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Radio Ambulante - No nos compete

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+
15
30

Con los terremotos de septiembre de 2017 en México, las escuelas, en comparación con otros edificios, quedaron especialmente afectadas. Por eso, el gobierno destinó cerca de US$1.000 millones para reconstruir las más de 20.000 que quedaron dañadas. Pero dos periodistas, Nadia Sanders e Irene Larraz, eran escépticas, y pronto se dieron cuenta que la reconstrucción hecha por el gobierno estaba plagada de ineficiencia y mala administración. ¿Quién es el responsable de reconstruir las escuelas mexicanas?

Hey,
Ambulantes,
ya
vienen
nuestros
shows
en
vivo.
¿Compraron
los
tiquetes?
Entradas
para
Washington
ya
se
agotaron,
pero
todavía
quedan
para
el
show
en
Nueva
York,
el
jueves
27
de
septiembre.
Tendremos
historias
de
Chile,
México,
Cuba,
Uruguay,
Colombia,
Ecuador
y
Estados
Unidos.
Historias
sobre
identidades
escondidas,
herencias
extrañas,
máquinas
obscenas,
y
mucho
más.
Les
prometemos
que
la
van
a
pasar
súper.
El
show
es
bilingüe
y
completamente
accesible
para
personas
que
no
hablan
español.
Para
comprar
entradas
a
la
presentación
en
Nueva
York,
ingresen
a
RadioAmbulante.org/envivo.
Gracias
y
nos
vemos.
Antes
habíamos
hecho
un
simulacro,
este,
acabábamos
de
entrar
cuando
empezó
a
temblar.
Luego
empezó
a
sonar
la
alerta,
pues
yo,
pues
yo
me
levanté
y
me
asusté.
Todas
las
casas
se
cayeron
y
uh…
todo
polvo.
Cuando
terminó,
la
maestra
ya
ahí
nos
dijo
que
ya…
que
no
nos
preocupáramos
que
ya
iban
a
venir
nuestros
papás.
Me
asusté…
corrimos
todos.
Algunos
quedaron
en
pánico,
todos
lloraban.
Ese
mismo
día
habían
mandado
un
mensaje
que
las
escaleras
de
la
escuela
se
habían
separado,
hmm,
15
centímetros.
Bienvenidos
a
Radio
Ambulante
desde
NPR,
soy
Daniel
Alarcón.
Estos
niños
mexicanos
están
hablando
de
lo
que
vivieron
en
sus
escuelas
el
año
pasado,
19
de
septiembre
del
2017,
cuando
alrededor
de
la
1
de
la
tarde…
En
este
momento
se
siente
un
temblor,
se
está
moviendo
el
piso.
Me
voy
a
levantar
y
voy
a
evacuar.
Está
temblando
en
estos
momentos…
Está
temblando
bastante
fuerte…
Hay
una
trepidación
en
vivo…
Un
terremoto
de
7,1
de
magnitud
cerca
de
la
Ciudad
de
México.
Hay
decenas
de
muertos
y
cientos
de
edificios
destruidos.
Socorristas
trabajan
sin
descanso
tratando
de
hallar
supervivientes
atrapados
entre
las
montañas
de
escombros.
El
terremoto
del
19
de
septiembre,
más
otro
de
12
días
antes
al
sur
del
país,
sumaron
casi
500
víctimas
mortales,
según
cifras
oficiales.
Más
de
250.000
personas
quedaron
sin
vivienda.
Y,
según
estimaciones
del
gobierno,
12
millones
de
personas
se
vieron
afectadas.
Y,
claro,
entre
los
damnificados
había
niños,
como
los
que
oímos
al
comienzo,
que
estaban
en
la
escuela,
lejos
de
sus
casas.
El
pánico
se
apoderó
de
los
niños,
y
también
de
sus
padres.
Tuve
mucho
miedo.
Desde
que
veníamos
en
el
coche
nos
dijeron
que
se
había
caído
un
edificio,
una
escuela,
pero
nunca
pensé
que
había
sido
esta.
Logramos
salir
muchos
de
secundaria
pero
necesitamos
personas
que
ayuden.
Quizás
se
acuerdan
del
caso
de
la
escuela
Enrique
Rébsamen
en
la
Ciudad
de
México.
Lo
cubrieron
medios
de
todo
el
mundo.
Por
irregularidades
en
la
construcción
de
la
escuela,
uno
de
sus
dos
edificios
se
desplomó.
Era
el
edificio
donde
la
directora
se
había
construido
una
ampliación
a
su
casa.
Los
pisos
de
abajo
no
pudieron
aguantar
el
peso
y
los
de
arriba
terminaron
aplastándolos.
Murieron
más
de
20
personas,
casi
todos
niños.
Según
cifras
de
la
Secretaría
de
Educación
Pública,
hubo
casi
20.000
escuelas
en
todo
el
país
que
quedaron
con
algún
tipo
de
daño
después
de
estos
dos
terremotos.
Para
garantizar
la
seguridad
de
los
estudiantes,
tuvieron
que
suspender
clases
en
las
escuelas
afectadas:
en
algunos
casos
durante
un
mes,
en
otros
hasta
enero
del
2018.
Pero
los
niños
de
México
se
tienen
que
educar.
Y
para
eso
necesitan
escuelas.
Entonces,
¿quién
se
iba
a
responsabilizar
por
la
reconstrucción?
¿Quién
iba
a
velar
por
la
seguridad
de
esas
obras?
Dos
periodistas…
Mi
nombre
es
Nadia
Sanders,
soy
periodista.
Mi
nombre
es
Irene
Larraz,
soy
periodista
española
afincada
en
la
Ciudad
de
México.
Y
juntas
decidieron
averiguar…
Sobre
la
reconstrucción
de
las
escuelas
en
la
zona
centro
del
país
a
partir
del
sismo
del
19
de
septiembre
pasado.
Y
lo
que
encontraron
es
que
en
México
no
siempre
es
tan
simple
saber
quién
está
a
cargo.
Nuestro
productor
David
Trujillo
nos
sigue
contando.
El
interés
de
Irene
y
Nadia
por
este
tema
empezó
pocos
días
después
del
terremoto.
Buscaban
datos
oficiales
de
la
reconstrucción,
y
mientras
revisaban
una
página
de
internet
del
gobierno
que
se
llama
Fuerza
México,
vieron
algo
que
les
llamó
la
atención.
Vimos
que
había
una
opacidad,
eh,
muy
extraña
porque
solo
decía
qué
escuelas
ya
podían
abrir
sus
puertas
otra
vez,
pero
no
nos
decía
qué
escuelas
estaban
mal.
Y
eso
les
dio
curiosidad.
Entonces
mandaron
varias
solicitudes
de
información
a
diferentes
organismos.
Ninguno
respondió
con
la
información
que
necesitaban,
pero
uno
les
dijo
que
esto
le
competía
a
la
Secretaría
de
Educación
Pública.
Entonces,
enviaron
la
solicitud,
pero
la
respuesta
fue
la
misma…
“La
SEP
no
es
competente
porque
entonces
la
descentralización
y
la
reforma
educativa,
y
ahora
le
corresponde
al
gobierno
de
la
ciudad”.
Y
no
lo
podíamos
creer.
Dijimos:
“No
mames,
¿cómo
que
no
es
competente?
¡O
sea!”.
La
autoridad
local
le
tiraba
la
pelota
a
la
federal
y
viceversa.
Una
semana
después
del
terremoto,
Aurelio
Nuño,
el
secretario
de
Educación
en
ese
momento,
presentó
un
informe
público
sobre
la
reconstrucción
de
las
escuelas
y
el
retorno
a
clases.
Estamos
revisando
cada
una
de
las
escuelas.
Lo
estamos
haciendo
con
personal,
eh,
calificado
para
ello
que
están
dando
constancias
de
seguridad
estructural
para
que
podamos
regresar
a
las
escuelas.
Advirtió
que
sería
un
proceso
lento…
Siempre
lo
hemos
dicho:
este
un
proceso
que
nos
va
a
llevar
entre
dos
y
tres
semanas,
pero
lo
tenemos
que
hacer
bien,
lo
tenemos
que
hacer
además
como
lo
marca
la
ley
y
lo
tenemos
que
hacer
con
el
personal
calificado.
Incluso
calculó
los
costos
de
la
reconstrucción.
Un
poco
más
de
680
millones
de
dólares.
Y
que
las
cifras
pueden
confundir
un
poco,
pero
la
verdad
es
que
son
muy
importantes
en
esta
historia.
Así
que
tengan
presente
esto:
en
ese
informe
Nuño
dijo
que
había
casi
13.000
escuelas
con
algún
tipo
de
daño,
de
las
cuales
577
tenían
que
ser
reconstruidas
por
completo.
También
dijo,
muy
optimista,
que
más
de
70.000
escuelas
de
todo
el
país
ya
habían
empezado
las
clases
después
de
ser
revisadas
por
expertos.
Irene
y
Nadia
quisieron
comprobar
lo
que
aseguraba
Nuño.
Así
que
visitaron
varias
escuelas
en
Ciudad
de
México
y
algunos
de
los
estados
afectados,
que
efectivamente
habían
vuelto
a
clases.
Pero
se
sorprendieron
al
ver
que
no
habían
vuelto
como
se
lo
imaginaban.
Muchos
fueron
reubicados,
por
decir,
en
algún
edificio
o
espacio
cercano
a
su
escuela.
Había
casos
donde,
por
ejemplo,
si
la
delegación
tenía
un
gimnasio
o
un
parque
o
una
cancha
deportiva
cercana
y
ahí
podían
instalar
las
aulas
provisionales,
pues,
ahí
lo
hacían.
En
algunos
casos,
esas
aulas
provisionales
dadas
por
el
gobierno
eran
tráileres
adaptados
para
ser
salones
de
clase.
En
otros,
eran
salones
prefabricados
que
resultaron
más
caros
y
más
frágiles
que
los
salones
habituales.
E
incluso
había
niños
que
volvían
a
estudiar
a
edificios
con
daños
visibles.
Los
datos
no
coinciden
con
la
realidad:
eso
es
lo
que
encontramos.
Cuando
vas
al
lugar
de
los
hechos
y
cuando
dices:
“Ah,
caray,
esto
no
me
checa.
Esto
no
es
lo
que
dicen
que
es”.
Porque
además,
con
respecto
al
dinero,
las
cifras
crecieron
demasiado
en
poco
tiempo.
¿Se
acuerdan
que
dijimos
que
para
la
reconstrucción
de
las
escuelas
se
necesitaban
casi
680
millones
de
dólares?
Pues
en
menos
de
dos
semanas
esa
cifra
pasó
a
más
de
mil
millones
de
dólares.
Ese
presupuesto
de
las
escuelas
era
el
segundo
más
alto
después
del
de
vivienda
y
terminó
convirtiéndose
en
el
primero…
pero
ni
siquiera
había
planes
claros
de
reconstrucción.
Irene
y
Nadia
quisieron
entender
por
qué,
comparadas
con
otros
edificios,
las
escuelas
quedaron
tan
dañadas
después
del
terremoto.
Solo
en
la
Ciudad
de
México,
por
ejemplo,
el
65%
de
las
escuelas
de
educación
básica
—que
son
las
de
preescolar,
primaria
y
secundaria—
quedaron
afectadas.
Entonces
contactaron
a
Francisco
García,
para
entender
mejor.
Francisco
es
el
presidente
de
la
Sociedad
Mexicana
de
Ingeniería
Estructural,
una
asociación
de
personas
civiles,
no
del
gobierno,
que
se
organizó
voluntariamente
justo
después
del
terremoto
para
ayudar
a
evaluar
el
estado
de
los
edificios
dañados.
Lo
entrevistaron
en
la
terraza
de
la
sede
de
la
Sociedad.
Las
escuelas
son
estructuras
normalmente
chaparritas.
Este
sismo
particularmente
afectó
a
estructuras
entre
tres
y
siete
niveles.
Como
el
epicentro
del
terremoto
fue
relativamente
cercano
a
la
Ciudad
de
México,
llegaron
más
ondas
en
menos
tiempo.
Ese
tipo
de
ondas
afecta
más
a
los
edificios
bajos,
a
los
de
menos
pisos.
Pero,
según
Francisco,
esa
no
fue
la
única
razón.
También
había
que
tener
en
cuenta…
La
falta
de
mantenimiento
a
las
escuelas.
Estamos
hablando
de
que
hay
planteles
de
antigüedad
de
40,
50
años.
Eso
quiere
decir
que
muchos
planteles
—o
conjuntos
de
edificios—
de
esas
escuelas
no
han
sido
reforzados,
incluso
algunas
escuelas
nunca
fueron
reforzadas
después
del
terremoto
del
85.
Como
la
vulnerabilidad
de
las
escuelas
era
evidente,
las
mamás
y
papás
de
los
niños
se
preocuparon.
Les
molestaba
que
las
autoridades
mostraran
esas
soluciones
inmediatas
como
grandes
logros
cuando
todavía
no
habían
dado
soluciones
reales.
Y
decían:
“No,
me
parece
que
esta
escuela
tiene
que
ser
reconstruida
o
tiene
que
ser
valorada
o
tiene
que
venir
alguien
a
volver
a
hacer
esta
barda.
Cómo
es
posible
que
si
se
desprendió
esta
escalera,
ahora
digan
que
mi
hijo
va
a
estar
bien”.
En
Ciudad
de
México
esa
labor
de
revisión
estuvo
a
cargo
de
la
Secretaría
de
Educación
Pública,
es
decir,
del
gobierno
federal
directamente.
Eso
les
ayudaba
a
tomar
la
decisión
de
reabrir
una
escuela
o
reconstruirla.
Pero
como
había
gente
dudando
de
esas
revisiones,
Irene
y
Nadia
empezaron
a
averiguar
cómo
era
ese
proceso.
Resulta
que
después
de
la
evaluación,
a
cada
escuela
le
daban
un
documento
con
un
dictamen
que
se
dividía
por
colores
de
riesgo.
Grave,
moderado
o
leve.
Irene
lo
explica
mejor:
Para
el
público
se
generalizó
como
a
forma
de
semáforo:
rojo
para
las
que
necesitaban
reconstrucción
total,
ámbar
para
las
que
tenían
daños
parciales
y
verde
para
las
que
podían
reanudar
sus
actividades
de
forma
normal.
Y
este
tipo
de
dictámenes,
generalmente,
los
da
un
profesional
certificado
conocido
como
Director
Responsable
de
Obra
o
DRO.
A
esos
DROs
los
coordina
otra
secretaría,
la
de
Desarrollo
Urbano
y
Vivienda.
El
DRO
es
alguien
que
tiene
conocimientos
generales
en
instalaciones,
en
desarrollo
urbano,
en
estructuras,
etc.
No
es
necesariamente
un
experto
en
ingeniería
sísmica.
Pero,
como
lo
explica
Francisco
García,
según
el
reglamento
de
construcciones
de
la
Ciudad
de
México,
que
es
el
más
completo
y
organizado
del
país
y
el
que
se
sigue
en
casi
toda
la
república
mexicana…
Cuando
la
construcción
tiene
una
importancia
mayor
—como
las
de
escuelas,
hospitales,
bomberos,
archivos
importantes,
museos—
requieren
un
corresponsable
en
seguridad
estructural
para
que
apoye
al
director
responsable
de
obra
en
la
supervisión
de
esa
obra.
Es
decir,
un
experto
en
este
tipo
de
ingeniería
sísmica
que
acompañe
al
director
responsable
de
obra.
Las
escuelas
son
edificios
que
dentro
de
la
ley
se
clasifican
como
muy
importantes.
No
solo
porque
la
educación
es
un
servicio
público
fundamental,
ni
porque
los
niños
son
una
población
vulnerable,
sino
porque
además,
pueden
funcionar
como
albergues
o
centros
de
acopio
después
de
un
desastre
natural.
Por
estas
razones
la
ley
es
clara:
estas
estructuras
las
debe
revisar
un
experto
junto
al
DRO…
Que
es
como
un
médico
general.
Digamos
que
tienes,
no
sé,
neumonía,
y
te
atiende
un
médico
general,
pero
no
te
atiende
un
especialista
en
el
mal
que
tienes
y
que
debe
ser
revisado.
Pero
en
la
Ciudad
de
México,
en
ese
momento,
solo
había
alrededor
de
100
especialistas
certificados
trabajando
para
las
casi
2.000
escuelas
con
daños.
¿Recuerdan
que
el
secretario
Nuño
dijo
que
las
revisiones
iban
a
tomar
entre
dos
y
tres
semanas?
Pues
en
realidad
iban
a
tomar
mucho
más
tiempo,
porque
evidentemente
era
imposible
dar
abasto
con
la
cantidad
de
escuelas
dañadas.
Entonces
el
Instituto
Nacional
de
la
Infraestructura
Física
Educativa,
INIFED,
que
estaba
a
cargo
de
estas
revisiones,
tuvo
que
apoyarse
con
otras
entidades
que
enviaron
más
DRO.
Había
que
solucionar
la
emergencia
lo
más
pronto
posible
y
apoyarse
con
lo
que
tenían
a
la
mano.
Pero
eso
trajo
problemas…
En
marzo,
seis
meses
después
del
terremoto,
Irene
y
Nadia
conocieron
el
caso
de
la
escuela
Leonismo
Internacional,
en
la
Ciudad
de
México.
Es
una
escuela
que
comparte
la
mitad
de
uno
de
sus
edificios
con
la
primaria
de
otro
colegio.
Al
parecer,
más
que
el
terremoto
mismo,
los
terminó
afectando
la
desorganización
de
las
autoridades.
Cuando
fuimos
a
visitar
la
escuela,
eh,
la
directora,
como
en
muchos
otros
planteles,
nos
negó
la
entrada
y
nos
dijo
que,
que
los
directores
ni
los
maestros
no
podían
dar
entrevistas
sin
autorización
de
la
SEP.
La
Secretaría
de
Educación.
Pero,
eh,
la
directora
tuvo,
tuvo,
la,
el
gesto
de,
de
invitar
a
una
de
las
madres,
ella
misma
la
llamó.
Mi
nombre
es
Carmen
Ordax,
eh,
mi
hija
va
en
la
escuela
Leonismo
Internacional.
Mi
niña
tiene
7
años,
va
a
pasar
a
3ero.
y
el
año
pasado,
cuando
estaba
en
2do.
B,
fue
el
terremoto.
Carmen
no
pudo
ir
por
su
hija
ese
día
porque
estaba
lejos,
fue
el
papá
el
que
la
recogió.
Pero
supo
que
la
angustia
que
se
vivió
fue
impresionante.
Lo
que
me
comentó
mi
hija,
por
ejemplo,
es:
“Todos
estábamos
muy
bien,
mamá,
hasta
que
llegaron
los
papitos
nerviosos”.
Carmen
dice
que
algunos
papás
llamaron
a
la
policía
diciendo
que
no
estaban
dejando
salir
a
los
niños,
aunque
en
realidad
lo
que
estaban
haciendo
en
la
escuela
era
evitar
que
una
persona
desconocida
se
los
llevara…
Otros
decían
que
olían
gas.
se
alarmaron
mucho.
Algunos
papás
vivieron
experiencias
muy
malas
porque
de
hecho
la
zona
hubo
algunos
edificios
que,
que
sufrieron
muchos
daños
y
eso
hizo,
pues,
que
fueran
más
nerviosos
a
la
escuela.
Era
entendible.
Había
noticias
de
escuelas
derrumbadas,
y
con
la
posibilidad
de
una
réplica
en
cualquier
momento,
lo
único
que
querían
era
sacar
a
sus
niños
del
edificio.
Afortunadamente,
todos
los
estudiantes
salieron
ilesos
y
ninguno
de
los
tres
edificios
de
la
escuela
se
cayó.
Pero
como
se
veían
algunas
grietas
en
las
paredes,
la
rectora
pidió
al
Colegio
de
Ingenieros
Civiles
que
hiciera
una
revisión.
Al
día
siguiente
mandaron
a
un
ingeniero.
Pero
no
era
un
director
de
obra,
ni
uno
de
los
expertos
en
seguridad
estructural.
El
Colegio
de
Ingenieros
Civiles
es
una
asociación
de
ciudadanos,
o
sea,
no
del
gobierno.
No
la
misma
entidad
no
gubernamental
de
ingenieros
que
mencionamos
hace
unos
minutos,
sino
otra.
Creo
que
con
eso
ya
se
pueden
dar
cuenta
del
desorden
institucional
que
marcaba
la
reconstrucción.
Cuando
este
ingeniero
revisó
las
instalaciones…
Consideró
que
la
estructura
estaba
sana
y
no
había
daños
graves
visibles
por
lo
que
entregó
un
dictamen
en
verde.
Los
padres
ya
estaban
contentos,
pensaban
en
reanudar
las
clases,
los
directores,
pues,
también,
la
directora,
en
concreto.
Y
en
ese
momento
pues
sale
el
secretario
de
Educación
y
dice
que
la
revisión
no
la
puede
hacer
cualquier
arquitecto,
sino
que
tienen
que
ser
DROs.
Entonces
nuestro
verde
maravilloso
ya
no
podía
ser,
teníamos
que
esperar
a
un
DRO.
Pero
recordemos
que
la
escuela
Leonismo
Internacional
comparte
la
mitad
de
uno
de
sus
edificios
con
otra
escuela…
Bueno,
a
esa
había
ido
un
DRO.
Y
este
director
de,
de
obra
entregó
un
dictamen
en
ámbar
que
implicaba
daños
parciales
y
que
requería
una
revisión
más
a
profundidad.
A
finales
de
octubre,
la
Secretaría
de
Educación
había
autorizado
el
regreso
parcial
a
clases
del
Leonismo
Internacional.
Eso
significaba
que
los
niños
estudiaban
en
los
dos
edificios
que
estaban
bien.
El
otro,
permanecía
cerrado.
Entonces
llegó
un
nuevo
director
de
obra
para
evaluarlo.
Dijo
que
no
veía
un
peligro
de
colapso
inminente…
Pero
tiene
un
hundimiento,
tiene
unas
grietas
en,
en
elementos
constructivos…”
“Hay
muchas
cosas
que
fallan,
yo
lo
voy
a
poner
en
rojo
hasta
que
se
haga
una
revisión,
pues,
más
adecuada”.
O
sea
que
en
un
mes
pasaron
por
los
tres
dictámenes
posibles:
verde,
ámbar
y
rojo.
Nada
era
claro
con
la
escuela.
¿Estaba
en
buen
estado?
Depende
a
quién
le
toque
hacer
la
revisión.
¿Había
daños
parciales?
Quizás.
¿Necesitaba
una
reconstrucción
total?
Para
algunos
sí,
para
otros
no.
Una
pausa
y
volvemos.
Queremos
agradecerle
a
nuestro
patrocinador
Sony
Music
Latin
y
compartir
con
ustedes
un
mensaje:
Sony
Music
Latin
presenta
a
iLe,
la
cantautora
puertorriqueña
ganadora
del
premio
Grammy
conocida
por
su
trabajo
junto
a
Calle
13.
Su
álbum
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iLevitable
ganó
el
premio
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Mejor
Álbum
de
Rock,
Urbano
o
Alternativo
Latino
en
la
sexagésima
entrega
anual
de
los
Grammy
así
como
una
nominación
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Mejor
Artista
Nuevo.
Su
nuevo
sencillo
y
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titulado
Odio
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Soy
Daniel
Alarcón.
Antes
de
la
pausa,
estábamos
viendo
el
caso
de
la
escuela
Leonismo
Internacional
en
la
Ciudad
de
México,
que
recibió
una
revisión
tras
otra
de
diferentes
autoridades
sin
tener
claridad
sobre
la
seguridad
de
su
edificio.
Una
situación
complicadísima
para
padres
de
familia
que
debían
confiar
sus
hijos
a
un
colegio
sin
saber
a
ciencia
cierta
si
era
seguro
o
no.
David
Trujillo
nos
sigue
contando.
La
asociación
de
padres
de
la
escuela
estaba
desesperada.
El
espacio
de
los
salones
que
estaban
en
buen
estado
no
era
suficiente
para
la
cantidad
de
niños.
Después
del
dictamen
en
rojo
pidieron
ayuda
al
gobierno
local,
y
este
les
dio
unas
carpas
para
ponerlas
en
el
patio
y
adecuarlas
como
salones
de
clase
hasta
que
fuera
seguro
volver
al
edificio.
Pero
nadie
les
decía
cuánto
tiempo
estarían
así
ni
cuál
era
el
plan
de
acción.
Estaban
en
un
laberinto
burocrático
que
parecía
no
tener
fin.
De
la
Comisión
para
la
Reconstrucción
pasaban
al
Instituto
Local
de
la
Infraestructura
Física
Educativa
de
la
Ciudad
de
México;
luego
al
Instituto
para
la
Seguridad
de
las
Construcciones;
después
a
la
Secretaría
de
Desarrollo
Urbano
y
Vivienda…
Pues
cada,
cada
institución
tenía
que
hacer
su
propia
revisión.
Entonces
te
queda
como
la
sensación
de
que
no
se
comunican
entre
ellos.
En
serio
parece
ridículo,
pero
en
los
meses
siguientes
continuaron
las
revisiones
de
la
escuela,
y
cada
vez
hacían
un
dictamen.
En
total,
hubo
unos
10.
Que
yo
tenga
constancia,
yo
como
vivo
muy
cerca
de
la
escuela
pues
cada
vez
que
había
una,
me
llamaban
para,
para
ir
y
poder
explicar
desde
el
principio
qué
era
lo
que
había
pasado.
Según
yo,
pues,
explicando
las
cosas,
ya
no
hacía
falta
a
lo
mejor
hacer
más
revisiones.
Pero
no
era
así.
Era
como
un
círculo
que
se
repetía
y
se
repetía
y
se
repetía.
Y
eso
que
los
dictámenes
ahora
siempre
eran
en
rojo
y
los
DROs
coincidían
en
decir
que
lo
mejor
era
demoler
el
edificio
y
reconstruirlo.
Pero
no
les
daban
fechas
ni
les
explicaban
cómo
se
iba
a
hacer
eso
ni
cuánto
iba
a
costar.
Nada.
Entonces
Carmen
y
otros
padres
empezaron
a
mandarle
cartas
a
todas
las
instituciones
que
de
alguna
manera
estaban
involucradas…
Pues
con
todo
el,
todo
lo
que
había
pasado,
con
fechas,
con
visitas
y
con
todo
y
aún
así
mandaban
de
nuevo
a
alguien
más
a
inspeccionar
a
ver
si
era
cierto
que
el
edificio
se
tenía
que
tirar.
Cuando
Irene
y
Nadia
hablaron
con
Carmen,
seis
meses
después
del
terremoto,
los
niños
seguían
tomando
clases
en
carpas
en
el
patio.
Se
quejaban
de
la
lluvia,
del
calor,
del
ruido…
Ni
siquiera
les
habían
adecuado
unas
aulas
móviles
para
mejorar
un
poco
las
condiciones.
La
razón
que
les
dieron
era
que
ya
estaban
ocupadas
por
otras
escuelas.
Entonces,
Irene
y
Nadia
revisaron
qué
había
dicho
el
gobierno
en
esos
seis
meses
después
del
terremoto.
Querían
ver
si
el
caso
de
Leonismo
Internacional
era
aislado,
o
un
ejemplo
de
un
problema
sistemático.
En
diciembre,
a
los
tres
meses
del
terremoto,
el
secretario
Aurelio
Nuño
renunció
a
su
cargo
para
iniciar
la
campaña
presidencial
del
candidato
oficialista.
Lo
reemplazó
Otto
Granados.
Recordemos
que
la
primera
cifra
que
se
anunció
de
escuelas
dañadas
era
de
casi
13.000.
Luego,
la
Secretaría
publicó
un
nuevo
informe,
esta
vez
sin
gran
anuncio
ni
conferencia
de
prensa…
Se
dio
una
cifra
de
casi
20.000
escuelas
afectadas
en
total
en
todo
el
país.
Ese
comunicado
fue
el
28
de
diciembre,
y
parecía
razonable:
a
medida
que
se
hicieron
más
revisiones,
se
dieron
cuenta
de
que
había
más
edificios
afectados.
Lo
que
se
les
hizo
extraño
a
Nadia
y
a
Irene
fue
que
ahora
eran
menos
las
escuelas
que
necesitaban
demolición
y
reconstrucción
total
en
todo
el
país.
En
el
primer
anuncio
de
finales
de
septiembre
se
dijo
que
eran
casi
600.
Pero,
tres
meses
después,
sin
haber
comenzado
una
sola
obra
y
sin
explicaciones,
se
hablaba
de
un
número
más
pequeño:
apenas
210.
O
sea,
¿por
arte
de
magia
se
arreglaron
estos
colegios?
¿Solos?
No
era
la
única
cifra
sorprendente.
En
un
documento
de
la
Secretaría
de
Desarrollo
Urbano
y
Vivienda
—la
que
coordinaba
los
DRO—
con
fecha
de
octubre,
un
mes
después
del
terremoto,
decía
que
en
la
Ciudad
de
México
habían
más
de
200
escuelas
con
daños
graves
y
que
necesitaban
una
reconstrucción
total.
Pero
ahora,
en
diciembre,
la
Secretaría
de
Educación
estaba
diciendo…
Que
solo
nueve
iban
a
ser
reconstruidas.
¿Por
qué
la
inconsistencia?
¿Dónde
había
quedado
el
resto,
las
que
supuestamente
tenían
que
ser
demolidas
porque
presentaban
un
peligro
para
los
niños?
Pasaron
a
la
lista
de
las
que
tenían
dictámenes
en
ámbar,
es
decir,
que
requerían
reparaciones
parciales,
o
en
verde,
que
tenían
daños
menores
o
no
tenían.
Ahí
vieron
que
los
dictámenes
en
varios
colegios
habían
cambiado
varias
veces.
Y
la
escuela
Leonismo
Internacional,
que
tuvo
más
de
10
dictámenes
diferentes,
llevaba
seis
meses
sin
aparecer
en
los
planes
de
reconstrucción.
Las
verdades
a
medias
no
pararon
en
el
2018.
En
marzo,
por
ejemplo,
el
mismo
mes
en
el
que
Nadia
e
Irene
conocieron
el
caso
del
Leonismo,
el
secretario
Granados
anunció
que
el
99.9%
de
los
alumnos
de
las
escuelas
afectadas
ya
estaban
en
clases.
Lo
que
nosotras
reportamos
en
terreno
es
que
tal
vez
iban
a
clases
pero
una
vez
por
semana.
En
algunos
casos
habían
partido
la
jornada
por
la
mitad.
Había
alumnos
que
iban
a
escuelas
en
carpas
o
en
lugares
muy,
muy
provisionales
y
precarios
con
lo
cual
ese
porcentaje
era
una
forma
como
de
burlarse
un
poco
de,
de
estos
alumnos
que
no
podían
acceder
como
a
un
ciclo
escolar
normal.
Junio
de
2018.
Habían
pasado
nueve
meses
después
del
terremoto
y
a
Irene
y
a
Nadia
les
surgía
otra
duda:
si
todavía
había
escuelas
destruidas
después
de
tanto
tiempo,
¿cómo
se
habían
invertido
esos
miles
de
millones?
Empezamos
a
meternos
a
los
contratos,
al
ejercicio
que
había
estado
haciendo
el
INIFED.
INIFED,
el
Instituto
Nacional
de
la
Infraestructura
Física
Educativa.
La
entidad
encargada
de
la
demolición
y
la
reconstrucción
de
las
escuelas
en
la
Ciudad
de
México.
Y
vimos
que
había
un
subejercicio
total.
O
había
escuelas
que
no
tenían
contrato,
pero
había
obra
ahí.
Y
ahí
los
arquitectos
nos
decían:
“No,
pues,
primero
nos
dijeron
que
se
iba
a
demoler.
Luego
nos
dijeron
que
no.
Entonces
luego
ya
nos
dijeron
que
nada
más
hay
que
renivelar
y
reforzar”.
Dije:
“No
mames,
ah,
no
puede
ser”.
Entonces
consultaron
CompraNet,
el
portal
público
del
mismo
gobierno
donde
se
pueden
consultar
todas
sus
contrataciones,
compras,
arrendamientos,
etc.
Ahí
se
dieron
cuenta
de
que
hasta
el
31
de
mayo
de
2018
apenas
se
habían
hecho
unos
900
contratos
y
ni
siquiera
habían
usado
el
10%
del
presupuesto
para
la
reconstrucción
de
las
escuelas.
Y
eso
no
era
todo.
La
ley
dice
que
en
casos
de
emergencia
el
gobierno
puede
contratar
directamente,
sin
necesidad
de
hacer
ningún
tipo
de
licitación
pública.
Aunque
la
Secretaría
de
Educación
aseguró
que
en
todo
el
proceso
había
preferido
las
licitaciones
abiertas
y
públicas,
en
las
que
gana
el
participante
que
más
se
ajusta
a
las
necesidades,
según
los
datos
de
CompraNet…
Es
que
el
93%
de
las
adjudicaciones
habían
sido
por
adjudicación
directa.
No
se
había
hecho
una
licitación
pública.
O
sea
que
entregaron
esos
contratos
a
dedo,
a
las
empresas
que
ellos
mismos
decidieron.
Y
aunque
la
declaratoria
de
emergencia
terminó
en
marzo,
en
los
siguientes
dos
meses
se
hicieron
otras
80
adjudicaciones
directas.
Es
decir,
ahí
se
pierde
como
toda
la
transparencia
del
proceso
de
por
qué
unas
empresas
resultaron
privilegiadas
respecto
a
otras.
Irene
y
Nadia
querían
entender
qué
había
detrás
de
tanto
desorden
institucional,
y
si
era
cierta
esa
aparente
corrupción
en
los
procesos
de
reconstrucción
en
los
meses
después
del
terremoto.
Fueron
al
INIFED,
el
Instituto
Nacional
de
la
Infraestructura
Física
Educativa.
Este
Instituto
da
las
indicaciones
para
que
en
todo
el
país
se
construyan
escuelas
seguras
estructuralmente.
Este
es
el
vocero
del
INIFED
en
ese
momento,
Luis
Fernando
Domínguez:
Empezaría
como
introducción
a
que
nadie,
ninguna
instancia
gubernamental
en
ningún
país
del
mundo
está
completamente
preparada
para
un
desastre
natural
de
esta,
de
esta
magnitud.
Nadia
asegura
que
en
esta
entrevista
aceptaron
varias
cosas.
¿Reconocen
el
nivel
de
daño…?
Estamos
hablando
que
en
la
Ciudad
de
México
hay
más
de
1.800
planteles
con
alguna
afectación.
Con
alguna
afectación…
Es
correcto.
Desde
daño
menor,
daño
severo-moderado
o
daño
grave.
reconocen
que
los
especialistas
en
seguridad
estructural
son
insuficientes…
Para
la
Ciudad
de
México
había
muy
poquitos
realmente
acreditados.
Reconocen
que
faltan
muchas
escuelas
por
recibir
mantenimiento…
Claro
que
falta
plan…,
este
mantenimiento
a
los
planteles
educativos,
son
muchísimos
y
el
presupuesto
a
veces
ha
sido
limitado.
Además,
como
vimos
en
el
caso
de
Leonismo
Internacional,
aceptaron
que
hicieron
más
revisiones
de
escuelas
después
de
que
ya
les
hubieran
dado
un
primer
dictamen.
Entonces
¿qué
sentido
tenían
los
primeros
dictámenes
oficiales?
¿Quién
tenía
la
razón?
Según
Luis
Fernando,
el
INIFED
contrató
ingenieros
estructuralistas
de
la
UNAM,
la
Universidad
Nacional
Autónoma
de
México,
para
validar
algunos
—no
todos—
de
los
dictámenes
y
decidir
si
son
correctos
o
no.
Agregó
que
gracias
a
la
labor
del
INIFED,
todas
las
escuelas
ya
tienen
dictamen
de
seguridad
estructural
y
los
estudiantes
no
corren
riesgo.
Niños
que
estén
dentro
de
sus
planteles
educativos
quiere
decir
que
el
plantel
es
habitable,
funcional
y
cuenta
con
la
seguridad
estructural,
este,
necesaria.
El
problema
es
que
nueve
meses
después
de,
del
sismo,
nos
dimos
cuenta
que
la,
los
únicos
dictámenes
con
los
que
se
contó
para
validar
el
diagnóstico
final
fue
los
de
los
directores
de
obra.
O
sea
que
seguían
sin
revisarlas
los
expertos
indicados.
El
20
de
julio
de
este
año,
2018,
Irene
se
vio
con
Carmen,
la
mamá
de
una
de
las
niñas
del
Leonismo
Internacional
que
conocimos
en
esta
historia.
Fueron
hasta
la
escuela
para
ver
cómo
estaba,
pero
no
pudieron
entrar
porque
los
niños
estaban
en
vacaciones.
Desde
afuera
no
se
veían
los
daños,
pero
Carmen
le
contó
que
todo
seguía
igual…
Sí,
habían
pasado
10
meses
del
terremoto
y
lo
más
probable
es
que
empezaran
clases
en
las
mismas
carpas…
Mi
hija
tampoco
falta
mucho
pero
hay
muchos
papás
que,
con
los
climas
extremos
que
hay,
dejan
de
traer
a
sus
hijos,
pues,
por
lo
incómodo
que
es.
Cuando
llueve,
el
suelo
de
las
carpas
se
moja,
y
cuando
hace
calor,
parecen
hornos.
Unos
meses
atrás,
en
abril,
una
de
las
carpas
se
cayó
por
culpa
de
una
granizada
muy
fuerte.
Por
suerte,
fue
en
vacaciones
de
Semana
Santa
y
los
niños
no
estaban.
Pero
no
es
solo
el
clima
lo
que
causa
problemas,
también
hay
mucho
ruido.
Pero
según
lo
que
cuenta
Carmen,
pareciera
como
si
ya
no
importara,
como
si
la
Secretaría
de
Educación
y
el
gobierno
de
la
Ciudad
de
México
hubieran
dejado
a
un
lado
el
compromiso
que
tienen
con
estas
escuelas,
con
los
niños
y
con
sus
padres…
Y
en
el
periódico
lo
que
se
lee
es:
“Este
septiembre
todos
los
niños
volverán
a
sus
escuelas
maravillosas”.
No
es
cierto.
Estamos,
seguimos
en
carpas.
Otros
alumnos
no
pueden
regresar
a
su
escuela…
A
lo
mejor
no
por
el
daño
de
la
escuela,
sino
porque
el
edificio
de
al
lado
está
dañado,
pero
pues
su
escuela
no
pueden
volver
y
están
tomando
clases
en
otro
lado
y
eso
no
aparece
en
ningún
lado.
La
buena
noticia
de
ese
día,
20
de
julio
del
2018,
es
que
después
de
meses
de
trabajo
duro
de
la
asociación
de
padres,
el
INIFED
por
fin
se
había
hecho
cargo
del
caso.
Les
dijeron
que
la
demolición
estaba
programada
para
el
23
de
julio
y
la
reconstrucción
se
planearía
más
adelante.
Pero
Carmen
estaba
escéptica.
Yo
hasta
que
no
lo
vea
tirado
el
edificio
o
hasta
que
no
vea
el
proyecto
ya
escrito,
hasta
que
no
vea
un
papel
donde
realmente
diga
algo
más
que
buenas
intenciones,
no
me
lo
termino
de
creer
y
voy
a
seguir
tocando
puertas,
yendo
a
reuniones,
haciendo
todo
lo
que
tenga
que
hacer.
El
23
de
julio
se
demolió
el
edificio
de
la
escuela,
pero
todavía
no
tienen
fecha
para
empezar
la
reconstrucción.
Como
Carmen,
hay
madres
y
padres
en
muchos
lugares
del
país
esperando
una
solución
desde
hace
un
año.
Sus
hijos
fueron
víctimas
de
un
terremoto
que
los
obligó
a
dejar
las
clases
por
unos
meses,
pero
ahora
siguen
siendo
víctimas
de
la
incompetencia
de
las
autoridades,
la
excesiva
burocratización
y
la
negligencia
del
Estado.
Hasta
ahora,
ningún
funcionario
público
ha
sido
sancionado
por
esto.
El
20
de
agosto
del
2018
arrancó
el
año
escolar.
Pero
en
la
Ciudad
de
México,
11
meses
después
del
terremoto,
los
estudiantes
de
más
de
50
escuelas
tuvieron
que
empezar
clases
en
aulas
provisionales
u
otros
planteles.
Aún
no
tienen
una
fecha
de
reconstrucción.
Irene
Larraz
es
periodista
freelance
y
Nadia
Sanders
trabaja
como
editora
en
el
sitio
web
mexico.com.
Ellas
juntas
investigaron
sobre
la
reconstrucción
de
escuelas
gracias
a
una
beca
de
Connectas
y
el
International
Center
for
Journalists.
En
nuestra
página
web
pueden
encontrar
enlaces
a
más
información
sobre
la
beca
y
a
los
artículos
que
ellas
escribieron
para
Animal
Político.
OK,
pero,
¿cuál
es
la
situación
fuera
de
la
Ciudad
de
México?
Eso
hizo
que
en
Jojutla,
el
Estado
en
cierto
modo
se
desentendiera
de
muchas
de
las
reconstrucciones
de
las
escuelas.
Si
los
niños
de
3
a
5
años,
o
de
6
a
11
a
12
no
son
prioridad,
entonces
¿qué
carajos
es
prioridad?
En
nuestra
página
web,
hemos
preparado
un
blog
sobre
la
situación
fuera
de
la
capital.
Este
episodio
fue
producido
por
David
Trujillo
y
editado
por
Silvia
Viñas,
Camila
Segura
y
por
mí.
La
música
y
el
diseño
de
sonido
son
de
Andrés
Azpiri
y
Rémy
Lozano.
Nuestra
pasante
Andrea
López
Cruzado
hizo
el
fact-checking.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Jorge
Caraballo,
Patrick
Mosley,
Ana
Prieto,
Laura
Rojas
Aponte,
Barbara
Sawhill,
Elsa
Liliana
Ulloa
y
Luis
Fernando
Vargas.
Nuestras
pasantes
son
Lisette
Arévalo
y
Víctoria
Estrada.
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
Hindenburg
PRO.
Tenemos
una
lista
de
difusión
en
WhatsApp
y
nos
gustaría
que
fueras
parte.
Todas
las
semanas,
te
mandaremos
un
link
al
episodio
para
que
no
te
lo
pierdas
y
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3229502192
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director
de
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Soy
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Gracias
por
escuchar.
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Hey, Ambulantes, ya vienen nuestros shows en vivo. ¿Compraron los tiquetes? Entradas para Washington ya se agotaron, pero todavía quedan para el show en Nueva York, el jueves 27 de septiembre. Tendremos historias de Chile, México, Cuba, Uruguay, Colombia, Ecuador y Estados Unidos. Historias sobre identidades escondidas, herencias extrañas, máquinas obscenas, y mucho más. Les prometemos que la van a pasar súper. El show es bilingüe y completamente accesible para personas que no hablan español. Para comprar entradas a la presentación en Nueva York, ingresen a RadioAmbulante.org/envivo. Gracias y nos vemos. Antes habíamos hecho un simulacro, este, acabábamos de entrar cuando empezó a temblar. Luego empezó a sonar la alerta, pues yo, pues yo me levanté y me asusté. Todas las casas se cayeron y uh… todo polvo. Cuando terminó, la maestra ya ahí nos dijo que ya… que no nos preocupáramos que ya iban a venir nuestros papás. Me asusté… corrimos todos. Algunos quedaron en pánico, todos lloraban. Ese mismo día habían mandado un mensaje que las escaleras de la escuela se habían separado, hmm, 15 centímetros. Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR, soy Daniel Alarcón. Estos niños mexicanos están hablando de lo que vivieron en sus escuelas el año pasado, 19 de septiembre del 2017, cuando alrededor de la 1 de la tarde… En este momento se siente un temblor, se está moviendo el piso. Me voy a levantar y voy a evacuar. Está temblando en estos momentos… Está temblando bastante fuerte… Hay una trepidación en vivo… Un terremoto de 7,1 de magnitud cerca de la Ciudad de México. Hay decenas de muertos y cientos de edificios destruidos. Socorristas trabajan sin descanso tratando de hallar supervivientes atrapados entre las montañas de escombros. El terremoto del 19 de septiembre, más otro de 12 días antes al sur del país, sumaron casi 500 víctimas mortales, según cifras oficiales. Más de 250.000 personas quedaron sin vivienda. Y, según estimaciones del gobierno, 12 millones de personas se vieron afectadas. Y, claro, entre los damnificados había niños, como los que oímos al comienzo, que estaban en la escuela, lejos de sus casas. El pánico se apoderó de los niños, y también de sus padres. Tuve mucho miedo. Desde que veníamos en el coche nos dijeron que se había caído un edificio, una escuela, pero nunca pensé que había sido esta. Logramos salir muchos de secundaria pero necesitamos personas que ayuden. Quizás se acuerdan del caso de la escuela Enrique Rébsamen en la Ciudad de México. Lo cubrieron medios de todo el mundo. Por irregularidades en la construcción de la escuela, uno de sus dos edificios se desplomó. Era el edificio donde la directora se había construido una ampliación a su casa. Los pisos de abajo no pudieron aguantar el peso y los de arriba terminaron aplastándolos. Murieron más de 20 personas, casi todos niños. Según cifras de la Secretaría de Educación Pública, hubo casi 20.000 escuelas en todo el país que quedaron con algún tipo de daño después de estos dos terremotos. Para garantizar la seguridad de los estudiantes, tuvieron que suspender clases en las escuelas afectadas: en algunos casos durante un mes, en otros hasta enero del 2018. Pero los niños de México se tienen que educar. Y para eso necesitan escuelas. Entonces, ¿quién se iba a responsabilizar por la reconstrucción? ¿Quién iba a velar por la seguridad de esas obras? Dos periodistas… Mi nombre es Nadia Sanders, soy periodista. Mi nombre es Irene Larraz, soy periodista española afincada en la Ciudad de México. Y juntas decidieron averiguar… Sobre la reconstrucción de las escuelas en la zona centro del país a partir del sismo del 19 de septiembre pasado. Y lo que encontraron es que en México no siempre es tan simple saber quién está a cargo. Nuestro productor David Trujillo nos sigue contando. El interés de Irene y Nadia por este tema empezó pocos días después del terremoto. Buscaban datos oficiales de la reconstrucción, y mientras revisaban una página de internet del gobierno que se llama Fuerza México, vieron algo que les llamó la atención. Vimos que había una opacidad, eh, muy extraña porque solo decía qué escuelas ya podían abrir sus puertas otra vez, pero no nos decía qué escuelas estaban mal. Y eso les dio curiosidad. Entonces mandaron varias solicitudes de información a diferentes organismos. Ninguno respondió con la información que necesitaban, pero uno les dijo que esto le competía a la Secretaría de Educación Pública. Entonces, enviaron la solicitud, pero la respuesta fue la misma… “La SEP no es competente porque entonces la descentralización y la reforma educativa, y ahora le corresponde al gobierno de la ciudad”. Y no lo podíamos creer. Dijimos: “No mames, ¿cómo que no es competente? ¡O sea!”. La autoridad local le tiraba la pelota a la federal y viceversa. Una semana después del terremoto, Aurelio Nuño, el secretario de Educación en ese momento, presentó un informe público sobre la reconstrucción de las escuelas y el retorno a clases. Estamos revisando cada una de las escuelas. Lo estamos haciendo con personal, eh, calificado para ello que están dando constancias de seguridad estructural para que podamos regresar a las escuelas. Advirtió que sería un proceso lento… Siempre lo hemos dicho: este un proceso que nos va a llevar entre dos y tres semanas, pero lo tenemos que hacer bien, lo tenemos que hacer además como lo marca la ley y lo tenemos que hacer con el personal calificado. Incluso calculó los costos de la reconstrucción. Un poco más de 680 millones de dólares. Y sé que las cifras pueden confundir un poco, pero la verdad es que son muy importantes en esta historia. Así que tengan presente esto: en ese informe Nuño dijo que había casi 13.000 escuelas con algún tipo de daño, de las cuales 577 tenían que ser reconstruidas por completo. También dijo, muy optimista, que más de 70.000 escuelas de todo el país ya habían empezado las clases después de ser revisadas por expertos. Irene y Nadia quisieron comprobar lo que aseguraba Nuño. Así que visitaron varias escuelas en Ciudad de México y algunos de los estados afectados, que efectivamente sí habían vuelto a clases. Pero se sorprendieron al ver que no habían vuelto como se lo imaginaban. Muchos fueron reubicados, por decir, en algún edificio o espacio cercano a su escuela. Había casos donde, por ejemplo, si la delegación tenía un gimnasio o un parque o una cancha deportiva cercana y ahí podían instalar las aulas provisionales, pues, ahí lo hacían. En algunos casos, esas aulas provisionales dadas por el gobierno eran tráileres adaptados para ser salones de clase. En otros, eran salones prefabricados que resultaron más caros y más frágiles que los salones habituales. E incluso había niños que volvían a estudiar a edificios con daños visibles. Los datos no coinciden con la realidad: eso es lo que encontramos. Cuando tú vas al lugar de los hechos y cuando dices: “Ah, caray, esto no me checa. Esto no es lo que dicen que es”. Porque además, con respecto al dinero, las cifras crecieron demasiado en poco tiempo. ¿Se acuerdan que dijimos que para la reconstrucción de las escuelas se necesitaban casi 680 millones de dólares? Pues en menos de dos semanas esa cifra pasó a más de mil millones de dólares. Ese presupuesto de las escuelas era el segundo más alto después del de vivienda y terminó convirtiéndose en el primero… pero ni siquiera había planes claros de reconstrucción. Irene y Nadia quisieron entender por qué, comparadas con otros edificios, las escuelas quedaron tan dañadas después del terremoto. Solo en la Ciudad de México, por ejemplo, el 65% de las escuelas de educación básica —que son las de preescolar, primaria y secundaria— quedaron afectadas. Entonces contactaron a Francisco García, para entender mejor. Francisco es el presidente de la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural, una asociación de personas civiles, no del gobierno, que se organizó voluntariamente justo después del terremoto para ayudar a evaluar el estado de los edificios dañados. Lo entrevistaron en la terraza de la sede de la Sociedad. Las escuelas son estructuras normalmente chaparritas. Este sismo particularmente afectó a estructuras entre tres y siete niveles. Como el epicentro del terremoto fue relativamente cercano a la Ciudad de México, llegaron más ondas en menos tiempo. Ese tipo de ondas afecta más a los edificios bajos, a los de menos pisos. Pero, según Francisco, esa no fue la única razón. También había que tener en cuenta… La falta de mantenimiento a las escuelas. Estamos hablando de que hay planteles de antigüedad de 40, 50 años. Eso quiere decir que muchos planteles —o conjuntos de edificios— de esas escuelas no han sido reforzados, incluso algunas escuelas nunca fueron reforzadas después del terremoto del 85. Como la vulnerabilidad de las escuelas era evidente, las mamás y papás de los niños se preocuparon. Les molestaba que las autoridades mostraran esas soluciones inmediatas como grandes logros cuando todavía no habían dado soluciones reales. Y decían: “No, me parece que esta escuela tiene que ser reconstruida o tiene que ser valorada o tiene que venir alguien a volver a hacer esta barda. Cómo es posible que si se desprendió esta escalera, ahora digan que mi hijo va a estar bien”. En Ciudad de México esa labor de revisión estuvo a cargo de la Secretaría de Educación Pública, es decir, del gobierno federal directamente. Eso les ayudaba a tomar la decisión de reabrir una escuela o reconstruirla. Pero como había gente dudando de esas revisiones, Irene y Nadia empezaron a averiguar cómo era ese proceso. Resulta que después de la evaluación, a cada escuela le daban un documento con un dictamen que se dividía por colores de riesgo. Grave, moderado o leve. Irene lo explica mejor: Para el público se generalizó como a forma de semáforo: rojo para las que necesitaban reconstrucción total, ámbar para las que tenían daños parciales y verde para las que podían reanudar sus actividades de forma normal. Y este tipo de dictámenes, generalmente, los da un profesional certificado conocido como Director Responsable de Obra o DRO. A esos DROs los coordina otra secretaría, la de Desarrollo Urbano y Vivienda. El DRO es alguien que tiene conocimientos generales en instalaciones, en desarrollo urbano, en estructuras, etc. No es necesariamente un experto en ingeniería sísmica. Pero, como lo explica Francisco García, según el reglamento de construcciones de la Ciudad de México, que es el más completo y organizado del país y el que se sigue en casi toda la república mexicana… Cuando la construcción tiene una importancia mayor —como las de escuelas, hospitales, bomberos, archivos importantes, museos— requieren un corresponsable en seguridad estructural para que apoye al director responsable de obra en la supervisión de esa obra. Es decir, un experto en este tipo de ingeniería sísmica que acompañe al director responsable de obra. Las escuelas son edificios que dentro de la ley se clasifican como muy importantes. No solo porque la educación es un servicio público fundamental, ni porque los niños son una población vulnerable, sino porque además, pueden funcionar como albergues o centros de acopio después de un desastre natural. Por estas razones la ley es clara: estas estructuras las debe revisar un experto junto al DRO… Que es como un médico general. Digamos que tú tienes, no sé, neumonía, y te atiende un médico general, pero no te atiende un especialista en el mal que tú tienes y que debe ser revisado. Pero en la Ciudad de México, en ese momento, solo había alrededor de 100 especialistas certificados trabajando para las casi 2.000 escuelas con daños. ¿Recuerdan que el secretario Nuño dijo que las revisiones iban a tomar entre dos y tres semanas? Pues en realidad iban a tomar mucho más tiempo, porque evidentemente era imposible dar abasto con la cantidad de escuelas dañadas. Entonces el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa, INIFED, que estaba a cargo de estas revisiones, tuvo que apoyarse con otras entidades que enviaron más DRO. Había que solucionar la emergencia lo más pronto posible y apoyarse con lo que tenían a la mano. Pero eso trajo problemas… En marzo, seis meses después del terremoto, Irene y Nadia conocieron el caso de la escuela Leonismo Internacional, en la Ciudad de México. Es una escuela que comparte la mitad de uno de sus edificios con la primaria de otro colegio. Al parecer, más que el terremoto mismo, los terminó afectando la desorganización de las autoridades. Cuando fuimos a visitar la escuela, eh, la directora, como en muchos otros planteles, nos negó la entrada y nos dijo que, que los directores ni los maestros no podían dar entrevistas sin autorización de la SEP. La Secretaría de Educación. Pero, eh, la directora tuvo, tuvo, la, el gesto de, de invitar a una de las madres, ella misma la llamó. Mi nombre es Carmen Ordax, eh, mi hija va en la escuela Leonismo Internacional. Mi niña tiene 7 años, va a pasar a 3ero. y el año pasado, cuando estaba en 2do. B, fue el terremoto. Carmen no pudo ir por su hija ese día porque estaba lejos, fue el papá el que la recogió. Pero sí supo que la angustia que se vivió fue impresionante. Lo que me comentó mi hija, por ejemplo, es: “Todos estábamos muy bien, mamá, hasta que llegaron los papitos nerviosos”. Carmen dice que algunos papás llamaron a la policía diciendo que no estaban dejando salir a los niños, aunque en realidad lo que estaban haciendo en la escuela era evitar que una persona desconocida se los llevara… Otros decían que olían gas. Sí se alarmaron mucho. Algunos papás vivieron experiencias muy malas porque de hecho la zona hubo algunos edificios que, que sufrieron muchos daños y eso hizo, pues, que fueran más nerviosos a la escuela. Era entendible. Había noticias de escuelas derrumbadas, y con la posibilidad de una réplica en cualquier momento, lo único que querían era sacar a sus niños del edificio. Afortunadamente, todos los estudiantes salieron ilesos y ninguno de los tres edificios de la escuela se cayó. Pero como se veían algunas grietas en las paredes, la rectora pidió al Colegio de Ingenieros Civiles que hiciera una revisión. Al día siguiente mandaron a un ingeniero. Pero no era un director de obra, ni uno de los expertos en seguridad estructural. El Colegio de Ingenieros Civiles es una asociación de ciudadanos, o sea, no del gobierno. No la misma entidad no gubernamental de ingenieros que mencionamos hace unos minutos, sino otra. Creo que con eso ya se pueden dar cuenta del desorden institucional que marcaba la reconstrucción. Cuando este ingeniero revisó las instalaciones… Consideró que la estructura estaba sana y no había daños graves visibles por lo que entregó un dictamen en verde. Los padres ya estaban contentos, pensaban en reanudar las clases, los directores, pues, también, la directora, en concreto. Y en ese momento pues sale el secretario de Educación y dice que la revisión no la puede hacer cualquier arquitecto, sino que tienen que ser DROs. Entonces nuestro verde maravilloso ya no podía ser, teníamos que esperar a un DRO. Pero recordemos que la escuela Leonismo Internacional comparte la mitad de uno de sus edificios con otra escuela… Bueno, a esa sí había ido un DRO. Y este director de, de obra entregó un dictamen en ámbar que implicaba daños parciales y que requería una revisión más a profundidad. A finales de octubre, la Secretaría de Educación había autorizado el regreso parcial a clases del Leonismo Internacional. Eso significaba que los niños estudiaban en los dos edificios que estaban bien. El otro, permanecía cerrado. Entonces llegó un nuevo director de obra para evaluarlo. Dijo que no veía un peligro de colapso inminente… Pero tiene un hundimiento, tiene unas grietas en, en elementos constructivos…” “Hay muchas cosas que fallan, yo lo voy a poner en rojo hasta que se haga una revisión, pues, más adecuada”. O sea que en un mes pasaron por los tres dictámenes posibles: verde, ámbar y rojo. Nada era claro con la escuela. ¿Estaba en buen estado? Depende a quién le toque hacer la revisión. ¿Había daños parciales? Quizás. ¿Necesitaba una reconstrucción total? Para algunos sí, para otros no. Una pausa y volvemos. Queremos agradecerle a nuestro patrocinador Sony Music Latin y compartir con ustedes un mensaje: Sony Music Latin presenta a iLe, la cantautora puertorriqueña ganadora del premio Grammy conocida por su trabajo junto a Calle 13. Su álbum debut iLevitable ganó el premio a Mejor Álbum de Rock, Urbano o Alternativo Latino en la sexagésima entrega anual de los Grammy así como una nominación como Mejor Artista Nuevo. Su nuevo sencillo y video titulado Odio ya está disponible en todas las plataformas de música. Este podcast de NPR y el siguiente mensaje son patrocinados por Squarespace. Un sueño es tan solo una gran idea que todavía no tiene una página web. Personaliza la apariencia y navegación de tu página así como la forma para vender tus productos y mucho más con un par de clics. Ingresa a squarespace.com y haz una prueba gratuita. Y cuando estés listo para lanzar tu página, usa el código “radio” para ahorrarte 10% en la compra de tu primer sitio web o dominio. El futuro está llegando; hazlo brillar con Squarespace. Ambulantes, queremos recomendarles otro podcast de NPR. Se llama Alt.Latino con Felix Contreras. Esta semana, Felix tiene como invitado a Alejandro Escovedo, un pionero del punk latino. Está hablando de su nuevo álbum: The Crossing que trata de temas de migración, de identidad estadounidense y con música a veces ruda, siempre fuerte. Busca Alt.Latino en NPR One o donde escuches tus podcasts. Queremos recomendar otro podcast que les podría gustar: el de TED en español. Cada episodio te invitan a contemplar las grandes preguntas e ideas provocadoras de nuestros tiempos, como ¿Cuál es la relación entre el amor y las matemáticas? o ¿Nos reemplazará la inteligencia artificial en nuestros trabajos? O ¿Pueden los emprendedores mejorar la educación y la salud de todos? Cada episodio presenta una charla TED de los principales líderes y creadores del mundo de habla hispana. Con la guía de Gerry Garbulsky, el curador de TED en español, pueden explorar el universo de ideas en nuestro idioma. Pueden encontrar todos los episodios en Apple Podcasts o donde prefieren escuchar. Estamos de vuelta en Radio Ambulante. Soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa, estábamos viendo el caso de la escuela Leonismo Internacional en la Ciudad de México, que recibió una revisión tras otra de diferentes autoridades sin tener claridad sobre la seguridad de su edificio. Una situación complicadísima para padres de familia que debían confiar sus hijos a un colegio sin saber a ciencia cierta si era seguro o no. David Trujillo nos sigue contando. La asociación de padres de la escuela estaba desesperada. El espacio de los salones que estaban en buen estado no era suficiente para la cantidad de niños. Después del dictamen en rojo pidieron ayuda al gobierno local, y este les dio unas carpas para ponerlas en el patio y adecuarlas como salones de clase hasta que fuera seguro volver al edificio. Pero nadie les decía cuánto tiempo estarían así ni cuál era el plan de acción. Estaban en un laberinto burocrático que parecía no tener fin. De la Comisión para la Reconstrucción pasaban al Instituto Local de la Infraestructura Física Educativa de la Ciudad de México; luego al Instituto para la Seguridad de las Construcciones; después a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda… Pues cada, cada institución tenía que hacer su propia revisión. Entonces sí te queda como la sensación de que no se comunican entre ellos. En serio parece ridículo, pero en los meses siguientes continuaron las revisiones de la escuela, y cada vez hacían un dictamen. En total, hubo unos 10. Que yo tenga constancia, yo como vivo muy cerca de la escuela pues cada vez que había una, me llamaban para, para ir y poder explicar desde el principio qué era lo que había pasado. Según yo, pues, explicando las cosas, ya no hacía falta a lo mejor hacer más revisiones. Pero no era así. Era como un círculo que se repetía y se repetía y se repetía. Y eso que los dictámenes ahora siempre eran en rojo y los DROs coincidían en decir que lo mejor era demoler el edificio y reconstruirlo. Pero no les daban fechas ni les explicaban cómo se iba a hacer eso ni cuánto iba a costar. Nada. Entonces Carmen y otros padres empezaron a mandarle cartas a todas las instituciones que de alguna manera estaban involucradas… Pues con todo el, todo lo que había pasado, con fechas, con visitas y con todo y aún así mandaban de nuevo a alguien más a inspeccionar a ver si sí era cierto que el edificio se tenía que tirar. Cuando Irene y Nadia hablaron con Carmen, seis meses después del terremoto, los niños seguían tomando clases en carpas en el patio. Se quejaban de la lluvia, del calor, del ruido… Ni siquiera les habían adecuado unas aulas móviles para mejorar un poco las condiciones. La razón que les dieron era que ya estaban ocupadas por otras escuelas. Entonces, Irene y Nadia revisaron qué había dicho el gobierno en esos seis meses después del terremoto. Querían ver si el caso de Leonismo Internacional era aislado, o un ejemplo de un problema sistemático. En diciembre, a los tres meses del terremoto, el secretario Aurelio Nuño renunció a su cargo para iniciar la campaña presidencial del candidato oficialista. Lo reemplazó Otto Granados. Recordemos que la primera cifra que se anunció de escuelas dañadas era de casi 13.000. Luego, la Secretaría publicó un nuevo informe, esta vez sin gran anuncio ni conferencia de prensa… Se dio una cifra de casi 20.000 escuelas afectadas en total en todo el país. Ese comunicado fue el 28 de diciembre, y parecía razonable: a medida que se hicieron más revisiones, se dieron cuenta de que había más edificios afectados. Lo que se les hizo extraño a Nadia y a Irene fue que ahora eran menos las escuelas que necesitaban demolición y reconstrucción total en todo el país. En el primer anuncio de finales de septiembre se dijo que eran casi 600. Pero, tres meses después, sin haber comenzado una sola obra y sin explicaciones, se hablaba de un número más pequeño: apenas 210. O sea, ¿por arte de magia se arreglaron estos colegios? ¿Solos? No era la única cifra sorprendente. En un documento de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda —la que coordinaba los DRO— con fecha de octubre, un mes después del terremoto, decía que en la Ciudad de México habían más de 200 escuelas con daños graves y que necesitaban una reconstrucción total. Pero ahora, en diciembre, la Secretaría de Educación estaba diciendo… Que solo nueve iban a ser reconstruidas. ¿Por qué la inconsistencia? ¿Dónde había quedado el resto, las que supuestamente tenían que ser demolidas porque presentaban un peligro para los niños? Pasaron a la lista de las que tenían dictámenes en ámbar, es decir, que requerían reparaciones parciales, o en verde, que tenían daños menores o no tenían. Ahí vieron que los dictámenes en varios colegios habían cambiado varias veces. Y la escuela Leonismo Internacional, que tuvo más de 10 dictámenes diferentes, llevaba seis meses sin aparecer en los planes de reconstrucción. Las verdades a medias no pararon en el 2018. En marzo, por ejemplo, el mismo mes en el que Nadia e Irene conocieron el caso del Leonismo, el secretario Granados anunció que el 99.9% de los alumnos de las escuelas afectadas ya estaban en clases. Lo que nosotras reportamos en terreno es que tal vez iban a clases pero una vez por semana. En algunos casos habían partido la jornada por la mitad. Había alumnos que iban a escuelas en carpas o en lugares muy, muy provisionales y precarios con lo cual ese porcentaje era una forma como de burlarse un poco de, de estos alumnos que no podían acceder como a un ciclo escolar normal. Junio de 2018. Habían pasado nueve meses después del terremoto y a Irene y a Nadia les surgía otra duda: si todavía había escuelas destruidas después de tanto tiempo, ¿cómo se habían invertido esos miles de millones? Empezamos a meternos a los contratos, al ejercicio que había estado haciendo el INIFED. INIFED, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa. La entidad encargada de la demolición y la reconstrucción de las escuelas en la Ciudad de México. Y vimos que había un subejercicio total. O había escuelas que no tenían contrato, pero había obra ahí. Y ahí los arquitectos nos decían: “No, pues, primero nos dijeron que sí se iba a demoler. Luego nos dijeron que no. Entonces luego ya nos dijeron que nada más hay que renivelar y reforzar”. Dije: “No mames, ah, no puede ser”. Entonces consultaron CompraNet, el portal público del mismo gobierno donde se pueden consultar todas sus contrataciones, compras, arrendamientos, etc. Ahí se dieron cuenta de que hasta el 31 de mayo de 2018 apenas se habían hecho unos 900 contratos y ni siquiera habían usado el 10% del presupuesto para la reconstrucción de las escuelas. Y eso no era todo. La ley dice que en casos de emergencia el gobierno puede contratar directamente, sin necesidad de hacer ningún tipo de licitación pública. Aunque la Secretaría de Educación aseguró que en todo el proceso había preferido las licitaciones abiertas y públicas, en las que gana el participante que más se ajusta a las necesidades, según los datos de CompraNet… Es que el 93% de las adjudicaciones habían sido por adjudicación directa. No se había hecho una licitación pública. O sea que entregaron esos contratos a dedo, a las empresas que ellos mismos decidieron. Y aunque la declaratoria de emergencia terminó en marzo, en los siguientes dos meses se hicieron otras 80 adjudicaciones directas. Es decir, ahí se pierde como toda la transparencia del proceso de por qué unas empresas resultaron privilegiadas respecto a otras. Irene y Nadia querían entender qué había detrás de tanto desorden institucional, y si era cierta esa aparente corrupción en los procesos de reconstrucción en los meses después del terremoto. Fueron al INIFED, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa. Este Instituto da las indicaciones para que en todo el país se construyan escuelas seguras estructuralmente. Este es el vocero del INIFED en ese momento, Luis Fernando Domínguez: Empezaría como introducción a que nadie, ninguna instancia gubernamental en ningún país del mundo está completamente preparada para un desastre natural de esta, de esta magnitud. Nadia asegura que en esta entrevista aceptaron varias cosas. ¿Reconocen el nivel de daño…? Estamos hablando que en la Ciudad de México hay más de 1.800 planteles con alguna afectación. Con alguna afectación… Es correcto. Desde daño menor, daño severo-moderado o daño grave. Sí reconocen que los especialistas en seguridad estructural son insuficientes… Para la Ciudad de México había muy poquitos realmente acreditados. Reconocen que faltan muchas escuelas por recibir mantenimiento… Claro que falta plan…, este mantenimiento a los planteles educativos, son muchísimos y el presupuesto a veces ha sido limitado. Además, como vimos en el caso de Leonismo Internacional, aceptaron que hicieron más revisiones de escuelas después de que ya les hubieran dado un primer dictamen. Entonces ¿qué sentido tenían los primeros dictámenes oficiales? ¿Quién tenía la razón? Según Luis Fernando, el INIFED contrató ingenieros estructuralistas de la UNAM, la Universidad Nacional Autónoma de México, para validar algunos —no todos— de los dictámenes y decidir si son correctos o no. Agregó que gracias a la labor del INIFED, todas las escuelas ya tienen dictamen de seguridad estructural y los estudiantes no corren riesgo. Niños que estén dentro de sus planteles educativos quiere decir que el plantel es habitable, funcional y cuenta con la seguridad estructural, este, necesaria. El problema es que nueve meses después de, del sismo, nos dimos cuenta que la, los únicos dictámenes con los que se contó para validar el diagnóstico final fue los de los directores de obra. O sea que seguían sin revisarlas los expertos indicados. El 20 de julio de este año, 2018, Irene se vio con Carmen, la mamá de una de las niñas del Leonismo Internacional que conocimos en esta historia. Fueron hasta la escuela para ver cómo estaba, pero no pudieron entrar porque los niños estaban en vacaciones. Desde afuera no se veían los daños, pero Carmen le contó que todo seguía igual… Sí, habían pasado 10 meses del terremoto y lo más probable es que empezaran clases en las mismas carpas… Mi hija tampoco falta mucho pero hay muchos papás que, con los climas extremos que hay, sí dejan de traer a sus hijos, pues, por lo incómodo que es. Cuando llueve, el suelo de las carpas se moja, y cuando hace calor, parecen hornos. Unos meses atrás, en abril, una de las carpas se cayó por culpa de una granizada muy fuerte. Por suerte, fue en vacaciones de Semana Santa y los niños no estaban. Pero no es solo el clima lo que causa problemas, también hay mucho ruido. Pero según lo que cuenta Carmen, pareciera como si ya no importara, como si la Secretaría de Educación y el gobierno de la Ciudad de México hubieran dejado a un lado el compromiso que tienen con estas escuelas, con los niños y con sus padres… Y en el periódico lo que se lee es: “Este septiembre todos los niños volverán a sus escuelas maravillosas”. No es cierto. Estamos, seguimos en carpas. Otros alumnos no pueden regresar a su escuela… A lo mejor no por el daño de la escuela, sino porque el edificio de al lado está dañado, pero pues su escuela no pueden volver y están tomando clases en otro lado y eso no aparece en ningún lado. La buena noticia de ese día, 20 de julio del 2018, es que después de meses de trabajo duro de la asociación de padres, el INIFED por fin se había hecho cargo del caso. Les dijeron que la demolición estaba programada para el 23 de julio y la reconstrucción se planearía más adelante. Pero Carmen estaba escéptica. Yo hasta que no lo vea tirado el edificio o hasta que no vea el proyecto ya escrito, hasta que no vea un papel donde realmente diga algo más que buenas intenciones, no me lo termino de creer y voy a seguir tocando puertas, yendo a reuniones, haciendo todo lo que tenga que hacer. El 23 de julio sí se demolió el edificio de la escuela, pero todavía no tienen fecha para empezar la reconstrucción. Como Carmen, hay madres y padres en muchos lugares del país esperando una solución desde hace un año. Sus hijos fueron víctimas de un terremoto que los obligó a dejar las clases por unos meses, pero ahora siguen siendo víctimas de la incompetencia de las autoridades, la excesiva burocratización y la negligencia del Estado. Hasta ahora, ningún funcionario público ha sido sancionado por esto. El 20 de agosto del 2018 arrancó el año escolar. Pero en la Ciudad de México, 11 meses después del terremoto, los estudiantes de más de 50 escuelas tuvieron que empezar clases en aulas provisionales u otros planteles. Aún no tienen una fecha de reconstrucción. Irene Larraz es periodista freelance y Nadia Sanders trabaja como editora en el sitio web mexico.com. Ellas juntas investigaron sobre la reconstrucción de escuelas gracias a una beca de Connectas y el International Center for Journalists. En nuestra página web pueden encontrar enlaces a más información sobre la beca y a los artículos que ellas escribieron para Animal Político. OK, pero, ¿cuál es la situación fuera de la Ciudad de México? Eso hizo que en Jojutla, el Estado en cierto modo se desentendiera de muchas de las reconstrucciones de las escuelas. Si los niños de 3 a 5 años, o de 6 a 11 a 12 no son prioridad, entonces ¿qué carajos es prioridad? En nuestra página web, hemos preparado un blog sobre la situación fuera de la capital. Este episodio fue producido por David Trujillo y editado por Silvia Viñas, Camila Segura y por mí. La música y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano. Nuestra pasante Andrea López Cruzado hizo el fact-checking. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Jorge Caraballo, Patrick Mosley, Ana Prieto, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, Elsa Liliana Ulloa y Luis Fernando Vargas. Nuestras pasantes son Lisette Arévalo y Víctoria Estrada. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Tenemos una lista de difusión en WhatsApp y nos gustaría que fueras parte. Todas las semanas, te mandaremos un link al episodio para que no te lo pierdas y para que puedas compartirlo fácilmente con tus contactos. Si quieres unirte a la lista, envía un mensaje al número +57 3229502192 y Jorge, nuestro director de audiencias, te añadirá. Repito el número: +57 3229502192. Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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