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Radio Ambulante - Lord Alejandro

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Un duque heredero de Medellín.

Alejandro Estrada Cardona es colombiano, tiene 28 años y guarda un secreto que solo unos pocos saben: pronto podría convertirse en miembro de la nobleza española. Kelly y Andrés conocían algo de ese legado, pero desearían que jamás los hubieran involucrado.

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:
Esto
es
Radio
Ambulante
desde
NPR,
soy
Daniel
Alarcón.
En
Medellín
hay
un
futuro
duque.
Y
no
me
refiero
al
apellido,
sino
a
un
título
nobiliario
creado
directamente
por
la
corona
española
en
el
siglo
XV.
Un
título
que
fue
heredado
una
y
otra
vez,
de
generación
en
generación,
hasta
llegar
a
un
colombiano.
Pero
él
solo
toca
el
tema
con
un
grupo
muy
selecto
de
conocidos. Y
entonces
nos
hablaba
del
ducado
de
Cardona.Sí,
es
que
mi
abuelo
llegó
a
tener
el
título
del
duque
de
Cardona.Que
al
parecer
salió
de
España
por
la
guerra
civil.
Y
se
sabe
la
historia
de
pe
a
pa. Que
el
hombre
sale
y
se
asienta
en
Costa
Rica.
Luego
sigue
bajando,
llega
a
Panamá,
luego
llega
a
Colombia
y
aquí
entonces
el
hombre
se
vuelve
muy
rico.El
tal
duque…
bueno,
el
heredero
del
ducado,
se
llama
Alejandro
Estrada
Cardona.
Tiene
28
años.
Pero
hasta
ahí
llega
la
información
disponible
sobre
él.
Si
intentan
buscar
más
datos,
probablemente
no
van
a
encontrar
nada.
Este
futuro
duque
no
es
como
otros
miembros
de
la
nobleza…
Digamos
que
no
es
una
figura
pública:
no
lo
siguen
los
paparazzis,
no
da
entrevistas
exclusivas
y
tampoco
hace
obras
benéficas.
En
general,
tiene
un
perfil
discreto.
Aunque
entre
ese
grupo
selecto
de
personas
que
lo
conocen,
no
pasa
desapercibido.Es
una
persona
que
siente
la
necesidad
siempre
de
caerle
bien
a
todo
el
mundo
y
de
estar
bien
parado.Alejandro
es
una
persona
que
tiene
un
ego
muy
alto,
y
el
hombre
siempre
es
como
de
esas
personas
que,
de
alguna
manera,
trata
como
de
mostrar
si
tuviese
una
condición
socioeconómica
superior.Se
preocupa
demasiado,
muchísimo,
por
su
aspecto
físico,
por
estar
peinado,
por
estar
organizado,
sus
cejas,
todo.
Y
sobre
todo
por
estar
siempre
vestido
como
de
marca.
Es
como
una
valla
andante
marcaria.Ya
volveremos
a
estas
voces,
pero
por
ahora
enfoquémonos
en
la
última
que
escuchamos:
la
de
Kelly
Córdoba.
Es
abogada
y
durante
varios
años
fue
profesora
de
la
facultad
de
derecho
en
una
universidad
en
Medellín.
Recuerda
muy
bien
el
momento
exacto
cuando
empezó
a
tener
cercanía
con
el
futuro
duque.
Fue
en
agosto
de
2019,
en
la
universidad
en
que
trabajaba.
Un
día
entró
a
la
sala
de
docentes
donde
estaba
su
oficina
y
frente
a
su
cubículo
vio
a
Alejandro
y
a
una
señora
hablando
con
un
profesor.
Kelly
ya
conocía
a
Alejandro.
Había
sido
su
alumno
en
alguna
de
sus
clases,
aunque
no
se
había
destacado
académicamente
del
resto. No
le
fue
lo
mejor
en
la
materia,
entonces
tampoco
pues
como
que
lo
tenía
como
identificado
como
el
más
participativo
en
clase
ni
nada
por
el
estilo.
En
ese
momento
no
me
generó
ninguna
huella
en
la
memoria.Mucho
menos
sabía
lo
del
título
al
que
podía
acceder.
Kelly
supuso
que
la
mujer
que
lo
acompañaba
era
su
mamá,
pero
no
se
interesó
en
la
conversación
que
estaban
teniendo
con
el
otro
profesor.
Simplemente
pasó
por
el
lado,
sin
interrumpirlos,
y
se
sentó
en
su
cubículo.
Unos
minutos
después,
su
colega
le
pidió
que
se
acercara. Le
presento
a…
ah,
no
yo
la
conozco.
Hola,
profe,
¿cómo
estás?
Que
te
presento
a
mi
mamá.
Ah,
mucho
gusto,
Olga
Cardona.
Y
yo:
“ah
mucho
gusto”.El
profesor
le
explicó
a
Kelly
que
Alejandro
le
estaba
preguntando
sobre
un
caso
de
responsabilidad
médica.
Era
algo
personal.
Hacía
unos
meses
se
había
hecho
una
cirugía
estética
en
la
nariz
y
por
mala
praxis
le
estaban
apareciendo
unos
daños
físicos
evidentes.
Quería
saber
cómo
exigir
una
reparación
de
manera
legal.
Pero
el
profesor
no
tenía
experiencia
en
estos
casos
y
no
sabía
muy
bien
cómo
actuar.
Por
eso
le
pidió
ayuda
a
Kelly.
Ella
tampoco
es
que
manejara
ese
tipo
de
temas,
pero
cuando
aparecía
algo
que
ella
no
dominaba,
le
daba
los
casos
a
la
firma
de
abogados
de
su
esposo.Me
dijo:
“Ah
listo,
profe”.
La
señora
súper
atenta,
súper
querida,
súper
elegante
ella:
“Ay,
muchas
gracias.
Qué
gusto
conocerte”.
Normal.
Les
cuadré
la
cita.Kelly
se
imaginaba
que
iba
a
ser
una
consulta
jurídica
como
cualquier
otra:
unos
clientes
más
que
le
llevaba
a
su
esposo,
un
caso
más
que
seguro
terminarían
ganando
y
hasta
ahí.
Pero
el
haberse
topado
con
el
futuro
duque
y
su
mamá
no
terminó
siendo
una
experiencia,
digamos,
glamourosa. Ojalá
yo
en
un
futuro
me
ría
y
diga:
“Ay,
que
dizque
el
duque”,
y
me
ría.
Por
ahora
no
me
da
risa.
¿Por
qué
entré
a
la
sala
de
docentes?
¿Por
qué
no
fui
al
baño?
¿Por
qué
no
se
me
ocurrió
ir
a
tomarme
un
vaso
de
agua?
¿Por
qué
no…
por
qué
no
fui
a
otra
parte?Porque
si
no
se
lo
hubiera
encontrado
ese
día,
en
esa
situación,
tal
vez
no
tendría
que
estar
contando
esta
historia.
Después
de
la
pausa,
nuestro
productor
senior
David
Trujillo
nos
cuenta.
Estamos
de
vuelta
en
Radio
Ambulante,
aquí
David. Unos
días
después
del
encuentro
con
Kelly,
su
esposo,
Andrés
Vasco,
recibió
a
Alejandro
y
a
Olga
en
su
oficina.
Durante
la
reunión
le
contaron
que
se
hizo
la
cirugía
porque
le
habían
roto
la
nariz
de
un
golpe,
pero
su
cuerpo
no
reaccionó
bien
al
procedimiento.
Además,
insistía
en
que,
unos
hilos
que
le
habían
puesto
se
estaban
saliendo
notoriamente,
y
eso
haría
que
su
imagen
pública
se
viera
afectada.
A
primera
vista,
Alejandro
y
Olga
no
le
generaron
ninguna
impresión
particular,
pero
al
escuchar
su
historia
notó
algo. Por
la
manera
en
la
que
narraron,
me
dieron
a
entender
que
eran
personas
de
dinero.
Alejandro
le
mencionó
que
se
relacionaban
con
gente
rica
y
famosa.
Un
colega
de
Andrés,
que
se
reunió
luego
con
ellos
para
hacer
el
cálculo
de
los
daños
y
perjuicios,
también
notó
lo
mismo… Ese
muchacho
es
como
de
plata.
Esa
pinta
que
tenía
él
era
una
pinta
cara
que
tenía
unos
zapatos
yo
no
qué,
y
la
señora
también,
que
tenía
un
bolso
Louis
Vuitton,
en
fin.
Calcularon
que
los
daños
por
la
mala
praxis
eran
de
más
de
17
mil
dólares
aproximadamente…
una
cifra
nada
despreciable.
Acordaron
seguir
con
el
proceso
y
darle
el
poder
a
la
firma
para
ser
su
representante
legal.
Desde
entonces
Kelly
siguió
comunicándose
con
ellos. Hay
clientes
que
dicen:
“Bueno,
me
avisa
cuando
haya
algún
avance”,
y
hay
clientes
que
esporádicamente
llaman.
Ellos
son
de
la
naturaleza
de
clientes
de
estar
100%
atentos,
¿cierto?
Siempre
en
comunicación. Se
hablaban
por
llamadas,
por
mensajes
de
texto,
por
notas
de
voz,
interactuaban
en
persona…
Y
en
todas
las
reuniones,
virtuales
o
presenciales,
siempre
estaban
ambos:
Alejandro
y
Olga. Yo
lo
que
noté
es
que
tenía
una
mamá
muy
pendiente
de
todo,
pero
de
todo.
Mamá
e
hijo
siempre,
siempre
estaban
juntos.
Iban
a
todas
las
reuniones.Kelly
los
acompañó
a
la
primera
audiencia
de
conciliación,
en
la
que,
por
cierto,
no
llegaron
a
nada.
Y
con
el
tiempo,
al
tema
médico
se
le
fueron
sumando
otras
consultas.
Por
ejemplo,
a
principios
de
2020,
Alejandro
le
contó
que
quería
montar
un
negocio
de
comida
saludable.
Kelly,
que
era
profesora
de
derecho
comercial
y
da
asesorías
al
respecto,
no
vio
problema
en
explicarle
el
paso
a
paso
de
lo
que
debía
hacer.
Alejandro
siguió
las
indicaciones
al
pie
de
la
letra
y
echó
a
andar
su
negocio.
Pero
luego
volvió
con
otro
tema
legal,
esta
vez
relacionado
a
la
dueña
del
local
que
había
arrendado.
Necesitaba
contratar
a
Kelly
y
a
su
esposo
de
nuevo
para
que
lo
representaran.
Ellos
volvieron
a
aceptar,
sin
problema.
La
relación
se
empezaba
a
estrechar
cada
vez
más,
y
Kelly
y
Andrés
se
estaban
convirtiendo
en
los
encargados
de
apagar
los
incendios
que
prendía
Alejandro,
que
no
parecían
ser
pocos. “Ese
señor
es
tan
problemático
que
esos
son
los
clientes
que
uno
necesita:
clientes
de
plata
y
que
tengan
problemas
con
bastante
gente
pa
que
nos
contraten
toda
la
vida”,
le
dije
yo
a
Kelly
en
ese
momento.
Porque
era
una
persona
que
se
veía
que
entraba
en
choque
con
mucha
gente.Ahora
bien,
con
ellos
no
había
problemas.
Siempre
les
pagaban
a
tiempo
por
esos
servicios.
Kelly
y
Andrés
no
tenían
claro
de
dónde
venía
la
plata
porque
Olga
no
trabajaba
en
ese
momento
y
Alejandro
apenas
iba
a
empezar
con
su
emprendimiento.
Ya
les
habían
contado
que
el
papá
de
Alejandro
era
un
político
reconocido
en
la
zona.
Incluso
una
tía
de
Kelly,
que
estuvo
casada
con
otro
político,
le
confirmó
después
que
había
conocido
a
Olga
cuando
era
joven
y
era
novia
del
papá
de
Alejandro.
Seguramente
el
dinero
venía
de
ahí.
Como
fuera,
Alejandro
y
Olga
los
empezaron
a
involucrar
en
su
vida
social.
Los
invitaban
a
restaurantes
caros
donde
los
conocían
y
hasta
los
llevaban
a
eventos
de
marcas
de
lujo.
Un
día
Olga
le
dijo
algo
a
Kelly
que
le
llamó
la
atención. No
te
puedo
contar
mucho,
pero
yo
estoy
armando
un
equipo
de
profesionales
que
acompañen
a
mi
hijo
para
un
proyecto
futuro
que
él
viene,
una
cosa…
unas
cosas
que
él
tiene
que
atender
a
futuro
de
la
familia.
Y
yo
pensaba
decirte
a
vos
que
hicieras
parte
del
equipo
como
abogada.
Entonces
no
te
preocupes
que
trabajo
siempre
va
a
haber
y
con
nosotros
vas
a
tener
una
oportunidad
laboral.Kelly
le
agradeció
que
la
tuviera
en
cuenta,
pero
no
preguntó
detalles.
Si
le
había
dicho
que
no
le
podía
contar
mucho,
era
mejor
ser
prudente.
Pero
poco
a
poco,
en
conversaciones
casuales,
Olga
y
Alejandro
les
fueron
dando
más
información.
Se
trataba
de
un
legado:
les
explicaron
a
Kelly
y
Andrés
que
en
poco
tiempo
Alejandro
iba
a
recibir
lo
que
su
abuelo
español,
o
sea,
el
papá
de
Olga,
le
había
dejado.
Olga
les
contó
la
historia
que
mencionamos,
a
grandes
rasgos,
al
comienzo:
que
su
papá
se
llamaba
Venancio
Cardona,
y
que
salió
de
España
durante
la
guerra
civil.
Llegó
a
Centroamérica,
donde
aumentó
su
fortuna
con
la
producción
de
azúcar.
Después
emigró
a
Colombia
y
ahí
se
radicó
definitivamente.
Venancio
les
había
dejado
una
gran
herencia
a
sus
hijos
cuando
murió.
A
Olga
ya
le
había
dejado
plata
y
propiedades.
Alejandro
era
muy
chiquito
en
ese
momento,
pero
por
ser
el
único
nieto
hombre,
el
abuelo
le
había
dejado
un
legado
especial,
o
sea,
algo
adicional
a
la
herencia.
En
su
testamento
escribió
que
le
entregaría
dinero…
mucho…
y
empresas…
muchas…
y
otras
propiedades…
también
muchas.
Eso
sí,
no
sabían
exactamente
a
cuánto
se
elevaba
el
valor
de
ese
legado,
pero
Olga
les
aseguró
que
cuando
lo
recibiera,
Alejandro
iba
a
ser
uno
de
los
cinco
jóvenes
menores
de
30
años
más
ricos
de
Europa.
Pero
les
pidieron
discreción.
Todo
este
tema
del
legado
había
generado
tensión
con
otras
personas,
en
especial
con
el
resto
de
la
familia,
y
habían
tomado
distancia.
También
les
contaron
que
cuando
Alejandro
cumplió
18
años,
el
Tribunal
Económico
Administrativo
de
Madrid,
la
entidad
que,
según
ellos
se
encargaba
de
cuidar
ese
legado,
liberó
por
error
una
parte:
casi
28
millones
de
dólares,
y
los
depositó
directamente
en
la
cuenta
bancaria
de
Alejandro. Y
que
él
vio
un
montonal
de
plata
en
sus
cuentas
y
se
enloqueció
a
comprar
cosas
pero
como
un
loco.
Entonces
que
eso
generó
una
alerta
en
lavado
de
activos
y
que
se
involucró
la
Fiscalía.Y
es
que
cuando
los
bancos
ven
movimientos
de
dinero
que
les
parecen
sospechosos,
como
uno
de
28
millones
de
dólares
que
se
gasta
rápidamente,
emiten
una
alerta
a
la
justicia
y
la
Fiscalía
colombiana
puede
entrar
a
investigar
si
hay
negocios
ilícitos.
Y
que
eso
llevó
a
que
se
congelaran
no
solamente
los
bienes
de
Alejandro,
sino
que
llevó
también
a
que
se
congelaran
parte
de
los
bienes
de
la
familia. Que
como
había
sido
un
acto
de
inmadurez
y
derroche
de
parte
de
Alejandro,
entonces
que
su
abuela
y
sus
tías
habían
quedado
muy
molestas
con
él. Había
un
dato
adicional:
el
que
también
mencionamos
al
principio
de
este
episodio.
Alejandro
tenía
la
posibilidad
de
pagar
unos
derechos
para
recibir
el
título
nobiliario
de
su
abuelo:
el
ducado
de
Cardona,
que
tiene
más
de
500
años
de
antigüedad.
Esa
parte
de
la
historia
les
sonó
un
poco
extraña
a
Kelly
y
a
Andrés,
pero
más
como
una
excentricidad
que
cualquier
otra
cosa.
En
este
lado
del
mundo
no
es
para
nada
común
que
alguien
tenga
un
título
de
estos.
Pero
bueno,
en
Europa
es
diferente.
Kelly
y
Andrés
los
empezaron
a
sentir
tan
cercanos
que
se
volvió
muy
común
invitar
a
comer
a
Alejandro
y
a
Olga
a
comer
en
su
casa,
a
ver
películas,
a
pasar
ratos
juntos…
Compartían
su
cotidianeidad
y
hasta
los
involucraron
en
reuniones
familiares.
En
medio
de
esa
amistad
que
se
estaba
fortaleciendo,
Alejandro
les
empezó
a
hablar
de
sus
deudas.
Había
montado
el
negocio
de
comida
saludable
con
préstamos,
pero
nada
había
resultado
como
había
planeado.
Se
fue
endeudando
cada
vez
más
y
los
costos
del
negocio
eran
altos.
Este
es
Alejandro
en
una
nota
de
voz
que
le
mandó
a
Kelly
en
abril
de
2020. Me
siguen
cobrando
impuestos,
me
siguen
cobrando
una
cantidad
de
cosas.
Y
a
me
tocó
meterme
en
una
deuda
de
ciento….
167
millones
para
terminar
de
pagar
unos
impuestos
y
unas
cosas
porque
pues
a
pesar
de
lo
que
tenía
ahorrado
y
todo
no…
no
me
alcanzaba
ni
nada. 167
millones
son
más
de
35
mil
dólares.
Además,
Alejandro
le
contó
a
Kelly
que,
como
a
veces
pasa
en
los
testamentos,
el
abuelo
había
dejado
unas
condiciones
muy,
muy
específicas
para
que
pudiera
recibir
su
fortuna.
Entre
ellas
había
una
que
decía
que
Alejandro
debía
montar
un
negocio
por
su
propia
cuenta.
Alejandro
le
explicó
a
Kelly
de
qué
se
trataba.
Lo
que
ellos
me
están
exigiendo
es
simplemente
que
yo
demuestre
una
actitud
emprendedora
y
que
de
verdad
yo
mismo
pude
crear
un
negocio,
por
así
decirlo.
Y
pues
ya
empezar
a
surgir
con
la
empresa
y
demostrarles
a
ellos
que
soy
capaz
de
manejar
esto
pequeñito
hasta
lo
más
grande. Pero
a
todos
los
problemas
que
ya
tenía
se
le
sumó
la
pandemia,
y
para
finales
de
2020
la
situación
era
insostenible.
Tenía
que
buscar
rápido
otra
opción
de
negocio,
una
que
fuera
rentable.
Vender
ropa,
por
ejemplo.
Pero
para
eso
necesitaba
plata.
Los
bancos
no
le
prestaban
tan
fácil
porque
ya
tenía
varios
créditos
pendientes.
Así
que
decidió
pedirles
a
Kelly
y
a
Andrés
que
le
prestaran
casi
6
mil
dólares.
Con
eso
podía
montar
el
negocio
de
la
ropa
y
seguir
el
proceso
del
legado.
Con
el
préstamo,
les
hizo
una
promesa.
Les
iba
a
pagar
el
doble,
con
intereses,
en
más
o
menos
cuatro
meses,
que
era
el
tiempo
en
el
que
calculaban
que
iba
a
salir
el
legado.
Kelly
y
Andrés
aceptaron.
Había
pasado
poco
más
de
un
año
desde
que
conocieron
a
Alejandro
y
se
estaba
ganando
su
confianza.
Igual
él
y
su
mamá
ya
les
habían
pagado
por
otros
servicios.
Le
hicieron
firmar
un
pagaré
para
estar
más
seguros,
y
le
entregaron
la
plata.En
ese
momento
yo
le
estaba
prestando
plata
a
un
cliente,
a
un
cliente
que
se
estaba
volviendo
amigo.
En
ese
momento
fue
más
el
tema
de
más
ayudémosle
a
él
pa
que
cumpla
los
requisitos
y
al
final
yo
también
quería
que,
pues
si
la
verdad
él
tenía
tanta
plata,
pues
que
me
quedara
debiendo
un
favor.
Y
prestamos
el
dinero
en
esas
condiciones.Con
ese
dinero,
Alejandro
se
fue
a
Estados
Unidos
con
su
mamá.
Allá
compró
ropa
y
regresó
a
Colombia
para
venderla
junto
a
su
socio
de
la
tienda
de
comida
saludable,
que
al
mismo
tiempo
era
su
mejor
amigo.
Pero
la
relación
con
ese
socio
se
fue
rompiendo
por
cuestiones
personales
y
el
negocio
de
la
ropa
también
terminó
fracasando.
Alejandro
cayó
en
una
depresión,
principalmente
por
haber
terminado
esa
relación
con
su
mejor
amigo.
Y
Olga
se
empezó
a
preocupar
de
que
esa
situación
afectara
los
requisitos
para
el
legado.
Ahí
volvieron
Kelly
y
Andrés
a
apagar
otro
incendio,
y
no
solo
en
temas
jurídicos.
Desde
ese
momento,
Kelly
asumió
el
apoyo
emocional.
Ahí
fue
donde
me
empezó
a
jugar
mucho
la
empatía
como
mamá,
y
es
que
la
señora
Olga
Cardona,
se
vuelve
un
acto
casi
recurrente
llamarme
y
llorar:
“Pobre
mi
hijo,
él
está
sufriendo
mucho,
él
está
muy
mal.
No
se
alimenta…”
Kelly,
llámalo,
aconséjalo.Kelly
podía
pasar
horas
en
el
teléfono
tratando
de
animarlo. Fui
el
paño
de
lágrimas
de
Alejandro
Estrada:
aconsejándolo,
aconsejándolo,
o
sea,
le
dediqué
muchísimo
tiempo.
Me…
me
generó
muchísimo
dolor
porque
lo
veía
súper
mal,
súper
mal,
súper
mal.
“Alejandro,
Alejandro,
tienes
que
comer,
porque
es
que
uno
pelea
con
las
emociones,
pero
también
con
el
estómago.
Vamos
a
comer”.
Entonces
súper
mamá,
súper
pegada
con
él.En
febrero
de
2021,
en
la
celebración
del
cumpleaños
de
Olga,
les
explicaron
al
fin
a
Kelly
y
a
Andrés
cuál
era
su
idea.
Los
invitaron
a
una
cena
y,
mientras
comían,
volvieron
a
tocar
el
tema
del
legado
en
España.
Alejandro
y
Olga
tenían
un
plan:
querían
que
Kelly
y
Andrés
le
ayudaran
a
Alejandro
a
gestionar
la
administración
de
esas
empresas
cuando
las
recibiera.
Ese
era
uno
de
los
servicios
que
ofrecían
en
la
firma.Para
era
normal.
Pues
digamos…
y
eso
es
lo
que
hacen
muchas
veces
las
familias
con
dinero:
organizan,
planifican,
contratan
abogados…
precisamente
para
organizar
qué
es
lo
que
va
a
pasar,
quién
va
a
manejar
las
empresas. Kelly
y
Andrés
aceptaron
y
brindaron
para
celebrar.
Iban
a
ayudar
a
sus
amigos.
Eso
eran
ahora:
amigos
con
los
que
se
sentían
muy
a
gusto
y
a
los
que
de
verdad
apreciaban.
Ya
después,
en
su
casa,
con
más
calma,
empezaron
a
conversar
sobre
el
tema.
Más
allá
de
los
detalles
del
legado
y
del
proceso
para
recibirlo,
se
preguntaban
por
qué
los
habían
contratado
a
ellos.
Tenían
toda
la
plata
para
pagarle
a
una
oficina
de
abogados
mucho
más
grande
y
reconocida.
¿Cuál
era
como
la
explicación
que
nosotros
entendíamos
ahí,
no?
Nos
lo
merecemos
y
estamos
de
buenas
y
nos
quieren
contratar
a
nosotros
para
que
les
ayudemos
en
este
proceso. Habían
logrado
ganarse
su
confianza.
Qué
más
explicación
que
esa.
Y
por
las
dudas,
hasta
se
lo
preguntaron
a
Olga
directamente,
y
ella
les
confirmó
esto.
Y
agregó
otra
razón
clave.
Que
nosotros
podíamos
tener
como
un
papel
más
allá
con
Alejandro,
en
cuanto
a
de
pronto
orientarlo.
Entonces
Olga
me
decía:
“Andrés,
es
que
mirá,
es
que
Alejandro
va
a
ser
ese
hijo
que
nunca
tuviste”.Ese
hijo
hombre,
porque
Andrés
y
Kelly
ya
tenían
dos
niñas…
sabían
bien
lo
que
significa
asumir
ese
papel.
Mirá
que
él
es
como
un
niño,
él
está
muy
joven,
vos
todavía
lo
podés
orientar,
mirá
que
el
papá
de
él
se
fue
hace
mucho
tiempo…”
Entonces
de
alguna
manera,
trataron
como
de
encasillarnos
a
Kelly
y
a
como
si
nosotros
fuésemos
a
tener
ese
papel.Era
obvio
que
esta
ya
no
sería
solamente
una
relación
de
negocios.
Kelly
se
los
dejó
claro
varias
veces,
como
en
esta
nota
de
voz. Lo
hacemos
con
todo
el
corazón.
Como
le
dije
a
Alejo:
“una
cosa
es,
no
sé,
ser
asesor,
dar
consultoría,
y
otra
cosa
es
abrir
las
puertas
de
la
casa”.
Y
eso
es
lo
que
estamos
haciendo,
y
lo
hacemos
con
el
corazón. Y
Olga
no
paraba
de
agradecerles
por
lo
bien
que
trataban
a
Alejandro…
Esta
es
una
nota
de
voz
que
les
envió. Dios
los
bendiga.
De
verdad,
Kelly,
ustedes
adoptaron
a
mi
hijo
y
eso
es…
eso
es
lo
más
maravilloso,
de
verdad
que
es
lo
más
maravilloso.
Un
abrazote,
un
abrazote,
gracias
a
ustedes
por
todo.Pero
crear
esos
lazos
tan
fuertes
tenía
consecuencias.
Olga
y
Alejandro
les
contaron
que,
después
de
que
la
Fiscalía
se
involucró
por
movimientos
sospechosos
de
dinero,
al
parecer
los
empezaron
a
monitorear.
Revisaban
sus
correos,
escuchaban
sus
llamadas,
sabían
lo
que
buscaban
en
Internet,
seguían
sus
movimientos
financieros
y
hasta
podían
grabar
conversaciones
a
través
de
sus
celulares.
Ahora,
les
advirtieron
que
lo
más
probable
era
que
a
ellos
también
los
estaban
monitoreando
y
que
debían
tener
muchísimo
cuidado.
No
te
imaginás
el
trauma
que
eso
generó
porque
entonces
es
como
si
todo
el
tiempo
estuviésemos…pues
mejor
dicho,
como
si
nunca
tuviésemos
espacios
de…
de
privacidad.
Y
fue
una
época
que
empezó
muy
dura
para
nosotros
porque
entonces
todo,
todo
lo
que
tuviera
que
ver
con
Alejandro
se
volvía
un
misterio.
El
celular
había
que
ponerlo
en
modo
avión.
Si
mi
esposo
y
yo
íbamos
a
hablar
algo
sobre
ellos,
entonces
poníamos
el
celular
en
un
baño
y
nos
íbamos
para
otro
cuarto
a
hablar.
Una
situación
absurdamente
incómoda,
incómoda,
pero
100%. Y
todo
iba
a
ponerse
mucho
peor.
Una
pausa
y
volvemos…
Estamos
de
vuelta
en
Radio
Ambulante,
soy
Daniel
Alarcón.
David
Trujillo
nos
sigue
contando.A
pesar
de
lo
estresante
que
se
estaba
volviendo
la
situación,
sobre
todo
por
lo
del
monitoreo,
Kelly
y
Andrés
decidieron
que
lo
importante
era
seguir
apoyando
a
Alejandro,
por
lo
menos
hasta
que
pudiera
reclamar
su
legado.
Les
debía
plata
y
había
prometido
pagarles
más.
Por
eso
les
convenía
poner
todo
su
empeño
para
que
el
dinero
saliera
lo
más
pronto
posible.
Llegó
abril
de
2021,
casi
un
año
después
de
que
se
enteraran
del
legado
de
Alejandro.
Esa
sería
la
fecha
cuando
se
suponía
que
se
lo
iban
a
entregar.
Pero
terminaron
diciéndoles
a
Kelly
y
a
Andrés
que
no,
que
se
aplazaba,
que
todavía
no
se
habían
cumplido
todos
los
requisitos,
que
faltaban
más
trámites,
que
esto,
que
lo
otro…
Todo
de
manera
muy
vaga.
De
todas
formas,
como
Kelly
y
Andrés
no
eran
los
abogados
del
caso
en
España,
no
tenían
acceso
a
documentos
ni
nada
de
información.
Todo
lo
que
sabían
era
por
Alejandro
y
su
mamá.
Aunque
les
preocupaba
la
falta
de
claridad,
Olga
insistía
en
que
las
cosas
iban
a
salir
bien.
Aquí
una
nota
de
voz
de
junio
de
2021.
Andrés,
lo
último
que
se
pierde
en
la
vida
es
la
fe.
Tenemos
que
estar
tranquilos,
no
puedes
perder
la
fe.
Esperemos.
Alejandro
lo
que
necesita
ahora
es
el
apoyo
de
la
fe,
de
estar
tranquilos,
relajados,
porque
él
necesita
arreglar
todas
sus
cosas.Y
en
julio
las
cosas
parecieron
moverse
un
poco.
Por
esos
días,
Alejandro
y
Olga
viajaron
a
España
para
averiguar
detalles
del
proceso
en
el
Tribunal
Económico
Administrativo
de
Madrid,
que
era
la
entidad
que
estaba
llevando
lo
del
legado.
Desde
allá
les
contaron
a
Kelly
y
a
Andrés
que
conocieron
a
un
funcionario
del
Tribunal,
que
se
llamaba
Iñaki
y
que
quería
colaborarles
para
que
todo
se
resolviera,
a
más
tardar
a
finales
de
ese
año.
Tal
vez
ese
señor
tendría
algún
interés
de
dinero,
pero
por
el
momento
no
parecía
tener
ninguno
en
particular,
solo
darles
una
mano.
Este
es
uno
de
los
mensajes
de
voz
que
le
mandó
Alejandro
a
Kelly
explicándole
más… Este
es
el
correo
de
Iñaki.
Él
me
había
dicho
que
cualquier
duda
que
nosotros
tengamos,
incluido
tú,
pues
ahora
te
mando
el
teléfono,
que
le
preguntáramos
a
él,
que
le
escribiéramos
pero
súper
extraoficialmente.
Él
nos
compartía
al
celular
pantallazos
de
los
mensajes
de
chat
que
intercambiaba
con
Iñaki.
O
sea,
era
como
que
el
que
lo
estaba
alertando
frente
a
los
incumplimientos
que
pudiera
tener
de
las
condiciones.Lo
más
urgente
era
pagar
deudas,
porque
entre
los
requisitos
estaba
mantener
un
buen
historial
de
crédito.
Pero
conseguir
plata
rápido
no
era
sencillo,
y
su
mamá
tampoco
le
podía
prestar
porque
según
las
condiciones,
tenía
prohibido
depender
del
dinero
de
su
familia.
Y
como
los
monitoreaban
todo
el
tiempo,
seguro
se
darían
cuenta
de
los
movimientos
financieros. Pero
sus
amigos
podían
ayudarlo,
y
ahí
estaban
Kelly
y
Andrés,
que,
recordemos,
ya
le
habían
prestado
casi
6
mil
dólares.Ay
no,
yo
siempre
te
escribo
para
molestarte
y
a
pedirte
favores
malucos.
Resulta
que
debo
pagar
una
cuenta
que
tengo
pendiente,
entonces
queremos
saber
si
te
puedo
molestar
y
me
puedes
prestar
con
las
mismas
condiciones:
yo
te
pago
el
doble
de
eso.
Qué
pena
molestarte,
de
verdad.
Tengo
una
vergüenza
contigo.
Creéme
que
me
la
he
pensado
como
70
veces
para
decirte. La
mamá
me
llamaba
llorando
desesperada:
“Kelly,
¿qué
voy
a
hacer
con
este
muchacho?
Me
tiene
desesperada,
sufriendo
humillaciones,
pidiéndole
plata
prestada
a
todo
el
mundo”.
Entonces
mi
esposo
y
yo
pues
los
ángeles
guardianes:
venga,
nosotros
le
ayudamos. Kelly
y
Andrés
le
empezaron
a
dar
plata
para
pagar
deudas
aquí
y
allá.
Parte
de
ese
dinero
salió
de
préstamos
que
les
hicieron
algunos
de
sus
familiares.
Al
principio,
hacían
que
Alejandro
les
firmara
documentos
que
lo
comprometieran
a
pagar.Pero
la
relación
se
volvió
de
tanta
confianza,
igual,
y
como
que
untado
el
dedo,
untada
la
mano,
como
que
bueno,
ya
nos
lavamos
acá.
Entonces
le
empezamos
a
prestar
la
plata
y
llegó
un
punto
en
que
en
que
ya
ni
hacíamos
pagarés. Pero
además
del
funcionario
que
los
estaba
ayudando,
había
una
noticia
mejor.
Alejandro
les
compartió
una
carta
del
Tribunal
de
Madrid
diciéndole
que
en
unos
meses
debía
presentarse.
Vale
aclarar
que
este
documento,
con
membrete,
firmas
y
todo,
fue
el
primer
documento
que
Andrés
y
Kelly
pudieron
revisar
de
todo
el
caso
del
legado.
La
idea
era
que
un
abogado
de
confianza
lo
acompañara
para
que
diera
testimonio
de
haber
cumplido
con
los
requisitos.
Pero
lo
mejor
de
todo
era
que
harían
una
liberación
parcial
del
legado.
Serían
900
mil
euros,
o
sea,
casi
un
millón
de
dólares.
Alejandro
le
propuso
que
Kelly
fuera
su
abogada
y,
aprovechando
que
iban
a
estar
allá,
Andrés
también
podría
ir
y
tomarse
unas
vacaciones. Yo
le
dije:
“No,
hombre,
Alejandro,
a
qué
horas
voy
a
ir
yo
por
allá,
yo
no
tengo
plata
y
más
con
esta
situación”.
“Nooo,
pero
es
que
nos
van
a
entregar
900
mil
euros
allá.
Llegamos
allá
y
nosotros
les
pagamos
la
plata
y
entonces
ustedes
ya
van
a
poder
tener”.A
Andrés
lo
motivó
lo
del
pago,
pero
le
preocupaba
todo
lo
que
había
que
hacer
para
conseguirlo.
Al
final,
entre
tarjetas
de
crédito,
un
préstamo
de
la
firma,
otro
de
la
hermana
de
Andrés
y
un
negocio
con
un
carro
lograron
conseguir
todo
y
viajar
en
noviembre
del
2021.
Iban
a
estar
un
par
de
días
en
Madrid
resolviendo
lo
de
la
audiencia
para
la
liberación
parcial.
Luego
viajarían
por
separado
y
se
encontrarían
de
nuevo
todos
en
Alemania.
De
ahí
regresarían
a
Madrid,
recibirían
el
dinero
y
finalmente
volverían
a
Colombia,
todos
felices.
Pocos
días
después
de
llegar,
sería
la
audiencia
de
Alejandro
en
el
Tribunal.
Pero
ahí
pasó
algo
que
a
Kelly
y
Andrés
no
les
cuadró
del
todo:
Alejandro
les
dijo
que
Kelly
no
podía
acompañarlo
porque,
según
Iñaki,
no
habían
entregado
unos
documentos
a
tiempo.
¿De
verdad?
Habían
planeado
este
viaje
durante
meses
únicamente
para
esa
audiencia,
no
entendían
cómo
se
les
había
pasado
un
detalle
burocrático
tan
importante.
Todo
sonaba
tan…
raro.
Es
imposible
ignorarlo.
Pero
para
Andrés
y
Kelly
se
trataba
de
dos
amigos,
de
un
hijo
casi
adoptivo…
Personas
tan
queridas,
con
quienes
habían
desarrollado
una
relación
tan
íntima,
de
tanta
confianza…
Les
habían
abierto
las
puertas
de
su
casa,
de
su
vida,
querían
mucho
a
sus
hijas…
Obviamente
confiaban.
Y
por
otro
lado
estaba
el
hecho
de
que,
al
inicio
de
la
relación,
ya
les
habían
pagado
por
sus
servicios.
Seguro
que
iban
a
pagarles
todo
lo
que
les
debían.
Era
solo
cuestión
de
tiempo.
Prefirieron
dejarlo
pasar.
Finalmente
no
era
algo
tan
grave:
ya
estaban
allá
y
Alejandro
podía
ir
solo
a
la
audiencia.
Mientras
lo
esperaban
en
un
café
cercano
al
Tribunal,
él
les
mandaba
fotos
del
lugar
y
pantallazos
de
la
conversación
con
Iñaki,
que
estaba
viendo
por
cámaras
lo
que
pasaba.
Ahí
lo
felicitaba
por
sus
respuestas
y
le
decía
que
todo
estaba
saliendo
perfectamente.
Ahora
solo
quedaba
esperar
la
liberación
de
los
900
mil
euros
en
unas
pocas
semanas.
Con
esa
plata
Alejandro
no
solo
les
iba
a
pagar
todo
lo
que
les
debía,
sino
más.
Todos
contentos
y
optimistas.
Mientras
tanto,
iban
a
terminar
de
disfrutar
las
vacaciones.
Kelly
y
Andrés
se
fueron
a
Bruselas
a
visitar
a
unos
amigos.
Tres
días
después,
estaban
esperando
su
vuelo
a
Alemania,
donde
se
reencontrarían
con
Alejandro
y
Olga.
En
un
momento
recibieron
un
correo
electrónico
de
Iñaki.
Les
pareció
extraño
porque
nunca
se
habían
comunicado
directamente
con
él.
Lo
abrieron,
era
largo
y
confuso.
A
medida
que
leían,
se
fueron
dando
cuenta
de
que,
en
vez
de
pagarles
lo
que
les
debían,
les
estaban
cobrando
cosas
que
les
parecían
absurdas.
Por
ejemplo,
un
dije
que
Olga
le
había
comprado
a
Kelly
ahora
se
lo
tenía
que
pagar.
Todo
porque
las
finanzas
de
Alejandro
tenían
que
estar
en
orden
a
ojos
del
Tribunal.
Ay,
esa
me
puso…
pero
mejor
dicho,
me
sacó
de
quicio,
porque
yo
dije:
estos
descarados.
Y
a
mi
esposo
se
le
notó
la
rabia.
Él
manoteó
y
todo:
“Pero
cómo
así
que
van
a
cobrar
eso,
si
si
todavía
estamos
viajando
con
mi
tarjeta
de
crédito
pagué
esto,
con
la
tarjeta
de
mi
hermana
pagué
esto.
O
sea,
todavía
estamos
ayudando
en
todo
lo
que
podemos
y
me
cobran
esas
bobadas
que
no
se
qué,
sabiendo
que
yo
ya
pagué”.Kelly
lo
calmó
y
arrancaron
para
Berlín.
Pero
lo
más
extraño
de
todo
es
que
más
de
una
hora
después,
cuando
aterrizaron,
recibieron
otro
correo
de
Iñaki.
Esta
vez
era
más…
perturbador.Y
en
ese
correo
entonces
decían
que
entendían
mi
enojo,
pero
que
les
parecía
que
yo
era
muy
descarado
haberme
enojado.
No
comprendo
la
molestia
de
tu
esposo.
El
monitoreo
ha
identificado
que
se
molestó
bastante
con
el
tema.
Y
nosotros:
“¿Qué?
¿Cómo?”No
podían
creerlo.
Estaban
a
miles
de
kilómetros
de
Colombia,
y
aunque
ya
sabían
del
monitoreo
y
tomaban
precauciones,
nunca
lo
habían
percibido
realmente. En
ese
momento
yo
dije:
“Ay
jueputa,
esos
manes
me
están
grabando.
Porque
a
qué
hora
se
iban
a
enterar
que
yo
me
pegué
esa
enojada
con
ocasión
de
ese
correo”.
Yo
le
dije
a
Kelly
bueno,
y
tienen
que
ser
muy
tesos
para
que
nos
estén
grabando
acá
en,
pues
imagínate,
en
Bruselas.Por
eso
era
mejor
calmarse,
respirar
y
pensar
con
cabeza
fría.
No
podían
arruinar
la
entrega
del
legado
por
ese
tipo
de
reacciones.
Prefirieron
hablarlo
tranquilamente
con
Alejandro
y
Olga.
Y
lo
hicieron
esa
misma
noche,
ya
en
el
lugar
donde
se
hospedaban.
Kelly
y
Andrés
mostraron
su
incomodidad
por
el
correo
de
Iñaki.
Si
les
estaban
cobrando,
lo
justo
era,
entonces,
que
Alejandro
y
Olga
les
pagaran
todo
lo
que
les
debían,
que
era
muchísimo
más.
En
un
momento,
Alejandro
se
paró
bravo
y
se
encerró
en
su
habitación.
El
resto
siguió
discutiendo
afuera. Y
yo
me
fui
descomponiendo
y
me
fui
descomponiendo
y
me
descompuse.
Y
Olga
se
descompuso.
Entonces
Olga
se
pone
maluca
conmigo
y
me
dijo:
“¿Cómo
así?
Es
que
ustedes
también
le
están
cobrando
a
Alejandro
los
tiquetes
y
la
venida.”
“Pues
Olga,
claro.
Es
que
nosotros
no
teníamos
que
venir
acá
a
pasear.
Nosotros
venimos
a
hacer
una
vuelta
de
Alejandro”.Desde
la
habitación,
encerrado,
Alejandro
les
mandaba
pantallazos
de
lo
que
le
escribía
Iñaki:
que
los
estaban
escuchando
por
los
celulares,
que
se
calmaran,
que
no
pelearan
más,
que
intentaran
resolver
lo
de
los
pagos
lo
más
pronto
posible.
Al
final
no
llegaron
a
nada.
Cada
uno
se
fue
a
dormir
y
optaron
por
tomar
distancia
el
par
de
días
que
les
quedaban
en
Berlín.
Hablaban
solo
lo
necesario,
pero
estaba
el
acuerdo
tácito
de
que
la
solución
inmediata
era
que
Alejandro
recibiera
el
adelanto
del
legado
y
les
pagara
lo
que
les
debía
a
Kelly
y
Andrés.
Todo
cambió
cuando
regresaron
a
Madrid.
Alejandro
por
fin
les
confirmó
que
le
habían
dado
parte
de
la
plata.
No
eran
los
900
mil
euros
con
los
que
soñaban,
pero
era
algo.
Ahora
necesitaba
las
cuentas
bancarias
de
las
personas
a
las
que
les
debía
porque
les
iba
a
pagar.
Y
así
fue:
en
minutos
les
dio
una
parte
de
la
plata
que
les
debía
a
ellos,
más
de
20
mil
dólares,
y
también
al
papá
de
Kelly,
a
la
hermana
de
Andrés,
a
la
firma
de
abogados…
en
total
pagó
más
de
70
mil
dólares. De
alguna
manera
la
confianza
se…
se
restauró
ese
día. El
resto
de
la
plata
del
legado
estaba
ahí,
quieta,
mientras
Alejandro
cumplía
con
todos
los
requisitos.
Solo
había
que
tener
paciencia.
Por
ahora
iban
a
celebrar.
Entonces
ese
día
Alejandro
estaba
feliz.
Venga,
que
ahora
hay
plata.
Entonces
ese
día
salimos
de
compras.
No
te
imaginás
todo
el
montón
de
cosas
que
se
compraron
ese
día.
Hay
una
foto
donde
estamos
nosotros
listos
para
salir
del
hotel.
Estamos
parados
nosotros
cuatro
con
11
maletas.Repletas
de
cosas
que
compraron.
Ya
todo
estaba
bien.
El
Tribunal
anunció
que
liberaría
el
dinero
en
enero
de
2022,
o
sea
en
dos
meses.
Pero
para
eso,
ya
Alejandro
les
había
dicho
que
primero
debía
ir
a
unas
audiencias
finales
con
un
grupo
de
testigos
que
confirmara,
bajo
juramento,
que
había
cumplido
con
todos
los
requisitos.
Tenían
que
ser
personas
que
lo
conocieran
desde
hacía
al
menos
un
año,
y
el
Tribunal
las
debía
aprobar.
Estando
en
Madrid
pensaron
en
Maria
Angélica
Cabarcas.
Ella
trabajaba
en
la
firma
de
Andrés
y
conocía
bien
a
Alejandro
porque,
desde
hacía
unos
meses,
él
estaba
haciendo
una
pasantía
ahí
para
cumplir
otra
de
las
condiciones
del
legado.
Alejandro
no
lo
pensó
dos
veces
y
la
llamó.
Le
explicó
lo
que
necesitaba
y
le
propuso
que
en
dos
meses
viajara
con
él
y
los
otros
testigos
de
nuevo
a
España.
María
Angélica
lo
dudó
un
momento,
pero
tenía
varias
razones
para
aceptar.
Primero
está
mi
jefe
en
el
proceso.
Segundo,
si
yo
le
digo
que
no,
¿qué
tal
que
esto
le
vaya
a
afectar
a
él
realmente
en
el
proceso?
Y
tercero,
porque
Alejandro
y
yo
estábamos
desarrollando
una
amistad.
Entonces
yo
simplemente
fue
como:
listo. A
ella
se
le
fueron
sumando
otros
conocidos
de
Alejandro
al
grupo
de
testigos,
y
apenas
llegaron
a
Colombia
empezaron
a
planear
el
siguiente
viaje.
A
algunas
de
estas
personas
Alejandro
también
les
debía
plata,
por
eso
aceptaron.
Estaban
muy
interesadas
en
que
el
legado
saliera.
Iñaki
dejó
claro
que,
desde
ese
momento,
ya
no
tendría
comunicación
directa
con
Alejandro
sino
que,
de
ahora
en
adelante,
todo
sería
a
través
de
Kelly
por
chat.
De
esa
forma,
fue
dándole
indicaciones
para
coordinar
a
los
testigos
y
garantizar
que
todo
saliera
perfecto.
Ella
sería
una
especie
de
puente
para
vigilar
que
todos
estuvieran
haciendo
las
cosas
correctamente.
Una
de
las
primeras
instrucciones
que
dio
Iñaki
fue
que
se
debían
reunir
con
frecuencia. Fueron
súper
enfáticos,
que
el
Tribunal
había
indicado
que
como
íbamos
a
estar
tanto
tiempo
juntos,
teníamos
que
comenzarnos
a
conocer
entre
los
testigos.
Entonces
comenzaron
a
generarse
reuniones,
en
un
principio
se
realizaron
de
forma
virtual.Y
luego
se
vieron
en
persona.
Pero
a
los
preparativos
del
viaje
se
les
sumaron
más
deudas.
Para
diciembre
de
2021,
Alejandro
tuvo
que
pagar
miles
de
dólares
en
impuestos
para
que
le
enviaran
el
dinero
del
legado
a
una
cuenta
colombiana.
Volvió
a
pedir
varios
préstamos,
entre
los
que
hubo
uno
de
más
de
17
mil
dólares
que
le
dieron
Kelly
y
Andrés.
En
general
todo
estaba
saliendo
bien,
ahora
faltaba
algo
muy
importante:
como
además
Alejandro
iba
a
recibir
el
título
de
duque,
estaban
invitados
a
una
cena
protocolaria
con
la
familia
real
en
el
Palacio
de
la
Zarzuela.
Por
supuesto
que
no
era
cualquier
evento.
Y
por
supuesto
que
todos
debían
ir
muy
bien
vestidos
para
la
ocasión.
Así
que
Alejandro
les
pidió
que
se
fueran
de
compras
a
una
de
las
tiendas
de
lujo
en
Medellín
de
las
que
era
cliente
habitual.
Le
habían
autorizado
que
a
cada
persona
le
podía
comprar
una
pinta
de
hasta
25
millones
de
pesos
para
que
todos
nos
fuéramos
bien
vestidos
ese
día. Esa
autorización
de
25
millones
—más
de
6
mil
dólares–
venía
desde
el
mismo
Tribunal,
y
Alejandro
se
encargaría
de
pagarlos
con
lo
del
legado.
Mientras
tanto,
los
testigos
debían
conseguir
ese
dinero.
Fueron
varias
veces
a
la
tienda
a
medirse
ropa
y
tomarse
fotos
que
iban
a
mandar
a
la
Casa
Real
para
aprobación. Obviamente,
imagínate,
qué
tragedia
sería
que
un
vestido
que
tuviera
puesto
alguno
de
nosotras
lo
tuviera
puesto
Letizia.O
sea,
la
reina
Letizia…
Desde
el
principio
los
atendió
el
administrador
de
la
tienda,
Carlos
Orozco,
que
conocía
a
Alejandro
y
a
Olga
desde
hacía
unos
años
y
sabía
que
eran
muy
buenos
clientes.
En
un
momento,
mientras
ayudaba
a
toda
a
esta
gente
a
encontrar
vestidos,
pantalones,
zapatos
y
bolsos…
La
mamá
le
dijo
a
él
que
qué
pensaba
si
podían
contar
conmigo
para
el
grupo
de
testigos
porque
habían
otras
personas
que
las
habían
desestimado,
y
entonces
vieron
en
pues
como
una
persona
en
que
podían
confiar.Ya
le
habían
contado
del
legado,
del
proceso
con
los
testigos
y
de
las
audiencias
en
España
que
tendrían
en
enero. Yo
veía
que
todo
estaba
muy
organizado
porque
Alejandro
se
apoyaba
mucho
como
en
un
grupo
de
amigos
pues
y
abogados
con
los
que
él
estaba
haciendo
la
práctica
de
la
universidad.
Yo
les
dije:
“Bueno,
desde
que
yo
tenga
la
oportunidad
y
el
permiso,
pues
de
mi
jefe,
pues
yo
los
apoyo”.Y
como
le
pagaban
todo,
perfecto.
Podía
aprovechar
para
visitar
a
una
cuñada
que
vivía
allá.
La
fecha
del
viaje
estaba
cada
vez
más
cerca
y
nuevamente
la
plata
empezó
a
ser
un
problema
para
Alejandro.
Por
ahora
había
que
conseguir
con
qué
pagar
los
vuelos
y
los
viáticos
de
las
10
personas
que
iban
a
estar
allá
durante
casi
un
mes.
Entre
algunos
de
los
testigos
lograron
reunir
unos
50
mil
dólares.
En
cuanto
a
la
ropa,
Alejandro
le
propuso
a
la
tienda
que
se
la
pagaba
después,
cuando
le
llegara
lo
del
legado.
Como
le
dijeron
que
no,
decidió
que
la
iban
a
comprar
directamente
en
Madrid.
Ya
en
enero,
a
pocos
días
del
viaje,
Iñaki
le
dijo
a
Kelly
que
debían
tener
un
entrenamiento
para
la
cena
real.
Le
pidió
que
buscara
un
restaurante
en
Medellín
y
una
experta
en
protocolo
de
mesa
que
les
diera
una
clase.
Todos
se
reunieron
una
noche
en
ese
lugar.
Los
hicieron
dejar
sus
celulares
afuera
y
luego
los
pusieron
en
una
fila
para
entrar
en
orden
jerárquico:
en
la
cabeza
de
la
mesa
estarían
los
reyes.
Luego,
a
su
derecha,
estarían
Alejandro
y
Olga.
Después
vendrían
Kelly
y
Andrés,
y
de
ahí
seguirían
María
Angélica,
Carlos
y
el
resto. Nos
enseñaron
desde
cómo
entrar
al
comedor
de
la
realeza
y
cómo
saludarlos.Por
qué
lado
de
la
silla
entras,
por
qué
lado
de
la
silla
sales. Cómo
se
debe
sentar,
la
postura,
la
respiración.
Si
debías
reírte
o
no
debías
reírte,
o
si
debías
hablar
o
no
debías
hablar.Cómo
se
consumen
las
sopas,
cuál
es
el
movimiento
que
debe
tener
la
cuchara,
dónde
se
pone
la
cuchara
cuando
terminas… La
forma
de
coger
las
copas,
el
orden
de
los
cubiertos.
Todo
un
montón
de
detalles
que
se
deben
tener
en
cuenta
cuando
hay
una
cena
especial
y
sobre
todo
pues
de
esa
categoría.Comieron
cuatro
platos
deliciosos
y
a
todos
les
gustó
la
experiencia.
Solo
hubo
un
momento
desagradable
cuando
Alejandro
y
Olga
empezaron
a
regañar
muy
fuerte
a
las
meseras
por
cualquier
cosa:
que
así
no
se
servía
la
comida,
que
se
estaban
tardando
mucho,
que
ellos
ya
habían
estado
en
ese
tipo
de
cenas
y
todo
lo
estaban
haciendo
mal.
Aunque
la
tensión
fue
evidente,
ninguno
de
los
testigos
lo
comentó
con
el
resto,
ni
ahí
ni
después.
Y
así
fue
desde
el
primer
momento:
por
más
raro
que
se
sintiera
el
ambiente,
preferían
el
silencio
incómodo
y
pretender
que
no
había
pasado
nada.
Los
estaban
monitoreando,
así
que
lo
que
más
les
interesaba
a
todos
era
no
complicar
lo
del
legado.
Ahora
estaba
todo
listo.
Entre
el
13
y
el
14
de
enero
de
2022
viajaron
a
España.
A
cada
testigo
le
dieron
un
sobre
con
viáticos
para
que
los
gastara
como
quisiera.
Kelly
y
Andrés
estaban
entusiasmados
por
todo
lo
que
se
venía.
Por
fin,
se
iban
a
cumplir
las
promesas
que
les
habían
hecho
hacía
ya
dos
años.
No
solo
tendrían
la
plata,
sino
también
trabajo
asegurado.
Kelly,
incluso,
renunció
a
la
universidad
antes
de
viajar.
El
plan
era
que
iba
a
empezar
a
trabajar
como
asesora
en
las
empresas
de
Alejandro
en
España
con
un
muy
buen
sueldo.
Ya
tenía
todo
listo
para
mudarse
en
marzo
con
Andrés
y
con
sus
hijas.
Aprovechando
que
estaban
reunidos
allá
y
que
pronto
saldría
el
legado,
Iñaki
les
dijo
un
día
que
hicieran
un
viaje
cercano.
Como
al
abuelo
de
Alejandro
le
encantaba
Toledo,
a
una
hora
de
Madrid,
decidieron
irse
hasta
allá.Cuando
estábamos
haciendo
como,
como
un
recorrido,
nos
dicen
Alejandro
y
su
mamá:
“Miren
hacia
allá.
Ese
castillo
es
de
mi
familia.
Ahí
el
día
de
hoy
vive
un
tío
y
una
prima”. “¿Y
si
son
familia
porque
no
arrimamos?”
“No
es
que
no
qué,
no
cuanta…
la
relación
no
es
buena,
igual
no
somos
cercanos,
pues
no
va
a
aparecerse
uno
allá
como
que
hola.
Tampoco
es
así”.
Y
yo
y
todos
ah
bueno,
listo. Eso
fue
algo
muy
pintoresco
porque
Alejandro
y
su
mamá
nos
dijeron:
“No,
tienen
que
tomarse
todos
una
foto
con
el
castillo.
Entonces
todos
los
testigos
tenemos
la
misma
foto
sentados
ahí,
en
el
fondo
el
castillo”. Un
lindo
recuerdo.
Pero
pasaban
los
días
y
el
ambiente
se
empezó
a
poner
incómodo.
Por
un
lado,
cambiaron
las
reglas
de
los
viáticos
y
le
tuvieron
que
entregar
toda
la
plata
a
Alejandro
para
que
él
la
administrara.
Pero
lo
que
menos
les
cuadraba
era
que
el
Tribunal
seguía
sin
confirmar
las
audiencias
y
mucho
menos
lo
de
la
cena
real.
No
había
claridad
de
nada,
y
ni
siquiera
Iñaki
fue
a
explicarles
qué
pasaba.
Hasta
entonces
nadie
lo
había
conocido
en
persona,
ni
hablado
con
él.
Todo
era
por
chat.
Incluso
cuando
un
día
le
pidió
a
Kelly
que
los
reuniera
a
todos
y
les
dijera
que
habían
aplazado
las
audiencias,
la
liberación
del
dinero,
la
cena
real…
todo.
El
Tribunal
les
pedía
que
debían
viajar
a
Colombia
y
regresar
a
Madrid
en
dos
semanas. Obviamente,
la
expresión
a
todos
nos
cambió.
Yo
era
como
¡Dios!,
o
sea,
viajamos
del
otro
lado
del
mundo,
todo
este
tiempo
aquí,
para
tener
que
volver
dentro
de
ocho
días.
Entonces
yo
me
molesté
mucho.
Yo
me
indigné
impresionante. Aunque,
como
el
resto,
no
dijo
nada
en
ese
momento.
Pero
María
Angélica
tuvo
que
haber
hecho
algún
gesto
muy
evidente
porque
cuando
regresó
a
su
habitación,
Alejandro
la
buscó
para
hablar. Y
yo
le
dije:
“Me
parece
una
tontería,
una
falta
de
respeto
que
nos
hagan
devolvernos”.
Y
bueno,
él
prácticamente
llorando:
“No,
Mari,
yo
estoy
desesperado,
cómo
así,
no,
tal”.
Y
yo,
bueno,
yo
no
le
voy
a
dar
un
dolor
de
cabeza
más.
Yo
preferí
calmarme
y
listo.Porque
Alejandro
era
su
amigo,
no
podía
culparlo
por
algo
que
se
le
salía
de
las
manos.
En
ese
momento
no
había
nada
más
qué
hacer,
solo
regresar
a
Colombia.
Y,
otra
vez,
esperar.
Ya
de
regreso,
en
medio
de
la
frustración
y
todo
el
desgaste
mental
que
les
había
generado
el
viaje,
incluso
desde
que
empezaron
a
planearlo,
los
testigos
estaban
con
las
mismas
preocupaciones,
la
misma
angustia,
pero
sin
compartirlas.
¿Por
qué
aplazaban
tanto
la
entrega
de
ese
legado?
¿Hasta
cuándo
iban
a
aguantar?
Y
si
volvían
a
viajar
y
otra
vez
les
decían
que
no,
¿qué
tocaba
hacer
después?
¿Y
si
definitivamente
Alejandro
incumplía
con
los
requisitos
y
no
le
entregaban
la
plata?Ya
ahí
empezó
mi
suplicio,
porque
yo
ya
no
dormía.
Una
sensación
de
que
las
cosas
no
estaban
bien.
No
me
atrevía
ni
a
decirle
a
mi
esposo
lo
que
estaba
sintiendo.
Él
tampoco
se
atrevía
a
decirme
a
lo
que
estaba
sintiendo.
Entonces
yo
creo
que
los
dos
estábamos
sufriendo
como
en
silencio.No
solo
por
el
miedo
constante
del
monitoreo,
sino
tal
vez
también
porque
si
lo
hablaban
podían
pasarle
el
miedo
al
otro. Yo
ya
había
metido
a
mi
familia
en
tremendo
lío.
Yo
estaba
ya
más
preocupado
porque
ya
Kelly
estaba
sin
trabajo,
entonces
ya
toda
la
carga
de
la
casa
iba
a
caer
sobre
mí.
En
fin,
yo
estaba,
yo
estaba
preocupado.Pasaron
esas
dos
semanas
y
tampoco
confirmaron
las
audiencias.
Luego
pasó
un
mes
y
nada.
Iñaki,
que
había
dado
la
indicación
de
hacer
un
chat
con
todos
los
testigos
para
facilitar
la
comunicación,
les
dijo
que
se
habían
aplazado
para
mediados
del
año.
Pero
los
incendios
de
Alejandro
no
paraban.
Un
día,
a
mediados
de
febrero,
dos
compañeras
lo
confrontaron
en
la
universidad
delante
de
mucha
gente.
Le
gritaron
que
era
un
mentiroso,
un
estafador.
Alejandro
llamó
a
varios
de
los
testigos
para
que
fueran
porque
le
iban
a
pegar.
Si
bien
el
incidente
terminó
antes
de
que
llegaran
a
ayudarlo,
quedó
una
sensación
extraña
de
que
las
cosas
podrían
complicarse.
Y
efectivamente,
el
escándalo
no
se
quedó
ahí.
Según
le
contó
después
Alejandro
a
Kelly,
había
un
rumor
entre
los
profesores
y
los
estudiantes:
que
ella
y
Andrés
le
habían
ayudado
a
estafar
a
varias
personas. Yo
había
trabajado
14
años
en
la
universidad,
había
dado
lo
mejor
de
como
ser
humano,
y
pensar
que
un
ruido
de
esos
estuviera
en
torno
a
mi
nombre,
me
dolía…
Uf,
me
dolió
absurdamente,
me
dolió
muchísimo. En
ese
momento,
Kelly
y
Andrés
buscaron
a
un
amigo
abogado
penalista.
Querían
ayudar
a
Alejandro
a
denunciar
por
injuria
y
calumnia
a
las
personas
que
le
hicieron
el
escándalo
en
la
universidad.
Lo
citaron
en
su
casa
para
contarle
toda
la
situación.
Este
es
el
abogado,
Elkin
Centeno. Pero
entonces
yo
les
pregunté
y
le
dije:
“Bueno,
pero
es
que
la
verdad
es
que
a
esto
me
parece
como
bastante
extraño”. La
historia
del
legado,
del
tal
duque,
de
los
viajes
a
España,
del
grupo
de
testigos…
De
la
cantidad
de
plata
que
le
habían
prestado. Entonces
el
doctor
Vasco
y
la
doctora
Kelly
me
hicieron
señas
de
que
guardara
silencio,
que
me
quedara
callado.
Y
entonces
pues
más
raro
me
pareció
aún,
entonces
salimos
del
apartamento,
como
a
la
zona
común
de
las
escaleras. Antes
de
salir,
dejaron
sus
celulares
adentro.
Cuando
ya
estaban
seguros,
le
contaron
que
también
tenían
muchas
sospechas
de
que
las
cosas
no
andaban
bien,
pero
que
igual
les
daba
miedo
que
los
monitorearan
y
por
eso
tomaban
tantas
precauciones. Entonces
yo
les
dije:
“Mire,
la
verdad
es
que
yo
no
creo
que
exista
como
cierto
organismo
de
inteligencia
que
haga
esas
interceptaciones
de
llamadas,
realmente
que
es
una
tarea
dispendiosa
hacer
seguimientos.
Para
que
exista
interceptación
de
llamadas
debe
existir
la
autorización
de
un
juez
de
garantías”.Kelly
y
Andrés
ignoraban
los
detalles
de
cómo
funciona
la
Fiscalía,
pero
Elkin
los
conoce
bien.
Estaba
seguro
de
que
con
tantos
procesos
que
tienen,
con
tantos
delincuentes
y
organizaciones
criminales
para
monitorear,
de
lo
último
que
se
van
a
preocupar
es
de
un
grupo
de
personas
que
están
esperando
un
supuesto
legado
en
España.
Pero
y
¿cómo
supieron
de
la
reacción
que
tuvo
Andrés
cuando
recibió
el
correo
de
Iñaki
estando
en
Europa?
Pensándolo
bien,
la
respuesta
era
fácil:
Alejandro
y
Olga
estaban
seguros
de
que
ese
tipo
de
cobros
los
iban
a
molestar.
Y
después
de
tantos
meses
construyendo
una
relación
de
amistad,
sabían
perfectamente
que
Andrés
reaccionaba
de
esa
manera
cuando
se
trataba
de
temas
de
plata.
Simplemente
apostaron
a
que
iba
pasar
lo
que
pensaban,
y
así
fue.
Lo
que
Elkin
estaba
sospechando
era
que
el
verdadero
problema
era
Alejandro. Cuando
yo
les
dije
que
probablemente
eso
era
una
mentira
y
que
no
existía
ninguna
herencia,
a
ellos
inmediatamente
se
les
vio
como
un
rostro
de
pánico.
Y
les
dije
que
lo
que
tenían
que
hacer
era
empezar
a
dudar,
porque
básicamente
era
tanta
la
confianza,
el
cariño,
que
estaban
muy
sesgados,
por
así
decirlo.
Es
como
si
existiera
una
especie
de
secuestro
emocional.No
lo
podían
creer…
o
mejor,
no
lo
querían
creer. Esto
no
puede
ser
cierto,
esto
no
puede
ser
cierto…
Respiré…
Se
me
cayó
el
mundo
porque
creí
en
ese
tipo,
creí
en
la
mamá.
Y
lo
dejamos
entrar
en
nuestra
familia.
Me
di
muy
duro
emocionalmente.
Fue
un
golpe
muy
pesado. Descubrir
una
mentira
siempre
es
doloroso.
Darnos
cuenta
de
que
todo
lo
que
dábamos
por
cierto
es
falso,
da
rabia.
Que
venga
de
alguien
a
quien
queremos,
en
quien
confiamos,
da
tristeza.
Pero
además
mirar
atrás
y
ver
que
las
señales
eran
tan
evidentes,
que
fuimos
así
de
ingenuos,
da
vergüenza.
:
Más
que
rabia,
me
sentía
como,
como
el
man
más
huevón
del
mundo.
Sentí
mucha
culpa,
sobre
todo
por
haber
metido
en
el
rollo
a
mi
familia:
a
mi
hermanita,
la
esposa
de
mi
papá,
el
papá
de
Kelly,
la
tía
de
Kelly.
Ese
fue
un
día,
un
día
muy
difícil
para
nosotros.
Ese
día
yo
casi
no
pude
dormir.Me
sentía
como
en
las
noches
como
si
tuviera
a
alguien
sentado
en
el
pecho.
Me
era
imposible
tocar
ese
tema
sin
llorar.
A
no
me
daban
ganas
de
comer. Elkin
les
recomendó
que
investigaran,
que
empezaran
a
tratar
de
confirmar
cada
una
de
las
cosas
que
Olga
y
Alejandro
les
habían
dicho
en
todo
ese
tiempo.
Quedaron
de
verse
en
un
mes
para
ver
qué
encontraban
y
decidir
cuál
sería
el
siguiente
paso.
Kelly
y
Andrés
no
eran
los
únicos
que
se
estaban
dando
cuenta
de
la
verdad.
María
Angélica
también
había
empezado
a
sospechar
de
Iñaki,
y
cuando
les
mandó
una
foto
de
la
ecografía
de
su
esposa
embarazada
al
chat,
aprovechó
para
averiguar
más.
Se
fijó
en
los
datos
del
médico
que
aparecían
ahí,
lo
contactó
y
se
dio
cuenta
de
que
vivía
en
México
y
le
confirmó
que
nunca
había
atendido
a
nadie
en
España.
María
Angélica
le
contó
su
sospecha
a
Andrés:
que
Iñaki
era
un
personaje
ficticio. Yo
le
solté
ahí
y
yo
dije:
“Ah,
no,
yo
no
solamente
creo
que
es
que
ese
muchacho
sea
ficticio,
sino
que
nosotros
estamos
pensando
que
todo
es
mentira”.Se
me
bajó
todo.
No,
es
que…
no,
mira,
yo
no
había
ni
almorzado
y
a
se
me
quitó
el
hambre,
se
me
quitó
todo. Y
eso
no
era
todo
lo
que
habían
confirmado.
Dos
días
después
de
hablar
con
el
abogado,
el
tal
Iñaki
le
pidió
a
Kelly
que
les
hiciera
entrevistas
individuales
a
los
testigos
como
una
especie
de
ensayos
para
los
supuestos
interrogatorios
en
el
Tribunal.
Kelly
aprovechó
eso
para
averiguar
más
cosas.
Los
citó
en
la
oficina
y
habló
con
cad
uno
en
privado.
Al
principio,
nadie
manifestó
dudas
del
proceso
o
que
todo
fuera
una
mentira.
Solo
uno
dijo
algo
que
le
llamó
la
atención:
hacía
unos
meses
le
había
prestado
mucho
dinero
a
Alejandro
para,
según
él,
pagar
unas
deudas.
Kelly
le
pidió
más
detalles.
¿Te
digo
los
valores
que
le
consigné?”
Y
me
los
empezó
a
relatar
y
eran
los
valores
que
nos
consignaron
cuando
estuvimos
en
Madrid.
Y
en
la
fecha,
el
día,
todo
que
nos
consignaron
a
nosotros.Cuando
supuestamente
le
habían
liberado
parte
del
legado
después
de
la
pelea
en
Berlín.
Kelly
no
le
dijo
nada
al
testigo
en
ese
momento.Terminé
la
conversación
con
él,
me
quedé
sentada
un
segundo
en
mi
escritorio
y
no
aguanté
y
me
fui
para
el
baño
y
empecé
a
respirar
profundo.Luego
salió,
se
acercó
a
Andrés
y
le
dijo
al
oído
que
los
habían
estafado.
Ya
después
en
su
casa
le
contó
todo.
Esto
parecía
ser
mucho
más
grande
de
lo
que
se
imaginaban.
Quién
sabe
desde
cuándo
Alejandro
y
Olga
venían
engañando
a
personas
para
que
les
dieran
plata.
Seguramente
siempre
buscaban
a
más
para
llenar
los
huecos
que
iban
quedando
y
costear
esa
vida
de
lujo
que
se
daban.
Como
ya
no
tenían
el
miedo
del
monitoreo,
empezaron
a
enviar
correos
y
a
hacer
llamadas.
Esta
fue
la
que
le
hicieron
al
Tribunal
Económico
Administrativo
de
Madrid.
Decidieron
grabarla
para
tener
pruebas
de
lo
que
ya
sabían
que
era
un
engaño.
Hola.Sí,
dígame.Mira,
lo
que
pasa
es
que
estamos
muy
preocupados
porque
a
la
empresa
de
nosotros
está
llegando
un
documento.Kelly
le
intentó
explicar
a
la
funcionaria
del
tribunal
las
citaciones
que
habían
recibido
directamente
de
ellos
para
el
proceso
del
legado.
Y
dice:
comparecencia
final…Noo…Proceso
sucesoral…Esos
datos
no
son
nuestros.Sí.Uff,
eso
me
está
resultando
muy
pero
que
muy
raro.
Entonces,
perdóname,
pero
eso
nosotros
no
lo
solemos
pedir.
¿Que
comparezcan
aquí
personalmente?La
funcionaria
le
preguntó
quién
firmaba
esos
documentos.
Kelly
le
leyó
unos
nombres
que
aparecían
ahí.
Las
personas
que
firman
lo
que
haya
recibido,
no
tenemos
aquí
ninguna
persona
con
esos
nombres.Entonces
Kelly
le
preguntó
por
la
única
persona
del
tribunal
con
la
que
se
había
comunicado…
¿Y
tampoco
hay
nadie
que
se
llame
Iñaki
Cortez
y
Valenzuela?No…
no.Al
final,
Kelly
le
hizo
una
última
pregunta…
Te
pregunto
una
cosa:
¿ustedes
llevan
sucesiones
y
legados?La
respuesta
de
la
funcionaria
fue
contundente:
No.
También
le
escribieron
a
la
entidad
que
maneja
los
títulos
nobiliarios
en
España.
Efectivamente
el
Ducado
de
Cardona
existe
desde
hace
seis
siglos
y
ha
sido
heredado
a
los
descendientes
de
una
misma
familia.
La
actual
Duquesa
de
Cardona
se
llama
Casilda
Guerrero-Burgos
y
Fernández
de
Córdoba.
Cuando
ella
muera,
el
título
lo
heredará
su
hijo
y
luego
sus
nietos,
pero
por
ningún
lado
de
esa
genealogía
aparecen
los
nombres
de
Alejandro,
Olga
o
el
abuelo
Venancio.
En
su
respuesta
la
entidad
también
les
dejó
clara
otra
cosa,
y
acá
cito:
“Las
personas
a
las
que
usted
se
refiere
no
tienen
derecho
alguno
al
título
de
Duque
de
Cardona.
El
hecho
de
que
se
apelliden
Cardona
nada
tiene
que
ver
con
el
título”.
Yo
me
los
imagino
a
ellos
cada
noche
inventando
cada
mentira.
Y
bueno,
hoy
vamos
a
escribir
ese
correo
como
si
fuera
Iñaki
diciendo
esto,
hoy
vamos
a
hacer
aquello
y
lo
otro
y
me
los
imagino
riéndose:
“Ay,
hoy
nos
creyeron
esta…”
O
sea,
me
parece
como
tan
triste
que
hayan
llegado
a
ese
punto.
Yo
no
si
empezaron
esa
historia
y
se
les
creció
el
enano,
pero
ellos
decidieron
continuarla.Ya
era
el
momento
de
compartir
esta
información
con
el
resto
de
los
testigos.
Les
fueron
contando
de
a
poco
lo
que
iban
descubriendo
y
ahí
se
dieron
cuenta
de
que
Alejandro
y
Olga
habían
estado
hablando
mal
de
unos
con
otros.
Tal
vez
como
una
estrategia
de
dividirlos
para
evitar
que
conversaran
sobre
sus
preocupaciones.
En
ese
punto
entre
todos
decidieron
que
iban
a
disimular
con
Alejandro
y
Olga
hasta
que
tuvieran
un
plan
más
claro. Porque
si
nosotros
salíamos
a
enfrentarlo
así
como
así,
obviamente
pues
sin
nada
organizado,
primero
lo
iban
a
negar,
porque
son…
ya
te
das
cuenta
que
son
mentirosos
compulsivos.
Y
segundo,
se
podían
volar
en
ese
mismo
momento.Para
Kelly
fue
muy
difícil
pretender
que
no
sabía
nada.
Va
a
sonar
muy
feo
lo
que
voy
a
decir,
no
es
propio
de
mi
vocabulario,
pero
la
primera
vez
que
me
crucé,
por
ejemplo,
con
Olga
en
la
oficina,
que
fue
a
la
oficina
y
yo
ya
sabía
la
verdad
y
me
dijo:
“Hola,
mi
muñeca,
princesa”,
porque
me
trataba
así:
“Hola,
mi
princesa,
¿cómo
estás?”,
y
me
abrazó,
yo
sentí
fue
asco,
asco,
asco,
asco,
asco. No
podía
hacer
nada
porque
le
tocaba
disimular,
así
que
se
quedó
quieta
esperando
a
que
Olga
la
soltara.
A
los
demás
también
les
costaba
disimular
la
molestia
y
empezaron
a
reclamarle
a
Alejandro
lo
que
les
debía.
Querían
certezas,
pero
sobre
todo,
su
plata…
y
lo
más
pronto
posible.
Eso
desesperó
a
Alejandro
y
a
Olga,
y
seguramente
les
disparó
la
alarma
porque
empezaron
preguntarle
a
Kelly
una
y
otra
vez
si
algo
estaba
mal.
Una
noche,
el
tal
Iñaki
le
avisó
a
Kelly
que
Olga
estaba
muy
brava
por
la
situación,
que
necesitaba
que
le
dijeran
de
una
vez
qué
estaba
pasando
y
por
qué
le
cobraban
a
Alejandro
de
esa
manera.
Agregó
que
Olga
estaba
yendo
en
ese
momento
hacia
su
casa
–y
acá
cito–
“cual
Putin
contra
Ucrania”
y
que
ellos
no
sabían
de
lo
que
era
capaz.
Kelly
y
Andrés
apagaron
todas
las
luces
y
fingieron
no
estar.
Olga,
desesperada,
tocaba
la
puerta,
y
le
insistía
al
portero
del
edificio
que
los
llamara.
Después
de
un
rato
se
cansó
y
se
fue.
Andrés
grabó
una
llamada
que
tuvo
con
ella
a
los
pocos
días.
Estas
son
partes
de
lo
que
Olga
le
dijo…Andrés,
lo
que
él
necesita
es
que
lo
apoyen,
de
verdad.
Pero
todos,
todos
están
en
contra
de
él.
Y
no
quién,
quién
desató
como
esa,
esa
bomba
de
poner
a
todo
mundo
a
que
le
cobre
porque
es
que
a
él
lo
llaman
mañana,
tarde
y
noche
todo
mundo.
Él
debe
esa
plata
y
él
les
prometió
más
de
esa
plata
y
él
lo
va
a
cumplir.
Pero
para
él
cumplir,
él
necesita
apoyo
y
ayuda
de
todos
ustedes
para
poder
conseguir
con
qué
pagar
todas
las
deudas
para
poder
estar
a
paz
y
salvo,
para
que
ya
en
España
no
lo
molesten
más.
Todos
quieren
que
él
les
pague,
listo.
¿Por
qué
no
se
reúnen
entre
todos?
Lo
apoyan
a
él,
le
sirven
de
fiadores,
pero
a
ninguno
le
va
a
ir
mal,
a
ninguno
le
va
a
ir
mal.
No
le
den
la
espalda
a
Alejandro.
Yo
que
es
una
posición
muy
difícil,
Andrés,
pero
yo
que
ustedes
son
muy
berracos
y
son
muy
inteligentes.
¿Hacer
un
certificado
de
una
empresa
que
gana
tanto?
Eso
no
afecta
absolutamente
a
ninguna
empresa.
Perfectamente
ustedes,
de
allá,
como
abogados,
certificar
que
él
gana
tanto
y
eso
no
tienen
ustedes
ningún
problema. Alejandro
también
les
pidió
lo
mismo
en
una
nota
de
voz.Necesito
unos
documentos
para
que
entonces
nos
ayuden
todos
haciendo
unas
cartas
como
por
prestador
de
servicios
y
con
un
salario
bueno
que
puede
ser
en
efectivo.
Y
ellos
le
dijeron
que
claramente
no
lo
iban
a
hacer.
Engañar
a
una
entidad
financiera
es
un
delito.
Alejandro
terminó
cambiando
un
poco
su
estrategia,
y
les
empezó
a
enviar
notas
de
voz
justificándose.Yo
los
entiendo
totalmente.
Yo
he
hecho
todo
lo
que
está
en
mi
posición,
pero
no
puedo
hacer
nada
más.
O
sea,
de
verdad,
¿qué
quieren
que
haga?
Díganme
qué
quieren
que
yo
haga
y
lo
hago
entonces.
Pero
no
tengo
nada
más
cómo…
cómo
responder
en
este
momento,
de
ninguna
manera. Como
última
medida,
entre
todos
los
testigos
planearon
confrontarlos.
Andrés
habló
con
un
amigo
al
que
le
habían
hecho
una
estafa
hacía
algún
tiempo,
y
se
ofreció
a
fingir
que
le
iba
a
prestar
más
plata
a
Alejandro.
Querían
montarle
una
trampa.
Así
que
Andrés
habló
con
él
y
le
mencionó
que
su
amigo
tenía
un
dinero
que
no
sabía
cómo
invertir. Y
entonces
Alejo
picó
el
anzuelo
y
me
dijo:
“Ve,
¿y
por
qué
no
le
decís
que
me
preste
esa
plata?”Andrés
hizo
la
supuesta
gestión
y
concretaron
una
reunión
en
la
casa
del
amigo
para
entregarle
el
dinero.
Ya
todo
estaba
planeando:
la
idea
era
que
cuando
llegaran,
los
testigos
los
iban
a
recibir
para
confrontarlos
a
Alejandro
y
a
Olga
con
las
pruebas.
Y
desafortunadamente,
un
día
antes
recibí
una
llamada
un
viernes,
a
mediodía,
de
Alejandro.
Y
me
dice:
“Andrés,
yo
ya
lo
que
ustedes
están
haciendo.
Tenga
en
cuenta
que
yo
estoy
en
el
aeropuerto,
me
voy
del
país.
Hagan
lo
que
quieran”.
Y
me
tiró
el
teléfono.
Esa
fue
la
última
vez
que
hablé
con
Alejandro.No
saben
cómo
pudo
enterarse,
seguro
alguien
que
conocía
el
plan
le
filtró
la
información.
Como
haya
sido,
desapareció
con
su
mamá.
Dejaron
de
usar
sus
números,
eliminaron
redes
sociales
y
correos
electrónicos,
incluido
el
del
tal
Iñaki.
Alejandro
no
volvió
a
estudiar,
no
regresaron
a
las
tiendas
y
los
restaurantes
que
tanto
les
gustaban…
Nadie
los
ha
vuelto
a
ver.
Yo
también
los
he
buscado
por
todas
partes,
hasta
intentamos
hablar
con
su
familia,
pero
nada.
Cuando
volvieron
a
reunirse
con
Elkin,
el
abogado,
y
le
mostraron
todas
las
pruebas
que
habían
recogido,
era
claro
el
delito: Aquí
realmente
lo
que
se
presentó
fue
una
estafa
y
una
estafa
en
realidad
se
reúnen
unos
requisitos:
pues
este
tipo
consiguió
documentos
falsos,
creó
una
vida
falsa
y
solicitó
unos
préstamos
de
dinero
que
en
últimas
jamás
iba
a
pagar.Esto
puede
dar
una
pena
de
hasta
12
años
de
cárcel,
o
incluso
más
dependiendo
del
número
de
personas
engañadas
y
el
beneficio
económico
que
haya
tenido
el
estafador.
El
siguiente
paso
fue
denunciarlos
formalmente
en
la
Fiscalía.
En
total
son
18
víctimas
de
Alejandro
y
Olga,
que
terminaron
afectadas
en
diferentes
niveles,
no
solo
materiales.
En
cuanto
a
dinero,
ocho
de
esas
víctimas
les
dieron
más
de
300
mil
dólares.
Y
eso
sin
contar
lo
que
Alejandro
también
le
debe
a
varios
bancos
y
probablemente
lo
que,
junto
a
su
mamá,
le
hayan
quitado
a
otras
personas
que
aún
no
han
denunciado.
Para
intentar
recuperar
algo
de
esa
plata,
presentaron
una
demanda
ejecutiva
para
exigir
el
cumplimiento
de
esos
pagarés
que
alguna
vez
le
hicieron
firmar.
En
la
investigación
para
los
procesos
jurídicos,
comprobaron
que
esas
son
sus
identidades
reales,
pero
descubrieron
que
solo
hay
una
casa
a
nombre
del
papá
de
Olga.
El
problema
es
que
tiene
varias
hipotecas
encima.
Cuando
cerramos
esta
historia,
ya
había
pasado
casi
un
año
desde
la
última
vez
que
hablaron
con
Alejandro.
Kelly
se
dedica
a
dar
asesorías
jurídicas
en
derecho
privado
y
Andrés
continúa
con
su
firma.
En
todo
este
tiempo,
se
han
dedicado
a
pagarle
a
cada
una
de
las
personas
de
su
familia
a
las
que
convencieron
de
prestarle
plata.
Eso
les
ha
ayudado
un
poco
a
lidiar
con
el
trauma,
pero
todavía
quedan
cosas.
A
Andrés
hay
algo
particular
que
aún
lo
afecta,
y
es
que
al
parecer
muchas
personas
alrededor
sabían
que
los
estaban
estafando
antes
de
que
ellos
se
dieran
cuenta. Y
digamos
que
ahí
fue
donde
más
solo
me
sentí.
Porque
entonces
ya
todo
el
mundo
se
la
sabía,
todo
el
mundo
se
la
pilló,
pero
nadie
dijo
nada
y
el
huevón
soy
yo
y
nada.
Y,
nada…
todos
sabíamos
que
eso
te
iba
a
pasar.Kelly
también
siente
algo
parecido.
Incluso
les
hizo
el
reclamo
a
un
par
de
personas
cercanas
que
le
dijeron
lo
mismo,
y
le
respondieron
que
la
vieron
tan
cercana
a
Alejandro
que
pensaron
que
no
les
iba
a
creer.
Tal
vez
tengan
razón…
justamente
esa
relación
que
tuvo
con
él
y
su
mamá
es
lo
que
más
le
duele
de
todo
esto.Pues
fue
sentir
que
le
diste
tanto
a
un
par
de
personas
y
saber
que
todo
y
cada
una
de
las
cosas
desde
que
te
saludaron
y
te
abordaron
era
mentira.
Entonces,
cuando
a
me
preguntan
que
si
realmente
alcanzaste
a
quererlos…
tanto,
que
la
herida
es…
es
principalmente
emocional.Las
otras
víctimas
han
tenido
sus
propios
procesos.
Alejandro
realmente
se
ganó
su
cariño
y
su
confianza
en
un
primer
momento
y
luego
las
ilusionó
con
tantas
mentiras.
Y
luego
terminó
defraudándolas.
Algunas
no
quieren
que
su
caso
se
conozca.
Solo
prefieren
seguir
adelante.
María
Angélica,
por
su
parte,
todavía
tiene
el
mismo
sentimiento
de
cuando
se
enteró
de
todo. Al
día
de
hoy
yo
tengo
todavía
rabia,
o
sea,
y
sobre
todo
por
el
tema
de
la
plata
o
sea,
mira
cómo
terminó
todo.
A
me
gustaría
encontrármelo.
O
sea,
yo
normalmente
soy
muy
tranquila,
pero
mi
reacción…
¡caramba!
Me
encantaría
verla.
Me
encantaría
ver
esa
faceta
mía
si
me
lo
encuentro
en
algún
momento. En
cuanto
a
la
demanda
ejecutiva,
siguen
adelantando
los
trámites
para
que
Alejandro
devuelva
la
plata.
Hasta
el
momento
no
han
podido
demandar
a
Olga
porque
todos
los
documentos
los
firmó
Alejandro.
Y
el
proceso
en
la
Fiscalía…
bueno,
sigue
sin
avanzar.
Kelly
sospechaba
desde
el
principio
que
iba
a
ser
así,
que
iba
a
ser
lento.
Uno
de
los
pensamientos
más
lógicos
es
que
esa
persona
pague
por
su
delito,
pero
bueno,
vivimos
en
Colombia,
sabemos
cómo
pueden
funcionar
las
cosas
y
cómo
puede
ser
a
veces
de
lejano
acceder
a
una
verdadera
justicia.Aunque
tienen
esperanza,
a
veces
creen
que
no
van
a
lograr
soluciones
legales
y
que
no
van
a
recuperar
el
dinero.
Pero
hace
poco,
Andrés
leyó
algo
que
lo
dejó
pensando.
Hubo
un
artículo
muy
bacano
que…
que
nos
compartieron
en
su
momento,
donde
contaban
la
historia
de
un
muchacho
también
que
lo
estafó
una
amiga.
Y
entonces
yo
me
quedé
como
con
esa
frase.
El
decía
“a
los
vampiros
se
les
combate
con
ajo
y
estacas
de
madera.
A
los
estafadores,
exponiéndolos”.Y
por
eso
nos
contaron
su
historia,
para
que
ninguna
otra
persona
le
vuelva
a
creer
al
duque
heredero
de
Medellín.Al
parecer,
Alejandro
y
Olga
también
se
hicieron
pasar
por
un
fiscal
colombiano
para
validar
su
estafa.
Pero
en
ese
caso,
esa
persona
era
real.
Cuando
descubrieron
la
verdad,
Kelly
alertó
al
fiscal,
quien
decidió
denunciar
a
los
estafadores
por
suplantar
su
identidad.
Hasta
el
momento,
ese
proceso
tampoco
ha
avanzado.
La
Personería
Distrital
de
Medellín
informó
en
2022
que,
desde
hacía
cuatro
años,
se
habían
reportado
más
de
25
mil
víctimas
de
estafa
solo
en
esa
ciudad.
Las
denuncias
más
recurrentes
son
sobre
ofertas
laborales,
compras,
acuerdos
comerciales,
préstamos
de
dinero
y
la
simulación
de
perfiles
falsos
por
redes
sociales.
David
Trujillo
es
productor
senior
de
Radio
Ambulante,
vive
en
Bogotá.
Esta
historia
fue
editada
por
Luis
Fernando
Vargas,
Camila
Segura
y
por
mí.
El
fact-checking
lo
hizo
Bruno
Scelza.
El
diseño
de
sonido
es
de
Andrés
Azpiri,
con
música
de
Rémy
Lozano
y
de
Andrés.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Paola
Alean,
Nicolás
Alonso,
Lisette
Arévalo,
Pablo
Argüelles,
Aneris
Casassus,
Diego
Corzo,
Emilia
Erbetta,
Camilo
Jiménez
Santofimio,
Selene
Mazón,
Juan
David
Naranjo,
Ana
Pais,
Melisa
Rabanales,
Laura
Rojas
Aponte,
Natalia
Sánchez
Loayza,
Barbara
Sawhill,
Ana
Tuirán
y
Elsa
Liliana
Ulloa.
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
es
un
podcast
de
Radio
Ambulante
Estudios,
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
Hindenburg
PRO.
Radio
Ambulante
cuenta
las
historias
de
América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
Gracias
por
escuchar.
Check out more Radio Ambulante

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: Esto es Radio Ambulante desde NPR, soy Daniel Alarcón. En Medellín hay un futuro duque. Y no me refiero al apellido, sino a un título nobiliario creado directamente por la corona española en el siglo XV. Un título que fue heredado una y otra vez, de generación en generación, hasta llegar a un colombiano. Pero él solo toca el tema con un grupo muy selecto de conocidos. Y entonces nos hablaba del ducado de Cardona.Sí, es que mi abuelo llegó a tener el título del duque de Cardona.Que al parecer salió de España por la guerra civil. Y se sabe la historia de pe a pa. Que el hombre sale y se asienta en Costa Rica. Luego sigue bajando, llega a Panamá, luego llega a Colombia y aquí entonces el hombre se vuelve muy rico.El tal duque… bueno, el heredero del ducado, se llama Alejandro Estrada Cardona. Tiene 28 años. Pero hasta ahí llega la información disponible sobre él. Si intentan buscar más datos, probablemente no van a encontrar nada. Este futuro duque no es como otros miembros de la nobleza… Digamos que no es una figura pública: no lo siguen los paparazzis, no da entrevistas exclusivas y tampoco hace obras benéficas. En general, tiene un perfil discreto. Aunque entre ese grupo selecto de personas que lo conocen, no pasa desapercibido.Es una persona que siente la necesidad siempre de caerle bien a todo el mundo y de estar bien parado.Alejandro es una persona que tiene un ego muy alto, y el hombre siempre es como de esas personas que, de alguna manera, trata como de mostrar si tuviese una condición socioeconómica superior.Se preocupa demasiado, muchísimo, por su aspecto físico, por estar peinado, por estar organizado, sus cejas, todo. Y sobre todo por estar siempre vestido como de marca. Es como una valla andante marcaria.Ya volveremos a estas voces, pero por ahora enfoquémonos en la última que escuchamos: la de Kelly Córdoba. Es abogada y durante varios años fue profesora de la facultad de derecho en una universidad en Medellín. Recuerda muy bien el momento exacto cuando empezó a tener cercanía con el futuro duque. Fue en agosto de 2019, en la universidad en que trabajaba. Un día entró a la sala de docentes donde estaba su oficina y frente a su cubículo vio a Alejandro y a una señora hablando con un profesor. Kelly ya conocía a Alejandro. Había sido su alumno en alguna de sus clases, aunque no se había destacado académicamente del resto. No le fue lo mejor en la materia, entonces tampoco pues como que lo tenía como identificado como el más participativo en clase ni nada por el estilo. En ese momento no me generó ninguna huella en la memoria.Mucho menos sabía lo del título al que podía acceder. Kelly supuso que la mujer que lo acompañaba era su mamá, pero no se interesó en la conversación que estaban teniendo con el otro profesor. Simplemente pasó por el lado, sin interrumpirlos, y se sentó en su cubículo. Unos minutos después, su colega le pidió que se acercara. Le presento a… ah, no yo la conozco. Hola, profe, ¿cómo estás? Que te presento a mi mamá. Ah, mucho gusto, Olga Cardona. Y yo: “ah mucho gusto”.El profesor le explicó a Kelly que Alejandro le estaba preguntando sobre un caso de responsabilidad médica. Era algo personal. Hacía unos meses se había hecho una cirugía estética en la nariz y por mala praxis le estaban apareciendo unos daños físicos evidentes. Quería saber cómo exigir una reparación de manera legal. Pero el profesor no tenía experiencia en estos casos y no sabía muy bien cómo actuar. Por eso le pidió ayuda a Kelly. Ella tampoco es que manejara ese tipo de temas, pero cuando aparecía algo que ella no dominaba, le daba los casos a la firma de abogados de su esposo.Me dijo: “Ah listo, profe”. La señora súper atenta, súper querida, súper elegante ella: “Ay, muchas gracias. Qué gusto conocerte”. Normal. Les cuadré la cita.Kelly se imaginaba que iba a ser una consulta jurídica como cualquier otra: unos clientes más que le llevaba a su esposo, un caso más que seguro terminarían ganando y hasta ahí. Pero el haberse topado con el futuro duque y su mamá no terminó siendo una experiencia, digamos, glamourosa. Ojalá yo en un futuro me ría y diga: “Ay, que dizque el duque”, y me ría. Por ahora no me da risa. ¿Por qué entré a la sala de docentes? ¿Por qué no fui al baño? ¿Por qué no se me ocurrió ir a tomarme un vaso de agua? ¿Por qué no… por qué no fui a otra parte?Porque si no se lo hubiera encontrado ese día, en esa situación, tal vez no tendría que estar contando esta historia. Después de la pausa, nuestro productor senior David Trujillo nos cuenta. Estamos de vuelta en Radio Ambulante, aquí David. Unos días después del encuentro con Kelly, su esposo, Andrés Vasco, recibió a Alejandro y a Olga en su oficina. Durante la reunión le contaron que se hizo la cirugía porque le habían roto la nariz de un golpe, pero su cuerpo no reaccionó bien al procedimiento. Además, insistía en que, unos hilos que le habían puesto se estaban saliendo notoriamente, y eso haría que su imagen pública se viera afectada. A primera vista, Alejandro y Olga no le generaron ninguna impresión particular, pero al escuchar su historia sí notó algo. Por la manera en la que narraron, me dieron a entender que eran personas de dinero. Alejandro le mencionó que se relacionaban con gente rica y famosa. Un colega de Andrés, que se reunió luego con ellos para hacer el cálculo de los daños y perjuicios, también notó lo mismo… Ese muchacho sí es como de plata. Esa pinta que tenía él era una pinta cara que tenía unos zapatos yo no sé qué, y la señora también, que tenía un bolso Louis Vuitton, en fin. Calcularon que los daños por la mala praxis eran de más de 17 mil dólares aproximadamente… una cifra nada despreciable. Acordaron seguir con el proceso y darle el poder a la firma para ser su representante legal. Desde entonces Kelly siguió comunicándose con ellos. Hay clientes que dicen: “Bueno, me avisa cuando haya algún avance”, y hay clientes que esporádicamente llaman. Ellos son de la naturaleza de clientes de estar 100% atentos, ¿cierto? Siempre en comunicación. Se hablaban por llamadas, por mensajes de texto, por notas de voz, interactuaban en persona… Y en todas las reuniones, virtuales o presenciales, siempre estaban ambos: Alejandro y Olga. Yo lo que noté es que tenía una mamá muy pendiente de todo, pero de todo. Mamá e hijo siempre, siempre estaban juntos. Iban a todas las reuniones.Kelly los acompañó a la primera audiencia de conciliación, en la que, por cierto, no llegaron a nada. Y con el tiempo, al tema médico se le fueron sumando otras consultas. Por ejemplo, a principios de 2020, Alejandro le contó que quería montar un negocio de comida saludable. Kelly, que era profesora de derecho comercial y da asesorías al respecto, no vio problema en explicarle el paso a paso de lo que debía hacer. Alejandro siguió las indicaciones al pie de la letra y echó a andar su negocio. Pero luego volvió con otro tema legal, esta vez relacionado a la dueña del local que había arrendado. Necesitaba contratar a Kelly y a su esposo de nuevo para que lo representaran. Ellos volvieron a aceptar, sin problema. La relación se empezaba a estrechar cada vez más, y Kelly y Andrés se estaban convirtiendo en los encargados de apagar los incendios que prendía Alejandro, que no parecían ser pocos. “Ese señor es tan problemático que esos son los clientes que uno necesita: clientes de plata y que tengan problemas con bastante gente pa que nos contraten toda la vida”, le dije yo a Kelly en ese momento. Porque era una persona que se veía que entraba en choque con mucha gente.Ahora bien, con ellos no había problemas. Siempre les pagaban a tiempo por esos servicios. Kelly y Andrés no tenían claro de dónde venía la plata porque Olga no trabajaba en ese momento y Alejandro apenas iba a empezar con su emprendimiento. Ya les habían contado que el papá de Alejandro era un político reconocido en la zona. Incluso una tía de Kelly, que estuvo casada con otro político, le confirmó después que había conocido a Olga cuando era joven y era novia del papá de Alejandro. Seguramente el dinero venía de ahí. Como fuera, Alejandro y Olga los empezaron a involucrar en su vida social. Los invitaban a restaurantes caros donde los conocían y hasta los llevaban a eventos de marcas de lujo. Un día Olga le dijo algo a Kelly que le llamó la atención. No te puedo contar mucho, pero yo estoy armando un equipo de profesionales que acompañen a mi hijo para un proyecto futuro que él viene, una cosa… unas cosas que él tiene que atender a futuro de la familia. Y yo sí pensaba decirte a vos que hicieras parte del equipo como abogada. Entonces no te preocupes que trabajo siempre va a haber y con nosotros vas a tener una oportunidad laboral.Kelly le agradeció que la tuviera en cuenta, pero no preguntó detalles. Si le había dicho que no le podía contar mucho, era mejor ser prudente. Pero poco a poco, en conversaciones casuales, Olga y Alejandro les fueron dando más información. Se trataba de un legado: les explicaron a Kelly y Andrés que en poco tiempo Alejandro iba a recibir lo que su abuelo español, o sea, el papá de Olga, le había dejado. Olga les contó la historia que mencionamos, a grandes rasgos, al comienzo: que su papá se llamaba Venancio Cardona, y que salió de España durante la guerra civil. Llegó a Centroamérica, donde aumentó su fortuna con la producción de azúcar. Después emigró a Colombia y ahí se radicó definitivamente. Venancio les había dejado una gran herencia a sus hijos cuando murió. A Olga ya le había dejado plata y propiedades. Alejandro era muy chiquito en ese momento, pero por ser el único nieto hombre, el abuelo le había dejado un legado especial, o sea, algo adicional a la herencia. En su testamento escribió que le entregaría dinero… mucho… y empresas… muchas… y otras propiedades… también muchas. Eso sí, no sabían exactamente a cuánto se elevaba el valor de ese legado, pero Olga les aseguró que cuando lo recibiera, Alejandro iba a ser uno de los cinco jóvenes menores de 30 años más ricos de Europa. Pero les pidieron discreción. Todo este tema del legado había generado tensión con otras personas, en especial con el resto de la familia, y habían tomado distancia. También les contaron que cuando Alejandro cumplió 18 años, el Tribunal Económico Administrativo de Madrid, la entidad que, según ellos se encargaba de cuidar ese legado, liberó por error una parte: casi 28 millones de dólares, y los depositó directamente en la cuenta bancaria de Alejandro. Y que él vio un montonal de plata en sus cuentas y se enloqueció a comprar cosas pero como un loco. Entonces que eso generó una alerta en lavado de activos y que se involucró la Fiscalía.Y es que cuando los bancos ven movimientos de dinero que les parecen sospechosos, como uno de 28 millones de dólares que se gasta rápidamente, emiten una alerta a la justicia y la Fiscalía colombiana puede entrar a investigar si hay negocios ilícitos. Y que eso llevó a que se congelaran no solamente los bienes de Alejandro, sino que llevó también a que se congelaran parte de los bienes de la familia. Que como había sido un acto de inmadurez y derroche de parte de Alejandro, entonces que su abuela y sus tías habían quedado muy molestas con él. Había un dato adicional: el que también mencionamos al principio de este episodio. Alejandro tenía la posibilidad de pagar unos derechos para recibir el título nobiliario de su abuelo: el ducado de Cardona, que tiene más de 500 años de antigüedad. Esa parte de la historia les sonó un poco extraña a Kelly y a Andrés, pero más como una excentricidad que cualquier otra cosa. En este lado del mundo no es para nada común que alguien tenga un título de estos. Pero bueno, en Europa es diferente. Kelly y Andrés los empezaron a sentir tan cercanos que se volvió muy común invitar a comer a Alejandro y a Olga a comer en su casa, a ver películas, a pasar ratos juntos… Compartían su cotidianeidad y hasta los involucraron en reuniones familiares. En medio de esa amistad que se estaba fortaleciendo, Alejandro les empezó a hablar de sus deudas. Había montado el negocio de comida saludable con préstamos, pero nada había resultado como había planeado. Se fue endeudando cada vez más y los costos del negocio eran altos. Este es Alejandro en una nota de voz que le mandó a Kelly en abril de 2020. Me siguen cobrando impuestos, me siguen cobrando una cantidad de cosas. Y a mí me tocó meterme en una deuda de ciento…. 167 millones para terminar de pagar unos impuestos y unas cosas porque pues a pesar de lo que tenía ahorrado y todo no… no me alcanzaba ni nada. 167 millones son más de 35 mil dólares. Además, Alejandro le contó a Kelly que, como a veces pasa en los testamentos, el abuelo había dejado unas condiciones muy, muy específicas para que pudiera recibir su fortuna. Entre ellas había una que decía que Alejandro debía montar un negocio por su propia cuenta. Alejandro le explicó a Kelly de qué se trataba. Lo que ellos me están exigiendo es simplemente que yo demuestre una actitud emprendedora y que de verdad yo mismo pude crear un negocio, por así decirlo. Y pues ya empezar a surgir con la empresa y demostrarles a ellos que soy capaz de manejar esto pequeñito hasta lo más grande. Pero a todos los problemas que ya tenía se le sumó la pandemia, y para finales de 2020 la situación era insostenible. Tenía que buscar rápido otra opción de negocio, una que sí fuera rentable. Vender ropa, por ejemplo. Pero para eso necesitaba plata. Los bancos no le prestaban tan fácil porque ya tenía varios créditos pendientes. Así que decidió pedirles a Kelly y a Andrés que le prestaran casi 6 mil dólares. Con eso podía montar el negocio de la ropa y seguir el proceso del legado. Con el préstamo, les hizo una promesa. Les iba a pagar el doble, con intereses, en más o menos cuatro meses, que era el tiempo en el que calculaban que iba a salir el legado. Kelly y Andrés aceptaron. Había pasado poco más de un año desde que conocieron a Alejandro y se estaba ganando su confianza. Igual él y su mamá ya les habían pagado por otros servicios. Le hicieron firmar un pagaré para estar más seguros, y le entregaron la plata.En ese momento yo le estaba prestando plata a un cliente, a un cliente que se estaba volviendo amigo. En ese momento fue más el tema de más ayudémosle a él pa que cumpla los requisitos y al final yo también quería que, pues si la verdad él tenía tanta plata, pues que me quedara debiendo un favor. Y prestamos el dinero en esas condiciones.Con ese dinero, Alejandro se fue a Estados Unidos con su mamá. Allá compró ropa y regresó a Colombia para venderla junto a su socio de la tienda de comida saludable, que al mismo tiempo era su mejor amigo. Pero la relación con ese socio se fue rompiendo por cuestiones personales y el negocio de la ropa también terminó fracasando. Alejandro cayó en una depresión, principalmente por haber terminado esa relación con su mejor amigo. Y Olga se empezó a preocupar de que esa situación afectara los requisitos para el legado. Ahí volvieron Kelly y Andrés a apagar otro incendio, y no solo en temas jurídicos. Desde ese momento, Kelly asumió el apoyo emocional. Ahí fue donde me empezó a jugar mucho la empatía como mamá, y es que la señora Olga Cardona, se vuelve un acto casi recurrente llamarme y llorar: “Pobre mi hijo, él está sufriendo mucho, él está muy mal. No se alimenta…” Kelly, llámalo, aconséjalo.Kelly podía pasar horas en el teléfono tratando de animarlo. Fui el paño de lágrimas de Alejandro Estrada: aconsejándolo, aconsejándolo, o sea, le dediqué muchísimo tiempo. Me… me generó muchísimo dolor porque lo veía súper mal, súper mal, súper mal. “Alejandro, Alejandro, tienes que comer, porque es que uno pelea con las emociones, pero también con el estómago. Vamos a comer”. Entonces súper mamá, súper pegada con él.En febrero de 2021, en la celebración del cumpleaños de Olga, les explicaron al fin a Kelly y a Andrés cuál era su idea. Los invitaron a una cena y, mientras comían, volvieron a tocar el tema del legado en España. Alejandro y Olga tenían un plan: querían que Kelly y Andrés le ayudaran a Alejandro a gestionar la administración de esas empresas cuando las recibiera. Ese era uno de los servicios que ofrecían en la firma.Para mí era normal. Pues digamos… y eso es lo que hacen muchas veces las familias con dinero: organizan, planifican, contratan abogados… precisamente para organizar qué es lo que va a pasar, quién va a manejar las empresas. Kelly y Andrés aceptaron y brindaron para celebrar. Iban a ayudar a sus amigos. Eso eran ahora: amigos con los que se sentían muy a gusto y a los que de verdad apreciaban. Ya después, en su casa, con más calma, empezaron a conversar sobre el tema. Más allá de los detalles del legado y del proceso para recibirlo, se preguntaban por qué los habían contratado a ellos. Tenían toda la plata para pagarle a una oficina de abogados mucho más grande y reconocida. ¿Cuál era como la explicación que nosotros entendíamos ahí, no? Nos lo merecemos y estamos de buenas y nos quieren contratar a nosotros para que les ayudemos en este proceso. Habían logrado ganarse su confianza. Qué más explicación que esa. Y por las dudas, hasta se lo preguntaron a Olga directamente, y ella les confirmó esto. Y agregó otra razón clave. Que nosotros podíamos tener como un papel más allá con Alejandro, en cuanto a de pronto orientarlo. Entonces Olga me decía: “Andrés, es que mirá, es que Alejandro va a ser ese hijo que nunca tuviste”.Ese hijo hombre, porque Andrés y Kelly ya tenían dos niñas… sabían bien lo que significa asumir ese papel. Mirá que él es como un niño, él está muy joven, vos todavía lo podés orientar, mirá que el papá de él se fue hace mucho tiempo…” Entonces de alguna manera, trataron como de encasillarnos a Kelly y a mí como si nosotros fuésemos a tener ese papel.Era obvio que esta ya no sería solamente una relación de negocios. Kelly se los dejó claro varias veces, como en esta nota de voz. Lo hacemos con todo el corazón. Como le dije a Alejo: “una cosa es, no sé, ser asesor, dar consultoría, y otra cosa es abrir las puertas de la casa”. Y eso es lo que estamos haciendo, y lo hacemos con el corazón. Y Olga no paraba de agradecerles por lo bien que trataban a Alejandro… Esta es una nota de voz que les envió. Dios los bendiga. De verdad, Kelly, ustedes adoptaron a mi hijo y eso es… eso es lo más maravilloso, de verdad que es lo más maravilloso. Un abrazote, un abrazote, gracias a ustedes por todo.Pero crear esos lazos tan fuertes tenía consecuencias. Olga y Alejandro les contaron que, después de que la Fiscalía se involucró por movimientos sospechosos de dinero, al parecer los empezaron a monitorear. Revisaban sus correos, escuchaban sus llamadas, sabían lo que buscaban en Internet, seguían sus movimientos financieros y hasta podían grabar conversaciones a través de sus celulares. Ahora, les advirtieron que lo más probable era que a ellos también los estaban monitoreando y que debían tener muchísimo cuidado. No te imaginás el trauma que eso generó porque entonces es como si todo el tiempo estuviésemos…pues mejor dicho, como si nunca tuviésemos espacios de… de privacidad. Y fue una época que empezó muy dura para nosotros porque entonces todo, todo lo que tuviera que ver con Alejandro se volvía un misterio. El celular había que ponerlo en modo avión. Si mi esposo y yo íbamos a hablar algo sobre ellos, entonces poníamos el celular en un baño y nos íbamos para otro cuarto a hablar. Una situación absurdamente incómoda, incómoda, pero 100%. Y todo iba a ponerse mucho peor. Una pausa y volvemos… Estamos de vuelta en Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. David Trujillo nos sigue contando.A pesar de lo estresante que se estaba volviendo la situación, sobre todo por lo del monitoreo, Kelly y Andrés decidieron que lo importante era seguir apoyando a Alejandro, por lo menos hasta que pudiera reclamar su legado. Les debía plata y había prometido pagarles más. Por eso les convenía poner todo su empeño para que el dinero saliera lo más pronto posible. Llegó abril de 2021, casi un año después de que se enteraran del legado de Alejandro. Esa sería la fecha cuando se suponía que se lo iban a entregar. Pero terminaron diciéndoles a Kelly y a Andrés que no, que se aplazaba, que todavía no se habían cumplido todos los requisitos, que faltaban más trámites, que esto, que lo otro… Todo de manera muy vaga. De todas formas, como Kelly y Andrés no eran los abogados del caso en España, no tenían acceso a documentos ni nada de información. Todo lo que sabían era por Alejandro y su mamá. Aunque sí les preocupaba la falta de claridad, Olga insistía en que las cosas iban a salir bien. Aquí una nota de voz de junio de 2021. Andrés, lo último que se pierde en la vida es la fe. Tenemos que estar tranquilos, no puedes perder la fe. Esperemos. Alejandro lo que necesita ahora es el apoyo de la fe, de estar tranquilos, relajados, porque él necesita arreglar todas sus cosas.Y en julio las cosas parecieron moverse un poco. Por esos días, Alejandro y Olga viajaron a España para averiguar detalles del proceso en el Tribunal Económico Administrativo de Madrid, que era la entidad que estaba llevando lo del legado. Desde allá les contaron a Kelly y a Andrés que conocieron a un funcionario del Tribunal, que se llamaba Iñaki y que quería colaborarles para que todo se resolviera, a más tardar a finales de ese año. Tal vez ese señor tendría algún interés de dinero, pero por el momento no parecía tener ninguno en particular, solo darles una mano. Este es uno de los mensajes de voz que le mandó Alejandro a Kelly explicándole más… Este es el correo de Iñaki. Él me había dicho que cualquier duda que nosotros tengamos, incluido tú, pues ahora te mando el teléfono, que le preguntáramos a él, que le escribiéramos pero súper extraoficialmente. Él nos compartía al celular pantallazos de los mensajes de chat que intercambiaba con Iñaki. O sea, era como que el que lo estaba alertando frente a los incumplimientos que pudiera tener de las condiciones.Lo más urgente era pagar deudas, porque entre los requisitos estaba mantener un buen historial de crédito. Pero conseguir plata rápido no era sencillo, y su mamá tampoco le podía prestar porque según las condiciones, tenía prohibido depender del dinero de su familia. Y como los monitoreaban todo el tiempo, seguro se darían cuenta de los movimientos financieros. Pero sus amigos sí podían ayudarlo, y ahí estaban Kelly y Andrés, que, recordemos, ya le habían prestado casi 6 mil dólares.Ay no, yo siempre te escribo para molestarte y a pedirte favores malucos. Resulta que debo pagar una cuenta que tengo pendiente, entonces queremos saber si te puedo molestar y tú me puedes prestar con las mismas condiciones: yo te pago el doble de eso. Qué pena molestarte, de verdad. Tengo una vergüenza contigo. Creéme que me la he pensado como 70 veces para decirte. La mamá me llamaba llorando desesperada: “Kelly, ¿qué voy a hacer con este muchacho? Me tiene desesperada, sufriendo humillaciones, pidiéndole plata prestada a todo el mundo”. Entonces mi esposo y yo pues los ángeles guardianes: venga, nosotros le ayudamos. Kelly y Andrés le empezaron a dar plata para pagar deudas aquí y allá. Parte de ese dinero salió de préstamos que les hicieron algunos de sus familiares. Al principio, hacían que Alejandro les firmara documentos que lo comprometieran a pagar.Pero la relación se volvió de tanta confianza, igual, y como que untado el dedo, untada la mano, como que bueno, ya nos lavamos acá. Entonces le empezamos a prestar la plata y llegó un punto en que en que ya ni hacíamos pagarés. Pero además del funcionario que los estaba ayudando, había una noticia mejor. Alejandro les compartió una carta del Tribunal de Madrid diciéndole que en unos meses debía presentarse. Vale aclarar que este documento, con membrete, firmas y todo, fue el primer documento que Andrés y Kelly pudieron revisar de todo el caso del legado. La idea era que un abogado de confianza lo acompañara para que diera testimonio de haber cumplido con los requisitos. Pero lo mejor de todo era que harían una liberación parcial del legado. Serían 900 mil euros, o sea, casi un millón de dólares. Alejandro le propuso que Kelly fuera su abogada y, aprovechando que iban a estar allá, Andrés también podría ir y tomarse unas vacaciones. Yo le dije: “No, hombre, Alejandro, a qué horas voy a ir yo por allá, yo no tengo plata y más con esta situación”. “Nooo, pero es que nos van a entregar 900 mil euros allá. Llegamos allá y nosotros les pagamos la plata y entonces ustedes ya van a poder tener”.A Andrés lo motivó lo del pago, pero le preocupaba todo lo que había que hacer para conseguirlo. Al final, entre tarjetas de crédito, un préstamo de la firma, otro de la hermana de Andrés y un negocio con un carro lograron conseguir todo y viajar en noviembre del 2021. Iban a estar un par de días en Madrid resolviendo lo de la audiencia para la liberación parcial. Luego viajarían por separado y se encontrarían de nuevo todos en Alemania. De ahí regresarían a Madrid, recibirían el dinero y finalmente volverían a Colombia, todos felices. Pocos días después de llegar, sería la audiencia de Alejandro en el Tribunal. Pero ahí pasó algo que a Kelly y Andrés no les cuadró del todo: Alejandro les dijo que Kelly no podía acompañarlo porque, según Iñaki, no habían entregado unos documentos a tiempo. ¿De verdad? Habían planeado este viaje durante meses únicamente para esa audiencia, no entendían cómo se les había pasado un detalle burocrático tan importante. Todo sonaba tan… raro. Es imposible ignorarlo. Pero para Andrés y Kelly se trataba de dos amigos, de un hijo casi adoptivo… Personas tan queridas, con quienes habían desarrollado una relación tan íntima, de tanta confianza… Les habían abierto las puertas de su casa, de su vida, querían mucho a sus hijas… Obviamente confiaban. Y por otro lado estaba el hecho de que, al inicio de la relación, ya les habían pagado por sus servicios. Seguro que iban a pagarles todo lo que les debían. Era solo cuestión de tiempo. Prefirieron dejarlo pasar. Finalmente no era algo tan grave: ya estaban allá y Alejandro podía ir solo a la audiencia. Mientras lo esperaban en un café cercano al Tribunal, él les mandaba fotos del lugar y pantallazos de la conversación con Iñaki, que estaba viendo por cámaras lo que pasaba. Ahí lo felicitaba por sus respuestas y le decía que todo estaba saliendo perfectamente. Ahora solo quedaba esperar la liberación de los 900 mil euros en unas pocas semanas. Con esa plata Alejandro no solo les iba a pagar todo lo que les debía, sino más. Todos contentos y optimistas. Mientras tanto, iban a terminar de disfrutar las vacaciones. Kelly y Andrés se fueron a Bruselas a visitar a unos amigos. Tres días después, estaban esperando su vuelo a Alemania, donde se reencontrarían con Alejandro y Olga. En un momento recibieron un correo electrónico de Iñaki. Les pareció extraño porque nunca se habían comunicado directamente con él. Lo abrieron, era largo y confuso. A medida que leían, se fueron dando cuenta de que, en vez de pagarles lo que les debían, les estaban cobrando cosas que les parecían absurdas. Por ejemplo, un dije que Olga le había comprado a Kelly ahora se lo tenía que pagar. Todo porque las finanzas de Alejandro tenían que estar en orden a ojos del Tribunal. Ay, esa sí me puso… pero mejor dicho, me sacó de quicio, porque yo dije: estos descarados. Y a mi esposo se le notó la rabia. Él manoteó y todo: “Pero cómo así que van a cobrar eso, si si todavía estamos viajando con mi tarjeta de crédito pagué esto, con la tarjeta de mi hermana pagué esto. O sea, todavía estamos ayudando en todo lo que podemos y me cobran esas bobadas que no se qué, sabiendo que yo ya pagué”.Kelly lo calmó y arrancaron para Berlín. Pero lo más extraño de todo es que más de una hora después, cuando aterrizaron, recibieron otro correo de Iñaki. Esta vez era más… perturbador.Y en ese correo entonces decían que entendían mi enojo, pero que les parecía que yo era muy descarado haberme enojado. No comprendo la molestia de tu esposo. El monitoreo ha identificado que se molestó bastante con el tema. Y nosotros: “¿Qué? ¿Cómo?”No podían creerlo. Estaban a miles de kilómetros de Colombia, y aunque ya sabían del monitoreo y tomaban precauciones, nunca lo habían percibido realmente. En ese momento yo dije: “Ay jueputa, esos manes sí me están grabando. Porque a qué hora se iban a enterar que yo me pegué esa enojada con ocasión de ese correo”. Yo le dije a Kelly bueno, y tienen que ser muy tesos para que nos estén grabando acá en, pues imagínate, en Bruselas.Por eso era mejor calmarse, respirar y pensar con cabeza fría. No podían arruinar la entrega del legado por ese tipo de reacciones. Prefirieron hablarlo tranquilamente con Alejandro y Olga. Y lo hicieron esa misma noche, ya en el lugar donde se hospedaban. Kelly y Andrés mostraron su incomodidad por el correo de Iñaki. Si les estaban cobrando, lo justo era, entonces, que Alejandro y Olga les pagaran todo lo que les debían, que era muchísimo más. En un momento, Alejandro se paró bravo y se encerró en su habitación. El resto siguió discutiendo afuera. Y yo me fui descomponiendo y me fui descomponiendo y me descompuse. Y Olga se descompuso. Entonces Olga se pone maluca conmigo y me dijo: “¿Cómo así? Es que ustedes también le están cobrando a Alejandro los tiquetes y la venida.” “Pues Olga, claro. Es que nosotros no teníamos que venir acá a pasear. Nosotros venimos a hacer una vuelta de Alejandro”.Desde la habitación, encerrado, Alejandro les mandaba pantallazos de lo que le escribía Iñaki: que los estaban escuchando por los celulares, que se calmaran, que no pelearan más, que intentaran resolver lo de los pagos lo más pronto posible. Al final no llegaron a nada. Cada uno se fue a dormir y optaron por tomar distancia el par de días que les quedaban en Berlín. Hablaban solo lo necesario, pero estaba el acuerdo tácito de que la solución inmediata era que Alejandro recibiera el adelanto del legado y les pagara lo que les debía a Kelly y Andrés. Todo cambió cuando regresaron a Madrid. Alejandro por fin les confirmó que le habían dado parte de la plata. No eran los 900 mil euros con los que soñaban, pero era algo. Ahora necesitaba las cuentas bancarias de las personas a las que les debía porque les iba a pagar. Y así fue: en minutos les dio una parte de la plata que les debía a ellos, más de 20 mil dólares, y también al papá de Kelly, a la hermana de Andrés, a la firma de abogados… en total pagó más de 70 mil dólares. De alguna manera la confianza se… se restauró ese día. El resto de la plata del legado estaba ahí, quieta, mientras Alejandro cumplía con todos los requisitos. Solo había que tener paciencia. Por ahora iban a celebrar. Entonces ese día Alejandro estaba feliz. Venga, que ahora sí hay plata. Entonces ese día salimos de compras. No te imaginás todo el montón de cosas que se compraron ese día. Hay una foto donde estamos nosotros listos para salir del hotel. Estamos parados nosotros cuatro con 11 maletas.Repletas de cosas que compraron. Ya todo estaba bien. El Tribunal anunció que liberaría el dinero en enero de 2022, o sea en dos meses. Pero para eso, ya Alejandro les había dicho que primero debía ir a unas audiencias finales con un grupo de testigos que confirmara, bajo juramento, que había cumplido con todos los requisitos. Tenían que ser personas que lo conocieran desde hacía al menos un año, y el Tribunal las debía aprobar. Estando en Madrid pensaron en Maria Angélica Cabarcas. Ella trabajaba en la firma de Andrés y conocía bien a Alejandro porque, desde hacía unos meses, él estaba haciendo una pasantía ahí para cumplir otra de las condiciones del legado. Alejandro no lo pensó dos veces y la llamó. Le explicó lo que necesitaba y le propuso que en dos meses viajara con él y los otros testigos de nuevo a España. María Angélica lo dudó un momento, pero tenía varias razones para aceptar. Primero está mi jefe en el proceso. Segundo, si yo le digo que no, ¿qué tal que esto le vaya a afectar a él realmente en el proceso? Y tercero, porque Alejandro y yo estábamos desarrollando una amistad. Entonces yo simplemente fue como: listo. A ella se le fueron sumando otros conocidos de Alejandro al grupo de testigos, y apenas llegaron a Colombia empezaron a planear el siguiente viaje. A algunas de estas personas Alejandro también les debía plata, por eso aceptaron. Estaban muy interesadas en que el legado saliera. Iñaki dejó claro que, desde ese momento, ya no tendría comunicación directa con Alejandro sino que, de ahora en adelante, todo sería a través de Kelly por chat. De esa forma, fue dándole indicaciones para coordinar a los testigos y garantizar que todo saliera perfecto. Ella sería una especie de puente para vigilar que todos estuvieran haciendo las cosas correctamente. Una de las primeras instrucciones que dio Iñaki fue que se debían reunir con frecuencia. Fueron súper enfáticos, que el Tribunal había indicado que como íbamos a estar tanto tiempo juntos, teníamos que comenzarnos a conocer entre los testigos. Entonces comenzaron a generarse reuniones, en un principio se realizaron de forma virtual.Y luego se vieron en persona. Pero a los preparativos del viaje se les sumaron más deudas. Para diciembre de 2021, Alejandro tuvo que pagar miles de dólares en impuestos para que le enviaran el dinero del legado a una cuenta colombiana. Volvió a pedir varios préstamos, entre los que hubo uno de más de 17 mil dólares que le dieron Kelly y Andrés. En general todo estaba saliendo bien, ahora faltaba algo muy importante: como además Alejandro iba a recibir el título de duque, estaban invitados a una cena protocolaria con la familia real en el Palacio de la Zarzuela. Por supuesto que no era cualquier evento. Y por supuesto que todos debían ir muy bien vestidos para la ocasión. Así que Alejandro les pidió que se fueran de compras a una de las tiendas de lujo en Medellín de las que era cliente habitual. Le habían autorizado que a cada persona le podía comprar una pinta de hasta 25 millones de pesos para que todos nos fuéramos bien vestidos ese día. Esa autorización de 25 millones —más de 6 mil dólares– venía desde el mismo Tribunal, y Alejandro se encargaría de pagarlos con lo del legado. Mientras tanto, los testigos debían conseguir ese dinero. Fueron varias veces a la tienda a medirse ropa y tomarse fotos que iban a mandar a la Casa Real para aprobación. Obviamente, imagínate, qué tragedia sería que un vestido que tuviera puesto alguno de nosotras lo tuviera puesto Letizia.O sea, la reina Letizia… Desde el principio los atendió el administrador de la tienda, Carlos Orozco, que conocía a Alejandro y a Olga desde hacía unos años y sabía que eran muy buenos clientes. En un momento, mientras ayudaba a toda a esta gente a encontrar vestidos, pantalones, zapatos y bolsos… La mamá le dijo a él que qué pensaba si podían contar conmigo para el grupo de testigos porque habían otras personas que las habían desestimado, y entonces vieron en mí pues como una persona en que podían confiar.Ya le habían contado del legado, del proceso con los testigos y de las audiencias en España que tendrían en enero. Yo veía que todo estaba muy organizado porque Alejandro se apoyaba mucho como en un grupo de amigos pues y abogados con los que él estaba haciendo la práctica de la universidad. Yo les dije: “Bueno, desde que yo tenga la oportunidad y el permiso, pues de mi jefe, pues yo los apoyo”.Y como le pagaban todo, perfecto. Podía aprovechar para visitar a una cuñada que vivía allá. La fecha del viaje estaba cada vez más cerca y nuevamente la plata empezó a ser un problema para Alejandro. Por ahora había que conseguir con qué pagar los vuelos y los viáticos de las 10 personas que iban a estar allá durante casi un mes. Entre algunos de los testigos lograron reunir unos 50 mil dólares. En cuanto a la ropa, Alejandro le propuso a la tienda que se la pagaba después, cuando le llegara lo del legado. Como le dijeron que no, decidió que la iban a comprar directamente en Madrid. Ya en enero, a pocos días del viaje, Iñaki le dijo a Kelly que debían tener un entrenamiento para la cena real. Le pidió que buscara un restaurante en Medellín y una experta en protocolo de mesa que les diera una clase. Todos se reunieron una noche en ese lugar. Los hicieron dejar sus celulares afuera y luego los pusieron en una fila para entrar en orden jerárquico: en la cabeza de la mesa estarían los reyes. Luego, a su derecha, estarían Alejandro y Olga. Después vendrían Kelly y Andrés, y de ahí seguirían María Angélica, Carlos y el resto. Nos enseñaron desde cómo entrar al comedor de la realeza y cómo saludarlos.Por qué lado de la silla entras, por qué lado de la silla sales. Cómo se debe sentar, la postura, la respiración. Si debías reírte o no debías reírte, o si debías hablar o no debías hablar.Cómo se consumen las sopas, cuál es el movimiento que debe tener la cuchara, dónde se pone la cuchara cuando terminas… La forma de coger las copas, el orden de los cubiertos. Todo un montón de detalles que se deben tener en cuenta cuando hay una cena especial y sobre todo pues de esa categoría.Comieron cuatro platos deliciosos y a todos les gustó la experiencia. Solo hubo un momento desagradable cuando Alejandro y Olga empezaron a regañar muy fuerte a las meseras por cualquier cosa: que así no se servía la comida, que se estaban tardando mucho, que ellos ya habían estado en ese tipo de cenas y todo lo estaban haciendo mal. Aunque la tensión fue evidente, ninguno de los testigos lo comentó con el resto, ni ahí ni después. Y así fue desde el primer momento: por más raro que se sintiera el ambiente, preferían el silencio incómodo y pretender que no había pasado nada. Los estaban monitoreando, así que lo que más les interesaba a todos era no complicar lo del legado. Ahora sí estaba todo listo. Entre el 13 y el 14 de enero de 2022 viajaron a España. A cada testigo le dieron un sobre con viáticos para que los gastara como quisiera. Kelly y Andrés estaban entusiasmados por todo lo que se venía. Por fin, se iban a cumplir las promesas que les habían hecho hacía ya dos años. No solo tendrían la plata, sino también trabajo asegurado. Kelly, incluso, renunció a la universidad antes de viajar. El plan era que iba a empezar a trabajar como asesora en las empresas de Alejandro en España con un muy buen sueldo. Ya tenía todo listo para mudarse en marzo con Andrés y con sus hijas. Aprovechando que estaban reunidos allá y que pronto saldría el legado, Iñaki les dijo un día que hicieran un viaje cercano. Como al abuelo de Alejandro le encantaba Toledo, a una hora de Madrid, decidieron irse hasta allá.Cuando estábamos haciendo como, como un recorrido, nos dicen Alejandro y su mamá: “Miren hacia allá. Ese castillo es de mi familia. Ahí el día de hoy vive un tío y una prima”. “¿Y si son familia porque no arrimamos?” “No es que no sé qué, no sé cuanta… la relación no es buena, igual no somos cercanos, pues no va a aparecerse uno allá como que hola. Tampoco es así”. Y yo y todos ah bueno, listo. Eso fue algo muy pintoresco porque Alejandro y su mamá nos dijeron: “No, tienen que tomarse todos una foto con el castillo. Entonces todos los testigos tenemos la misma foto sentados ahí, en el fondo el castillo”. Un lindo recuerdo. Pero pasaban los días y el ambiente se empezó a poner incómodo. Por un lado, cambiaron las reglas de los viáticos y le tuvieron que entregar toda la plata a Alejandro para que él la administrara. Pero lo que menos les cuadraba era que el Tribunal seguía sin confirmar las audiencias y mucho menos lo de la cena real. No había claridad de nada, y ni siquiera Iñaki fue a explicarles qué pasaba. Hasta entonces nadie lo había conocido en persona, ni hablado con él. Todo era por chat. Incluso cuando un día le pidió a Kelly que los reuniera a todos y les dijera que habían aplazado las audiencias, la liberación del dinero, la cena real… todo. El Tribunal les pedía que debían viajar a Colombia y regresar a Madrid en dos semanas. Obviamente, la expresión a todos nos cambió. Yo era como ¡Dios!, o sea, viajamos del otro lado del mundo, todo este tiempo aquí, para tener que volver dentro de ocho días. Entonces yo me molesté mucho. Yo me indigné impresionante. Aunque, como el resto, no dijo nada en ese momento. Pero María Angélica tuvo que haber hecho algún gesto muy evidente porque cuando regresó a su habitación, Alejandro la buscó para hablar. Y yo le dije: “Me parece una tontería, una falta de respeto que nos hagan devolvernos”. Y bueno, él prácticamente llorando: “No, Mari, yo estoy desesperado, cómo así, no, tal”. Y yo, bueno, yo no le voy a dar un dolor de cabeza más. Yo preferí calmarme y listo.Porque Alejandro era su amigo, no podía culparlo por algo que se le salía de las manos. En ese momento no había nada más qué hacer, solo regresar a Colombia. Y, otra vez, esperar. Ya de regreso, en medio de la frustración y todo el desgaste mental que les había generado el viaje, incluso desde que empezaron a planearlo, los testigos estaban con las mismas preocupaciones, la misma angustia, pero sin compartirlas. ¿Por qué aplazaban tanto la entrega de ese legado? ¿Hasta cuándo iban a aguantar? Y si volvían a viajar y otra vez les decían que no, ¿qué tocaba hacer después? ¿Y si definitivamente Alejandro incumplía con los requisitos y no le entregaban la plata?Ya ahí empezó mi suplicio, porque yo ya no dormía. Una sensación de que las cosas no estaban bien. No me atrevía ni a decirle a mi esposo lo que estaba sintiendo. Él tampoco se atrevía a decirme a mí lo que estaba sintiendo. Entonces yo creo que los dos estábamos sufriendo como en silencio.No solo por el miedo constante del monitoreo, sino tal vez también porque si lo hablaban podían pasarle el miedo al otro. Yo ya había metido a mi familia en tremendo lío. Yo estaba ya más preocupado porque ya Kelly estaba sin trabajo, entonces ya toda la carga de la casa iba a caer sobre mí. En fin, yo estaba, yo estaba preocupado.Pasaron esas dos semanas y tampoco confirmaron las audiencias. Luego pasó un mes y nada. Iñaki, que había dado la indicación de hacer un chat con todos los testigos para facilitar la comunicación, les dijo que se habían aplazado para mediados del año. Pero los incendios de Alejandro no paraban. Un día, a mediados de febrero, dos compañeras lo confrontaron en la universidad delante de mucha gente. Le gritaron que era un mentiroso, un estafador. Alejandro llamó a varios de los testigos para que fueran porque le iban a pegar. Si bien el incidente terminó antes de que llegaran a ayudarlo, sí quedó una sensación extraña de que las cosas podrían complicarse. Y efectivamente, el escándalo no se quedó ahí. Según le contó después Alejandro a Kelly, había un rumor entre los profesores y los estudiantes: que ella y Andrés le habían ayudado a estafar a varias personas. Yo había trabajado 14 años en la universidad, había dado lo mejor de mí como ser humano, y pensar que un ruido de esos estuviera en torno a mi nombre, me dolía… Uf, me dolió absurdamente, me dolió muchísimo. En ese momento, Kelly y Andrés buscaron a un amigo abogado penalista. Querían ayudar a Alejandro a denunciar por injuria y calumnia a las personas que le hicieron el escándalo en la universidad. Lo citaron en su casa para contarle toda la situación. Este es el abogado, Elkin Centeno. Pero entonces yo les pregunté y le dije: “Bueno, pero es que la verdad es que a mí esto me parece como bastante extraño”. La historia del legado, del tal duque, de los viajes a España, del grupo de testigos… De la cantidad de plata que le habían prestado. Entonces el doctor Vasco y la doctora Kelly me hicieron señas de que guardara silencio, que me quedara callado. Y entonces pues más raro me pareció aún, entonces salimos del apartamento, como a la zona común de las escaleras. Antes de salir, dejaron sus celulares adentro. Cuando ya estaban seguros, le contaron que también tenían muchas sospechas de que las cosas no andaban bien, pero que igual les daba miedo que los monitorearan y por eso tomaban tantas precauciones. Entonces yo les dije: “Mire, la verdad es que yo no creo que exista como cierto organismo de inteligencia que haga esas interceptaciones de llamadas, realmente que es una tarea dispendiosa hacer seguimientos. Para que exista interceptación de llamadas debe existir la autorización de un juez de garantías”.Kelly y Andrés ignoraban los detalles de cómo funciona la Fiscalía, pero Elkin sí los conoce bien. Estaba seguro de que con tantos procesos que tienen, con tantos delincuentes y organizaciones criminales para monitorear, de lo último que se van a preocupar es de un grupo de personas que están esperando un supuesto legado en España. Pero y ¿cómo supieron de la reacción que tuvo Andrés cuando recibió el correo de Iñaki estando en Europa? Pensándolo bien, la respuesta era fácil: Alejandro y Olga estaban seguros de que ese tipo de cobros los iban a molestar. Y después de tantos meses construyendo una relación de amistad, sabían perfectamente que Andrés reaccionaba de esa manera cuando se trataba de temas de plata. Simplemente apostaron a que iba pasar lo que pensaban, y así fue. Lo que Elkin estaba sospechando era que el verdadero problema era Alejandro. Cuando yo les dije que probablemente eso era una mentira y que no existía ninguna herencia, a ellos inmediatamente se les vio como un rostro de pánico. Y les dije que lo que tenían que hacer era empezar a dudar, porque básicamente era tanta la confianza, el cariño, que estaban muy sesgados, por así decirlo. Es como si existiera una especie de secuestro emocional.No lo podían creer… o mejor, no lo querían creer. Esto no puede ser cierto, esto no puede ser cierto… Respiré… Se me cayó el mundo porque creí en ese tipo, creí en la mamá. Y lo dejamos entrar en nuestra familia. Me di muy duro emocionalmente. Fue un golpe muy pesado. Descubrir una mentira siempre es doloroso. Darnos cuenta de que todo lo que dábamos por cierto es falso, da rabia. Que venga de alguien a quien queremos, en quien confiamos, da tristeza. Pero además mirar atrás y ver que las señales eran tan evidentes, que fuimos así de ingenuos, da vergüenza. : Más que rabia, me sentía como, como el man más huevón del mundo. Sentí mucha culpa, sobre todo por haber metido en el rollo a mi familia: a mi hermanita, la esposa de mi papá, el papá de Kelly, la tía de Kelly. Ese fue un día, un día muy difícil para nosotros. Ese día yo casi no pude dormir.Me sentía como en las noches como si tuviera a alguien sentado en el pecho. Me era imposible tocar ese tema sin llorar. A mí no me daban ganas de comer. Elkin les recomendó que investigaran, que empezaran a tratar de confirmar cada una de las cosas que Olga y Alejandro les habían dicho en todo ese tiempo. Quedaron de verse en un mes para ver qué encontraban y decidir cuál sería el siguiente paso. Kelly y Andrés no eran los únicos que se estaban dando cuenta de la verdad. María Angélica también había empezado a sospechar de Iñaki, y cuando les mandó una foto de la ecografía de su esposa embarazada al chat, aprovechó para averiguar más. Se fijó en los datos del médico que aparecían ahí, lo contactó y se dio cuenta de que vivía en México y le confirmó que nunca había atendido a nadie en España. María Angélica le contó su sospecha a Andrés: que Iñaki era un personaje ficticio. Yo le solté ahí y yo dije: “Ah, no, yo no solamente creo que es que ese muchacho sea ficticio, sino que nosotros estamos pensando que todo es mentira”.Se me bajó todo. No, es que… no, mira, yo no había ni almorzado y a mí se me quitó el hambre, se me quitó todo. Y eso no era todo lo que habían confirmado. Dos días después de hablar con el abogado, el tal Iñaki le pidió a Kelly que les hiciera entrevistas individuales a los testigos como una especie de ensayos para los supuestos interrogatorios en el Tribunal. Kelly aprovechó eso para averiguar más cosas. Los citó en la oficina y habló con cad uno en privado. Al principio, nadie manifestó dudas del proceso o que todo fuera una mentira. Solo uno dijo algo que le llamó la atención: hacía unos meses le había prestado mucho dinero a Alejandro para, según él, pagar unas deudas. Kelly le pidió más detalles. ¿Te digo los valores que le consigné?” Y me los empezó a relatar y eran los valores que nos consignaron cuando estuvimos en Madrid. Y en la fecha, el día, todo que nos consignaron a nosotros.Cuando supuestamente le habían liberado parte del legado después de la pelea en Berlín. Kelly no le dijo nada al testigo en ese momento.Terminé la conversación con él, me quedé sentada un segundo en mi escritorio y no aguanté y me fui para el baño y empecé a respirar profundo.Luego salió, se acercó a Andrés y le dijo al oído que los habían estafado. Ya después en su casa le contó todo. Esto parecía ser mucho más grande de lo que se imaginaban. Quién sabe desde cuándo Alejandro y Olga venían engañando a personas para que les dieran plata. Seguramente siempre buscaban a más para llenar los huecos que iban quedando y costear esa vida de lujo que se daban. Como ya no tenían el miedo del monitoreo, empezaron a enviar correos y a hacer llamadas. Esta fue la que le hicieron al Tribunal Económico Administrativo de Madrid. Decidieron grabarla para tener pruebas de lo que ya sabían que era un engaño. Hola.Sí, dígame.Mira, lo que pasa es que estamos muy preocupados porque a la empresa de nosotros está llegando un documento.Kelly le intentó explicar a la funcionaria del tribunal las citaciones que habían recibido directamente de ellos para el proceso del legado. Y dice: comparecencia final…Noo…Proceso sucesoral…Esos datos no son nuestros.Sí.Uff, eso me está resultando muy pero que muy raro. Entonces, perdóname, pero eso nosotros no lo solemos pedir. ¿Que comparezcan aquí personalmente?La funcionaria le preguntó quién firmaba esos documentos. Kelly le leyó unos nombres que aparecían ahí. Las personas que firman lo que haya recibido, no tenemos aquí ninguna persona con esos nombres.Entonces Kelly le preguntó por la única persona del tribunal con la que se había comunicado… ¿Y tampoco hay nadie que se llame Iñaki Cortez y Valenzuela?No… no.Al final, Kelly le hizo una última pregunta… Te pregunto una cosa: ¿ustedes llevan sucesiones y legados?La respuesta de la funcionaria fue contundente: No. También le escribieron a la entidad que maneja los títulos nobiliarios en España. Efectivamente el Ducado de Cardona existe desde hace seis siglos y ha sido heredado a los descendientes de una misma familia. La actual Duquesa de Cardona se llama Casilda Guerrero-Burgos y Fernández de Córdoba. Cuando ella muera, el título lo heredará su hijo y luego sus nietos, pero por ningún lado de esa genealogía aparecen los nombres de Alejandro, Olga o el abuelo Venancio. En su respuesta la entidad también les dejó clara otra cosa, y acá cito: “Las personas a las que usted se refiere no tienen derecho alguno al título de Duque de Cardona. El hecho de que se apelliden Cardona nada tiene que ver con el título”. Yo me los imagino a ellos cada noche inventando cada mentira. Y bueno, hoy vamos a escribir ese correo como si fuera Iñaki diciendo esto, hoy vamos a hacer aquello y lo otro y me los imagino riéndose: “Ay, hoy nos creyeron esta…” O sea, me parece como tan triste que hayan llegado a ese punto. Yo no sé si empezaron esa historia y se les creció el enano, pero ellos decidieron continuarla.Ya era el momento de compartir esta información con el resto de los testigos. Les fueron contando de a poco lo que iban descubriendo y ahí se dieron cuenta de que Alejandro y Olga habían estado hablando mal de unos con otros. Tal vez como una estrategia de dividirlos para evitar que conversaran sobre sus preocupaciones. En ese punto entre todos decidieron que iban a disimular con Alejandro y Olga hasta que tuvieran un plan más claro. Porque si nosotros salíamos a enfrentarlo así como así, obviamente pues sin nada organizado, primero lo iban a negar, porque son… ya te das cuenta que son mentirosos compulsivos. Y segundo, se podían volar en ese mismo momento.Para Kelly fue muy difícil pretender que no sabía nada. Va a sonar muy feo lo que voy a decir, no es propio de mi vocabulario, pero la primera vez que me crucé, por ejemplo, con Olga en la oficina, que fue a la oficina y yo ya sabía la verdad y me dijo: “Hola, mi muñeca, princesa”, porque me trataba así: “Hola, mi princesa, ¿cómo estás?”, y me abrazó, yo sentí fue asco, asco, asco, asco, asco. No podía hacer nada porque le tocaba disimular, así que se quedó quieta esperando a que Olga la soltara. A los demás también les costaba disimular la molestia y empezaron a reclamarle a Alejandro lo que les debía. Querían certezas, pero sobre todo, su plata… y lo más pronto posible. Eso desesperó a Alejandro y a Olga, y seguramente les disparó la alarma porque empezaron preguntarle a Kelly una y otra vez si algo estaba mal. Una noche, el tal Iñaki le avisó a Kelly que Olga estaba muy brava por la situación, que necesitaba que le dijeran de una vez qué estaba pasando y por qué le cobraban a Alejandro de esa manera. Agregó que Olga estaba yendo en ese momento hacia su casa –y acá cito– “cual Putin contra Ucrania” y que ellos no sabían de lo que era capaz. Kelly y Andrés apagaron todas las luces y fingieron no estar. Olga, desesperada, tocaba la puerta, y le insistía al portero del edificio que los llamara. Después de un rato se cansó y se fue. Andrés grabó una llamada que tuvo con ella a los pocos días. Estas son partes de lo que Olga le dijo…Andrés, lo que él necesita es que lo apoyen, de verdad. Pero todos, todos están en contra de él. Y no sé quién, quién desató como esa, esa bomba de poner a todo mundo a que le cobre porque es que a él lo llaman mañana, tarde y noche todo mundo. Él debe esa plata y él les prometió más de esa plata y él lo va a cumplir. Pero para él cumplir, él necesita apoyo y ayuda de todos ustedes para poder conseguir con qué pagar todas las deudas para poder estar a paz y salvo, para que ya en España no lo molesten más. Todos quieren que él les pague, listo. ¿Por qué no se reúnen entre todos? Lo apoyan a él, le sirven de fiadores, pero a ninguno le va a ir mal, a ninguno le va a ir mal. No le den la espalda a Alejandro. Yo sé que es una posición muy difícil, Andrés, pero yo sé que ustedes son muy berracos y son muy inteligentes. ¿Hacer un certificado de una empresa que gana tanto? Eso no afecta absolutamente a ninguna empresa. Perfectamente ustedes, de allá, como abogados, certificar que él gana tanto y eso no tienen ustedes ningún problema. Alejandro también les pidió lo mismo en una nota de voz.Necesito unos documentos para que entonces nos ayuden todos haciendo unas cartas como por prestador de servicios y con un salario bueno que puede ser en efectivo. Y ellos le dijeron que claramente no lo iban a hacer. Engañar a una entidad financiera es un delito. Alejandro terminó cambiando un poco su estrategia, y les empezó a enviar notas de voz justificándose.Yo los entiendo totalmente. Yo he hecho todo lo que está en mi posición, pero no puedo hacer nada más. O sea, de verdad, ¿qué quieren que haga? Díganme qué quieren que yo haga y lo hago entonces. Pero no tengo nada más cómo… cómo responder en este momento, de ninguna manera. Como última medida, entre todos los testigos planearon confrontarlos. Andrés habló con un amigo al que le habían hecho una estafa hacía algún tiempo, y se ofreció a fingir que le iba a prestar más plata a Alejandro. Querían montarle una trampa. Así que Andrés habló con él y le mencionó que su amigo tenía un dinero que no sabía cómo invertir. Y entonces Alejo picó el anzuelo y me dijo: “Ve, ¿y por qué no le decís que me preste esa plata?”Andrés hizo la supuesta gestión y concretaron una reunión en la casa del amigo para entregarle el dinero. Ya todo estaba planeando: la idea era que cuando llegaran, los testigos los iban a recibir para confrontarlos a Alejandro y a Olga con las pruebas. Y desafortunadamente, un día antes recibí una llamada un viernes, a mediodía, de Alejandro. Y me dice: “Andrés, yo ya sé lo que ustedes están haciendo. Tenga en cuenta que yo estoy en el aeropuerto, me voy del país. Hagan lo que quieran”. Y me tiró el teléfono. Esa fue la última vez que hablé con Alejandro.No saben cómo pudo enterarse, seguro alguien que conocía el plan le filtró la información. Como haya sido, desapareció con su mamá. Dejaron de usar sus números, eliminaron redes sociales y correos electrónicos, incluido el del tal Iñaki. Alejandro no volvió a estudiar, no regresaron a las tiendas y los restaurantes que tanto les gustaban… Nadie los ha vuelto a ver. Yo también los he buscado por todas partes, hasta intentamos hablar con su familia, pero nada. Cuando volvieron a reunirse con Elkin, el abogado, y le mostraron todas las pruebas que habían recogido, era claro el delito: Aquí realmente lo que se presentó fue una estafa y una estafa en realidad se reúnen unos requisitos: pues este tipo consiguió documentos falsos, creó una vida falsa y solicitó unos préstamos de dinero que en últimas jamás iba a pagar.Esto puede dar una pena de hasta 12 años de cárcel, o incluso más dependiendo del número de personas engañadas y el beneficio económico que haya tenido el estafador. El siguiente paso fue denunciarlos formalmente en la Fiscalía. En total son 18 víctimas de Alejandro y Olga, que terminaron afectadas en diferentes niveles, no solo materiales. En cuanto a dinero, ocho de esas víctimas les dieron más de 300 mil dólares. Y eso sin contar lo que Alejandro también le debe a varios bancos y probablemente lo que, junto a su mamá, le hayan quitado a otras personas que aún no han denunciado. Para intentar recuperar algo de esa plata, presentaron una demanda ejecutiva para exigir el cumplimiento de esos pagarés que alguna vez le hicieron firmar. En la investigación para los procesos jurídicos, comprobaron que esas sí son sus identidades reales, pero descubrieron que solo hay una casa a nombre del papá de Olga. El problema es que tiene varias hipotecas encima. Cuando cerramos esta historia, ya había pasado casi un año desde la última vez que hablaron con Alejandro. Kelly se dedica a dar asesorías jurídicas en derecho privado y Andrés continúa con su firma. En todo este tiempo, se han dedicado a pagarle a cada una de las personas de su familia a las que convencieron de prestarle plata. Eso les ha ayudado un poco a lidiar con el trauma, pero todavía quedan cosas. A Andrés hay algo particular que aún lo afecta, y es que al parecer muchas personas alrededor sabían que los estaban estafando antes de que ellos se dieran cuenta. Y digamos que ahí fue donde más solo me sentí. Porque entonces ya todo el mundo sí se la sabía, todo el mundo sí se la pilló, pero nadie dijo nada y el huevón soy yo y nada. Y, nada… todos sabíamos que eso te iba a pasar.Kelly también siente algo parecido. Incluso les hizo el reclamo a un par de personas cercanas que le dijeron lo mismo, y le respondieron que la vieron tan cercana a Alejandro que pensaron que no les iba a creer. Tal vez tengan razón… justamente esa relación que tuvo con él y su mamá es lo que más le duele de todo esto.Pues fue sentir que le diste tanto a un par de personas y saber que todo y cada una de las cosas desde que te saludaron y te abordaron era mentira. Entonces, cuando a mí me preguntan que si realmente alcanzaste a quererlos… tanto, que la herida es… es principalmente emocional.Las otras víctimas han tenido sus propios procesos. Alejandro realmente se ganó su cariño y su confianza en un primer momento y luego las ilusionó con tantas mentiras. Y luego terminó defraudándolas. Algunas no quieren que su caso se conozca. Solo prefieren seguir adelante. María Angélica, por su parte, todavía tiene el mismo sentimiento de cuando se enteró de todo. Al día de hoy yo tengo todavía rabia, o sea, y sobre todo por el tema de la plata o sea, mira cómo terminó todo. A mí me gustaría encontrármelo. O sea, yo normalmente soy muy tranquila, pero mi reacción… ¡caramba! Me encantaría verla. Me encantaría ver esa faceta mía si me lo encuentro en algún momento. En cuanto a la demanda ejecutiva, siguen adelantando los trámites para que Alejandro devuelva la plata. Hasta el momento no han podido demandar a Olga porque todos los documentos los firmó Alejandro. Y el proceso en la Fiscalía… bueno, sigue sin avanzar. Kelly sospechaba desde el principio que iba a ser así, que iba a ser lento. Uno de los pensamientos más lógicos es que esa persona pague por su delito, pero bueno, vivimos en Colombia, sabemos cómo pueden funcionar las cosas y cómo puede ser a veces de lejano acceder a una verdadera justicia.Aunque tienen esperanza, a veces creen que no van a lograr soluciones legales y que no van a recuperar el dinero. Pero hace poco, Andrés leyó algo que lo dejó pensando. Hubo un artículo muy bacano que… que nos compartieron en su momento, donde contaban la historia de un muchacho también que lo estafó una amiga. Y entonces yo me quedé como con esa frase. El decía “a los vampiros se les combate con ajo y estacas de madera. A los estafadores, exponiéndolos”.Y por eso nos contaron su historia, para que ninguna otra persona le vuelva a creer al duque heredero de Medellín.Al parecer, Alejandro y Olga también se hicieron pasar por un fiscal colombiano para validar su estafa. Pero en ese caso, esa persona sí era real. Cuando descubrieron la verdad, Kelly alertó al fiscal, quien decidió denunciar a los estafadores por suplantar su identidad. Hasta el momento, ese proceso tampoco ha avanzado. La Personería Distrital de Medellín informó en 2022 que, desde hacía cuatro años, se habían reportado más de 25 mil víctimas de estafa solo en esa ciudad. Las denuncias más recurrentes son sobre ofertas laborales, compras, acuerdos comerciales, préstamos de dinero y la simulación de perfiles falsos por redes sociales. David Trujillo es productor senior de Radio Ambulante, vive en Bogotá. Esta historia fue editada por Luis Fernando Vargas, Camila Segura y por mí. El fact-checking lo hizo Bruno Scelza. El diseño de sonido es de Andrés Azpiri, con música de Rémy Lozano y de Andrés. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Paola Alean, Nicolás Alonso, Lisette Arévalo, Pablo Argüelles, Aneris Casassus, Diego Corzo, Emilia Erbetta, Camilo Jiménez Santofimio, Selene Mazón, Juan David Naranjo, Ana Pais, Melisa Rabanales, Laura Rojas Aponte, Natalia Sánchez Loayza, Barbara Sawhill, Ana Tuirán y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante es un podcast de Radio Ambulante Estudios, se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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