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Radio Ambulante - La concursante

-
+
15
30

Ruth Thalía Sayas Sánchez tenía apenas 19 años cuando participó en un concurso de la televisión peruana, "El valor de la verdad", decidida a decirle al mundo quién era ella en realidad. Nunca se imaginó las consecuencias.

Gracias
por
escuchar
Radio
Ambulante.
Quiero
contarles
de
un
nuevo
programa
de
NPR,
una
nueva
manera
de
estar
al
tanto
de
las
noticias
del
día.
Se
llama
“Up
First”.
En
10
minutos,
más
o
menos,
puedes
tener
una
idea
de
las
noticias
importantes
del
día.
Esas
cosas
que
realmente
tienes
que
saber.
Arranca
el
día
con
“Up
First”,
disponible
de
lunes
a
viernes
a
las
6
de
la
mañana,
en
NPR
ONE
o
en
cualquier
app
de
podcasts.
Thalía
desnudará
todos
sus
secretos.
Las
confesiones
de
Thalía
devastarán
a
su
familia.
Esta
historia
comienza
en
julio
del
2012,
con
el
estreno
en
Perú
de
un
programa
de
televisión.
Para
ese
momento
ya
había
estado
en
casi
100
países,
y
en
Perú
inmediatamente
se
convirtió
en
un
éxito
total,
líder
en
los
ratings.
21
preguntas
separan
hoy
a
un
peruano
de
ganar
50.000
soles
en
efectivo.
¿Quedará
alguna
persona
honesta
en
el
Perú?
Es
el
momento
de
conocer
“El
valor
de
la
verdad”.
Bienvenidos
a
Radio
Ambulante
desde
NPR.
Soy
Daniel
Alarcón.
Hoy
volvemos
a
nuestros
archivos
con
una
historia
que
reportamos
inicialmente
en
el
2013.
Es
la
historia
de
Ruth
Thalía,
una
joven
peruana,
y
lo
que
le
costó
decir
la
verdad.
Si
eres
peruano,
lo
más
probable
es
que
reconozcas
esta
voz.
Soy
Beto
Ortiz,
tengo
45
años,
soy
periodista,
más
exactamente
reportero,
de
vez
en
cuando
escribo,
y
conduzco
algunos
programas
de
televisión.
En
Perú,
la
gente
lo
conoce
como
Beto,
así
nomás.
Lleva
dos
décadas
trabajando
en
la
televisión,
y
si
bien
es
una
figura
que
polariza
la
opinión
pública,
me
consta
que
la
gente
lo
saluda
con
cariño.
Todo
el
mundo
lo
reconoce.
Una
vez
le
pregunté
qué
se
sentía
ser
famoso,
y
me
respondió
con
una
risa.
“Es
como
preguntarme
cómo
se
siente
ser
gordo”,
me
dijo
Beto.
Ya
no
me
acuerdo
cómo
era
ser
flaco.
Cuando
aceptó
ser
el
presentador
de
“El
valor
de
la
verdad”,
ya
era
considerado
el
periodista
y
líder
de
opinión
más
poderoso
del
país.
El
formato
de
este
programa
le
gustó
de
inmediato.
Me
pareció
que
era
una
fórmula
muy
astuta
para
conseguir
lo
que
normalmente
a
los
periodistas
nos
cuesta
muchísimo
conseguir,
que
nos
digan
un
poco
más
de
verdad
de
lo
usual,
¿no?
Entonces,
al
convertir
la
entrevista
en
un
show
y
al
convertir
el
encuentro
con
el
personaje
en
un
juego
de
concurso,
el
desafío
se
planteaba
de
manera
mucho
más
descarnada
y
directa.
La
mejor
forma
de
comprender
en
qué
consiste
el
concurso
es
que
oigamos
la
descripción
que
Beto
da
en
el
show
mismo.
Antes
de
participar
en
este
programa,
cada
uno
de
nuestros
concursantes
ha
pasado
por
una
rigurosa
prueba
del
polígrafo
o
detector
de
mentiras.
Ellos
estarán
aquí
para
responder
las
mismas
preguntas
que
se
les
hizo
ante
este
dispositivo.
Y
si
responden
21
preguntas
con
la
verdad
pueden
ganar
50.000
soles.
Casi
$20.000.
La
primera
persona
que
concursó
en
el
Perú
se
llamaba…
Ruth
Thalía
Sayas
Sánchez.
Operadora
de
call
center.
19
años.
Vive
con
sus
padres
en
Huachipa,
Lima.
Para
los
que
no
son
limeños,
les
cuento:
Huachipa
es
un
zona
entre
rural
y
urbana,
en
las
afueras
de
la
capital
peruana.
La
carretera
central,
que
te
lleva
hacia
la
Sierra,
bordea
la
zona.
Hay
caminos
polvorientos
sin
asfaltar,
campos
de
cultivo
y
casas
a
medio
construir.
Por
todas
partes
se
ven
mototaxis,
yendo
y
viniendo.
El
zumbido
de
sus
motores
se
escucha
día
y
noche.
En
este
barrio
vivía
Ruth
Thalía,
con
sus
padres,
su
hermana
Eva
y
un
hermanito
de
8
años.
Para
su
familia,
Ruth
Thalía
era
atrevida,
graciosa,
carismática,
inteligente.
Pero
cuando
Beto
la
conoció
en
el
set
del
Canal
2,
la
primera
impresión
que
tuvo
fue
un
poco
distinta.
La
verdad
es
que
era
una
chica
muy
promedio.
Una
chica
que
era
atractiva
pero
no
era
una
persona
que
llamara
mucho
la
atención,
una
chica
más
bien
perfil
bajo,
apocada.
Pero
cuando
se
prendieron
las
cámaras,
algo
cambió.
Buenas
nochesBuenas
noches,
¿estás
nerviosa
Ruth
Thalía?
Sí,
un
poco.
Pero,
normal.
¿Hay
algo
que
quieras
revelarle
a
tu
familia
y
a
tus
seres
queridos
hoy?
Hoy,
sí.
Muy
bien.
¿Estás
dispuesta
a
decir
la
verdad
frente
a
tu
familia,
a
ti
misma,
y
a
todo
el
Perú?
Sí,
estoy
lista.
Tome
asiento
por
favor.
[Aplausos]
Y
así
comenzó
la
cosa.
Ruth
Thalia,
según
las
reglas
del
programa,
debía
llevar
3
invitados.
Ella
escogió
a
su
novio
y
a
sus
padres.
Esta
es
su
mamá.
Mi
nombre
es
Vilma
Rosario
Sánchez
Rojas,
soy
huancavelicana,
tengo
42
años.
A
Lima
vine
por
el
futuro
de
mis
hijas.
Huancavelica,
la
provincia
donde
nació
Vilma,
queda
a
unas
14
horas
de
Lima.
Ruth
Thalía
y
su
hermana
Eva
nacieron
ahí,
en
el
campo,
pero
se
mudaron
a
Lima
cuando
eran
muy
pequeñas.
Junto
con
su
esposo,
Leoncio,
Vilma
tiene
un
grupo
de
música
folclórica.
Ella
canta
y
él
toca
el
harpa.
Además
son
dueños
de
una
vidriería.
El
día
de
la
grabación,
Vilma
acompañó
a
su
hija
al
canal.
Ruth
Thalía
no
le
había
contado
mucho
a
su
mamá
sobre
el
programa.
Las
preguntas,
según
lo
que
entendía
Vilma,
tendrían
que
ver
con
cómo
habían
llegado
a
la
capital,
de
dónde
venían,
ese
tipo
de
cosas…
Y
entonces
yo
le
dije,
“ah,
ya
pero
¿con
esas
preguntas
van
a
ganar
plata?”,
le
digo.
“Sí,
mami,
van
a
ganar
plata
con
eso”.
Y
entonces
yo
le
dije,
“entonces
yo
le
voy
a
decir
toda
la
verdad”.
De
cómo
sobrevivieron
esos
primeros
días
en
Lima
vendiendo
sandía,
piña,
anticuchos.
Una
historia
que
por
ser
común,
no
deja
de
ser
heroica.
Cuando
conversé
con
Vilma,
le
pregunté
si
se
fue
contenta
al
canal.
Me
dijo
que
sí.
Feliz
yo
me
fui,
voy
a
decir
todo
con
ese
orgullo
como
provinciana…
“Soy
huancavelicana
con
mucho
orgullo,
señor
Beto”.
La
maquillaron,
le
pusieron
un
micrófono,
y
la
sentaron
en
el
escenario
junto
a
su
hija.
Sí,
desde
el
momento
que
mi
hija,
cómo
se
llama,
que
iba
a
ir
al
programa,
yo
ya
estaba
destrozado.
Este
es
Leoncio
Sayas,
el
padre
de
Ruth
Thalía.
También
acompañó
a
su
hija
esa
tarde.
Pero
sin
el
entusiasmo
de
su
esposa.
Yo
dije
también
a
ella,
“no
vayas”,
dije,
“no
vayas”.
Mi
esposa
me
dijo,
que
tú,
que
cualquiera
cosa…
no
quieres
apoyar….
de
repente
yo
decía…
o
le…
si
le
privo
esto
de
repente
le
voy
a
troncar
en
su
camino…
Eso.
“Ya
bueno
pues”,
dije,
“está
bien”…
En
el
set
del
programa,
su
ansiedad
no
pasó
desapercibida.
¿Está
preocupado?
Sí.
¿Qué
le
preocupa?Cosas
que
puedo
enterarme
de
mi
hija.
Ok.
Y
usted,
señora,
¿cómo
está?…
El
tercer
invitado
de
Ruth
Thalía
esa
tarde
a
la
grabación
era
un
joven
llamado
Bryan.
Era
casi
un
niño,
¿no?
Era
un
chiquillo
muy
joven…
este…
mototaxista…
El
típico
chico
de
barrio
que
se
recursea,
que
sobrevive,
que
tiene
su
enamoradita,
que
se
va
a
juerguear
el
fin
de
semana…
O
sea…
Lo
presentaron
como
el
novio.
Vivía
en
la
misma
zona
de
Huachipa,
no
tan
lejos
de
la
familia
de
Ruth
Thalía.
Un
chico
serio,
de
pocas
palabras,
pero
pintón.
Se
le
notaba
algo
incómodo.
Era
un
muchacho
callado
y
no
te
miraba
a
la
cara.
Medio
hablaba
agachado,
y…
No
por
qué,
discúlpenme,
joven,
yo
le
odiaba
a
ese
chico.
Esta
es
la
primera
vez
que
escuchamos
a
Bryan
en
el
programa.
Y
finalmente…
El
enamorado.
¿El
enamorado?
Bryan
Romero
Leyva.
Bryan
Romero,
un
aplauso
para
Bryan
[Aplausos].
Muchas
gracias
por
haber
aceptado
venir
y
acompañar
a
Ruth
Thalía
en
este
desafío
que
ella
ha
decidido
tomar.
¿Cómo
estás
tú?
Veo
que
tu
pierna
derecha
se
mueve
incesantemente,
ajena
a
tu
voluntad.
¿Nervioso?
Sí,
preocupado.
Me
ha
sacado
la
vuelta,
¿no?
¿Eso
es
todo
lo
que
te
preocupa?
[Risas]
Quizás
esta
expresión
peruana
no
se
entienda.
“Me
ha
sacado
la
vuelta”.
Lo
que
está
diciendo
Bryan
es
que
le
preocupa
enterarse
de
que
Ruth
Thalía
le
haya
sido
infiel.
Lo
demás
no
importa,
no.
Ok.
Bueno,
relájense,
recién
estamos
comenzando,
no
se
olviden
esto
es
un
juego,
vamos
a
tomarlo
con
calma.
El
valor
de
la
verdad”
se
graba
en
los
estudios
de
Frecuencia
Latina,
Canal
2,
una
suerte
de
búnker
casi
militar
en
medio
de
un
barrio
residencial
limeño.
Para
entrar,
hay
que
hacer
una
fila
frente
a
una
ventana
de
vidrio
polarizado,
y
presentar
un
documento
de
identidad.
No
importa
la
hora
a
la
que
vayas,
temprano
o
tarde,
casi
siempre
hay
gente
amontonada
a
la
entrada,
esperando
a
que
el
guardia
de
seguridad
les
haga
pasar.
Van
al
canal
para
denunciar
alguna
injusticia,
o
para
pedir
ayuda
para
un
familiar.
Van
a
ver
a
sus
ídolos,
o
con
sus
propios
sueños
de
fama.
Ruth
Thalía
era
así.
Se
había
presentado
un
par
de
veces
a
castings
de
telenovelas.
Era
una
soñadora.
Y
esto
quizás
tenía
en
común
con
Beto,
cuando
él
tenía
su
edad.
Y
con
miles
de
peruanos
más.
Algo
bastante
simple.
Ruth
Thalía
quería
ser
famosa.
Curiosamente
cuando
empezamos
la
grabación
fue
como
que
se
encendió
y
sacó
gracia
y
bromas
y…
y
sí,
cierto
afán
de
protagonismo,
¿no?
Las
primeras
preguntas
fueron
simples.
Hasta
chistosas.
Esto
es
parte
del
plan
del
programa,
claro.
Beto
le
preguntó
a
Ruth
Thalía
si
alguna
vez
había
faltado
a
clases
sin
permiso.
Si
siendo
bonita
se
consigue
más
que
siendo
una
buena
persona.
Si
había
pasado
temporadas
largas
sin
ducharse.
Entre
risas,
Ruth
Thalía
iba
contestando,
acumulando
dinero,
y
todos
a
gusto.
Esa
tarde
en
la
cabina
de
producción
estaba
este
hombre.
Yo
soy
Luis
David
Novoa
Jiménez.
[Risa]
¿Tengo
que
decir
lo
que
hago,
toda
esa
nota?
David
trabajaba
en
la
producción
de
“El
valor
de
la
verdad”.
Era
el
que
había
hecho
la
entrevista
preliminar
a
Ruth
Thalía,
y
conocía
bien
su
historia.
La
había
visitado
en
Huachipa,
y
había
pasado
tiempo
con
su
familia.
Sabía,
mejor
que
ninguno,
lo
que
les
esperaba
a
Bryan
y
a
los
padres
de
Ruth
Thalía.
Pero
como
yo
no
tomaba
directamente
la
decisión,
yo
era
un
obrero
ahí,
¿no?.
Yo
no
presiono
el
gatillo
directamente,
¿no?,
donde
entra
esta
gente…
Eso
iba
a
ser
una
sorpresa
y
quizás
un
momento
incómodo
y
una
vergüenza
para
ellos.
Le
pregunté
cuáles
fueron
sus
primeras
impresiones
de
Ruth
Thalía.
La
vi
mintiendo
en
realidad,
¿no?
En
el
fondo
yo
sabía
que
mentía,
¿no?…
Yo
sabía
que
ocultaba
cosas.
Y
esos
secretos,
el
drama
de
su
situación,
hacían
que
Ruth
Thalía
fuera
una
perfecta
concursante
para
“El
valor
de
la
verdad”.
El
día
de
la
grabación,
David
se
encargó
de
que
esos
secretos
salieran
al
aire.
Detalles
pesados.
Hasta
incómodos.
¿Cuando
te
ves
al
espejo
qué
ves,
ves
una
chinita,
ves
una
cholita,
ves
una
mestiza?
Bueno,
me
veo
un
poco…
un
poco
oscurita,
¿no?
¿Te
gustaría
ser
blanca?
Sí.
¡Ok!
[Aplausos]
Beto
le
preguntó
sobre
la
relación
con
Bryan,
y
Ruth
Thalía
parecía
poco
interesada
en
los
sentimientos
de
su
novio.
Se
burlaba
de
él,
y
el
público
se
reía.
¿Te
parece
Bryan
un
chico
guapo?
Eh…
Sí…
[Risas]
No
sonó
muy
convincente,
eso.
¿Es
Bryan
un
chico
inteligente?
[Risas]
Más
o
menos.
Con
la
pregunta
12,
Ruth
Thalía
reveló
que
solo
estaba
con
él
hasta
que
apareciera
alguien
mejor.
A
Bryan
se
le
veía
pálido.
Aquí,
David
Novoa.
Yo
vi
que
este
chico
estaba
aturdido,
era
como
un
zombie,
¿no?
Bryan,
¿estás
enamorado
de
Thalía?
Sí.
Se
te
nota.
Sí,
estoy
enamorado.
¿Cómo
te
sientes
con
esta
respuesta
tan
dura?
No
qué
decir.
No
qué
decir.
Evidentemente
te
ha
dolido
la
respuesta,
no.
Sí.
Thalía,
esa
fue
una
respuesta
cruel.
No
es
que
le
quiera
hacer
sentir
mal,
tampoco
quiero
excusarme
pero…
creo
que…
Pero
había
más.
Ruth
Thalía
reveló
que
se
avergonzaba
de
los
modales
de
su
familia,
que
en
tres
ocasiones
había
tomado
la
pastilla
del
día
siguiente,
que
a
veces
tenía
fantasías
sexuales
con
mujeres.
Con
la
pregunta
17,
Ruth
Thalía
reconoció
que
realmente
no
trabajaba
en
un
call
center,
como
creían
sus
padres.
La
verdad
era
que
bailaba
en
un
nightclub.
Bryan,
¿qué
quieres
decirle
a
Thalía?
¿Retírate
o
sigue
adelante?
Ya
no
quiero
escuchar
más
yo.
No
quieres
escuchar
más…
No.
Pero
Ruth
Thalía
decidió
seguir,
pues
con
la
pregunta
18,
tenía
la
oportunidad
de
ganarse
15.000
soles,
alrededor
de
$5.000…
Pregunta
18:
¿Alguna
vez
has
aceptado
dinero
a
cambio
de
tener
relaciones
sexuales?
Este
silencio
largo,
lleno
de
tensión,
es
una
de
las
innovaciones
de
la
versión
peruana
de
“El
valor
de
la
verdad”.
Sí.
La
respuesta
es…
Verdad.
Dos
veces,
solo
dos
veces,
y
de
ahí
no
ha
vuelto
a
pasar,
ni
volverá
a
pasar.
Creo
que
fue
por
cuestiones
económicas,
o
sea,
que
estábamos
en
una
situación
económica
muy
crítica
y…
Beto
le
preguntó
a
Ruth
Thalía
si
quería
retirarse,
o
seguir
en
busca
de
los
50.000.
Ruth
Thalía
pensó
un
rato,
y
antes
de
responder,
se
dirigió
a
sus
padres.
Bueno,
yo
vine
con
un
objetivo
de
decir
esa
verdad
que
fue
muy
difícil
hablarlo
con
ellos.
Me
arrepiento
bastante,
mi
papá,
mi
mamá
y
mis
hermanos
son
lo
más
lindo
que
tengo
en
la
vida,
los
amo
con
todo
mi
corazón…
y
Bryan,
discúlpame,
perdóname
por
haberte
hecho
pasar
por
esto,
y…
Y
después
de
este
breve
discurso…
Me
retiro.
¿Se
retira?
Me
retiro.
[Aplausos]
Pero
antes
de
terminar
este
programa
yo
quiero
irme
a
casa
con
la
certeza
de
que
la
verdad
siempre
es
luminosa,
la
verdad
nunca
hace
daño
aunque
duela.
Entonces
con
una
cólera
salí
afuerita.
A
mi
hija
le
pregunté:
“¿Hija,
qué
te
pasó?”.
Y
como
siempre
ella
coqueta,
sonriente
como
siempre,
andaba
ella,
¿no?
“Olvídate.
Son
cosas
que
le
he
dicho,
pero,
mami,
sabes
en
tu
conciencia,
¿sí
o
no,
mamita?”
Me
da
un
beso,
me
da
palmitas
en
mi
cara,
“me
voy
a
la
universidad”.
Esa
noche
Vilma
no
volvió
a
hablar
del
tema
con
Ruth
Thalía.
Pero
al
día
siguiente
le
preguntó:
“Hija,
¿qué
pasó?”,
le
digo,
“¿por
qué
lo
has
hecho
esto?”.
“No,
mami,
porque,
ahí
se
ganaban
platita
y
ya
pues”.
“¿Y
la
gente
qué
va
a
decir,
nuestras
familias?
A
nivel
nacional
habrán
visto”.
“Qué
me
importa,
me
resbala”.
El
programa
salió
al
aire
el
sábado
7
de
julio
del
2012,
y
fue
un
éxito
arrollador.
Quedó
de
primero
en
los
ratings,
por
encima
de
una
leyenda
de
la
televisión
peruana,
Gisela
Valcarcel.
Esa
noche,
en
Frecuencia
Latina,
el
equipo
de
producción
celebró.
O
sea
éxito,
pues,
¿no?
En
la
oficina…
todo
fue
festejo,
le
habíamos
ganado
a
Gisela.
Eso
es
lo
que
interesa
ahí,
¡el
rating!
Esa
semana
Ruth
Thalía
salió
en
la
prensa,
fotografiada
con
un
gerente
del
canal
2,
entre
ambos
sosteniendo
uno
de
esos
cheques
gigantes.
Los
dos
sonreían.
15.000
soles,
poco
más
de
$5.000.
Salió
en
varios
programas,
y
decía
sentirse
liberada
después
de
haber
salido
en
el
concurso.
Le
pedía
mil
disculpas
a
Bryan
por
el
mal
momento
que
pasó,
y
reveló
que
ya
no
eran
novios,
que
habían
terminado.
Aquí
está
con
Beto,
en
su
programa
de
la
mañana,
“Abre
los
ojos”:
Ahora,
todos
se
han
preguntado,
¿qué
pasó
con
Bryan?
Bueno,
la
verdad
que
ni
nos
hablamos,
creo,
porque
cuando
lo
llamo
no
me
contesta.
Se
le
nota
débil,
cansada.
Unos
días
después,
dió
una
entrevista
a
otro
programa
del
Canal
2
y
ahí
se
refirió
una
vez
más
a
su
exnovio,
y
a
su
familia.
Pero
con
otro
tono.
Yo
también
lo
estoy
pasando
mal,
y
él
debería
entenderlo.
No
tengo
solo
yo
la
culpa.
Él
también
la
tiene
y
lo
sabe
muy
bien
pero…
prefiero
dejarlo
ahí
nada
más.
No
quiero
tener
más
problemas
con
él,
ni
con
su
familia.
Y
es
que
para
este
momento,
los
problemas
ya
comenzaban.
Acá
pues,
el
barrio
que
vivimos,
pues,
es
un
infierno
pues
de
chismes,
¿no?
Lo
que
Ruth
Thalía
le
había
dicho
a
su
madre,
de
que
todo
le
resbalaba,
no
era
tan
cierto.
Andaba
mal.
Sentía
que
sus
vecinos
hablaban
mal
de
ella.
Que
no
la
veían
igual
que
antes.
Después
de
que
salió
del
programa
estaba
mal,
o
sea,
mal,
mal,
no
quería
ni
salir
a
la
calle,
estaba
fatal…
Esta
es
Eva,
la
hermana
de
Ruth
Thalía.
A
diferencia
de
sus
padres,
Eva
sabía
algunos
de
los
secretos
que
se
revelaron
esa
noche
en
“El
valor
de
la
verdad”.
Por
ejemplo
que
trabajaba
en
un
nightclub.
Eva,
entonces,
era
la
que
trataba
de
tranquilizarlos
a
todos…
O
sea,
en
mi
caso
yo
le
hablaba
tranquila,
¿no?
“Ya
pasó”,
y
todo
lo
demás,
pero
estaba
deprimida,
de
que,
“qué
he
hecho
o
qué
he
dicho
o
ahora
papá
y
mamá
están
en
el
ojo
de
la
tormenta”,
como
le
dicen,
¿no?
Un
día
Ruth
Thalía
le
confesó
a
su
mamá
que
había
pensado
en
suicidarse.
Ella
me
dijo:
“Mami,
ayer
yo
quise
matarme”.
Así
me
dijo.
“No
qué
he
hecho”.
Entonces
de
ahí
constante
ya
le
cuidaba
porque
tal
vez
se
va
a
matar,
tal
vez
se
va
a
matar.
Si
Ruth
Thalía
tenía
sus
dudas
de
haber
participado
en
el
programa,
no
era
la
única.
Bryan
estaba
igual.
En
el
barrio
lo
maltrataban.
“Cachudo”.
“Huevón”.
La
gente
lo
reconocía,
y
se
burlaba
de
él.
También
dio
varias
entrevistas
en
esos
días,
siempre
parco,
monosilábico,
tratando
de
explicarse
a
su
manera.
¿Cómo
te
sientes?
Avergonzado.
Avergonzado
con
mi
familia,
con
mis
amigos.
No,
pues,
todo
lo
que
me
ha
hecho,
me
he
enterado.
¿Cómo
puedo
estar?
Usted
siendo
varón,
¿cómo
estaría?
Sí,
yo
me
imagino,
y
trato
de
ponerme
en
tu
lugar.
Pero
dicen
que
cuando
uno
quiere
a
veces
perdona,
¿no?
Sí,
pero
también
depende,
¿no?,
depende
qué
te
han
hecho.
Las
cosas
que
ha
hablado
ese
día,
eso
no
puedo
perdonar.
Según
Bryan,
él
había
sido
víctima
de
una
emboscada.
Reveló
que
cuando
grabaron
el
programa,
él
y
Ruth
Thalía
se
habían
puesto
de
acuerdo
para
fingir
que
eran
novios,
pero
que
la
verdad
era
que
habían
terminado
varios
meses
antes.
Nunca
supo
a
lo
que
se
metía,
y
por
hacerle
este
favor
a
su
exnovia,
Ruth
Thalía
le
había
prometido
plata.
Y
no
había
cumplido.
Pero
había
más:
Bryan
acusó
al
Canal
2
de
ser
cómplices
en
este
montaje,
algo
que
la
gerencia
del
canal
y
Beto
mismo,
negaron.
Pero
la
historia
ya
estaba
en
todos
los
periódicos
y
noticieros.
La
figura
de
Beto,
siempre
controversial,
también
tiene
algo
que
ver
aquí.
A
lo
largo
de
una
carrera
llena
de
éxitos
y
escándalos,
es
justo
decir
que
Beto
ha
acumulado
tantos
enemigos
como
admiradores.
Y
esos
enemigos
hicieron
fiesta
con
el
escandaloso
programa
“El
valor
de
la
verdad”,
criticándolo
como
el
peor
ejemplo
de
la
llamada
“telebasura”.
Y
sin
embargo,
“El
valor
de
la
verdad”
seguía
número
uno
en
el
rating,
y
con
todos
sus
problemas,
Ruth
Thalía
se
había
acercado
a
su
sueño.
Era
casi,
casi
famosa.
Mientras
tanto,
en
Huachipa,
los
problemas
entre
Bryan
y
Ruth
Thalía
empeoraban.
Un
día
alguien
entró
a
la
casa
de
Ruth
Thalía,
y
se
llevó
una
laptop.
El
sospechoso
del
robo
era
Bryan,
pero
no
se
pudo
comprobar
nada.
Los
Sayas
Sánchez
se
sentían
asediados
por
el
exnovio
de
Ruth
Thalía.
Aquí,
Eva.
Después
del
programa,
empezó
a
pedir
dinero.
Como
que
500,
después
fue
subiendo
a
1.000,
después
a
2.000.
Una
tarde,
Eva
se
encontró
con
Bryan
en
la
puerta
de
la
casa.
Estaba
borracho.
Me
dice:
“¿Sabes
qué,
Eva?
tu
hermana
me
ha
dicho
que
me
va
a
dar
2.000.
Pero
hasta
ahorita
no
me
da”,
me
dice.
“Ya”,
yo
le
digo,
“¿sabes
qué?,
estás
mareado.
¿Te
parece
si
hablamos
mañana?
Y
yo
te
voy
a
dar
el
dinero”.
Según
Eva,
Bryan
le
gritó:
“La
venganza
es
dulce”.
Una
Pausa
y
volvemos.
NPR
tiene
un
nuevo
podcast
para
niños
y
adultos
curiosos,
se
llama
“Wow
in
the
World”,
con
Mindy
y
Guy.
Este
podcast
es
para
que
niños
de
todas
edades
entiendan
este
mundo
loco
y
complejo
que
nos
rodea.
Busca
“Wow
in
the
World”
en
NPR
One
o
en
tu
app
de
podcast
favorito.
La
noche
del
11
de
septiembre
del
2012,
8
semanas
después
de
que
“El
valor
de
la
verdad”
hubiera
salido
al
aire,
Leoncio
y
Vilma
se
acostaron
viendo
un
partido
de
fútbol.
Cuando
Leoncio
se
despertó
al
día
siguiente…
En
eso
vi
a
mi
esposa
diciendo,
“oye
Thalía
no
ha
llegado”
me
dice.
“¿Cómo
no
va
a
llegar
Thalía?”.
“No,
no
ha
llegado”.
Desesperado.
Lograron
comunicarse
con
un
amigo
de
su
hija
que
había
estado
con
ella
la
noche
anterior.
La
había
visto
a
la
salida
de
la
universidad.
Les
contó
que
mientras
estaban
juntos,
Ruth
Thalía
había
recibido
una
llamada
de
Bryan.
“Entonces
Bryan
debe
saber”.
Entonces
de
ese
momento,
a
las
9,
por
allá
será
pues,
cómo
se
llama,
sabíamos
que
Bryan
sabía
algo,
¿no?,
de
Thalía.
Vilma
se
fue
de
frente
a
la
casa
de
Bryan,
ya
bastante
angustiada.
Llorando,
gritando.
Toda
la
calle
seguro
los
vecinos
me
han
visto.
Estaba
arrodillado
como
a
un
Dios.
“Bryan,
entrégame
a
Thalía,
la
tienes,
papá”,
le
dije.
Y
el
chico,
“no”,
se
botaba
su
cara,
“no,
yo
no,
yo
no
nada
de
tu
hija,
hace
tiempo
yo
no
me
comunico”.
Y
se
volteo
y
se
metió
a
su
cuarto.
En
el
Perú,
si
no
tienes
dinero,
ni
nombre,
si
vienes
de
un
lugar
como
Huachipa,
y
te
pasa
algo
terrible,
no
tienes
muchas
opciones.
¿Qué
puedes
hacer?
Probablemente
harías
lo
que
hizo
Leoncio,
el
padre
de
Ruth
Thalía,
el
12
de
septiembre
del
2012.
Pones
tu
denuncia
en
la
policía
sin
mucha
esperanza.
A
lo
mejor
te
tratan
con
respeto,
pero
seamos
honestos…
No
siempre.
Y
luego
vas
a
donde
tu
miseria
puede
servir
de
algo.
Vas
a
la
televisión.
Porque,
acá
en
la
ciudad,
la
única
manera
es
mediante
de
los
medios.
Sino
otra
cosa,
¿a
dónde
puedes
ir?,
¿qué
puedes
hacer
para
buscar
a
tus
familiares?
No
puedes
hacer
nada.
En
los
estudios
de
Frecuencia
Latina,
Leoncio
logró
conversar
con
una
productora
de
“Abre
los
ojos”.
Me
dijo:
“Mañana
en
la
mañana
vas
a
venir
para
que
salgas
mismo
en
el
aire
en
‘Abre
los
ojos’.
Ya
en
eso
te
vamos
a
ayudar.
No
te
preocupes”,
me
dijo…
Y
así
quedaron.
De
ahí
Leoncio
se
fue
a
otro
canal,
donde
no
lo
atendieron,
y
finalmente
a
una
emisora
de
radio.
Se
pasó
todo
el
día
buscando
a
alguien
que
divulgará
la
noticia,
y
cuando
llegó
a
casa,
encontró
a
su
esposa
en
muy
mal
estado.
Hizo
lo
que
pudo
para
calmarla,
y
le
contó
que
al
día
siguiente
estarían
en
“Abre
los
ojos”,
para
denunciar
la
desaparición
de
Ruth
Thalía.
Lanzaron
teorías
de
dónde
podría
estar
su
hija.
De
repente
por
ahí
se
habrá
ido,
con
eso
estábamos;
de
repente
por
ahí
lo
han
tenido,
o
lo
han
emborrachado,
pero
seguro
lo
van
a
soltar,
diciendo…
Prácticamente
esa
noche
no
hemos
dormido
pues…
A
las
5
de
la
mañana
se
levantaron,
y
se
alistaron
para
salir.
En
esas
sonó
el
teléfono.
Era
la
productora
de
“Abre
los
ojos”.
Me
dice:
“Señor
Sayas,
mire,
nos
vas
a
disculpar:
no
se
va
a
poder
hoy
día.
Mañana
o
pasado
mañana,
pero
de
todas
maneras
te
vamos
a
llamar”,
me
dijo.
Cuando
conversé
con
Beto,
le
pregunté
si
se
acordaba
cuándo
se
enteró
de
la
noticia
de
que
Ruth
Thalía
había
desaparecido.
Sí,
sí,
claro
que
me
acuerdo.
¿Cómo
fue?
Bueno,
la
noticia
había
aparecido
en
unos
diarios
y
a
nosotros
nos
llamaron
a
decirnos
eso.
A
ver:
lo
que
está
diciendo
Beto
es
que
no
se
enteró
el
día
que
Leoncio
fue
al
canal.
Que
tampoco
se
enteró
al
día
siguiente,
cuando
supuestamente
Leoncio
y
Vilma
iban
a
aparecer
en
Abre
Los
Ojos.
No.
Se
enteró
después,
cuando
la
noticia
ya
se
había
difundido
en
otros
medios.
Bueno,
y
más
allá
de
este
detalle
—de
cuándo
se
enteraron—
tampoco
es
que
lo
hayan
tomado
muy
en
serio
cuando
lo
supieron.
¿Por
qué?
Según
Beto,
porque
no
era
la
primera
vez
que
Ruth
Thalía
y
Bryan
les
causaban
problemas.
Nosotros
estábamos
un
poco
acostumbrados
a
que
nos
llamaran
a
decir,
“pasó
esto”,
“le
robó”,
“le
ha
quitado
plata”,
“le
ha
quitado
unas
fotos”,
no
qué,
entonces
que
nos
dijeran,
“oye,
no
ha
llegado
a
su
casa”,
era
como…
Ya,
no
ha
llegado
a
su
casa.
No
organizamos
una
cruzada
a
nivel
nacional
ni
nada
por
el
estilo.
Para
el
tercer
día,
Frecuencia
Latina
no
había
vuelto
a
llamar
a
Leoncio
y
a
Vilma.
Sin
atención
mediática,
la
policía
no
investigaba.
Los
padres
de
Ruth
Thalía
salían
todas
las
mañanas
a
recorrer
la
ciudad
en
busca
de
ayuda.
Me
fui
a
canal
5,
a
canal
7,
a
canal
4…
Ya,
en
canal
7,
el
señor,
el
guachimán
era
medio
frío.
Me
respondió,
“Señora,
¿qué
quieres?
Ya,
deja
tu
denuncia
y
vete”.
Y
aquí
hay
un
detalle
importante.
Esos
primeros
días,
Leoncio
y
Vilma
se
presentaron
en
los
canales
de
televisión
sin
mencionar
“El
valor
de
la
verdad”.
Sin
mencionar
a
Beto
Ortíz.
En
Frecuencia
Latina,
sí,
claro,
pero
en
los
otros
canales,
la
historia
que
contaban
era
simple:
“Somos
padres
preocupados,
gente
humilde.
Nuestra
hija
no
ha
llegado
a
casa”.
Una
historia,
dicho
sea
de
paso,
que
se
escucha
diariamente
en
las
puertas
de
todos
los
canales
de
televisión
del
Perú.
Pero
al
tercer
día,
en
la
puerta
del
canal
9,
Vilma
soltó
este
detalle
clave,
el
detalle
que
haría
que
su
hija
volviera
a
ser
portada
de
periódico
en
todo
el
país.
Al
señor
le
explico:
“Señor,
mi
hija,
era
chica
de
‘El
valor
de
la
verdad”,
le
digo.
Ahí
recién
se
puso
saltón
el
camarógrafo,
saltón:
“¿Qué?
¿Chica
de
‘El
valor
de
la
verdad’,
señora?”.
Esa
misma
noche,
el
14
de
setiembre
del
2012,
3
días
después
de
la
desaparición
de
Ruth
Thalía,
la
primera
nota
sobre
el
caso
salió
en
ATV,
el
canal
9.
Vilma
la
vio
mientras
estaba
en
la
sede
principal
de
la
policía,
en
el
centro
de
Lima.
Ahí
estaba
sentada
y
en
la
televisión.
Caso
de
Ruth
Thalía
sale,
ay
Diosito
lindo,
ya
salió,
seguro
ahora
mi
hija
voy
a
encontrar
con
ese
pensamiento
yo,
¿no?
Pero
no
la
presentaron
como
la
chica
de
“El
valor
de
la
verdad”,
sino
como…
La
prostituta
de
“El
valor
de
la
verdad”,
la
mujer
o
la
chica
que
se
prostituía.
Me
mató
en
el
alma.
Pero
por
lo
menos
la
noticia
estaba
suelta.
Ahora
sí.
Ruth
Thalía
Sayas
Sánchez,
la
primera
concursante
de
“El
valor
de
la
verdad”
ha
desaparecido.Y
el
principal
sospechoso
—de
Vilma
y
de
Leoncio,
de
la
policía,
y
de
los
medios—,
por
supuesto,
era
Bryan.
El
mismo
que
la
acompañó
en
el
programa
y
fue
humillado
públicamente.
El
padre
de
Ruth
sospecha
de
su
expareja
y
vive
una
verdadera
pesadilla
preocupado
por
su
hija.
De
aquí
en
adelante,
la
historia
cambia.
Ya
no
estamos
hablando
solamente
de
la
desaparición
de
una
joven
de
un
barrio
lejano
de
la
gran
ciudad.
No.
Se
convierte
en
la
historia
de
una
familia
atrapada
dentro
de
una
tormenta
mediática.
Todos
querían
la
noticia.
Todos
querían
la
exclusiva.
Y
los
canales
se
peleaban
por
tener
acceso
a
la
familia
de
Ruth
Thalía,
la
chica
de
“El
valor
de
la
verdad”.
Si
no
llega
el
caso
a
los
medios
de
comunicación,
más
a
la
televisión,
las
autoridades
nunca
hacen
caso.
Nunca.
Esta
es…
Soy
Maribel
Toledo
Ocampo.
Soy
periodista.
Desde
hace
15
años
de
ejerzo
el
periodismo
de
televisión.
En
esa
época
Maribel
trabajaba
en
el
canal
9,
conduciendo
un
noticiero
llamado
“Día
D”.
Su
canal,
como
todos
los
medios
del
Perú,
estaba
detrás
de
la
historia
de
Ruth
Thalía,
y
en
especial
detrás
de
su
familia.
Y
lo
que
dice
es
cierto:
cuando
el
caso
se
hizo
mediático,
ahí
la
policía
comenzó
a
reaccionar,
y
su
canal
se
hizo
cargo
de
los
Sayas
Sánchez.
Es
una
costumbre
que
se
tiene
acá
en
el
periodismo
peruano,
que
no
está
bien,
me
parece,
pero…
Por
tener
exclusivas,
los
reporteros,
los
canales,
los
productores,
agarran
a
la
gente
y
la
casi
secuestran,
no
sé,
pues,
3
días…
Y
al
sexto
día,
ya
ATV
todos
los
días
ya
venía.
Incluso
ya
dormían
acá.
Ya
no
nos
dejaba
ya.
Leoncio
y
Vilma
iban,
de
puerta
en
puerta,
pidiendo
ayuda.
Iban,
muchas
veces,
en
un
transporte
del
mismo
canal.
Al
ministerio
de
la
mujer.
A
la
policía
central.
A
los
hospitales.
A
la
morgue.
Para
una
familia
con
pocos
recursos
económicos,
tanto
ir
y
venir
hubiese
sido
imposible
sin
el
apoyo
de
un
canal
de
televisión.
En
realidad
en
este…
en
este….
el
medio
de
comunicación
juega
un
papel
muy
importante,
¿verdad?,
muy
importante.
Cuando
realmente
toman
así,
en
serio,
muy
importante
es.
Entonces
nosotros
ya,
¿qué
nos
quedaba?
No
teníamos
quién,
ni
familia,
nada,
nada.
Confiar
en
ellos,
¿no?
Mientras
tanto,
Leoncio
no
comía.
Vilma
no
podía
dormir.
Recibían
todo
tipo
de
llamadas.
Intentos
de
extorsión,
pistas
falsas.
Vivían
este
infierno
siempre
vigilados
por
los
medios.
Un
día,
Leoncio,
que
quería
ir
solo
a
una
cita
con
la
policía,
le
tocó
escaparse
de
su
propia
casa
pues
los
productores
de
ATV
querían
acompañarlo
a
todas
partes.
Otro
día…
Estábamos
acá
con
la
familia,
todo
y
un
mototaxista
llega:
“¿Sabes
qué?
He
encontrado
a
tu
hija”.
El
mototaxista
le
dijo
que
su
hija
estaba
en
un
hotel,
secuestrada,
pero
que
solo
lo
llevaría
si
le
daba
algo
de
plata.
Negociaron
y
quedaron
en
2.000
soles.
Pero
cuando
llegaron,
no
era
Ruth
Thalía,
sino
otra
jovencita,
parecida,
que
se
había
escapado
de
su
casa.
“Anda
regresa
a
tu
casa”,
así
le
dije
pues,
¿no?
Entonces
la
chica
empezó
a
llorar.
No
me
dijo
nada,
empezó
a
llorar
y,
“gracias
señor”,
me
dijo.
Eran
días…
desesperantes,
¿no?
No
sé,
parece
que
estaría
ahí
flotando
en
el
aire.
Sí,
no,
no
podía,
pues
¿si
estaría
vivo
o
muerto
o
estar
despierto
o
soñando
o
flotando?
No
sé.
Ya
el
día
de
hoy
se
cumple
una
semana
desde
que
esta
joven
de
19
años
está
desaparecida,
y
no
se
sabe
absolutamente
nada
de
su
paradero.
La
policía
y
los
medios
ya
sabían
que
Bryan
había
sido
el
último
en
llamarla
la
noche
que
desapareció,
pero
él
alegaba
que
no
llegó
a
verla.
Sin
embargo,
había
otros
detalles
comprometedores,
o
por
lo
menos
sospechosos.
Días
después
de
que
Ruth
Thalía
desapareciera,
Bryan
había
vendido
su
mototaxi,
y
se
había
mudado
del
cuarto
que
alquilaba.
Y
los
investigadores
habían
encontrado
a
un
testigo,
un
menor
de
edad
del
barrio
cuyo
testimonio
sería
clave:
dijo
que
la
noche
que
Ruth
Thalía
desapareció,
la
había
visto
con
Bryan.
Es
más,
según
este
testigo,
Bryan
le
había
pagado
50
soles
para
que
le
avisara
cuando
viera
a
Ruth
Thalía
bajarse
del
bus.
Dijo
que
vio
a
Bryan
y
a
otro
hombre
meterla
a
la
fuerza
a
su
mototaxi.
En
público,
y
a
la
policía,
Bryan
seguía
negando
todo.
Pero
ya
nadie
le
creía.
Y
así
fue,
hasta
la
tarde
del
22
de
septiembre,
10
días
después
de
la
desaparición
de
Ruth
Thalía,
cuando
Leoncio
recibió
una
llamada
de
la
gente
del
canal
9.
“Señor
Sayasno
te
preocupes”,
cómo
se
llama….
“Tranquilízate”,
me
dice.
“Han
encontrado
un
cadáver”,
me
dice.
El
cadáver
era
de
una
mujer
joven,
la
habían
encontrado
en
un
terreno
a
las
afueras
de
Lima
que
le
pertenecía
a
un
tío
de
Bryan.
Todo
quedaba
lejos,
en
una
zona
de
cerros
secos,
arenosos,
amarillentos.
Pura
piedra
y
polvo.
El
cuerpo
estaba
enterrado
en
un
pozo,
cubierto
por
rocas
y
cemento.
Se
suponía
que
era
Ruth
Thalía,
ahora
sí,
pero
alguien
tenía
que
reconocer
el
cadáver.
Leoncio
fue.
Y
ahí
se
encontró
con
toda
la
prensa
de
Lima.
El
rumor
ya
había
corrido
por
toda
la
ciudad.
Lo
estaban
esperando.
Toda
la
gente
que
estaba
ahí
quería
ver…
novedad,
algo
así.
La
prensa
desesperada,
la
radio
desesperada,
yo
me
desesperaba.
Así
cómo
era
la
desesperación.
Yo
por
encontrar
viva
a
mi
hija,
y
la
prensa
me
imagino
por
su
rating,
¿no?
No
toda
la
prensa
se
fue
tras
el
cuerpo.
Este
es
Maribel
Toledo.
Yo
estoy
en
mi
casa,
en
realidad,
y
me
llama
mi
productor,
y
me
dice:
“Han
encontrado
a
Ruth
Thalía”.
Me
afirma:
“Han
encontrado
a
Ruth
Thalía.
Anda
vuela
a
la
casa
de
la
familia”.
Recuerdo,
vagamente,
que
era
tierra,
como
un
terral,
me
parece
que
no
era
asfaltada,
y
estaba
la
mamá,
con
los
vecinos,
con
unos
carteles,
y
unas
velas,
pidiendo
por
Ruth
Thalía.
Era
una
escena
sombría.
Inquietante.
A
diferencia
de
lo
que
vivía
Leoncio,
en
Huachipa,
Maribel
y
su
camarógrafo
eran
los
únicos
periodistas
presentes.
Maribel
se
acercó
a
Vilma.
Creo
que
le
doy
el
pésame,
y
le
pregunto,
porque…
O
sea,
asumiendo
que
su
hija
ya
está
muerta.
Y
me
doy
cuenta
que
ella
no
sabe.
No
solo
no
me
entiende,
sino
no
sabe.
Porque
su
respuesta
es:
“Sigue
sin
aparecer
y
no
qué.”
Y
me
doy
cuenta,
ok,
esta
señora
está
en
otras.
Estas
son
las
situaciones
incómodas
a
las
que
te
enfrentas
si
trabajas
como
periodista
en
la
televisión
peruana.
Te
encuentras
de
repente
con
una
madre
que
no
sabe
o
que,
en
su
dolor,
no
entiende,
que
su
hija
desaparecida
ya
no
está
desaparecida.
Está
muerta.
Y
yo
le
dije
a
la
señora,
lo
único
que
me
atreví
a
decirle
cara
a
cara
fue:
“Señora,
han
encontrado
a
una
chica”.
Vilma
subió
a
su
cuarto,
y
se
encerró.
Poco
después
se
confirmó
lo
que
los
productores
del
Canal
9
y
los
periodistas
de
Lima
ya
sabían.
Bryan
había
confesado.
El
cadáver
era
de
Ruth
Thalía.
Entonces
ese
es
el
instante
en
el
que
yo…
decido,
digamos,
hacer,
creo,
lo
más
incómodo
y
quizá
lo
más
morboso
de
ese
momento
y
esa
situación,
que
es
subir
a
ver
a
la
señora.
Y
justo
cuando
subo
y
voy
a
tocar
la
puerta,
escucho
este
llanto
desgarrador,
que
dice:
“No,
no
puede
ser
ella”,
o
algo
así.
El
perro
ladraba,
el
llanto
de
fondo
de
la
señora,
y
yo
parada
con
mi
micro
en
la
mano
sin
saber
qué
hacer.
Esa
noche,
los
televidentes
peruanos
fueron
testigos
del
infinito
dolor
de
una
familia
quebrada.
Vieron
al
joven
asesino
confeso,
Bryan
Romero
Leyva,
esposado;
escucharon
los
gritos
de
Eva
y
Vilma,
vieron
la
cara
estoica
de
Leoncio.
La
muerte
de
Ruth
Thalía
fue
la
primicia
de
todos
los
canales,
menos
de
Frecuencia
Latina.
Era
sábado,
y
siguieron
con
la
programación
normal.
“El
valor
de
la
verdad”.
Me
llamo
Bryan
Romero
Leyva.
Mi
edad
es
20
años.
Vivo
en
Calle
8,
Nivería…
En
Huachipa.
El
día
11,
a
las
11
de
la
noche
aproximadamente
a
esa
hora,
yo
le
llamo
a
Thalía.
Este
es
el
audio
del
testimonio
de
Bryan
a
la
policía.
Y
a
partir
de
este
momento,
la
corte
ha
declarado
que
casi
todo
lo
que
confiesa
es
falso.
Y
la
esperé
en
el
puente.
Y
llegó
a
la
moto.
Y
yo
le
dije,
“vamos
a
tomar
un
vino”,
y
ella
me
dijo
ya.
No
hay
mención
de
ningún
cómplice,
ni
del
forcejeo
para
meter
a
Ruth
Thalía
al
mototaxi.
Su
versión
del
homicidio
es
banal.
Ella
lo
acompaña,
sin
dudarlo.
Compran
un
vino
barato
y
van
hacia
la
casa
de
Bryan.
Ahí
tienen
relaciones
sexuales,
y
luego
discuten.
Ruth
Thalía
lo
insulta.
Me
cambié,
se
cambió,
seguimos
tomando,
y
ahí
fue
que
ella
me
comienza
a
insultar.
Me
dice,
“pobre
mototaxista”,
me
mete
una
cachetada.
Me
dice,
no
qué
hago
hablando
con
un
pobre
mototaxista,
un
pobre
huevón.
Y
ahí
fue
que
yo
la
agarro
del
cuello.
Del
cuello
la
agarro.
Y
la
ahorca.
Yo
pensé
que
estaba
desmayada
en
ese
momento.
Le
agarré
en
su
corazón.
No
había
ningún
latido.
Agarré
su
corazón,
le
chanqué
con
fuerza
a
ver
si
reacciona.
Y
nada.
Se
asustó,
dice
Bryan.
No
sabía
qué
pensar.
Pelearon,
y
la
mató.
No
lo
planificó.
Simplemente
así
salieron
las
cosas.
De
su
confesión,
lo
único
que
la
corte
aceptó
como
verdadero
era
lo
siguiente:
después
de
matar
a
Ruth
Thalía,
Bryan
dejó
el
cuerpo
de
su
ex
novia
en
el
piso
del
baño,
cerró
la
puerta
de
su
cuarto
alquilado,
y
se
fue
a
seguir
tomando
en
el
cumpleaños
de
su
mamá.
La
diferencia
entre
un
crimen
de
pasión
y
un
homicidio
planeado
es
la
diferencia
entre
pasar
una
década
en
la
cárcel,
o
toda
una
vida.
El
juez,
en
el
caso
de
la
muerte
de
Ruth
Thalía,
después
desmentiría
casi
todo
el
testimonio
de
Bryan.
Concluiría
que
el
homicidio
no
fue
casual,
que
fue
planeado,
y
que
el
motivo
fue
robo.
Que
Bryan
y
su
cómplice,
su
tío
Redy,
intentaron
sacarle
a
Ruth
Thalía
la
clave
de
su
cuenta
bancaria.
Querían
quitarle
el
dinero
que
se
había
ganado
en
“El
Valor
de
la
Verdad”.
Los
medios
limeños
cubrieron
la
muerte
de
Ruth
Thalía
con
su
habitual
delicadeza,
metiéndose
en
todos
los
rincones
de
las
vidas
de
la
víctima
y
su
asesino.
Los
enemigos
de
Beto
hicieron
gala
de
esta
oportunidad.
Los
peruanos
van
a
reconocer
esta
voz,
es
Magaly
Medina,
famosísima
periodista
de
farándula,
una
mujer
controvertida
por
sus
reportajes
a
veces
sórdidos.
Y
hasta
ella
se
atreve
a
criticar
a
Beto.
Si
todos
nos
ponemos
a
pensar,
programas
como
“El
Valor
de
la
Verdad”,
ya
llegan
a
un
punto
de
sacar
miserias,
¡que
realmente
se
le
pone
a
uno
la
piel
de
gallina!
Porque
un
día
que
venga
una
mujer
a
decir
que
es
prostituta,
O
sea,
“¡WOW!
¡Ya
qué
estamos
haciendo
de
la
televisión!”.
Cualquiera
que
haya
visto
alguna
vez
al
programa
de
Magaly
entiende
lo
cínico
e
hipócrita
que
es
este
comentario.
Beto
se
defendió
con
todo.
Declaró
una
cruzada
contra
la
violencia
hacia
la
mujer,
utilizando
su
noticiero
para
descartar
cualquier
responsabilidad
por
el
asesinato
de
Ruth
Thalía.
En
los
últimos
días
hemos
visto
como
se
ha
intentando
quitarle
la
culpa
al
asesino,
y
endilgársela
a
un
programa
de
televisión.
Esto
por
supuesto
no
resiste
el
menor
análisis.
El
asesino
de
Ruth
Thalía
Sayas
Sánchez
se
llama
Bryan
Romero
Leyva.
Y
en
términos
legales,
por
supuesto,
tiene
razón.
Pero
quizás
no
es
tan
simple.
Quizás
la
pregunta
es
esta,
la
que
le
hice
a
David
Novoa,
el
que
fue
parte
del
equipo
de
producción
de
“El
valor
de
la
verdad”.
Oye,
una
última
pregunta:
¿Tú
crees
que
Ruth
Thalía
estaría
viva
si
no
fuera
por
el
programa?
Por
supuesto
¿no?
O
sea,
no
si
estuviera
viva,
de
repente
hubiera
muerto
por
otra
cosa.
Determinación
judicial
de
la
pena.
Habiéndose
determinado
la
culpabilidad
de
Bryan
Baroni
Romero
Leyva
y
Redy
Leyva
Cerrón,
como
autores
de
los
delitos
de
patrimonio
robado
agravado
con
subsecuente
muerte
en
agravio
de
Ruth
Thalía
Sayas
Sánchez…
El
27
de
febrero
del
2014,
la
corte
declaró
a
Bryan
Romero
Leyva
culpable
por
el
asesinato
de
Ruth
Thalía.
Dictaminó
que
su
cómplice
en
este
crimen,
fue
Redy
Leyva,
su
tío.
Ambos
fueron
sentenciados
a
cadena
perpetua.
Vilma,
Leoncio,
y
Eva
estuvieron
en
la
lectura
de
la
sentencia,
claro.
Después,
en
medio
del
alboroto,
los
3
dieron
declaraciones
a
la
prensa,
y
dijeron
que
se
había
hecho
justicia.
Pero
para
Vilma:
El
dolor
nadie
me
entiende.
El
dolor
era
inmenso,
y
es
inmenso.
Cuando
ya
yo
me
muera
en
la
tumba,
dejaré
de
llorar.
Dejaré
de
sufrir.
Y
es
que
no
hay
sentencia
que
cierre
esa
herida.
En
total
Frecuencia
Latina
produjo
4
temporadas
de
“El
valor
de
la
verdad”.
El
último
episodio
salió
en
octubre
del
año
pasado.
Ahora
Beto
Ortiz
tiene
un
nuevo
programa
se
llama
“Beto
A
Saber”,
en
ATV,
el
canal
9.
Cuando
decidimos
sacar
esta
historia
otra
vez,
quisimos
volver
a
contactar
a
la
familia
de
Ruth
Thalía,
a
ver
cómo
seguían.
Entonces,
nuestro
colaborador,
Eduardo
Garcia
Peña,
fue
a
visitarlos
en
Huachipa.
Encontró
la
calle
totalmente
inundada
a
raíz
de
las
lluvias
fuertes
de
Abril,
las
mismas
que
causaron
tanto
daño
en
la
costa
peruana.
Leoncio
nos
contó
que
casi
pierden
todo
pero
que
lucharon
contra
el
río
y
lograron
protegerse
y
subir
muchas
de
sus
cosas
al
segundo
piso.
No
han
sido
años
fáciles
para
la
familia,
en
particular
para
Vilma.
Después
de
la
muerte
de
Ruth
Thalía
dejó
de
cantar
por
mucho
tiempo
hasta
que
su
hija,
Eva,
le
animó.
Eva
me
dijo:
“Pués,
mamá,
la
Thalía
estará
llorando
en
el
cielo,
mi
mama,
por
mi
culpa
ha
dejado”,
diciendo,
“mejor
vuelve
al
escenario”.
Entonces…
Y
tenía
mucho
miedo
de
hacerlo,
pensaba
en
qué
iba
a
decir
la
gente.
Pero
al
final,
Vilma
no
canta
para
ella
misma.
Es
una
terapia
más
que
nada,
para
ha
sido
una
terapia
salir
con
mis
músicos.
Y
por
supuesto
nunca
se
olvida
de
su
hija.
Con
la
Thalía
yo
estoy
día
y
noche.
Aquí
tengo
y
allá
en
los
libros
tengo,
enfrente
de
mi
dormitorio.
Estoy
durmiendo,
mirando.
Me
levanto
“Buenos
días,
mamá”,
para
salir
“mamá,
cuida
a
tus
hermanos”,
“mamá,
estoy
yendo”,
“mamá,
estoy
mal,
curame”,
“mamá,
tu
abuelita
está
mal”.
O
sea,
todo,
todo,
todo
le
estoy
avisando.
Por
eso
me
siento
bien.
Por
eso
yo
misma
me
doy
cuenta
que
no
estoy
aceptando
su
muerte,
ajá.
O
sea,
para
está
viva
a
mi
lado,
si
no
que…
“¿Por
qué
no
hablas?”,
a
veces
digo.
“¿Porque
no
hablas?
¡Tienes
que
hablar!”.
Así
le
digo,
¿no?,
pero
ella
en
una
foto
está
pues
ahí
y
ahí
no
me
contesta.
Si
se
anima…
Ya
pero
así
ronco
no
más
lo
haré
porque
en
el
escenario
la
voz
es
otro…
Por
supuesto
[Cantando]
Esta
noche
quiero
bailar,
quiero
bailar
contigo.
Esta
noche
quiero
bailar,
quiero
bailar
contigo.
Quiero
que
me
digas
todo
lo
que
sientes
si
es
verdad…
Esta
historia
fue
escrita
por
mi
y
editada
por
Camila
Segura
con
el
apoyo
de
Silvia
Viñas
y
Luis
Trelles.
Gracias
a
Annie
Murphy,
Monica
Campbell
y
en
especial
a
Eduardo
García
Peña
en
Lima.
Andrés
Azpiri
ayudó
con
el
diseño
de
sonido.
Agradecemos
también
el
apoyo
del
Programa
de
Periodismo
Investigativo
de
la
Universidad
de
California,
en
Berkeley.
Esta
canción
de
fondo
es
de
Vilma
Sánchez,
la
mamá
de
Ruth
Thalía.
Se
llama
“Basta
Carajo.”
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Desiree
Bayonet,
Andrea
Betanzos,
Melissa
Montalvo,
Caro
Rolando,
Barbara
Sawhill,
Ryan
Sweikert,
David
Trujillo,
Elsa
Liliana
Ulloa
y
Luis
Fernando
Vargas.
Maytik
Avirama
es
nuestra
pasante
editorial,
y
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
Hindenburg
PRO.
Conoce
más
sobre
Radio
Ambulante
y
sobre
esta
historia
en
nuestra
página
web:
radioambulante.org.
Radio
Ambulante
cuenta
las
historias
de
América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
Gracias
por
escuchar.
Check out more Radio Ambulante

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Gracias por escuchar Radio Ambulante. Quiero contarles de un nuevo programa de NPR, una nueva manera de estar al tanto de las noticias del día. Se llama “Up First”. En 10 minutos, más o menos, puedes tener una idea de las noticias importantes del día. Esas cosas que realmente tienes que saber. Arranca el día con “Up First”, disponible de lunes a viernes a las 6 de la mañana, en NPR ONE o en cualquier app de podcasts. Thalía desnudará todos sus secretos. Las confesiones de Thalía devastarán a su familia. Esta historia comienza en julio del 2012, con el estreno en Perú de un programa de televisión. Para ese momento ya había estado en casi 100 países, y en Perú inmediatamente se convirtió en un éxito total, líder en los ratings. 21 preguntas separan hoy a un peruano de ganar 50.000 soles en efectivo. ¿Quedará alguna persona honesta en el Perú? Es el momento de conocer “El valor de la verdad”. Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Hoy volvemos a nuestros archivos con una historia que reportamos inicialmente en el 2013. Es la historia de Ruth Thalía, una joven peruana, y lo que le costó decir la verdad. Si eres peruano, lo más probable es que reconozcas esta voz. Soy Beto Ortiz, tengo 45 años, soy periodista, más exactamente reportero, de vez en cuando escribo, y conduzco algunos programas de televisión. En Perú, la gente lo conoce como Beto, así nomás. Lleva dos décadas trabajando en la televisión, y si bien es una figura que polariza la opinión pública, me consta que la gente lo saluda con cariño. Todo el mundo lo reconoce. Una vez le pregunté qué se sentía ser famoso, y me respondió con una risa. “Es como preguntarme cómo se siente ser gordo”, me dijo Beto. Ya no me acuerdo cómo era ser flaco. Cuando aceptó ser el presentador de “El valor de la verdad”, ya era considerado el periodista y líder de opinión más poderoso del país. El formato de este programa le gustó de inmediato. Me pareció que era una fórmula muy astuta para conseguir lo que normalmente a los periodistas nos cuesta muchísimo conseguir, que nos digan un poco más de verdad de lo usual, ¿no? Entonces, al convertir la entrevista en un show y al convertir el encuentro con el personaje en un juego de concurso, el desafío se planteaba de manera mucho más descarnada y directa. La mejor forma de comprender en qué consiste el concurso es que oigamos la descripción que Beto da en el show mismo. Antes de participar en este programa, cada uno de nuestros concursantes ha pasado por una rigurosa prueba del polígrafo o detector de mentiras. Ellos estarán aquí para responder las mismas preguntas que se les hizo ante este dispositivo. Y si responden 21 preguntas con la verdad pueden ganar 50.000 soles. Casi $20.000. La primera persona que concursó en el Perú se llamaba… Ruth Thalía Sayas Sánchez. Operadora de call center. 19 años. Vive con sus padres en Huachipa, Lima. Para los que no son limeños, les cuento: Huachipa es un zona entre rural y urbana, en las afueras de la capital peruana. La carretera central, que te lleva hacia la Sierra, bordea la zona. Hay caminos polvorientos sin asfaltar, campos de cultivo y casas a medio construir. Por todas partes se ven mototaxis, yendo y viniendo. El zumbido de sus motores se escucha día y noche. En este barrio vivía Ruth Thalía, con sus padres, su hermana Eva y un hermanito de 8 años. Para su familia, Ruth Thalía era atrevida, graciosa, carismática, inteligente. Pero cuando Beto la conoció en el set del Canal 2, la primera impresión que tuvo fue un poco distinta. La verdad es que era una chica muy promedio. Una chica que era atractiva pero no era una persona que llamara mucho la atención, una chica más bien perfil bajo, apocada. Pero cuando se prendieron las cámaras, algo cambió. Buenas nochesBuenas noches, ¿estás nerviosa Ruth Thalía? Sí, un poco. Pero, normal. ¿Hay algo que quieras revelarle a tu familia y a tus seres queridos hoy? Hoy, sí. Muy bien. ¿Estás dispuesta a decir la verdad frente a tu familia, a ti misma, y a todo el Perú? Sí, estoy lista. Tome asiento por favor. [Aplausos] Y así comenzó la cosa. Ruth Thalia, según las reglas del programa, debía llevar 3 invitados. Ella escogió a su novio y a sus padres. Esta es su mamá. Mi nombre es Vilma Rosario Sánchez Rojas, soy huancavelicana, tengo 42 años. A Lima vine por el futuro de mis hijas. Huancavelica, la provincia donde nació Vilma, queda a unas 14 horas de Lima. Ruth Thalía y su hermana Eva nacieron ahí, en el campo, pero se mudaron a Lima cuando eran muy pequeñas. Junto con su esposo, Leoncio, Vilma tiene un grupo de música folclórica. Ella canta y él toca el harpa. Además son dueños de una vidriería. El día de la grabación, Vilma acompañó a su hija al canal. Ruth Thalía no le había contado mucho a su mamá sobre el programa. Las preguntas, según lo que entendía Vilma, tendrían que ver con cómo habían llegado a la capital, de dónde venían, ese tipo de cosas… Y entonces yo le dije, “ah, ya pero ¿con esas preguntas van a ganar plata?”, le digo. “Sí, mami, van a ganar plata con eso”. Y entonces yo le dije, “entonces yo le voy a decir toda la verdad”. De cómo sobrevivieron esos primeros días en Lima vendiendo sandía, piña, anticuchos. Una historia que por ser común, no deja de ser heroica. Cuando conversé con Vilma, le pregunté si se fue contenta al canal. Me dijo que sí. Feliz yo me fui, voy a decir todo con ese orgullo como provinciana… “Soy huancavelicana con mucho orgullo, señor Beto”. La maquillaron, le pusieron un micrófono, y la sentaron en el escenario junto a su hija. Sí, desde el momento que mi hija, cómo se llama, que iba a ir al programa, yo ya estaba destrozado. Este es Leoncio Sayas, el padre de Ruth Thalía. También acompañó a su hija esa tarde. Pero sin el entusiasmo de su esposa. Yo dije también a ella, “no vayas”, dije, “no vayas”. Mi esposa me dijo, que tú, que cualquiera cosa… no quieres apoyar…. de repente yo decía… o le… si le privo esto de repente le voy a troncar en su camino… Eso. “Ya bueno pues”, dije, “está bien”… En el set del programa, su ansiedad no pasó desapercibida. ¿Está preocupado? Sí. ¿Qué le preocupa?Cosas que puedo enterarme de mi hija. Ok. Y usted, señora, ¿cómo está?… El tercer invitado de Ruth Thalía esa tarde a la grabación era un joven llamado Bryan. Era casi un niño, ¿no? Era un chiquillo muy joven… este… mototaxista… El típico chico de barrio que se recursea, que sobrevive, que tiene su enamoradita, que se va a juerguear el fin de semana… O sea… Lo presentaron como el novio. Vivía en la misma zona de Huachipa, no tan lejos de la familia de Ruth Thalía. Un chico serio, de pocas palabras, pero pintón. Se le notaba algo incómodo. Era un muchacho callado y no te miraba a la cara. Medio hablaba agachado, y… No sé por qué, discúlpenme, joven, yo le odiaba a ese chico. Esta es la primera vez que escuchamos a Bryan en el programa. Y finalmente… El enamorado. ¿El enamorado? Bryan Romero Leyva. Bryan Romero, un aplauso para Bryan [Aplausos]. Muchas gracias por haber aceptado venir y acompañar a Ruth Thalía en este desafío que ella ha decidido tomar. ¿Cómo estás tú? Veo que tu pierna derecha se mueve incesantemente, ajena a tu voluntad. ¿Nervioso? Sí, preocupado. Me ha sacado la vuelta, ¿no? ¿Eso es todo lo que te preocupa? [Risas] Quizás esta expresión peruana no se entienda. “Me ha sacado la vuelta”. Lo que está diciendo Bryan es que le preocupa enterarse de que Ruth Thalía le haya sido infiel. Lo demás no importa, no. Ok. Bueno, relájense, recién estamos comenzando, no se olviden esto es un juego, vamos a tomarlo con calma. El valor de la verdad” se graba en los estudios de Frecuencia Latina, Canal 2, una suerte de búnker casi militar en medio de un barrio residencial limeño. Para entrar, hay que hacer una fila frente a una ventana de vidrio polarizado, y presentar un documento de identidad. No importa la hora a la que vayas, temprano o tarde, casi siempre hay gente amontonada a la entrada, esperando a que el guardia de seguridad les haga pasar. Van al canal para denunciar alguna injusticia, o para pedir ayuda para un familiar. Van a ver a sus ídolos, o con sus propios sueños de fama. Ruth Thalía era así. Se había presentado un par de veces a castings de telenovelas. Era una soñadora. Y esto quizás tenía en común con Beto, cuando él tenía su edad. Y con miles de peruanos más. Algo bastante simple. Ruth Thalía quería ser famosa. Curiosamente cuando empezamos la grabación fue como que se encendió y sacó gracia y bromas y… y sí, cierto afán de protagonismo, ¿no? Las primeras preguntas fueron simples. Hasta chistosas. Esto es parte del plan del programa, claro. Beto le preguntó a Ruth Thalía si alguna vez había faltado a clases sin permiso. Si siendo bonita se consigue más que siendo una buena persona. Si había pasado temporadas largas sin ducharse. Entre risas, Ruth Thalía iba contestando, acumulando dinero, y todos a gusto. Esa tarde en la cabina de producción estaba este hombre. Yo soy Luis David Novoa Jiménez. [Risa] ¿Tengo que decir lo que hago, toda esa nota? David trabajaba en la producción de “El valor de la verdad”. Era el que había hecho la entrevista preliminar a Ruth Thalía, y conocía bien su historia. La había visitado en Huachipa, y había pasado tiempo con su familia. Sabía, mejor que ninguno, lo que les esperaba a Bryan y a los padres de Ruth Thalía. Pero como yo no tomaba directamente la decisión, yo era un obrero ahí, ¿no?. Yo no presiono el gatillo directamente, ¿no?, donde entra esta gente… Eso iba a ser una sorpresa y quizás un momento incómodo y una vergüenza para ellos. Le pregunté cuáles fueron sus primeras impresiones de Ruth Thalía. La vi mintiendo en realidad, ¿no? En el fondo yo sabía que mentía, ¿no?… Yo sabía que ocultaba cosas. Y esos secretos, el drama de su situación, hacían que Ruth Thalía fuera una perfecta concursante para “El valor de la verdad”. El día de la grabación, David se encargó de que esos secretos salieran al aire. Detalles pesados. Hasta incómodos. ¿Cuando te ves al espejo qué ves, ves una chinita, ves una cholita, ves una mestiza? Bueno, me veo un poco… un poco oscurita, ¿no? ¿Te gustaría ser blanca? Sí. ¡Ok! [Aplausos] Beto le preguntó sobre la relación con Bryan, y Ruth Thalía parecía poco interesada en los sentimientos de su novio. Se burlaba de él, y el público se reía. ¿Te parece Bryan un chico guapo? Eh… Sí… [Risas] No sonó muy convincente, eso. ¿Es Bryan un chico inteligente? [Risas] Más o menos. Con la pregunta 12, Ruth Thalía reveló que solo estaba con él hasta que apareciera alguien mejor. A Bryan se le veía pálido. Aquí, David Novoa. Yo vi que este chico estaba aturdido, era como un zombie, ¿no? Bryan, ¿estás enamorado de Thalía? Sí. Se te nota. Sí, estoy enamorado. ¿Cómo te sientes con esta respuesta tan dura? No sé qué decir. No sé qué decir. Evidentemente te ha dolido la respuesta, no. Sí. Thalía, esa fue una respuesta cruel. No es que le quiera hacer sentir mal, tampoco quiero excusarme pero… creo que… Pero había más. Ruth Thalía reveló que se avergonzaba de los modales de su familia, que en tres ocasiones había tomado la pastilla del día siguiente, que a veces tenía fantasías sexuales con mujeres. Con la pregunta 17, Ruth Thalía reconoció que realmente no trabajaba en un call center, como creían sus padres. La verdad era que bailaba en un nightclub. Bryan, ¿qué quieres decirle a Thalía? ¿Retírate o sigue adelante? Ya no quiero escuchar más yo. No quieres escuchar más… No. Pero Ruth Thalía decidió seguir, pues con la pregunta 18, tenía la oportunidad de ganarse 15.000 soles, alrededor de $5.000… Pregunta 18: ¿Alguna vez has aceptado dinero a cambio de tener relaciones sexuales? Este silencio largo, lleno de tensión, es una de las innovaciones de la versión peruana de “El valor de la verdad”. Sí. La respuesta es… Verdad. Dos veces, solo dos veces, y de ahí no ha vuelto a pasar, ni volverá a pasar. Creo que fue por cuestiones económicas, o sea, que estábamos en una situación económica muy crítica y… Beto le preguntó a Ruth Thalía si quería retirarse, o seguir en busca de los 50.000. Ruth Thalía pensó un rato, y antes de responder, se dirigió a sus padres. Bueno, yo vine con un objetivo de decir esa verdad que fue muy difícil hablarlo con ellos. Me arrepiento bastante, mi papá, mi mamá y mis hermanos son lo más lindo que tengo en la vida, los amo con todo mi corazón… y Bryan, discúlpame, perdóname por haberte hecho pasar por esto, y… Y después de este breve discurso… Me retiro. ¿Se retira? Me retiro. [Aplausos] Pero antes de terminar este programa yo quiero irme a casa con la certeza de que la verdad siempre es luminosa, la verdad nunca hace daño aunque duela. Entonces con una cólera salí afuerita. A mi hija le pregunté: “¿Hija, qué te pasó?”. Y como siempre ella coqueta, sonriente como siempre, andaba ella, ¿no? “Olvídate. Son cosas que le he dicho, pero, mami, tú sabes en tu conciencia, ¿sí o no, mamita?” Me da un beso, me da palmitas en mi cara, “me voy a la universidad”. Esa noche Vilma no volvió a hablar del tema con Ruth Thalía. Pero al día siguiente le preguntó: “Hija, ¿qué pasó?”, le digo, “¿por qué lo has hecho esto?”. “No, mami, porque, ahí se ganaban platita y ya pues”. “¿Y la gente qué va a decir, nuestras familias? A nivel nacional habrán visto”. “Qué me importa, me resbala”. El programa salió al aire el sábado 7 de julio del 2012, y fue un éxito arrollador. Quedó de primero en los ratings, por encima de una leyenda de la televisión peruana, Gisela Valcarcel. Esa noche, en Frecuencia Latina, el equipo de producción celebró. O sea éxito, pues, ¿no? En la oficina… todo fue festejo, le habíamos ganado a Gisela. Eso es lo que interesa ahí, ¡el rating! Esa semana Ruth Thalía salió en la prensa, fotografiada con un gerente del canal 2, entre ambos sosteniendo uno de esos cheques gigantes. Los dos sonreían. 15.000 soles, poco más de $5.000. Salió en varios programas, y decía sentirse liberada después de haber salido en el concurso. Le pedía mil disculpas a Bryan por el mal momento que pasó, y reveló que ya no eran novios, que habían terminado. Aquí está con Beto, en su programa de la mañana, “Abre los ojos”: Ahora, todos se han preguntado, ¿qué pasó con Bryan? Bueno, la verdad que ni nos hablamos, creo, porque cuando lo llamo no me contesta. Se le nota débil, cansada. Unos días después, dió una entrevista a otro programa del Canal 2 y ahí se refirió una vez más a su exnovio, y a su familia. Pero con otro tono. Yo también lo estoy pasando mal, y él debería entenderlo. No tengo solo yo la culpa. Él también la tiene y lo sabe muy bien pero… prefiero dejarlo ahí nada más. No quiero tener más problemas con él, ni con su familia. Y es que para este momento, los problemas ya comenzaban. Acá pues, el barrio que vivimos, pues, es un infierno pues de chismes, ¿no? Lo que Ruth Thalía le había dicho a su madre, de que todo le resbalaba, no era tan cierto. Andaba mal. Sentía que sus vecinos hablaban mal de ella. Que no la veían igual que antes. Después de que salió del programa estaba mal, o sea, mal, mal, no quería ni salir a la calle, estaba fatal… Esta es Eva, la hermana de Ruth Thalía. A diferencia de sus padres, Eva sí sabía algunos de los secretos que se revelaron esa noche en “El valor de la verdad”. Por ejemplo que trabajaba en un nightclub. Eva, entonces, era la que trataba de tranquilizarlos a todos… O sea, en mi caso yo le hablaba tranquila, ¿no? “Ya pasó”, y todo lo demás, pero sí estaba deprimida, de que, “qué he hecho o qué he dicho o ahora papá y mamá están en el ojo de la tormenta”, como le dicen, ¿no? Un día Ruth Thalía le confesó a su mamá que había pensado en suicidarse. Ella me dijo: “Mami, ayer yo quise matarme”. Así me dijo. “No sé qué he hecho”. Entonces de ahí constante ya le cuidaba porque tal vez se va a matar, tal vez se va a matar. Si Ruth Thalía tenía sus dudas de haber participado en el programa, no era la única. Bryan estaba igual. En el barrio lo maltrataban. “Cachudo”. “Huevón”. La gente lo reconocía, y se burlaba de él. También dio varias entrevistas en esos días, siempre parco, monosilábico, tratando de explicarse a su manera. ¿Cómo te sientes? Avergonzado. Avergonzado con mi familia, con mis amigos. No, pues, todo lo que me ha hecho, me he enterado. ¿Cómo puedo estar? Usted siendo varón, ¿cómo estaría? Sí, yo me imagino, y trato de ponerme en tu lugar. Pero dicen que cuando uno quiere a veces perdona, ¿no? Sí, pero también depende, ¿no?, depende qué te han hecho. Las cosas que ha hablado ese día, eso no puedo perdonar. Según Bryan, él había sido víctima de una emboscada. Reveló que cuando grabaron el programa, él y Ruth Thalía se habían puesto de acuerdo para fingir que eran novios, pero que la verdad era que habían terminado varios meses antes. Nunca supo a lo que se metía, y por hacerle este favor a su exnovia, Ruth Thalía le había prometido plata. Y no había cumplido. Pero había más: Bryan acusó al Canal 2 de ser cómplices en este montaje, algo que la gerencia del canal y Beto mismo, negaron. Pero la historia ya estaba en todos los periódicos y noticieros. La figura de Beto, siempre controversial, también tiene algo que ver aquí. A lo largo de una carrera llena de éxitos y escándalos, es justo decir que Beto ha acumulado tantos enemigos como admiradores. Y esos enemigos hicieron fiesta con el escandaloso programa “El valor de la verdad”, criticándolo como el peor ejemplo de la llamada “telebasura”. Y sin embargo, “El valor de la verdad” seguía número uno en el rating, y con todos sus problemas, Ruth Thalía se había acercado a su sueño. Era casi, casi famosa. Mientras tanto, en Huachipa, los problemas entre Bryan y Ruth Thalía empeoraban. Un día alguien entró a la casa de Ruth Thalía, y se llevó una laptop. El sospechoso del robo era Bryan, pero no se pudo comprobar nada. Los Sayas Sánchez se sentían asediados por el exnovio de Ruth Thalía. Aquí, Eva. Después del programa, empezó a pedir dinero. Como que 500, después fue subiendo a 1.000, después a 2.000. Una tarde, Eva se encontró con Bryan en la puerta de la casa. Estaba borracho. Me dice: “¿Sabes qué, Eva? tu hermana me ha dicho que me va a dar 2.000. Pero hasta ahorita no me da”, me dice. “Ya”, yo le digo, “¿sabes qué?, estás mareado. ¿Te parece si hablamos mañana? Y yo te voy a dar el dinero”. Según Eva, Bryan le gritó: “La venganza es dulce”. Una Pausa y volvemos. NPR tiene un nuevo podcast para niños y adultos curiosos, se llama “Wow in the World”, con Mindy y Guy. Este podcast es para que niños de todas edades entiendan este mundo loco y complejo que nos rodea. Busca “Wow in the World” en NPR One o en tu app de podcast favorito. La noche del 11 de septiembre del 2012, 8 semanas después de que “El valor de la verdad” hubiera salido al aire, Leoncio y Vilma se acostaron viendo un partido de fútbol. Cuando Leoncio se despertó al día siguiente… En eso vi a mi esposa diciendo, “oye Thalía no ha llegado” me dice. “¿Cómo no va a llegar Thalía?”. “No, no ha llegado”. Desesperado. Lograron comunicarse con un amigo de su hija que había estado con ella la noche anterior. La había visto a la salida de la universidad. Les contó que mientras estaban juntos, Ruth Thalía había recibido una llamada de Bryan. “Entonces Bryan debe saber”. Entonces de ese momento, a las 9, por allá será pues, cómo se llama, sabíamos que Bryan sabía algo, ¿no?, de Thalía. Vilma se fue de frente a la casa de Bryan, ya bastante angustiada. Llorando, gritando. Toda la calle seguro los vecinos me han visto. Estaba arrodillado como a un Dios. “Bryan, entrégame a Thalía, tú la tienes, papá”, le dije. Y el chico, “no”, se botaba su cara, “no, yo no, yo no sé nada de tu hija, hace tiempo yo no me comunico”. Y se volteo y se metió a su cuarto. En el Perú, si no tienes dinero, ni nombre, si vienes de un lugar como Huachipa, y te pasa algo terrible, no tienes muchas opciones. ¿Qué puedes hacer? Probablemente harías lo que hizo Leoncio, el padre de Ruth Thalía, el 12 de septiembre del 2012. Pones tu denuncia en la policía sin mucha esperanza. A lo mejor te tratan con respeto, pero seamos honestos… No siempre. Y luego vas a donde tu miseria sí puede servir de algo. Vas a la televisión. Porque, acá en la ciudad, la única manera es mediante de los medios. Sino otra cosa, ¿a dónde puedes ir?, ¿qué puedes hacer para buscar a tus familiares? No puedes hacer nada. En los estudios de Frecuencia Latina, Leoncio logró conversar con una productora de “Abre los ojos”. Me dijo: “Mañana en la mañana vas a venir para que salgas tú mismo en el aire en ‘Abre los ojos’. Ya en eso te vamos a ayudar. No te preocupes”, me dijo… Y así quedaron. De ahí Leoncio se fue a otro canal, donde no lo atendieron, y finalmente a una emisora de radio. Se pasó todo el día buscando a alguien que divulgará la noticia, y cuando llegó a casa, encontró a su esposa en muy mal estado. Hizo lo que pudo para calmarla, y le contó que al día siguiente estarían en “Abre los ojos”, para denunciar la desaparición de Ruth Thalía. Lanzaron teorías de dónde podría estar su hija. De repente por ahí se habrá ido, con eso estábamos; de repente por ahí lo han tenido, o lo han emborrachado, pero seguro lo van a soltar, diciendo… Prácticamente esa noche no hemos dormido pues… A las 5 de la mañana se levantaron, y se alistaron para salir. En esas sonó el teléfono. Era la productora de “Abre los ojos”. Me dice: “Señor Sayas, mire, nos vas a disculpar: no se va a poder hoy día. Mañana o pasado mañana, pero de todas maneras te vamos a llamar”, me dijo. Cuando conversé con Beto, le pregunté si se acordaba cuándo se enteró de la noticia de que Ruth Thalía había desaparecido. Sí, sí, claro que me acuerdo. ¿Cómo fue? Bueno, la noticia había aparecido en unos diarios y a nosotros nos llamaron a decirnos eso. A ver: lo que está diciendo Beto es que no se enteró el día que Leoncio fue al canal. Que tampoco se enteró al día siguiente, cuando supuestamente Leoncio y Vilma iban a aparecer en Abre Los Ojos. No. Se enteró después, cuando la noticia ya se había difundido en otros medios. Bueno, y más allá de este detalle —de cuándo se enteraron— tampoco es que lo hayan tomado muy en serio cuando lo supieron. ¿Por qué? Según Beto, porque no era la primera vez que Ruth Thalía y Bryan les causaban problemas. Nosotros estábamos un poco acostumbrados a que nos llamaran a decir, “pasó esto”, “le robó”, “le ha quitado plata”, “le ha quitado unas fotos”, no sé qué, entonces que nos dijeran, “oye, no ha llegado a su casa”, era como… Ya, no ha llegado a su casa. No organizamos una cruzada a nivel nacional ni nada por el estilo. Para el tercer día, Frecuencia Latina no había vuelto a llamar a Leoncio y a Vilma. Sin atención mediática, la policía no investigaba. Los padres de Ruth Thalía salían todas las mañanas a recorrer la ciudad en busca de ayuda. Me fui a canal 5, a canal 7, a canal 4… Ya, en canal 7, el señor, el guachimán era medio frío. Me respondió, “Señora, ¿qué quieres? Ya, deja tu denuncia y vete”. Y aquí hay un detalle importante. Esos primeros días, Leoncio y Vilma se presentaron en los canales de televisión sin mencionar “El valor de la verdad”. Sin mencionar a Beto Ortíz. En Frecuencia Latina, sí, claro, pero en los otros canales, la historia que contaban era simple: “Somos padres preocupados, gente humilde. Nuestra hija no ha llegado a casa”. Una historia, dicho sea de paso, que se escucha diariamente en las puertas de todos los canales de televisión del Perú. Pero al tercer día, en la puerta del canal 9, Vilma soltó este detalle clave, el detalle que haría que su hija volviera a ser portada de periódico en todo el país. Al señor le explico: “Señor, mi hija, era chica de ‘El valor de la verdad”, le digo. Ahí recién se puso saltón el camarógrafo, saltón: “¿Qué? ¿Chica de ‘El valor de la verdad’, señora?”. Esa misma noche, el 14 de setiembre del 2012, 3 días después de la desaparición de Ruth Thalía, la primera nota sobre el caso salió en ATV, el canal 9. Vilma la vio mientras estaba en la sede principal de la policía, en el centro de Lima. Ahí estaba sentada y en la televisión. Caso de Ruth Thalía sale, ay Diosito lindo, ya salió, seguro ahora mi hija voy a encontrar con ese pensamiento yo, ¿no? Pero no la presentaron como la chica de “El valor de la verdad”, sino como… La prostituta de “El valor de la verdad”, la mujer o la chica que se prostituía. Me mató en el alma. Pero por lo menos la noticia estaba suelta. Ahora sí. Ruth Thalía Sayas Sánchez, la primera concursante de “El valor de la verdad” ha desaparecido.Y el principal sospechoso —de Vilma y de Leoncio, de la policía, y de los medios—, por supuesto, era Bryan. El mismo que la acompañó en el programa y fue humillado públicamente. El padre de Ruth sospecha de su expareja y vive una verdadera pesadilla preocupado por su hija. De aquí en adelante, la historia cambia. Ya no estamos hablando solamente de la desaparición de una joven de un barrio lejano de la gran ciudad. No. Se convierte en la historia de una familia atrapada dentro de una tormenta mediática. Todos querían la noticia. Todos querían la exclusiva. Y los canales se peleaban por tener acceso a la familia de Ruth Thalía, la chica de “El valor de la verdad”. Si no llega el caso a los medios de comunicación, más a la televisión, las autoridades nunca hacen caso. Nunca. Esta es… Soy Maribel Toledo Ocampo. Soy periodista. Desde hace 15 años de ejerzo el periodismo de televisión. En esa época Maribel trabajaba en el canal 9, conduciendo un noticiero llamado “Día D”. Su canal, como todos los medios del Perú, estaba detrás de la historia de Ruth Thalía, y en especial detrás de su familia. Y lo que dice es cierto: cuando el caso se hizo mediático, ahí sí la policía comenzó a reaccionar, y su canal se hizo cargo de los Sayas Sánchez. Es una costumbre que se tiene acá en el periodismo peruano, que no está bien, me parece, pero… Por tener exclusivas, los reporteros, los canales, los productores, agarran a la gente y la casi secuestran, no sé, pues, 3 días… Y al sexto día, ya ATV todos los días ya venía. Incluso ya dormían acá. Ya no nos dejaba ya. Leoncio y Vilma iban, de puerta en puerta, pidiendo ayuda. Iban, muchas veces, en un transporte del mismo canal. Al ministerio de la mujer. A la policía central. A los hospitales. A la morgue. Para una familia con pocos recursos económicos, tanto ir y venir hubiese sido imposible sin el apoyo de un canal de televisión. En realidad en este… en este…. el medio de comunicación juega un papel muy importante, ¿verdad?, muy importante. Cuando realmente toman así, en serio, muy importante es. Entonces nosotros ya, ¿qué nos quedaba? No teníamos quién, ni familia, nada, nada. Confiar en ellos, ¿no? Mientras tanto, Leoncio no comía. Vilma no podía dormir. Recibían todo tipo de llamadas. Intentos de extorsión, pistas falsas. Vivían este infierno siempre vigilados por los medios. Un día, Leoncio, que quería ir solo a una cita con la policía, le tocó escaparse de su propia casa pues los productores de ATV querían acompañarlo a todas partes. Otro día… Estábamos acá con la familia, todo y un mototaxista llega: “¿Sabes qué? He encontrado a tu hija”. El mototaxista le dijo que su hija estaba en un hotel, secuestrada, pero que solo lo llevaría si le daba algo de plata. Negociaron y quedaron en 2.000 soles. Pero cuando llegaron, no era Ruth Thalía, sino otra jovencita, parecida, que se había escapado de su casa. “Anda regresa a tu casa”, así le dije pues, ¿no? Entonces la chica empezó a llorar. No me dijo nada, empezó a llorar y, “gracias señor”, me dijo. Eran días… desesperantes, ¿no? No sé, parece que estaría ahí flotando en el aire. Sí, no, no podía, pues ¿si estaría vivo o muerto o estar despierto o soñando o flotando? No sé. Ya el día de hoy se cumple una semana desde que esta joven de 19 años está desaparecida, y no se sabe absolutamente nada de su paradero. La policía y los medios ya sabían que Bryan había sido el último en llamarla la noche que desapareció, pero él alegaba que no llegó a verla. Sin embargo, había otros detalles comprometedores, o por lo menos sospechosos. Días después de que Ruth Thalía desapareciera, Bryan había vendido su mototaxi, y se había mudado del cuarto que alquilaba. Y los investigadores habían encontrado a un testigo, un menor de edad del barrio cuyo testimonio sería clave: dijo que la noche que Ruth Thalía desapareció, la había visto con Bryan. Es más, según este testigo, Bryan le había pagado 50 soles para que le avisara cuando viera a Ruth Thalía bajarse del bus. Dijo que vio a Bryan y a otro hombre meterla a la fuerza a su mototaxi. En público, y a la policía, Bryan seguía negando todo. Pero ya nadie le creía. Y así fue, hasta la tarde del 22 de septiembre, 10 días después de la desaparición de Ruth Thalía, cuando Leoncio recibió una llamada de la gente del canal 9. “Señor Sayasno te preocupes”, cómo se llama…. “Tranquilízate”, me dice. “Han encontrado un cadáver”, me dice. El cadáver era de una mujer joven, la habían encontrado en un terreno a las afueras de Lima que le pertenecía a un tío de Bryan. Todo quedaba lejos, en una zona de cerros secos, arenosos, amarillentos. Pura piedra y polvo. El cuerpo estaba enterrado en un pozo, cubierto por rocas y cemento. Se suponía que era Ruth Thalía, ahora sí, pero alguien tenía que reconocer el cadáver. Leoncio fue. Y ahí se encontró con toda la prensa de Lima. El rumor ya había corrido por toda la ciudad. Lo estaban esperando. Toda la gente que estaba ahí quería ver… novedad, algo así. La prensa desesperada, la radio desesperada, yo me desesperaba. Así cómo era la desesperación. Yo por encontrar viva a mi hija, y la prensa me imagino por su rating, ¿no? No toda la prensa se fue tras el cuerpo. Este es Maribel Toledo. Yo estoy en mi casa, en realidad, y me llama mi productor, y me dice: “Han encontrado a Ruth Thalía”. Me afirma: “Han encontrado a Ruth Thalía. Anda vuela a la casa de la familia”. Recuerdo, vagamente, que era tierra, como un terral, me parece que no era asfaltada, y estaba la mamá, con los vecinos, con unos carteles, y unas velas, pidiendo por Ruth Thalía. Era una escena sombría. Inquietante. A diferencia de lo que vivía Leoncio, en Huachipa, Maribel y su camarógrafo eran los únicos periodistas presentes. Maribel se acercó a Vilma. Creo que le doy el pésame, y le pregunto, porque… O sea, asumiendo que su hija ya está muerta. Y me doy cuenta que ella no sabe. No solo no me entiende, sino no sabe. Porque su respuesta es: “Sigue sin aparecer y no sé qué.” Y me doy cuenta, ok, esta señora está en otras. Estas son las situaciones incómodas a las que te enfrentas si trabajas como periodista en la televisión peruana. Te encuentras de repente con una madre que no sabe o que, en su dolor, no entiende, que su hija desaparecida ya no está desaparecida. Está muerta. Y yo le dije a la señora, lo único que me atreví a decirle cara a cara fue: “Señora, han encontrado a una chica”. Vilma subió a su cuarto, y se encerró. Poco después se confirmó lo que los productores del Canal 9 y los periodistas de Lima ya sabían. Bryan había confesado. El cadáver era de Ruth Thalía. Entonces ese es el instante en el que yo… decido, digamos, hacer, creo, lo más incómodo y quizá lo más morboso de ese momento y esa situación, que es subir a ver a la señora. Y justo cuando subo y voy a tocar la puerta, escucho este llanto desgarrador, que dice: “No, no puede ser ella”, o algo así. El perro ladraba, el llanto de fondo de la señora, y yo parada con mi micro en la mano sin saber qué hacer. Esa noche, los televidentes peruanos fueron testigos del infinito dolor de una familia quebrada. Vieron al joven asesino confeso, Bryan Romero Leyva, esposado; escucharon los gritos de Eva y Vilma, vieron la cara estoica de Leoncio. La muerte de Ruth Thalía fue la primicia de todos los canales, menos de Frecuencia Latina. Era sábado, y siguieron con la programación normal. “El valor de la verdad”. Me llamo Bryan Romero Leyva. Mi edad es 20 años. Vivo en Calle 8, Nivería… En Huachipa. El día 11, a las 11 de la noche aproximadamente a esa hora, yo le llamo a Thalía. Este es el audio del testimonio de Bryan a la policía. Y a partir de este momento, la corte ha declarado que casi todo lo que confiesa es falso. Y la esperé en el puente. Y llegó a la moto. Y yo le dije, “vamos a tomar un vino”, y ella me dijo ya. No hay mención de ningún cómplice, ni del forcejeo para meter a Ruth Thalía al mototaxi. Su versión del homicidio es banal. Ella lo acompaña, sin dudarlo. Compran un vino barato y van hacia la casa de Bryan. Ahí tienen relaciones sexuales, y luego discuten. Ruth Thalía lo insulta. Me cambié, se cambió, seguimos tomando, y ahí fue que ella me comienza a insultar. Me dice, “pobre mototaxista”, me mete una cachetada. Me dice, no sé qué hago hablando con un pobre mototaxista, un pobre huevón. Y ahí fue que yo la agarro del cuello. Del cuello la agarro. Y la ahorca. Yo pensé que estaba desmayada en ese momento. Le agarré en su corazón. No había ningún latido. Agarré su corazón, le chanqué con fuerza a ver si reacciona. Y nada. Se asustó, dice Bryan. No sabía qué pensar. Pelearon, y la mató. No lo planificó. Simplemente así salieron las cosas. De su confesión, lo único que la corte sí aceptó como verdadero era lo siguiente: después de matar a Ruth Thalía, Bryan dejó el cuerpo de su ex novia en el piso del baño, cerró la puerta de su cuarto alquilado, y se fue a seguir tomando en el cumpleaños de su mamá. La diferencia entre un crimen de pasión y un homicidio planeado es la diferencia entre pasar una década en la cárcel, o toda una vida. El juez, en el caso de la muerte de Ruth Thalía, después desmentiría casi todo el testimonio de Bryan. Concluiría que el homicidio no fue casual, que sí fue planeado, y que el motivo fue robo. Que Bryan y su cómplice, su tío Redy, intentaron sacarle a Ruth Thalía la clave de su cuenta bancaria. Querían quitarle el dinero que se había ganado en “El Valor de la Verdad”. Los medios limeños cubrieron la muerte de Ruth Thalía con su habitual delicadeza, metiéndose en todos los rincones de las vidas de la víctima y su asesino. Los enemigos de Beto hicieron gala de esta oportunidad. Los peruanos van a reconocer esta voz, es Magaly Medina, famosísima periodista de farándula, una mujer controvertida por sus reportajes a veces sórdidos. Y hasta ella se atreve a criticar a Beto. Si todos nos ponemos a pensar, programas como “El Valor de la Verdad”, ya llegan a un punto de sacar miserias, ¡que realmente se le pone a uno la piel de gallina! Porque un día que venga una mujer a decir que es prostituta, O sea, “¡WOW! ¡Ya qué estamos haciendo de la televisión!”. Cualquiera que haya visto alguna vez al programa de Magaly entiende lo cínico e hipócrita que es este comentario. Beto se defendió con todo. Declaró una cruzada contra la violencia hacia la mujer, utilizando su noticiero para descartar cualquier responsabilidad por el asesinato de Ruth Thalía. En los últimos días hemos visto como se ha intentando quitarle la culpa al asesino, y endilgársela a un programa de televisión. Esto por supuesto no resiste el menor análisis. El asesino de Ruth Thalía Sayas Sánchez se llama Bryan Romero Leyva. Y en términos legales, por supuesto, tiene razón. Pero quizás no es tan simple. Quizás la pregunta es esta, la que le hice a David Novoa, el que fue parte del equipo de producción de “El valor de la verdad”. Oye, una última pregunta: ¿Tú crees que Ruth Thalía estaría viva si no fuera por el programa? Por supuesto ¿no? O sea, no sé si estuviera viva, de repente hubiera muerto por otra cosa. Determinación judicial de la pena. Habiéndose determinado la culpabilidad de Bryan Baroni Romero Leyva y Redy Leyva Cerrón, como autores de los delitos de patrimonio robado agravado con subsecuente muerte en agravio de Ruth Thalía Sayas Sánchez… El 27 de febrero del 2014, la corte declaró a Bryan Romero Leyva culpable por el asesinato de Ruth Thalía. Dictaminó que su cómplice en este crimen, fue Redy Leyva, su tío. Ambos fueron sentenciados a cadena perpetua. Vilma, Leoncio, y Eva estuvieron en la lectura de la sentencia, claro. Después, en medio del alboroto, los 3 dieron declaraciones a la prensa, y dijeron que se había hecho justicia. Pero para Vilma: El dolor nadie me entiende. El dolor era inmenso, y es inmenso. Cuando ya yo me muera en la tumba, dejaré de llorar. Dejaré de sufrir. Y es que no hay sentencia que cierre esa herida. En total Frecuencia Latina produjo 4 temporadas de “El valor de la verdad”. El último episodio salió en octubre del año pasado. Ahora Beto Ortiz tiene un nuevo programa se llama “Beto A Saber”, en ATV, el canal 9. Cuando decidimos sacar esta historia otra vez, quisimos volver a contactar a la familia de Ruth Thalía, a ver cómo seguían. Entonces, nuestro colaborador, Eduardo Garcia Peña, fue a visitarlos en Huachipa. Encontró la calle totalmente inundada a raíz de las lluvias fuertes de Abril, las mismas que causaron tanto daño en la costa peruana. Leoncio nos contó que casi pierden todo pero que lucharon contra el río y lograron protegerse y subir muchas de sus cosas al segundo piso. No han sido años fáciles para la familia, en particular para Vilma. Después de la muerte de Ruth Thalía dejó de cantar por mucho tiempo hasta que su hija, Eva, le animó. Eva me dijo: “Pués, mamá, la Thalía estará llorando en el cielo, mi mama, por mi culpa ha dejado”, diciendo, “mejor vuelve al escenario”. Entonces… Y tenía mucho miedo de hacerlo, pensaba en qué iba a decir la gente. Pero al final, Vilma no canta para ella misma. Es una terapia más que nada, para mí ha sido una terapia salir con mis músicos. Y por supuesto nunca se olvida de su hija. Con la Thalía yo estoy día y noche. Aquí tengo y allá en los libros tengo, enfrente de mi dormitorio. Estoy durmiendo, mirando. Me levanto “Buenos días, mamá”, para salir “mamá, cuida a tus hermanos”, “mamá, estoy yendo”, “mamá, estoy mal, curame”, “mamá, tu abuelita está mal”. O sea, todo, todo, todo le estoy avisando. Por eso me siento bien. Por eso yo misma me doy cuenta que no estoy aceptando su muerte, ajá. O sea, para mí está viva a mi lado, si no que… “¿Por qué no hablas?”, a veces digo. “¿Porque no hablas? ¡Tienes que hablar!”. Así le digo, ¿no?, pero ella en una foto está pues ahí y ahí no me contesta. Si se anima… Ya pero así ronco no más lo haré porque en el escenario la voz es otro… Por supuesto [Cantando] Esta noche quiero bailar, quiero bailar contigo. Esta noche quiero bailar, quiero bailar contigo. Quiero que me digas todo lo que sientes si es verdad… Esta historia fue escrita por mi y editada por Camila Segura con el apoyo de Silvia Viñas y Luis Trelles. Gracias a Annie Murphy, Monica Campbell y en especial a Eduardo García Peña en Lima. Andrés Azpiri ayudó con el diseño de sonido. Agradecemos también el apoyo del Programa de Periodismo Investigativo de la Universidad de California, en Berkeley. Esta canción de fondo es de Vilma Sánchez, la mamá de Ruth Thalía. Se llama “Basta Carajo.” El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Desiree Bayonet, Andrea Betanzos, Melissa Montalvo, Caro Rolando, Barbara Sawhill, Ryan Sweikert, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Luis Fernando Vargas. Maytik Avirama es nuestra pasante editorial, y Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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