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Radio Ambulante - Por la feria

-
+
15
30

Cada año, miles de mexicanos van a Estados Unidos con visas temporales para trabajar en las county fairs —ferias del condado—. Para muchos parece una oportunidad de una mejor vida, pero las condiciones en las ferias muchas veces no son las que esperan. Un grupo de estos trabajadores decidió tomar acción. Pero a veces hacer lo que crees correcto, te pone en situaciones difíciles.

¿Por
qué
deberían
escuchar
Radio
Ambulante?
Les
preguntamos
a
nuestros
oyentes:Porque
me
hace
conocer
realidades
de
Latinoamérica,
historias
a
las
cuales
de
otra
manera
no
tendría
acceso.Porque
tiene
una
propuesta
diferente.
Trabajo
periodístico,
inteligente
y
ético.
Siempre
me
dejan
pensando
sobre
algo
nuevo,
sobre
algo
que
puedo
hacer.
Cariño,
realidad,
dolor,
amor,
alegría:
es
Radio
Ambulante.
No
puedo
visitar
Latinoamérica,
pero
gracias
a
Radio
Ambulante
por
un
rato
me
siento
allá.
Si
estás
de
acuerdo,
por
favor
apoyen
el
valioso
trabajo
que
hacemos.
No
importa
el
monto
de
tu
donación:
2
dólares
al
mes,
5,
10,
lo
que
sea.
Cualquier
aporte
ayuda
a
pagar
por
el
periodismo
que
te
acerca
a
América
Latina.
Puedes
donar
visitando
a
radioambulante.org/donar.
Es
sencillo
y
no
te
tomará
más
de
un
par
de
minutos.
Y
para
nuestra
audiencia
en
los
Estados
Unidos:
por
favor
también
consideren
apoyar
a
su
emisora
de
Radio
Pública
local.
Pueden
hacerlo
entrando
a
la
página
donate.npr.org/RadioAmbulante.
“Donate”
se
deletrea:
“donate”:
D-O-N-A-T-E.
Repito:
donate.npr.org/Radio
Ambulante.
Muchísimas
gracias.
Y
de
parte
de
todo
el
equipo
de
Radio
Ambulante,
les
deseamos
felices
fiestas.
Bienvenidos
a
Radio
Ambulante
desde
NPR,
soy
Daniel
Alarcón.
Hacer
esa
chamba,
ocho
meses
o
más
en
el
año,
está
muy
difícil
porque
no
te
permiten
dormir.Él
es
Levi
Bridges,
un
periodista
estadounidense.
En
el
2014,
pasó
el
verano
trabajando
en
una
feria
en
California.
Una
de
estas
típicas
ferias
que
tienen…
Juegos
mecánicos,
animales,
comida
como
corn
dogs,
manzanas
de
caramel.
O
sea
comida
súper
saludable.
Pues…
(Risas)
La
verdad
no.
La
verdad
no.
O
sea
es
como
diabetes
mezclado
(risas)
con
juegos
mecánicos.
Pues
más
o
menos.Son
ferias
temporales,
que
se
montan
durante
el
año
en
diferentes
pueblos
o
ciudades
de
Estados
Unidos.
En
inglés
se
les
llama
county
fairs,
o
ferias
del
condado.
En
cada
estado
hay
por
lo
menos
una.
Levi
empezó
trabajando
en
juegos
de
azar.
Estaba
a
cargo
de
ese
juego
donde
hay
patitos
de
plástico
flotando
en
una
piscina
chiquita…
y
la
gente
paga
unos
5
dólares
para
tirar
anillos
grandes
tratando
de
que
alguno
caiga
en
un
patito.
El
premio,
claro,
es
un
peluche.
Después
lo
pusieron
a
operar
los
juegos
mecánicos.
Sit
down.
Is
this
scary?
It’s
not
scary.
I’ve
been
on
before.
Ok…
¿Y
trabajo
en
qué
consistía?
Tomas
los
boletos.
Recibes
la
gente
que,
que
van
a
subir
a
los
juegos.
Will
we
fall?
You’re
not
gonna
fall.
Not
if
you
do
what
I
tell
you
to
do.
Ah,
my
shoe..
You,
sir,
right
over
there
feet
go
all
the
way
on
the
bottom
of
that
pocket,
let
me
help
you.
Aprendes
de
hacer
todo.
De
cómo
desarmar
los
juegos.
De
cómo
manejar
los
juegos
también.
En
la
feria
en
la
que
trabajó
Levi
había
empleados
mexicanos
y
estadounidenses.
Antes,
la
mayoría
de
los
trabajadores
de
estas
ferias
eran
gringos,
pero
a
principios
de
los
2000,
las
compañías
que
manejan
los
puestos
de
comida
y
los
juegos
empezaron
a
contratar
a
muchos
mexicanos.
Era
difícil
encontrar
a
estadounidenses
que
quisieran
viajar
de
ciudad
en
ciudad
durante
meses.
En
esta
feria
donde
trabajó
Levi…
En
un
lado
vivían
personas
de
México.
Y
en
el
otro
lado
personas
de
Estados
Unidos.
No
mezclaban
mucho,
no
trabajaron
juntos.
Las
comunidades
bastante
segregadas.
Ay
dijera
mi
abuelito,
tócame
La
Cucaracha…
Los
mexicanos
se
encargaban
de,
de
los
juegos
más
grandes,
los
juegos
más
complicados
de
desarmar.
Mientras
que…
Personas
de
Estados
Unidos
nunca
trabajaron
en
los
juegos
complicados
siempre
era
los
juegos
para
niños…
La
mayoría
de
las
personas
de
Estados
Unidos
tenían
problemas
con
drogas,
siempre
emborrachaban…
No
es
que
los
mexicanos
nunca
se
fueran
de
fiesta,
pero
según
Levi,
no
tanto.
Unas
cervezas
el
fin
de
semana,
y
ya.
En
general,
se
tomaban
el
trabajo
más
en
serio,
y
quizás
por
eso,
se
les
encargaba
los
juegas
más
complejos.
Entonces
era
como
dos
culturas
distintas
en
ese,
en
ese
carnaval.
Pero
a
Levi
le
interesaban
los
mexicanos.
Quería
saber
más
de
su
situación
laboral,
y
de
la
visa
que
tenían
muchos
de
ellos…
Una
visa
para
trabajadores
temporales.
Por
eso
se
había
metido
a
trabajar
en
la
feria.
Empezó
a
entrar
en
confianza
y
a
pasar
mucho
tiempo
en
ese
lado.
Y
como
hablaba
algo
de
español,
los
mismos
jefes
lo
mandaron
a
trabajar
con
los
empleados
mexicanos.
Me
contó
de
un
día
en
particular:
Levi
estaba
haciendo
de
chofer
para
un
grupo
de
sus
compañeros
mexicanos.
Manejaba
una
van,
una
camioneta.
Y
estaban
cansadísimos…
Habían
trabajado
muchísimas
horas
toda
la
semana
y
habían
pasado
toda
la
noche
desarmando
los
juegos
de
la
feria.
Lo
cual
no
es
nada
inusual.
Y
este
trabajo
dura
hasta
8
en
la
mañana
o
tal
vez
más,
hasta
10
o
mediodía.
Entonces
trabajas
unas
24
horas
o
más.
Ese
lunes
en
la
mañana,
Levi
y
sus
compañeros
estaban
en
camino
al
próximo
lugar
donde
se
instalaría
la
feria.
Íbamos
de
California
hasta
el
estado
de
Idaho.
Más
de
800
kilómetros
por
carretera.
Y
Levi
estaba
tan
cansado
que…
Y
yo
tenía
mucho
miedo
que
las
iba
a
matar,
que
yo
iba
a
matar
a
las
personas
en
este
van.
Yo
creo
que
dormí
unas
dos
veces
manejando,
o
sea
me
dormí
y
me
desperté.
Con
10
compañeros
mexicanos
en
los
asientos
de
atrás,
roncando.
Me
recuerdo
que
manejaba
por
las
montañas
de
California
y
estaba
pensando
de
su
pueblo
en
México,
de
sus
familias,
porque
ya
había
pasado
mucho
tiempo
en
su
pueblo.
Un
pueblo
en
el
estado
de
Veracruz
que
Levi
conocía
bien.
Tlapacoyan,
de
donde
vienen
la
mayoría
de
estos
trabajadores.
Allá
había
conocido
a
muchas
de
las
familias
que
dependen
de
este
trabajo.
Parece
muy
fuerte
esa
imagen
de
cruzando
las
montañas
y
pensando
en
si
me
quedo
dormido
y
chocamos
voy
a
dejar
a
15
viudas
en
este
pueblito
en
México.
Eso
es
lo
que
estaba
pensando.
Claro,
¿y
cuántos
niños
huérfanos?
Y….
Sí…No
hay
nada
más
gringo
que
una
feria
de
condado.
Esos
county
fairs
son
parte
importante,
hasta
icónica,
de
la
cultura
estadounidense.
Al
mismo
tiempo,
como
Levi
pudo
confirmar,
estas
ferias
dependen
de
mano
de
obra
mexicana.
Después
de
ese
verano,
durante
los
siguientes
años,
Levi
volvería
a
Tlapacoyan
varias
veces
para
entender
cómo
un
pueblito
mexicano
llegó
a
estar
en
el
mero
centro
de
este
evento
cultural
tan
gringo.
Levi
estuvo
siguiendo
esta
historia
por
más
de
cinco
años.
Su
editora,
Silvia
Viñas,
la
va
a
narrar.
Son
las
dos
de
la
tarde
en
Tlapacoyan,
un
pueblo
mexicano
en
el
estado
de
Veracruz,
a
unos
300
kilómetros
en
auto
al
este
de
la
Ciudad
de
México.
En
una
cancha
de
fútbol
hay
hombres
con
camisetas
azules
y
rojas
jugando
bajo
un
sol
insoportable.
Es
la
final,
el
último
partido
de
un
torneo
anual.
Los
equipos:
Blue
Star
y
Corazón
de
América.
El
que
gane
el
partido
se
queda
con
un
trofeo
dorado,
y
más
importante,
la
adoración
de
la
gente
del
pueblo.
Corazón
de
América
va
arriba
en
el
marcador.
Este
no
es
un
torneo
cualquiera.
Blue
Star
y
Corazón
de
América
también
son
los
nombres
de
dos
compañías
que
manejan
ferias
en
Estados
Unidos.
Y
los
jugadores
son
sus
empleados.
Acaban
de
regresar
a
Tlapacoyan,
después
de
más
de
seis
meses
trabajando
en
ferias,
para
pasar
la
navidad
con
sus
familias.
Omar
Encarnación,
de
31
años,
trabaja
con
Corazón
de
América.
Quisiera
yo
agradecerle
a
mi
boss,
a
mi
patrón,
Robert
Warner,
eh…
a
Miss
Yuri
pues
la
verdad
cada
año
nos
ayudan
para
hacer
el
equipo…
El
partido
de
esta
tarde
es
parte
de
un
evento
que
se
llama
la
Fiesta
del
Migrante.
Cae
en
la
misma
semana
que
el
Día
de
la
Virgen
de
Guadalupe,
el
12
de
diciembre.
En
el
día
las
calles
se
llenan
de
desfiles
y
procesiones
religiosas.
Por
la
noche
lanzan
fuegos
artificiales…
No
es
solamente
una
fiesta
en
honor
a
la
Virgen,
sino
también
a
los
migrantes
que
regresaron
sanos
y
salvos
a
su
casa.
Tlapacoyan
está
ubicado
entre
la
Sierra
Madre
Oriental
y
el
Golfo
de
México.
Desde
los
cerros
cercanos
se
puede
ver
la
iglesia.
Es
un
edificio
blanco,
con
una
torre
que
brilla
tanto
con
el
sol
del
mediodía
que
casi
te
encandila.
Y
más
allá
del
pueblo
todo
se
pone
muy
verde:
hay
cerros
llenos
de
naranjos
y
plátanos,
y
con
café
sembrado
en
las
sombras.
La
Fiesta
del
Migrante
de
ese
año,
2016,
termina
con
una
comida
para
los
trabajadores.
La
hacen
en
un
campo,
con
docenas
de
mesas
debajo
de
un
toldo
blanco.
Cientos
de
trabajadores
se
sientan
a
comer
frente
a
un
escenario
donde
una
banda
toca
música
tradicional
de
la
zona.
Cuando
terminan
de
comer,
llega
un
invitado
especial:
Jim
Judkins,
un
reclutador
laboral.
Quiero
que
le
demos
la
bienvenida
al
señor
Jim
Judkins.
(Aplauso)Jim
trabaja
y
vive
en
Texas.
Tiene
pelo
corto
y
canoso,
y
tiene
unos
60
años.
Y
parece
sentirse
cómodo
en
el
escenario,
acaparando
la
atención
de
tanta
gente.
Se
acerca
al
micrófono
con
confianza,
aunque
el
español
no
es
su
lengua
materna.
Este
es
mi
año
número
treinta
ocho,
treinta
ocho
viajando
para
visitar
mis
amigos
y
mi
familia
porque
ustedes
son
mi
familia
aquí
en
Tlapacoyan.
(Aplauso)
Los
trabajadores
miran
a
Jim.
Están
sentados
alrededor
de
mesas
con
manteles
blancos
y
botellas
de
Coca-Cola.
Jim
habla
en
español
y
después
traduce
al
inglés
para
un
par
de
dueños
de
ferias
de
Estados
Unidos
que
también
han
llegado.
Todo
el
evento
es
bilingüe.
This
is
my
38th
year
of
traveling
to
visit
my
friends
and
family
and
you’re
all
my
family…
En
los
años
70,
Jim
empezó
a
trabajar
en
un
circo
que
recorría
Estados
Unidos.
Hizo
un
poco
de
todo.
Era
cocinero
y
chofer.
También
era
mago…
Pero
en
serio,
mago
de
los
que
se
están
imaginando…
Soplaba
fuego,
se
acostaba
en
una
cama
de
clavos.
Y
allí
conoció
a
un
tlapacoyense
que
se
llama
Víctor
Apolinar.
Luego
Jim
fundó
su
propio
circo
y
Víctor
fue
a
trabajar
con
él.
Hoy,
en
la
Fiesta
del
Migrante,
Víctor
está
al
lado
de
Jim
en
el
escenario…
y
Jim
lo
presenta…
Mi
gran
amigo,
la
verdad
mi
hermano:
Víctor
Juan
Apolinar
Barrios.
(Aplauso)
Se
nota
que
son
muy
cercanos.
Víctor
tiene
el
pelo
negro
y
es
un
poco
bajito,
apenas
alcanza
los
hombros
de
Jim.
Está
vestido
un
poco
formal,
con
camisa
blanca.
Creanme
que
para
es
un
honor
estar
dirigiendo
estas
palabras,
porque
formo
parte
de
un
equipo
que
se
ha
hecho
a
base
de
varios
años
que
se
ha
hecho…En
los
90,
Víctor
trabajaba
en
el
circo
de
Jim,
quien
en
esos
años
empezó
a
contratar
a
extranjeros.
Los
llevaba
a
Estados
Unidos
con
unas
visas
temporales.
Son
unas
visas
que
se
llaman
H-2.
Hay
dos
tipos.
Una
es
la
visa
H-2A,
que
es
para
trabajos
relacionados
con
la
agricultura.
La
otra
es
la
H-2B.
Esta
es
para
otras
industrias
—como
la
jardinería,
el
procesamiento
de
mariscos,
la
carpintería,
y,
claro,
las
ferias.
Jim
se
dio
cuenta
de
que
había
mucha
demanda
de
trabajadores
en
las
ferias.
Así
que
a
principios
de
los
2000
empezó
una
compañía,
JKJ
Workforce
Agency,
que
recluta
migrantes
para
trabajar
en
circos
y
ferias
en
Estados
Unidos.
Y
Víctor
regresó
a
Tlapacoyan
y
empezó
a
reclutar
gente
desde
allí.
Hoy
en
día
la
compañía
recluta
trabajadores
para
más
de
100
empresas.
La
mayoría
para
ferias.
Cada
año
solicitan
visas
H-2B
para
más
de
4.000
mexicanos,
para
que
vayan
a
trabajar
a
casi
todos
los
estados
del
país.
I’m
working
in
Kentucky,
Alabama…
Tennessee,
Ohio…
Texas,
Arizona…
West
Virginia,
Virginia…
Florida,
Nueva
York,
Michigan
Y
California.
Para
las
ferias
reclutan
hombres
y
mujeres,
pero
sobre
todo
hombres.
Y
para
muchos
en
Tlapacoyan
sacar
esta
visa
puede
significar
un
cambio
de
vida
enorme.
En
las
ferias
ganan
más
dinero
que
en
el
pueblo,
donde
el
trabajo
más
común
es
cosechar
naranjas
y
plátanos
—algo
que
apenas
les
da
suficiente
dinero
para
sobrevivir
día
a
día.
Cada
año
veo
más
y
más
de
los
niños
y
de
los
nietos
que
ya
no
tienen
que
ya
trabajar
en
el
campo.
Es
cierto,
las
ferias
ayudan
mucho
a
la
gente
de
Tlapacoyan.
Pero
eso
no
significa
que
sea
un
trabajo
perfecto.
Algunos
trabajadores
le
contaron
a
Levi
que
los
clientes
no
siempre
los
tratan
bien.
Cuando
hay
alguna
queja
respecto
a
un
juego,
por
ejemplo,
a
los
trabajadores
mexicanos
les
dicen
que
llegan
allá
a
robarse
el
empleo
de
los
estadounidenses…
que
se
devuelvan
a
su
casa…
Esto,
a
pesar
de
que
están
trabajando
de
manera
legal.
Y
luego
está
la
paga.
La
semana
laboral
estándar
en
Estados
Unidos
es
de
40
horas
y
el
salario
mínimo
legal
depende
del
estado
pero
rodea
los
$7.25.
Y
si
trabajaran
ese
horario
en
la
feria,
pues,
lo
que
ganarían
no
estaría
mal.
Pero
cuando
Levi
habló
con
los
trabajadores,
le
contaron
que
las
40
horas
muchas
veces
se
duplicaban.
O
más.
Al
principio
cuando
yo
llegué
me
pagaban…
340
dólares;
330;
340…
Pues
ganaba
como
275
dólares
por
semana…
Trabajábamos
los
7
días
de
la
semana,
14
horas
cada
día…
De
90,
92
horas
más
o
menos
lo
que
en
una
semana
se
llega
a
trabajar
ahí.
Y
cuando
yo
manejaba,
entonces
me
daban
25
dólares
más
y
así
es
como
yo
completaba
300
dólares,
mhm,
por
semana.
De
en
total
98
horas
a
la
semana,
con
322
dólares
de
paga.322
dólares
por
98
horas
de
trabajo…
Eso
es
unos
cuatro
dólares
la
hora.
Todo
esto
es
un
poco
complicado,
pero
las
ferias
no
pueden
pagar
solo
el
salario
mínimo.
Por
ley.
Al
pedir
permiso
para
contratar
a
trabajadores
temporales,
tienen
que
comprometerse
a
pagar
sueldos
que
podrían
ser
atractivos
para
ciudadanos.
Es
decir,
más
que
el
mínimo.
Esto
lo
menciono
para
dar
un
poco
de
contexto
nomás.
Los
trabajadores
deben
estar
ganando
más
del
mínimo.
Mucho
más.
No
deberían
estar
ganando
4
la
hora…
Ni
hablar.
Estamos
hablando
de
que
deberían
de
estar
ganando
alrededor
de
1.000
dólares
a
la
semana.Él
es
Miguel
Montalvo,
un
abogado
mexicano
que
ayuda
a
migrantes
que
son
víctimas
de
abuso
laboral
en
Estados
Unidos.
Miguel
está
dando
un
ejemplo,
claro,
no
todos
los
carnavales
son
así.
Pero
en
el
caso
que
menciona,
en
promedio
les
pagan
600
dólares
menos
de
lo
que
deberían.
Entonces
yo
veo
a
gente
que
está
yendo
por
5
o
10
años
con
esas
compañías
y
no
más
ven
a
su
familia
por
4,
5,
6
semanas
al
año,
y
demás
el
resto
de
su
vida
desde
que,
desde
que
se
despierta,
desde
que
se
duerme,
su
tiempo
pertenece
a
la
compañía…
Básicamente
es
una
esclavitud
moderna
esto.
Levi
trató
de
hablar
con
Jim
Judkins
durante
la
Fiesta
del
Migrante
en
Tlapacoyan,
para
preguntarle
sobre
los
salarios
de
los
trabajadores,
sobre
las
condiciones
de
trabajo…
Esta
canción
que,
que
nos
da
a
recordar
a
esta
gran
persona
que
todos
ustedes
tuvieron
oportunidad
de
conocerle…
Cuando
Jim
termina
de
hablar,
se
baja
del
escenario
mientras
de
fondo
suena
la
canción
My
Way
de
Frank
Sinatra.
Unos
reporteros
locales
inmediatamente
se
le
acercan.
Levi
va
detrás.
Uno
de
los
periodistas
le
pregunta
a
Jim
cuánto
le
pagan
a
los
trabajadores…
¿Cuánto
es
que
vale
el
sueldo?
Pues
depende
de
dónde
trabajan
pero
es
diez
a
quince
dólares
por
hora.
Levi
aprovecha
la
situación
y
le
pregunta
qué
piensa
sobre
unos
reportajes
sobre
explotación
laboral
en
las
ferias
que
habían
salido
en
Estados
Unidos.
Well,
the
stories
that
have
come
out,
a
lot
of
them
that
have
been
put
up
by
groups
like
Derechos
de
los
Migrantes
are
made-up
stories…
Les
traduzco:
Jim
dice
que
las
historias
de
explotación
son
un
invento.
Fake
news.
Que
no
reflejan
la
realidad
de
las
ferias.
Luego
le
dice
a
Levi
que
tal
vez
podrían
encontrarse
más
tarde
para
hacer
una
entrevista
más
profunda,
pero
después
se
va.
Cabe
mencionar
que
Levi
pidió
entrevistar
a
Jim
muchas
veces
pero
se
negó
a
hablar
con
él.
Le
dijo
que
ahora
no
habla
con
la
prensa
porque
los
periodistas
siempre
cambian
sus
palabras.
Pero
alguna
gente
del
pueblo,
los
mismos
trabajadores
de
las
ferias,
hablaron
con
Levi.
Trabajé
con
Ride’s
Amusement
una
temporada,
Cowboy
Kettle
Corn
una
temporada
también…
El
es
Andy
Contreras,
un
tlapacoyense
de
37
años
que
trabajó
un
total
de
siete
temporadas
en
las
ferias
con
varias
compañías.
Ya
no
lo
hace,
por
razones
que
entenderán
más
adelante.
Ahora
vive
otra
vez
en
Tlapacoyan,
y
maneja
un
taxi,
y
vende
elotes
asados.
En
días
soleados
va
al
bosque
para
cazar
serpientes.
Como
de
cinco
metros
guey,
ya
corro.
Ya
me
da
miedo.
Uno
de
los
días
en
que
Levi
lo
visita,
Andy
está
con
su
amigo
Diego,
buscando
serpientes
con
un
machete
en
la
mano.
Uno
de
cinco
metros,
¿ya
te
anda
asfixiando
no?
La
de
dos
y
media
te
da
lata
ya!
¡La
de
dos
y
media
no
te
la
quita!
Después
vende
la
piel
en
el
mercado.
La
gente
la
usa
para
hacer
botas
y
carteras.
Desde
joven,
Andy
tuvo
que
aprender
a
ganarse
la
vida
solo.
Su
papá
murió
cuando
tenía
17
años.
Yo
soy
el
más
chico
de
todos.
No
había
muchos
recursos
económicos
cuando
ya
me
tocó
a
mí.
De,
de
pequeño
pues
no,
no,
no
hubo
esa,
ese
tipo
de
regalos
en
los
cumpleaños,
en
las
fiestas
de
navidad
o
Día
de
Reyes,
o
el
Día
del
Niño.
Trabajó
en
el
mercado
en
Tlapacoyan,
cargando
y
descargando
frutas
y
hortalizas.
Ya
sabía
yo
que,
debía
yo
de
trabajar
para
poder
comprarme
algo.
Yo
fui
juntando
dinero
para
poder
comprarme
un
estéreo.
Escuchaba
yo
música
antigua…
escuchaba
canciones
de
grupos
como
Los
Beatles,
escuchaba
The
Rolling
Stones,
The
Who,
Pink
Floyd.
Trabajé
en
el
mercado
por
un
largo
periodo
y
la
paga
cada
semana
era,
era
poca
de
800,
900
pesos
a
veces…
No
era
mucho.
Menos
de
100
dólares
al
cambio
de
la
época.
Noventa
y
tantas
horas
casi
100
horas
que
trabajábamos
por
semana.
Eran
muchas
horas
de
trabajo
y
era
poco
la,
la,
la
paga.
Mucho
trabajo
y
poca
paga.
Lo
mismo
que
viviría
años
después
en
las
ferias
de
Estados
Unidos.
Los
reclutadores
no
quisieron
hablar
con
Levi
para
explicar
cómo
es
el
proceso
de
reclutamiento
para
las
ferias.
Pero
los
trabajadores
sí.
Le
contaron
que
el
primer
paso
es
solicitar
trabajo
en
una
oficina
en
Tlapacoyan.
Y
esto
va
a
sonar
un
poco
raro,
pero
le
dijeron
que
cada
vez
que
iban
a
trabajar
a
una
feria
en
Estados
Unidos,
tenían
que
pagar
una
cuota
en
la
oficina
del
reclutador.
Sí,
pagar
para
ser
contratado.
Si
estás
dispuesto
a
ir
a
Estados
Unidos
debes
de
poner
en
un
sobre
una
cantidad
de
dinero
que
es
5,000
pesos.
Entre
350
y
400
dólares,
que
era
el
valor
del
peso
mexicano
frente
al
dólar
cuando
Andy
iba
a
trabajar
a
las
ferias
en
el
2010
y
2011.
Otros
trabajadores
del
pueblo
pagaban
cantidades
parecidas.
Y
llegas
con
tu
nombre
escrito
en
este
sobre,
llegas
a
la
oficina
lo
entregas
y
es
para
que
según
ya
tengas
el
derecho
a
obtener
tu
visa
de
trabajo.
Según
algunos
trabajadores
y
testimonios
de
los
reclutadores
en
documentos
públicos
que
Levi
revisó,
esa
cuota
era
para
la
visa
y
para
pagar
el
viaje.
De
cualquiera
manera,
cobrarles
esa
cuota
no
es
ilegal
si
después
la
compañía
que
maneja
la
feria
les
reembolsan
los
gastos.
Pero
los
trabajadores
dicen
que
no
les
devuelven
ese
dinero.
Varios
estudios
señalan
que
es
muy
común
que
los
reclutadores
en
el
extranjero
pidan
un
pago
con
el
pretexto
de
que
es
para
sacar
la
visa.
Levi
no
ha
podido
comprobar
si
Víctor,
el
socio
mexicano
de
Jim
Judkins
que
reclutaba
en
Tlapacoyan,
se
quedaba
con
parte
de
esa
cuota
o
no.
Pero
reclutar
a
trabajadores
en
el
pueblo
parece
ser
un
gran
negocio.
Según
documentos
legales,
Jim
le
pagaba
a
Víctor
100
dólares
por
cada
migrante
que
reclutaba.
Y
recordemos
que
lleva
miles
de
migrantes
a
las
ferias
cada
temporada.
Es
mucho
dinero.
Y
bueno,
también
hay
otros
gastos
para
los
trabajadores.
Por
ejemplo,
para
llegar
a
Estados
Unidos
para
comenzar
a
trabajar…
pagas
el…
tu
hotel,
tus
comidas.
Según
las
leyes
laborales
de
Estados
Unidos,
la
compañía
que
los
contrata
debe
pagar
todos
los
gastos
por
el
viaje,
o
por
lo
menos
reembolsar
a
los
empleados.
Pero
con
este
tipo
de
trabajadores
es
bastante
común
que
esto
no
pase.
Y
bueno,
el
gobierno
tampoco
está
monitoreando
que
se
hagan
estos
reembolsos.
Muchos
migrantes
sacan
un
préstamo
para
pagar
la
cuota
que
pide
el
reclutador
y
todos
estos
gastos
del
viaje.
Piensan
que
con
la
paga
que
les
prometen
vale
la
pena
hacerlo,
que
después
van
a
poder
pagar
su
deuda.
Pero
suele
pasar
que…
Van
para
allá,
se
endeudan,
piden
prestado
para
ir
para
allá
y
llegan
y
no
pueden
ni
siquiera
pagar
la
deuda
y
les
están
cobrando
intereses.
Levi
le
preguntó
a
Oficina
de
Asuntos
Consulares
de
Estados
Unidos
sobre
esa
cuota
que
supuestamente
los
reclutadores
usan
para
la
visa.
El
consulado
de
Estados
Unidos
en
Monterrey
le
respondió
de
manera
general,
diciendo
que
ellos
hacen
un
gran
esfuerzo
para
que
estas
cosas
no
pasen.
Incluso
han
hecho
campañas
en
la
radio
y
en
YouTube
para
explicarle
más
a
la
gente
sobre
esta
visa
de
trabajo
¿Quieres
trabajar
legalmente
en
los
Estados
Unidos
y
ganar
dinero
para
ti
y
tu
familia?
El
programa
de
visas
H-2
lo
hace
posible
Le
informan
a
los
migrantes
sobre
sus
derechos.
Evita
el
fraude.
No
pagues
cuotas
extras
a
cualquier
persona
con
el
fin
de
participar
en
el
programa
de
visas
H-2.
Pero
los
trabajadores
están
en
una
posición
complicada
porque
los
reclutadores
son
los
que
les
ayudan
con
los
trámites
para
la
visa.
Tienen
que
confiar
en
ellos
para
que
todo
salga
bien.
Y
varias
personas
le
contaron
a
Levi
que
los
reclutadores
también
les
dicen
qué
deben
decir
en
la
entrevista.
Por
ejemplo:
“Si
alguien
del
consulado
te
pregunta
si
le
pagaste
a
un
reclutador,
tienes
que
decir
que
no”.
Incluso
los
acompañan
al
consulado.
Y
además,
algunos
cuentan
que
los
reclutadores
hasta
les
dicen
cuánto
dinero
deberían
pagar
legalmente
las
ferias
—y
les
dejan
claro
que
esa
es
la
cantidad
que
tienen
que
decir
en
el
consulado.
Si
contestan
bien
las
preguntas
en
el
consulado,
comprobando
que
el
reclutador
y
el
empleador
están
cumpliendo
con
la
ley,
les
dan
la
visa.
El
proceso
desde
la
entrevista
hasta
que
le
dan
la
visa
dura
unos
3
días.
Y
una
vez
que
la
tienen,
se
suben
a
un
bus
camino
a
Estados
Unidos.
Una
pausa
y
volvemos.
Este
podcast
de
NPR
y
el
siguiente
son
patrocinados
por
Mailchimp.
Mailchimp
quiere
contarte
que
hace
todo
tipo
de
mercadeo
para
ayudar
a
crecer
a
los
negocios
pequeños.
Desde
diseñar
landing
pages
lindas
hasta
la
orientación
de
tus
campañas
y
la
gestión
de
tu
base
de
datos.
Y,
por
supuesto,
también
quiere
recordarte
que
hace
gran
marketing
a
través
de
correo
electrónico.
Tal
vez
parezca
que
Mailchimp
hace
más
de
lo
que
dice
su
nombre,
pero
eso
solo
significa
que
su
negocio
ha
crecido.
Mailchimp.
Mucho
más
que
email.
Este
podcast
de
NPR
y
el
siguiente
mensaje
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Sleep
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Sleep
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te
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camas
que
se
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en
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a
tu
posición
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Sus
nuevas
camas
son
tan
inteligentes
que
automáticamente
se
ajustan
para
mantenerte
a
ti
y
a
tu
pareja
cómodos
durante
toda
la
noche.
Averigua
por
qué
9
de
cada
10
de
los
que
usan
Sleep
Number
lo
recomiendan.
Visita
sleepnumber.com
para
encontrar
una
tienda
cerca
de
ti.
La
tienda
virtual
de
Radio
Ambulante
abrió
otra
vez.
¿Ya
viste
qué
hay?
¿Jorge,
tienes
algún
recomendado?
Obvio,
Laura.
Mi
favorito
es
la
taza
de
Radio
Ambulante
con
el
logo
y
con
la
ilustración
de
La
ruta
larga,
uno
de
nuestros
episodios
sobre
migración.
¿Alguna
razón
en
particular
por
la
cual
ese
te
gustó?
Sí,
es
como
un
adorno
bonito.
Además
de
servirme
para
tomar
el
en
las
mañanas,
lo
puedo
dejar
aquí
al
lado
del
computador
todo
el
día
y
se
va
a
ver
súper
bien.
Todo
el
día
en
el
escritorio.
Todo
el
día,
es
mi
compañía.
Pues
bueno,
la
tienda
de
Radio
Ambulante
está
abierta
y
ya
está
lista
para
recibir
sus
pedidos.
No
sólo
tiene
pocillos
bonitos,
también
hay
hoodies,
camisetas,
estuches
para
celular,
tulas…
Hay
varias
opciones
para
elegir.
Si
les
llama
la
atención
entra
a
la
web:
tiendaradioambulante.org
Pero
espera,
espera.
Antes
de
que
termines:
quiero
contarles
sobre
el
código
de
descuento.
En
el
check
out
pongan
AMBULANTE
y
van
a
recibir
un
15
por
ciento
de
descuento
por
toda
su
compra.
Y
además:
hacemos
envíos
a
cualquier
lugar
del
mundo
desde
el
que
escuches
Radio
Ambulante.
Recuerden:
tiendaradioambulante.org.
Jennifer
López
es
famosa
desde
antes
de
que
muchos
de
nosotros
naciéramos.
Y
su
fama
ha
trascendido
cualquier
medio:
música,
películas,
baile,
televisión…
Perfumes…
JLo
le
da
a
Sam
Sanders
la
receta
secreta
de
su
éxito
contínuo.
Escúchala
en
el
nuevo
episodio
de
It’s
Been
a
Minute,
de
NPR.
Estamos
de
vuelta
en
Radio
Ambulante,
soy
Daniel
Alarcón.
Antes
de
la
pausa,
estábamos
en
Tlapacoyan,
de
donde
vienen
miles
de
trabajadores
de
ferias
gringas.
Trabajadores
legales,
claro.
Reclutados
y
contratados
por
compañías
estadounidenses.
Ya
con
visa
en
mano,
cruzan
la
frontera
y
viajan
entre
uno
y
tres
días
en
bus
—dependiendo
de
la
ruta
que
tomen
y
qué
tan
lejos
esté
su
destino—
para
llegar
a
trabajar.
Silvia
Viñas
nos
sigue
contando.
Como
escuchamos
antes,
las
ferias
tienen
un
horario
muy
pesado.
Varía
de
feria
en
feria,
pero
muchas
están
abiertas
desde
las
10
de
la
mañana
hasta
las
11
de
la
noche.
Además,
al
llegar
a
una
nueva
ciudad
hay
que
armar
los
juegos
mecánicos
y,
cuando
se
acaba
la
feria,
desarmar
todo.
Algunas
veces
no,
no
teníamos
la
luz
adecuada.
Y
los
trabajadores
como
Andy
no
solo
tienen
que
desarmar
la
feria
casi
en
la
oscuridad,
sino
bajo
otro
montón
de
condiciones
difíciles…
A
veces
cuando
llovía,
a
veces
hacía
frío
y
pues
se
resbalaban
algunas
veces
los
fierros
de
tus
manos.
Y
algunas
veces
encontrábamos
serpientes,
mapaches,
zorrillos
y
pues
a
veces
era
algo
peligroso
porque
no
querías
molestar
a
un
animal
de
ese
tipo.
Trabajan
toda
la
noche
para
poder
viajar
temprano
en
la
mañana.
Debíamos
de
apresurarnos,
de
movernos,
sin,
sin
estar
parados,
entonces
a
veces
nos
subíamos
sin,
sin
importar
que,
que
no
lleváramos
casco
o
guantes.
A
veces
no
teníamos
escaleras,
a
veces
no
te
daban
el
arnés
o
algún
equipo
necesario
para
poder
trabajar.
A
veces
nos
subíamos
por
medio
de
las
barras
que
están
soldadas
sobre
algunos
juegos
y
escalábamos,
los
ocupábamos
como
si
fueran
escaleras
porque
debíamos
de,
de
apurarnos
a
desarmar
todo
y
no
podíamos
perder
el
tiempo
esperando
en
que
un
compañero
dejara
de
utilizar
la
escalera.
Y
claro,
trabajando
bajo
esas
condiciones,
los
accidentes
pasan…
Al
poner
un
tensor
me
lastima.
O
sea
el
tensor
se
abrió
y
me
pegó
en
la
parte
de,
de
la
cara.
En
2014,
uno
de
los
compañeros
de
Andy,
un
joven
de
ahora
32
años
que
se
llama
Esaú
Morales,
salió
en
Telemundo
contando
sobre
una
vez
que
se
lastimó
con
un
cable
tensor.
Estaba
armando
un
juego.
Era
empleado
de
una
compañía
que
se
llama
Deggeller
Attractions.
Montan
unas
de
las
ferias
más
grandes
de
Estados
Unidos.
Después
del
accidente
Esaú
fue
al
hospital.
Y
al
otro
día,
aunque
estaba
herido…
Tuve
que
trabajar
o
sea
el
día
normal.
Allí
estar
con
inflamación
y
dolor
y
estar
trabajando.
Le
dolía
la
cabeza
y
le
sangraba
la
nariz.
Le
explicó
a
su
jefe
cómo
se
sentía
y
él
le
dijo
que
recogiera
sus
cosas
y
regresara
a
México.
Lo
despidió.
Es
difícil
para
ellos
quejarse,
porque
hoy
están
aquí,
la
semana
que
entra
están
en
otro
lugar
entonces,
¿cómo
van
a
buscar
un
abogado
que
los
ayude
en
los
servicios
legales
o
en
lo
que
sea,
no?
Él
es
Miguel
Montalvo,
el
abogado
que
conocimos
antes.
Miguel
había
escuchado
sobre
estos
casos,
de
mexicanos
trabajando
en
ferias
que
eran
maltratados
por
sus
jefes,
y
quería
que
los
trabajadores
pudieran
defender
sus
derechos
bajo
el
sistema
jurídico
de
Estados
Unidos.
Íbamos
básicamente
preguntando
casa
por
casa
a
ver
si
habían
ido,
y
con
qué
compañía
habían
ido
y
que
nos
contarán.
Miguel
empezó
a
buscar
a
trabajadores
en
Tlapacoyan
para
informarles
sobre
sus
derechos,
para
ver
si
querían
ayuda
legal.
Miguel
y
unos
compañeros
abogados
que
vivían
en
Estados
Unidos,
pensaban
que
si
un
grupo
de
migrantes
demandaba
y
ganaba,
a
lo
mejor
podrían
reformar
la
condiciones
de
trabajo
en
todas
las
ferias.
Yo
siempre
pensé,
dije:
tiene
que
haber
alguien
que
no
esté
contento,
tiene
que
haber
alguien
que
ya
no
lo
van
a
llevar
y
hay
que
encontrar
a
esa
persona
o
esas
personas
y
ellos
son
los
que
van
hacer
la
demanda.
Miguel
dice
que
muchos
tenían
miedo
de
hablar
con
él
porque
pensaban
que
si
alguien
del
pueblo
los
veía
hablando
con
un
abogado,
y
los
reclutadores
se
enteraban,
ya
no
los
llevarían
a
Estados
Unidos.
Sin
embargo,
por
seis
meses,
Miguel
hizo
varios
viajes
a
Tlapacoyan
para
hablar
con
trabajadores.
Hasta
que
un
día,
Esaú
le
dijo
que
quería
demandar
a
Deggeller
Attractions
por
el
accidente,
y
por
cómo
lo
trataron
después…
por
obligarlo
a
trabajar
al
otro
día,
cuando
estaba
recuperándose.
Miguel
y
sus
compañeros
tomaron
el
caso,
pero
siguieron
conversando
con
otros
trabajadores…
Duramos
mucho
tiempo
para
que
empezara
gente
a
hablar
porque
tienen
muchísimas
preguntas
y
tienen
miedo
entonces
hay
que
explicarles
la
ley
y
hay
que
explicar
la
situación
hasta
que
ellos
se
figuran
y
puede
durar
uno…
pues
platicando
así
un
mediodía
por
una
persona
y
a
veces
uno
habla
con
gente
y,
y,
y
al
final
de
cuentas
dicen
mejor
que
no.
Miguel
notó
que
había
algo
en
común
entre
muchos
trabajadores
de
Deggeller
Attractions:
la
compañía
no
les
pagaba
lo
que
había
prometido.
Entonces
los
abogados
decidieron
enfocarse
en
los
salarios.
Después
de
meses
de
conversaciones,
un
grupo
de
19
trabajadores
decidió
demandar
a
la
compañía.
Los
abogados
le
pidieron
a
un
experto
que
hiciera
un
reporte,
y
encontraron
que
Deggeller
Attractions
debía
casi
85
mil
dólares
en
salarios
no
pagados
durante
3
años.
Y
eso
era
solo
un
análisis
de
11
de
los
trabajadores
que
habían
decidido
demandar
a
la
compañía.
Había
docenas
de
personas
más
que
habían
trabajado
con
ellos.
Miguel
y
su
equipo
presentaron
la
demanda
en
el
2013
en
una
corte
en
Florida,
porque
ese
es
el
estado
en
donde
quedan
las
oficinas
de
Deggeller
Attractions.
Si
ganaban,
los
demandantes
podían
recuperar
gran
parte
de
sus
sueldos
perdidos.
Pero
los
trabajadores
no
tenían
el
apoyo
de
todo
Tlapacoyan.
Aunque
suene
cruel,
desde
el
punto
de
vista
del
pueblo
es
entendible.
Recordemos
que
muchos
en
el
pueblo
viven
de
trabajos
que
dan
compañías
como
Deggeller
Attractions.
Entonces,
muchos
dudaban
de
las
intenciones
del
grupo.
Incluso
de
Andy,
quien
también
estaba
demandando
a
la
compañía.
Algunas
personas
te
miraban
como…
Como
una
persona
que
quería
hacer
dinero
de
la
forma
fácil
porque
entraste
en
esta
demanda,
te
veían
como
una
persona
floja,
como
una
persona
que
quería
simple
y
sencillamente
sentarse,
obtener
dinero
y
nada
más.
El
mismo
año
que
entablaron
la
demanda,
en
el
2013,
Víctor
Apolinar,
el
reclutador
para
las
ferias
en
el
pueblo,
lanzó
una
campaña
para
ser
presidente
municipal,
o
sea,
el
alcalde
de
Tlapacoyan.
Creemos
que
este
es
una
muestra
de
lo
que
es
Veracruz…
Ganó
con
más
del
30
por
ciento
de
los
votos.
Víctor
era
muy
popular
en
Tlapacoyan,
algo
que
no
ayudó
para
nada
a
la
demanda…
Muchas
personas
pensaron
que
era
en
contra
de
Víctor,
de
esta
persona
que
te
envía
a
trabajar
a
los
Estados
Unidos,
muchos
pensaron
que
era
una
falta
de
respeto
hacia
él.
Y
el
miedo
que
mencionó
Miguel,
que
por
asociarse
con
un
abogado
ya
no
pudieran
regresar
a
trabajar
a
las
ferias,
se
cumplió.
Al
año
siguiente,
muchos
fueron
a
pedir
trabajo
a
la
oficina
de
Víctor.
Pensaban
que
tal
vez
tenían
la
oportunidad
de
conseguir
un
puesto
con
otra
compañía,
porque
estaban
demandando
a
Deggeller
Attractions
solamente,
y
no
a
los
reclutadores.
Pero
se
dieron
cuenta
de
que…
Ya
no
podíamos
regresar
a
trabajar
con,
con
la
única
persona
que
se
encarga
de,
de
darte
las
oportunidades
de
trabajo
aquí
en
Tlapacoyan.
Andy
y
otros
demandantes
dicen
que
la
oficina
de
Víctor
negó
sus
solicitudes
de
trabajo.
No
hay
pruebas
directas
de
esto.
Y
en
una
declaración
para
la
corte,
Jim
Judkins
—el
reclutador
en
Texas—
lo
niega.
En
esa
misma
declaración,
Judkins
explica
que
la
compañía
les
daba
a
los
reclutadores
los
nombres
de
trabajadores
que
querían
llevar.
Miguel
Montalvo
no
está
convencido
de
que
no
haya
habido
represalias…
Víctor
te
pone
en
la
lista
negra
y
ya
no
te
lleva,
o
no
lleva
a
tu
pariente,
o
a
tu
hijo,
o
a
tu
primo
que
quiere
ir
y,
y
entonces
ya
el
otro
te
reclama
que
porque
no
lo
va
a
llevar
porque
anduviste
diciendo
algo
mal
de
Víctor.
Recordemos
que
Tlapacoyan
es
un
pueblo
pequeño.
Todos
se
conocen.
Pues
es
básicamente
la
gente
no
quiere
decir
nada
porque
si
dicen
algo,
si
llega
a
oídos
de
Víctor
que
dijeron
algo
pues
se
van
a
vengar.
Entonces
por
eso
tienen
miedo
por
eso
casi
nadie
quiere
hablar.
Según
los
abogados
y
los
demandantes
algunos
de
ellos
empezaron
a
recibir
amenazas,
hasta
llamadas
de
gente
anónima
diciéndoles
que
se
salieran
de
la
demanda.
Al
principio
no
parecía
ser
más
que
eso:
llamadas
para
asustar.
Pero
un
día,
Miguel
dice
que
Esaú,
el
chico
que
se
lastimó
mientras
trabajaba
para
la
compañía,
estaba
tomándome
unas
copas
con
unos
amigos…
llegaron
otros
que
no
conocía
y
empezaron
a
hablar
de
las
ferias,
como
una
forma
de
intimidación.
Lo
golpearon
y
él
salió
muy
lastimado
de
esto.
Según
Miguel,
Esaú
terminó
mal,
con
costillas
fracturadas
por
los
golpes
que
recibió.
La
paliza
asustó
aún
más
a
los
otros
demandantes.
Es
que
Esaú
le
contó
a
Miguel
que
los
que
lo
golpearon
tenían
un
mensaje
para
los
demás…
Que
él
era
el
primero
de
la
lista
porque
supuestamente
iban
a
seguir
con
los
demás,
con
los
que
habían
demandado,
¿no?
Y
era
por
eso,
por
la
demanda.
Levi
trató
de
hablar
con
Esaú
para
entender
mejor
qué
pasó.
¿Bueno?
Hola,
¿Esaú?
Pero
cada
vez
que
lo
llamaba,
Esaú
le
decía
que
mejor
hablaran
otro
día.
Solamente
sería
mañana.
¿Mañana?
¿Como
más
o
menos
a
qué
hora?
Y
cuando
llegaba
“mañana”,
Esaú
decía
que
no
podía,
o
simplemente
no
contestaba.
Es
obvio
que
no
quiere
hablar
con
periodistas.
Y
no
era
el
único.
Hola,
disculpa…
Lo
mismo
pasó
con
otros
demandantes.
Ok
sir,
have
a
good
day.
Las
amenazas
complicaron
el
caso,
que
además
duró
mucho
más
de
lo
que
esperaban.
Al
principio,
los
abogados
estaban
confiados.
Tenían
pruebas,
documentos
que
mostraban
que
Deggeller
Attractions
no
les
había
pagado
el
dinero
que
habían
prometido.
Ahí
trabajando
pues
por
casi
nada
y
muchísimo
y
en
situaciones
extremadamente
peligrosas
e
insalubres.
El
argumento
que
dio
la
compañía
va
a
sonar
un
poco
rebuscado,
pero
trataré
de
explicar.
En
esencia
dicen
que
ellos
nunca
negociaron
los
términos
del
contrato
directamente
con
los
trabajadores.
Que
no
tienen
derecho
a
demandarlos
por
violar
un
contrato…
porque
ese
contrato
nunca
existió.
A
ver
si
me
siguen.
Según
Deggeller
se
habían
comprometido
con
el
gobierno
estadounidense
a
pagar
más
que
el
salario
mínimo,
como
requiere
la
ley.
Y
el
gobierno
aceptó
su
postulación.
Entonces,
argumentó
Deggeller,
la
relación
contractual
era
con
el
gobierno
de
Estados
Unidos,
no
con
los
trabajadores.
O
sea,
que
los
únicos
que
podrían
demandarlos
por
no
cumplir
con
el
contrato,
era
el
gobierno.
Un
juez
estuvo
de
acuerdo
con
este
argumento
de
Deggeller
y
desechó
el
caso
en
el
2014.
Pero
Miguel
y
sus
compañeros
apelaron,
y,
a
finales
de
2015,
una
corte
de
apelaciones
les
dio
la
razón.
El
caso
se
reabrió
y
no
solo
eso,
sentó
un
precedente:
ahora
los
trabajadores
temporales
podían
demandar
a
sus
empleadores
por
no
pagar
lo
que
les
habían
prometido.
Era
algo
que
no
se
había
visto
antes.
Sin
embargo,
eso
no
resolvió
el
caso
de
los
trabajadores
de
Tlapacoyan.
Siguió
abierto
por
casi
2
años
y
medio
más.
Durante
los
años
de
espera
a
que
la
demanda
avanzara,
hubo
muchos
cambios
en
esta
zona
de
México.
Veracruz,
donde
queda
Tlapacoyan,
se
volvió
uno
de
los
estados
más
violentos
del
país.
Es
una
zona
muy
peligrosa
para
periodistas
y
defensores
de
derechos
humanos.
Muchos
han
sido
asesinados.
La
violencia
en
Veracruz
no
para.
El
año
pasado
ocupó
el
cuarto
lugar
a
nivel
nacional
por
número
de
ejecuciones
con
casi
2
mil
y
en
este
2018
va
por
las
mismas.
En
lo
que
va
de
2018,
el
número
de
homicidios
en
Veracruz
se
ha
duplicado,
comparado
con
el
2015.
Y
Tlapacoyan
no
es
inmune
a
esa
violencia.
A
menudo
aparecen
cadáveres
en
el
río
que
pasan
por
el
pueblo.
Miguel
Montalvo
ya
no
se
siente
seguro
ahí.
Y
yo
dije:
yo
nomás
puedo
estar
aquí
ya
nada
más
lo
máximo
4
días,
porque
yo
me
imagino
que
durarán
unos
4
días
para
planear
algo
contra
uno,
así
es
la
situación
en
Tlapacoyan.
En
2016,
la
gente
del
pueblo
organizó
manifestaciones
contra
el
gobierno
local.
Cerraron
la
carretera
a
Ciudad
de
México.
Querían
que
su
alcalde,
Víctor
Apolinar,
hiciera
más
para
combatir
la
delincuencia
y
el
crimen
organizado.
Mi
familia
es
gente
de
trabajo…
¡No
es
justo!
¡No
es
justo!
Levi
quería
entrevistar
a
Víctor
para
esta
historia.
Así
que,
en
abril
de
2017,
fue
a
buscarlo
al
Palacio
Municipal.
Habían
pasado
tres
meses
de
esa
Fiesta
del
Migrante
que
escuchamos
al
principio
y
Víctor
Llevaba
como
alcalde
un
poco
más
de
tres
años..
señor,
pásele,
suba.
Una
secretaria
dirige
a
Levi
al
segundo
piso.
¿Con
respecto
a,
a
qué?
Levi
le
dice
que
es
para
hablar
de
migración…
Unos
minutos
más
tarde,
un
asistente
regresa
para
decirle…
Es
alcalde
municipal,
es
el
presidente
y,
y
no
trata
el
tema
de
lo
del
asunto
de
migración.
Por
muchos
años,
en
Tlapocoyan,
el
nombre
de
Víctor
era
sinónimo
de
emigración.
Llevó
miles
de
tlapacoyenses
hacia
al
norte.
Pero
ahora,
de
alcalde,
ya
no
se
dedica
a
eso.
Según
la
gente
del
pueblo
y
un
registro
de
reclutadores
extranjeros
del
gobierno
de
Estados
Unidos,
ahora
el
hermano
de
Víctor,
Jesús,
es
el
que
se
encarga
de
eso.
El
asistente
de
Víctor
le
recomienda
a
Levi
que
vaya
a
la
oficina
de
Jesús
para
pedir
una
entrevista.
¿Hola?
¿Aquí
es
la
oficina
donde
vienen
los
migrantes?
Sí.
Es
una
casa
chiquita,
roja,
de
dos
pisos.
Ese
día,
afuera
hay
un
letrero
que
avisa
sobre
un
cambio
en
el
horario
de
atención.
Está
firmado
por
Víctor.
Podría…
no
checar
otro
día.
Las
personas
que
están
trabajando
en
la
oficina
ese
día
tampoco
quieren
hablar
con
Levi.
Una
mujer
le
dice
que
están
muy
ocupados,
que
nadie
puede
atenderlo.
Levi
deja
su
número
de
teléfono,
pero
nunca
lo
llaman.
En
el
2017
hubo
elecciones
en
el
pueblo.
Esta
vez,
el
partido
de
Víctor
perdió.
Levi
no
ha
podido
confirmar
si
Víctor
de
nuevo
está
reclutando
para
Jim
Judkins.
Pero
encontró
que
hay
un
caso
abierto
contra
Judkins
y
su
compañía
en
el
Departamento
de
Trabajo
de
Estados
Unidos
—más
específicamente
en
la
oficina
donde
certifican
a
compañías
para
llevar
a
trabajadores
con
la
visa
H-2b
a
Estados
Unidos.
Levi
habló
con
un
ex
oficial
del
departamento
de
trabajo
y
con
el
asistente
del
juez
a
cargo
del
caso.
Le
dijeron
que
el
caso
parece
ser
una
forma
de
desacreditar
a
Judkins,
para
que
no
pueda
llevar
a
más
trabajadores
a
Estados
Unidos.
Cuando
cerramos
este
episodio
el
caso
seguía
abierto.
Casi
cuatro
años
después
de
que
se
entabló
la
demanda,
Andy
invitó
a
Levi
a
su
casa
en
Tlapacoyan.
Vamos
a
cocinar
un
kettle
corn.
Kettle
corn.
Son
palomitas
dulces.
Una
comida
clásica
de
las
ferias.
Puedes
escuchar
cuando
empiezan
a,
a
reventar
las,
las
palomitas.
En
un
sartén,
Andy
echa
granos
de
maíz
y
azúcar
en
el
aceite
caliente.
Como
en
Los
Ángeles
los
hacíamos.
Cuando
presentaron
la
demanda
en
2013,
Andy
se
sentía
engañado
por
sus
jefes
en
las
ferias,
por
el
dinero
que
no
le
habían
pagado,
por
las
condiciones
en
las
que
lo
hacían
trabajar.
Pero
después
de
vivir
varios
años
en
México,
sin
poder
regresar
a
Estados
Unidos,
y
ahora
tratando
de
mantener
a
un
hijo,
todo
parecía
diferente.
Deseo
volver
a
la
feria
por
obtener
una,
una
mejoría
en
la
cuestión
económica
de
aquí
de,
de
mi
familia.
He
contactado
con
un
par
de
dueños
de
ferias…
he
enviado
correos
electrónicos
y
he
hecho
un
par
de
llamadas.
Pero
como
la
gran
mayoría
de
las
compañías
consigue
trabajadores
mexicanos
por
medio
de
un
reclutador,
Andy
no
ha
tenido
éxito.
De
hecho,
tomó
una
decisión
drástica.
Pensó
que
tal
vez
su
empleador
anterior,
Deggeller
Attractions,
la
compañía
que
estaba
demandando,
le
daría
trabajo
si
se
salía
de
la
demanda.
Le
escribió
un
email
a
uno
de
los
abogados
del
caso,
diciendo
que
se
quería
salir.
Después
de
unos
meses
le
llegó
una
respuesta
de
uno
de
los
abogados
en
Estados
Unidos.
Se
la
leyó
a
Levi.
Señor
Contreras,
usted
ya
no
es
parte
de
la
demanda.
Adjunto
encontrará
que
su
nombre
no
aparece
en
la
enmienda
de
la
demanda.
Esto
deberá
ser
suficiente
para
que
se
convenza
que
nosotros
no
lo
representamos
en
ningún
reclamo
legal.
Feliz
tarde.
Era
bastante
arriesgado.
Al
salirse,
Andy
no
recibiría
nada
de
dinero
si
ganaban.
Pero
él
sentía
que
su
situación
económica
lo
obligaba
a
tomar
esta
decisión.
Necesitaba
dinero
ya,
un
trabajo,
ojalá
en
una
feria,
en
vez
de
esperar
a
ver
qué
pasaba
con
la
demanda.
Por
eso
trató
de
reparar
su
relación
con
Deggeller
Attractions.
Dejar
todo
por
la
paz,
dejar
todo
en
blanco
en
cero.
Andy
no
fue
el
único.
Otros
dos
también
se
salieron
de
la
demanda
para
intentar
regresar
a
las
ferias.
Sea
como
sea.
Algunos
nos
retiramos
porque
queríamos
regresar
a
trabajar
con
Víctor,
sin
importar
que
pagara
lo
que
pagara
o
que
trabajaras
demasiadas
horas.
Me
arrepiento
de
haber
intentado
hacer
algo
bueno
que
se
tornó
en
malo.
Perdí
la
oportunidad
de
regresar
a
trabajar
y
más
que
nada
el
tiempo,
¿no?
Levi
habló
con
varios
demandantes
para
este
episodio,
y
todos
le
dijeron
que
querían
volver
a
las
ferias.
La
demanda
contra
Deggeller
Attractions
se
cerró
este
año,
2018.
Los
trabajadores
y
la
compañía
llegaron
a
un
acuerdo
confidencial.
Las
ferias
y
las
relaciones
con
sus
trabajadores
mexicanos
sigue
siendo
esencialmente
la
misma.
Mientras
tanto,
desde
2012,
el
número
de
visas
de
trabajo
temporal
se
ha
duplicado.
Levi
Bridges
es
periodista
independiente.
Silvia
Viñas
es
editora
de
Radio
Ambulante.
Esta
historia
fue
editada
por
Camila
Segura,
Silvia
Viñas,
Luis
Fernando
Vargas
y
por
mí.
La
mezcla
y
el
diseño
de
sonido
son
de
Andrés
Azpiri
y
Rémy
Lozano.
Nuestra
pasante
editorial,
Andrea
López
Cruzado,
hizo
el
fact-checking.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Gabriela
Brenes,
Jorge
Caraballo,
Miranda
Mazariegos,
Diana
Morales,
Patrick
Mosley,
Ana
Prieto,
Laura
Rojas
Aponte,
Barbara
Sawhill,
David
Trujillo
y
Elsa
Liliana
Ulloa.
Nuestras
pasantes
editoriales
son
Lisette
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y
Victoria
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Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
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produce
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se
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el
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¿Por qué deberían escuchar Radio Ambulante? Les preguntamos a nuestros oyentes:Porque me hace conocer realidades de Latinoamérica, historias a las cuales de otra manera no tendría acceso.Porque tiene una propuesta diferente. Trabajo periodístico, inteligente y ético. Siempre me dejan pensando sobre algo nuevo, sobre algo que puedo hacer. Cariño, realidad, dolor, amor, alegría: es Radio Ambulante. No puedo visitar Latinoamérica, pero gracias a Radio Ambulante por un rato me siento allá. Si estás de acuerdo, por favor apoyen el valioso trabajo que hacemos. No importa el monto de tu donación: 2 dólares al mes, 5, 10, lo que sea. Cualquier aporte ayuda a pagar por el periodismo que te acerca a América Latina. Puedes donar visitando a radioambulante.org/donar. Es sencillo y no te tomará más de un par de minutos. Y para nuestra audiencia en los Estados Unidos: por favor también consideren apoyar a su emisora de Radio Pública local. 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Levi empezó trabajando en juegos de azar. Estaba a cargo de ese juego donde hay patitos de plástico flotando en una piscina chiquita… y la gente paga unos 5 dólares para tirar anillos grandes tratando de que alguno caiga en un patito. El premio, claro, es un peluche. Después lo pusieron a operar los juegos mecánicos. Sit down. Is this scary? It’s not scary. I’ve been on before. Ok… ¿Y tú trabajo en qué consistía? Tomas los boletos. Recibes la gente que, que van a subir a los juegos. Will we fall? You’re not gonna fall. Not if you do what I tell you to do. Ah, my shoe.. You, sir, right over there feet go all the way on the bottom of that pocket, let me help you. Aprendes de hacer todo. De cómo desarmar los juegos. De cómo manejar los juegos también. En la feria en la que trabajó Levi había empleados mexicanos y estadounidenses. Antes, la mayoría de los trabajadores de estas ferias eran gringos, pero a principios de los 2000, las compañías que manejan los puestos de comida y los juegos empezaron a contratar a muchos mexicanos. Era difícil encontrar a estadounidenses que quisieran viajar de ciudad en ciudad durante meses. En esta feria donde trabajó Levi… En un lado vivían personas de México. Y en el otro lado personas de Estados Unidos. No mezclaban mucho, no trabajaron juntos. Las comunidades bastante segregadas. Ay dijera mi abuelito, tócame La Cucaracha… Los mexicanos se encargaban de, de los juegos más grandes, los juegos más complicados de desarmar. Mientras que… Personas de Estados Unidos nunca trabajaron en los juegos complicados siempre era los juegos para niños… La mayoría de las personas de Estados Unidos tenían problemas con drogas, siempre emborrachaban… No es que los mexicanos nunca se fueran de fiesta, pero según Levi, no tanto. Unas cervezas el fin de semana, y ya. En general, se tomaban el trabajo más en serio, y quizás por eso, se les encargaba los juegas más complejos. Entonces era como dos culturas distintas en ese, en ese carnaval. Pero a Levi le interesaban los mexicanos. Quería saber más de su situación laboral, y de la visa que tenían muchos de ellos… Una visa para trabajadores temporales. Por eso se había metido a trabajar en la feria. Empezó a entrar en confianza y a pasar mucho tiempo en ese lado. Y como hablaba algo de español, los mismos jefes lo mandaron a trabajar con los empleados mexicanos. Me contó de un día en particular: Levi estaba haciendo de chofer para un grupo de sus compañeros mexicanos. Manejaba una van, una camioneta. Y estaban cansadísimos… Habían trabajado muchísimas horas toda la semana y habían pasado toda la noche desarmando los juegos de la feria. Lo cual no es nada inusual. Y este trabajo dura hasta 8 en la mañana o tal vez más, hasta 10 o mediodía. Entonces trabajas unas 24 horas o más. Ese lunes en la mañana, Levi y sus compañeros estaban en camino al próximo lugar donde se instalaría la feria. Íbamos de California hasta el estado de Idaho. Más de 800 kilómetros por carretera. Y Levi estaba tan cansado que… Y yo tenía mucho miedo que las iba a matar, que yo iba a matar a las personas en este van. Yo creo que dormí unas dos veces manejando, o sea me dormí y me desperté. Con 10 compañeros mexicanos en los asientos de atrás, roncando. Me recuerdo que manejaba por las montañas de California y estaba pensando de su pueblo en México, de sus familias, porque ya había pasado mucho tiempo en su pueblo. Un pueblo en el estado de Veracruz que Levi conocía bien. Tlapacoyan, de donde vienen la mayoría de estos trabajadores. Allá había conocido a muchas de las familias que dependen de este trabajo. Parece muy fuerte esa imagen de cruzando las montañas y pensando en si me quedo dormido y chocamos voy a dejar a 15 viudas en este pueblito en México. Eso es lo que estaba pensando. Claro, ¿y cuántos niños huérfanos? Y…. Sí…No hay nada más gringo que una feria de condado. Esos county fairs son parte importante, hasta icónica, de la cultura estadounidense. Al mismo tiempo, como Levi pudo confirmar, estas ferias dependen de mano de obra mexicana. Después de ese verano, durante los siguientes años, Levi volvería a Tlapacoyan varias veces para entender cómo un pueblito mexicano llegó a estar en el mero centro de este evento cultural tan gringo. Levi estuvo siguiendo esta historia por más de cinco años. Su editora, Silvia Viñas, la va a narrar. Son las dos de la tarde en Tlapacoyan, un pueblo mexicano en el estado de Veracruz, a unos 300 kilómetros en auto al este de la Ciudad de México. En una cancha de fútbol hay hombres con camisetas azules y rojas jugando bajo un sol insoportable. Es la final, el último partido de un torneo anual. Los equipos: Blue Star y Corazón de América. El que gane el partido se queda con un trofeo dorado, y más importante, la adoración de la gente del pueblo. Corazón de América va arriba en el marcador. Este no es un torneo cualquiera. Blue Star y Corazón de América también son los nombres de dos compañías que manejan ferias en Estados Unidos. Y los jugadores son sus empleados. Acaban de regresar a Tlapacoyan, después de más de seis meses trabajando en ferias, para pasar la navidad con sus familias. Omar Encarnación, de 31 años, trabaja con Corazón de América. Quisiera yo agradecerle a mi boss, a mi patrón, Robert Warner, eh… a Miss Yuri pues la verdad cada año nos ayudan para hacer el equipo… El partido de esta tarde es parte de un evento que se llama la Fiesta del Migrante. Cae en la misma semana que el Día de la Virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre. En el día las calles se llenan de desfiles y procesiones religiosas. Por la noche lanzan fuegos artificiales… No es solamente una fiesta en honor a la Virgen, sino también a los migrantes que regresaron sanos y salvos a su casa. Tlapacoyan está ubicado entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México. Desde los cerros cercanos se puede ver la iglesia. Es un edificio blanco, con una torre que brilla tanto con el sol del mediodía que casi te encandila. Y más allá del pueblo todo se pone muy verde: hay cerros llenos de naranjos y plátanos, y con café sembrado en las sombras. La Fiesta del Migrante de ese año, 2016, termina con una comida para los trabajadores. La hacen en un campo, con docenas de mesas debajo de un toldo blanco. Cientos de trabajadores se sientan a comer frente a un escenario donde una banda toca música tradicional de la zona. Cuando terminan de comer, llega un invitado especial: Jim Judkins, un reclutador laboral. Quiero que le demos la bienvenida al señor Jim Judkins. (Aplauso)Jim trabaja y vive en Texas. Tiene pelo corto y canoso, y tiene unos 60 años. Y parece sentirse cómodo en el escenario, acaparando la atención de tanta gente. Se acerca al micrófono con confianza, aunque el español no es su lengua materna. Este es mi año número treinta ocho, treinta ocho viajando para visitar mis amigos y mi familia porque ustedes son mi familia aquí en Tlapacoyan. (Aplauso) Los trabajadores miran a Jim. Están sentados alrededor de mesas con manteles blancos y botellas de Coca-Cola. Jim habla en español y después traduce al inglés para un par de dueños de ferias de Estados Unidos que también han llegado. Todo el evento es bilingüe. This is my 38th year of traveling to visit my friends and family and you’re all my family… En los años 70, Jim empezó a trabajar en un circo que recorría Estados Unidos. Hizo un poco de todo. Era cocinero y chofer. También era mago… Pero en serio, mago de los que se están imaginando… Soplaba fuego, se acostaba en una cama de clavos. Y allí conoció a un tlapacoyense que se llama Víctor Apolinar. Luego Jim fundó su propio circo y Víctor fue a trabajar con él. Hoy, en la Fiesta del Migrante, Víctor está al lado de Jim en el escenario… y Jim lo presenta… Mi gran amigo, la verdad mi hermano: Víctor Juan Apolinar Barrios. (Aplauso) Se nota que son muy cercanos. Víctor tiene el pelo negro y es un poco bajito, apenas alcanza los hombros de Jim. Está vestido un poco formal, con camisa blanca. Creanme que para mí es un honor estar dirigiendo estas palabras, porque formo parte de un equipo que se ha hecho a base de varios años que se ha hecho…En los 90, Víctor trabajaba en el circo de Jim, quien en esos años empezó a contratar a extranjeros. Los llevaba a Estados Unidos con unas visas temporales. Son unas visas que se llaman H-2. Hay dos tipos. Una es la visa H-2A, que es para trabajos relacionados con la agricultura. La otra es la H-2B. Esta es para otras industrias —como la jardinería, el procesamiento de mariscos, la carpintería, y, claro, las ferias. Jim se dio cuenta de que había mucha demanda de trabajadores en las ferias. Así que a principios de los 2000 empezó una compañía, JKJ Workforce Agency, que recluta migrantes para trabajar en circos y ferias en Estados Unidos. Y Víctor regresó a Tlapacoyan y empezó a reclutar gente desde allí. Hoy en día la compañía recluta trabajadores para más de 100 empresas. La mayoría para ferias. Cada año solicitan visas H-2B para más de 4.000 mexicanos, para que vayan a trabajar a casi todos los estados del país. I’m working in Kentucky, Alabama… Tennessee, Ohio… Texas, Arizona… West Virginia, Virginia… Florida, Nueva York, Michigan Y California. Para las ferias reclutan hombres y mujeres, pero sobre todo hombres. Y para muchos en Tlapacoyan sacar esta visa puede significar un cambio de vida enorme. En las ferias ganan más dinero que en el pueblo, donde el trabajo más común es cosechar naranjas y plátanos —algo que apenas les da suficiente dinero para sobrevivir día a día. Cada año veo más y más de los niños y de los nietos que ya no tienen que ya trabajar en el campo. Es cierto, las ferias ayudan mucho a la gente de Tlapacoyan. Pero eso no significa que sea un trabajo perfecto. Algunos trabajadores le contaron a Levi que los clientes no siempre los tratan bien. Cuando hay alguna queja respecto a un juego, por ejemplo, a los trabajadores mexicanos les dicen que llegan allá a robarse el empleo de los estadounidenses… que se devuelvan a su casa… Esto, a pesar de que están trabajando de manera legal. Y luego está la paga. La semana laboral estándar en Estados Unidos es de 40 horas y el salario mínimo legal depende del estado pero rodea los $7.25. Y si trabajaran ese horario en la feria, pues, lo que ganarían no estaría mal. Pero cuando Levi habló con los trabajadores, le contaron que las 40 horas muchas veces se duplicaban. O más. Al principio cuando yo llegué me pagaban… 340 dólares; 330; 340… Pues ganaba como 275 dólares por semana… Trabajábamos los 7 días de la semana, 14 horas cada día… De 90, 92 horas más o menos lo que en una semana se llega a trabajar ahí. Y cuando yo manejaba, entonces me daban 25 dólares más y así es como yo completaba 300 dólares, mhm, por semana. De en total 98 horas a la semana, con 322 dólares de paga.322 dólares por 98 horas de trabajo… Eso es unos cuatro dólares la hora. Todo esto es un poco complicado, pero las ferias no pueden pagar solo el salario mínimo. Por ley. Al pedir permiso para contratar a trabajadores temporales, tienen que comprometerse a pagar sueldos que podrían ser atractivos para ciudadanos. Es decir, más que el mínimo. Esto lo menciono para dar un poco de contexto nomás. Los trabajadores deben estar ganando más del mínimo. Mucho más. No deberían estar ganando 4 la hora… Ni hablar. Estamos hablando de que deberían de estar ganando alrededor de 1.000 dólares a la semana.Él es Miguel Montalvo, un abogado mexicano que ayuda a migrantes que son víctimas de abuso laboral en Estados Unidos. Miguel está dando un ejemplo, claro, no todos los carnavales son así. Pero en el caso que menciona, en promedio les pagan 600 dólares menos de lo que deberían. Entonces yo veo a gente que está yendo por 5 o 10 años con esas compañías y no más ven a su familia por 4, 5, 6 semanas al año, y demás el resto de su vida desde que, desde que se despierta, desde que se duerme, su tiempo pertenece a la compañía… Básicamente es una esclavitud moderna esto. Levi trató de hablar con Jim Judkins durante la Fiesta del Migrante en Tlapacoyan, para preguntarle sobre los salarios de los trabajadores, sobre las condiciones de trabajo… Esta canción que, que nos da a recordar a esta gran persona que todos ustedes tuvieron oportunidad de conocerle… Cuando Jim termina de hablar, se baja del escenario mientras de fondo suena la canción My Way de Frank Sinatra. Unos reporteros locales inmediatamente se le acercan. Levi va detrás. Uno de los periodistas le pregunta a Jim cuánto le pagan a los trabajadores… ¿Cuánto es que vale el sueldo? Pues depende de dónde trabajan pero es diez a quince dólares por hora. Levi aprovecha la situación y le pregunta qué piensa sobre unos reportajes sobre explotación laboral en las ferias que habían salido en Estados Unidos. Well, the stories that have come out, a lot of them that have been put up by groups like Derechos de los Migrantes are made-up stories… Les traduzco: Jim dice que las historias de explotación son un invento. Fake news. Que no reflejan la realidad de las ferias. Luego le dice a Levi que tal vez podrían encontrarse más tarde para hacer una entrevista más profunda, pero después se va. Cabe mencionar que Levi pidió entrevistar a Jim muchas veces pero se negó a hablar con él. Le dijo que ahora no habla con la prensa porque los periodistas siempre cambian sus palabras. Pero alguna gente del pueblo, los mismos trabajadores de las ferias, sí hablaron con Levi. Trabajé con Ride’s Amusement una temporada, Cowboy Kettle Corn una temporada también… El es Andy Contreras, un tlapacoyense de 37 años que trabajó un total de siete temporadas en las ferias con varias compañías. Ya no lo hace, por razones que entenderán más adelante. Ahora vive otra vez en Tlapacoyan, y maneja un taxi, y vende elotes asados. En días soleados va al bosque para cazar serpientes. Como de cinco metros guey, ya corro. Ya me da miedo. Uno de los días en que Levi lo visita, Andy está con su amigo Diego, buscando serpientes con un machete en la mano. Uno de cinco metros, ¿ya te anda asfixiando no? La de dos y media te da lata ya! ¡La de dos y media no te la quita! Después vende la piel en el mercado. La gente la usa para hacer botas y carteras. Desde joven, Andy tuvo que aprender a ganarse la vida solo. Su papá murió cuando tenía 17 años. Yo soy el más chico de todos. No había muchos recursos económicos cuando ya me tocó a mí. De, de pequeño pues no, no, no hubo esa, ese tipo de regalos en los cumpleaños, en las fiestas de navidad o Día de Reyes, o el Día del Niño. Trabajó en el mercado en Tlapacoyan, cargando y descargando frutas y hortalizas. Ya sabía yo que, debía yo de trabajar para poder comprarme algo. Yo fui juntando dinero para poder comprarme un estéreo. Escuchaba yo música antigua… escuchaba canciones de grupos como Los Beatles, escuchaba The Rolling Stones, The Who, Pink Floyd. Trabajé en el mercado por un largo periodo y la paga cada semana era, era poca de 800, 900 pesos a veces… No era mucho. Menos de 100 dólares al cambio de la época. Noventa y tantas horas casi 100 horas que trabajábamos por semana. Eran muchas horas de trabajo y era poco la, la, la paga. Mucho trabajo y poca paga. Lo mismo que viviría años después en las ferias de Estados Unidos. Los reclutadores no quisieron hablar con Levi para explicar cómo es el proceso de reclutamiento para las ferias. Pero los trabajadores sí. Le contaron que el primer paso es solicitar trabajo en una oficina en Tlapacoyan. Y esto va a sonar un poco raro, pero le dijeron que cada vez que iban a trabajar a una feria en Estados Unidos, tenían que pagar una cuota en la oficina del reclutador. Sí, pagar para ser contratado. Si tú estás dispuesto a ir a Estados Unidos debes de poner en un sobre una cantidad de dinero que es 5,000 pesos. Entre 350 y 400 dólares, que era el valor del peso mexicano frente al dólar cuando Andy iba a trabajar a las ferias en el 2010 y 2011. Otros trabajadores del pueblo pagaban cantidades parecidas. Y llegas con tu nombre escrito en este sobre, llegas a la oficina lo entregas y es para que según ya tengas el derecho a obtener tu visa de trabajo. Según algunos trabajadores y testimonios de los reclutadores en documentos públicos que Levi revisó, esa cuota era para la visa y para pagar el viaje. De cualquiera manera, cobrarles esa cuota no es ilegal si después la compañía que maneja la feria les reembolsan los gastos. Pero los trabajadores dicen que no les devuelven ese dinero. Varios estudios señalan que es muy común que los reclutadores en el extranjero pidan un pago con el pretexto de que es para sacar la visa. Levi no ha podido comprobar si Víctor, el socio mexicano de Jim Judkins que reclutaba en Tlapacoyan, se quedaba con parte de esa cuota o no. Pero reclutar a trabajadores en el pueblo parece ser un gran negocio. Según documentos legales, Jim le pagaba a Víctor 100 dólares por cada migrante que reclutaba. Y recordemos que lleva miles de migrantes a las ferias cada temporada. Es mucho dinero. Y bueno, también hay otros gastos para los trabajadores. Por ejemplo, para llegar a Estados Unidos para comenzar a trabajar… Tú pagas el… tu hotel, tus comidas. Según las leyes laborales de Estados Unidos, la compañía que los contrata debe pagar todos los gastos por el viaje, o por lo menos reembolsar a los empleados. Pero con este tipo de trabajadores es bastante común que esto no pase. Y bueno, el gobierno tampoco está monitoreando que se hagan estos reembolsos. Muchos migrantes sacan un préstamo para pagar la cuota que pide el reclutador y todos estos gastos del viaje. Piensan que con la paga que les prometen vale la pena hacerlo, que después van a poder pagar su deuda. Pero suele pasar que… Van para allá, se endeudan, piden prestado para ir para allá y llegan y no pueden ni siquiera pagar la deuda y les están cobrando intereses. Levi le preguntó a Oficina de Asuntos Consulares de Estados Unidos sobre esa cuota que supuestamente los reclutadores usan para la visa. El consulado de Estados Unidos en Monterrey le respondió de manera general, diciendo que ellos hacen un gran esfuerzo para que estas cosas no pasen. Incluso han hecho campañas en la radio y en YouTube para explicarle más a la gente sobre esta visa de trabajo … ¿Quieres trabajar legalmente en los Estados Unidos y ganar dinero para ti y tu familia? El programa de visas H-2 lo hace posible Le informan a los migrantes sobre sus derechos. Evita el fraude. No pagues cuotas extras a cualquier persona con el fin de participar en el programa de visas H-2. Pero los trabajadores están en una posición complicada porque los reclutadores son los que les ayudan con los trámites para la visa. Tienen que confiar en ellos para que todo salga bien. Y varias personas le contaron a Levi que los reclutadores también les dicen qué deben decir en la entrevista. Por ejemplo: “Si alguien del consulado te pregunta si le pagaste a un reclutador, tienes que decir que no”. Incluso los acompañan al consulado. Y además, algunos cuentan que los reclutadores hasta les dicen cuánto dinero deberían pagar legalmente las ferias —y les dejan claro que esa es la cantidad que tienen que decir en el consulado. Si contestan bien las preguntas en el consulado, comprobando que el reclutador y el empleador están cumpliendo con la ley, les dan la visa. El proceso desde la entrevista hasta que le dan la visa dura unos 3 días. Y una vez que la tienen, se suben a un bus camino a Estados Unidos. Una pausa y volvemos. 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La tienda virtual de Radio Ambulante abrió otra vez. ¿Ya viste qué hay? ¿Jorge, tienes algún recomendado? Obvio, Laura. Mi favorito es la taza de Radio Ambulante con el logo y con la ilustración de La ruta larga, uno de nuestros episodios sobre migración. ¿Alguna razón en particular por la cual ese te gustó? Sí, es como un adorno bonito. Además de servirme para tomar el té en las mañanas, lo puedo dejar aquí al lado del computador todo el día y se va a ver súper bien. Todo el día en el escritorio. Todo el día, es mi compañía. Pues bueno, la tienda de Radio Ambulante está abierta y ya está lista para recibir sus pedidos. No sólo tiene pocillos bonitos, también hay hoodies, camisetas, estuches para celular, tulas… Hay varias opciones para elegir. Si les llama la atención entra a la web: tiendaradioambulante.org Pero espera, espera. Antes de que termines: quiero contarles sobre el código de descuento. En el check out pongan AMBULANTE y van a recibir un 15 por ciento de descuento por toda su compra. Y además: hacemos envíos a cualquier lugar del mundo desde el que escuches Radio Ambulante. Recuerden: tiendaradioambulante.org. Jennifer López es famosa desde antes de que muchos de nosotros naciéramos. Y su fama ha trascendido cualquier medio: música, películas, baile, televisión… Perfumes… JLo le da a Sam Sanders la receta secreta de su éxito contínuo. Escúchala en el nuevo episodio de It’s Been a Minute, de NPR. Estamos de vuelta en Radio Ambulante, soy Daniel Alarcón. Antes de la pausa, estábamos en Tlapacoyan, de donde vienen miles de trabajadores de ferias gringas. Trabajadores legales, claro. Reclutados y contratados por compañías estadounidenses. Ya con visa en mano, cruzan la frontera y viajan entre uno y tres días en bus —dependiendo de la ruta que tomen y qué tan lejos esté su destino— para llegar a trabajar. Silvia Viñas nos sigue contando. Como escuchamos antes, las ferias tienen un horario muy pesado. Varía de feria en feria, pero muchas están abiertas desde las 10 de la mañana hasta las 11 de la noche. Además, al llegar a una nueva ciudad hay que armar los juegos mecánicos y, cuando se acaba la feria, desarmar todo. Algunas veces no, no teníamos la luz adecuada. Y los trabajadores como Andy no solo tienen que desarmar la feria casi en la oscuridad, sino bajo otro montón de condiciones difíciles… A veces cuando llovía, a veces hacía frío y pues se resbalaban algunas veces los fierros de tus manos. Y algunas veces encontrábamos serpientes, mapaches, zorrillos y pues a veces era algo peligroso porque no querías molestar a un animal de ese tipo. Trabajan toda la noche para poder viajar temprano en la mañana. Debíamos de apresurarnos, de movernos, sin, sin estar parados, entonces a veces nos subíamos sin, sin importar que, que no lleváramos casco o guantes. A veces no teníamos escaleras, a veces no te daban el arnés o algún equipo necesario para poder trabajar. A veces nos subíamos por medio de las barras que están soldadas sobre algunos juegos y escalábamos, los ocupábamos como si fueran escaleras porque debíamos de, de apurarnos a desarmar todo y no podíamos perder el tiempo esperando en que un compañero dejara de utilizar la escalera. Y claro, trabajando bajo esas condiciones, los accidentes pasan… Al poner un tensor me lastima. O sea el tensor se abrió y me pegó en la parte de, de la cara. En 2014, uno de los compañeros de Andy, un joven de ahora 32 años que se llama Esaú Morales, salió en Telemundo contando sobre una vez que se lastimó con un cable tensor. Estaba armando un juego. Era empleado de una compañía que se llama Deggeller Attractions. Montan unas de las ferias más grandes de Estados Unidos. Después del accidente Esaú fue al hospital. Y al otro día, aunque estaba herido… Tuve que trabajar o sea el día normal. Allí estar con inflamación y dolor y estar trabajando. Le dolía la cabeza y le sangraba la nariz. Le explicó a su jefe cómo se sentía y él le dijo que recogiera sus cosas y regresara a México. Lo despidió. Es difícil para ellos quejarse, porque hoy están aquí, la semana que entra están en otro lugar entonces, ¿cómo van a buscar un abogado que los ayude en los servicios legales o en lo que sea, no? Él es Miguel Montalvo, el abogado que conocimos antes. Miguel había escuchado sobre estos casos, de mexicanos trabajando en ferias que eran maltratados por sus jefes, y quería que los trabajadores pudieran defender sus derechos bajo el sistema jurídico de Estados Unidos. Íbamos básicamente preguntando casa por casa a ver si habían ido, y con qué compañía habían ido y que nos contarán. Miguel empezó a buscar a trabajadores en Tlapacoyan para informarles sobre sus derechos, para ver si querían ayuda legal. Miguel y unos compañeros abogados que vivían en Estados Unidos, pensaban que si un grupo de migrantes demandaba y ganaba, a lo mejor podrían reformar la condiciones de trabajo en todas las ferias. Yo siempre pensé, dije: tiene que haber alguien que no esté contento, tiene que haber alguien que ya no lo van a llevar y hay que encontrar a esa persona o esas personas y ellos son los que van hacer la demanda. Miguel dice que muchos tenían miedo de hablar con él porque pensaban que si alguien del pueblo los veía hablando con un abogado, y los reclutadores se enteraban, ya no los llevarían a Estados Unidos. Sin embargo, por seis meses, Miguel hizo varios viajes a Tlapacoyan para hablar con trabajadores. Hasta que un día, Esaú le dijo que quería demandar a Deggeller Attractions por el accidente, y por cómo lo trataron después… por obligarlo a trabajar al otro día, cuando estaba recuperándose. Miguel y sus compañeros tomaron el caso, pero siguieron conversando con otros trabajadores… Duramos mucho tiempo para que empezara gente a hablar porque tienen muchísimas preguntas y tienen miedo entonces hay que explicarles la ley y hay que explicar la situación hasta que ellos se figuran y puede durar uno… pues platicando así un mediodía por una persona y a veces uno habla con gente y, y, y al final de cuentas dicen mejor que no. Miguel notó que había algo en común entre muchos trabajadores de Deggeller Attractions: la compañía no les pagaba lo que había prometido. Entonces los abogados decidieron enfocarse en los salarios. Después de meses de conversaciones, un grupo de 19 trabajadores decidió demandar a la compañía. Los abogados le pidieron a un experto que hiciera un reporte, y encontraron que Deggeller Attractions debía casi 85 mil dólares en salarios no pagados durante 3 años. Y eso era solo un análisis de 11 de los trabajadores que habían decidido demandar a la compañía. Había docenas de personas más que habían trabajado con ellos. Miguel y su equipo presentaron la demanda en el 2013 en una corte en Florida, porque ese es el estado en donde quedan las oficinas de Deggeller Attractions. Si ganaban, los demandantes podían recuperar gran parte de sus sueldos perdidos. Pero los trabajadores no tenían el apoyo de todo Tlapacoyan. Aunque suene cruel, desde el punto de vista del pueblo es entendible. Recordemos que muchos en el pueblo viven de trabajos que dan compañías como Deggeller Attractions. Entonces, muchos dudaban de las intenciones del grupo. Incluso de Andy, quien también estaba demandando a la compañía. Algunas personas te miraban como… Como una persona que quería hacer dinero de la forma fácil porque entraste en esta demanda, te veían como una persona floja, como una persona que quería simple y sencillamente sentarse, obtener dinero y nada más. El mismo año que entablaron la demanda, en el 2013, Víctor Apolinar, el reclutador para las ferias en el pueblo, lanzó una campaña para ser presidente municipal, o sea, el alcalde de Tlapacoyan. Creemos que este es una muestra de lo que es Veracruz… Ganó con más del 30 por ciento de los votos. Víctor era muy popular en Tlapacoyan, algo que no ayudó para nada a la demanda… Muchas personas pensaron que era en contra de Víctor, de esta persona que te envía a trabajar a los Estados Unidos, muchos pensaron que era una falta de respeto hacia él. Y el miedo que mencionó Miguel, que por asociarse con un abogado ya no pudieran regresar a trabajar a las ferias, se cumplió. Al año siguiente, muchos fueron a pedir trabajo a la oficina de Víctor. Pensaban que tal vez tenían la oportunidad de conseguir un puesto con otra compañía, porque estaban demandando a Deggeller Attractions solamente, y no a los reclutadores. Pero se dieron cuenta de que… Ya no podíamos regresar a trabajar con, con la única persona que se encarga de, de darte las oportunidades de trabajo aquí en Tlapacoyan. Andy y otros demandantes dicen que la oficina de Víctor negó sus solicitudes de trabajo. No hay pruebas directas de esto. Y en una declaración para la corte, Jim Judkins —el reclutador en Texas— lo niega. En esa misma declaración, Judkins explica que la compañía les daba a los reclutadores los nombres de trabajadores que querían llevar. Miguel Montalvo no está convencido de que no haya habido represalias… Víctor te pone en la lista negra y ya no te lleva, o no lleva a tu pariente, o a tu hijo, o a tu primo que quiere ir y, y entonces ya el otro te reclama que porque no lo va a llevar porque anduviste diciendo algo mal de Víctor. Recordemos que Tlapacoyan es un pueblo pequeño. Todos se conocen. Pues es básicamente la gente no quiere decir nada porque si dicen algo, si llega a oídos de Víctor que dijeron algo pues se van a vengar. Entonces por eso tienen miedo por eso casi nadie quiere hablar. Según los abogados y los demandantes algunos de ellos empezaron a recibir amenazas, hasta llamadas de gente anónima diciéndoles que se salieran de la demanda. Al principio no parecía ser más que eso: llamadas para asustar. Pero un día, Miguel dice que Esaú, el chico que se lastimó mientras trabajaba para la compañía, estaba tomándome unas copas con unos amigos… llegaron otros que no conocía y empezaron a hablar de las ferias, como una forma de intimidación. Lo golpearon y él salió muy lastimado de esto. Según Miguel, Esaú terminó mal, con costillas fracturadas por los golpes que recibió. La paliza asustó aún más a los otros demandantes. Es que Esaú le contó a Miguel que los que lo golpearon tenían un mensaje para los demás… Que él era el primero de la lista porque supuestamente iban a seguir con los demás, con los que habían demandado, ¿no? Y era por eso, por la demanda. Levi trató de hablar con Esaú para entender mejor qué pasó. ¿Bueno? Hola, ¿Esaú? Pero cada vez que lo llamaba, Esaú le decía que mejor hablaran otro día. Solamente sería mañana. ¿Mañana? ¿Como más o menos a qué hora? Y cuando llegaba “mañana”, Esaú decía que no podía, o simplemente no contestaba. Es obvio que no quiere hablar con periodistas. Y no era el único. Hola, disculpa… Lo mismo pasó con otros demandantes. Ok sir, have a good day. Las amenazas complicaron el caso, que además duró mucho más de lo que esperaban. Al principio, los abogados estaban confiados. Tenían pruebas, documentos que mostraban que Deggeller Attractions no les había pagado el dinero que habían prometido. Ahí trabajando pues por casi nada y muchísimo y en situaciones extremadamente peligrosas e insalubres. El argumento que dio la compañía va a sonar un poco rebuscado, pero trataré de explicar. En esencia dicen que ellos nunca negociaron los términos del contrato directamente con los trabajadores. Que no tienen derecho a demandarlos por violar un contrato… porque ese contrato nunca existió. A ver si me siguen. Según Deggeller se habían comprometido con el gobierno estadounidense a pagar más que el salario mínimo, como requiere la ley. Y el gobierno aceptó su postulación. Entonces, argumentó Deggeller, la relación contractual era con el gobierno de Estados Unidos, no con los trabajadores. O sea, que los únicos que podrían demandarlos por no cumplir con el contrato, era el gobierno. Un juez estuvo de acuerdo con este argumento de Deggeller y desechó el caso en el 2014. Pero Miguel y sus compañeros apelaron, y, a finales de 2015, una corte de apelaciones les dio la razón. El caso se reabrió y no solo eso, sentó un precedente: ahora los trabajadores temporales podían demandar a sus empleadores por no pagar lo que les habían prometido. Era algo que no se había visto antes. Sin embargo, eso no resolvió el caso de los trabajadores de Tlapacoyan. Siguió abierto por casi 2 años y medio más. Durante los años de espera a que la demanda avanzara, hubo muchos cambios en esta zona de México. Veracruz, donde queda Tlapacoyan, se volvió uno de los estados más violentos del país. Es una zona muy peligrosa para periodistas y defensores de derechos humanos. Muchos han sido asesinados. La violencia en Veracruz no para. El año pasado ocupó el cuarto lugar a nivel nacional por número de ejecuciones con casi 2 mil y en este 2018 va por las mismas. En lo que va de 2018, el número de homicidios en Veracruz se ha duplicado, comparado con el 2015. Y Tlapacoyan no es inmune a esa violencia. A menudo aparecen cadáveres en el río que pasan por el pueblo. Miguel Montalvo ya no se siente seguro ahí. Y yo dije: yo nomás puedo estar aquí ya nada más lo máximo 4 días, porque yo me imagino que durarán unos 4 días para planear algo contra uno, así es la situación en Tlapacoyan. En 2016, la gente del pueblo organizó manifestaciones contra el gobierno local. Cerraron la carretera a Ciudad de México. Querían que su alcalde, Víctor Apolinar, hiciera más para combatir la delincuencia y el crimen organizado. Mi familia es gente de trabajo… ¡No es justo! ¡No es justo! Levi quería entrevistar a Víctor para esta historia. Así que, en abril de 2017, fue a buscarlo al Palacio Municipal. Habían pasado tres meses de esa Fiesta del Migrante que escuchamos al principio y Víctor Llevaba como alcalde un poco más de tres años.. Sí señor, pásele, suba. Una secretaria dirige a Levi al segundo piso. ¿Con respecto a, a qué? Levi le dice que es para hablar de migración… Unos minutos más tarde, un asistente regresa para decirle… Es alcalde municipal, es el presidente y, y no trata el tema de lo del asunto de migración. Por muchos años, en Tlapocoyan, el nombre de Víctor era sinónimo de emigración. Llevó miles de tlapacoyenses hacia al norte. Pero ahora, de alcalde, ya no se dedica a eso. Según la gente del pueblo y un registro de reclutadores extranjeros del gobierno de Estados Unidos, ahora el hermano de Víctor, Jesús, es el que se encarga de eso. El asistente de Víctor le recomienda a Levi que vaya a la oficina de Jesús para pedir una entrevista. ¿Hola? ¿Aquí es la oficina donde vienen los migrantes? Sí. Es una casa chiquita, roja, de dos pisos. Ese día, afuera hay un letrero que avisa sobre un cambio en el horario de atención. Está firmado por Víctor. Podría… no sé checar otro día. Las personas que están trabajando en la oficina ese día tampoco quieren hablar con Levi. Una mujer le dice que están muy ocupados, que nadie puede atenderlo. Levi deja su número de teléfono, pero nunca lo llaman. En el 2017 hubo elecciones en el pueblo. Esta vez, el partido de Víctor perdió. Levi no ha podido confirmar si Víctor de nuevo está reclutando para Jim Judkins. Pero encontró que hay un caso abierto contra Judkins y su compañía en el Departamento de Trabajo de Estados Unidos —más específicamente en la oficina donde certifican a compañías para llevar a trabajadores con la visa H-2b a Estados Unidos. Levi habló con un ex oficial del departamento de trabajo y con el asistente del juez a cargo del caso. Le dijeron que el caso parece ser una forma de desacreditar a Judkins, para que no pueda llevar a más trabajadores a Estados Unidos. Cuando cerramos este episodio el caso seguía abierto. Casi cuatro años después de que se entabló la demanda, Andy invitó a Levi a su casa en Tlapacoyan. Vamos a cocinar un kettle corn. Kettle corn. Son palomitas dulces. Una comida clásica de las ferias. Puedes escuchar cuando empiezan a, a reventar las, las palomitas. En un sartén, Andy echa granos de maíz y azúcar en el aceite caliente. Como en Los Ángeles los hacíamos. Cuando presentaron la demanda en 2013, Andy se sentía engañado por sus jefes en las ferias, por el dinero que no le habían pagado, por las condiciones en las que lo hacían trabajar. Pero después de vivir varios años en México, sin poder regresar a Estados Unidos, y ahora tratando de mantener a un hijo, todo parecía diferente. Deseo volver a la feria por obtener una, una mejoría en la cuestión económica de aquí de, de mi familia. He contactado con un par de dueños de ferias… he enviado correos electrónicos y he hecho un par de llamadas. Pero como la gran mayoría de las compañías consigue trabajadores mexicanos por medio de un reclutador, Andy no ha tenido éxito. De hecho, tomó una decisión drástica. Pensó que tal vez su empleador anterior, Deggeller Attractions, la compañía que estaba demandando, le daría trabajo si se salía de la demanda. Le escribió un email a uno de los abogados del caso, diciendo que se quería salir. Después de unos meses le llegó una respuesta de uno de los abogados en Estados Unidos. Se la leyó a Levi. Señor Contreras, usted ya no es parte de la demanda. Adjunto encontrará que su nombre no aparece en la enmienda de la demanda. Esto deberá ser suficiente para que se convenza que nosotros no lo representamos en ningún reclamo legal. Feliz tarde. Era bastante arriesgado. Al salirse, Andy no recibiría nada de dinero si ganaban. Pero él sentía que su situación económica lo obligaba a tomar esta decisión. Necesitaba dinero ya, un trabajo, ojalá en una feria, en vez de esperar a ver qué pasaba con la demanda. Por eso trató de reparar su relación con Deggeller Attractions. Dejar todo por la paz, dejar todo en blanco en cero. Andy no fue el único. Otros dos también se salieron de la demanda para intentar regresar a las ferias. Sea como sea. Algunos nos retiramos porque queríamos regresar a trabajar con Víctor, sin importar que pagara lo que pagara o que trabajaras demasiadas horas. Me arrepiento de haber intentado hacer algo bueno que se tornó en malo. Perdí la oportunidad de regresar a trabajar y más que nada el tiempo, ¿no? Levi habló con varios demandantes para este episodio, y todos le dijeron que querían volver a las ferias. La demanda contra Deggeller Attractions se cerró este año, 2018. Los trabajadores y la compañía llegaron a un acuerdo confidencial. Las ferias y las relaciones con sus trabajadores mexicanos sigue siendo esencialmente la misma. Mientras tanto, desde 2012, el número de visas de trabajo temporal se ha duplicado. Levi Bridges es periodista independiente. Silvia Viñas es editora de Radio Ambulante. Esta historia fue editada por Camila Segura, Silvia Viñas, Luis Fernando Vargas y por mí. La mezcla y el diseño de sonido son de Andrés Azpiri y Rémy Lozano. Nuestra pasante editorial, Andrea López Cruzado, hizo el fact-checking. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Gabriela Brenes, Jorge Caraballo, Miranda Mazariegos, Diana Morales, Patrick Mosley, Ana Prieto, Laura Rojas Aponte, Barbara Sawhill, David Trujillo y Elsa Liliana Ulloa. Nuestras pasantes editoriales son Lisette Arévalo y Victoria Estrada. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina, soy Daniel Alarcón, gracias por escuchar.

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