
que
había
pasado
y
me
dijo
que
la
única
solución
era
volver
al
distrito
militar
de
Fusagasugá
y
llevar
mis
fotos…
de
nuevo.
Le
reclamé
que
ya
había
entregado
las
fotos
en
un
CD.
Me
dijo
que
no
había
ningún
CD
en
mi
carpeta.
La
llamada
se
cortó.
Luego
busqué
otro
número
al
que
me
había
contactado
años
atrás
y
escribí
un
mensaje.
Pero
nada.
No
me
contestaron.
Frustrado
y
con
rabia
esa
tarde
escribí
un
tuit
en
el
que
incluí
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo:
“Bien
costoso
que
es
tramitar
la
libreta
militar
para
que
me
la
generen
con
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo.
Pregunto
y
me
dicen
que
no
saben
que
hicieron
mis
fotos,
que
debo
llevarlas
presencialmente
otra
vez.
¿Por
qué
juegan
con
el
tiempo
de
la
gente?”
Y
etiqueté
a
la
cuenta
de
reclutamiento
del
Ejército
Nacional.
Quería
ver
si
me
respondían,
pero
tampoco…
nada.
A
la
mañana
siguiente
volví
a
escribir
al
número
de
WhatsApp
esperando
a
que
me
contestara
el
mayor.
De
nuevo,
sin
respuesta.
También
dejé
una
queja
en
la
página
oficial
de
Reclutamiento
del
Ejército.
Y
mientras
esto
pasaba,
el
tuit
se
empezó
a
hacer
viral.
La
gente
no
lo
podía
creer…
Noo
lo
puedo
creer
jajaja.
Este
país
es
un
chiste.JAJAJAJAJA
NO
PUEDE
SER.
Igual
que
suerte
tener
al
Bicho
en
tu
libreta
militar.
Yo
no
lo
cambiaría. Imagínate
nacer
en
Portugal
y
perderte
esto.
Colombia…
¡te
quiero
tantoAlgunos
comentarios
me
daban
gracia,
pero
luego
volvía
a
mi
realidad
y
ya
no
me
daba
risa.
Pasó
un
día,
sin
respuesta
del
Ejército,
y
al
ver
la
reacción
de
la
gente
decidí
grabar
un
video
de
TikTok…
Bueno,
paso
a
contar
una
anécdota
que
me
ha
dado
mucho
mal
genio,
mucha
rabia,
pero
también
mucha
risa…
Ahí
cuento
por
todo
lo
que
pasé
y
termino
mostrando
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo.
Agregué
el
video
a
mi
tuit
y
ahí
las
cosas
se
salieron
de
control…
Ya
no
solo
había
comentarios
chistosos,
también
escribía
gente
indignada.
Había
denuncias.Hace
una
semana
estaba
pensando
en
subir
un
tweet
de
mi
terrible
experiencia
sacando
la
libreta
militar
en
Montería
y
justo
hoy
me
sale
esto…Lo
lamento
mucho,
parce.
A
me
pasó
algo
similar
con
esa
gente…
les
pagué
mi
libreta
y
duré
dos
años
allá
para
que
la
entregaran
porque
refundieron
mis
papeles…Yo
le
creo,
a
me
hicieron
algo
similar
y
eso
que
hablamos
del
lejano
2011…No
mucho
después
recibí
una
llamada
de
un
periodista
pidiéndome
que
le
contara
la
historia.
Acepté
y
la
publicó
en
la
cuenta
de
Twitter
del
medio
en
el
que
trabaja.
También
hizo
una
nota
escrita
para
la
página
web.
En
cuestión
de
minutos,
varios
periodistas
empezaron
a
contactarme.
Unas
horas
después
recibí
un
mensaje
de
WhatsApp.
La
persona
se
identificó
como
el
mayor
Jesús
Andrés
Bonilla
Yara,
y
escribió:
“Quiero
informarle
que
la
foto
la
carga
el
ciudadano
en
el
momento
en
el
que
realiza
el
registro
en
la
página
misional
Fénix.”
O
sea,
la
plataforma
en
donde
uno
sube
los
documentos.
Y
continúa:
“…
ya
que
la
inscripción
se
realiza
con
su
correo
de
uso
personal
y
es
el
ciudadano
quien
asigna
la
clave
durante
el
proceso
de
inscripción”.
Discutimos
por
mensajes
de
texto.
Yo
le
decía
que
había
entregado
todo
correctamente.
Que,
obviamente,
nunca
había
subido
una
foto
de
Cristiano
Ronaldo…
Nunca,
ni
siquiera
se
me
hubiera
ocurrido
hacer
algo
así.
Y
él,
insistiendo
que
solo
yo
podía
hacerme
responsable
de
lo
que
había
pasado.
Después
de
varios
mensajes
de
ida
y
vuelta,
le
pedí
una
solución.
El
mayor
me
dijo
que
podía
enviar
la
foto
correcta
por
correo
electrónico
y
que
ellos
la
cambiarían.
Pero
me
dejó
claro
que
por
las
circunstancias
de
mi
caso
y
por
la
inconformidad
que
manifesté
en
los
medios
de
comunicación,
haría
una
auditoría
interna
para
saber
quién
era
el
responsable
y
que
tomarían
acciones
correspondientes.
Al
día
siguiente
cambiaron
la
foto
y
pusieron
la
mía.
Pero
los
medios
de
comunicación
no
paraban
de
llamarme,
de
escribirme
y
de
replicar
mi
historia.
David,
¿Cómo
le
va?Hola,
Gustavo,
buenos
días.
Bien,
muchas
gracias
por
la
invitación.A
ver,
explíquenos
a
todos
los
oyentes,
a
la
mesa…La
siguiente
es
una
de
esas
historias
que
solo
pasan
en
nuestro
querido
y
amado
país.
David
Godoy
es
un
joven
colombiano…Un
muchacho
sacó
la
libreta
militar
y
se
la
dieron
con
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo…
Voy
a
mi
casa…
descargo
el…
Al
día
siguiente
de
hablar
con
el
mayor
por
WhatsApp,
el
Ejército
emitió
un
comunicado
de
prensa.
En
resumen,
decían
que
en
febrero
de
2016
se
había
cargado,
con
mi
usuario
y
contraseña,
siete
fotos,
pero
ninguna
mía;
que
ya
se
habían
comunicado
conmigo
y
que
harían
una
revisión
interna
para
identificar
si
yo
era
el
único
responsable,
además
podría
tener
consecuencias
penales.
En
medio
de
todo
el
revuelo,
un
representante
del
Ejército
dio
una
entrevista
en
un
programa
radial
de
Bogotá.
Se
trataba
del
coronel
Leonardo
Torres,
el
comandante
de
Reclutamiento
y
Control
de
Reservas.
Coronel,
qué
gusto
saludarlo.
Feliz
tarde
y
bienvenido
a
Vía
Pública,
de
Todelar.Carlos,
muy
buenas
tardes…Lo
entrevistaron
después
de
mí,
y
me
dejaron
en
línea,
escuchando.
Es
difícil
entenderle
por
la
calidad
de
la
llamada,
pero
primero
me
pidió
disculpas. Aprovechando
que
está
David
ahí
escuchándome,
pues
gusto
en
saludarlo,
David,
de
antemano
pedir
disculpas
por
la
situación
que
se
está
presentando
ahí
con
el
trámite
de
su
tarjeta
militar.Pero
después
siguió
diciendo… El
ciudadano
es
el
responsable
de
la
información
que
sube.
Nadie
más.Dice
que
el
ciudadano
es
el
responsable
de
esa
información
y
nadie
más.
El
coronel
también
dijo
que
en
mi
registro
digital
había
tres
fotos
de
Cristiano
Ronaldo.Tengo
en
mis
manos
el
reporte,
la
auditoría
que
hicimos
con
ese
caso
y
él
tiene
tres
fotos
de
Cristiano
Ronaldo
montadas
y
le
puedo
decir
la
fecha
y
la
hora
exacta.Y
enumera
las
horas
en
que
se
subieron
las
tres
fotos.
Esto
contradice
al
comunicado
de
prensa
porque
ahí
dice
que
eran
siete.
Y
dice
algo
que
me
parece
importante
que
escuchen. Nosotros
no
podemos
montar
ningún
tipo
de
información.Repito:
Nosotros
no
podemos
montar
ningún
tipo
de
información.
Del
otro
lado
de
la
línea
yo
estaba
oyendo
esto
y
no
me
lo
creía.
Primero
no
entendía
por
qué
había
empezado
pidiendo
disculpas
cuando
después
dice
que
la
responsabilidad
era
completamente
mía.
Ahora
estaba
diciendo
que
ellos
no
pueden
montar
nada
en
mi
registro
cuando
fueron
ellos
mismos
quienes
me
corrigieron
la
foto
sin
que
yo
tuviera
que
entrar
al
portal
y
sin
tener
que
darles
mi
usuario
y
contraseña.
Absurdo.
Finalmente
el
coronel
dijo
otra
cosa
que
me
llamó
mucho
la
atención:
mi
caso
no
era
el
único.
Nos
han
montado
fotos
de
pingüinos,
nos
han
montado
fotos
de
payasitos,
nos
han
montado
fotos
de
personas
manejando,
fotos
de
modelos.Según
él,
los
pingüinos,
los
payasitos,
los
modelos
son
fotos
subidas
por
los
mismos
ciudadanos,
pero
eso
sí,
aceptó
que
la
plataforma
tiene
fallas.Tenemos
errores,
hay
errores
del
sistema,
que
todo
sistema
va
a
presentar
fallas,
a
veces
se
nos
cae…
se
nos
cae
la
plataforma.Y
sí,
yo
mismo
experimenté
todas
estas
fallas
y
era
una
queja
constante
en
los
comentarios
a
mi
tweet.
Ante
lo
que
decía
el
coronel
Torres,
yo
le
reiteré
ahí
en
vivo
que
nunca
había
subido
la
foto,
y
le
reclamé
por
las
constantes
irregularidades
que
viví
en
mi
proceso.
Al
final
de
la
entrevista
el
comandante
me
hizo
una
invitación. Y
a
David
pues
lógicamente
aquí,
en
el
Comando
de
Reclutamiento,
aquí
en
la
106
con
novena,
lo
estamos
esperando
para
mostrarle
toda
la
información
y
que
quede
claro
todo
el
proceso
que
desarrollamos
nosotros. Le
acepté
la
invitación.
A
los
pocos
días
fui
al
Distrito
militar
número
1
en
Bogotá
y
me
encontré
con
el
coronel
Torres,
con
un
abogado
y
un
militar
que
no
recuerdo
su
rango.
El
trato
fue
amable,
yo
defendí
mis
argumentos
y
me
entregaron
unas
fotocopias
de
los
supuestos
registros
de
la
subida
de
las
fotos.
Pero
al
final
de
la
reunión,
el
coronel
me
dijo:
“Usted
nos
hizo
quedar
como
una
institución
de
garaje
y
por
esa
razón
tuvimos
que
poner
el
caso
en
la
Fiscalía”.
No
me
dio
más
información
y
tampoco
insistí.
Me
sentía
abrumado
e
intimidado
frente
a
los
militares.
Tal
vez
debí
haber
ido
con
alguien.
Volví
a
mi
casa
preocupado,
pero
en
ese
momento
no
podía
hacer
más.
Al
rato
me
acordé
de
un
mensaje
privado
que
alguien
me
había
enviado
en
Twitter,
uno
que
había
visto,
pero
que,
en
medio
de
tanta
entrevista
y
ajetreo,
se
me
había
olvidado
responder.
En
el
mensaje
un
hombre
me
pedía
ayuda
porque
tenía
el
mismo
problema
de
la
foto.
Ese
mismo
día
le
escribí.
Tenía
curiosidad
y
también
la
intuición
de
que
esto
solo
era
la
punta
de
un
iceberg.
No
tardó
mucho
en
responderme.
Quise
encontrarme
con
él,
pero
vivimos
en
ciudades
diferentes,
entonces
nos
reunimos
virtualmente. Mi
nombre
es
Mauricio
Molina,
vivo
en
la
ciudad
de
Cali,
tengo
26
años
y
en
el
momento
me
dedico
a
estudiar
una
maestría
en
Ingeniería
Ambiental.Quería
saber
cuál
era
su
historia.
Me
contó
que
su
papá
creía
que
prestar
el
servicio
militar
formaba
disciplina
y
carácter,
y
por
eso
pensó
que
era
buena
idea
que
Mauricio
se
inscribiera.
Pero
él
no
quería
prestar
el
servicio
sino
estudiar
y
así
se
lo
hizo
saber
a
su
papá.
Decidió
que
para
resolver
rápido
el
trámite
de
la
libreta
iba
a
ir
directamente
al
distrito
militar
donde
vivía:
en
el
municipio
de
Cartago,
en
el
Valle
del
Cauca.
Era
el
2015
y
tenía
18
años.
Mauricio
hizo
fila
por
horas,
con
otros
jóvenes
para
que
le
dieran
información
de
cómo
sacar
la
libreta.
En
un
momento
perdió
la
paciencia… Le
reclamé
a
un
capitán
y
le
dije
que
si
era
posible
como
tener
un
poquito
de
celeridad
ante
estas
cosas,
lo
cual
me
respondió:
“No,
ya
te
quedas
aquí,
entonces,
¿qué
afán
te
gastas?” Mauricio
no
entendía.
Le
dijo: ¿Cómo
así
que
yo
me
quedo
aquí?
No,
yo
no
me
quiero
quedar.
Y
yo
vine,
fue
a
resolver
mi
situación
militar,
yo
no
vine
a
prestar
el
servicio
militar.
“No,
te
quedas”.Esa
fue
su
respuesta.
te
quedas.Sentí
mucha
resignación
y
mucha
rabia,
ya
que
no
era
algo
que
estaba
en
mi
mente,
no
era
algo
que
deseaba
ni
quería
para
ni
para
mi
vida.De
inmediato
llamó
a
sus
papás
y
les
contó
que
se
tenía
que
quedar.
Ellos
estaban
igual
de
sorprendidos
y
se
preocuparon
muchísimo,
pero
no
sabían
qué
hacer.
Estuvo
dos
días
en
el
Distrito
Militar
de
Cartago,
luego
fue
enviado
a
Cali
y
ese
mismo
día
lo
trasladaron
a
la
base
militar
de
Tolemaida,
en
otro
departamento
y
mucho
más
lejos
de
ahí.
Según
Mauricio,
fue
reclutado
de
manera
irregular
por
el
Ejército. Aquí
hay
algo
que
hay
que
resaltar
y
es
que
sin
hacerme
todos
los
exámenes
que
te
hacen
el
de
psicología,
el
médico,
pues
me
habían
dejado
recluido,
¿no?
Prácticamente
te
están
reteniendo
contra
tu
voluntad,
¿no?
Y
lo
peor
de
esto
es
que
es
una
fuerza
del
Estado. Desde
el
primer
momento
Mauricio
puso
resistencia.
No
recibió
el
uniforme
ni
obedecía
las
órdenes
de
hacer
los
trabajos
que
les
imponían
a
los
demás
reclutados,
como
limpiar
las
instalaciones
y
recibir
entrenamiento
militar
básico.
Sentí
como
mucha
ira
al
ver
de
qué,
pues,
me
estaban
obligando
a
algo,
lo
cual
yo
no
quería
entonces…
mi
comportamiento
cambió.
Fue
un
poco
más
agresivo,
no
al
punto
de
irse
como
a
golpes,
no,
pero
sí,
de
pronto
las
palabras
eran
más
fuertes,
como
con
cierto
odio.Los
militares
le
respondían
con
gritos.
Se
acuerda
bien
de
las
palabras
del
capitán
del
batallón…“¡Te
vas
a
quedar,
te
vas
a
quedar
y
aquí
vas
a
estar!”
Y
siempre
me
decía
que
me
veía:
“De
aquí
no
te
vas,
porque
yo
soy
el
que
doy
la
orden
y
no
te
vas,
no
te
vas,
no
te
vas,
no
te
vas”.Le
pedían
constantemente
su
cédula
de
ciudadanía
y
firmar
unos
papeles.Con
los
cuales
ellos
prácticamente
dicen:
“No,
ya
firmaste,
ya
estás
aquí
y
te
tienes
que
quedar”.
Yo
nunca
quise
firmar
absolutamente
nada. Sin
saber
muy
bien
qué
hacer
con
él,
decidieron
mandarlo
a
una
oficina
a
llenar
formularios.
Ahí
medio
hacía
lo
que
le
pedían,
pero
seguía
indignado
por
lo
que
le
estaba
pasando,
así
que
tomó
una
decisión,
drástica…
una
huelga
de
hambre
por
una
semana.Fue
una
semana
difícil…
pues
obviamente
yo
mantenía
como
mareado,
como
sin
ánimo,
sin
fuerzas
y
constantemente
como
que
me
mandaban
a
alguien
a
decir
no,
que
tenía
que
comer
o
que
firmara
los
papeles
para
que
me
atendieran
en
el
servicio
médico,
entonces
como
que
de
esa
manera
intentaban
persuadirme
para
que
firmara
esos
papeles,
que
obviamente
era
que,
bueno,
ya
no
podía
salir
de
allá.Después
de
una
semana
solo
tomando
agua,
le
enviaron
una
psicóloga.
Le
preguntó
por
qué
no
quería
estar
ahí,
por
qué
no
comía…
Y
yo
le
dije:
“No,
o
sea,
si
no
como
es
porque
no
quiero
estar
aquí,
es
porque
no
me
apetece
y
no
quiero
estar
aquí
porque
es
que,
o
sea,
me
parece
mal
que
te
quieran
obligar
a
algo
que
no
quieres
hacer,
por
muy
el
Estado
que
sea,
pues,
yo
no
me
sentiría
orgulloso
de
representar
a
mi
país
de
esta
manera”,
le
contesté
a
la
psicóloga.
:
Fue
una
conversación
larga.
Pero
al
final
la
psicóloga
le
dijo: “Bueno,
si
no
quieres
estar
aquí,
pues
no
vas
a
estar
más”.
Y
me
dio
una
carta
de
salida
por
cuestiones
psicológicas.Mauricio
estuvo
reclutado
25
días.
Pero
cuando
salió
de
las
instalaciones
no
le
dieron
nada:
ni
una
boleta
de
salida
ni
cualquier
papel
que
le
hubiera
facilitado
sacar
la
libreta
militar.
Unas
dos
semanas
después,
mientras
Mauricio
iba
por
la
calle,
un
grupo
de
soldados
lo
detuvo
y
le
pidió
la
libreta.
Como
Mauricio
aún
no
la
tenía,
fue
llevado
nuevamente
al
distrito
militar.
A
este
tipo
de
retenciones
se
les
llama
‘batidas’:
el
detener
y
llevar
a
los
remisos
a
cuarteles
o
distritos
militares
para
incorporarlos
al
servicio
militar.
Las
batidas
fueron
comunes
durante
muchos
años
en
el
país,
pero
para
esa
época,
en
el
2015,
ya
no
estaban
permitidas.
La
Corte
las
había
declarado
inconstitucionales.
En
esta
segunda
retención,
el
encargado
del
Distrito
reconoció
a
Mauricio
y
dejó
que
se
fuera.
Después
de
eso,
quería
rápidamente
su
libreta
militar
porque
sentía
que
no
podía
moverse
libremente
por
las
calles.
Y
además,
estaba
estudiando
en
la
universidad.
Pero
tan
solo
para
saber
qué
documentos
tenía
que
entregar,
tuvo
que
poner
un
derecho
de
petición,
una
tutela
y
un
desacato
que
el
Ejército
se
demoró
en
responder
o
simplemente
no
lo
hizo.
Luego
de
infinidad
de
trámites
y
tres
meses
después,
logró
finalmente
sacar
la
libreta
provisional.
Ahí
dio
por
terminado
el
asunto.
Pero
al
poco
tiempo,
perdió
el
documento
físico.
Pensó
que
podía
descargarlo
sin
problema.
Todo
solucionado,
pero
no
realmente. Y
ahí
es
cuando
me
doy
cuenta
de
que
la
persona
que
aparece
en
la
foto
no
soy
yo.Desesperado,
se
comunicó
con
la
línea
Nacional
del
Ejército.
Cuando
les
explicó
su
caso,
le
dijeron,
como
a
mí,
que
eso
era
un
error
suyo.Le
seguí
insistiendo
como
en
el
problema
y
buscando
una
solución
y
su
respuesta
fue:
“No,
para
mí,
ese
eres
tú,
porque
yo
no
te
estoy
viendo,
yo
te
estoy
recepcionado
una
llamada
telefónica,
pues
para
eres
tú”. No
podía
creerlo.
Colgó
muerto
de
ira.
Y
volvió
a
llamar
para
que
otra
persona
le
ayudara
con
su
caso,
pero,
nuevamente,
le
dijeron
lo
mismo.
La
única
solución
que
le
dieron
fue
acercarse
al
distrito
militar,
pero
con
el
trauma
de
que
lo
habían
reclutado
a
la
fuerza,
Mauricio
no
se
atrevió
a
ir.
Pasaron
cuatro
años
desde
ese
momento
hasta
mi
conversación
con
él.
Ahí,
mientras
hablábamos,
se
le
ocurrió
descargar
la
libreta
militar
para
mostrármela.
Se
llevó
otra
sorpresa:
había
otra
foto…
distinta
a
la
anterior
y
tampoco
era
él.
La
habían
cambiado
sin
que
él
hubiera
tenido
acceso
a
su
registro.
Le
pedí
que
me
describiera
la
nueva
foto.
En
la
primera
libreta
digital
había
una
persona
de
pelo
rubio,
diferente
al
casi
negro
de
Mauricio.
Tenía
una
contextura
más
delgada
que
él.
Totalmente
diferente
a
como
se
ve.
La
de
la
segunda
foto… Tiene
un
poco
de
parecido
con
la
primera.
Lo
único
diferente
es
que
pues
ya
tiene
un
poco
más
de
años.
Y
tiene
barba.Es
extraño,
porque
cuando
el
Ejército
tramitó
su
libreta
provisional,
el
procedimiento
se
hizo
físicamente
en
el
distrito.
De
hecho,
Mauricio
no
tiene
acceso
a
la
actualización
de
los
datos
del
primer
registro.
Entonces,
¿quién
ha
estado
subiendo
fotos
diferentes
a
su
cuenta?
Decidimos
hacer
una
llamada.Bienvenido
a
la
línea
telefónica
del
Comando
de
Reclutamiento
y
Control
Reservas
del
Ejército
Nacional.
Aquí
podrá
aclarar
sus
dudas
acerca
del
procedimiento
de
la
situación
militar…Después
de
un
par
de
minutos
en
línea,
contestaron…Aló,
buenos
días,
Comando
de
Reclutamiento
y
Control
de
Reservas,
¿en
qué
le
puedo
colaborar?Buenos
días,
hablas
con
Mauricio
Molina.
Lo
que
pasa
es
que…Le
explicó
su
tema
de
la
foto.
El
soldado
le
pidió
algunos
datos
personales
y
después
de
unos
minutos
le
dijo
que
tenía
que
ir
al
distrito
30.
Mauricio
le
dijo
que
él
sabía
que
ahí
estaba
inscrito,
pero
no
quería
tener
que
ir
hasta
allá… No,
caballero,
le
toca
eso
en
el
distrito,
porque
le
toca
descargar
una
foto
y
llevar
una
foto
nueva
suya
para
subirla
a
la
plataforma.
¿Pero
por
qué
pasa
este
tipo
de
cosas
si
yo
tuve
una
libreta…?Errores
de
la
plataforma. Pero
escúcheme,
por
favor,
un
segundo.
¿Por
qué
pasa
este
tipo
de
cosas
si
yo
tuve
una
libreta
militar
física
con
mi
foto
correcta
y
ahora
que
voy
a
tramitar…?Por
eso,
son
errores
que
pasan
en
la
plataforma.Y
después
nos
dijo
algo
que
nos
pareció
clave: Y
como
eso
va
cambiando
de
soldado,
si
fuera
un
solo
soldado
de
toda
la
vida,
uno
dice
bueno,
error.
Pero
uno
necesita
saber
cuál
de
tantos,
el
que
cometió
el
error
o
subió
su
foto
o
cambió
la
foto
o
cometió
el
error
de,
de
cuando
estaba
en
su
proceso
subió
la
foto.Dice
que
pueden
ser
varios
soldados
los
que
suben
las
fotos
a
la
plataforma
y
puede
ser
que
se
equivoquen.
Aunque
subir
una
foto
como
la
de
Cristiano
Ronaldo,
por
ejemplo,
no
me
parece
una
equivocación.
Finalmente,
la
persona
de
atención
al
cliente
le
compartió
un
número
de
alguien
que
trabaja
en
el
Distrito
de
Cartago
para
ver
si
Mauricio
se
podía
comunicar
directamente. Sistema
correo
de
voz… No
puedo
creerlo.
Hasta
el
momento,
la
libreta
de
Mauricio
sigue
teniendo
la
foto
de
otra
persona. Además
de
hablar
con
él,
conversé
con
otros
seis
jóvenes
que
también
habían
tenido
muchas
dificultades,
de
diferentes
tipos,
con
la
libreta
militar.
Empecé
a
identificar
dos
factores
muy
recurrentes.
El
primero
es
que
varios
de
ellos
tuvieron
que
acudir
a
recursos
jurídicos
para
terminar
su
trámite,
y
el
segundo
es
que
muchos
se
quejaban
de
las
constantes
fallas
del
portal
cuando
se
trataba
de
cumplir
con
el
proceso.
Ya
no
me
sentía
solo
con
este
tema.
Ahora
confirmaba
que
el
problema
trascendía
a
mi
historia,
que
éramos
muchos
pasando
por
situaciones
complejas,
pero
cada
uno
batallando
solo.
La
zozobra
fue
transformándose
en
indignación
y
luego
en
la
motivación
para
buscar
cuál
era
la
falla
estructural
del
Ejército
que
estaba
afectando
a
cientos
o
miles
de
ciudadanos
en
la
tramitación
de
su
libreta
militar. Una
pausa
y
volvemos. Estamos
de
vuelta
en
Radio
Ambulante.
Soy
Daniel
Alarcón.
Antes
de
la
pausa
escuchábamos
el
caso
de
David
Godoy
y
Mauricio
Molina,
dos
jóvenes
colombianos
cuyas
fotos
de
la
libreta
militar
correspondían
a
otras
personas.
David
empezó
a
investigar
y
dio
con
muchas
quejas
de
la
plataforma.
Al
parecer,
los
errores
eran
constantes.
David
Godoy
nos
sigue
contando. Después
de
hablar
con
tantas
personas
que
me
contaban
una
historia
más
absurda
que
la
anterior,
todas
llenas
de
errores,
burocracias,
vueltas
infructuosas…
empecé
a
preguntarme:
¿qué
hay
detrás
de
ese
sistema
tan
obsoleto
y
poco
confiable? Volví
a
Twitter
y
revisé
mi
publicación
y
los
cientos
de
comentarios.
Eso
me
llevó
a
encontrar
un
reportaje
que
había
hecho
el
periódico
El
Espectador,
en
noviembre
de
2022.
Se
titulaba
“El
millonario
caso
de
corrupción
detrás
del
trámite
web
de
la
libreta
militar”.
El
artículo
no
estaba
firmado,
pero
logré
contactar
a
su
autor. Mi
nombre
es
Felipe
Morales.
Soy
periodista,
colombiano,
y
trabajé
en
la
sección
judicial
del
diario
El
Espectador
durante
cinco
años.Para
entender
cómo
llegó
Felipe
al
tema
de
las
libretas
militares,
primero
hay
que
explicar
que
entre
junio
y
julio
de
2022,
un
grupo
de
hacktivistas
llamado
Guacamaya
vulneró
el
sistema
de
la
Fiscalía
General
de
Colombia
y
de
las
Fuerzas
Militares.
Se
presentan
como
una
organización
de
hackers
latinoamericanas
que
han
venido
hackeando
plataformas
de
las
instituciones
judiciales,
policiales
y
militares
de
diferentes
países
de
la
región. México,
Chile,
Colombia.
Y
nosotros
llegamos
a
él
a
través
de
otra
organización
que
se
llama
Distributive
Denial
of
Secrets,
que
es
como
un
repositorio
de
hackers
donde
suben
un
montón
de
bases
de
datos
e
información. En
este
caso
fue
extraída
ilegalmente,
pero
a
los
periodistas
nos
protege
ante
la
ley
el
hecho
de
que
sea
información
de
interés
público.
Felipe
tuvo
acceso
a
todos
los
datos
en
agosto
de
ese
mismo
año
y
revisó
cientos
de
miles
de
correos. Y
yo
soñaba
con
correos,
o
sea,
me
soñaba
abriendo
correos.
Fue
muy,
muy
abrumador,
y,
pues,
entre
las
personas
cuyos
correos
fue
vulnerado,
pues
estaba
la
fiscal
Angélica
Monsalve.La
fiscal
Angélica
Monsalve.
Es
reconocida
por
llevar
casos
de
delitos
financieros
y
corrupción
de
poderosos
políticos,
empresarios
y
militares.
Por
eso,
cuando
Felipe
vio
una
carpeta
de
correos
con
su
nombre,
le
llamó
mucho
la
atención
y
empezó
a
leer
uno
por
uno.
Para
resumir:
Felipe
encontró
en
esos
emails
ocho
documentos
en
la
carpeta
de
la
Fiscal
que
se
refieren
al
tema
de
las
libretas
militares.
Entre
ellos
hay
un
acta
de
acusación,
es
decir,
cuando
un
fiscal
pide
formalmente
que
se
empiece
un
juicio
contra
alguien
por
uno
o
varios
delitos.
En
este
caso
se
trataba
de
tres
coroneles
involucrados
con
el
área
de
reclutamiento,
activos
entre
2013
y
2016:
Carlos
Fernando
Moreno
Jerez,
Javier
Hernando
Rojas
Manosalva
y
Luis
Francisco
Lara
Salamanca.Y
luego,
en
otro
correo
más
adelante,
vi
que
ella
pues
cruzaba
comunicaciones
con
sus
investigadores
de
policía
judicial
en
los
que
hablaba
del
caso
Fénix,
así
lo
llamaban.Fénix
es
el
nombre
del
software
de
la
plataforma
insoportable
que
nos
ha
afectado
a
cientos
de
ciudadanos
a
la
hora
de
tramitar
la
libreta
militar.
Y
es
que
en
el
2012
el
gobierno
nacional
decretó
que
el
Ministerio
de
Defensa
debía
crear
una
plataforma
que
facilitara
el
trámite. Hasta
ese
momento
todos
los
trámites
de
la
libreta
militar
eran
súper
arcaicos,
es
decir,
cada
guarnición
militar
lo
llevaba
a
cabo
pues
en
sus
oficinas
y
no
había
una
forma
de
centralizar
la
información,
que
eso,
aunque
no
lo
crean,
ocurre
lo
mismo
en
todos
los
trámites
que
tengan
que
ver
con
los
militares. Unos
meses
después,
en
julio
de
2013,
el
subdirector
de
reclutamiento
Javier
Hernando
Rojas
Manosalva,
firmó
un
contrato
entre
la
Dirección
de
Reclutamiento
del
Ejército
Nacional
y
una
unión
temporal
de
dos
empresas:
NEC
Colombia
e
Intelecto,
que
se
encargaría
de
crear
el
software
Fénix.
Pero,
según
la
información
que
encontró
Felipe
en
los
correos
de
la
fiscal
y
que
luego
me
compartió,
en
esas
contrataciones
hubo
tres
irregularidades:
la
primera
era
que
Rojas
Manosalva
no
sometió
la
propuesta
de
software
a
consideración
de
un
comité
especializado.
En
vez
de
eso,
y
ahí
está
la
segunda
irregularidad,
le
encargó
al
coronel
Lara
Salamanca
esa
tarea
y
este,
a
su
vez,
puso
a
un
soldado
inexperto
a
hacer
unos
estudios
previos
del
software
que
resultaron
insuficientes.
La
tercera
irregularidad
tenía
que
ver
con
el
tipo
de
contratación.
A
NEC
Colombia
e
Intelecto
la
escogieron
directamente
para
prestar
el
servicio,
o
como
se
dice
en
Colombia,
a
dedo.
No
fue
a
través
de
un
proceso
de
licitación
entre
varios
participantes
que
cumplieran
con
ciertos
requisitos
y
que
cualquier
ciudadano
pueda
consultar.
La
excusa
para
haberlo
hecho
de
esa
forma
es
que
esta
contratación
se
trataba
de
un
gasto
reservado
que
no
puede
ser
de
conocimiento
público.
Eso
se
hace,
por
ejemplo,
cuando
el
Ejército
compra
armamento. Es
un
gasto
reservado,
porque,
pues,
no
queremos
que
los
enemigos
del
Estado
colombiano,
entre
comillas,
sepan
qué
tipo
de
armas
tenemos,
cuáles,
cuándo
las
compramos,
cuándo
llegan,
porque
eso
es,
digamos,
pone
en
peligro
la
seguridad
nacional.
Pero
¿por
qué
pone
en
peligro
la
seguridad
nacional
qué
tipo
de
sistema
web
compramos
para
que
los
colombianos
podamos
tramitar
la
libreta
militar? Y,
según
la
investigación
de
la
fiscal
Monsalve,
una
abogada
de
la
institución
le
había
advertido
al
coronel
Lara
Salamanca
que
el
contrato
no
podía
hacerse
así,
que
la
ley
no
lo
permitía.
Aquí
lo
dice
la
fiscal
durante
la
audiencia
de
imputación
de
cargos
que
fue
en
enero
de
2022… Y
sin
embargo,
el
coronel
Lara
hizo
caso
omiso
de
esa
recomendación
e
inmediatamente
procedió
a
estructurar
el
estudio
previo
respectivo.
Y
usted,
como…El
consorcio
entregó
tarde
el
software
Fénix,
fuera
de
las
fechas
de
contrato.
Y
por
si
fuera
poco,
Rojas
Manosalva,
el
subdirector
de
Reclutamiento
de
la
época,
hizo
otro
contrato
con
ellos
para
que
capacitaran
a
su
equipo
a
nivel
nacional
en
el
uso
del
software
y
les
pagaron
casi
100
mil
dólares
más
por
algo
que
ya
tenían
que
ya
habían
tenido
que
hacer
según
el
primer
contrato.
Pero
las
fallas
de
Fénix
se
presentaron
desde
el
comienzo.
Esta
es
de
nuevo
la
fiscal
Monsalve
durante
la
audiencia… Fallas
relacionadas
con
la
inscripción,
fallas
de
validación
de
la
información,
fallas
de
liquidación,
fallas
de
interconexión
con
el
Banco
de
Occidente
y
fallas
relacionadas
con
la
impresión
de
la
libreta
militar.A
pesar
de
esto,
el
coronel
Lara
Salamanca
firmó
un
acta
que
aseguraba
que
todo
funcionaba
bien
y
que
se
había
entregado
a
tiempo.
Aún
así,
eran
tan
evidentes
las
fallas
que
en
el
2015
el
director
de
la
Dirección
de
Reclutamiento,
Moreno
Jerez,
no
le
quedó
de
otra
que
cancelar
el
contrato.
Esto
implicaba
que
el
consorcio
debía
pagar
una
multa
de
más
de
72
mil
dólares,
pero
nunca
lo
hizo.
Y
como
si
fuera
poco,
el
mismo
Moreno
Jerez
celebró
un
nuevo
contrato
con
el
mismo
consorcio
para
que
subsanara
las
fallas…
fallas
que
se
mantienen
hasta
el
día
de
hoy.
En
total,
el
consorcio
firmó
tres
contratos
con
el
Ejército
y
recibió
más
de
800
mil
dólares
por
un
pésimo
trabajo.La
Fiscalía
imputó
a
los
tres
coroneles
por
–y
cito–
“Peculado
por
Apropiación
Agravado
y
Contrato
sin
Cumplimiento
de
Requisitos
Legales”.
En
pocas
palabras,
irían
a
juicio
por
hacer
contratos
irregulares
con
toda
la
intención
de
favorecer
económicamente
a
un
tercero,
o
sea,
corrupción.
Al
final
de
esa
audiencia,
a
los
tres
les
preguntaron
si
aceptaban
los
cargos
de
los
delitos. Señor
Javier
Rojas,
¿acepta
cargos
por
ese
delito?No
acepto
cargos,
su
Señoría.¿El
señor
Lara
Salamanca?No
acepto
cargos,
su
Señoría.¿El
señor
Carlos
Fernando
Moreno?
No
acepto
cargos,
su
Señoría.Entre
las
labores
de
Felipe
estaba
enterarse
de
muchos
procesos
judiciales
que
están
pasando
en
el
país,
sobre
todo
los
relacionados
con
funcionarios
del
Estado.
Por
eso,
le
llamó
la
atención
no
haber
escuchado
nada
sobre
un
caso
de
interés
nacional
que
estaba
tan
avanzado.
Y
mis
colegas,
ni
mi
colega
que
cubre
Fuerza
Pública,
ni
mi
editora,
que
lleva
mucho
más
tiempo
que
nosotros
en
el
periódico,
sabía
algo
de
este
caso.
:
Valía
la
pena
publicar
la
primicia.
El
Ejército
no
se
pronunció.
Cuando
conversé
con
Felipe,
ya
habían
pasado
cinco
meses
desde
que
salió
este
artículo
en
El
Espectador
y
más
de
un
año
desde
las
audiencias
de
imputación
de
cargos.
Así
que
aprovechamos
para
revisar
la
plataforma
de
la
página
de
la
rama
judicial
para
ver
en
qué
iba
el
proceso. 24
de
enero
de
2022…
es
este.
El
Juzgado
17
Penal
Municipal
de
Control
de
Garantías.
Es
este.
Ah
mira,
esto
fue
lo
último
que
pasó:
lo
remitieron
a
la
Justicia
Penal
Militar
para
que
avoque
conocimiento…O
sea,
pasó
a
la
Justicia
Penal
Militar,
que
es
la
que
investiga
y
juzga
los
delitos
cometidos
por
miembros
activos
de
la
Fuerza
Pública
que
estén
relacionados
con
su
servicio. …
“competencia
de
este
proceso,
se
propone
el
conflicto
negativo
de
jurisdicción”…
Ush,
terrible. Le
pregunté
a
Felipe
por
qué
le
parecía
terrible… Porque
en
la
Justicia
Penal
Militar
es
poco
probable
que
un
proceso
por
corrupción
avance
o
un
proceso
en
general
avance.
Si
la
justicia
penal
ordinaria
es
lenta,
la
Justicia
Penal
Militar
reina
la
dilación,
y
los
jueces
y
los
fiscales
se
demoran
mucho
tiempo
en
tomar
cualquier
tipo
de
decisión.
Al
punto
que
cuando
la
toman,
los
procesos
ya
han
prescrito,
ya
se
vence
el
tiempo
y
ya
los
responsables
nunca
son
condenados.Una
fuente
cercana
a
la
Fiscalía,
que
no
puedo
revelar,
me
dijo
que
el
caso
pasó
de
la
fiscal
Monsalve
a
otro.
Ahí
fue
cuando
fue
trasladado
a
la
Justicia
Penal
Militar.
También
me
dijo
que
es
extraño
que
un
delito
de
corrupción,
que
es
ordinario,
no
de
índole
militar,
termine
ahí.
Y
más
aún
cuando
fue
el
mismo
Ejército
el
que
llevó
el
caso
a
la
Fiscalía
cuando
empezaron
las
investigaciones.
Es
decir,
que
el
mismo
Ejército,
en
un
principio,
había
considerado
que
quien
se
debía
encargar
del
caso
era
la
justicia
ordinaria.
Lo
que
se
sabe
hasta
el
momento,
y
que
Felipe
publicó
unas
semanas
después
de
que
conversamos,
es
que
el
proceso
empezó
casi
desde
cero
en
la
nueva
jurisdicción.
Están
otra
vez
recogiendo
pruebas
del
delito,
investigando,
armando
todo,
cuando
se
suponía
que
estos
militares
ya
iban
a
juicio.
Según
me
dio
a
entender
Felipe,
el
riesgo
de
impunidad
es
tremendamente
alto.
Algo
que,
supongo,
no
debería
sorprenderme.
He
pensado
bastante
en
qué
tiene
que
ver
este
caso
Fénix
con
mi
libreta
militar,
con
la
foto
de
Cristiano
Ronaldo.
Y
no
sé.
Es
como
si
la
negligencia
a
nivel
institucional
se
manifestara
en
mi
documento.
Al
ejército
parece
importarle
más
quedar
bien
que
resolver
el
problema.
En
mi
caso,
el
problema
que
me
ha
dejado
esta
libreta,
aparte
del
documento
en
sí,
es
la
investigación
que
me
abrió
el
ejército,
¿se
acuerdan?
Por
hacerlos
quedar
mal.
Volví
a
hablar
con
el
coronel
Leonardo
Torres,
a
quien
entrevistaron
en
la
radio.
Le
pregunté
si
al
menos
sabía
en
qué
despacho
estaba
esa
denuncia,
porque
ellos
no
me
habían
dado
mayor
información.
Me
dijo
que
no
tenía
idea.
Decidí
enviar
un
derecho
de
petición
a
la
Fiscalía
General
de
la
Nación
para
saber
más.
Días
después
me
llegó
la
respuesta:
sí,
estoy
vinculado
en
un
proceso
penal.
El
documento
dice
que
estoy
siendo
investigado
por
injuria
y
calumnia.
Le
pregunté
a
un
abogado
si
debo
preocuparme
por
esto
y
cómo
puedo
enfrentarlo,
pero
me
dijo
que
la
denuncia
ni
siquiera
está
en
etapa
de
indagación,
o
sea,
todavía
no
hay
nada.
Es
posible
que
el
fiscal
que
reciba
el
caso
no
encuentre
razones
para
averiguar
más
y
lo
archive.
O,
por
el
contrario,
decida
avanzar
y
empezar
una
investigación.
Si
la
denuncia
contra
es
pura
intimidación,
está
por
verse.
Pero
si
no,
tendré
que
prepararme
para
enfrentar
a
una
de
las
instituciones
más
poderosas
del
país
por
culpa
de
un
meme
de
Cristiano
Ronaldo.
Mientras
David
espera
novedades
de
la
Fiscalía,
sigue
hablando
con
varios
ciudadanos
desorientados
o
agotados
por
el
trámite
de
la
libreta
militar.
Y
Mauricio
Molina,
a
quien
el
Ejército
nunca
le
contestó,
todavía
sigue
teniendo
la
foto
de
otra
persona
en
su
libreta
provisional.
David
Godoy
es
periodista
y
vive
en
Bogotá.
Coprodujo
esta
historia
con
David
Trujillo,
nuestro
productor
senior.
La
edición
fue
de
Camila
Segura
y
Luis
Fernando
Vargas.
Bruno
Scelza
hizo
el
factchecking.
El
diseño
de
sonido
es
de
Andrés
Azpiri,
con
música
de
Rémy
Lozano.
Un
agradecimiento
especial
a
Ana
María
Méndez,
María
Paula
Botero,
Felipe
Correa,
Martín
Elías
Polo,
Mateo
Morales
y
Carlos
Bernal
por
prestarnos
sus
voces.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Paola
Alean,
Lisette
Arévalo,
Pablo
Argüelles,
Aneris
Casassus,
Diego
Corzo,
Emilia
Erbetta,
Nancy
Martínez-Calhoun,
Selene
Mazón,
Juan
David
Naranjo,
Ana
Pais,
Melisa
Rabanales,
Natalia
Ramírez,
Natalia
Sánchez
Loayza,
Barbara
Sawhill,
Ana
Tuirán
y
Elsa
Liliana
Ulloa.
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
es
un
podcast
de
Radio
Ambulante
Estudios,
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
de
Hindenburg
PRO.
Radio
Ambulante
cuenta
las
historias
de
América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
Gracias
por
escuchar.
Check out more Radio Ambulante

See below for the full transcript

: Esto es Radio Ambulante, desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Hace unos meses me senté a hablar con un colombiano llamado David Godoy. Tiene 25 años y vive en Bogotá. Es periodista, y llegamos a él por algo muy particular. Y muy colombiano. Algo que se conoce como la libreta militar.Tiene principalmente la foto de la persona con su nombre, además tiene la fecha en que se tramitó el documento y además hay un número de verificación.Para entender la importancia de este documento, se necesita contexto: en Colombia, el servicio militar es obligatorio para los hombres. Ha ido cambiando con el tiempo, pero en general, a partir de los 18 años deben presentarse en el distrito militar de la zona donde viven y registrarse. Antes, esto se hacía solamente en persona, pero desde 2014 parte del proceso es en línea. Luego deben pasar por una serie de exámenes psicológicos y físicos para saber si son aptos o no para prestar el servicio. Si son aptos, según el caso, cumplen 12 o 18 meses de servicio obligatorio. Al terminar, como prueba de que cumplieron con el proceso, se les entrega la libreta militar. Si la persona no hace todo este proceso, se considera remiso. La condición de remiso es como que tú no tuviste la voluntad o no hiciste el proceso y, por lo tanto, tienes una multa.Que va aumentando por cada año que no resuelve su situación militar. Pero en teoría, y digo en teoría porque no siempre se cumple al pie de la letra, hay varias excepciones de quiénes deben prestar el servicio… por ejemplo: ser hijo único, ser huérfano y tener que cuidar a sus hermanos, ser padre, pertenecer a alguna comunidad étnica o ser víctima del conflicto armado… también quienes tengan una discapacidad física, psíquica o sensorial permanente. Y quienes quieren ir a la universidad después de salir del colegio pueden aplazar el servicio militar hasta que terminen la carrera pagando casi 30 dólares por una libreta militar provisional. Y cuando cumplen 24 años y ya se supera el límite de edad para prestar el servicio, igual tienen que pagar para que se las den. El precio varía dependiendo de los ingresos de la familia y, según la ley, puede llegar a ser hasta 10 mil dólares. Hace unos años, esa libreta militar era obligatoria para varios trámites, como graduarse de la universidad. Pero la ley le ha ido quitando cada vez más utilidad. Ahora casi solo sirve para un caso. Usualmente ya no es obligatorio tener la libreta militar para trabajar, pero las entidades públicas sí la solicitan, la piden y te insisten y te insisten como que si no tienes la libreta militar, no te podemos hacer el contrato.Pero bueno, la historia de David… Para él, el proceso para tener la libreta militar empezó en el 2014, en Fusagasugá, su ciudad natal, a unas tres horas de la capital colombiana. Tenía 17 años y estaba terminando el colegio cuando, un día, un par de soldados visitaron su clase. Les avisaron a todos los estudiantes hombres que debían resolver su situación militar. Yo nunca quise prestar el servicio militar y lo tenía muy claro desde que estaba terminando mi colegio, porque yo desde muy joven sabía lo que quería hacer y soñaba con ser periodista.Así que decidió sacar la libreta provisional en su último año de colegio. Fue al Distrito Militar que le correspondía y empezó los trámites en el portal web del Ejército. Creó la cuenta, registró sus datos personales, pero como se mudó a Bogotá no siguió con el proceso. Al año y medio, cuando cumplió la mayoría de edad y cambió de número de identificación, lo tuvo que hacer de nuevo. Cargó algunos documentos, pero no pudo llevar los que necesitaba en físico a su ciudad, porque le quedaba muy lejos y estudiaba todos los días. David sabía que tenía que finalizar el trámite para no quedar como remiso y cada año, hasta que terminó su carrera, consultó en qué estado aparecía su proceso. No quería tener multas ni problemas. Pero como su estado aparecía como aplazado, entonces tampoco estaba muy apurado por resolverlo. Yo me había vuelto muy crítico de este trámite porque me parecía que era muy costoso lo que se tenía que pagar para obtener la libreta militar. Además, en ese momento, el país estaba viviendo un proceso de paz en donde también se hablaba de la posibilidad de quitar el servicio militar obligatorio. Yo estaba esperando a ver qué pasaba sobre ese tema. Al terminar la universidad, a los 22 años, David consiguió su primer trabajo en la radio pública colombiana. Ahí, el asunto de la libreta volvió a surgir… Y esta vez con urgencia. Como ya dijimos, ese documento se necesita si a uno lo va a contratar una entidad pública. Así que volvió al distrito militar de Fusagasugá, pero la secretaria que lo atendió, le dijo: “Por ser menor de 24 años y por no estar estudiando, usted es apto para irse a prestar, ya mismo, el servicio militar”. Y yo le decía: “No es posible porque tengo un contrato laboral con una entidad estatal”. Y ella decía: “Eso no nos importa. Usted es apto. Si quiere que esto no le suceda, escóndase hasta los 24 años”. Esconderse no era precisamente lo que debía recomendarle una funcionaria del Ejército. Pero bueno, finalmente no es que David estuviera huyendo de un delito gravísimo, así que siguió el consejo y trataba siempre de escabullirse de los retenes del Ejército mientras cumplía los 24 años. Fue difícil, pero logró convencer a sus jefes de que le dieran más tiempo para conseguir la libreta. Pero la presión por tener el documento continuó, hasta que tres años después, a sus 25, volvió a ir al Distrito Militar. Ahí le dijeron que tenía que conseguir otros documentos, incluido un CD con unas fotos suyas en fondo azul. Duró casi un mes consiguiendo todo. Tuvo que ir varias veces al distrito militar de Fusagasugá a llevar más documentos y a corregir otros. Preguntaba constantemente sobre cómo podía subir los documentos que estaba recolectando físicamente al sistema, ya que yo lo había intentado y no había podido. Pero nunca le dieron una respuesta clara y nunca habilitaron el sistema, ni siquiera cuando habló con el mayor del Distrito. Lo único que pudo hacer fue entregar una carpeta física con todo lo que le pedían. Ahora solo le quedaba esperar el día en el que se calculaba el costo de su libreta. A los meses le entró una llamada de un número desconocido. Contestó y alguien que se identificó como un soldado del Distrito le dijo: “Oiga, Godoy, que usted ¿por qué no subió esa documentación actualizada al sistema?” Y yo me molesté, y yo le digo: “Pero ¿cuántas veces no les pedí que me habilitaran el registro para actualizar mi información y no lo hicieron?” Y el soldado me dice: “Bueno, no importa, ya miramos aquí”, no sé qué… y me dijeron: “Bueno, le vamos a habilitar la plataforma por fin”.Pero de nuevo un problema… la plataforma no le cargaba los documentos. Así que le dijeron que los enviara por WhatsApp y ellos se encargarían de subirlos. David, entre harto y desesperado, aceptó. Y por fin: ese día la libreta quedó lista para ser pagada. Eran unos 342 dólares del momento. Pudo reunir la plata a unas semanas de acabarse el plazo, en marzo del 2023. Sintió que se quitó un peso enorme de encima, entró a la plataforma y decidió descargar la libreta en digital. Entonces cuando yo abro este documento, lo primero que veo es una foto muy grande, estirada, alargada y quien salía ahí es Cristiano Ronaldo vestido con el uniforme del Real Madrid haciendo una expresión así rarísima como con la boca hacia abajo. Entonces es una foto como de un meme… Tú sentías que esta burocracia se está burlando de mí.Yo me sentía burlado, totalmente burlado… como que hacen contigo lo que lo que ellos quieran: con tu tiempo, con tu dinero, con todo lo tuyo hacen lo que quieran y nadie puede hacer nada al respecto.Y lo que David sentía como una burla pronto se convertiría en una obsesión… Una que lo llevaría a descubrir historias más graves relacionadas con el reclutamiento y pistas sobre un asunto irregular del que las Fuerzas Militares no se ha pronunciado públicamente en casi una década. Una pausa y volvemos.Estamos de vuelta. David Godoy nos sigue contando. Después de ver la foto de Cristiano Ronaldo o, como le dicen, El Bicho, salí a caminar a ver si se me pasaba la frustración. Había cumplido con todo lo que me pedían, había pagado mucha plata y aún así tenía que seguir invirtiendo tiempo y energía en el tema. Al rato, más calmado, volví a casa a buscar respuestas y, lo más importante, soluciones. Llamé al número celular del que me habían contactado tres meses atrás, cuando el soldado me dijo que yo no había subido los papeles. Me contestó otro soldado. Le conté lo de la foto de Cristiano Ronaldo. Terminó echándome la culpa de lo que había pasado y me dijo que la única solución era volver al distrito militar de Fusagasugá y llevar mis fotos… de nuevo. Le reclamé que ya había entregado las fotos en un CD. Me dijo que no había ningún CD en mi carpeta. La llamada se cortó. Luego busqué otro número al que me había contactado años atrás y escribí un mensaje. Pero nada. No me contestaron. Frustrado y con rabia esa tarde escribí un tuit en el que incluí la foto de Cristiano Ronaldo: “Bien costoso que es tramitar la libreta militar para que me la generen con la foto de Cristiano Ronaldo. Pregunto y me dicen que no saben que hicieron mis fotos, que debo llevarlas presencialmente otra vez. ¿Por qué juegan con el tiempo de la gente?” Y etiqueté a la cuenta de reclutamiento del Ejército Nacional. Quería ver si me respondían, pero tampoco… nada. A la mañana siguiente volví a escribir al número de WhatsApp esperando a que me contestara el mayor. De nuevo, sin respuesta. También dejé una queja en la página oficial de Reclutamiento del Ejército. Y mientras esto pasaba, el tuit se empezó a hacer viral. La gente no lo podía creer… Noo lo puedo creer jajaja. Este país es un chiste.JAJAJAJAJA NO PUEDE SER. Igual que suerte tener al Bicho en tu libreta militar. Yo no lo cambiaría. Imagínate nacer en Portugal y perderte esto. Colombia… ¡te quiero tantoAlgunos comentarios me daban gracia, pero luego volvía a mi realidad y ya no me daba risa. Pasó un día, sin respuesta del Ejército, y al ver la reacción de la gente decidí grabar un video de TikTok… Bueno, paso a contar una anécdota que me ha dado mucho mal genio, mucha rabia, pero también mucha risa… Ahí cuento por todo lo que pasé y termino mostrando la foto de Cristiano Ronaldo. Agregué el video a mi tuit y ahí las cosas se salieron de control… Ya no solo había comentarios chistosos, también escribía gente indignada. Había denuncias.Hace una semana estaba pensando en subir un tweet de mi terrible experiencia sacando la libreta militar en Montería y justo hoy me sale esto…Lo lamento mucho, parce. A mí me pasó algo similar con esa gente… les pagué mi libreta y duré dos años allá para que la entregaran porque refundieron mis papeles…Yo le creo, a mí me hicieron algo similar y eso que hablamos del lejano 2011…No mucho después recibí una llamada de un periodista pidiéndome que le contara la historia. Acepté y la publicó en la cuenta de Twitter del medio en el que trabaja. También hizo una nota escrita para la página web. En cuestión de minutos, varios periodistas empezaron a contactarme. Unas horas después recibí un mensaje de WhatsApp. La persona se identificó como el mayor Jesús Andrés Bonilla Yara, y escribió: “Quiero informarle que la foto la carga el ciudadano en el momento en el que realiza el registro en la página misional Fénix.” O sea, la plataforma en donde uno sube los documentos. Y continúa: “… ya que la inscripción se realiza con su correo de uso personal y es el ciudadano quien asigna la clave durante el proceso de inscripción”. Discutimos por mensajes de texto. Yo le decía que había entregado todo correctamente. Que, obviamente, nunca había subido una foto de Cristiano Ronaldo… Nunca, ni siquiera se me hubiera ocurrido hacer algo así. Y él, insistiendo que solo yo podía hacerme responsable de lo que había pasado. Después de varios mensajes de ida y vuelta, le pedí una solución. El mayor me dijo que podía enviar la foto correcta por correo electrónico y que ellos la cambiarían. Pero me dejó claro que por las circunstancias de mi caso y por la inconformidad que manifesté en los medios de comunicación, haría una auditoría interna para saber quién era el responsable y que tomarían acciones correspondientes. Al día siguiente cambiaron la foto y pusieron la mía. Pero los medios de comunicación no paraban de llamarme, de escribirme y de replicar mi historia. David, ¿Cómo le va?Hola, Gustavo, buenos días. Bien, muchas gracias por la invitación.A ver, explíquenos a todos los oyentes, a la mesa…La siguiente es una de esas historias que solo pasan en nuestro querido y amado país. David Godoy es un joven colombiano…Un muchacho sacó la libreta militar y se la dieron con la foto de Cristiano Ronaldo… Voy a mi casa… descargo el… Al día siguiente de hablar con el mayor por WhatsApp, el Ejército emitió un comunicado de prensa. En resumen, decían que en febrero de 2016 se había cargado, con mi usuario y contraseña, siete fotos, pero ninguna mía; que ya se habían comunicado conmigo y que harían una revisión interna para identificar si yo era el único responsable, además podría tener consecuencias penales. En medio de todo el revuelo, un representante del Ejército dio una entrevista en un programa radial de Bogotá. Se trataba del coronel Leonardo Torres, el comandante de Reclutamiento y Control de Reservas. Coronel, qué gusto saludarlo. Feliz tarde y bienvenido a Vía Pública, de Todelar.Carlos, muy buenas tardes…Lo entrevistaron después de mí, y me dejaron en línea, escuchando. Es difícil entenderle por la calidad de la llamada, pero primero me pidió disculpas. Aprovechando que está David ahí escuchándome, pues gusto en saludarlo, David, de antemano pedir disculpas por la situación que se está presentando ahí con el trámite de su tarjeta militar.Pero después siguió diciendo… El ciudadano es el responsable de la información que sube. Nadie más.Dice que el ciudadano es el responsable de esa información y nadie más. El coronel también dijo que en mi registro digital había tres fotos de Cristiano Ronaldo.Tengo en mis manos el reporte, la auditoría que hicimos con ese caso y él tiene tres fotos de Cristiano Ronaldo montadas y le puedo decir la fecha y la hora exacta.Y enumera las horas en que se subieron las tres fotos. Esto contradice al comunicado de prensa porque ahí dice que eran siete. Y dice algo que me parece importante que escuchen. Nosotros no podemos montar ningún tipo de información.Repito: Nosotros no podemos montar ningún tipo de información. Del otro lado de la línea yo estaba oyendo esto y no me lo creía. Primero no entendía por qué había empezado pidiendo disculpas cuando después dice que la responsabilidad era completamente mía. Ahora estaba diciendo que ellos no pueden montar nada en mi registro cuando fueron ellos mismos quienes me corrigieron la foto sin que yo tuviera que entrar al portal y sin tener que darles mi usuario y contraseña. Absurdo. Finalmente el coronel dijo otra cosa que me llamó mucho la atención: mi caso no era el único. Nos han montado fotos de pingüinos, nos han montado fotos de payasitos, nos han montado fotos de personas manejando, fotos de modelos.Según él, los pingüinos, los payasitos, los modelos son fotos subidas por los mismos ciudadanos, pero eso sí, aceptó que la plataforma tiene fallas.Tenemos errores, hay errores del sistema, que todo sistema va a presentar fallas, a veces se nos cae… se nos cae la plataforma.Y sí, yo mismo experimenté todas estas fallas y era una queja constante en los comentarios a mi tweet. Ante lo que decía el coronel Torres, yo le reiteré ahí en vivo que nunca había subido la foto, y le reclamé por las constantes irregularidades que viví en mi proceso. Al final de la entrevista el comandante me hizo una invitación. Y a David pues lógicamente aquí, en el Comando de Reclutamiento, aquí en la 106 con novena, lo estamos esperando para mostrarle toda la información y que quede claro todo el proceso que desarrollamos nosotros. Le acepté la invitación. A los pocos días fui al Distrito militar número 1 en Bogotá y me encontré con el coronel Torres, con un abogado y un militar que no recuerdo su rango. El trato fue amable, yo defendí mis argumentos y me entregaron unas fotocopias de los supuestos registros de la subida de las fotos. Pero al final de la reunión, el coronel me dijo: “Usted nos hizo quedar como una institución de garaje y por esa razón tuvimos que poner el caso en la Fiscalía”. No me dio más información y tampoco insistí. Me sentía abrumado e intimidado frente a los militares. Tal vez debí haber ido con alguien. Volví a mi casa preocupado, pero en ese momento no podía hacer más. Al rato me acordé de un mensaje privado que alguien me había enviado en Twitter, uno que había visto, pero que, en medio de tanta entrevista y ajetreo, se me había olvidado responder. En el mensaje un hombre me pedía ayuda porque tenía el mismo problema de la foto. Ese mismo día le escribí. Tenía curiosidad y también la intuición de que esto solo era la punta de un iceberg. No tardó mucho en responderme. Quise encontrarme con él, pero vivimos en ciudades diferentes, entonces nos reunimos virtualmente. Mi nombre es Mauricio Molina, vivo en la ciudad de Cali, tengo 26 años y en el momento me dedico a estudiar una maestría en Ingeniería Ambiental.Quería saber cuál era su historia. Me contó que su papá creía que prestar el servicio militar formaba disciplina y carácter, y por eso pensó que era buena idea que Mauricio se inscribiera. Pero él no quería prestar el servicio sino estudiar y así se lo hizo saber a su papá. Decidió que para resolver rápido el trámite de la libreta iba a ir directamente al distrito militar donde vivía: en el municipio de Cartago, en el Valle del Cauca. Era el 2015 y tenía 18 años. Mauricio hizo fila por horas, con otros jóvenes para que le dieran información de cómo sacar la libreta. En un momento perdió la paciencia… Le reclamé a un capitán y le dije que si era posible como tener un poquito de celeridad ante estas cosas, lo cual me respondió: “No, tú ya te quedas aquí, entonces, ¿qué afán te gastas?” Mauricio no entendía. Le dijo: ¿Cómo así que yo me quedo aquí? No, yo no me quiero quedar. Y yo vine, fue a resolver mi situación militar, yo no vine a prestar el servicio militar. “No, tú te quedas”.Esa fue su respuesta. Tú te quedas.Sentí mucha resignación y mucha rabia, ya que no era algo que estaba en mi mente, no era algo que deseaba ni quería para mí ni para mi vida.De inmediato llamó a sus papás y les contó que se tenía que quedar. Ellos estaban igual de sorprendidos y se preocuparon muchísimo, pero no sabían qué hacer. Estuvo dos días en el Distrito Militar de Cartago, luego fue enviado a Cali y ese mismo día lo trasladaron a la base militar de Tolemaida, en otro departamento y mucho más lejos de ahí. Según Mauricio, fue reclutado de manera irregular por el Ejército. Aquí hay algo que hay que resaltar y es que sin hacerme todos los exámenes que te hacen el de psicología, el médico, pues me habían dejado recluido, ¿no? Prácticamente te están reteniendo contra tu voluntad, ¿no? Y lo peor de esto es que es una fuerza del Estado. Desde el primer momento Mauricio puso resistencia. No recibió el uniforme ni obedecía las órdenes de hacer los trabajos que les imponían a los demás reclutados, como limpiar las instalaciones y recibir entrenamiento militar básico. Sentí como mucha ira al ver de qué, pues, me estaban obligando a algo, lo cual yo no quería entonces… mi comportamiento cambió. Fue un poco más agresivo, no al punto de irse como a golpes, no, pero sí, de pronto las palabras eran más fuertes, como con cierto odio.Los militares le respondían con gritos. Se acuerda bien de las palabras del capitán del batallón…“¡Te vas a quedar, te vas a quedar y aquí vas a estar!” Y siempre me decía que me veía: “De aquí no te vas, porque yo soy el que doy la orden y no te vas, no te vas, no te vas, no te vas”.Le pedían constantemente su cédula de ciudadanía y firmar unos papeles.Con los cuales ellos prácticamente dicen: “No, tú ya firmaste, tú ya estás aquí y te tienes que quedar”. Yo nunca quise firmar absolutamente nada. Sin saber muy bien qué hacer con él, decidieron mandarlo a una oficina a llenar formularios. Ahí medio hacía lo que le pedían, pero seguía indignado por lo que le estaba pasando, así que tomó una decisión, drástica… una huelga de hambre por una semana.Fue una semana difícil… pues obviamente yo mantenía como mareado, como sin ánimo, sin fuerzas y constantemente como que me mandaban a alguien a decir no, que tenía que comer o que firmara los papeles para que me atendieran en el servicio médico, entonces como que de esa manera intentaban persuadirme para que firmara esos papeles, que obviamente era que, bueno, ya no podía salir de allá.Después de una semana solo tomando agua, le enviaron una psicóloga. Le preguntó por qué no quería estar ahí, por qué no comía… Y yo le dije: “No, o sea, si no como es porque no quiero estar aquí, es porque no me apetece y no quiero estar aquí porque es que, o sea, me parece mal que te quieran obligar a algo que tú no quieres hacer, por muy el Estado que sea, pues, yo no me sentiría orgulloso de representar a mi país de esta manera”, le contesté a la psicóloga. : Fue una conversación larga. Pero al final la psicóloga le dijo: “Bueno, si tú no quieres estar aquí, pues no vas a estar más”. Y me dio una carta de salida por cuestiones psicológicas.Mauricio estuvo reclutado 25 días. Pero cuando salió de las instalaciones no le dieron nada: ni una boleta de salida ni cualquier papel que le hubiera facilitado sacar la libreta militar. Unas dos semanas después, mientras Mauricio iba por la calle, un grupo de soldados lo detuvo y le pidió la libreta. Como Mauricio aún no la tenía, fue llevado nuevamente al distrito militar. A este tipo de retenciones se les llama ‘batidas’: el detener y llevar a los remisos a cuarteles o distritos militares para incorporarlos al servicio militar. Las batidas fueron comunes durante muchos años en el país, pero para esa época, en el 2015, ya no estaban permitidas. La Corte las había declarado inconstitucionales. En esta segunda retención, el encargado del Distrito reconoció a Mauricio y dejó que se fuera. Después de eso, quería rápidamente su libreta militar porque sentía que no podía moverse libremente por las calles. Y además, estaba estudiando en la universidad. Pero tan solo para saber qué documentos tenía que entregar, tuvo que poner un derecho de petición, una tutela y un desacato que el Ejército se demoró en responder o simplemente no lo hizo. Luego de infinidad de trámites y tres meses después, logró finalmente sacar la libreta provisional. Ahí dio por terminado el asunto. Pero al poco tiempo, perdió el documento físico. Pensó que podía descargarlo sin problema. Todo solucionado, pero no realmente. Y ahí es cuando me doy cuenta de que la persona que aparece en la foto no soy yo.Desesperado, se comunicó con la línea Nacional del Ejército. Cuando les explicó su caso, le dijeron, como a mí, que eso era un error suyo.Le seguí insistiendo como en el problema y buscando una solución y su respuesta fue: “No, para mí, ese eres tú, porque yo no te estoy viendo, yo te estoy recepcionado una llamada telefónica, pues para mí eres tú”. No podía creerlo. Colgó muerto de ira. Y volvió a llamar para que otra persona le ayudara con su caso, pero, nuevamente, le dijeron lo mismo. La única solución que le dieron fue acercarse al distrito militar, pero con el trauma de que lo habían reclutado a la fuerza, Mauricio no se atrevió a ir. Pasaron cuatro años desde ese momento hasta mi conversación con él. Ahí, mientras hablábamos, se le ocurrió descargar la libreta militar para mostrármela. Se llevó otra sorpresa: había otra foto… distinta a la anterior y tampoco era él. La habían cambiado sin que él hubiera tenido acceso a su registro. Le pedí que me describiera la nueva foto. En la primera libreta digital había una persona de pelo rubio, diferente al casi negro de Mauricio. Tenía una contextura más delgada que él. Totalmente diferente a como se ve. La de la segunda foto… Tiene un poco de parecido con la primera. Lo único diferente es que pues ya tiene un poco más de años. Y tiene barba.Es extraño, porque cuando el Ejército tramitó su libreta provisional, el procedimiento se hizo físicamente en el distrito. De hecho, Mauricio no tiene acceso a la actualización de los datos del primer registro. Entonces, ¿quién ha estado subiendo fotos diferentes a su cuenta? Decidimos hacer una llamada.Bienvenido a la línea telefónica del Comando de Reclutamiento y Control Reservas del Ejército Nacional. Aquí podrá aclarar sus dudas acerca del procedimiento de la situación militar…Después de un par de minutos en línea, contestaron…Aló, buenos días, Comando de Reclutamiento y Control de Reservas, ¿en qué le puedo colaborar?Buenos días, hablas con Mauricio Molina. Lo que pasa es que…Le explicó su tema de la foto. El soldado le pidió algunos datos personales y después de unos minutos le dijo que tenía que ir al distrito 30. Mauricio le dijo que él sabía que ahí estaba inscrito, pero no quería tener que ir hasta allá… No, caballero, le toca eso en el distrito, porque le toca descargar una foto y llevar una foto nueva suya para subirla a la plataforma. ¿Pero por qué pasa este tipo de cosas si yo tuve una libreta…?Errores de la plataforma. Pero escúcheme, por favor, un segundo. ¿Por qué pasa este tipo de cosas si yo tuve una libreta militar física con mi foto correcta y ahora que voy a tramitar…?Por eso, son errores que pasan en la plataforma.Y después nos dijo algo que nos pareció clave: Y como eso va cambiando de soldado, si fuera un solo soldado de toda la vida, uno dice bueno, error. Pero uno necesita saber cuál de tantos, el que cometió el error o subió su foto o cambió la foto o cometió el error de, de cuando estaba en su proceso subió la foto.Dice que pueden ser varios soldados los que suben las fotos a la plataforma y puede ser que se equivoquen. Aunque subir una foto como la de Cristiano Ronaldo, por ejemplo, no me parece una equivocación. Finalmente, la persona de atención al cliente le compartió un número de alguien que trabaja en el Distrito de Cartago para ver si Mauricio se podía comunicar directamente. Sistema correo de voz… No puedo creerlo. Hasta el momento, la libreta de Mauricio sigue teniendo la foto de otra persona. Además de hablar con él, conversé con otros seis jóvenes que también habían tenido muchas dificultades, de diferentes tipos, con la libreta militar. Empecé a identificar dos factores muy recurrentes. El primero es que varios de ellos tuvieron que acudir a recursos jurídicos para terminar su trámite, y el segundo es que muchos se quejaban de las constantes fallas del portal cuando se trataba de cumplir con el proceso. Ya no me sentía solo con este tema. Ahora confirmaba que el problema trascendía a mi historia, que éramos muchos pasando por situaciones complejas, pero cada uno batallando solo. La zozobra fue transformándose en indignación y luego en la motivación para buscar cuál era la falla estructural del Ejército que estaba afectando a cientos o miles de ciudadanos en la tramitación de su libreta militar. Una pausa y volvemos. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa escuchábamos el caso de David Godoy y Mauricio Molina, dos jóvenes colombianos cuyas fotos de la libreta militar correspondían a otras personas. David empezó a investigar y dio con muchas quejas de la plataforma. Al parecer, los errores eran constantes. David Godoy nos sigue contando. Después de hablar con tantas personas que me contaban una historia más absurda que la anterior, todas llenas de errores, burocracias, vueltas infructuosas… empecé a preguntarme: ¿qué hay detrás de ese sistema tan obsoleto y poco confiable? Volví a Twitter y revisé mi publicación y los cientos de comentarios. Eso me llevó a encontrar un reportaje que había hecho el periódico El Espectador, en noviembre de 2022. Se titulaba “El millonario caso de corrupción detrás del trámite web de la libreta militar”. El artículo no estaba firmado, pero logré contactar a su autor. Mi nombre es Felipe Morales. Soy periodista, colombiano, y trabajé en la sección judicial del diario El Espectador durante cinco años.Para entender cómo llegó Felipe al tema de las libretas militares, primero hay que explicar que entre junio y julio de 2022, un grupo de hacktivistas llamado Guacamaya vulneró el sistema de la Fiscalía General de Colombia y de las Fuerzas Militares. Se presentan como una organización de hackers latinoamericanas que han venido hackeando plataformas de las instituciones judiciales, policiales y militares de diferentes países de la región. México, Chile, Colombia. Y nosotros llegamos a él a través de otra organización que se llama Distributive Denial of Secrets, que es como un repositorio de hackers donde suben un montón de bases de datos e información. En este caso fue extraída ilegalmente, pero a los periodistas nos protege ante la ley el hecho de que sea información de interés público. Felipe tuvo acceso a todos los datos en agosto de ese mismo año y revisó cientos de miles de correos. Y yo soñaba con correos, o sea, me soñaba abriendo correos. Fue muy, muy abrumador, y, pues, entre las personas cuyos correos fue vulnerado, pues sí estaba la fiscal Angélica Monsalve.La fiscal Angélica Monsalve. Es reconocida por llevar casos de delitos financieros y corrupción de poderosos políticos, empresarios y militares. Por eso, cuando Felipe vio una carpeta de correos con su nombre, le llamó mucho la atención y empezó a leer uno por uno. Para resumir: Felipe encontró en esos emails ocho documentos en la carpeta de la Fiscal que se refieren al tema de las libretas militares. Entre ellos hay un acta de acusación, es decir, cuando un fiscal pide formalmente que se empiece un juicio contra alguien por uno o varios delitos. En este caso se trataba de tres coroneles involucrados con el área de reclutamiento, activos entre 2013 y 2016: Carlos Fernando Moreno Jerez, Javier Hernando Rojas Manosalva y Luis Francisco Lara Salamanca.Y luego, en otro correo más adelante, vi que ella pues cruzaba comunicaciones con sus investigadores de policía judicial en los que hablaba del caso Fénix, así lo llamaban.Fénix es el nombre del software de la plataforma insoportable que nos ha afectado a cientos de ciudadanos a la hora de tramitar la libreta militar. Y es que en el 2012 el gobierno nacional decretó que el Ministerio de Defensa debía crear una plataforma que facilitara el trámite. Hasta ese momento todos los trámites de la libreta militar eran súper arcaicos, es decir, cada guarnición militar lo llevaba a cabo pues en sus oficinas y no había una forma de centralizar la información, que eso, aunque no lo crean, ocurre lo mismo en todos los trámites que tengan que ver con los militares. Unos meses después, en julio de 2013, el subdirector de reclutamiento Javier Hernando Rojas Manosalva, firmó un contrato entre la Dirección de Reclutamiento del Ejército Nacional y una unión temporal de dos empresas: NEC Colombia e Intelecto, que se encargaría de crear el software Fénix. Pero, según la información que encontró Felipe en los correos de la fiscal y que luego me compartió, en esas contrataciones hubo tres irregularidades: la primera era que Rojas Manosalva no sometió la propuesta de software a consideración de un comité especializado. En vez de eso, y ahí está la segunda irregularidad, le encargó al coronel Lara Salamanca esa tarea y este, a su vez, puso a un soldado inexperto a hacer unos estudios previos del software que resultaron insuficientes. La tercera irregularidad tenía que ver con el tipo de contratación. A NEC Colombia e Intelecto la escogieron directamente para prestar el servicio, o como se dice en Colombia, a dedo. No fue a través de un proceso de licitación entre varios participantes que cumplieran con ciertos requisitos y que cualquier ciudadano pueda consultar. La excusa para haberlo hecho de esa forma es que esta contratación se trataba de un gasto reservado que no puede ser de conocimiento público. Eso se hace, por ejemplo, cuando el Ejército compra armamento. Es un gasto reservado, porque, pues, no queremos que los enemigos del Estado colombiano, entre comillas, sepan qué tipo de armas tenemos, cuáles, cuándo las compramos, cuándo llegan, porque eso es, digamos, pone en peligro la seguridad nacional. Pero ¿por qué pone en peligro la seguridad nacional qué tipo de sistema web compramos para que los colombianos podamos tramitar la libreta militar? Y, según la investigación de la fiscal Monsalve, una abogada de la institución le había advertido al coronel Lara Salamanca que el contrato no podía hacerse así, que la ley no lo permitía. Aquí lo dice la fiscal durante la audiencia de imputación de cargos que fue en enero de 2022… Y sin embargo, el coronel Lara hizo caso omiso de esa recomendación e inmediatamente procedió a estructurar el estudio previo respectivo. Y usted, como…El consorcio entregó tarde el software Fénix, fuera de las fechas de contrato. Y por si fuera poco, Rojas Manosalva, el subdirector de Reclutamiento de la época, hizo otro contrato con ellos para que capacitaran a su equipo a nivel nacional en el uso del software y les pagaron casi 100 mil dólares más por algo que ya tenían que ya habían tenido que hacer según el primer contrato. Pero las fallas de Fénix se presentaron desde el comienzo. Esta es de nuevo la fiscal Monsalve durante la audiencia… Fallas relacionadas con la inscripción, fallas de validación de la información, fallas de liquidación, fallas de interconexión con el Banco de Occidente y fallas relacionadas con la impresión de la libreta militar.A pesar de esto, el coronel Lara Salamanca firmó un acta que aseguraba que todo funcionaba bien y que se había entregado a tiempo. Aún así, eran tan evidentes las fallas que en el 2015 el director de la Dirección de Reclutamiento, Moreno Jerez, no le quedó de otra que cancelar el contrato. Esto implicaba que el consorcio debía pagar una multa de más de 72 mil dólares, pero nunca lo hizo. Y como si fuera poco, el mismo Moreno Jerez celebró un nuevo contrato con el mismo consorcio para que subsanara las fallas… fallas que se mantienen hasta el día de hoy. En total, el consorcio firmó tres contratos con el Ejército y recibió más de 800 mil dólares por un pésimo trabajo.La Fiscalía imputó a los tres coroneles por –y cito– “Peculado por Apropiación Agravado y Contrato sin Cumplimiento de Requisitos Legales”. En pocas palabras, irían a juicio por hacer contratos irregulares con toda la intención de favorecer económicamente a un tercero, o sea, corrupción. Al final de esa audiencia, a los tres les preguntaron si aceptaban los cargos de los delitos. Señor Javier Rojas, ¿acepta cargos por ese delito?No acepto cargos, su Señoría.¿El señor Lara Salamanca?No acepto cargos, su Señoría.¿El señor Carlos Fernando Moreno? No acepto cargos, su Señoría.Entre las labores de Felipe estaba enterarse de muchos procesos judiciales que están pasando en el país, sobre todo los relacionados con funcionarios del Estado. Por eso, le llamó la atención no haber escuchado nada sobre un caso de interés nacional que estaba tan avanzado. Y mis colegas, ni mi colega que cubre Fuerza Pública, ni mi editora, que lleva mucho más tiempo que nosotros en el periódico, sabía algo de este caso. : Valía la pena publicar la primicia. El Ejército no se pronunció. Cuando conversé con Felipe, ya habían pasado cinco meses desde que salió este artículo en El Espectador y más de un año desde las audiencias de imputación de cargos. Así que aprovechamos para revisar la plataforma de la página de la rama judicial para ver en qué iba el proceso. 24 de enero de 2022… es este. El Juzgado 17 Penal Municipal de Control de Garantías. Es este. Ah mira, esto fue lo último que pasó: lo remitieron a la Justicia Penal Militar para que avoque conocimiento…O sea, pasó a la Justicia Penal Militar, que es la que investiga y juzga los delitos cometidos por miembros activos de la Fuerza Pública que estén relacionados con su servicio. … “competencia de este proceso, se propone el conflicto negativo de jurisdicción”… Ush, terrible. Le pregunté a Felipe por qué le parecía terrible… Porque en la Justicia Penal Militar es poco probable que un proceso por corrupción avance o un proceso en general avance. Si la justicia penal ordinaria es lenta, la Justicia Penal Militar reina la dilación, y los jueces y los fiscales se demoran mucho tiempo en tomar cualquier tipo de decisión. Al punto que cuando la toman, los procesos ya han prescrito, ya se vence el tiempo y ya los responsables nunca son condenados.Una fuente cercana a la Fiscalía, que no puedo revelar, me dijo que el caso pasó de la fiscal Monsalve a otro. Ahí fue cuando fue trasladado a la Justicia Penal Militar. También me dijo que es extraño que un delito de corrupción, que es ordinario, no de índole militar, termine ahí. Y más aún cuando fue el mismo Ejército el que llevó el caso a la Fiscalía cuando empezaron las investigaciones. Es decir, que el mismo Ejército, en un principio, había considerado que quien se debía encargar del caso era la justicia ordinaria. Lo que se sabe hasta el momento, y que Felipe publicó unas semanas después de que conversamos, es que el proceso empezó casi desde cero en la nueva jurisdicción. Están otra vez recogiendo pruebas del delito, investigando, armando todo, cuando se suponía que estos militares ya iban a juicio. Según me dio a entender Felipe, el riesgo de impunidad es tremendamente alto. Algo que, supongo, no debería sorprenderme. He pensado bastante en qué tiene que ver este caso Fénix con mi libreta militar, con la foto de Cristiano Ronaldo. Y no sé. Es como si la negligencia a nivel institucional se manifestara en mi documento. Al ejército parece importarle más quedar bien que resolver el problema. En mi caso, el problema que me ha dejado esta libreta, aparte del documento en sí, es la investigación que me abrió el ejército, ¿se acuerdan? Por hacerlos quedar mal. Volví a hablar con el coronel Leonardo Torres, a quien entrevistaron en la radio. Le pregunté si al menos sabía en qué despacho estaba esa denuncia, porque ellos no me habían dado mayor información. Me dijo que no tenía idea. Decidí enviar un derecho de petición a la Fiscalía General de la Nación para saber más. Días después me llegó la respuesta: sí, estoy vinculado en un proceso penal. El documento dice que estoy siendo investigado por injuria y calumnia. Le pregunté a un abogado si debo preocuparme por esto y cómo puedo enfrentarlo, pero me dijo que la denuncia ni siquiera está en etapa de indagación, o sea, todavía no hay nada. Es posible que el fiscal que reciba el caso no encuentre razones para averiguar más y lo archive. O, por el contrario, decida avanzar y empezar una investigación. Si la denuncia contra mí es pura intimidación, está por verse. Pero si no, tendré que prepararme para enfrentar a una de las instituciones más poderosas del país por culpa de un meme de Cristiano Ronaldo. Mientras David espera novedades de la Fiscalía, sigue hablando con varios ciudadanos desorientados o agotados por el trámite de la libreta militar. Y Mauricio Molina, a quien el Ejército nunca le contestó, todavía sigue teniendo la foto de otra persona en su libreta provisional. David Godoy es periodista y vive en Bogotá. Coprodujo esta historia con David Trujillo, nuestro productor senior. La edición fue de Camila Segura y Luis Fernando Vargas. Bruno Scelza hizo el factchecking. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri, con música de Rémy Lozano. Un agradecimiento especial a Ana María Méndez, María Paula Botero, Felipe Correa, Martín Elías Polo, Mateo Morales y Carlos Bernal por prestarnos sus voces. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Lisette Arévalo, Pablo Argüelles, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Nancy Martínez-Calhoun, Selene Mazón, Juan David Naranjo, Ana Pais, Melisa Rabanales, Natalia Ramírez, Natalia Sánchez Loayza, Barbara Sawhill, Ana Tuirán y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa de Hindenburg PRO. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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