logo
Listen Language Learn
thumb

Radio Ambulante - No abras la puerta

-
+
15
30

Elena y Efraín tenían una vida tranquila en LaBelle, un pequeño pueblo rural de Florida, Estados Unidos. Estaban criando tres hijos, Efraín tenía un trabajo estable... Era el sueño americano. Pero un pequeño accidente de tránsito puso todo lo que habían construido en riesgo.

Thank
you
very
much,
sir…
Bienvenidos
a
Radio
Ambulante
desde
NPR,
soy
Daniel
Alarcón.
Today’s
a
good
day
for
ICE.
Today’s
a
good
day
for
Florida
Law
Enforcement.
Today’s
a
very
good
day
for
the
residents
of
the
state
of
Florida.
Hoy
vamos
a
empezar
aquí:
enero
de
2018,
en
una
rueda
de
prensa
de
ICE,
Immigration
and
Customs
Enforcement,
la
agencia
en
Estados
Unidos
que
detiene
y
deporta
a
inmigrantes
indocumentados.
El
director
interino
de
ICE
de
esa
época,
Thomas
Homan,
está
anunciando
nuevos
acuerdos
de
inmigración
con
17
condados
del
estado
de
Florida:
los
Basic
Ordering
Agreements,
abreviado
con
las
siglas
BOA.
The
BOA
process
affords
ICE
up
to
48
hours
to
pick
up
removable
aliens
after
their
scheduled
release
from
state
or
local
custody
and
reimburses
the
service
provider,
in
this
case
the
local
law
enforcement
jurisdiction.
Al
firmar
este
acuerdo,
ICE
delega
su
autoridad
a
la
policía
local
para
que
puedan
detener
a
personas
que
sospechan
de
estar
en
el
país
ilegalmente.
La
idea
es
que
ICE
y
agencias
de
policía
locales
trabajen
juntos
para
combatir
la
inmigración.
Local
partnerships
and
local
cooperation
are
essential
to
our
work
and
vital
to
ensuring
public
safety
and
strengthening
national
security.
Traduzco:
Homan
dice
que
esta
cooperación
es
esencial
para
reforzar
la
seguridad
del
país.
These
agreements
will
make
communities
here
in
the
Sunshine
State
safer
and
more
secure
from
criminal
activity
perpetrated
by
individuals
with
no
legal
standing
to
be
in
this
country
in
the
first
place.
Que
protegerá
a
las
personas
de
la
Florida
de
criminales
que
están
en
el
país
sin
papeles.
Hoy
vamos
a
ver
cómo
este
acuerdo
y
otros
parecidos
han
impactado
a
la
comunidad
latina
en
un
rincón
de
Estados
Unidos.
En
el
suroeste
de
la
Florida.
JetBlue
welcomes
you
to
Fort
Myers
where
the
local
time
is
11:10
AM.
For
your
safety,
please
remain
seated
with
your
seatbelts
fastened
until
we’ve
arrived
at
the
gate.
Nuestra
reportera
Gilda
Di
Carli
fue
varias
veces
a
esta
región
para
tratar
de
entender
el
impacto.
Aquí
Gilda.
Florida.
Quizá
se
están
imaginando
playas
de
arena
blanca
y
sí,
hay
eso,
claro.
Pero
al
interior,
lejos
de
la
costa,
es
otra
realidad.
Estamos
hablando
de
la
Florida
agrícola,
de
zonas
rurales,
donde
una
comunidad
de
obreros
trabaja
en
las
cosechas
de
tomate,
de
calabacines,
de
frutilla.
La
gran
mayoría
son
inmigrantes
latinos.
Decidimos
cambiar
los
nombres
de
varios
personajes
en
esta
historia.
Creo
que
las
razones
van
a
estar
bastante
claras.
Entonces,
quiero
presentarles
a
Elena.
Es
mexicana,
pero
llegó
a
Estados
Unidos
hace
16
años
y
lleva
más
de
diez
viviendo
en
LaBelle,
un
pueblo
tranquilo,
pequeño,
con
menos
de
cinco
mil
habitantes.
Ahí
conoció
a
su
esposo.
Llamémoslo
Efraín:
no
muy
alto,
moreno,
bien
afeitado.
Y
cuando
le
pregunto
a
Elena
cómo
se
conocieron,
se
sonroja
y
me
dice:
¡Ya
ni
me
acuerdo!
(risas)
Ya
no
me
acuerdo.
Llevan
casados
más
de
una
década
y
tienen
tres
hijos,
todos
nacidos
en
Estados
Unidos.
Efraín,
según
Elena,
es
buen
papá.
Elena
dice
que
los
niños
están
muy
apegados
a
él.
Es
atento,
cariñoso,
de
esos
que
no
tienen
problemas
en
tirarse
al
piso
para
jugar
con
los
chicos.
Lo
que
ellos
quieren,
lo
que
ellos
le
piden
se
los
da.
A
veces
no
se
puede,
pero
para
en
otra
vez
y
así
estamos.
Él
siempre
está
al
pendiente
de
los
niños.
Con
el
chiquito
se
pone
a
jugar
carritos
con
él.
Y
a
jugar
que
escondidas.
Se
va
y
se…
así.
Pero
aquí
entre
en
la
familia,
con
nosotros,
adentro
entre
la
casa
y
juega
mucho
con
ellos.
Y
en
su
casa,
juntos,
es
donde
se
sienten
más
seguros.
Efraín
trabaja
en
construcción.
Lo
que
él
trabaja
para
aquí
que
si
nos
queda
dinero
vamos
y
comemos
todos
juntos,
él
nos
trae.
Y…
Y
pues
siempre
hemos
estado
juntos.
Y
por
años
esto
fue
su
vida,
la
que
él
y
Elena
armaron.
Los
niños,
el
trabajo,
una
vida
normal.
Tranquila.
Su
casa
tiene
un
jardín
grande
que
se
comparte
entre
algunos
vecinos.
Cada
niño
tiene
su
cepillo
de
dientes
eléctrico.
El
más
grande
su
propio
televisor.
Digamos
que
tienen
esas
comodidades
que
te
permite
una
vida
de
clase
media
en
Estados
Unidos.
Con
sus
retos,
claro,
como
cualquiera.
Entonces,
una
tarde
en
abril
del
2018,
salían
de
un
torneo
de
fútbol
de
su
hijo
de
8
años.
Recién
habíamos
comprado
chips,
o
sea
Sabritas,
y
algo
que
se…
que
el
niño
quería
porque
pues
él
venía
contento
del
fútbol
que
pues
habían
ganado
el…
el…
su
equipo.
Y
le
gusta
mucho
el
fútbol.
Estaban
regresando
a
casa
en
su
camioneta,
contentos.
Efraín
manejaba
y
comentaba
el
partido
con
su
hijo.
Mientras,
Elena
y
los
otros
dos
niños…
Venían
viendo
una
película
que…
que
les
rentó
para…
para
que
vinieran
viendo
entretenidos
viendo
la
tele.
Apenas
doblaron
para
entrar
en
la
carretera…
Un
choque.
Vino
un
auto
bastante
rápido
y
los
estrelló.
La
camioneta
quedó
en
muy
mal
estado.
Los
niños
estaban
llore
y
llore
y
el
niño
grandecito
decía
que
le…
que
traía
una
bola
en
su
cabeza.
Se
quejaba
del
golpe
que
se
había
dado
en
la
cabeza.
Y
Entonces
Efraín,
desesperado:
Pues
él…
él
llamó
al
911
y
pues…
cuando
le
hablas,
el
policía
llega.
Llegó
a
los
pocos
minutos
y
apartó
a
Efraín
para
hablar
con
él
a
solas.
Le
empezó
a
hablar
en
inglés,
un
idioma
que
Efraín
no
entiende
muy
bien.
Cuando
su
hija
adolescente
vino
para
traducir,
el
policía
le
hizo
una
señal
para
que
no
se
acercara.
Y
entonces
el
policía
le
pidió
a
Efraín
sus
documentos.
Y
aquí
está
el
problema.
Efraín
es
indocumentado
y
no
tenía
licencia,
entonces
le
dio
lo
que
tenía:
su
identificación
de
México.
Hay
doce
estados
en
Estados
Unidos
que
emiten
licencias
de
conducir
a
indocumentados,
pero
Florida
no
es
uno
de
ellos.
Efraín
tampoco
llevaba
el
registro
del
auto.
Elena
me
contó
que
Efraín
casi
nunca
manejaba,
que
lo
evitaba
en
lo
posible,
pero
el
torneo
de
fútbol
era
lejos,
así
que
sintió
que
no
tenía
mucha
opción.
Por
mientras,
los
dos
muchachos
que
venían
en
el
otro
auto,
el
auto
que
les
chocó,
le
mostraron
al
policía
su
identificación
y
se
fueron
sin
problemas.
El
accidente
no
había
sido
culpa
de
Efraín,
pero
para
el
policía,
esos
detalles
eran
irrelevantes.
Arrestó
a
Efraín
y
después,
en
español,
le
dio
a
Elena
la
dirección
de
la
cárcel
donde
lo
iban
a
tener
detenido.
El
accidente
pasó
dos
semanas
antes
de
que
yo
conociera
a
Elena
en
mayo
del
2018.
Y
Efraín
seguía
detenido.
Es
bien
duro
para
porque…
por
los
niños,
porque
el
otro
niño
más…
grandecito
pregunta
mucho
por
él.
Que
él
ya
quiere
que
esté
aquí,
que
cuándo
sale.
Llega
de
la
escuela
y
dice
que
si
él
ya
está
aquí.
En
las
mañanas
también
me
dice
que
si
ya
va
a
salir.
Si
necesito…
cuánto
dinero
necesito
para
sacarlo
de
ese
lugar.
Manejar
sin
licencia
es
una
infracción
y
en
algunas
localidades
no
es
tan
grave.
Incluso
para
Efraín.
Este
arresto
después
del
choque
era
la
segunda
vez
que
había
sido
arrestado
por
manejar
sin
licencia.
Ya
le
había
pasado
en
el
2011.
Pero
—y
esto
es
clave—
en
el
2011,
no
existía
un
Basic
Ordering
Agreement.
Entonces,
pagó
una
multa
y
ya.
Pero,
desde
febrero
del
2018,
en
el
condado
de
Lee
—donde
Efraín
tuvo
su
accidente—
los
Basic
Ordering
Agreements
ya
estaban
activos.
Básicamente
están
usando
la
situación
de
inmigración
en
los
Estados
Unidos
como
crisis
federal
para
llamar
el
apoyo
de
agencias
locales.
Ella
es
Isabel
Sousa-Rodríguez,
una
organizadora
regional
de
la
Coalición
de
Inmigrantes
de
Florida.
Es
una
ONG
que
se
concentra
en
fortalecer
los
derechos
de
inmigrantes
en
el
estado
de
Florida.
Sousa-Rodríguez
dice
que
el
argumento
que
usa
ICE
es…
Diciendo
no
tenemos
suficientes
oficiales.
Necesitamos
que
nos
dejen
usar
sus
oficiales,
sus
propiedades,
sus
cárceles,
sus
carros,
sus
radios,
todos
sus
servicios.
Entonces
es
un
préstamo
temporal
de…
para
el
uso
de…
de…
esos
servicios.
Y
ICE
le
paga
a
las
agencias
locales:
50
dólares
por
cada
persona
que
detienen
por
hasta
un
máximo
de
48
horas.
Hay
sitios
donde
le
cambian
el
uniforme
al
inmigrante
de
un
color
a
otro
simplemente
para
distinguir
que
ya
no
está
en
custodia
local,
sino
en
custodia
federal.
Bajo
este
acuerdo,
los
policías
locales
son
extensiones
de
ICE.
Y
la
transición
entre
custodia
local
a
federal
ocurre
en
la
misma
cárcel.
Primero
que
todo
estás
arrestando
y
manteniendo
en
custodia
una
persona
que
probablemente
en
muchos
caso
no
tienen
ningún
récord
criminal.
Quizás
lo
arrestaron
mientras
estaba
saliendo
de
un
supermercado
llevándole
la
cena
a
sus
hijos,
eh…
pero
cuando
lo
arrestan
lo
tratan
como
si
fuera
traficante
de
drogas.
El
argumento
a
favor
de
los
Basic
Ordering
Agreements
supone
que
gente
como
Efraín
son
criminales,
que
al
detener
a
alguien
que
conduce
sin
licencia,
están
protegiendo
a
la
comunidad
de
un
delincuente
peligroso.
Pero
Efraín
no
tiene
ningún
antecedente
violento,
al
contrario,
es
un
padre
de
familia,
trabajador.
Una
pausa
y
volvemos.
El
siguiente
mensaje
viene
de
Squarespace,
patrocinador
de
NPR.
Squarespace
es
una
plataforma
que
te
brinda
todas
las
herramientas
para
que
puedas
manejar
tu
negocio
y
tenga
presencia
en
línea.
Crea
el
sitio
web
de
tu
compañía
usando
layouts
modificables,
y
otras
funciones
de
e-commerce
y
edición
móvil.
Además,
Squarespace
te
permite
optimizar
tu
página
para
los
motores
de
búsqueda.
Ingresa
a
Squarespace.com/NPR
para
obtener
una
prueba
gratuita,
y
cuando
estés
listo
para
lanzar
tu
página,
usa
el
código
NPR
para
ahorrarte
10%
en
la
compra
de
tu
primer
sitio
web
o
dominio.
Estos
días
hay
tantas
cosas
para
ver
que
jamás
te
alcanza
el
tiempo.
Es
por
eso
que
existe
Pop
Culture
Happy
Hour.
Dos
veces
por
semana,
Linda
Holmes
te
da
un
resumen
de
lo
que
vale
la
pena
y
lo
que
no.
Escucha
Pop
Culture
Happy
Hour
todos
los
miércoles
y
jueves.
Hola,
soy
María
Hinojosa.
Del
programa
Latino
USA,
de
NPR.
¿Qué
les
parece?
Hay
casi
60
millones
de
latinos
y
latinas
en
los
Estados
Unidos.
Nosotros
documentamos
esas
historias
y
esas
experiencias
cada
semana.
Encuéntranos
en
NPR
One
o
en
donde
escuchas
tus
podcasts.
Estamos
de
vuelta
en
Radio
Ambulante.
Soy
Daniel
Alarcón.
Antes
de
la
pausa
escuchamos
sobre
un
acuerdo
reciente
que
hizo
ICE
con
agencias
de
policía
locales
en
varios
condados
de
Florida.
Pero
al
lado
del
condado
de
Lee,
donde
fue
arrestado
Efraín,
hay
un
condado
que
se
llama
Collier,
donde
la
policía
local
tiene
una
larga
historia
de
colaboración
con
ICE.
Gilda
nos
sigue
contando.
La
oficina
del
alguacil
en
el
condado
de
Collier
tiene
un
contrato
con
ICE
desde
el
2007.
Es
parecido
al
que
explicó
Sousa-Rodríguez
antes.
Este
se
llama
287(g),
y
está
autorizado
por
una
sección
de
la
ley
migratoria
de
1996.
Es
un
poco
complicado,
pero,
en
resumen,
bajo
este
contrato
ICE
entrena
a
agentes
locales
para
delegarles
la
autoridad
migratoria
federal.
Es
decir,
un
policía
se
convierte
en
un
agente
de
ICE
de
facto.
En
enero
del
2017,
en
su
primera
semana
como
presidente,
Donald
Trump
firmó
una
orden
ejecutiva
para
impulsar
el
287(g)
—y
lo
hizo.
Ha
firmado
40
nuevos
contratos
en
el
país,
duplicando
el
tamaño
del
programa
en
muy
poco
tiempo.
Ahora
hay
agencias
en
20
estados
que
han
firmado
este
tipo
de
contratos
con
ICE.
La
idea
con
287(g)
—como
con
los
Basic
Ordering
Agreements—
es
expandir
el
alcance
de
esta
agencia
federal.
En
ese
sentido,
ha
sido
un
éxito.
Y
en
Collier,
el
éxito
se
mide
en
órdenes
de
deportación:
más
de
cuatro
mil
en
cinco
años.
Rápidamente,
el
condado
se
ubicó
entre
los
15
más
activos
de
todo
el
país.
Y
estos
cuatro
mil
deportados
se
sienten.
Miedo
de
salir
a
las
calles,
hay
mucho
miedo
de
manejar.
Hay
mucho
miedo
de
salir
a
la
Winn-Dixie.
No
sabes
cuándo
te
van
a
parar.
Gloria
vive
en
el
sudoeste
de
la
Florida
hace
40
años.
Ella
es
una
de
las
coordinadoras
de
Redlands
Christian
Migrant
Association,
es
una
ONG
que
se
enfoca
en
la
educación
de
niños
—en
su
mayoría
latinos—
que
viven
en
zonas
rurales
de
bajos
recursos.
El
hijo
más
chico
de
Efraín
y
Elena
va
al
jardín
infantil
de
la
organización
donde
trabaja
Gloria.
Antes,
todo
era
bastante
predecible.
Se
sabía
lo
que
hacía
la
policía,
cómo
evitar
problemas,
cómo
vivir.
Existía
un
acuerdo
tácito
entre
las
fincas
que
necesitaban
la
mano
de
obra,
los
obreros
que
necesitaban
el
trabajo,
y
las
autoridades
que
aceptaban
la
situación
porque
sí.
Pero
ya
no.
Gloria
menciona
Immokalee,
una
ciudad
del
condado
con
una
fuerte
presencia
latina.
Immokalee
ha
cambiado
mucho
porque
antes
no
teníamos
que
preocuparnos
por
inmigración.
Gloria
dice
que
se
siente
como
una
amenaza
constante.
Y
también
es
confuso.
Bastante
confuso.
Manejas
por
el
campo
y
de
pronto
cruzas
una
frontera
invisible
y
estas
en
otro
condado.
Y
las
reglas
al
otro
lado
de
esa
línea
pueden
ser
diferentes.
Esto
también
tiene
a
los
inmigrantes
ansiosos.
Según
Gloria,
en
el
condado
de
Collier,
la
policía
pone
puntos
de
control
en
las
calles
un
par
de
veces
al
mes.
Yo
que
no
lo
están
haciendo
para
ver
si
su
carro
está
trabajando
bien
o
si
tienen
la
licencia.
Yo
qué
es
lo
que
hacen..
porque
es
el
contrato
que
tienen
con
Collier
County.
Gloria
y
sus
colegas
tratan
de
orientar
a
los
inmigrantes.
Ella
pasa
mucho
tiempo
manejando
por
la
zona.
Si,
por
ejemplo,
ve
a
un
policía
estacionado
cerca
de
un
semáforo,
manda
un
mensaje
de
texto
a
grupos
de
inmigrantes
para
avisarles.
Cuidense,
ahí
en
82
hay
una
policía
que
está
parado.
No
sabemos
qué
está
haciendo.
Nomás
tengan
cuidado
con
la
velocidad.
Que
pongan
sus
luces,
todo
lo
que
necesitan.
Si
se
encuentra
con
un
control
policial…
Aquí
están
checando.
Si
pueden
desviarse
de
esa
calle,
váyanse
y
haganse
pa’
otro
lugar.
En
abril
de
2018
los
empleados
del
Redlands
Christian
Migrant
Association
se
reunieron
con
padres
que
son
inmigrantes.
¿De
dónde
es?
De
Guatemala.
Norelia
Sánchez
dirige
la
reunión.
Saluda
a
las
familias
mientras
van
entrando,
siempre
con
una
sonrisa.
Es
como
si
su
sola
presencia
les
diera
cierta
tranquilidad.
Norelia
trabaja
como
asistente
de
apoyo
para
familias
inmigrantes.
Es
la
que
se
encarga
de
hablar
de
inmigración
en
reuniones
como
esta.
Tenemos
mucha
diversidad.
Tenemos
muchas
personas
de
diferentes
áreas.
Michoacán,
Zacatecas,
San
Luis
Potosí,
Guatemala,
y….
ya
se
me
olvidaron
otros
más.
Pero,
mucho
gusto.
Esta
es
la
escena:
40
padres
de
familia
sentados
en
mesas
de
la
cafetería
de
una
escuela.
Comen
espagueti
con
ensalada
mientras
Norelia
trata
de
hablar
con
un
micrófono
que
no
funciona.
Una
colega
de
Norelia
se
tiene
que
sentar
encima
del
cable
del
micrófono
para
que
suene
bien.
A
pesar
de
las
sonrisas
y
saludos
cálidos,
la
postura
de
Norelia
queda
rígida,
y
habla
con
tono
de
urgencia.
Les
pregunta
de
dónde
vienen,
para
romper
el
hielo.
Pero
después
va
directo
al
grano.
Inmigración.
Inmigración
les
puede
caer
a
su
trabajo,
o
en
su
casa,
o
los
puede
parar,
¿dónde
más?
Manejando,
¿verdad?
Norelia
les
recuerda
sus
derechos.
Si
viene
un
oficial
y
les
da
un
documento
que
diga…
este…
“Firme
este
documento
para
que
esto
se
acabe
así
simple
y
fácil”.
Uno
tiene
el
derecho
de
decir:
“No,
quiero
contactar
un
abogado”.
Porque
lo
que
usted
puede
estar
firmando
es
básicamente
su
deportación.
También
les
dice
que
tienen
el
derecho
a
mantener
silencio.
Y
luego,
distribuye
una
tarjetita
laminada
y
rosada,
que
detalla
estos
derechos.
Después
pregunta:
So,
si
yo
voy
y
les
toco
la
puerta,
si
yo
soy
un
oficial,
¿ustedes
me
van
a
abrir
esa
puerta?
Algunos
mueven
la
cabeza
diciendo
que
no.
Exacto.
Si
ustedes
van
manejando
y
yo
les
digo
de
qué
país
viene
usted,
¿tengo
derecho
a
hacerlo?
No.
Exacto.
Exacto.
Y
luego,
recalca
que
los
contratos
entre
ICE
y
la
policía
varían
dependiendo
del
lugar.
Algo
que
complica
aún
más
la
situación.
¿Quién
va
para
el
norte
en
esta
temporada?
¿Quién
sale
ahí
para
el
norte?
¿Para
los
trabajos?
Al
norte,
es
decir,
al
norte
del
condado
de
Collier,
para
la
cosecha
de
fresas.
Se
refiere
a
la
migración
de
muchos
trabajadores
con
cada
temporada
agrícola.
Miles
de
latinos
se
mudan
con
cada
cosecha
por
todo
el
estado
y
la
región.
Ahora
hay
17
nuevos
condados
que
acaban
de…
de…
este
básicamente
es
algo
similar
a
lo
que
les
acabo
de
explicar
de
la
287(g),
pero
es
un
nuevo
contrato.
Norelia
se
está
refiriendo
a
los
Basic
Ordering
Agreements.
Aunque
los
dos
acuerdos
funcionan
de
forma
distinta,
Norelia
no
hace
una
distinción
significativa
entre
uno
y
otro,
porque
el
impacto
sobre
la
comunidad
es
el
mismo.
Entonces,
independiente
de
dónde
vayan
a
trabajar,
a
comprar
comida,
a
llevar
a
los
chicos
al
colegio,
el
consejo
principal
que
les
da
Norelia
es:
Que
uno
se
prepare.
Porque
estamos,
como
les
acabo
de
explicar,
con
una
administración
que
está
bien
difícil.
¿Alguna
pregunta
que
tengan
para
mí?
¿De
acuerdo
de
lo
que
les
acabo
de
explicar?
El
público
responde
con
silencio.
Alrededor
del
4
de
julio
del
2018
—tres
meses
después
de
la
reunión—
aparece
una
ola
de
publicaciones
en
Facebook
advirtiendo
una
presencia
más
fuerte
de
oficiales
migratorios
en
la
zona,
incluyendo
los
condados
de
Collier
y
de
Lee.
En
la
41
y
bayshore
están
dos
policías
encubiertos
tengan
cuidado.
ICE
is
at
the
Azteca
picking
up
people
left
and
right!
Stay
safe
people.
Algunos
grupos
de
Facebook
originalmente
no
eran
para
esto:
eran
grupos
informales
para
vender
ropa,
electrodomésticos,
muebles.
Entonces
donde
indica
el
objeto,
dice
“ICE”,
y
donde
indica
el
precio,
dice
“Gratis”.
Amigos
de
Golden
Gate
no
pasen
por
Circle
K
de
Santa
Barbara
y
Hunter.
Cuidado
que
están
haciendo
limpieza
ICE
in
Crestview.
Let
your
loved
ones
know
please.
Don’t
open
any
doors
or
sign
anything.
Para
Gloria,
este
tipo
de
mensajes
muestran
la
solidaridad
que
hay
dentro
de
la
comunidad.
Tenemos
esa
comunicación
dentro
de
la
comunidad.
Para
poder
salirnos
de…
de…
de
eso.
Ayudarle
a
la
gente.
Los
acuerdos
entre
ICE
y
la
policía
local
en
estos
condados
de
Florida
han
tenido
un
impacto
que
no
se
puede
negar:
es
el
miedo.
Y
se
ve
en
la
relación
entre
los
latinos
y
la
policía.
Están
reportando
menos
casos
de
violencia
doméstica,
y
menos
asaltos
y
robos
por
miedo
a
ser
deportados.
Personas
cuando
hablan
conmigo,
cuando
me…
primero
me
conocen:
“Oh,
pues
a
me
habían
dicho
que
yo
no
pueden
reportar
nada”.
“Señor,
señora,
¿quién
le
dijo
eso?
No,
usted
puede
reportar
cualquier
cosa
que
quiera”.
Él
es
René
Gonzales,
un
teniente
del
condado
de
Collier.
Y
yo
oigo
también
muchas
veces
de
otras
personas
que
me
dicen:
“Ay
no,
teniente.
no
sabes
lo
que
está
ocurriendo
ahí
porque
la
gente
no
te
quiere
decir”.
El
teniente
Gonzales
es
moreno,
bajito,
y
tiene
una
sonrisa
grande.
En
la
casa,
mis
padres
eran
de…
son
tejanos.
So,
nosotros
hablamos
como
se
dice
spanglish.
Pero
intentamos,
you
know,
hablar
lo
mejor
que
podemos,
sí.
Y
no
es
perfecto,
pero
trato.
Vive
en
Florida
hace
50
años
y
trabaja
para
la
oficina
del
alguacil
hace
35.
Empezó
como
policía,
y
después
se
volvió
detective
de
narcóticos;
luego,
sargento
de
patrulla,
sargento
de
narcóticos,
y
finalmente
se
fue
a
trabajar
en
lo
que
llaman
“asuntos
de
las
minorías”.
Es
una
oficina
bastante
pequeña.
Se
llama
Minority
Affairs
Bureau.
Ese
no
más
es
una
persona.
Esa
persona
soy
yo
(risas).
En
este
rol,
el
teniente
Gonzales
pasa
mucho
tiempo
en
auto,
manejando
de
reunión
en
reunión
en
varios
pueblos
del
condado
para
fortalecer
vínculos
con
la
comunidad.
Es
decir,
animando
a
los
inmigrantes
a
que
denuncien
delitos.
Además
da
charlas
a
jóvenes,
va
a
centros
de
refugio
de
violencia
doméstica,
y
se
reúne
a
cada
rato
con
diferentes
organizaciones
que
trabajan
directamente
con
la
comunidad.
Esto
lo
viene
haciendo
desde
hace
10
años,
pero
es
un
trabajo
que
tiene
sus
frustraciones.
Siempre
trato
de
invitar
el
público,
y
el
público
no
viene
tanto.
Por
miedo,
claro.
Pero
para
él,
son
los
activistas
que
terminan
generando
ese
miedo.
Yo
creo
que
hay
gente
que
asusta
al
público.
No
cómo
nombrarles
pero
yo
que
hay
personas
que
quieren
deshacer
del
287(g).
Cuando
el
teniente
hace
reuniones
o
conoce
a
inmigrantes
por
la
calle,
les
dice
que
deben
adaptarse
al
programa
287(g).
Si
no
tiene
licencia,
por
favor
no
maneje.
No
maneje.
Le
digo:
“Mire,
yo
que
tiene
que
ir
a
trabajar.
No
qué
le
cuesta
una
bike
—le
digo—
¿100
dólares?”
Le
digo:
“¿Cuánto
pagó
usted
para
venir
a
este
país?
Pagó
mucho
más”.
O
sea,
sí.
En
bicicleta,
la
policía
no
te
va
a
parar
a
pedirte
la
licencia.
Pero
para
llegar
al
trabajo
en
un
condado
como
Collier,
no
es
nada
realista.
Muchos
inmigrantes
tienen
que
recorrer
distancias
de
15
a
30
kilómetros
y
en
temperaturas
que
pueden
llegar
a
33
grados
celsius
—más
de
90
Fahrenheit—
o
más.
Eso
simplemente
no
se
logra
en
bicicleta.
El
teniente
también
les
recomienda
que
usen
transporte
público.
Pero
los
buses
son
lentos
y
pueden
estar
esperando
hasta
una
hora
y
media
para
que
pase
uno.
Y
no
cubren
todo
el
condado.
Algunos
residentes
me
contaron
que
sí,
que
los
buses
se
están
usando
más
a
pesar
de
sus
limitaciones.
Pero
muchos
siguen
manejando
sin
licencia
porque
si
no
lo
hacen,
no
llegan
al
trabajo,
ni
los
niños
al
colegio,
y
no
pueden
hacer
los
mandados
que
requiere
la
vida
diaria
en
una
zona
tan
rural.
Aparte
de
estas
alternativas,
Gonzales
dice
que
tiene
las
manos
atadas.
La
presión
para
implementar
el
programa
viene
desde
la
Casa
Blanca,
desde
la
administración
de
Trump.
Yo
le
digo
a
la
gente:
“Mire,
usted
sabe
quién
es
el
nuevo
jefe
de
todo
el
gobierno”.
Gonzales
insiste
que
por
lo
general,
si
uno
se
comporta
como
un
“buen
ciudadano”,
no
se
tiene
que
preocupar.
Si
uno
comete
un
delito,
nos
tenemos
que…
you
know,
eso
no
lo
podemos
controlar.
Mientras
que
usted
viene
a
trabajar
aquí,
a
mejorarse
a
darle
un
futuro
mejor
a
su
familia,
nosotros
no
nos
importa
si
usted
tiene
algo
que
diga
yo
nací
en
Estados
Unidos
o
no
nací.
Le
digo:
“No.
Y
la
policía
usted
casi…
si
usted
no
anda
cometiendo
nada
mal,
no
lo
van
a…
no,
no
tienen
por
qué
pararlo”.
Hmmm…
Pues…
Me
senté
con
Elena
en
la
sala
de
su
casa
en
mayo
del
2018.
Su
hija
adolescente
miraba
su
celular,
muy
concentrada,
mirándonos
de
reojo
desde
el
sillón.
Decía
poco.
Su
hermanito
de
dos
años
dormía
boca
arriba
a
su
lado.
Su
otro
hermano
estaba
viendo
tele
en
su
cuarto
y
aparecía
de
vez
en
cuando
para
agarrar
una
mandarina,
para
ver
qué
hacía
su
mamá.
Elena
me
contó
un
poco
más
sobre
qué
pasó
con
Efraín
después
del
accidente
de
auto.
A
él
lo
llevaron
a
una
y
después
como
a
los
dos
días,
lo
pasaron
a
otra.
Mientras
hablábamos,
alguien
golpeó
la
puerta.
Fue
un
golpe
duro,
con
fuerza.
Toda
la
familia
se
volteó
hacia
la
puerta,
aterrorizada.
No
podía
dejar
de
pensar
en
el
consejo
de
Norelia,
el
que
ofreció
aquella
tarde
en
la
cafetería:
Si
yo
voy
y
les
toco
la
puerta,
si
yo
soy
un
oficial,
¿ustedes
me
van
a
abrir
esa
puerta?
Se
notaba
el
estrés
y
la
ansiedad.
Espérate,
no
abres,
mami.
“Espérate”,
dice
Elena,
mientras
su
hija
se
acerca
a
la
puerta.
“No
abras,
mami”.
Todos
tensos.
La
hija
de
Elena
se
sube
a
una
silla
para
echar
un
vistazo
por
la
mirilla.
Y
de
pronto
sonríe.
Toda
la
ansiedad
se
desvanece.
Son
unos
vecinos
que
vienen
a
traerles
una
sandía.
¿Es
su
amiga?
Ah.
¡Gracias,
mija!
Le
dices
a
tu
mami
que
gracias.
No
puedo…
No,
le
digo
a
ellos
que
no
abran
la
puerta…
los
niños
sin…
sin
saber
quién
es.
Desde
el
accidente,
Elena
y
sus
hijos
están
más
alerta
—y
más
asustados—
cuando
alguien
toca
la
puerta.
Porque
la
verdad
es
que
yo
también
lo
sentí.
Escuché
el
golpe,
vi
las
caras
de
Elena
y
de
su
hija,
y
en
seguida
sentí
miedo.
Aguanté
la
respiración
y
me
transpiraban
las
manos.
Pero
entraron
los
vecinos,
todos
se
saludaron,
y
ya.
Y
pasó
algo
extraño.
Después
del
susto,
es
como
si
Elena
se
hubiese
animado
más.
Sentía
más
rabia
ante
su
situación
y
más
ganas
de
contarme
cómo
era
vivir
sin
su
esposo,
por
la
simple
mala
suerte
de
que
otro
auto
los
chocó.
Para
es…
es..
es
bien
duro.
Porque
pues
estamos
solas…
solos
nosotros
con
los
niños.
Digo,
yo
no
sé.
Porque
por
no
licencia
a
veces
les
dan
tickets
y
los
pagan
y
andan,
pero…
pero
yo
pienso
que
no
era
para
que
lo
encerraran.
Cuando
hablamos
en
mayo,
Efraín
tenía
un
“immigration
hold”.
Es
el
estatus
de
detención
que
le
ponen
a
inmigrantes
indocumentados
que
están
en
la
cárcel,
antes
de
transferirlos
a
un
centro
de
detención
de
ICE.
Todo
parecía
indicar
que
sería
deportado
a
México,
donde
no
vive
desde
hace
más
de
15
años.
Pero
unas
semanas
después
de
mi
visita,
lo
dejaron
libre.
La
familia
logró
juntar
una
fianza
de
12
mil
dólares
para
que
lo
soltaran
temporalmente.
He
seguido
en
contacto
con
Elena
y
cuenta
por
mensajes
de
texto
que
aunque
están
contentos
que
Efraín
haya
vuelto
a
casa,
la
situación
sigue
incierta.
Y
creo
que
eso
es
lo
que
me
llevo
de
todo
esto.
La
incertidumbre.
De
cómo
una
vida
se
te
puede
desmoronar
en
un
instante.
Cuando
vives
con
este
miedo,
cosas
cotidianas
como
que
alguien
toque
la
puerta,
o
manejar
a
un
partido
de
fútbol
o
al
supermercado,
se
vuelven
aterradoras,
y
con
razón.
Ya
has
visto
a
gente
de
tu
comunidad
detenida
después
de
un
simple
accidente
de
carretera,
o
por
tener
una
llanta
pinchada.
Mala
suerte
que
se
puede
convertir
en
una
catástrofe
para
uno,
para
la
familia.
En
enero
del
2019,
Efraín
tenía
una
cita
ante
un
juez
de
inmigración
para
que
se
decidiera
su
caso,
pero
se
pospuso
por
el
cierre
del
gobierno
en
Estados
Unidos.
Elena
no
sabe
cuándo
será
la
nueva
fecha.
Gilda
Di
Carli
es
periodista.
Vive
en
Nueva
York.
Este
episodio
fue
producido
por
Silvia
Viñas,
y
editado
por
mí.
La
mezcla
y
el
diseño
de
sonido
son
de
Andrés
Azpiri
y
Remy
Lozano.
Andrea
López
Cruzado,
hizo
el
fact-checking.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Lisette
Arévalo,
Gabriela
Brenes,
Jorge
Caraballo,
Victoria
Estrada,
Miranda
Mazariegos,
Diana
Morales,
Patrick
Moseley,
Ana
Prieto,
Laura
Rojas
Aponte,
Barbara
Sawhill,
Camila
Segura,
David
Trujillo,
Elsa
Liliana
Ulloa
y
Luis
Fernando
Vargas.
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
Hindenburg
PRO.
¿Ya
te
uniste
a
nuestro
Club
de
Podcast?
Es
un
grupo
privado
en
Facebook
en
el
que
discutimos
los
episodios
de
Radio
Ambulante
con
oyentes
de
otros
lugares
de
Latinoamérica
y
del
mundo.
Además,
nuestro
equipo
comparte
consejos
para
la
producción
de
historias
en
audio.
Búscalo
como
Club
de
Podcast
Radio
Ambulante.
Radio
Ambulante
cuenta
las
historias
de
América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
Gracias
por
escuchar.
Check out more Radio Ambulante

See below for the full transcript

Thank you very much, sir… Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR, soy Daniel Alarcón. Today’s a good day for ICE. Today’s a good day for Florida Law Enforcement. Today’s a very good day for the residents of the state of Florida. Hoy vamos a empezar aquí: enero de 2018, en una rueda de prensa de ICE, Immigration and Customs Enforcement, la agencia en Estados Unidos que detiene y deporta a inmigrantes indocumentados. El director interino de ICE de esa época, Thomas Homan, está anunciando nuevos acuerdos de inmigración con 17 condados del estado de Florida: los Basic Ordering Agreements, abreviado con las siglas BOA. The BOA process affords ICE up to 48 hours to pick up removable aliens after their scheduled release from state or local custody and reimburses the service provider, in this case the local law enforcement jurisdiction. Al firmar este acuerdo, ICE delega su autoridad a la policía local para que puedan detener a personas que sospechan de estar en el país ilegalmente. La idea es que ICE y agencias de policía locales trabajen juntos para combatir la inmigración. Local partnerships and local cooperation are essential to our work and vital to ensuring public safety and strengthening national security. Traduzco: Homan dice que esta cooperación es esencial para reforzar la seguridad del país. These agreements will make communities here in the Sunshine State safer and more secure from criminal activity perpetrated by individuals with no legal standing to be in this country in the first place. Que protegerá a las personas de la Florida de criminales que están en el país sin papeles. Hoy vamos a ver cómo este acuerdo y otros parecidos han impactado a la comunidad latina en un rincón de Estados Unidos. En el suroeste de la Florida. JetBlue welcomes you to Fort Myers where the local time is 11:10 AM. For your safety, please remain seated with your seatbelts fastened until we’ve arrived at the gate. Nuestra reportera Gilda Di Carli fue varias veces a esta región para tratar de entender el impacto. Aquí Gilda. Florida. Quizá se están imaginando playas de arena blanca y sí, hay eso, claro. Pero al interior, lejos de la costa, es otra realidad. Estamos hablando de la Florida agrícola, de zonas rurales, donde una comunidad de obreros trabaja en las cosechas de tomate, de calabacines, de frutilla. La gran mayoría son inmigrantes latinos. Decidimos cambiar los nombres de varios personajes en esta historia. Creo que las razones van a estar bastante claras. Entonces, quiero presentarles a Elena. Es mexicana, pero llegó a Estados Unidos hace 16 años y lleva más de diez viviendo en LaBelle, un pueblo tranquilo, pequeño, con menos de cinco mil habitantes. Ahí conoció a su esposo. Llamémoslo Efraín: no muy alto, moreno, bien afeitado. Y cuando le pregunto a Elena cómo se conocieron, se sonroja y me dice: ¡Ya ni me acuerdo! (risas) Ya no me acuerdo. Llevan casados más de una década y tienen tres hijos, todos nacidos en Estados Unidos. Efraín, según Elena, es buen papá. Elena dice que los niños están muy apegados a él. Es atento, cariñoso, de esos que no tienen problemas en tirarse al piso para jugar con los chicos. Lo que ellos quieren, lo que ellos le piden se los da. A veces no se puede, pero para en otra vez sí y así estamos. Él siempre está al pendiente de los niños. Con el chiquito se pone a jugar carritos con él. Y a jugar que escondidas. Se va y se… así. Pero aquí entre en la familia, con nosotros, adentro entre la casa y juega mucho con ellos. Y en su casa, juntos, es donde se sienten más seguros. Efraín trabaja en construcción. Lo que él trabaja para aquí que si nos queda dinero vamos y comemos todos juntos, él nos trae. Y… Y pues siempre hemos estado juntos. Y por años esto fue su vida, la que él y Elena armaron. Los niños, el trabajo, una vida normal. Tranquila. Su casa tiene un jardín grande que se comparte entre algunos vecinos. Cada niño tiene su cepillo de dientes eléctrico. El más grande su propio televisor. Digamos que tienen esas comodidades que te permite una vida de clase media en Estados Unidos. Con sus retos, claro, como cualquiera. Entonces, una tarde en abril del 2018, salían de un torneo de fútbol de su hijo de 8 años. Recién habíamos comprado chips, o sea Sabritas, y algo que se… que el niño quería porque pues él venía contento del fútbol que pues habían ganado el… el… su equipo. Y le gusta mucho el fútbol. Estaban regresando a casa en su camioneta, contentos. Efraín manejaba y comentaba el partido con su hijo. Mientras, Elena y los otros dos niños… Venían viendo una película que… que les rentó para… para que vinieran viendo entretenidos viendo la tele. Apenas doblaron para entrar en la carretera… Un choque. Vino un auto bastante rápido y los estrelló. La camioneta quedó en muy mal estado. Los niños estaban llore y llore y el niño grandecito decía que le… que traía una bola en su cabeza. Se quejaba del golpe que se había dado en la cabeza. Y Entonces Efraín, desesperado: Pues él… él llamó al 911 y pues… cuando le hablas, el policía llega. Llegó a los pocos minutos y apartó a Efraín para hablar con él a solas. Le empezó a hablar en inglés, un idioma que Efraín no entiende muy bien. Cuando su hija adolescente vino para traducir, el policía le hizo una señal para que no se acercara. Y entonces el policía le pidió a Efraín sus documentos. Y aquí está el problema. Efraín es indocumentado y no tenía licencia, entonces le dio lo que tenía: su identificación de México. Hay doce estados en Estados Unidos que emiten licencias de conducir a indocumentados, pero Florida no es uno de ellos. Efraín tampoco llevaba el registro del auto. Elena me contó que Efraín casi nunca manejaba, que lo evitaba en lo posible, pero el torneo de fútbol era lejos, así que sintió que no tenía mucha opción. Por mientras, los dos muchachos que venían en el otro auto, el auto que les chocó, le mostraron al policía su identificación y se fueron sin problemas. El accidente no había sido culpa de Efraín, pero para el policía, esos detalles eran irrelevantes. Arrestó a Efraín y después, en español, le dio a Elena la dirección de la cárcel donde lo iban a tener detenido. El accidente pasó dos semanas antes de que yo conociera a Elena en mayo del 2018. Y Efraín seguía detenido. Es bien duro para mí porque… por los niños, porque el otro niño más… grandecito pregunta mucho por él. Que él ya quiere que esté aquí, que cuándo sale. Llega de la escuela y dice que si él ya está aquí. En las mañanas también me dice que si ya va a salir. Si necesito… cuánto dinero necesito para sacarlo de ese lugar. Manejar sin licencia es una infracción y en algunas localidades no es tan grave. Incluso para Efraín. Este arresto después del choque era la segunda vez que había sido arrestado por manejar sin licencia. Ya le había pasado en el 2011. Pero —y esto es clave— en el 2011, no existía un Basic Ordering Agreement. Entonces, pagó una multa y ya. Pero, desde febrero del 2018, en el condado de Lee —donde Efraín tuvo su accidente— los Basic Ordering Agreements ya estaban activos. Básicamente están usando la situación de inmigración en los Estados Unidos como crisis federal para llamar el apoyo de agencias locales. Ella es Isabel Sousa-Rodríguez, una organizadora regional de la Coalición de Inmigrantes de Florida. Es una ONG que se concentra en fortalecer los derechos de inmigrantes en el estado de Florida. Sousa-Rodríguez dice que el argumento que usa ICE es… Diciendo no tenemos suficientes oficiales. Necesitamos que nos dejen usar sus oficiales, sus propiedades, sus cárceles, sus carros, sus radios, todos sus servicios. Entonces es un préstamo temporal de… para el uso de… de… esos servicios. Y ICE le paga a las agencias locales: 50 dólares por cada persona que detienen por hasta un máximo de 48 horas. Hay sitios donde le cambian el uniforme al inmigrante de un color a otro simplemente para distinguir que ya no está en custodia local, sino en custodia federal. Bajo este acuerdo, los policías locales son extensiones de ICE. Y la transición entre custodia local a federal ocurre en la misma cárcel. Primero que todo estás arrestando y manteniendo en custodia una persona que probablemente en muchos caso no tienen ningún récord criminal. Quizás lo arrestaron mientras estaba saliendo de un supermercado llevándole la cena a sus hijos, eh… pero cuando lo arrestan lo tratan como si fuera traficante de drogas. El argumento a favor de los Basic Ordering Agreements supone que gente como Efraín son criminales, que al detener a alguien que conduce sin licencia, están protegiendo a la comunidad de un delincuente peligroso. Pero Efraín no tiene ningún antecedente violento, al contrario, es un padre de familia, trabajador. Una pausa y volvemos. El siguiente mensaje viene de Squarespace, patrocinador de NPR. Squarespace es una plataforma que te brinda todas las herramientas para que puedas manejar tu negocio y tenga presencia en línea. Crea el sitio web de tu compañía usando layouts modificables, y otras funciones de e-commerce y edición móvil. Además, Squarespace te permite optimizar tu página para los motores de búsqueda. Ingresa a Squarespace.com/NPR para obtener una prueba gratuita, y cuando estés listo para lanzar tu página, usa el código NPR para ahorrarte 10% en la compra de tu primer sitio web o dominio. Estos días hay tantas cosas para ver que jamás te alcanza el tiempo. Es por eso que existe Pop Culture Happy Hour. Dos veces por semana, Linda Holmes te da un resumen de lo que vale la pena y lo que no. Escucha Pop Culture Happy Hour todos los miércoles y jueves. Hola, soy María Hinojosa. Del programa Latino USA, de NPR. ¿Qué les parece? Hay casi 60 millones de latinos y latinas en los Estados Unidos. Nosotros documentamos esas historias y esas experiencias cada semana. Encuéntranos en NPR One o en donde escuchas tus podcasts. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa escuchamos sobre un acuerdo reciente que hizo ICE con agencias de policía locales en varios condados de Florida. Pero al lado del condado de Lee, donde fue arrestado Efraín, hay un condado que se llama Collier, donde la policía local tiene una larga historia de colaboración con ICE. Gilda nos sigue contando. La oficina del alguacil en el condado de Collier tiene un contrato con ICE desde el 2007. Es parecido al que explicó Sousa-Rodríguez antes. Este se llama 287(g), y está autorizado por una sección de la ley migratoria de 1996. Es un poco complicado, pero, en resumen, bajo este contrato ICE entrena a agentes locales para delegarles la autoridad migratoria federal. Es decir, un policía se convierte en un agente de ICE de facto. En enero del 2017, en su primera semana como presidente, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para impulsar el 287(g) —y lo hizo. Ha firmado 40 nuevos contratos en el país, duplicando el tamaño del programa en muy poco tiempo. Ahora hay agencias en 20 estados que han firmado este tipo de contratos con ICE. La idea con 287(g) —como con los Basic Ordering Agreements— es expandir el alcance de esta agencia federal. En ese sentido, ha sido un éxito. Y en Collier, el éxito se mide en órdenes de deportación: más de cuatro mil en cinco años. Rápidamente, el condado se ubicó entre los 15 más activos de todo el país. Y estos cuatro mil deportados se sienten. Miedo de salir a las calles, hay mucho miedo de manejar. Hay mucho miedo de salir a la Winn-Dixie. No sabes cuándo te van a parar. Gloria vive en el sudoeste de la Florida hace 40 años. Ella es una de las coordinadoras de Redlands Christian Migrant Association, es una ONG que se enfoca en la educación de niños —en su mayoría latinos— que viven en zonas rurales de bajos recursos. El hijo más chico de Efraín y Elena va al jardín infantil de la organización donde trabaja Gloria. Antes, todo era bastante predecible. Se sabía lo que hacía la policía, cómo evitar problemas, cómo vivir. Existía un acuerdo tácito entre las fincas que necesitaban la mano de obra, los obreros que necesitaban el trabajo, y las autoridades que aceptaban la situación porque sí. Pero ya no. Gloria menciona Immokalee, una ciudad del condado con una fuerte presencia latina. Immokalee ha cambiado mucho porque antes no teníamos que preocuparnos por inmigración. Gloria dice que se siente como una amenaza constante. Y también es confuso. Bastante confuso. Manejas por el campo y de pronto cruzas una frontera invisible y estas en otro condado. Y las reglas al otro lado de esa línea pueden ser diferentes. Esto también tiene a los inmigrantes ansiosos. Según Gloria, en el condado de Collier, la policía pone puntos de control en las calles un par de veces al mes. Yo sé que no lo están haciendo para ver si su carro está trabajando bien o si tienen la licencia. Yo sé qué es lo que hacen.. porque es el contrato que tienen con Collier County. Gloria y sus colegas tratan de orientar a los inmigrantes. Ella pasa mucho tiempo manejando por la zona. Si, por ejemplo, ve a un policía estacionado cerca de un semáforo, manda un mensaje de texto a grupos de inmigrantes para avisarles. Cuidense, ahí en 82 hay una policía que está parado. No sabemos qué está haciendo. Nomás tengan cuidado con la velocidad. Que pongan sus luces, todo lo que necesitan. Si se encuentra con un control policial… Aquí están checando. Si pueden desviarse de esa calle, váyanse y haganse pa’ otro lugar. En abril de 2018 los empleados del Redlands Christian Migrant Association se reunieron con padres que son inmigrantes. ¿De dónde es? De Guatemala. Norelia Sánchez dirige la reunión. Saluda a las familias mientras van entrando, siempre con una sonrisa. Es como si su sola presencia les diera cierta tranquilidad. Norelia trabaja como asistente de apoyo para familias inmigrantes. Es la que se encarga de hablar de inmigración en reuniones como esta. Tenemos mucha diversidad. Tenemos muchas personas de diferentes áreas. Michoacán, Zacatecas, San Luis Potosí, Guatemala, y…. ya se me olvidaron otros más. Pero, mucho gusto. Esta es la escena: 40 padres de familia sentados en mesas de la cafetería de una escuela. Comen espagueti con ensalada mientras Norelia trata de hablar con un micrófono que no funciona. Una colega de Norelia se tiene que sentar encima del cable del micrófono para que suene bien. A pesar de las sonrisas y saludos cálidos, la postura de Norelia queda rígida, y habla con tono de urgencia. Les pregunta de dónde vienen, para romper el hielo. Pero después va directo al grano. Inmigración. Inmigración les puede caer a su trabajo, o en su casa, o los puede parar, ¿dónde más? Manejando, ¿verdad? Norelia les recuerda sus derechos. Si viene un oficial y les da un documento que diga… este… “Firme este documento para que esto se acabe así simple y fácil”. Uno tiene el derecho de decir: “No, quiero contactar un abogado”. Porque lo que usted puede estar firmando es básicamente su deportación. También les dice que tienen el derecho a mantener silencio. Y luego, distribuye una tarjetita laminada y rosada, que detalla estos derechos. Después pregunta: So, si yo voy y les toco la puerta, si yo soy un oficial, ¿ustedes me van a abrir esa puerta? Algunos mueven la cabeza diciendo que no. Exacto. Si ustedes van manejando y yo les digo de qué país viene usted, ¿tengo derecho a hacerlo? No. Exacto. Exacto. Y luego, recalca que los contratos entre ICE y la policía varían dependiendo del lugar. Algo que complica aún más la situación. ¿Quién va para el norte en esta temporada? ¿Quién sale ahí para el norte? ¿Para los trabajos? Al norte, es decir, al norte del condado de Collier, para la cosecha de fresas. Se refiere a la migración de muchos trabajadores con cada temporada agrícola. Miles de latinos se mudan con cada cosecha por todo el estado y la región. Ahora hay 17 nuevos condados que acaban de… de… este básicamente es algo similar a lo que les acabo de explicar de la 287(g), pero es un nuevo contrato. Norelia se está refiriendo a los Basic Ordering Agreements. Aunque los dos acuerdos funcionan de forma distinta, Norelia no hace una distinción significativa entre uno y otro, porque el impacto sobre la comunidad es el mismo. Entonces, independiente de dónde vayan a trabajar, a comprar comida, a llevar a los chicos al colegio, el consejo principal que les da Norelia es: Que uno se prepare. Porque estamos, como les acabo de explicar, con una administración que está bien difícil. ¿Alguna pregunta que tengan para mí? ¿De acuerdo de lo que les acabo de explicar? El público responde con silencio. Alrededor del 4 de julio del 2018 —tres meses después de la reunión— aparece una ola de publicaciones en Facebook advirtiendo una presencia más fuerte de oficiales migratorios en la zona, incluyendo los condados de Collier y de Lee. En la 41 y bayshore están dos policías encubiertos tengan cuidado. ICE is at the Azteca picking up people left and right! Stay safe people. Algunos grupos de Facebook originalmente no eran para esto: eran grupos informales para vender ropa, electrodomésticos, muebles. Entonces donde indica el objeto, dice “ICE”, y donde indica el precio, dice “Gratis”. Amigos de Golden Gate no pasen por Circle K de Santa Barbara y Hunter. Cuidado que están haciendo limpieza ICE in Crestview. Let your loved ones know please. Don’t open any doors or sign anything. Para Gloria, este tipo de mensajes muestran la solidaridad que hay dentro de la comunidad. Tenemos esa comunicación dentro de la comunidad. Para poder salirnos de… de… de eso. Ayudarle a la gente. Los acuerdos entre ICE y la policía local en estos condados de Florida han tenido un impacto que no se puede negar: es el miedo. Y se ve en la relación entre los latinos y la policía. Están reportando menos casos de violencia doméstica, y menos asaltos y robos por miedo a ser deportados. Personas cuando hablan conmigo, cuando me… primero me conocen: “Oh, pues a mí me habían dicho que yo no pueden reportar nada”. “Señor, señora, ¿quién le dijo eso? No, usted puede reportar cualquier cosa que quiera”. Él es René Gonzales, un teniente del condado de Collier. Y yo oigo también muchas veces de otras personas que me dicen: “Ay no, teniente. Tú no sabes lo que está ocurriendo ahí porque la gente no te quiere decir”. El teniente Gonzales es moreno, bajito, y tiene una sonrisa grande. En la casa, mis padres eran de… son tejanos. So, nosotros hablamos como se dice spanglish. Pero intentamos, you know, hablar lo mejor que podemos, sí. Y no es perfecto, pero trato. Vive en Florida hace 50 años y trabaja para la oficina del alguacil hace 35. Empezó como policía, y después se volvió detective de narcóticos; luego, sargento de patrulla, sargento de narcóticos, y finalmente se fue a trabajar en lo que llaman “asuntos de las minorías”. Es una oficina bastante pequeña. Se llama Minority Affairs Bureau. Ese no más es una persona. Esa persona soy yo (risas). En este rol, el teniente Gonzales pasa mucho tiempo en auto, manejando de reunión en reunión en varios pueblos del condado para fortalecer vínculos con la comunidad. Es decir, animando a los inmigrantes a que denuncien delitos. Además da charlas a jóvenes, va a centros de refugio de violencia doméstica, y se reúne a cada rato con diferentes organizaciones que trabajan directamente con la comunidad. Esto lo viene haciendo desde hace 10 años, pero es un trabajo que tiene sus frustraciones. Siempre trato de invitar el público, y el público no viene tanto. Por miedo, claro. Pero para él, son los activistas que terminan generando ese miedo. Yo creo que hay gente que asusta al público. No sé cómo nombrarles pero yo sé que hay personas que quieren deshacer del 287(g). Cuando el teniente hace reuniones o conoce a inmigrantes por la calle, les dice que deben adaptarse al programa 287(g). Si no tiene licencia, por favor no maneje. No maneje. Le digo: “Mire, yo sé que tiene que ir a trabajar. No sé qué le cuesta una bike —le digo— ¿100 dólares?” Le digo: “¿Cuánto pagó usted para venir a este país? Pagó mucho más”. O sea, sí. En bicicleta, la policía no te va a parar a pedirte la licencia. Pero para llegar al trabajo en un condado como Collier, no es nada realista. Muchos inmigrantes tienen que recorrer distancias de 15 a 30 kilómetros y en temperaturas que pueden llegar a 33 grados celsius —más de 90 Fahrenheit— o más. Eso simplemente no se logra en bicicleta. El teniente también les recomienda que usen transporte público. Pero los buses son lentos y pueden estar esperando hasta una hora y media para que pase uno. Y no cubren todo el condado. Algunos residentes me contaron que sí, que los buses se están usando más a pesar de sus limitaciones. Pero muchos siguen manejando sin licencia porque si no lo hacen, no llegan al trabajo, ni los niños al colegio, y no pueden hacer los mandados que requiere la vida diaria en una zona tan rural. Aparte de estas alternativas, Gonzales dice que tiene las manos atadas. La presión para implementar el programa viene desde la Casa Blanca, desde la administración de Trump. Yo le digo a la gente: “Mire, usted sabe quién es el nuevo jefe de todo el gobierno”. Gonzales insiste que por lo general, si uno se comporta como un “buen ciudadano”, no se tiene que preocupar. Si uno comete un delito, nos tenemos que… you know, eso no lo podemos controlar. Mientras que usted viene a trabajar aquí, a mejorarse a darle un futuro mejor a su familia, nosotros no nos importa si usted tiene algo que diga yo nací en Estados Unidos o no nací. Le digo: “No. Y la policía usted casi… si usted no anda cometiendo nada mal, no lo van a… no, no tienen por qué pararlo”. Hmmm… Pues… Me senté con Elena en la sala de su casa en mayo del 2018. Su hija adolescente miraba su celular, muy concentrada, mirándonos de reojo desde el sillón. Decía poco. Su hermanito de dos años dormía boca arriba a su lado. Su otro hermano estaba viendo tele en su cuarto y aparecía de vez en cuando para agarrar una mandarina, para ver qué hacía su mamá. Elena me contó un poco más sobre qué pasó con Efraín después del accidente de auto. A él lo llevaron a una y después como a los dos días, lo pasaron a otra. Mientras hablábamos, alguien golpeó la puerta. Fue un golpe duro, con fuerza. Toda la familia se volteó hacia la puerta, aterrorizada. No podía dejar de pensar en el consejo de Norelia, el que ofreció aquella tarde en la cafetería: Si yo voy y les toco la puerta, si yo soy un oficial, ¿ustedes me van a abrir esa puerta? Se notaba el estrés y la ansiedad. Espérate, no abres, mami. “Espérate”, dice Elena, mientras su hija se acerca a la puerta. “No abras, mami”. Todos tensos. La hija de Elena se sube a una silla para echar un vistazo por la mirilla. Y de pronto sonríe. Toda la ansiedad se desvanece. Son unos vecinos que vienen a traerles una sandía. ¿Es su amiga? Ah. ¡Gracias, mija! Le dices a tu mami que gracias. No puedo… No, le digo a ellos que no abran la puerta… los niños sin… sin saber quién es. Desde el accidente, Elena y sus hijos están más alerta —y más asustados— cuando alguien toca la puerta. Porque la verdad es que yo también lo sentí. Escuché el golpe, vi las caras de Elena y de su hija, y en seguida sentí miedo. Aguanté la respiración y me transpiraban las manos. Pero entraron los vecinos, todos se saludaron, y ya. Y pasó algo extraño. Después del susto, es como si Elena se hubiese animado más. Sentía más rabia ante su situación y más ganas de contarme cómo era vivir sin su esposo, por la simple mala suerte de que otro auto los chocó. Para mí es… sí es.. sí es bien duro. Porque pues estamos solas… solos nosotros con los niños. Digo, yo no sé. Porque por no licencia a veces les dan tickets y los pagan y andan, pero… pero yo pienso que no era para que lo encerraran. Cuando hablamos en mayo, Efraín tenía un “immigration hold”. Es el estatus de detención que le ponen a inmigrantes indocumentados que están en la cárcel, antes de transferirlos a un centro de detención de ICE. Todo parecía indicar que sería deportado a México, donde no vive desde hace más de 15 años. Pero unas semanas después de mi visita, lo dejaron libre. La familia logró juntar una fianza de 12 mil dólares para que lo soltaran temporalmente. He seguido en contacto con Elena y cuenta por mensajes de texto que aunque están contentos que Efraín haya vuelto a casa, la situación sigue incierta. Y creo que eso es lo que me llevo de todo esto. La incertidumbre. De cómo una vida se te puede desmoronar en un instante. Cuando vives con este miedo, cosas cotidianas como que alguien toque la puerta, o manejar a un partido de fútbol o al supermercado, se vuelven aterradoras, y con razón. Ya has visto a gente de tu comunidad detenida después de un simple accidente de carretera, o por tener una llanta pinchada. Mala suerte que se puede convertir en una catástrofe para uno, para la familia. En enero del 2019, Efraín tenía una cita ante un juez de inmigración para que se decidiera su caso, pero se pospuso por el cierre del gobierno en Estados Unidos. Elena no sabe cuándo será la nueva fecha. Gilda Di Carli es periodista. Vive en Nueva York. Este episodio fue producido por Silvia Viñas, y editado por mí. La mezcla y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Remy Lozano. Andrea López Cruzado, hizo el fact-checking. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Lisette Arévalo, Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Victoria Estrada, Miranda Mazariegos, Diana Morales, Patrick Moseley, Ana Prieto, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, Camila Segura, David Trujillo, Elsa Liliana Ulloa y Luis Fernando Vargas. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. ¿Ya te uniste a nuestro Club de Podcast? Es un grupo privado en Facebook en el que discutimos los episodios de Radio Ambulante con oyentes de otros lugares de Latinoamérica y del mundo. Además, nuestro equipo comparte consejos para la producción de historias en audio. Búscalo como Club de Podcast Radio Ambulante. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

Translation Word Bank
AdBlock detected!

Your Add Blocker will interfere with the Google Translator. Please disable it for a better experience.

dismiss