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Radio Ambulante - Wara

-
+
15
30

Después de un divorcio complicado, Alejandro Canedo quedó desempleado y a cargo de sus dos hijos pequeños. Era una situación desesperante, de esas donde todo se ve negro, pero Alejandro se salvó junto con su familia. Y lo hizo convirtiéndose en otra persona, en un mundo paralelo al nuestro: Second Life.

Una
advertencia…
En
este
episodio
hay
contenidos
sexuales
que
no
son
aptos
para
menores.
Se
recomienda
discreción.
Ok.
Todo
comienza
con
él…
Mi
nombre
es
Alejandro
Canedo,
soy
especialista
en
tecnologías
de
la
información.
Tengo
42
años.
En
el
2007,
Alejandro
llegó
a
Santa
Cruz,
Bolivia,
con
sus
dos
hijos.
Estaban
muy
pequeños.
Uno
tenía
un
año
y
la
otra,
cuatro.
Venían
desde
La
Paz,
la
ciudad
más
grande
del
país.
Alejandro
acababa
de
separarse
de
su
pareja
con
la
que
había
durado
7
años.
Fue
desastroso,
fue
terrible,
fue
doloroso
y
todo
lo
que
tiene
que
ser
una
situación
así.
En
el
proceso
de
separación,
perdió
su
trabajo
en
una
fundación
dedicada
a
los
derechos
humanos,
y
su
exesposa
se
llevó
casi
todas
sus
pertenencias.
Quedó
él,
solo,
con
los
niños.
Como
se
pueden
imaginar,
eran
tiempos
difíciles.
Al
principio
intenté
buscar
un
trabajo
normal,
pero
con
el
bebé
tan
pequeño
no
podía
encontrar
la
forma
de
hacerlo.
Era
como
que
muy
difícil
ir
a
buscarse
la
vida
en
una
oficina,
cumpliendo
un
horario.
El
dinero
se
acababa.
Se
volvió
una
situación
muy
complicada,
desesperante.
Y
además,
uno
tiene
a
los
chicos
que
cuando
los
ve
pues
uno
tiene
que
sonreír
digamos,
¿no?
No
queda…
[risa]
No
queda
otra
alternativa.
Cuando
todo
se
sale
del
control
y
se
derrumba
y
no
te
queda
de
otra
que
levantarte
entre
las
ruinas
y
ver
qué
haces
para
sobrevivir.
Mucha
gente
ha
estado
en
situaciones
similares.
Donde
todo
se
ve
negro,
y
no
hay
aparente
salida.
Pero
Alejandro
se
salvó.
Salvó
a
su
familia,
en
realidad,
y
lo
hizo
de
una
manera
inesperada.
Se
convirtió
en
otra
persona…
Y
logró
esta
transformación…
dentro
de
un
mundo
paralelo
al
nuestro.
Si
todo
lo
que
acabo
de
decir
te
suena
confuso…
Pues,
prometo
que
pronto
tendrá
sentido.
Bienvenidos
a
Radio
Ambulante
desde
NPR.
Soy
Daniel
Alarcón.
Ana
Cristina
Ayala,
una
periodista
colombiana,
nos
va
contar
esta
historia.
Aquí
Ana
Cristina.
Alejandro
y
sus
hijos
llegaron
a
Santa
Cruz
solo
con
su
ropa
y
un
computador
portátil.
Se
quedaron
en
la
habitación
de
la
casa
de
unos
familiares.
Bueno,
imagínate
tú,
en
esta
situación.
Cómo
arrancas.
Pues,
con
un
trabajo.
Llenar
formularios,
hacer
encuestas,
distribuir
email
marketing,
etcétera,
etc.
Cualquier
forma
de
ganar
dinero
rápido.
Yo
intenté
todas
las
tonterías
que
te
ofrecían
en
las
redes
sociales
en
ese
entonces,
o
en
internet,
para
ganarte
unos
pesos,
¿no?
Pero…
Es
muy
difícil
llegar
a
juntar
100
dólares
con
cosas
así,
te
lo
digo.
Entonces
se
puso
a
buscar
alternativas.
Y
un
día
se
encontró
con
una
noticia
que
le
llamó
la
atención.
El
titular
decía:
“Anche
Shung:
la
primera
millonaria
virtual”.
El
artículo
explicaba
cómo
una
mujer
había
acumulado
una
fortuna
cercana
a
un
millón
de
dólares
por
medio
de
un
tipo
de
juego
en
internet.
La
noticia
hablaba
de
un
mundo
virtual
que
tal
vez
hayan
oído
nombrar:
se
llama
Second
Life.
Segunda
Vida,
en
español.
Y
llegó
a
ser
muy
exitoso.
Se
creó
en
2003
y
en
tan
solo
4
años
logró
tener
más
de
1
millón
de
usuarios
activos
por
mes.
Tal
vez
ahora
no
sonará
a
mucho,
pero
en
la
década
pasada,
el
internet
no
estaba
tan
presente
en
la
vida
cotidiana,
y
un
millón
de
usuarios
no
era
poca
cosa.
Second
Life
es
más
que
un
video
juego,
y
se
pensaba
que
iba
a
ser
el
futuro
de
la
era
digital.
Esto
es
antes
de
Facebook,
por
supuesto…
El
mundo
virtual
donde
ahora
habitamos
casi
todos…
Pero
no
es
que
Second
Life
haya
dejado
de
existir.
Será
una
reliquia,
pero
igual
medio
millón
de
personas
siguen
usándolo
cada
mes.
Y
para
ellos,
es
una
parte
importante
de
su
vida.
Para
entrar
a
este
mundo
solo
se
necesita
una
conexión
a
internet.
Si
aún
no
entiendes
bien
lo
que
es
Second
Life,
temo
que
Alejandro
no
te
puede
ayudar…
El
mundo
virtual
inmersivo
se
parece
más
a
un
juego
3D,
a
un
MMORPG,
o
sea,
un
Online
Game
Role
Play.
Okay.
Déjame
intentar
aclarar.
Es
un
juego
donde
se
interpreta
a
un
personaje
que
tiene
características
específicas.
Un
personaje
que
tu
mismo
te
inventas.
Y
no
hay
limites.
Puedes
vivir
en
Second
Life
como
hombre
o
mujer,
blanco,
negro,
verde,
anaranjado.
Puedes
tener
alas,
o
vivir
como
un
gato,
o
una
rana,
o
otra
cualquier
cosa
que
te
puedas
imaginar.
Es
bonito
si
te
pones
a
pensar.
Una
gran
creación
colectiva,
donde
millones
de
seres
humanos
pueden
crear
lo
que
se
imaginen.
Y
no
hay
meta.
No
hay
objetivo.
Es
simplemente
vivir
la
vida.
no
entras
a
Second
Life
para
matar
monstruos,
sino
que
es
una
simulación
del
mundo
real
donde
puedes
desarrollar
prácticamente
cualquiera
de
las
actividades
que
desarrolla
el
ser
humano
Cualquiera.
O
sea
todo.
Relaciones,
trabajo,
entretenimiento.
Es
una
celebración
de
lo
cotidiano.
Transformado,
por
supuesto,
porque
todos
dentro
del
juego
se
han
inventado
su
avatar.
Y
como
en
el
mundo
real,
en
Second
Life
hay
plata.
Mucha.
En
ese
momento,
en
el
2007,
eran
millones
de
dólares.
Me
llamó
mucho
la
atención
la
cifra.
Ojo,
dinero
de
verdad.
Era….
Un
mercado
mundial
que
se
estaba
destacando,
en
productos
comerciados
solamente
por
los
residentes
del
mundo
virtual.
En
Second
Life
se
usa
una
moneda
virtual
que
se
llama
Linden.
Solo
tiene
valor
ahí,
pero
los
usuarios
pueden
comprar,
vender
y
cambiarla
por
dólares
reales
en
las
casas
de
cambio
dentro
de
Second
Life
y
en
la
página
web
de
la
empresa
dueña
de
la
plataforma.
Los
usuarios
pueden
crear
cosas,
y
venderlas.
Cosas
virtuales,
obvio.
Cosas
intangibles,
que
solo
existen
en
ese
mundo.
Y
aquí,
como
en
la
creación
de
los
avatares,
tampoco
hay
límites.
Se
puede
crear
lo
que
te
imagines…
Desde
los
zapatitos
que
puede
usar
uno
de
estos
muñequitos,
uno
de
estos
avatares,
hasta
una
casa
o
un
sistema
complejo
de
animación.
Piel
para
el
cuerpo.
Un
disfraz
de
bruja
o
de
mago.
De
astronauta
o
cocinero
o
policía.
Desde
lo
más
arriesgado,
hasta
lo
más
mundano.
Y
las
animaciones
de
las
que
habla
Alejandro
son
de
todo
tipo:
para
que
tu
avatar
baile
merengue
o
música
tecno,
para
que
haga
yoga,
para
que
besos…
Todo
tiene
su
precio.
¿Quieres
un
caballo?
3890
Lindens,
o
sea
15
dólares.
¿Tu
avatar
niño
rico
requiere
un
yate?
Listo.
20,000
Lindens.
Es
decir
menos
de
$70.
Como
dije
antes,
crear
una
cuenta
en
Second
Life
no
cuesta
nada.
Es
totalmente
gratis.
Pero….
Cuando
te
creas
un
avatar
en
Second
Life
tienes
un
aspecto
muy
básico,
una
ropa
fea,
tienes
una
cara
horrible.
Y
pues
con
eso
puedes
ir
y
disfrutar
del
mundo
virtual,
pero
no
vas
a
destacar…
no
vas
a
llamar
la
atención
ni
vas
a
expresar
tu
individualidad.
Y
en
el
fondo,
de
eso
se
trata
todo
esto.
Entonces
si
tienes
un
vestido
elegante,
o
un
traje
extraño
y
loco,
la
gente
se
va
a
fijar
en
ti.
Y
también
es
una
cosa
de
autoestima:
tal
y
como
procuras
arreglarte
un
poco
para
salir
a
la
calle,
en
Second
Life
quieres
que
los
usuarios
te
vean
lindo
o
linda.
Y
Alejandro,
desesperado
y
con
nada
que
perder,
vio
una
oportunidad:
“Aquí
tiene
que
ser
la
cosa”.
Aunque
no
sabía
diseñar,
intuía
que
podría
lograr
algo
importante
en
ese
otro
mundo.
Total,
en
el
mundo
real,
el
que
llamamos
real,
solo
tenía
problemas.
Así
que
descargó
Second
Life,
se
hizo
una
cuenta,
y
creó
un
avatar…
hombre.
Era
un
avatar
básico,
si
quieres
un
avatar
feo,
porque
no
tenía
ni
un
centavo
para
comprarme
una
buena
ropa,
o
un
buen
skin,
o
sea,
una
buena
piel,
ni
un
buen
shape,
una
buena
forma
de
cuerpo.
Lo
llamó
Tunupa,
como
un
dios
de
los
indígenas
Aymara
bolivianos.
Tunupa,
en
la
cosmología
aymara,
controla
y
ordena
el
mundo.
¿Qué
harías
tu
en
un
mundo
sin
limites
para
hacer
plata?
Pues,
Alejandro
decidió
ser
obrero
de
construcción.
Para
los
que
no
han
estado
nunca
en
Second
Life,
todo
lo
que
viene
va
sonar
extraño.
De
ciencia
ficción.
Y
es
que,
en
cierto
sentido,
es
ciencia
ficción.
Toda
actividad,
económica
o
social,
que
se
haga
en
Second
Life
ocurre
en
un
lugar,
un
espacio,
un
pedazo
de
tierra.
La
empresa
dueña
de
Second
Life
tiene
muchos
lugares
en
los
que
la
gente
puede
estar
de
forma
gratuita…
Propiedad
pública:
clubes,
plazas,
parques…
Pero
también
existen
espacios
privados,
como
casas,
donde
puedes
tener
una
vida
íntima.
Las
personas
compran
o
alquilan
terrenos…
con
Lindens…
ya
sea
a
la
empresa
creadora
o
a
otros
usuarios,
y
construyen
en
ellos
su
hogar…
No
necesitas
materiales
de
ningún
lado
más
que
tu
propia
imaginación.
Todas
las
herramientas
de
construcción
están
disponibles.
Materiales
como
piedra,
madera,
incluso
puertas,
ventanas,
etc.
Todo
eso
está
a
la
mano,
gratis,
como
parte
del
juego.
“Construir”
en
este
caso
significa
agarrar
esas
piezas
y
ponerlas
juntas.
En
forma
de
casa.
Y
es
en
ese
negocio
de
venta
y
alquiler
de
tierras
y
casas
donde
se
mueve
la
mayor
parte
del
dinero
en
Second
Life.
Si
quieres
buena
plata,
tienes
que
ser
terrateniente.
Es
la
única
manera.
Y
Alejandro…
Lo
intenté,
lo
intenté
con
mucho
ahínco.
Hice
un
montón
de
cositas.
Y
lo
mismo:
gané
centavos.
Literalmente
centavos
de
dólar.
Cuando
se
cansaba
de
construir,
iba
a
matar
tiempo
en
Dance
Island,
una
famosa
discoteca
de
Second
Life.
Ahí
siempre
había
con
quién
conversar,
porque
las
amistades
se
hacían…
De
forma
muy
rápida
en
este
tipo
de
mundos
virtuales
inmersivos.
Y
a
Alejandro
eso
le
gustaba.
Pero
además,
en
la
discoteca
se
podía
enterar
de
muchas
cosas.
Rumores,
tips,
noticias.
En
ese
sentido
era
como
un
bar
cualquiera
en
el
mundo
real,
donde
la
gente
intercambia
ideas.
Un
día
Alejandro
conoció
a
una
mujer
española
que
vivía
en
Estados
Unidos.
Comenzaron
a
hablar.
En
esa
época
no
era
posible
comunicarse
por
audio,
entonces
se
usaban
chats
de
texto,
como
un
Whatsapp
o
un
messenger
dentro
del
mundo
virtual.
En
algún
punto
de
la
conversación
salió
el
tema
del
dinero.
Alejandro
le
dijo
que
estaba
buscando
formas
de
ganar
plata
en
Second
Life,
pero
que
las
cosas
iban
mal.
Y
la
mujer
le
contó…
Que
era
dueña
de
3
o
4
islas
en
Second
Life.
Las
islas
son
el
terreno
más
grande
y
cotizado
dentro
de
Second
Life.
Alejandro
hizo
el
cálculo…
Cada
isla
tenía
varias
casas…
Si
la
española
las
alquilaba
todas…
Era
una
millonaria
de
Second
Life.
Y
después
de
conversar
un
rato,
la
mujer
le
hizo
una
oferta,
que
él,
sin
dudarlo,
aceptó.
Me
contrató
para
que
la
ayude
a
vender.
O
sea,
Alejandro
sería
el
que
le
mostraba
las
casas
a
los
interesados
en
comprarlas.
Ganaría
comisión
por
cada
casa
vendida.
Y
así,
en
una
disco,
Tunupa,
el
avatar
de
Alejandro,
se
convirtió
en
agente
de
bienes
raíces.
Vale
la
pena
mencionar
que
en
el
mundo
real,
es
decir,
en
Bolivia,
Alejandro
nunca
había
trabajado
en
la
venta
de
propiedades.
Ni
en
construcción,
su
anterior
oficio
virtual.
Aprendió
más
y
más
sobre
el
negocio.
El
dinero
era
bastante
mejor,
pero
aún
no
era
suficiente
para
vivir
como
vivía
antes
de
su
divorcio.
Nunca
había
sido
rico,
pero
vivía
cómodamente.
Digamos
que
una
vida
de
clase
media.
Un
trabajo
extra
en
el
mundo
real
no
era
tan
viable,
pues
tenía
que
cuidar
a
sus
hijos
que
pasaban
la
mayor
parte
del
tiempo
en
la
casa.
Entonces
seguía
ahogado
económicamente.
Para
él
estaba
claro:
si
quería
plata,
necesitaba
tierra
en
Second
Life.
Y
para
conseguirla,
Alejandro
tenía
dos
opciones.
Una
era…
Agarrar
tu
tarjeta
de
crédito
y
ponerle,
no
sé,
500
dólares
o
mil
dólares
a
tierra
en
Second
Life,
parcelarla
y
comenzar
a
vender.
Algo
que
no
podía
hacer
porque
ni
siquiera
tenía
una
tarjeta
de
crédito.
O…
Hacerlo
un
poco
como
en
la
vida
real,
empezar
desde
la
mismísima
calle,
hacerte
un
capital,
ingeniártelas
y
luego
buscarte
mejores
negocios…
Así
que
optó
por
esta…
Empezó
a
pasar
más
tiempo
trabajando
con
la
española,
yendo
a
la
discoteca,
y
haciendo
amigos
y
contactos…
Y
en
esas,
Alejandro
escuchó
de
otro
gran
negocio
en
Second
Life…
El
sexo.
Todo
lo
que
tiene
que
ver
con
sexualidad,
relaciones
de
pareja.
Pero
lo
más
rentable
era…
Ser
acompañante
sexual.
¿No?
Va
a
parecer
obvio.
No
es
por
nada
que
se
llama
la
profesión
más
antigua
del
mundo.
Pero
si
se
trataba
de
hacer
plata,
su
avatar
Tunupa,
estaba
en
desventaja.
Por
supuesto:
aunque
los
había
masculinos,
los
que
realmente
ganaban
eran
las
acompañantes
femeninas.
Entonces…
podría
Alejandro
ser
un
escort
femenino?
A
ver,
veamos
muchacho:
hablas
3
idiomas,
eres
una
persona
sumamente
inteligente,
tienes
buen
gusto”.
La
oportunidad
estaba
ahí.
Y
contrario
a
lo
que
pasa
en
la
vida
real,
en
Second
Life
hacer
el
cambio
de
sexo
era
cuestión
de
un
click.
Listo.
Así
que
renunció
al
trabajo
en
bienes
raíces,
dejó
su
avatar
Tunupa
y
nació
su
nueva
identidad.
Una
mujer
llamada
Wara
Isabel.
Esta
es
la
lógica
de
Second
Life.
Puedes
ser
lo
que
quieras
El
o
la
que
quieras.
Sin
consecuencia.
Sin
pudor.
Sin
darle
explicaciones
a
nadie.
Si
te
suena
raro,
o
si
estás
pensando,
pucha,
nunca
haría
eso…
Piensa
en
la
persona
que
realmente
eres…
Y
luego
compara
esa
persona
con
la
versión
que
aparece
en
tus
redes.
Hay
días
en
las
que
la
distancia
entre
esas
dos
personas
es
un
abismo.
Una
pausa
y
volvemos.
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tu
parlante
inteligente
tienes
acceso
al
mundo
entero
de
NPR?
Pídele
que
ponga
NPR
para
escuchar
las
noticias
mientras
te
alistas
para
el
trabajo
o
preparas
la
cena.
Es
una
nueva
radio
en
tu
casa,
y
nunca
ha
sido
tan
fácil
escuchar
programas
como
Morning
Edition,
Wait
Wait
Don’t
Tell
Me
y
más.
Escucha
NPR
en
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parlante
inteligente.
Soy
Ophira
Eisenberg.
Acompáñame
en
el
Ask
Me
Another,
el
programa
NPR
donde
retamos
a
concursantes
y
celebridades
a
juegos
de
palabras
nerds,
parodias
musicales
y
trivias
llenas
de
bromas.
Encuéntranos
todas
las
semanas
en
el
app
de
NPR
One
o
donde
escuches
tus
podcasts.
Antes
de
la
pausa,
Alejandro
tomó
la
decisión
de
hacerse
escort
con
la
esperanza
de
convertirse,
algún
día,
en
terrateniente
en
Second
Life.
Entonces,
nada.
Alejandro
te
quiere
presentar
su
nuevo
avatar:
Wara
Ysabel.
De
rasgos
muy
finos,
un
cuerpo
delgado
y
no
muy
morena,
de
pelo
oscuro
y
ojos
marrones,
de
cintura
estrecha
y
piernas
largas.
Ana
Cristina
nos
sigue
contando.
Wara
Ysabel
era
apta
para
su
trabajo.
Su
físico
llamaba
la
atención.
Alejandro
le
inventó
a
toda
una
historia,
para
darle
misterio,
cierta
humanidad
detrás
de
los
pixeles.
Y
ya
con
la
Wara
virtual
y
toda
la
historia
del
personaje
ficticio
de
la
Wara
de
carne
y
hueso,
Alejandro
estaba
listo
para
ir
a
un
club
y
empezar
a
trabajar.
Se
fue
a
un
club
de
escorts
famoso
de
Second
Life
en
aquel
tiempo,
que
se
llamaba
“Platinum
Escorts”.
Alquiló
un
espacio
ahí,
por
unos
1.500
lindes,
o
6
dólares
semanales.
La
dinámica
era
sencilla.
La
escort
iba
al
club,
ponía
un
aviso
de
que
estaba
disponible
y
se
acercaba
a
uno
de
las
muchos
tubos
para
hacer
poledancing
el
baile
erótico
típico
de
los
clubes
nocturnos.
Hay
algo
muy
particular
en
Second
Life,
y
es
que
ciertos
objetos
traen
consigo
animaciones
que
los
avatares
pueden
activar
al
momento
de
interactuar
con
ellos.
Por
ejemplo,
una
silla
trae
consigo
la
animación
para
sentarse…
Entonces,
el
tubo…
Tenía
las
animaciones
de
baile
de
barra
de…
de
un
night
club.
Pero
aun
con
las
rutinas
de
bailes,
no
tenías
muchas
herramientas
con
qué
seducir.
Por
ejemplo,
un
avatar
no
puede
guiñar
un
ojo…
Pero
a
veces
es
necesario
que
un
avatar
guiñe
un
ojo.
Y
como
ya
dijimos,
en
aquella
época
no
existía
la
comunicación
por
voz
en
Second
Life.
Solo
se
podía
hablar
por
texto.
Entonces
los
usuarios
desarrollaron
una
forma
de
expresar
las
emociones,
el
humor,
las
entonaciones
de
la
voz,
los
gestos
faciales,
los
movimientos
sutiles
del
cuerpo.
Se
llama
emote.
Por
ejemplo
Alejandro
escribía
en
el
chat:
“Wara
ve
que
se
acerca
a
ese
joven
vestido
de
azul,
le
guiña
un
ojo,
menea
la
cadera,
y
se
abraza
a
la
barra
y
resbala
hacia
abajo”.
¿no?
[risas]
una
cosa
así.
Y
este
lenguaje
era
esencial
para
seducir
clientes…
Y
Alejandro
–bueno,
Wara–
hablaba
tres
idiomas:
español,
inglés
y
portugués.
O
sea
que
su
posible
clientela
era
vasta.
En
el
club
había
un
chat
público
–o
sea
uno
que
todos
podían
leer–
en
donde
las
escorts
trataban
de
seducir
a
los
clientes
por
medio
de
los
emotes.
Si
el
cliente
se
entusiasmaba
con
alguna
escort,
iniciaba
chat
privado
con
ella.
Entonces
a
medida
de
que
ibas
seduciendo
con
el
baile
y
la
conversación
ibas
consiguiendo,
digamos,
tus
propinas.
A
medida
de
que
te
iban
dando
las
propinas,
te
ibas
desnudando.
El
avatar
se
iba
quitando
la
ropa.
Y
una
vez
que
el
cliente
estaba
convencido.
Pues
ya
te
ibas
a
una
habitación,
a
una
suite
y
había
una
relación
sexual
virtual.
Como
pasa
con
los
tubos
de
baile
o
las
sillas,
las
camas
en
las
habitaciones
también
tenían
animaciones
asociadas.
Una
de
ellas
–la
más
lógica–
era
la
de
dormir.
Pero
la
mayoría
eran
posiciones
sexuales.
Todas
las
cosas
que
te
puedes
imaginar.
O
sea,
el
kamasutra
se
queda
chiquito.
Además,
las
escorts
podían
comprar
más
animaciones
que
no
venían
incluídas
en
las
camas…
Bailes,
abrazos,
sexo
oral…
Lo
que
se
te
ocurra…
Mientras
más
dinero
ganaras,
más
animaciones
podías
comprar,
y
con
eso
ser
más
atractiva
para
los
clientes.
Y
tal
vez
se
lo
estén
preguntando:
no,
el
avatar
que
creas
en
Second
Life
no
tiene
órganos
sexuales,
pero
puedes
comprarlos…
Se
ofrecen
como
cualquier
producto,
con
distintas
características
y
precios.
Los
hay
baratos:
penes
que
parecen
un
palo
de
escoba.
Pero
hay
los
que
son
súper
realistas
que
además
mueven
el
ángulo
y
el
ancho
y
el
largo
y
el
color
y
el
no
qué.
Y
entonces
sí:
antes
de
comenzar
a
trabajar,
Alejandro
tuvo
que
comprar
una
vagina
para
Wara.
Es
así
que
un
hombre
de
clase
media
termina
vendiendo
su
cuerpo
–femenino–
en
una
esquina
oscura
de
un
bar
virtual.
Cuestionable.
Claro
que
sí.
Nunca
lo
haría
en
la
vida
real.
No
nos
podemos
imaginar
a
Alejandro,
bailando
un
poledance,
coqueteando
con
clientes
para
luego
acostarse
con
ellos.
Pero
pues,
en
Second
Life,
ya
lo
dijimos:
No
hay
repercusiones,
no
hay
quien
te
juzgue.
Cuando
le
pregunté
si
en
ese
momento
le
había
contado
a
alguien,
a
su
familia,
a
sus
amigos
sobre
lo
que
hacía
en
Second
Life,
me
dijo:
No
pues
no,
no.
Cómo
se
te
ocurre,
no,
si
eso
era…eso
era
terrible.
Para
la
familia,
sus
amigos
y
conocidos,
Alejandro
trabajaba
en
“proyectos
digitales”.
Un
mentira
blanca
que
era
fácil
de
creer,
porque
siempre
había
trabajado
con
computadores.
Sí,
Alejandro
tenía
sus
dudas.
De
engañar
a
su
familia,
también
a
sus
clientes.
Pero
lo
justificaba
pensando
que
estaba
ofreciendo
un
servicio.
Y,
claro,
la
prostitución
promueve
la
objetivización
de
la
mujer.
Pero
el
raciocinio
de
Alejandro
es
que
en
el
mundo
real
nadie
estaba
siendo
lastimado
o
estaba
siendo
obligado
a
hacer
algo
que
no
quería.
Además,
ser
escort
era
mucho
más
lucrativo
que
construir
o
vender
casas.
Te
digo,
entre
10
y
20
dólares
era
lo
que
podías
ganar
en
una
hora.
Por
escribir
en
un
chat.
Era
precisamente
lo
que
Alejandro
necesitaba,
lo
que
había
estado
buscando
desde
su
divorcio.
Plata
fácil.
Trabajando
desde
la
casa,
mientras
cuidaba
a
sus
hijos.
Algunos
ven
los
mundos
virtuales
como
Second
Life
con
prejuicio,
con
sospecha.
Piensan
que
es
para
raros.
Alguno
que
otro
hasta
pensará
que
lo
usan
personas
enfermas,
con
problemas
de
socialización.
Pero
mucha
de
esta
gente
solo
quiere
experimentar
algo
nuevo,
diferente.
Hacer
algo
que
no
se
atreverían
a
hacer
en
la
vida
real.
Y
esto
se
evidencia
sobre
todo
en
el
mundo
del
sexo.
Al
no
haber
el
riesgo
físico,
¿me
entiendes?,
yo
creo
que
la
gente
se
anima
más
a
experimentar.
Hay
muchas
mujeres
que
no
se
atreverían
ir
a
una
discoteca
y
de
ahí
ir
a
la
cama
con
el
primer
guapo
que
vean.
En
la
vida
real
tal
vez
no
lo
harían.
Pero
en
Second
Life
¿por
qué
no?
Finalmente
qué
pueden
perder.
Finalmente
no
te
gusta,
lo
bloqueaste
al
man
y
deja
de
existir,
¿no?.
No
lo
puedes
ver
y
no
te
puede
ver
nunca
más
–y
se
acabó
el
problema.
Además,
en
las
tierras
de
Second
Life
puedes
encontrar
de
todo.
Sexo
grupal,
público…
La
única
restricción
es
la
pedofilia:
no
se
aceptan
avatares
de
niños
en
los
lugares
donde
ocurren
estos
encuentros.
Ni
aunque
sea
un
adulto
simulando
ser
uno.
Recordemos
que
en
Second
Life,
la
herramienta
básica
de
la
seducción
era
el
chat.
Así
es
que
Wara
se
distinguía
de
otras
escorts.
Le
salían
bien
esas
conversaciones.
Estableció
una
línea
de
comunicación
seductiva
un
poco
más
poética.
Te
lo
voy
a
decir
de
esa
forma,
no
quiero
que
se
le
interprete
como
¡Ay
que
poeta
el
man!
Pero
era
como
que
así
¿Me
entiendes?,
marcó
una
línea,
marcó
una
tendencia.
Wara
era
más
encantadora,
con
un
discurso
más
elaborado
y
sofisticado
que
“Ven
guapote”
y
“ay
papi”,
etcétera.
Entonces
claro,
llegó
un
momento
en
que
se
volvió
una
superstar
del
lugar.
Y
empezó
a
ganar
bastante
dinero.
Suficiente
para
mantener
a
los
hijos
de
Alejandro.
Y
por
fin,
después
de
9
meses
de
estar
metido
en
Second
Life,
pudo
salirse
de
la
casa
de
sus
familiares
y
mudarse
con
sus
hijos
a
su
propio
apartamento.
Durante
la
mañana
los
niños
estaban
en
la
escuela.
La
mayor
iba
a
pre-escolar,
el
menor
a
la
guardería,
y
la
tarde
la
pasaban
juntos.
Ya
en
la
noche,
cuando
los
niños
se
dormían,
a
las
9
o
10,
Alejandro
empezaba
a
trabajar
hasta
las
3
o
4
de
la
madrugada.
Porque,
claro,
para
este
trabajo…
Necesitas
tener
todo
el
tiempo
y
todo
el
silencio
y
toda
la
libertad
para
hacer
esas
cosas.
Alejandro
nunca
dejó
de
pensar
en
volverse
un
terrateniente
de
Second
Life.
Siempre
se
acordaba
de
aquella
española
dueña
de
las
islas
que
conoció
en
el
club.
Y
por
fin
las
cosas
eran
diferentes.
Ya
Alejandro
ganaba
lo
suficiente
para
ahorrar
dinero.
Así
que…
Decidí
ir
pues
ya
al
siguiente
nivel,
que
era
tener
yo
mi
propio
club
de
escorts.
Y
tuve
dos.
Formó
su
propia
academia
de
escorts
en
Second
Life,
y
le
fue
muy
bien.
Entrenó
a
cerca
de
80
mujeres.
Para
ese
entonces,
Wara
ya
no
era
escort.
Ella,
y
Alejandro,
vivían
de
sus
rentas.
En
el
2009,
dos
años
después
de
que
Alejandro
creó
a
Wara,
Second
Life
introdujo
la
posibilidad
de
comunicarse
por
micrófono.
Le
pregunté
a
Alejandro
si
hubiera
podido
hacer
este
trabajo,
de
se
escort,
con
audio.
Me
dijo
que
hubiera
sido
más
difícil,
claro.
Pero
que
confiaba
lo
suficiente
en
las
capacidades
de
su
personaje,
para
hacerlo.
Porque
es
que
Wara
no
era
cualquier
escort,
su
encanto
estaba
en
su
habilidad
para
conversar,
en
ser
astuta
e
interesante.
Así
que
la
voz
seguramente
lo
hubiera
ayudado.
En
todo
caso,
para
entonces,
Wara
era
una
terrateniente.
Una
figura
pública.
Necesitaba
una
voz.
Alejandro
usó
la
suya,
modificándola
con
un
programa
de
computador.
Que
me
tomó
pero
como
dos
meses
y
medio
ajustarle
las
perillitas
hasta
que
calibre
mi
entonación,
mi
modulación
y
mi
tono
de
voz.
Y
así
Wara
pudo
hablar
por
primera
vez.Hola,
¿cómo
están
mis
queridos
amigos
y
mis
queridas
amigas?
Les
habla
Wara
Isabel.
Y
hoy
día
vamos
a
aprender
lo
más
básico
del
nuevo
visor
Phoenix…
Ya
con
voz,
Wara
abrió
un
canal
de
Youtube
y
empezó
a
subir
videos
tutoriales
de
diferentes
cosas
relacionadas
con
Second
Life…
Desde
qué
hacer
para
que
el
programa
funcione
mejor
en
la
computadora,
hasta…
Cómo
utilizar
la
nueva
función
de
física
y
gravedad
para
los
pechos,
el
vientre
y
las
nalgas
de
un
avatar…
Y
bueno,
con
los
clubes,
la
escuela
y
los
videos,
de
pronto
la
vida
en
Second
Life
se
volvió
muy
ocupada.
Me
consumía
la
vida
entera,
porque
era…
tenías
clientes
24
horas
al
día
y
por
lo
tanto
tenías
problemas
que
resolver
las
24
horas
al
día.
Era
difícil
balancear
el
trabajo
y
la
crianza
de
sus
hijos.
Pero
encontraba
la
manera
de
hacerlo.
Pero
no
crean
que
Alejandro
se
hizo
millonario.
Los
millones
de
lindens
–la
moneda
virtual
que
se
usa
en
Second
Life–
que
ganaba
Wara,
al
convertirlos
en
dinero
real,
eran
unos
500
o
600
dólares
mensuales.
Puede
que
a
algunos
no
les
parezca
mucho
pero
Bolivia
es
uno
de
los
países
más
baratos
de
América
Latina.
En
arriendo
se
gastaba
160
dólares,
la
comida
era
barata.
Así
que
le
quedaba
suficiente
para
otras
cosas.
Para
este
punto,
Alejandro
ya
hablaba
más
abiertamente
sobre
su
vida
en
Second
Life.
Le
decía
a
la
gente
que
vivía
de
las
renta
de
tierras
y
que
tenía
diferentes
proyectos
creativos
con
su
personaje,
Wara
Ysabel.
Las
reacciones
que
recibía
eran
una
mezcla
entre
sorpresa
y
curiosidad.
Pocos
saben
que
se
puede
ganar
dinero
en
Second
Life.
Y
todos
se
fascinaban
con
las
historias
que
Alejandro
contaba
acerca
de
este
mundo,
que
les
parecía
secreto,
totalmente
extraño.
Hasta
que
un
día
el
mundo
real
irrumpió
en
el
mundo
virtual.
O
vice
versa.
En
Bolivia
todavía
tenemos
dos
departamentos
que
no
tienen
integración…
O
cuatro
departamentos.
Era
el
2011
y
el
presidente
de
Bolivia,
Evo
Morales,
promovía
la
construcción
de
una
carretera
que
partiría
por
la
mitad
al
Territorio
Indígena
del
Parque
Nacional
Isiboro-Sécure,
o
TIPNIS,
como
se
le
conoce
por
sus
siglas.
Parecía
ser
que
estaba
en
debate
el
desarrollismo
frente
al
ecologismo.
Falso,
lo
que
ahí
está
en
debate
es
la
pobreza
de
los
hermanos
indígenas
que
viven
en
esta
región.
Fue
bastante
controversial.
En
respuesta,
varios
grupos
indígenas
ecologistas
decidieron
marchar
600km
desde
el
TIPNIS
hasta
la
Plaza
de
Murillo,
en
la
Paz,
para
pedir
que
no
se
se
hiciera
la
carretera.
Era
una
caminata
por
los
Andes
que
les
tomaría
dos
meses.
Esto
conmovió
mucho
a
Alejandro,
que
también
se
sentía
indignado
por
la
decisión
del
gobierno.
Y
hubo
un
hecho
que
lo
impulsó
a
tomar
acción.
5
de
la
tarde
con
10
minutos
comenzaron
los
policías
a
cercar
el
campamento
donde
estaban
los
indígenas,
los
marchistas.
Y
comenzaron
a
lanzar
gases
lacrimógenos…
En
medio
camino
los
emboscaron
los
policías,
los
golpearon
los
trataron
mal,
los
gasificaron,
les
pusieron
mordaza,
los
maniataron,
los
subieron
a
camionetas,
separaron
a
madres
de
sus
hijos…
Es
decir,
todo
lo
que
no
te
podés
imaginar
de
un
gobierno
indígena,
pasó.
Fue
sorpresivo
y
violento
el
operativo
contra
el
campamento
que
se
había
colocado
cerca
a
Yucumo…
Alejandro
era
cercano
a
un
grupo
de
la
Universidad
de
Santa
Cruz
que
se
estaba
organizando
para
ayudar
a
la
resistencia.
Me
invitaron
para
que
les
ayude
con
sus
redes.
Y
a
Alejandro
se
le
ocurrió
que
podía
hacerlo
usando
a
Wara.
Para
ese
entonces,
Wara
ya
era
una
celebridad
en
Second
Life
y
utilizaba
Facebook
y
Twitter
para
comunicarse
con
sus
seguidores.
Era
simplemente
una
cosa
aritmética.
Yo
tenía
50
seguidores
y
Wara
4000.
¿Qué
querías
que
haga?
¿cuál
ibas
a
elegir?
[risas]
¿No?
Es
pura
aritmética.
Y
fue
así
que
Wara
se
convirtió
en
una
especie
de
espíritu
digital
de
la
marcha.
Comunicaba
por
Facebook
y
Twitter,
hasta
por
Second
Life,
cada
novedad
del
TIPNIS
y
de
la
marcha
y
se
aseguraba
que
todo
se
contara.
Cada
10
km
que
avanzaban,
cada
vez
que
les
granizaba,
cada
que
un
niño
se
enfermaba,
cada
que
alguien
sufría
una
caída,
¿no?
Hay
una
reacción
nacional.
Finalmente,
el
19
de
octubre
del
2011,
la
marcha
llegó
a
La
Paz.
TIPNIS,
TIPNIS,
TIPNIS,…
Y
mientras
Wara
mantenía
a
la
gente
informada,
Alejandro…
Agarré
a
mis
dos
hijos
y
me
fui
ahí
para
ayudar
en
lo
que
pude.
Y
estuvimos
con
mis
guaguas
durante
días
llevando
desayunos
y
cargando
cosas
y
ayudando
en
lo
que
se
podía.
La
protesta
a
nivel
nacional
dio
como
resultado
un
decreto
de
intangibilidad.
Es
decir,
un
decreto
que
prohibía
tocar
el
parque
natural
del
Isiboro
Secure.
Fue
un
triunfo.
Es
quizá
lo
más
raro,
lo
más
inesperado
de
una
historia
que
es
rara
de
por
sí.
Un
avatar
inventado
es,
por
varios
meses,
la
salvación
económica
de
una
familia,
y
al
mismo
tiempo
el
secreto
vergonzoso
de
su
dueño.
Con
el
tiempo,
ese
mismo
avatar
inventado
se
convierte
en
una
figura
pública,
que
desafió
a
un
gobierno.
Esta
es
la
historia
de
un
personaje.
De
la
invención.
Quizá
suene
dramático,
pero
un
divorcio
es
como
una
muerte
en
vida.
Cuando
uno
está
casado
se
imagina
siempre
como
parte
de
una
dupla,
parte
de
una
familia.
Eso
termina,
y
estás
obligado
a
replantearte
todo.
Second
Life,
para
Alejandro,
fue
justamente
eso.
No
solo
para
sacar
su
vida
de
un
hueco
horrible,
sino
para
descubrir
una
nueva
parte
de
él
mismo.
En
una
nueva
forma
de
expresión
que
tu
tienes.
Yo
me
sentía
muy
cómodo
todas
las
horas
en
las
que
yo
era
Wara,
y
me
salía
de
forma
muy
natural.
Tal
vez
una
versión
más
completa
de
Alejandro.
Y
esto
me
pone
a
pensar
en
lo
que
buscan
las
personas
dentro
de
Second
Life.
Es
un
lugar
donde
las
personas
pueden
llenar
un
vacío.
Aunque
sea
solo
un
poquito.
Vivir
un
rato
sin
el
peso
de
lo
que
la
sociedad
nos
impone.
Ser
un
poco
más
libres.
Tal
vez
encontrar
una
versión
más
compleja
de
nosotros
mismos.
Una
versión
con
la
que
nos
sintamos
más
seguros
de
quiénes
somos…
más
felices.
Vivir
el
“qué
tal
si…”
sin
consecuencias,
sin
miedos.
En
una
zona
segura.
Gracias
al
trabajo
que
hizo
durante
la
protesta
por
el
TIPNIS,
Wara
también
se
volvió
algo
famosa
fuera
de
Second
Life.
Alejandro
empezó
a
recibir
ofertas
de
trabajo
para
Wara,
de
consultorías
en
comunicación.
Ahora
trabaja
en
eso,
como
comunicador,
para
Gobierno
Abierto,
una
entidad
que
le
cuenta
a
los
bolivianos
lo
que
el
estado
está
haciendo
con
sus
impuestos
y
mantiene
una
comunicación
activa
con
los
ciudadanos
a
través
de
redes
sociales.
Wara
está
semi-jubilada.
Alejandro
todavía
entra
a
Second
Life
de
vez
en
cuando.
Y
saludo
a
los
viejos
amigos
y
me
voy
a
bailar
un
rato
y
pues
ya,
¿no?
Y
cuando
habla
de
Wara,
lo
hace
con
cariño.
Yo
la
veo
como
una
mujer
vieja
que
se
pasea
por
las
calles
de
su
vieja
ciudad
recordando
su
alcurnia,
y
donde
aún
tiene
algunos
amigos
viejos
que
la
siguen
viendo
como
esa
mujer
de
alcurnia
que
fue.
La
victoria
de
Wara
y
los
activistas
indígenas
contra
la
carretera
no
duró.
En
agosto
del
2017,
el
presidente
Evo
Morales
anuló
el
tratado
de
intangibildad.
La
construcción
está
en
proceso.
Ana
Cristina
Ayala
es
periodista
y
vive
en
Bogotá.
Esta
historia
fue
producida
con
la
ayuda
de
Luis
Fernando
Vargas
y
editada
por
Camila
Segura,
Silvia
Viñas
y
por
mí.
El
diseño
de
sonido
y
la
música
son
de
Andrés
Azpiri.
Gracias
a
Efraín
Llave
por
su
ayuda
en
Santa
Cruz,
Bolivia.
El
resto
del
equipo
de
Radio
Ambulante
incluye
a
Jorge
Caraballo,
Patrick
Mosley,
Laura
Pérez,
Ana
Prieto,
Barbara
Sawhill,
Ryan
Sweikert,
Luis
Trelles,
David
Trujillo,
y
Elsa
Liliana
Ulloa.
Carolina
Guerrero
es
la
CEO.
Radio
Ambulante
se
produce
y
se
mezcla
en
el
programa
Hindenburg
PRO.
Conoce
más
sobre
Radio
Ambulante
y
sobre
esta
historia
en
nuestra
página
web:
radioambulante.org.
Radio
Ambulante
cuenta
las
historias
de
América
Latina.
Soy
Daniel
Alarcón.
Gracias
por
escuchar.
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Una advertencia… En este episodio hay contenidos sexuales que no son aptos para menores. Se recomienda discreción. Ok. Todo comienza con él… Mi nombre es Alejandro Canedo, soy especialista en tecnologías de la información. Tengo 42 años. En el 2007, Alejandro llegó a Santa Cruz, Bolivia, con sus dos hijos. Estaban muy pequeños. Uno tenía un año y la otra, cuatro. Venían desde La Paz, la ciudad más grande del país. Alejandro acababa de separarse de su pareja con la que había durado 7 años. Fue desastroso, fue terrible, fue doloroso y todo lo que tiene que ser una situación así. En el proceso de separación, perdió su trabajo en una fundación dedicada a los derechos humanos, y su exesposa se llevó casi todas sus pertenencias. Quedó él, solo, con los niños. Como se pueden imaginar, eran tiempos difíciles. Al principio intenté buscar un trabajo normal, pero con el bebé tan pequeño no podía encontrar la forma de hacerlo. Era como que muy difícil ir a buscarse la vida en una oficina, cumpliendo un horario. El dinero se acababa. Se volvió una situación muy complicada, desesperante. Y además, uno tiene a los chicos que cuando los ve pues uno tiene que sonreír digamos, ¿no? No queda… [risa] No queda otra alternativa. Cuando todo se sale del control y se derrumba y no te queda de otra que levantarte entre las ruinas y ver qué haces para sobrevivir. Mucha gente ha estado en situaciones similares. Donde todo se ve negro, y no hay aparente salida. Pero Alejandro se salvó. Salvó a su familia, en realidad, y lo hizo de una manera inesperada. Se convirtió en otra persona… Y logró esta transformación… dentro de un mundo paralelo al nuestro. Si todo lo que acabo de decir te suena confuso… Pues, prometo que pronto tendrá sentido. Bienvenidos a Radio Ambulante desde NPR. Soy Daniel Alarcón. Ana Cristina Ayala, una periodista colombiana, nos va contar esta historia. Aquí Ana Cristina. Alejandro y sus hijos llegaron a Santa Cruz solo con su ropa y un computador portátil. Se quedaron en la habitación de la casa de unos familiares. Bueno, imagínate tú, en esta situación. Cómo arrancas. Pues, con un trabajo. Llenar formularios, hacer encuestas, distribuir email marketing, etcétera, etc. Cualquier forma de ganar dinero rápido. Yo intenté todas las tonterías que te ofrecían en las redes sociales en ese entonces, o en internet, para ganarte unos pesos, ¿no? Pero… Es muy difícil llegar a juntar 100 dólares con cosas así, te lo digo. Entonces se puso a buscar alternativas. Y un día se encontró con una noticia que le llamó la atención. El titular decía: “Anche Shung: la primera millonaria virtual”. El artículo explicaba cómo una mujer había acumulado una fortuna cercana a un millón de dólares por medio de un tipo de juego en internet. La noticia hablaba de un mundo virtual que tal vez hayan oído nombrar: se llama Second Life. Segunda Vida, en español. Y llegó a ser muy exitoso. Se creó en 2003 y en tan solo 4 años logró tener más de 1 millón de usuarios activos por mes. Tal vez ahora no sonará a mucho, pero en la década pasada, el internet no estaba tan presente en la vida cotidiana, y un millón de usuarios no era poca cosa. Second Life es más que un video juego, y se pensaba que iba a ser el futuro de la era digital. Esto es antes de Facebook, por supuesto… El mundo virtual donde ahora habitamos casi todos… Pero no es que Second Life haya dejado de existir. Será una reliquia, pero igual medio millón de personas siguen usándolo cada mes. Y para ellos, es una parte importante de su vida. Para entrar a este mundo solo se necesita una conexión a internet. Si aún no entiendes bien lo que es Second Life, temo que Alejandro no te puede ayudar… El mundo virtual inmersivo se parece más a un juego 3D, a un MMORPG, o sea, un Online Game Role Play. Okay. Déjame intentar aclarar. Es un juego donde se interpreta a un personaje que tiene características específicas. Un personaje que tu mismo te inventas. Y no hay limites. Puedes vivir en Second Life como hombre o mujer, blanco, negro, verde, anaranjado. Puedes tener alas, o vivir como un gato, o una rana, o otra cualquier cosa que te puedas imaginar. Es bonito si te pones a pensar. Una gran creación colectiva, donde millones de seres humanos pueden crear lo que se imaginen. Y no hay meta. No hay objetivo. Es simplemente vivir la vida. Tú no entras a Second Life para matar monstruos, sino que es una simulación del mundo real donde puedes desarrollar prácticamente cualquiera de las actividades que desarrolla el ser humano Cualquiera. O sea todo. Relaciones, trabajo, entretenimiento. Es una celebración de lo cotidiano. Transformado, por supuesto, porque todos dentro del juego se han inventado su avatar. Y como en el mundo real, en Second Life hay plata. Mucha. En ese momento, en el 2007, eran millones de dólares. Me llamó mucho la atención la cifra. Ojo, dinero de verdad. Era…. Un mercado mundial que se estaba destacando, en productos comerciados solamente por los residentes del mundo virtual. En Second Life se usa una moneda virtual que se llama Linden. Solo tiene valor ahí, pero los usuarios pueden comprar, vender y cambiarla por dólares reales en las casas de cambio dentro de Second Life y en la página web de la empresa dueña de la plataforma. Los usuarios pueden crear cosas, y venderlas. Cosas virtuales, obvio. Cosas intangibles, que solo existen en ese mundo. Y aquí, como en la creación de los avatares, tampoco hay límites. Se puede crear lo que te imagines… Desde los zapatitos que puede usar uno de estos muñequitos, uno de estos avatares, hasta una casa o un sistema complejo de animación. Piel para el cuerpo. Un disfraz de bruja o de mago. De astronauta o cocinero o policía. Desde lo más arriesgado, hasta lo más mundano. Y las animaciones de las que habla Alejandro son de todo tipo: para que tu avatar baile merengue o música tecno, para que haga yoga, para que dé besos… Todo tiene su precio. ¿Quieres un caballo? 3890 Lindens, o sea 15 dólares. ¿Tu avatar niño rico requiere un yate? Listo. 20,000 Lindens. Es decir menos de $70. Como dije antes, crear una cuenta en Second Life no cuesta nada. Es totalmente gratis. Pero…. Cuando te creas un avatar en Second Life tienes un aspecto muy básico, una ropa fea, tienes una cara horrible. Y pues con eso puedes ir y disfrutar del mundo virtual, pero no vas a destacar… no vas a llamar la atención ni vas a expresar tu individualidad. Y en el fondo, de eso se trata todo esto. Entonces si tienes un vestido elegante, o un traje extraño y loco, la gente sí se va a fijar en ti. Y también es una cosa de autoestima: tal y como procuras arreglarte un poco para salir a la calle, en Second Life quieres que los usuarios te vean lindo o linda. Y Alejandro, desesperado y con nada que perder, vio una oportunidad: “Aquí tiene que ser la cosa”. Aunque no sabía diseñar, intuía que podría lograr algo importante en ese otro mundo. Total, en el mundo real, el que llamamos real, solo tenía problemas. Así que descargó Second Life, se hizo una cuenta, y creó un avatar… hombre. Era un avatar básico, si quieres un avatar feo, porque no tenía ni un centavo para comprarme una buena ropa, o un buen skin, o sea, una buena piel, ni un buen shape, una buena forma de cuerpo. Lo llamó Tunupa, como un dios de los indígenas Aymara bolivianos. Tunupa, en la cosmología aymara, controla y ordena el mundo. ¿Qué harías tu en un mundo sin limites para hacer plata? Pues, Alejandro decidió ser obrero de construcción. Para los que no han estado nunca en Second Life, todo lo que viene va sonar extraño. De ciencia ficción. Y es que, en cierto sentido, es ciencia ficción. Toda actividad, económica o social, que se haga en Second Life ocurre en un lugar, un espacio, un pedazo de tierra. La empresa dueña de Second Life tiene muchos lugares en los que la gente puede estar de forma gratuita… Propiedad pública: clubes, plazas, parques… Pero también existen espacios privados, como casas, donde puedes tener una vida íntima. Las personas compran o alquilan terrenos… con Lindens… ya sea a la empresa creadora o a otros usuarios, y construyen en ellos su hogar… No necesitas materiales de ningún lado más que tu propia imaginación. Todas las herramientas de construcción están disponibles. Materiales como piedra, madera, incluso puertas, ventanas, etc. Todo eso está a la mano, gratis, como parte del juego. “Construir” en este caso significa agarrar esas piezas y ponerlas juntas. En forma de casa. Y es en ese negocio de venta y alquiler de tierras y casas donde se mueve la mayor parte del dinero en Second Life. Si quieres buena plata, tienes que ser terrateniente. Es la única manera. Y Alejandro… Lo intenté, lo intenté con mucho ahínco. Hice un montón de cositas. Y lo mismo: gané centavos. Literalmente centavos de dólar. Cuando se cansaba de construir, iba a matar tiempo en Dance Island, una famosa discoteca de Second Life. Ahí siempre había con quién conversar, porque las amistades se hacían… De forma muy rápida en este tipo de mundos virtuales inmersivos. Y a Alejandro eso le gustaba. Pero además, en la discoteca se podía enterar de muchas cosas. Rumores, tips, noticias. En ese sentido era como un bar cualquiera en el mundo real, donde la gente intercambia ideas. Un día Alejandro conoció a una mujer española que vivía en Estados Unidos. Comenzaron a hablar. En esa época no era posible comunicarse por audio, entonces se usaban chats de texto, como un Whatsapp o un messenger dentro del mundo virtual. En algún punto de la conversación salió el tema del dinero. Alejandro le dijo que estaba buscando formas de ganar plata en Second Life, pero que las cosas iban mal. Y la mujer le contó… Que era dueña de 3 o 4 islas en Second Life. Las islas son el terreno más grande y cotizado dentro de Second Life. Alejandro hizo el cálculo… Cada isla tenía varias casas… Si la española las alquilaba todas… Era una millonaria de Second Life. Y después de conversar un rato, la mujer le hizo una oferta, que él, sin dudarlo, aceptó. Me contrató para que la ayude a vender. O sea, Alejandro sería el que le mostraba las casas a los interesados en comprarlas. Ganaría comisión por cada casa vendida. Y así, en una disco, Tunupa, el avatar de Alejandro, se convirtió en agente de bienes raíces. Vale la pena mencionar que en el mundo real, es decir, en Bolivia, Alejandro nunca había trabajado en la venta de propiedades. Ni en construcción, su anterior oficio virtual. Aprendió más y más sobre el negocio. El dinero era bastante mejor, pero aún no era suficiente para vivir como vivía antes de su divorcio. Nunca había sido rico, pero sí vivía cómodamente. Digamos que una vida de clase media. Un trabajo extra en el mundo real no era tan viable, pues tenía que cuidar a sus hijos que pasaban la mayor parte del tiempo en la casa. Entonces seguía ahogado económicamente. Para él estaba claro: si quería plata, necesitaba tierra en Second Life. Y para conseguirla, Alejandro tenía dos opciones. Una era… Agarrar tu tarjeta de crédito y ponerle, no sé, 500 dólares o mil dólares a tierra en Second Life, parcelarla y comenzar a vender. Algo que no podía hacer porque ni siquiera tenía una tarjeta de crédito. O… Hacerlo un poco como en la vida real, empezar desde la mismísima calle, hacerte un capital, ingeniártelas y luego buscarte mejores negocios… Así que optó por esta… Empezó a pasar más tiempo trabajando con la española, yendo a la discoteca, y haciendo amigos y contactos… Y en esas, Alejandro escuchó de otro gran negocio en Second Life… El sexo. Todo lo que tiene que ver con sexualidad, relaciones de pareja. Pero lo más rentable era… Ser acompañante sexual. ¿No? Va a parecer obvio. No es por nada que se llama la profesión más antigua del mundo. Pero si se trataba de hacer plata, su avatar Tunupa, estaba en desventaja. Por supuesto: aunque los había masculinos, los que realmente ganaban eran las acompañantes femeninas. Entonces… podría Alejandro ser un escort femenino? A ver, veamos muchacho: hablas 3 idiomas, eres una persona sumamente inteligente, tienes buen gusto”. La oportunidad estaba ahí. Y contrario a lo que pasa en la vida real, en Second Life hacer el cambio de sexo era cuestión de un click. Listo. Así que renunció al trabajo en bienes raíces, dejó su avatar Tunupa y nació su nueva identidad. Una mujer llamada Wara Isabel. Esta es la lógica de Second Life. Puedes ser lo que quieras El o la que quieras. Sin consecuencia. Sin pudor. Sin darle explicaciones a nadie. Si te suena raro, o si estás pensando, pucha, nunca haría eso… Piensa en la persona que realmente eres… Y luego compara esa persona con la versión que aparece en tus redes. Hay días en las que la distancia entre esas dos personas es un abismo. Una pausa y volvemos. Este podcast de NPR y el siguiente mensaje son patrocinados por Squarespace. El destino llama. Dice que necesitas una nueva página web. Crea una tú mismo de manera fácil, y con el apoyo del galardonado servicio al cliente que está disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Ingresa a Squarespace.com para obtener una prueba gratuita. 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Escucha NPR en tu parlante inteligente. Soy Ophira Eisenberg. Acompáñame en el Ask Me Another, el programa NPR donde retamos a concursantes y celebridades a juegos de palabras nerds, parodias musicales y trivias llenas de bromas. Encuéntranos todas las semanas en el app de NPR One o donde escuches tus podcasts. Antes de la pausa, Alejandro tomó la decisión de hacerse escort con la esperanza de convertirse, algún día, en terrateniente en Second Life. Entonces, nada. Alejandro te quiere presentar su nuevo avatar: Wara Ysabel. De rasgos muy finos, un cuerpo delgado y no muy morena, de pelo oscuro y ojos marrones, de cintura estrecha y piernas largas. Ana Cristina nos sigue contando. Wara Ysabel era apta para su trabajo. Su físico llamaba la atención. Alejandro le inventó a toda una historia, para darle misterio, cierta humanidad detrás de los pixeles. Y ya con la Wara virtual y toda la historia del personaje ficticio de la Wara de carne y hueso, Alejandro estaba listo para ir a un club y empezar a trabajar. Se fue a un club de escorts famoso de Second Life en aquel tiempo, que se llamaba “Platinum Escorts”. Alquiló un espacio ahí, por unos 1.500 lindes, o 6 dólares semanales. La dinámica era sencilla. La escort iba al club, ponía un aviso de que estaba disponible y se acercaba a uno de las muchos tubos para hacer poledancing — el baile erótico típico de los clubes nocturnos. Hay algo muy particular en Second Life, y es que ciertos objetos traen consigo animaciones que los avatares pueden activar al momento de interactuar con ellos. Por ejemplo, una silla trae consigo la animación para sentarse… Entonces, el tubo… Tenía las animaciones de baile de barra de… de un night club. Pero aun con las rutinas de bailes, no tenías muchas herramientas con qué seducir. Por ejemplo, un avatar no puede guiñar un ojo… Pero a veces es necesario que un avatar guiñe un ojo. Y como ya dijimos, en aquella época no existía la comunicación por voz en Second Life. Solo se podía hablar por texto. Entonces los usuarios desarrollaron una forma de expresar las emociones, el humor, las entonaciones de la voz, los gestos faciales, los movimientos sutiles del cuerpo. Se llama emote. Por ejemplo Alejandro escribía en el chat: “Wara ve que se acerca a ese joven vestido de azul, le guiña un ojo, menea la cadera, y se abraza a la barra y resbala hacia abajo”. ¿no? [risas] una cosa así. Y este lenguaje era esencial para seducir clientes… Y Alejandro –bueno, Wara– hablaba tres idiomas: español, inglés y portugués. O sea que su posible clientela era vasta. En el club había un chat público –o sea uno que todos podían leer– en donde las escorts trataban de seducir a los clientes por medio de los emotes. Si el cliente se entusiasmaba con alguna escort, iniciaba chat privado con ella. Entonces a medida de que tú ibas seduciendo con el baile y la conversación ibas consiguiendo, digamos, tus propinas. A medida de que te iban dando las propinas, te ibas desnudando. El avatar se iba quitando la ropa. Y una vez que el cliente estaba convencido. Pues ya te ibas a una habitación, a una suite y había una relación sexual virtual. Como pasa con los tubos de baile o las sillas, las camas en las habitaciones también tenían animaciones asociadas. Una de ellas –la más lógica– era la de dormir. Pero la mayoría eran posiciones sexuales. Todas las cosas que te puedes imaginar. O sea, el kamasutra se queda chiquito. Además, las escorts podían comprar más animaciones que no venían incluídas en las camas… Bailes, abrazos, sexo oral… Lo que se te ocurra… Mientras más dinero ganaras, más animaciones podías comprar, y con eso ser más atractiva para los clientes. Y tal vez se lo estén preguntando: no, el avatar que creas en Second Life no tiene órganos sexuales, pero sí puedes comprarlos… Se ofrecen como cualquier producto, con distintas características y precios. Los hay baratos: penes que parecen un palo de escoba. Pero hay los que son súper realistas que además mueven el ángulo y el ancho y el largo y el color y el no sé qué. Y entonces sí: antes de comenzar a trabajar, Alejandro tuvo que comprar una vagina para Wara. Es así que un hombre de clase media termina vendiendo su cuerpo –femenino– en una esquina oscura de un bar virtual. Cuestionable. Claro que sí. Nunca lo haría en la vida real. No nos podemos imaginar a Alejandro, bailando un poledance, coqueteando con clientes para luego acostarse con ellos. Pero pues, en Second Life, ya lo dijimos: No hay repercusiones, no hay quien te juzgue. Cuando le pregunté si en ese momento le había contado a alguien, a su familia, a sus amigos sobre lo que hacía en Second Life, me dijo: No pues no, no. Cómo se te ocurre, no, si eso era…eso era terrible. Para la familia, sus amigos y conocidos, Alejandro trabajaba en “proyectos digitales”. Un mentira blanca que era fácil de creer, porque siempre había trabajado con computadores. Sí, Alejandro tenía sus dudas. De engañar a su familia, también a sus clientes. Pero lo justificaba pensando que estaba ofreciendo un servicio. Y, claro, la prostitución promueve la objetivización de la mujer. Pero el raciocinio de Alejandro es que en el mundo real nadie estaba siendo lastimado o estaba siendo obligado a hacer algo que no quería. Además, ser escort era mucho más lucrativo que construir o vender casas. Te digo, entre 10 y 20 dólares era lo que podías ganar en una hora. Por escribir en un chat. Era precisamente lo que Alejandro necesitaba, lo que había estado buscando desde su divorcio. Plata fácil. Trabajando desde la casa, mientras cuidaba a sus hijos. Algunos ven los mundos virtuales como Second Life con prejuicio, con sospecha. Piensan que es para raros. Alguno que otro hasta pensará que lo usan personas enfermas, con problemas de socialización. Pero mucha de esta gente solo quiere experimentar algo nuevo, diferente. Hacer algo que no se atreverían a hacer en la vida real. Y esto se evidencia sobre todo en el mundo del sexo. Al no haber el riesgo físico, ¿me entiendes?, yo creo que la gente se anima más a experimentar. Hay muchas mujeres que no se atreverían ir a una discoteca y de ahí ir a la cama con el primer guapo que vean. En la vida real tal vez no lo harían. Pero en Second Life ¿por qué no? Finalmente qué pueden perder. Finalmente no te gusta, lo bloqueaste al man y deja de existir, ¿no?. No lo puedes ver y no te puede ver nunca más –y se acabó el problema. Además, en las tierras de Second Life puedes encontrar de todo. Sexo grupal, público… La única restricción es la pedofilia: no se aceptan avatares de niños en los lugares donde ocurren estos encuentros. Ni aunque sea un adulto simulando ser uno. Recordemos que en Second Life, la herramienta básica de la seducción era el chat. Así es que Wara se distinguía de otras escorts. Le salían bien esas conversaciones. Estableció una línea de comunicación seductiva un poco más poética. Te lo voy a decir de esa forma, no quiero que se le interprete como ¡Ay que poeta el man! Pero era como que así ¿Me entiendes?, marcó una línea, marcó una tendencia. Wara era más encantadora, con un discurso más elaborado y sofisticado que “Ven guapote” y “ay papi”, etcétera. Entonces claro, llegó un momento en que se volvió una superstar del lugar. Y empezó a ganar bastante dinero. Suficiente para mantener a los hijos de Alejandro. Y por fin, después de 9 meses de estar metido en Second Life, pudo salirse de la casa de sus familiares y mudarse con sus hijos a su propio apartamento. Durante la mañana los niños estaban en la escuela. La mayor iba a pre-escolar, el menor a la guardería, y la tarde la pasaban juntos. Ya en la noche, cuando los niños se dormían, a las 9 o 10, Alejandro empezaba a trabajar hasta las 3 o 4 de la madrugada. Porque, claro, para este trabajo… Necesitas tener todo el tiempo y todo el silencio y toda la libertad para hacer esas cosas. Alejandro nunca dejó de pensar en volverse un terrateniente de Second Life. Siempre se acordaba de aquella española dueña de las islas que conoció en el club. Y por fin las cosas eran diferentes. Ya Alejandro ganaba lo suficiente para ahorrar dinero. Así que… Decidí ir pues ya al siguiente nivel, que era tener yo mi propio club de escorts. Y tuve dos. Formó su propia academia de escorts en Second Life, y le fue muy bien. Entrenó a cerca de 80 mujeres. Para ese entonces, Wara ya no era escort. Ella, y Alejandro, vivían de sus rentas. En el 2009, dos años después de que Alejandro creó a Wara, Second Life introdujo la posibilidad de comunicarse por micrófono. Le pregunté a Alejandro si hubiera podido hacer este trabajo, de se escort, con audio. Me dijo que hubiera sido más difícil, claro. Pero que confiaba lo suficiente en las capacidades de su personaje, para hacerlo. Porque es que Wara no era cualquier escort, su encanto estaba en su habilidad para conversar, en ser astuta e interesante. Así que la voz seguramente lo hubiera ayudado. En todo caso, para entonces, Wara era una terrateniente. Una figura pública. Necesitaba una voz. Alejandro usó la suya, modificándola con un programa de computador. Que me tomó pero como dos meses y medio ajustarle las perillitas hasta que calibre mi entonación, mi modulación y mi tono de voz. Y así Wara pudo hablar por primera vez.Hola, ¿cómo están mis queridos amigos y mis queridas amigas? Les habla Wara Isabel. Y hoy día vamos a aprender lo más básico del nuevo visor Phoenix… Ya con voz, Wara abrió un canal de Youtube y empezó a subir videos tutoriales de diferentes cosas relacionadas con Second Life… Desde qué hacer para que el programa funcione mejor en la computadora, hasta… Cómo utilizar la nueva función de física y gravedad para los pechos, el vientre y las nalgas de un avatar… Y bueno, con los clubes, la escuela y los videos, de pronto la vida en Second Life se volvió muy ocupada. Me consumía la vida entera, porque era… tenías clientes 24 horas al día y por lo tanto tenías problemas que resolver las 24 horas al día. Era difícil balancear el trabajo y la crianza de sus hijos. Pero encontraba la manera de hacerlo. Pero no crean que Alejandro se hizo millonario. Los millones de lindens –la moneda virtual que se usa en Second Life– que ganaba Wara, al convertirlos en dinero real, eran unos 500 o 600 dólares mensuales. Puede que a algunos no les parezca mucho pero Bolivia es uno de los países más baratos de América Latina. En arriendo se gastaba 160 dólares, la comida era barata. Así que le quedaba suficiente para otras cosas. Para este punto, Alejandro ya hablaba más abiertamente sobre su vida en Second Life. Le decía a la gente que vivía de las renta de tierras y que tenía diferentes proyectos creativos con su personaje, Wara Ysabel. Las reacciones que recibía eran una mezcla entre sorpresa y curiosidad. Pocos saben que se puede ganar dinero en Second Life. Y todos se fascinaban con las historias que Alejandro contaba acerca de este mundo, que les parecía secreto, totalmente extraño. Hasta que un día el mundo real irrumpió en el mundo virtual. O vice versa. En Bolivia todavía tenemos dos departamentos que no tienen integración… O cuatro departamentos. Era el 2011 y el presidente de Bolivia, Evo Morales, promovía la construcción de una carretera que partiría por la mitad al Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro-Sécure, o TIPNIS, como se le conoce por sus siglas. Parecía ser que estaba en debate el desarrollismo frente al ecologismo. Falso, lo que ahí está en debate es la pobreza de los hermanos indígenas que viven en esta región. Fue bastante controversial. En respuesta, varios grupos indígenas ecologistas decidieron marchar 600km desde el TIPNIS hasta la Plaza de Murillo, en la Paz, para pedir que no se se hiciera la carretera. Era una caminata por los Andes que les tomaría dos meses. Esto conmovió mucho a Alejandro, que también se sentía indignado por la decisión del gobierno. Y hubo un hecho que lo impulsó a tomar acción. 5 de la tarde con 10 minutos comenzaron los policías a cercar el campamento donde estaban los indígenas, los marchistas. Y comenzaron a lanzar gases lacrimógenos… En medio camino los emboscaron los policías, los golpearon los trataron mal, los gasificaron, les pusieron mordaza, los maniataron, los subieron a camionetas, separaron a madres de sus hijos… Es decir, todo lo que no te podés imaginar de un gobierno indígena, pasó. Fue sorpresivo y violento el operativo contra el campamento que se había colocado cerca a Yucumo… Alejandro era cercano a un grupo de la Universidad de Santa Cruz que se estaba organizando para ayudar a la resistencia. Me invitaron para que les ayude con sus redes. Y a Alejandro se le ocurrió que podía hacerlo usando a Wara. Para ese entonces, Wara ya era una celebridad en Second Life y utilizaba Facebook y Twitter para comunicarse con sus seguidores. Era simplemente una cosa aritmética. Yo tenía 50 seguidores y Wara 4000. ¿Qué querías que haga? ¿cuál ibas a elegir? [risas] ¿No? Es pura aritmética. Y fue así que Wara se convirtió en una especie de espíritu digital de la marcha. Comunicaba por Facebook y Twitter, hasta por Second Life, cada novedad del TIPNIS y de la marcha y se aseguraba que todo se contara. Cada 10 km que avanzaban, cada vez que les granizaba, cada que un niño se enfermaba, cada que alguien sufría una caída, ¿no? Hay una reacción nacional. Finalmente, el 19 de octubre del 2011, la marcha llegó a La Paz. TIPNIS, TIPNIS, TIPNIS,… Y mientras Wara mantenía a la gente informada, Alejandro… Agarré a mis dos hijos y me fui ahí para ayudar en lo que pude. Y estuvimos con mis guaguas durante días llevando desayunos y cargando cosas y ayudando en lo que se podía. La protesta a nivel nacional dio como resultado un decreto de intangibilidad. Es decir, un decreto que prohibía tocar el parque natural del Isiboro Secure. Fue un triunfo. Es quizá lo más raro, lo más inesperado de una historia que es rara de por sí. Un avatar inventado es, por varios meses, la salvación económica de una familia, y al mismo tiempo el secreto vergonzoso de su dueño. Con el tiempo, ese mismo avatar inventado se convierte en una figura pública, que desafió a un gobierno. Esta es la historia de un personaje. De la invención. Quizá suene dramático, pero un divorcio es como una muerte en vida. Cuando uno está casado se imagina siempre como parte de una dupla, parte de una familia. Eso termina, y estás obligado a replantearte todo. Second Life, para Alejandro, fue justamente eso. No solo para sacar su vida de un hueco horrible, sino para descubrir una nueva parte de él mismo. En una nueva forma de expresión que tu tienes. Yo me sentía muy cómodo todas las horas en las que yo era Wara, y me salía de forma muy natural. Tal vez una versión más completa de Alejandro. Y esto me pone a pensar en lo que buscan las personas dentro de Second Life. Es un lugar donde las personas pueden llenar un vacío. Aunque sea solo un poquito. Vivir un rato sin el peso de lo que la sociedad nos impone. Ser un poco más libres. Tal vez encontrar una versión más compleja de nosotros mismos. Una versión con la que nos sintamos más seguros de quiénes somos… más felices. Vivir el “qué tal si…” sin consecuencias, sin miedos. En una zona segura. Gracias al trabajo que hizo durante la protesta por el TIPNIS, Wara también se volvió algo famosa fuera de Second Life. Alejandro empezó a recibir ofertas de trabajo para Wara, de consultorías en comunicación. Ahora trabaja en eso, como comunicador, para Gobierno Abierto, una entidad que le cuenta a los bolivianos lo que el estado está haciendo con sus impuestos y mantiene una comunicación activa con los ciudadanos a través de redes sociales. Wara está semi-jubilada. Alejandro todavía entra a Second Life de vez en cuando. Y saludo a los viejos amigos y me voy a bailar un rato y pues ya, ¿no? Y cuando habla de Wara, lo hace con cariño. Yo la veo como una mujer vieja que se pasea por las calles de su vieja ciudad recordando su alcurnia, y donde aún tiene algunos amigos viejos que la siguen viendo como esa mujer de alcurnia que fue. La victoria de Wara y los activistas indígenas contra la carretera no duró. En agosto del 2017, el presidente Evo Morales anuló el tratado de intangibildad. La construcción está en proceso. Ana Cristina Ayala es periodista y vive en Bogotá. Esta historia fue producida con la ayuda de Luis Fernando Vargas y editada por Camila Segura, Silvia Viñas y por mí. El diseño de sonido y la música son de Andrés Azpiri. Gracias a Efraín Llave por su ayuda en Santa Cruz, Bolivia. El resto del equipo de Radio Ambulante incluye a Jorge Caraballo, Patrick Mosley, Laura Pérez, Ana Prieto, Barbara Sawhill, Ryan Sweikert, Luis Trelles, David Trujillo, y Elsa Liliana Ulloa. Carolina Guerrero es la CEO. Radio Ambulante se produce y se mezcla en el programa Hindenburg PRO. Conoce más sobre Radio Ambulante y sobre esta historia en nuestra página web: radioambulante.org. Radio Ambulante cuenta las historias de América Latina. Soy Daniel Alarcón. Gracias por escuchar.

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